sábado, 9 de septiembre de 2023

Objetivos de Desarrollo Sostenible: ¿De desarrollo? ¿Sostenible? ¿o greenwashing sofisticado?


La popularidad de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, la presión de sus promotores en las organizaciones de las Naciones Unidas, la posibilidad de hacer negocios por parte de la industria de la consultoría, de mejorar la reputación de las empresas a un costo muy bajo y la oportunidad de ofrecer productos financieros sin impacto, pero vistosos, ha creado una conjunción muy favorable para el greenwashing y el impact washing, con una mínima contribución al desarrollo económico y social de los países que más lo necesitan. Parece una paradoja.  En este articulo analizamos estos efectos perversos y en particular uno no muy conocido cual es una mínima contribución a aliviar el subdesarrollo, que debería ser su objetivo.

I.                ODS: idóneos para el greenwashing y el impact washing.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS son y serán uno de los instrumentos más idóneos para el greenwashing e impact washing por parte de las empresas privadas. Están hechos a la medida para ello. Recordemos que son 17 objetivos con 169 metas que cubren todo lo imaginable en la actividad de los gobiernos y de las empresas, por lo que no vale la pena detallarlos.  De hecho, existieron presiones sobre los amplios grupos de trabajo que los prepararon para complacer a todos los que habían contribuido ideas y de no dejar nada afuera. El mayor temor era el de las críticas por omisiones.  Es la típica preocupación de los consultores y grupos de trabajo, lo que hace que muchos de los resultados de estos esfuerzos no sean efectivos. Los errores de omisión son objeto de mucho mayor crítica que los errores de comisión. [1]

 



En la preparación de los ODS se aprendió de los errores en la preparación e implementación de sus predecesores, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM, que tenían un gran sesgo del sector público. En los ODS ser involucró al sector privado en la preparación y se esperaba una gran contribución en su logro, aun cuando las principales responsabilidades continuaban recayendo en el sector público.

Al ver que el logro de los ODS no tenía muchos progresos, las organizaciones de las Naciones Unidas, empresas consultoras, instituciones de la sociedad civil, en particular universidades, comenzaron a desarrollar instrumentos que pretendían facilitar las contribuciones, pero con énfasis en su reporte para poder dar la impresión de acción, de progreso.  Y se publicaron miríadas de artículos e informes sobre las oportunidades ilimitadas de hacer negocios y ganar dinero con los ODS.  Su publicó menos sobre las oportunidades de engañar (greenwashing) con los ODS y mejorar la reputación (ver La empresa privada y los objetivos de desarrollo sostenible: legitimidad o greenwashing,  De cómo los Objetivos de Desarrollo Sostenible pueden contribuir al greenwashing y ¿Contribuyen las empresas a los ODS o los ODS a la delusión por las empresas?).

II.             ¿Bajo qué condiciones contribuyen al desarrollo?

Ello en efecto estimuló y amplió el interés del sector privado en participar en los esfuerzos. Las instituciones financieras crearon iniciativas, asignando fondos para financiar acciones tendientes al logro de los ODS y las empresas escudriñaron sus actividades para ver de qué manera podrían contribuir, pero en la gran mayoría de los casos, para ver como podían imputar lo que ya están haciendo como si fueron contribuciones. Hasta se llegaron a emitir bonos ligados a los ODS (ver Qué fácil es usar los ODS para el greenwashing). En el caso de las instituciones financieras, algunas en efecto aumentaron su financiamiento a sectores y actividades identificadas en las 169 metas, pero en muchos casos imputando lo que ya hacían o iban a hacer de todas maneras como parte su negocio tradicional, como si fueron contribuciones incrementales. Lo que antes era financiamiento a la vivienda social o a energías limpias, ahora es contribución al ODS #1 Reducción de la pobreza y al ODS #7 Energía asequible y no contaminante. Lo mismo hicieron muchas empresas privadas. Lo que antes era prestación de servicios telefónicos ahora era además contribución al ODS #9 de Industria, Innovación e Infraestructura.

 

Un CEO de un banco con ganancias extraordinarias record,

distribuidas en el 2023 en su casi totalidad a los accionistas,

con bajas tasas a los depósitos y altas a los créditos

¿Entiende la banca comercial española cuál es su responsabilidad ante la sociedad?

 

Este involucramiento también dio la oportunidad a las empresas de alardear de esas “contribuciones”, y tratar de mejorar su reputación como empresas socialmente responsables. En algunos casos son legítimas, pero en muchos otros de poca o ninguna efectividad. Al ver esta situación, en el artículo ¿Legitimidad o greenwashing en la contribución de las empresas a los ODS?: Criterios para discernir propusimos cinco criterios para discernir entre la legitimidad y la probabilidad de greenwashing en las contribuciones reportadas a los ODS, que reproducimos sola para ilustrar las deficiencias en la mayoría de las “supuestas” contribuciones.  Deberían ser:

  • MaterialesLas contribuciones deben ser materiales, es decir deben significativas, no pueden ser trivialidades o nimiedades que simplemente tienen algo que ver con alguna de las 169 metas.
  • Incrementales.  Las contribuciones deben ser en adición a lo que se venía haciendo tradicionalmente.  No se trata de imputar lo que se ha venido haciendo, pero la verdadera contribución será incremental, y de ser posible creciente.
  • Contextuales. Las contribuciones deben ser relacionadas con la actividad de la empresa, con el contexto en que opera, con sus principales stakeholders, de lo contrario pude ser contribución “comprada” para mejorar imagen, para hacer greenwashing
  • ImpactantesLa contribución debe tener impacto, medible o no (mientras mayor mejor, ver el criterio de materialidad), pero debe producir algún cambio que se note en el objeto de la contribución. 
  • Sostenibles.  Y por último la contribución debe ser sostenible en el tiempo.  No se trata de hacer una contribución ocasional, dependiendo de la situación en que se encuentra la empresa. 

 III.           No solo greenwashing, también impact washing

En el informe sobre el reporte del impacto que tienen los bonos verdes (verdes en el sentido estricto de la palabra: dedicados a proyectos y actividades relacionadas con el medio ambiente), Green Bond Funds Impact Reporting Practices 2023, se incluye in gráfico muy llamativo sobre los indicadores que usan los fondos de inversiones en esos bonos para reportar el impacto logrado.

 


Uno de los principales indicadores, usados por más del 80% de los fondos, es la contribución a los ODS, al mismo nivel que las emisiones de gases de efecto invernadero.  Es un excelente ejemplo de impact washing.  Si se emiten bonos verdes, es obvio poder alegar que se contribuye por lo menos a los ODS #7 Energía asequible y no contaminante, #9 Industria, innovación e infraestructura y al  #13 Acción por el Clima, ¡por definición! ¿No es esto lo mismo que la contribución a nueve de los once indicadores que le preceden a su izquierda en el gráfico? ¿Doble conteo? Es el típico caso de imputar lo que se hace de todas maneras como si fuera algo adicional.

Pero ¿es contribución lo mismo que impacto? ¿se puede usar la palabra impacto en la misma frase que ODS?  ¿Se reporta impacto en la contribución a los ODS?  Como comentamos arriba, la gran mayoría de los reportes indican que se hace una contribución a alguno de los ODS, por asociación de términos, entre la actividad y el nombre del ODS. No bastan intenciones y/o esfuerzos.  ¿Qué cambio, para el bien, se logró?

Pero puede haber progreso. Los principios de bonos verdes del International Capital Markets Association, ICMA, los más usados, han sido complementados en junio del 2023 con un manual para facilitar y armonizar el reporte de impacto, Harmonised Framework for Impact Reporting (ver además el artículo What's the true impact of green bonds?). Y los propuestos por la Comisión Europea también buscar enfatizar el reporte de impacto y aseguramiento de la información.

IV.            Pero faltaba un criterio crítico: contribución al desarrollo en el subdesarrollo

Pero a medida que ha avanzado el tiempo nos hemos dado cuenta de que nos quedamos cortos en los cinco criterios, hace falta otro [2] que, si bien está implícito en el penúltimo, es necesario separarlo para enfatizarlo. [3] Puede parecer una obviedad, pero no se le ha prestado la atención debida, sobre todo en el contexto del greenwashing.

  • Contribución al desarrollo en el subdesarrollo. Las contribuciones no solo deben tener impacto en el desarrollo económico, social y ambiental, sino que debe ser donde hay mayor necesidad, en los países o regiones de países con mayores necesidades.

¿Es lo mismo contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que contribuir al DESARROLLO?  ¿Quién necesita desarrollarse? A veces se nos olvida que los ODS tienen como objetivo principal estimular el DESARROLLO de los países en vías de DESARROLLO. Si bien los ODS son aplicables a todos los países, quienes más tenían y tienen necesidad de avances son los que estaban más atrasados, ya sea nivel de país, ya sea a nivel de regiones dentro países desarrollados. 

Pero en el reporte de las “contribuciones”, así entre comillas, las empresas no reportan el impacto y la adicionalidad sobre sus actividades tradicionales, no reportan el cambio logrado, reportan las intenciones, esfuerzos y en el mejor de los casos, las acciones tomadas. ¿Qué contribución han hecho al LOGRO? De hecho, lo más común es que imputen sus actividades tradicionales a una supuesta contribución a algún ODS. 

Y no distinguen entre las “contribuciones” en los países desarrollados, que son la gran mayoría, de las de países y regiones con necesidad de desarrollo. Lo que constituye una sofisticada oportunidad de greenwashing, destacar las contribuciones que no mejoran el desarrollo, cuando lo que se necesita son las que contribuyen a la reducción del subdesarrollo, no al desarrollo de países desarrollados.

¿Qué impacto tiene la donación de alimentos sobrantes en la cafetería de la empresa en la reducción del hambre? pero se reporta como contribución al ODS #2 Hambre cero.  Pero el problema a resolver es el hambre en países de África y América Latina, no en Madrid o Nueva York. ¿Qué impacto tiene el aumentar el porcentaje de mujeres en el Consejo si las que nombran no tienen poder? Pero se reporta como contribución al ODS #5, Igualdad de Género. Pero el problema de fondo no es el consejo de una multinacional, el problema es la discriminación en la educación de niñas pobres, o en las oportunidades de empleo de mujeres con pocas destrezas para el trabajo remunerado.

Y aun en la parte de SOSTENIBLE de los ODS nos hemos dejado engañar, lo hemos aceptado, sin darnos cuenta, como si lo de “Sostenible” se refiere solo a aspectos de sostenibilidad económica, ambiental y social, o sea los ámbitos de actuación y el espacio, cuando en realidad también debería incluir que las contribuciones sean sostenibles en el tiempo. Deberían ser los Objetivos de DESARROLLO Sostenible SOSTENIBLES.

¿Cambiará algo? No, a muchos de los participantes les conviene jugar el juego, “no vengas a romper” (do not rock the boat).  Se ha creado toda una industria alrededor de los ODS, con muchos participantes que derivan beneficios. A las organizaciones de las Naciones Unidas, en especial al Pacto Mundial, a los gobiernos, a las instituciones financieras y a las empresas, les conviene poder decir que hay muchas contribuciones. Para algunas consultoras los ODS han sido una de mayores fuentes de ingreso en los últimos tiempos, en especial a las especializadas en reportes sobre estas “supuestas” contribuciones.

Para la industria de los ODS lo de si las contribuciones son efectivas, si tienen impacto, y si son donde hay más necesidades es hilar muy fino.  Basta con decir que contribuyen.

La contribución se necesita en el subdesarrollo, pero el ruido (mucho ruido y pocas nueces) se hace en el desarrollo.

 

[1] Este es uno de los temas sobre los que más he escrito (ver Mis ventidos artículos sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la RSE), pero el más reciente es de hace tres años. Pensé que ya estaba todo escrito el greenwashing con los ODS, pero el reporte de la nota 3 me estimuló a retomar el tema.

[2] Y también falto un ODS y seis metas. Ver ¿Falta algún Objetivo de Desarrollo Sostenible? (éramos muchos y parió la abuela).

[3] Esta idea me surgió del breve reporte Companies Included in SDG Funds Are Not Generating Economic Activity in Countries That Need It Most, de julio del 2023, producido por la consultora en sostenibilidad empresarial Clarity AI.   Su principal resultado es que ¨las empresas en los fondos de inversión ODS tienen ventas de menos del 1% en los países que más lo necesitan” Si bien el reporte se refiere solo a fondos de inversión y usa el criterio de ventas y no de contribución, se puede intuir que su contribución al desarrollo de los países en vías de desarrollo es muy baja.  Es cierto que aun teniendo ventas mínimas podrían hacer alguna contribución, pero es poco probable que en esas condiciones tengan interés en el desarrollo de países que representan un pequeño mercado.  También es de notar que se refiere a las empresas incluidas en fondos ODS y no a todas las empresas, pero es de suponer que las incluidas en estos fondos sean las que supuestamente contribuyen más que el promedio de las empresas, o sea que puede ser hasta una sobreestimación. También es cierto que esta sesgado a empresas que tienen sede en países desarrollados, particularmente Estados Unidos y Europa, pero son las empresas de estos países las que alardean de ello.  Aun con estas cualificaciones el mensaje es claro: La contribución se necesita en el subdesarrollo, pero el ruido se hace en el desarrollo.

 

 

4 comentarios:

Antonio Javierre dijo...

Gran Post.
Cada uno supera el anterior.
!!Enhorabuena !!

Arturo Urbina dijo...

Me gustan sus conclusiones principales:
-La contribución se necesita en el subdesarrollo, pero el ruido se hace en el desarrollo.
-Deberían ser los Objetivos de DESARROLLO Sostenible "sostenibles".

Respecto de la primera, tal vez en los reportes de sostenibilidad, se debería incluir un indicador de relevancia, pues no es lo mismo relacionar tus contribuciones con el ods 2 (hambre cero) en un entorno urbano, donde por lo general la brecha es menor, que en una zona rural por ejemplo.
Respecto de la segunda, coincido mucho. La sostenibilidad no es un tema puntual e incremental, ¿qué pasa si el 80% de las acciones reportadas generan sólo cambios temporales e insostenibles? Desarrollar indicador(es) que midan el nivel de contribución con una o más de las metas elegidas, sería más dificil pero concuerdo en que se debería trabajar en eso.

En general sí creo que se debería trabajar en separar el trigo de la paja, dando su lugar a los proyectos, iniciativas y acciones que realmente contribuyen de forma eficaz y sostenible; de las demás (que hay que ser honesto son la gran mayoría de las que vemos en los reportes de sostenibilidad corporativos).

José Ángel Moreno dijo...

Espléndida la serie de artículos sobre los ODS, que me parece muy oportuno volver a tratar. Yo también creo que en su aplicación a las empresas (no a los sectores públicos) está posibilitando fundamentalmente una inmensa campaña publicitaria.

Felicitaciones, Antonio.

José Ángel Moreno

Antonio Javierre dijo...

Lo he releido y me quedo con esto:
"En los ODS ser involucró al sector privado en la preparación y se esperaba una gran contribución en su logro, aun cuando las principales responsabilidades continuaban recayendo en el sector público."
De mi cosecha: Y lo público a por uvas...