sábado, 3 de abril de 2021

Escaladas de precios: ¿Ilegal? ¿Eficiente? ¿Justo?


Cuando se presenta alguna situación anormal., por ejemplo, una crisis, que conduce a un exceso de demanda o a un déficit de oferta, los precios de los productos y servicios tienden a subir.  Algunas subidas pueden ser explicadas (lo de justificadas debe ser analizado más cuidosamente) pero algunas son meramente oportunistas.

 Para analizar su justificación, si ello está permitido por las regulaciones vigentes, debemos considerar el punto de vista económico, de la asignación eficiente de los recursos, y el punto de vista de la asignación de los recursos con justicia social.

I.                Algunos ejemplos 

1.      Transporte

 Después del atentado en el Lindt Café en el centro de Sidney, Australia en diciembre del 2014 se le hizo muy difícil a las personas encontrar transporte para salir del entorno del sitio y regresar a sus casas.  Una de las alternativas fue el servicio de Uber. Pero ante la gran demanda, los precios subieron significativamente, hasta cuatro veces el precio normal, lo que estaba de acuerdo con sus políticas.  Ello llevó a acusaciones de abuso por parte de la empresa.  Esta lo justificó explicando que ello estimularía a que un mayor número de vehículos fueran a prestar servicio a la zona, que requería mayor tiempo en llegar y perdiendo, posiblemente, oportunidades de hacer más viajes en los vecindarios en los que normalmente opera el vehículo.  Es una justificación vía el argumento económico, de que los mayores precios permitirían elevar la oferta. ¿Legal? Si, la regulación prevé la posibilidad de aumentar los precios ante emergencias. ¿Responsable?  Ante las críticas, Uber se dio cuenta de que no era un buen momento para usar sus prerrogativas y decidió ofrecer transporte gratuito a todos los que lo necesitaron, mejorando así su reputación y posiblemente mayores ingresos. 

2.     Electricidad

 En enero del 2021, el estado de Texas sufrió el embate de un vórtice polar sin precedentes, con las temperaturas más bajas en su historia, y que dejó a gran parte del estado sin electricidad y sin agua.  El estado tiene un sistema eléctrico independiente del resto del país, no pudiendo obtener energía de otros estados que podrían suministrársela. Además, tiene un mercado de la electricidad donde el precio varía con el consumo, con el momento del día y del año, por el tipo de generación y por distribuidor.  En condiciones normales, el sistema de mercado permite balancear la demanda con la oferta, vía los precios, que si bien varían, son variaciones a las cuales el consumidor ha aprendido a adaptarse, programando su consumo discrecional fuera de las horas pico.  Pero en la emergencia, los que tenían electricidad y necesitaban la calefacción al máximo no podían hacer otra cosa que consumirla.  Ante la extraordinaria demanda de energía y la imposibilidad de aumentar la oferta los precios subieron dramáticamente, hasta 150 veces lo normal.  Pero el consumidor no podía adaptarse ni sabía cuál era el precio en el momento del consumoEllo produjo facturas mensuales para algunos consumidores domésticos por encima de los US$15.000.  

En este caso el ajuste económico no era posible, colectivamente resultaba un monopolio, los precios no disminuían la demanda ni aumentaban la oferta.  Pero todo era legal, los precios se ajustaron de acuerdo con las reglas del mercado. El mercado funcionó para los generadores y distribuidores, pero no para los consumidores. 

Arrogancia de las autoridades que no quieren estar interconectados con otros estados para demostrar lo independiente y autosuficiente que es Texas del resto del país e irresponsabilidad e incompetencia de los reguladores que no habían previsto el problema aun cuando la llegada del vórtice se había anunciado (renunciaron todos los miembros de la gestora del mercado eléctrico) y sabían de la vulnerabilidad del sistema eléctrico, y por último falta de solidaridad de los participantes en el mercado eléctrico. 

Ante las protestas de la población más afectada los reguladores consideraron cambiar retroactivamente los precios de la energía, pero decidieron no hacerlo por las consecuencias que tendría sobre las finanzas de algunos generadores y distribuidores de energía.  Concluyeron que no se podía sentar un precedente ya que el mantenimiento de la operación del mercado era prioritario.  A mediados de marzo se estaban considerando medidas para alargar los pagos de los que no podían afrontarlos, pero no para reducirlos. 

¿Legal? SI, ¿Eficiente? En términos económicos SI. ¿Justo? En términos de justicia social y solidaridad, NO.  

3.     Productos de consumo masivo 

Y el caso más conocido es el de la pandemia, que aumentó significativamente y de manera abrupta la demanda por algunos productos, como desinfectantes, mascarillas, papel higiénico (¿por qué?), entre otros, lo que conllevó a aumentos significativos en los precios.  En algunos casos se podrían justificar con el argumento económico, que aumentos en los precios conllevarían a aumentos en la oferta, pero se requeriría de tiempo para aumentar la producción y convertir procesos productivos.  Adicionalmente estimularían la innovación en el desarrollo de productos que antes podían no tener demanda. 

Los productos de consumo masivo, con marcas responsables, tuvieron la tendencia a mantener los precios y aprovechar el aumento de la demanda, que no de los precios, para mejorar sus balances y mejorar su reputación y el aprecio de los consumidores.  Pero los productores de marcas menos conocidas y genéricas aprovecharon las circunstancias para aumentar los precios y/o reducir la calidad más allá de lo justificable económicamente.  Ello fue paradigmático en el caso de las mascarillas, producto hasta entonces prácticamente desconocido, y que para colmo buena parte de ellas era de efectividad dudosa. Y en papel higiénico donde aparecieron productos de menor calidad, pero a los precios de buena calidad. Pero el consumidor no podía, ni ante la urgencia tenía ganas, de verificar la legitimidad de las supuestas prestaciones y estaba dispuesto a pagar el precio. 

En general el tipo de productos y servicios más afectados por la pandemia no tiene regulación y los aumentos son legales. En algunos casos, el argumento económico fue necesario, el aumento de precios estimuló la oferta de productos y servicios tradicionales y nuevos.  Pero en otros casos los aumentos fueron meramente especulativos, carentes de ética. 

II.             ¿Es legal? ¿Es eficiente? ¿Es justo?

 Es muy difícil generalizar sobre la escalada de precios, aunque el consumidor suele atribuirla a la especulación, al aprovechamiento de las circunstancias.  Pero como vimos en los tres ejemplos, no es siempre así.  Pero podemos establecer algunos criterios generales para la evaluación.

 ¿Es legal? En algunos estados de los EE.UU. la escalada de precios está regulada, estableciéndose condiciones bajo las cuales pueden subirse los precios (en general en emergencias), el máximo porcentaje permitido y las penalizaciones en caso de violaciones. En la Unión Europea no existe una legislación que regula la escalada de precios.  La legislación de aplicación indirecta es la regulación de la competencia, que permite castigar los precios excesivos, pero por el ámbito de la ley, aplica a las empresas que tienen poder económico para el abuso, no a todos los casos.  Algunos países tienen leyes contra la usura en las tasas de interés.   

¿Es económicamente eficiente?  Depende del mercado en que opera. La subida de precios puede estimular la oferta de productos y servicios existentes y promover la solución de problemas, pero ello dependerá de que los recursos vayan a empresas eficientes. Pero en una escalada de precios los mercados pueden dejar de funcionar y no asignar los recursos a los productos y servicios que merecen ser respaldados con recursos adicionales.  Pueden contribuir a la continuada existencia de emprendimientos que deberían extinguirse, por ineficientes e irresponsables.

 ¿Es justo?  También depende del contexto, Si es algo temporal, coyuntural, puede ser aceptable, sobre todo si tiene una contribución positiva a la sociedad en el mediano y largo plazo, como comentamos en el caso de la eficiencia económica.  Pero como en toda disrupción, el impacto no es el mismo en todos los segmentos de la población y suele ser mayor en los segmentos de menor poder adquisitivo, con menores opciones de ajustar su demanda o de acumular los productos

 Depende de si son productos y servicios de primera necesidad o si son prescindibles, por lo menos en el corto plazo. Indudablemente no es ético cuando se abusa de quien no tiene capacidad de reacción, que es rehén del producto o servicio, que no tiene opciones.  En este caso se debe recurrir a la regulación ya sea la establecida, ya sea de emergencia para mitigar los impactos negativos.

 Pero el control de precios no es la panacea, debe manejarse con cautela ya que suele introducir un conflicto entre la eficiencia económica y la justicia social.

 El caso de Texas es paradigmático de la insensibilidad de los reguladores.  Es legal, económicamente eficiente, pero injusto desde el punto de vista social. Un caso claro del conflicto entre economía y justicia.[1]

 


[1] Esto esta subyacente en la Encíclica Fratelli tutti, que analizábamos en el contexto de este conflicto en Economía, el mercado y la empresa en la encíclica Fratelli tutti.

 

sábado, 27 de marzo de 2021

Criptomonedas y sistema financiero: ¿Quién es más irresponsable?

 

El articulo La contradicción de Tesla: Ahorrar y producir emisiones, publicado en mi blog del 6 de marzo, provocó un comentario que me he dado la oportunidad de hacer algunas aclaraciones y extender la discusión a la contribución de las criptomonedas al bienestar de la sociedad. Resumo los principales argumentos del comentario:[1]

        …..olvida un factor: la línea de base. ¿Cuánta energía se consume en mantener el stock de dinero que Tesla invirtió en Bitcoin, en forma de "dinero físico"? ¿cuánto cuesta en energía consumida en bóvedas, transporte de caudales, seguridad, sistemas bancarios, etc.?

·       …..creería que los consumos energéticos del sistema bancario y financiero internacional están "internalizados" (como si no existieran), pero es difícil calcular cuánta energía consume ese sistema bancario, vs. el mismo volumen de transacciones en Bitcoin?

·       Está claro que lo más fácil es "to pick on Bitcoin", ya que es el "newcomer".

I.                Consumo energético. 

 Es correcto que cualquier comparación debe tomar en cuenta la alternativa, como lo menciona el comentario.  Pero en este caso es casi irrelevante porque la diferencia son muchos órdenes de magnitud.  El consumo energético de guardar los US$1,500,000 millones de Tesla en un banco o en inversiones más o menos líquidas es casi nulo.  Este dinero no se guarda en bóvedas, no se transporta, no es físico.  Es oportuno recordar que las bitcoin no tienen existencia física, a pesar de las “imágenes” que se crean de ellas, son números y cálculos en un sistema informático. A nivel mundial solo el 8% del valor del dinero en circulación es en forma de billetes y monedas.  El 92% es digital, solo existe en la contabilidad de las instituciones financieras, de las empresas, de los gobiernos, de los individuos, etc.

 Antes de hacer la compraventa, el dinero lo tenia Tesla en forma digital, en un balance en una o varias instituciones financieras, denominado en dólares estadounidense y otras monedas.  Lo que es importante entender es que la transacción de una bitcoin, por su extremo grado de seguridad y confidencialidad, requiere de un elevadísimo número de cálculos a través de la cadena de bloques (blockchain), no es una transacción ordinaria.  La transacción de una moneda consume el equivalente a más de 700,000 transacciones financieras digitales normales y Tesla compró 15.000 monedas o sea consumió la energía equivalente a 10.500 millones de transacciones, que equivalen a 10 días de transacciones con tarjetas de crédito en todo el mundo.

Y esto es solo la transacción.  Como mencionábamos, la producción de esas 15.000 monedas habría consumido en algún momento el equivalente a las emisiones anuales promedio de 750.000 vehículos a gasolina. Se puede argumentar que las monedas que compró Tesla ya estaban minadas, generadas, pero es indiscutible que su demanda conduce a que se hayan producido o que se producirán.

 Y para propósitos comparativos con el sistema financiero mundial, como pide el comentario, se estima que la totalidad de las instituciones financieras mundiales consumen el equivalente del 80% (¡!) de la energía que consume la extracción de las bitcoins anualmente. [2]  Todo el sistema financiero del mundo, incluyendo oficinas, transporte, transacciones, equipamiento, etc., consume menos energía anual que el minado de las bitcoins en un año.

 II.             Emisiones.

  Si bien no se dispone de estimados de las emisiones del sistema financiero mundial, podemos hacer alguna comparación.  Por la operatoria del sistema financiero podemos suponer que todas sus emisiones son derivadas del consumo energético, de la misma manera que la producción de las bitcoins: energía eléctrica y en alguna medida en transporte, alimentado con combustible fósiles. Ni el sistema financiero ni las bitcoin contribuyen de manera apreciable a las emisiones de otra manera, como podría ser vía la agricultura y la ganadería que emiten grandes cantidades de metano (28 veces mas poderoso que el CO2).

 Sí se conoce de manera razonable la mezcla energética usada en la producción de las bitcoins (carbón, gas, hidroeléctrica y en mucho menor medida en renovables).[3] Casi el 70% está consumida en China, que no es un parangón de la energía limpia. Y es posible que las instituciones financieras del mundo tengan algún consumo de energía renovable, ante las presiones que tienen para reportar sus emisiones, presión que no tiene la industria de los bitcoins. 

No hay razones para suponer que las emisiones del sistema financiero sean mayores por cada unidad de energía consumida que las bitcoin, y si fuera en la misma proporción, el sistema financiero mundial total emitiría el 80% de las emisiones en la producción de las bitcoin.

 



¿Cuál es la contribución a la humanidad de las bitcoins?  Esa es la pregunta clave.

 III.           Contribución al bienestar social.  

 Todas las actividades de la humanidad tienen impactos positivos y negativos sobre la sociedad y el medio ambiente.  No se pueden desechar actividades por el mero hecho de que tengan contribuciones negativas.  Lo importante es que el balance entre ambos impactos sea positivo y si no lo es, tomar las medidas pertinentes ya sea eliminado la actividad o transformándola.  Ojalá que solo tuvieran contribuciones positivas, pero ello es imposible.  

Ahora bien, ¿cuál es la contribución positiva a la sociedad de la producción y transacción de bitcoins? Sabemos cual es la contribución negativa a través de las emisiones, pero el balance es negativo.  Las criptomonedas son un medio más de intercambio y, para algunos, una inversión. [4] Pero no tienen ninguna contribución adicional a la que puede hacer el dinero físico y digital existente y los instrumentos del sistema financiero.  Es más, por su falta de transparencia y de regulación, se ha demostrado que contribuyen a transacciones en bienes y servicios al margen de la ley, contribuyen a la operatoria del crimen organizado.

 Es cierto que la minería de bitcoins contribuye a los ingresos de los mineros y a los productores de equipamientos de computación, pero es fácil pensar que ambos podrían dedicarse a actividades que tuvieran una mayor contribución positiva.

 No es que el sistema financiero no tenga impactos negativos más allá de las emisiones, los tiene.  Algunos ejemplos son la comercialización de instrumentos financieros a clientes incautos, la usura, el fraude, la codicia e irresponsabilidad de sus dirigentes y empleados que condujeron a la crisis financiera del 2008, el financiamiento de productos y servicios irresponsables, entre otros impactos. [5]

 Pero el sistema financiero es fundamental para la operación de la humanidad, tienen múltiples contribuciones positivas que las criptomonedas no tienen, que compensan con creces los potenciales impactos negativos.  ¿Qué haríamos sin el sistema financiero?  Para no alargar la discusión sugerimos al lector que piense en los servicios que este sistema le ofrece y si puede vivir sin ellos: ahorros, inversiones, préstamos, adquisiciones, transferencias, etc.

 ¿Podríamos hacer todo esto con las criptomonedas, aun con el mismo impacto negativo que el sistema financiero?

 No la tenemos cogida con las criptomonedas, es que su balance social y ambiental es altamente negativo.

 IV.           Responsabilidad Social de bitcoin

(estos párrafos han sido intencionalmente dejados en blanco).

  

Apéndice: ¿Arrepentimiento de Elon Musk?

 Pero el CEO de Tesla and SpaceX, Elon Musk, después de anunciar la compra de las bitcoin en el 2020 (enero 2021), ha anunciado (8 febrero 2021) una donación de US$100 millones para premiar a la mejor tecnología de captura de dióxido de carbono que se desarrolle. Buenísima iniciativa, pero ¿altruismo o sentimiento de culpa?

 

 

[1] El lector interesado puede leer el comentario completo al final del artículo en el blog.

 [2] Para entender mejor el consume energético y las emisiones del minado de bitcoins recomendamos leer el artículo How are bitcoin created?

 [4] Tesla revela en su declaración anual a la Comisión de Valores y Mercados de EE.UU., SEC, que invertirá en bitcoin como parte de las inversiones de su liquidez.

 

sábado, 20 de marzo de 2021

¿Valoran los accionistas los beneficios a la sociedad? El caso Danone

 

 El 15 de marzo del 2021, el presidente del Consejo y Consejero Delegado (Chairman y CEO) de Danone fue obligado a renunciar, como resultados de una maniobra de un grupo de accionistas activistas, Artisan Partners, alegando que los rendimientos financieros eran insuficientes.

 Esto podría ser un caso más de activismo accionarial normal, pero este caso es especial por cuanto Danone es la primera empresa constituida en Francia bajo la figura jurídica de “Entreprise à Mission”, empresa con fines de beneficios financieros y sociales (no confundir con B-corp). [1]  Esta conversión fue respaldada por accionistas que controlaban el 99% de las acciones, pero no por accionistas activistas Artisan Partners y BlueBell Capital.

 Pero para que no parezca que están en contra de la responsabilidad ante la sociedad, al lograr el cambio declararon que “……respaldamos la búsqueda de un nuevo CEO de alto nivel que combine la creación de valor para los accionistas con el compromiso de Danone a los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza”.  Habrá que ver si mantienen la figura jurídica y, en caso de mantenerla, cuanta atención prestarán a los beneficios a la sociedad.  Es de suponer que bajará su prioridad.

 Para justificar el cambio, estos accionistas argumentaron que el rendimiento financiero de Danone estaba por debajo de lo que lograron empresas comparables como Unilever y Nestlé.  El precio de la acción en el mercado era el mismo que hace cinco años, cuando para empresas como Nestlé había aumentado en más del 40% (el gráfico siguiente es un índice base 100 en el 2014, no los precios de las acciones, lo que facilita la comparación)

  


Y es destacar que si bien Unilever no es una empresa con fines de beneficios es reconocida como una de las más responsables del mundo. Y esta había sido objeto también de ataques por accionistas activistas que querían cambios en la estrategia operativa.  Lo habíamos analizado en el artículo ¿Pueden las empresas responsables resistir los embates de los activistas financieros?.  El caso de Danone es muy parecido al de Etsy, aunque esta era solo era certificada como B-corp, sin cambios en su figura jurídica, y que analizamos en los artículos ¿Pueden las empresas certificadas como responsables cotizar en bolsa? y ¿Quién gana cuando la responsabilidad compite contra la rentabilidad?.

 También habíamos analizado el caso de la filial de Danone en EE.UU. que se había convertido a empresa con fines de beneficio en Se crea DanoneWave como empresa con fines de beneficios: Buena noticia para la RSE…….. por ahora. [2] Ya en ese artículo del 2017 preguntábamos: 

¿Permitirán los accionistas de Danone que esta “inversión” de la empresa produzca resultados financieros por debajo de los esperados como si fuera una empresa responsable, pero con fines de lucro? ¿Cuánto durará en la modalidad de empresas con fines de beneficios?

 En el caso de la matriz de Danone las preguntas claves son: ¿Fue el dirigente destituido por resultados insatisfactorios derivados de incompetencia o eran derivados de perseguir objetivos duales de beneficios para los accionistas y para el resto de la sociedad? ¿Cuánto del bajo rendimiento es atribuible a ser una empresa con fines de beneficios y cuanto a una gestión y/o estrategia comercial inferior? ¿El hecho de que el precio en bolsa no subió es consecuencia de que las perspectivas financieras de la empresa no se percibían como favorables por ser una empresa que persigue beneficios duales? ¿Basta con una comparación del rendimiento en bolsa con otras empresas?

 Lamentablemente es prácticamente imposible responder a las tres primeras preguntas ya que no hay manera de medir los beneficios que ha aportado Danone a la sociedad de manera confiable, salvo con algunos indicadores indirectos, no comparables al aumento de valor para los accionistas. En cuanto a la cuarta pregunta, la comparación es poco confiable ya que, si bien operan en algunos mercados comunes, las diferencias de productos, mercados, tamaño y circunstancias son muy grandes como para hacer comparaciones simplistas.  No hay otro “Danone” que no sea empresa con fines de beneficios para hacer la comparación.

 En estos casos la clave está en que el indicador del valor creado para los accionistas, aumento del precio en bolsa y los dividendos, son números duros, confiables.  No pueden competir con indicadores indirectos, discutibles y difusos de “contribución a la sociedad”.  Si se lleva la discusión a los números puros y duros, el rendimiento financiero gana.  Cuando se presenta el conflicto la balanza se inclina a favor del rendimiento financiero. Para apreciar el valor de la contribución a la sociedad se requiere apelar a valores (los otros valores). Y aun cuando se pudieran hacer comparaciones, siempre quedaría la pregunta de cuál es el intercambio, cuánto rendimiento financiero se puede sacrificar por el rendimiento social.  Es cuestión de juicio.

 Es posible que el rendimiento de Danone estuviera por debajo de su potencial y no tuviera nada que ver con el hecho de ser empresa con fines de beneficio.  Nótese en el gráfico de arriba que el problema se agudiza con el impacto de la pandemia, que afectó más a Danone y que, aparentemente, no tuvo la capacidad de reacción de Nestlé y Unilever: ¿su cartera de productos? ¿sus mercados? ¿su gerencia?. A lo mejor los accionistas activistas lo demostraron a los demás accionistas, que estuvieron de acuerdo con la remoción del presidente y consejero delegado.  No tenemos acceso a esa información. Y parece que el mercado de valores, por lo menos en el corto plazo, le dio la razón a los accionistas activistas.  El día siguiente al anuncio de la renuncia, el precio de Danone en bolsa subió mas de un 4%.  ¿Qué quiere la bolsa?  ¿beneficios financieros o beneficios sociales?

 Y hay que recordar que si bien los accionistas al momento de la transformación pueden estar de acuerdo con los fines de beneficio, las acciones siguen cambiando de dueño diariamente en la bolsa y los precios son determinados por las expectativas de los compradores, que pueden no valorizar las supuestas contribuciones a la sociedad (ver el caso de Etsy mencionado arriba).  Algunos, al ver que los precios no suben lo que esperaban, toman cartas en el asunto, como los mencionados arriba, y tratan de forzar cambios en la estrategia. 

Un reciente artículo sobre el caso, Danone’s CEO has been ousted for being progressive – blame society not activist shareholders, alega que el problema es que la sociedad no valora los beneficios a esa sociedad que hace Danone y que es culpa de esa sociedad, no de los accionistas activistasEl argumento en principio parece válido, pero en el fondo es una falacia ya que bastan pocos accionistas para hacer caer el precio, no tiene porque ser toda la sociedad.  Sí, sería deseable que todo el ecosistema de valoración de las empresas estuviera de acuerdo con que los precios de las acciones incorporaran el valor creado para la sociedad, pero por ahora es una ilusión. Ni siquiera podemos saber, confiablemente, si lo crean y mucho menos cuánto vale para la sociedad.  Haría falta una armonización de creencias, que en la práctica es imposible.

 De este análisis y el de los artículos relacionados mencionados arriba se puede concluir que es y será muy difícil para una empresa certificada como responsable (B-corp) o responsable por estatutos (empresa por beneficios) [3] resistir los embates de los accionistas activistas en busca de mayores rendimientos financieros ………. a menos que logren simultáneamente los beneficios financieros esperados por esos accionistas y los beneficios sociales y ambientales deseados por la sociedad.

  ¿Quién sabe qué quiere “la sociedad”?




[1] Ver nuestro análisis de esta figura jurídica en ¿Se puede ser responsable por estatutos?: Empresas con fines de beneficios y Empresas B y en Cuarto Sector: Hacia una mayor Responsabilidad Social Empresarial.

 [2] Danone North America (ex DanoneWave) es la mayor empresa por beneficios del mundo y la mayor B-corp.

 [3] Esty, que analizamos en un artículo anterior, cotizada en la Bolsa de Nueva York, dejó expirar su certificación de B-corp, después de la intervención de accionistas activistas.  Hay solo una empresa por beneficios cotizada en EE. UU., Veeva, empresa de servicios médicos.  Y una en la Bolsa de Sao Paulo, Natura, productora de cosméticos.