sábado, 23 de septiembre de 2023

¿Conduce la sostenibilidad empresarial a la rentabilidad? Puede ser, depende.

 

Una de las preguntas más frecuentes sobre la sostenibilidad empresarial es si ello conduce a una mayor rentabilidad de las empresas, ya sea internamente a nivel de beneficios contables, ya sea externamente en los mercados financieros

Es un tema de mucho interés para los promotores del argumento empresarial de la sostenibilidad, de que ello conduce a mayores rentabilidades y a mejorar la competitividad de las empresas. Este articulo trata solo sobre el argumento empresarial, pero ello no quiere decir que el argumento moral puede ser subestimado. [i]

Pero también es un tema muy discutible por cuanto si bien hay argumentos a priori, en teoría, de la relación positiva, en la práctica se observan todo tipo de relaciones, positivas, negativas, indiferentes o inconclusas.  Y la razón de la gran variedad de resultados es que los estudios empíricos sobre los mercados financieros son todos parciales, es imposible cuantificar la sostenibilidad empresarial y es imposible generalizar para todos los períodos de tiempo, para todos los tipos de empresas, para todos los países y un gran etcétera de variables.

Es un tema muy complejo, sobre el que no se puede ni generalizar, ni extrapolar, como lo pretenden los interesados en estos resultados. A continuación, paso revista a la relación a priori, en teoría, entre rentabilidad y sostenibilidad y a los resultados empíricos en la práctica, y aprovecho la publicación de un reciente estudio sobre el tema para explicar algunos de los resultados “inesperados” que obtiene, en función de este análisis.

Sirva la discusión que sigue para que el lector pueda analizar críticamente los resultados de la relación sostenbildiad/rentabildiad que le presenten.

I.                Relación sontenibilidad/rentabilidad.

Este tema es uno de mis favoritos ya que combina mi educación avanzada y mi profesión en finanzas empresariales con mi pasión por la sostenibilidad empresarial. Lo he analizado ya en once artículos, Mis once artículos sobre la tensión entre responsabilidad y rentabilidad y en el capítulo 10, La responsabilidad como factor de competitividad de la empresa del libro Responsabilidad Social de la Empresa en América Latina; Manual de Gestión.

a.     Impacto a priori, en teoría.

El impacto positivo que deberían tener las prácticas responsables, y su objetivo la sostenibilidad empresarial, sobre la rentabilidad y/o competitividad de las empresas es y ha sido objeto de extensa discusión. Es repetido hasta la saciedad por los que promueven la responsabilidad empresarial, el llamado argumento empresarial. En particular es el argumento favorito para tratar de convencer a los escépticos y a los que se aferran a la maximización de beneficios como propósito de la empresa.  Con ello se pretende convencerlos de que las prácticas responsables contribuyen a esa maximización de beneficios. Se alega que conduce a mayores ventas, mejores precios, mayor productividad laboral, menores costos, menor costo de capital y un extenso etcétera. Puede ser. En el capítulo 10 mencionado arriba hacemos un amplio análisis de estos beneficios potenciales.

Lo que no se suele explicitar son las condiciones necesarias para que ello ocurra y el tiempo necesario. La teoría suele ser ingenua e ignora el mecanismo y proceso de transmisión de prácticas responsables en competitividad. Confunde el “debería ser” con el “es” o “será”.

Supone, más o menos implícitamente, que las practicas responsables se convierten en competitividad automáticamente, sin tomar en cuenta la reacción de los impulsores, por ejemplo, los consumidores, los inversionistas o los empleados.  Si estos no se enteran, o enterándose no actúan, o si son indiferentes o impotentes, el mecanismo se ve interrumpido. La siguiente figura ilustra el mecanismo (la falta de sincronización que se muestra en el engranaje es a propósito).


Y esto ocurre en muchos casos, sobre todo por la falta de información confiable, o por la presencia de otros factores que opacan la “bondad” de las practicas responsables, como puede ser el precio de productos o servicios de la competencia o la propaganda y el greenwashing, y una cultura laboral no conducente a la actuación de los impulsores, que alteran las percepciones. Podemos decir que la responsabilidad se traduce en competitividad o rentabilidad en la medida que los impulsores actúan, favorablemente.

Esta diferencia entre los deseos y la realidad se patentiza en los resultados en las encuestas a los consumidores, donde se responde, de forma casi unánime, que darían preferencia a productos responsables producidos responsablemente. Pero la pregunta es hipotética, en teoría, “¿Compraría Ud….?”, pero que, en la realidad, al enfrentarse a la decisión de adquisición no lo hacen.[ii] Para apreciar el impacto, hay que distinguir entre el “¿Compraría Ud….? ” (¿98%?) y la realidad: ¿Qué porcentaje del valor total de sus adquisiciones son determinadas por la responsabilidad del producto y del proveedor?” (¿2%?).

Y algo parecido sucede con los inversionistas “responsables”, donde siendo la decisión de invertir en valores más compleja, se tiende a sobre simplificar la información para las decisiones, usando información muy parcial, o agregada, que deja de ser representativa (el uso de calificaciones de sostenibilidad es muy común y pernicioso, como veremos más adelante).

Imposible capturar la sostenibilidad empresarial en un numero o una letra. [iii] Y en esta industria el greenwashing es rampante.

b.     Impacto a nivel individual e impacto a nivel agregado

Es importante distinguir entre el impacto a nivel de empresa individual, de interés para los dirigentes, del impacto a nivel agregado de grupos de empresas, de interés para los inversionistas.  El argumento empresarial se hace a nivel de una empresa y es posible, aunque no sencillo, demostrar que una u otra práctica contribuye a mejorar los beneficios netos. Es fácil en el caso de la eficiencia energética y el reciclaje, por ejemplo, más complicado en el caso de mejoras en el ambiente laboral y muy difícil en el caso de la cultura empresarial conducente.

Y si ello ocurriese a nivel individual, vía los resultados contables, sería también factible (¿esperable?) que ello se pudiera apreciar a nivel de la rentabilidad de las acciones de esa empresa en la bolsa de valores, para aquellas empresas que cotizan en alguna, si los impulsores, léase inversionistas, actúan. Este tipo de análisis a nivel interno, individual, forma parte de la gestión de la empresa y no suele ser del conocimiento público. Y esto es lo que les importa a los dirigentes.

Para la demostración de la relación a nivel público se suele recurrir al análisis, a nivel agregado, del comportamiento en las bolsas de valores de grupos de empresas que tienen ciertas características de sostenibilidad. Lo más común es agrupar empresas (en carteras o índices de valores), por ejemplo, calificadas por alguien como de alto nivel de sostenibilidad y comparar el rendimiento con el mercado en general o con otros grupos de empresas que la tienen a menor nivel, para así demostrar que las primeras rinden más que el mercado y que las de menor sostenibilidad.  Existen innumerables problemas metodológicos (períodos de tiempo, países, cuantificación de sostenibilidad, composición de las carteras, etc.) que hay que vencer para que los resultados sean más o menos confiables, en el contexto en que se han analizado. [iv]

Se han realizado millares de estudios empíricos de esta manera, con resultados muy diferentes, algunos concluyen una relación positiva, otros negativa, otros inconclusa [v].  La única conclusión generalizable de todos estos estudios es que no hay conclusión generalizable. Los estudios más publicitados son los que muestran resultados positivos.  Pero hay que recordar que ninguno es extrapolable, son válidos, a lo sumo, para el contexto en que fueron desarrollados y para las variables que fueron usadas. [vi]

Y lo que es más importante casi ninguno distingue entre causa y efecto: ¿son más rentables porque son sostenibles o son sostenibles porque son más rentables y tienen mayores recursos? La opinión del suscrito es que “ni lo uno ni lo otro sino todo lo contario”: las empresas rentables y las sostenibles tienen en común que están bien gestionadas.

La rentabilidad, la sostenibilidad y la relación entre ambos la determina la calidad de la gestión.[vii]  Y esto es lo que les importa a los inversionistas.

Y el estudio que comentamos a continuación es un ejemplo de estos estudios empíricos.

II.             ¿Hay relación directa entre rentabilidad y sostenibilidad empresarial?

 a.     El estudio

La empresa de consultoría Kroll presentó en septiembre del 2023 un extenso estudio sobre la relación entre sostenibilidad y rentabilidad, ESG and Global Investor Returns Study, que nos permite aplicar el análisis que presentamos arriba. El estudio analiza la relación entre las calificaciones de sostenibilidad de la calificadora MSCI para las empresas, como proxy de sostenibilidad, y la rentabilidad en los mercados financieros. Lo analiza en cuatro regiones (Mundial, América del Norte, Europa Occidental y Asia), a nivel de 12 países individuales (Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, Hong Kong, India, Japón, Corea del Sur, Reino Unido y EE.UU., ninguno de habla hispana) y dentro de algunas de estas geografías, hace el análisis a nivel de once sectores industriales (energía, materiales, industria, consumo discrecional, consumo frecuente, salud, finanzas, tecnología de información, comunicaciones, servicios públicos domiciliarios y bienes raíces).

Utiliza información sobre nueve años entre 2013 y 2021, y llegó a incluir más de 14 000 observaciones. Es un análisis estadístico de la relación entre los rendimientos de carteras constituidas en base a las siete calificaciones de sostenibilidad (desde AAA hasta CCC) y los rendimientos en las bolsas de valores. Para propósitos de análisis las agruparon en tres categorías, Líderes (AAA y AA), Promedio (A, BBB, BB), y Rezagadas (B, CCC).

Para comenzar debemos destacar que se utilizan las calificaciones de MSCI como sinónimo de sostenibilidad, lo que puede ser razonable en el gran promedio de los promedios, pero que no reflejan la sostenibilidad de ninguna de las empresas calificadas.  Para no alargar la discusión remitimos al lector a los artículos Las (por lo menos) seis deficiencias de las calificaciones de sostenibilidad, Doce razones por las que los criterios ASG no reflejan la sostenibilidad empresarial y ¿Se puede encapsular la responsabilidad empresarial en un número ASG?, criterios que constituyen la base de las calificaciones.

Además de los resultados de los estudios empíricos el informe incluye secciones muy ilustrativas sobre la inversión socialmente responsable, las tendencias en el reporte, regulaciones y litigios, un repaso de las implicaciones de las investigaciones académicas para los dirigentes y los gestores de fondos y una breve descripción de la metodología de las calificaciones de MSCI.

Los autores del estudio se limitan a presentar los resultados sin analizar las paradojas o contradicciones que muestran. No les llaman la atención, es una presentación aséptica. El objeto de la discusión que sigue no es analizar los resultados del estudio sino más bien explicar algunas de esas “anomalías” a través de un análisis más detallado de los mecanismos mediante los cuales la sostenibilidad se puede traducir en rentabilidad. Con ello pretendemos explicar la imposibilidad de generalizar y de extrapolar y poner un poco de realismo a la discusión.

b.     Principales resultados

Los reproducimos tal y como los presentan. Comentaremos más adelante lo escrito en negrilla

·       A nivel global, las carteras conformadas por empresas Lideres, con altas calificaciones ASG, obtuvieron mayores rendimientos que las carteras con las empresas Rezagadas, durante el periodo 2013−2021.

·       Esta relación es generalmente válida para las mayores regiones geográficas y para la mayoría de los países y mercados del estudio, con excepción de Alemania y Brasil.

·       En el caso de Brasil, solo las empresas consideradas Rezagadas lograron un rendimiento anual compuesto positivo sobre el período. En Alemania, si bien los tres grupos mostraron rendimientos positivos, las Rezagadas lograron rendimientos considerablemente superiores.

·       En EE. UU., el país con un mayor número de empresas calificadas, las Lideres obtuvieron un rendimiento anual compuesto del 20.3%, comparado con el 13.9% para las Rezagadas, un 50% mayor.

·       En términos de sectores industriales, a nivel global, las Lideres también obtuvieron un mayor rendimiento que las Rezagadas, excepto para las de las industrias de bienes de consumo frecuente y salud. Cuando se analizó esto a nivel de regiones y países, la relación entre rendimientos y calificaciones fue menos pronunciada. En algunos casos, no se podía discernir una tendencia, lo que quiere decir que la ASG no parece ser un impulsor del rendimiento en bolsa para esos países y sectores.

·       Aun en el caso de los sectores industriales en EE. UU. no todas las empresas con las mejores calificaciones obtienen la mayor rentabilidad. El grupo de Lideres tuvo mejores rentabilidades que los grupos Promedio y Rezagadas en solo 5 de 11 sectores. En el caso de los sectores de consumo discrecional, consumo frecuente e industrias, el grupo Promedio le ganó a los Lideres y a los Rezagados. Y en los sectores de energía, salud y comunicaciones, los Rezagados tuvieron significativamente mayores rentabilidades que los que tenían mejores calificaciones.

c.     Análisis de algunas anomalías.

                                      i.     Conclusiones generales

De los resultados descritos podemos sacar algunas conclusiones generales antes de entrar en el análisis de resultados específicos:

·       No se puede generalizar sobre la relación entre sostenibilidad y rentabilidad ni extrapolar a situaciones diferentes a la analizada.

·       Es muy difícil aislar el efecto de la sostenibilidad de las demás variables que afectan la rentabilidad. El efecto de las demás variables suele abrumar el efecto de la sostenibilidad.

·       Mientras mayor sea la muestra, mayor es la posibilidad de observar una relación positiva (este es una característica de la metodología como comentamos a continuación).

·       Y decir que las calificaciones del MSCI reflejan la sostenibilidad de las empresas, como la entienden los inversionistas es osado. Sin embargo, ello no obsta para que los inversionistas tomen decisiones de inversión basándose en estas calificaciones.

                  ii.     Acotación metodológica

Pero antes del análisis del detalle necesitamos presentar una breve explicación, para los no expertos, de la metodología de los estudios estadísticos, para poder interpretar los resultados adecuadamente. El estudio se basa en el análisis de la relación entre solo dos variables, el rendimiento en bolsa y la calificación en sostenibilidad, tratando de describir el efecto de la segunda sobre la primera.  Es de recordar que la variable dependiente, los rendimientos en bolsa, está determinada por muchas variables (situación económica general, humor de los mercados, tasas de interés, perspectivas de cada empresa, calidad de la gestión, competidores, clima político y un gran etcétera) de las cuales las calificaciones de sostenibilidad son solo una. Lo más común es analizar la relación entre los rendimientos y decenas de otras variables que pueden influenciarlos y así determinar que parte de la variabilidad observada en la variable dependiente es explicada por la variabilidad de las variables independientes.

En este caso se analiza la relación de solo una variable, las calificaciones de sostenibilidad, ignorando el impacto de todas las demás.  Esto es menos malo en la medida en que se usan millares de observaciones procedentes de todo tipo de entornos, sectores industriales, y periodos de tiempo, entre otros factores, y suponer que en tal masa de observaciones las variables no consideradas se anulan unas a las otras (hay de todo, a favor y en contra) y se destila el efecto de la variable utilizada. Pero esto es totalmente inadecuado cuando el análisis se efectúa en base a una muestra reducida, a nivel de un solo país, o un solo sector industrial o un período de tiempo relativamente corto. En este caso las variables omitidas tienen impacto, que es ignorado y no compensado y es un error atribuirle la explicación a solo una de ellas.

Y esta acotación metodológica nos ayudará a explicar algunos de los resultados.

                                 iii.     Análisis de algunos resultados                                      

Como se puede observar, algunos de los resultados no conforman con la teoría a priori de que la sostenibilidad rinde más. A continuación, analizamos las posibles razones.  Al no conocer en detalle las empresas incluidas en las carteras, ni las condiciones económicas que imperaban en los países en el período analizado, nuestro análisis puede considerarse un poco osado. Que el lector saque sus propias conclusiones.

·       En Brasil solo el grupo de las Rezagadas logró rentabilidades positivas. Lo contrario de lo que debería esperarse. Sin detalles es difícil explicarlo, pero hay varias posibilidades. Una es que las Rezagadas están en sectores industriales se han beneficiado de la coyuntura económica del período, como pueden ser las industrias extractivas. Es de destacar que el tipo de empresa que se considera Rezagada en un país puede considerarse Líder en otro.  En una muestra relativamente pequeña otros factores, pueden ser más determinantes, como comentábamos en la discusión metodológica precedente. Otra es que los inversionistas en Brasil se preocupan poco por la responsabilidad de las empresas y favorecen aquellas que muestran potencial de grandes beneficios. El argumento de la indiferencia o de la ignorancia selectiva. Y la bolsa de Valores De Sao Paulo es menos sofisticada que la de otros países más desarrollados.

·       Estas posibilidades también son válidas en el caso de Alemania, aunque son más sorprendentes ya que los inversionistas suelen ser más sofisticados y la sostenibilidad esta más difundida que en Brasil. Esto puede explicar que los rendimientos sean positivos en los tres grupos a diferencia de Brasil donde solo lo fueron para el grupo de las Rezagadas.

·       En los sectores de consumo frecuente (por ejemplo, alimentos) y de salud, el grupo de Rezagadas también tuvo mayores rendimientos. De nuevo hay varias posibles explicaciones. Una es la ya comentada de que las muestras son más pequeñas a nivel de sectores industriales, permitiendo el efecto de otros factores que afectan rentabilidad y que por la metodología no han sido controlados. Otra explicación es que en estos sectores los impulsores, los consumidores y los usuarios de servicios de salud, se preocupan más de la calidad, disponibilidad y precio que de las practicas responsables de las empresas.

·       Y en el caso de las anomalías en la relación en los sectores industriales de EE. UU., donde el tamaño de la muestra es grande y el impacto de otros factores se puede diluir, pero no eliminar, una posible explicación está en el comportamiento de los impulsores, que ya hemos comentado. Además, puede aplicar una consideración, que también puede contribuir a explicar las demás anomalías observadas, y es que las carteras construidas contienen empresas que reaccionan de manera muy diferente a los ciclos económicos y a las perspectivas de la economía. En el artículo Rendimiento de fondos responsables versus convencionales: Ni antes éramos tan buenos ni ahora somos tan malos, analizábamos las razones por las que en algunos períodos las “empresas responsables” en EE. UU. rendían más que el resto y al revés en otros períodos.  Las empresas incluidas como responsables en un periodo no habían dejado de serlo en otro. Es que tienen otras características que son más determinantes para los mercados financieros. Parte de la explicación de la contradicción es que las empresas tecnológicas, incluidas en la mayoría de las carteras, en grandes volúmenes, son calificadas como responsables, pero tienen un comportamiento bursátil cíclico. La explicación de esta contradicción estaba en la composición de las carteras no es la responsabilidad de las empresas. La utilización de períodos de tiempo que incluyen varios ciclos económicos tiende a compensar por estos efectos, pero no a eliminarlos.

 III.           En conclusión

El argumento empresarial, de la relación positiva entre sostenibilidad y rentabilidad es más factible y demostrable a nivel de empresas y prácticas individuales, aunque no es automático, no está garantizado. Depende del entorno y de la respuesta de los impulsores. Y es el argumento que es de interés de sus dirigentes.  Aunque debemos destacar que la existencia de la relación positiva puede ser de apoyo a la asunción de estas prácticas, sobre todo en transiciones, pero no debe ser determinante. 

El caso de la relación a nivel de los mercados financieros, que es el que lo que más se publicita, y que es de interés para los inversionistas que desean promover la sostenibilidad empresarial, es mucho más complejo ya que en la rentabilidad en bolsa intervienen multitud de factores, algunos no conocidos o cuantificables.  Sí es posible demostrar que algunas prácticas tienen impacto en algunos casos (un período, un grupo de empresas, un país, etc.), pero a medida que concentra para reducir el impacto de las variables ajenas a la sostenibilidad, lo hace no extrapolable ni generalizable. 

Muchas veces se lee u oye: “la responsabilidad empresarial rinde beneficios positivos en bolsa”. Puede ser, pero no es tan sencillo como parece, ni es obvio.  Y mucho menos en el corto plazo, que suele ser el horizonte de inversión de muchos inversionistas.

Y para cerrar, dos consideraciones. La primera se refiere a la definición de las variables en cuestión. Una, la rentabilidad, depende de múltiples factores y para la otra, la sostenibilidad, no hay consenso sobre su definición y mucho menos sobre su cuantificación, además de ser un concepto específico para cada empresa, de acuerdo con lo que considera los aspectos que son materiales en el contexto en que opera. Estos estudios suponen implícitamente un modelo especifico de lo que quiere decir sostenibilidad. Por ejemplo, el estudio analizado, la supone expresada a través de una veintena de indicadores, en A, en S y en G, que representan actividades que la empresa debe llevar a cabo para “ser considerada sostenible”, con una importancia relativa de cada una de acuerdo con su modelo.  Pero tanto los aspectos que son relevantes como su importancia relativa son especificos a cada empresa y alguno de los incluidos en el modelo pueden ser irrelevantes o de poca importancia.

En estos estudios estadísticos se busca la relación con una variable que depende de muchos factores con otra que no está ni definida ni es cuantificable. ¿Qué es sostenibilidad empresarial? ¡Es mucho más que la suma de las practicas responsables! [viii] No, una calificación de sostenibilidad no refleja la sostenibilidad de la empresa.

Y la segunda consideración es el problema de la gallina o el huevo: ¿quién fue primero? ¿Es la sostenibilidad empresarial la que conduce a la rentabilidad o es la rentabilidad la que facilita recursos para buscar la sostenibilidad? ¿O se autoalimentan?  De cualquier manera, es la calidad de la gestión la que ejerce de intermediario.

Con esto no queremos decir que es imposible demostrar una relación entre un concepto que depende de múltiples varales y uno que no es definible. Es posible a nivel de prácticas específicas, a nivel de una empresa individual y a nivel de mercados financieros de algunas prácticas responsables específicas, pero no de la sostenibilidad en su sentido amplio, cuando se utilizan muestras con muchas de las otras variables que afectan la rentabilidad controladas, ya sea por selección de la muestra o vía un análisis multivariable.

Lo que queremos es poner un poco de realismo al tema y advertir sobre los peligros de las generalizaciones.

¿Conduce la sostenibilidad empresarial a la rentabilidad y a la competitividad?  Puede ser, depende.



[i] La empresa tiene una responsabilidad ante la sociedad por los recursos que usa, muchos de los cuales no se pagan a su verdadero valor de mercado. Sin sociedad no hay empresa, por lo que ella tiene además un deber moral de ser responsable. Y este argumento aplica también en el caso de los inversionistas, no debería hacer falta tener que demostrar la relación positiva para interesar a inversionista en las empresas responsables, deberían hacerlo también por el argumento moral, de que es de justicia y equidad promover esos comportamientos

domingo, 17 de septiembre de 2023

¿Y qué hacen y deben/hacer los CSO? Datos llamativos sobre sostenibilidad empresarial. Parte III

 

En esta tercera parte comentaré algunos datos de una publicación que incluye un amplio análisis de la situación de la profesión del líder [1] dentro de la empresa (en adelante CSO, porque así lo denomina la publicación), basado en encuestas a nivel mundial, en grandes empresas en Europa occidental (57%) y Norteamérica (no lo dicen, pero suponemos que esta no incluye a México). Como en la parte anterior, no está de más recordar que los resultados son, en el mejor de los casos aplicables a los países y tipo de empresas de las encuestas, suponiendo que las muestras son representativas (en este caso son solamente 95 encuestados), y no son extrapolables a otras situaciones. Pero ello no obsta para no se puedan aprender lecciones de estos países, pero usándolas con cautela.

El estudio License to Transform Spencer Stuart’s 2022 Survey of Sustainability Leaders, como en el reseñado en el artículo anterior (Datos llamativos sobre sostenibilidad empresarial. Parte II: ¿Le importa la sostenibilidad al consejo? USA vs. UE) fue llevado a cabo por la empresa de consultoría gerencial SpencerStuart, basada en Chicago y con oficinas en 30 países.

Comencemos por destacar algunos datos de la muestra que son llamativos: está constituida por una mayoría de mujeres, el 54%, con un 43% de hombres (3% no responde), el 75% tiene menos de cinco años en el cargo, lo que indica que la profesión tiene un crecimiento reciente, y casi el 60% de las empresas tiene ingresos superiores a los 6 000 millones de euros y el 65% tiene más de 10 000 empleados (son grandes, o sea que cautela al extrapolar).

I.                Resultados llamativos [2]

No comentaremos todos los resultados de la encuesta, solo algunos que creemos pueden contener lecciones para los lectores en Iberoamérica.

1.      Temas prioritarios en la sostenibilidad

De los diez primeros temas mencionados, solo cuatro se refieren a aspectos sociales (Diversidad e inclusión, derechos humanos, justicia social y condiciones laborales, en las posiciones 2, 6, 9 y10), los demás son ambientales, y ninguno de gobernanza. No es de sorprender por la geografía de la muestra y confirma la prioridad del tema ambiental en detrimento de lo social y la gobernanza. [3]

2.     Expansión de responsabilidades

Entre los cuatro primeros temas que responden como de reciente asignación están los derechos humanos, estrategia empresarial, comunicaciones y diversidad e inclusión. El tema de derechos humanos está adquiriendo prioridad en las grandes empresas por las iniciativas regulatorias blandas de las Naciones Unidas y duras de la Comisión Europea. El tema de diversidad e inclusión es de reciente descubrimiento en países desarrollados, sobre todo en EE.UU.

3.     Respaldo del consejo y alta dirección

Notable el supuesto respaldo y prioridad a los temas de sostenibilidad empresarial que dicen recibir. A lo mejor la pregunta era “como es en su empresa” y respondieron a “como le gustaría que fuera en su empresa”. En otras palabras, puede haber un sesgo en las respuestas.  Parece que viven en un mundo casi ideal, o es que hay un gran progreso (es oportuno recordar que se responden a las preguntas que se formulan y el diseño y lenguaje de la encuesta puede estimular un tipo de respuestas).


4.     Liderazgo del CSO

El 71% de los encuestados creen que su responsabilidad es transformar el negocio para que sea sostenible y adaptado al futuro.  Ojalá tengan la autoridad y recursos para lograrlo.  En función del respaldo que parecen tener, puede ser factible

5.     Magnitud del equipo

La magnitud del equipo es importante pero no determinante, ya que son criticas la autoridad, credibilidad, competencia percibida y el respaldo con se cuenta. Al final del día todos los empleados son responsables y como comentábamos arriba, la integración y participación de todos es determinante. [4] En las respuestas, el tamaño es relativamente pequeño, para empresas de la magnitud mencionada, pero parecen tener gran respaldo, aunque no podemos decir nada sobre su efectividad ya que ello no estuvo incluido en la encuesta. 53% tienen menos de 10 empleados, pero hay 4 empresas que dicen tener más de cien (¡!) (a lo mejor tienen interpretaciones diferentes de las preguntas).

6.     Destrezas necesarias

Una pregunta sobre cuáles serán las destrezas necesarias en el futuro ofrece respuestas con alto potencial de utilidad para los actuales y aspirantes CSO en Iberoamérica (se podían seleccionar hasta tres opciones). ¡A prepararse!

Nótese que las tradicionales de conocimiento técnico tienen porcentajes muy bajos, posiblemente porque ya lo tienen. Las más votadas son el análisis de datos, pensamiento interdisciplinario y gestión del cambio.

7.     Retos para la implementación

Con mucha diferencia el principal reto es la carencia de destrezas a lo largo de la empresa para implementar la estrategia. No es sorprendente siendo un tema relativamente nuevo en la gestión empresarial y contando con obstáculos como escasez de recursos, conflicto con la rentabilidad, culturas no conducentes y oposición de algunos grupos internos.  Supondría que en países con institucionalidad menos desarrollada y para empresa de menor tamaño, los principales obstáculos serían la escasez de recursos y carencia de conocimientos.

8.     A quien le reportan

La pregunta que más interés suscita en los aspirantes a CSO. Hay una gran variedad, pero las dos mayores son: al CEO, el 46%, y al Chief Strategy Officer el 10%. Casi el 70% responde que tienen una posición senior dentro de la empresa.[5] ¿Realidad o deseo?

9.     Influencia de la sostenibilidad

Con respecto a donde creen que las acciones en sostenibilidad tienen mayor influencia, el 85% cree que tienen una influencia substancial o mucha en la estrategia empresarial, 77% en la percepción de los consumidores o clientes y el 75% en la atracción de talento. Las dos áreas donde menor influencia dicen tener es en la mejora de los ingresos y en la reducción de costos (48% y 38% respectivamente. O sea que, según los encuestados, la sostenibilidad tiene menor influencia en el argumento empresarial (contribución a los beneficios monetarios).

De nuevo, repito mi obsesión por no sacar conclusiones sin conocer bien la muestra y en este caso los resultados dependen de la mezcla de empresas consultadas ya que la influencia puede ser muy diferente en las empresas de alimentos de consumo masivo que en las de energía, por ejemplo. Y en este caso son solo 95 empresas. Además, recordar que, si la pregunta no está en la encuesta, no lo están las respuestas.

10.   Engastado de la sostenibilidad

Las áreas donde dicen que está más engastada la sostenibilidad son las comunicaciones con un 86% (substancialmente y mucho), 77% en la estrategia y 73% en la gestión de riesgos. Las dos áreas donde menos lo está son las de los presupuestos de los departamentos funcionales y la selección de los dirigentes, ambos con 33%. Esto puede ser un reflejo de la relativa novedad de la sostenibilidad ya que se empieza por incluir en la estrategia y en la comunicación (intención de hacer y decir que se hace) y tarda tiempo en reflejarse en las áreas donde efectivamente se hace. Lector: discúlpame el cinismo.

II.             Apreciaciones

Adicionalmente, como consecuencia de los resultados de las encuestas, y es de suponer que de su experiencia en consultoría, los autores ofrecen una serie de apreciaciones para los consejeros y alta gerencia y para los líderes de la función dentro de las empresas que pueden ser útiles. Para hacerlos más relevantes a los lectores los he condensado, “traducido” y editado en base a mis experiencias, pero no los he cambiado.

  • · El apoyo del Consejo y de la alta gerencia es importante, pero no suficiente. Los CSO necesitan además disponer de autoridad y recursos y sobre todo apoyo para integrar la sostenibilidad en la empresa y exigir responsabilidades.
  •  Necesitan un conocimiento del modelo de negocio, de los procesos y sobre todo de la cultura de la empresa para la implementación de la estrategia. 
  • La moderna función de sostenibilidad empresarial va más allá de la gestión cotidiana y requiere un conjunto de destrezas en gestión, en particular la capacidad de analizar y procesar información, amplia visión del negocio y la gestión del cambio y de equipos multidisciplinarios.

o   Y añado: una de sus principales responsabilidades es contribuir a desarrollar una cultura de sostenibilidad.[6]

  •  Tener una visión de largo plazo ya que la función no desaparecerá en el futuro cercano y buena parte de su tiempo se deberá dedicar al desarrollo de estrategias y planes de implementación.
  • Los aspectos para considerar se están expandiendo y profundizando lo que requiere participación en aspectos no tradicionales, como el diseño de los productos y servicios y la gestión de riesgos.

o   Y añado: Poco a poco la estrategia del negocio estará siendo dictada por la estrategia de sostenibilidad y no al revés, como es ahora en la gran mayoría de las empresas.

  • La evaluación de su rendimiento es diferente al resto de los dirigentes y se debe basar en gran medida en logro de los objetivos de sostenibilidad, no los de rendimientos financieros, que es con lo que evaluarán a la empresa.

o   Y añado: en la estipulación de los incentivos positivos y negativos, monetarios y no monetarios la responsabilidad del consejo y de la alta gerencia es primaria.




[1] Había escrito “responsable” y lo cambié a “líder” cuando mi subconsciente me recordó que “responsables” son todos los que trabajan en la empresa.

[4] En un panel con la responsable en Starbucks le pregunté sobre el tamaño del equipo: “directamente yo y mi asistente, indirectamente, todo el personal”.

sábado, 9 de septiembre de 2023

Objetivos de Desarrollo Sostenible: ¿De desarrollo? ¿Sostenible? ¿o greenwashing sofisticado?


La popularidad de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, la presión de sus promotores en las organizaciones de las Naciones Unidas, la posibilidad de hacer negocios por parte de la industria de la consultoría, de mejorar la reputación de las empresas a un costo muy bajo y la oportunidad de ofrecer productos financieros sin impacto, pero vistosos, ha creado una conjunción muy favorable para el greenwashing y el impact washing, con una mínima contribución al desarrollo económico y social de los países que más lo necesitan. Parece una paradoja.  En este articulo analizamos estos efectos perversos y en particular uno no muy conocido cual es una mínima contribución a aliviar el subdesarrollo, que debería ser su objetivo.

I.                ODS: idóneos para el greenwashing y el impact washing.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS son y serán uno de los instrumentos más idóneos para el greenwashing e impact washing por parte de las empresas privadas. Están hechos a la medida para ello. Recordemos que son 17 objetivos con 169 metas que cubren todo lo imaginable en la actividad de los gobiernos y de las empresas, por lo que no vale la pena detallarlos.  De hecho, existieron presiones sobre los amplios grupos de trabajo que los prepararon para complacer a todos los que habían contribuido ideas y de no dejar nada afuera. El mayor temor era el de las críticas por omisiones.  Es la típica preocupación de los consultores y grupos de trabajo, lo que hace que muchos de los resultados de estos esfuerzos no sean efectivos. Los errores de omisión son objeto de mucho mayor crítica que los errores de comisión. [1]

 



En la preparación de los ODS se aprendió de los errores en la preparación e implementación de sus predecesores, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM, que tenían un gran sesgo del sector público. En los ODS ser involucró al sector privado en la preparación y se esperaba una gran contribución en su logro, aun cuando las principales responsabilidades continuaban recayendo en el sector público.

Al ver que el logro de los ODS no tenía muchos progresos, las organizaciones de las Naciones Unidas, empresas consultoras, instituciones de la sociedad civil, en particular universidades, comenzaron a desarrollar instrumentos que pretendían facilitar las contribuciones, pero con énfasis en su reporte para poder dar la impresión de acción, de progreso.  Y se publicaron miríadas de artículos e informes sobre las oportunidades ilimitadas de hacer negocios y ganar dinero con los ODS.  Su publicó menos sobre las oportunidades de engañar (greenwashing) con los ODS y mejorar la reputación (ver La empresa privada y los objetivos de desarrollo sostenible: legitimidad o greenwashing,  De cómo los Objetivos de Desarrollo Sostenible pueden contribuir al greenwashing y ¿Contribuyen las empresas a los ODS o los ODS a la delusión por las empresas?).

II.             ¿Bajo qué condiciones contribuyen al desarrollo?

Ello en efecto estimuló y amplió el interés del sector privado en participar en los esfuerzos. Las instituciones financieras crearon iniciativas, asignando fondos para financiar acciones tendientes al logro de los ODS y las empresas escudriñaron sus actividades para ver de qué manera podrían contribuir, pero en la gran mayoría de los casos, para ver como podían imputar lo que ya están haciendo como si fueron contribuciones. Hasta se llegaron a emitir bonos ligados a los ODS (ver Qué fácil es usar los ODS para el greenwashing). En el caso de las instituciones financieras, algunas en efecto aumentaron su financiamiento a sectores y actividades identificadas en las 169 metas, pero en muchos casos imputando lo que ya hacían o iban a hacer de todas maneras como parte su negocio tradicional, como si fueron contribuciones incrementales. Lo que antes era financiamiento a la vivienda social o a energías limpias, ahora es contribución al ODS #1 Reducción de la pobreza y al ODS #7 Energía asequible y no contaminante. Lo mismo hicieron muchas empresas privadas. Lo que antes era prestación de servicios telefónicos ahora era además contribución al ODS #9 de Industria, Innovación e Infraestructura.

 

Un CEO de un banco con ganancias extraordinarias record,

distribuidas en el 2023 en su casi totalidad a los accionistas,

con bajas tasas a los depósitos y altas a los créditos

¿Entiende la banca comercial española cuál es su responsabilidad ante la sociedad?

 

Este involucramiento también dio la oportunidad a las empresas de alardear de esas “contribuciones”, y tratar de mejorar su reputación como empresas socialmente responsables. En algunos casos son legítimas, pero en muchos otros de poca o ninguna efectividad. Al ver esta situación, en el artículo ¿Legitimidad o greenwashing en la contribución de las empresas a los ODS?: Criterios para discernir propusimos cinco criterios para discernir entre la legitimidad y la probabilidad de greenwashing en las contribuciones reportadas a los ODS, que reproducimos sola para ilustrar las deficiencias en la mayoría de las “supuestas” contribuciones.  Deberían ser:

  • MaterialesLas contribuciones deben ser materiales, es decir deben significativas, no pueden ser trivialidades o nimiedades que simplemente tienen algo que ver con alguna de las 169 metas.
  • Incrementales.  Las contribuciones deben ser en adición a lo que se venía haciendo tradicionalmente.  No se trata de imputar lo que se ha venido haciendo, pero la verdadera contribución será incremental, y de ser posible creciente.
  • Contextuales. Las contribuciones deben ser relacionadas con la actividad de la empresa, con el contexto en que opera, con sus principales stakeholders, de lo contrario pude ser contribución “comprada” para mejorar imagen, para hacer greenwashing
  • ImpactantesLa contribución debe tener impacto, medible o no (mientras mayor mejor, ver el criterio de materialidad), pero debe producir algún cambio que se note en el objeto de la contribución. 
  • Sostenibles.  Y por último la contribución debe ser sostenible en el tiempo.  No se trata de hacer una contribución ocasional, dependiendo de la situación en que se encuentra la empresa. 

 III.           No solo greenwashing, también impact washing

En el informe sobre el reporte del impacto que tienen los bonos verdes (verdes en el sentido estricto de la palabra: dedicados a proyectos y actividades relacionadas con el medio ambiente), Green Bond Funds Impact Reporting Practices 2023, se incluye in gráfico muy llamativo sobre los indicadores que usan los fondos de inversiones en esos bonos para reportar el impacto logrado.

 


Uno de los principales indicadores, usados por más del 80% de los fondos, es la contribución a los ODS, al mismo nivel que las emisiones de gases de efecto invernadero.  Es un excelente ejemplo de impact washing.  Si se emiten bonos verdes, es obvio poder alegar que se contribuye por lo menos a los ODS #7 Energía asequible y no contaminante, #9 Industria, innovación e infraestructura y al  #13 Acción por el Clima, ¡por definición! ¿No es esto lo mismo que la contribución a nueve de los once indicadores que le preceden a su izquierda en el gráfico? ¿Doble conteo? Es el típico caso de imputar lo que se hace de todas maneras como si fuera algo adicional.

Pero ¿es contribución lo mismo que impacto? ¿se puede usar la palabra impacto en la misma frase que ODS?  ¿Se reporta impacto en la contribución a los ODS?  Como comentamos arriba, la gran mayoría de los reportes indican que se hace una contribución a alguno de los ODS, por asociación de términos, entre la actividad y el nombre del ODS. No bastan intenciones y/o esfuerzos.  ¿Qué cambio, para el bien, se logró?

Pero puede haber progreso. Los principios de bonos verdes del International Capital Markets Association, ICMA, los más usados, han sido complementados en junio del 2023 con un manual para facilitar y armonizar el reporte de impacto, Harmonised Framework for Impact Reporting (ver además el artículo What's the true impact of green bonds?). Y los propuestos por la Comisión Europea también buscar enfatizar el reporte de impacto y aseguramiento de la información.

IV.            Pero faltaba un criterio crítico: contribución al desarrollo en el subdesarrollo

Pero a medida que ha avanzado el tiempo nos hemos dado cuenta de que nos quedamos cortos en los cinco criterios, hace falta otro [2] que, si bien está implícito en el penúltimo, es necesario separarlo para enfatizarlo. [3] Puede parecer una obviedad, pero no se le ha prestado la atención debida, sobre todo en el contexto del greenwashing.

  • Contribución al desarrollo en el subdesarrollo. Las contribuciones no solo deben tener impacto en el desarrollo económico, social y ambiental, sino que debe ser donde hay mayor necesidad, en los países o regiones de países con mayores necesidades.

¿Es lo mismo contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que contribuir al DESARROLLO?  ¿Quién necesita desarrollarse? A veces se nos olvida que los ODS tienen como objetivo principal estimular el DESARROLLO de los países en vías de DESARROLLO. Si bien los ODS son aplicables a todos los países, quienes más tenían y tienen necesidad de avances son los que estaban más atrasados, ya sea nivel de país, ya sea a nivel de regiones dentro países desarrollados. 

Pero en el reporte de las “contribuciones”, así entre comillas, las empresas no reportan el impacto y la adicionalidad sobre sus actividades tradicionales, no reportan el cambio logrado, reportan las intenciones, esfuerzos y en el mejor de los casos, las acciones tomadas. ¿Qué contribución han hecho al LOGRO? De hecho, lo más común es que imputen sus actividades tradicionales a una supuesta contribución a algún ODS. 

Y no distinguen entre las “contribuciones” en los países desarrollados, que son la gran mayoría, de las de países y regiones con necesidad de desarrollo. Lo que constituye una sofisticada oportunidad de greenwashing, destacar las contribuciones que no mejoran el desarrollo, cuando lo que se necesita son las que contribuyen a la reducción del subdesarrollo, no al desarrollo de países desarrollados.

¿Qué impacto tiene la donación de alimentos sobrantes en la cafetería de la empresa en la reducción del hambre? pero se reporta como contribución al ODS #2 Hambre cero.  Pero el problema a resolver es el hambre en países de África y América Latina, no en Madrid o Nueva York. ¿Qué impacto tiene el aumentar el porcentaje de mujeres en el Consejo si las que nombran no tienen poder? Pero se reporta como contribución al ODS #5, Igualdad de Género. Pero el problema de fondo no es el consejo de una multinacional, el problema es la discriminación en la educación de niñas pobres, o en las oportunidades de empleo de mujeres con pocas destrezas para el trabajo remunerado.

Y aun en la parte de SOSTENIBLE de los ODS nos hemos dejado engañar, lo hemos aceptado, sin darnos cuenta, como si lo de “Sostenible” se refiere solo a aspectos de sostenibilidad económica, ambiental y social, o sea los ámbitos de actuación y el espacio, cuando en realidad también debería incluir que las contribuciones sean sostenibles en el tiempo. Deberían ser los Objetivos de DESARROLLO Sostenible SOSTENIBLES.

¿Cambiará algo? No, a muchos de los participantes les conviene jugar el juego, “no vengas a romper” (do not rock the boat).  Se ha creado toda una industria alrededor de los ODS, con muchos participantes que derivan beneficios. A las organizaciones de las Naciones Unidas, en especial al Pacto Mundial, a los gobiernos, a las instituciones financieras y a las empresas, les conviene poder decir que hay muchas contribuciones. Para algunas consultoras los ODS han sido una de mayores fuentes de ingreso en los últimos tiempos, en especial a las especializadas en reportes sobre estas “supuestas” contribuciones.

Para la industria de los ODS lo de si las contribuciones son efectivas, si tienen impacto, y si son donde hay más necesidades es hilar muy fino.  Basta con decir que contribuyen.

La contribución se necesita en el subdesarrollo, pero el ruido (mucho ruido y pocas nueces) se hace en el desarrollo.

 

[1] Este es uno de los temas sobre los que más he escrito (ver Mis veintidós artículos sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la RSE), pero el más reciente es de hace tres años. Pensé que ya estaba todo escrito el greenwashing con los ODS, pero el reporte de la nota 3 me estimuló a retomar el tema.

[2] Y también falto un ODS y seis metas. Ver ¿Falta algún Objetivo de Desarrollo Sostenible? (éramos muchos y parió la abuela).

[3] Esta idea me surgió del breve reporte Companies Included in SDG Funds Are Not Generating Economic Activity in Countries That Need It Most, de julio del 2023, producido por la consultora en sostenibilidad empresarial Clarity AI.   Su principal resultado es que ¨las empresas en los fondos de inversión ODS tienen ventas de menos del 1% en los países que más lo necesitan” Si bien el reporte se refiere solo a fondos de inversión y usa el criterio de ventas y no de contribución, se puede intuir que su contribución al desarrollo de los países en vías de desarrollo es muy baja.  Es cierto que aun teniendo ventas mínimas podrían hacer alguna contribución, pero es poco probable que en esas condiciones tengan interés en el desarrollo de países que representan un pequeño mercado.  También es de notar que se refiere a las empresas incluidas en fondos ODS y no a todas las empresas, pero es de suponer que las incluidas en estos fondos sean las que supuestamente contribuyen más que el promedio de las empresas, o sea que puede ser hasta una sobreestimación. También es cierto que esta sesgado a empresas que tienen sede en países desarrollados, particularmente Estados Unidos y Europa, pero son las empresas de estos países las que alardean de ello.  Aun con estas cualificaciones el mensaje es claro: La contribución se necesita en el subdesarrollo, pero el ruido se hace en el desarrollo.

 

 

domingo, 3 de septiembre de 2023

La responsabilidad empresarial no se fue de vacaciones. Te pongo al día

 

Mientras muchos estabais de vacaciones durante el mes de agosto, publiqué cuatro artículos en mi blog, y ocho auncios en LinkedIn que se te pueden haber pasado y que a lo mejor te interesan.

 

Carta abierta a la Asociación Española de Directivos de Sostenibilidad (ASG) DIRSE: La gobernanza de la sostenibilidad empresarial 29 de julio de 2023, donde entre otras cosas analizaba la misión y las ventajas comparativas de la Asociación en función de las diferencias entre el profesional de la ASG y el profesional de la sostenibilidad empresarial. Recomendaba que se concentrase en la promoción y desarrollo de la gobernanza de la sostenibilidad empresarial, que no es lo mismo que la G de gobernanza corporativa. ¿En qué consiste aquella?

 

¿Se están diluyendo los estándares europeos de reportes de sostenibilidad? 5 de agosto de 2023.  La Comisión Europea le hizo cambios a la versión de los estándares sometida por los técnicos del EFRAG. Muchos alegan que la Comisión los diluyó para lograr aceptación política. Este artículo analiza si en efecto hubo dilución.

 

¿Se le olvidó lo social a los estándares internacionales de reportes de sostenibilidad empresarial? 12 de agosto de 2023. En la carrera por publicar los estándares internacionales de reporte de sostenibilidad, el ISSB emitió dos estándares, uno sobre temas generales y otro sobre cambio climático, pero los temas sociales se quedaron en el tintero, a diferencia de la extensa cobertura en los estándares de la Comisión Europa, aun a pesar de no tener una taxonomía social de respaldo.

 

Datos llamativos sobre sostenibilidad empresarial. Parte II: ¿Le importa la sostenibilidad al consejo? USA vs. UE, 20 de agosto de 2023. Analizábamos las diferencias en la consideración de la sostenibilidad en los consejos de las empresas en ambos lados del Atlántico para concluir que, como se podría esperar, la sostenibilidad está mucho más avanzada en Europa que en EE. UU., donde se considera más una oportunidad que un riesgo a gestionar, donde se cree que afecta y debe afectar la valoración de la empresa y donde se le presta mucha más atención en la gestión en los consejos.

 

Y los ocho anuncios en LinkedIn:

Buena y mala noticia en una noticia: S&P Global, la mayor calificadora del mundo (crédito, sostenibilidad, etc.), ante presiones de gobernadores del partido republicano ha decidido suspender la calificación numérica de ASG en las calificaciones de crédito, substituyéndola por una descripción. Mala noticia es que debilita la percepción del impacto que la sostenibilidad tiene sobre la situación financiera de la empresa, que es lo quieren esos gobernadores. La buena es que reconoce que la calificación numérica "ASG" no es representativa de la sostenibilidad empresarial y que es preferible describirla. (Ver mis artículos "Las (por lo menos) seis deficiencias de las calificaciones de sostenibilidad" en https://bit.ly/Los6ASG y "¿Tienen lógica las calificaciones de sostenibilidad empresarial?" en https://lnkd.in/g-mxRzcr ).
Lo deseable es que hubiera reconocido esto último y obviándose así las presiones políticas.

 

¿Qué pasa cuando los bancos no asumen su responsabilidad ante la sociedad?: los gobiernos deben intervenir, ...... ¡lamentablemente! Italia impone un impuesto extraordinario del 40% sobre las ganancias extraordinarias de la banca comercial en el 2023, limitado al 0,1% de los activos. Hace unos meses había publicado un análisis de la situación en España en los artículos "Responsabilidad social de la banca española: ¿De quién son los beneficios extraordinarios?" en https://bit.ly/RSEBanca y en "¿Entiende la banca comercial española cuál es su responsabilidad ante la sociedad?" en https://bit.ly/RSEBanca2

 

Un estudio reciente sobre la reacción de los inversionistas al comportamiento irresponsable de las empresas encontró que la reacción era más negativa mientras más virtuosa la empresa se declaraba, que para las que no se vendían como tales. Pero esta reacción era menor mientras mayores eras las expectativas de rendimientos financieros de la empresa. O sea, que te castigan por la contradicción, pero no tanto si esperan que les rindas más. !OH la hipocresía!
Ver un resumen en “Hypocrisy penalty: Investors especially hate companies that say they’re good then behave badly, unless the money is good

 

Excelente guía del World Business Council for Sustainable Development, para la implementación de los estándares de reporte de sostenibilidad, comparando los requerimientos del ISSB y los de la Comisión Europea (EFRAG).  Disponible en https://lnkd.in/gjXpazHJ

 

Quería escribir mi análisis del estudio, "Economic uncertainty puts pressure on sustainable behavior change" sobre la reacción de empleados y consumidores a la sostenibilidad empresarial (verlo en ) pero al analizarlo me acordé del consejo de mi director de tesis doctoral, hace 50 años, cuando estaba seleccionando el tema (Robert S. Kaplan, que 20 años después desarrolló el Balanced Scorecard) me dijo que para que la investigación fuera legítima, debía descubrir algo nuevo que no se sabía y que tuviese valor para los usuarios o que fuera sorprendente ante la creencia prevalente. Y esto sigue siendo válido.
Al hacer el análisis me di cuenta de que el estudio no presentaba nada sorprendente, pero ya que lo hice, decidí escribir este resumen: Es un estudio que analiza el comportamiento de los consumidores ante la sostenibilidad empresarial en función de su nivel de ingresos. Concluye que, a mayores ingresos, más compras sostenibles, mayor disposición a cambiar de empleo a empresas sostenibles, mayor preocupación y activismo dentro y fuera de la empresa a favor de la sostenibilidad y menor importancia a la variable precio de los productos sostenibles que en el caso de los consumidores de menores ingresos. ¿Sorprendido? Bueno, si no lo sabías ya lo sabes.

 

¡Hace siete años y medio! publiqué en mi blog este articulo "Fútbol, género y la responsabilidad ante la sociedad" ( https://bit.ly/FutbolFM ) alegando por igualdad y apoyo al futbol femenino como responsabilidad social. Reivindicado con el Mundial de Fútbol Femenino. Felicitaciones España .... y Colombia y Panamá y Argentina y Costa Rica. ¡Rubiales fuera!

 

Yo te lo dije hace dos semanas. Ahora un grupo de grandes inversionistas pide a la ISSB que produzca estándares de reporte para temas sociales https://bit.ly/45PDjE2 Mi análisis y sugerencia ante la grosera omisión de los estándares de la ISSB, ¿Se le olvidó lo social a los estándares internacionales de reportes de sostenibilidad empresarial?

 

Mi colección de nombres para la Responsabilidad de la empresa ante la sociedad, alias sostenibilidad empresarial. ¿Te acuerdas de cuán populares fueron? Esta proliferación es el enemigo número uno en mi artículo: "Los trece enemigos de la RSE(C): Los primeros seis" en https://bit.ly/13enemigI