miércoles, 10 de junio de 2026

¿Cuál debe ser la responsabilidad de la universidad ante la sociedad?

 

Si hay que asignar un fin práctico a la Universidad,

yo diría que es el de formar buenos miembros de la sociedad.

John Henry Newman, 1852.

 

Se ha organizado II Jornada de Responsabilidad Social Universitaria en la Universidad Autónoma de Barcelona (10 de junio), que me ha llamado mucho la atención por los temas que cubren, pero mucho más por los que no cubren. En este artículo aprovecho el temario de la conferencia para llamar la atención sobre lo que debería ser la responsabilidad de la universidad ante la sociedad.

Los temas que cubren:

  • Creación de valor compartido;
  • Compras responsables;
  • Derechos humanos en la cadena de valor;
  • Comercio justo;
  • Voluntariado;
  • Apoyo comunitario.

Y este temario es relativamente típico de las conferencias sobre responsabilidad social universitaria.

I.                La universidad es mucho más que una empresa

De esto el lector puede deducir que tratan a la universidad como si fuera una empresa normal y corriente, como si los aspectos materiales de la universidad fueran los mismos que los de las empresas, como si los stakeholders fueran del mismo tipo, como si sus objetivos fueran la producción eficiente de un producto.

Este es un sesgo muy extendido y pernicioso, al querer aplicar el extenso desarrollo de los conceptos y técnicas la responsabilidad de la empresa ante la sociedad a la universidad, sin tomar en cuenta sus grandes diferencias.  Es cierto que el desarrollo de la responsabilidad social universitaria está más atrasado y que es muy poca la literatura académica que trata la especificidad de la universidad.

Y en esta imitación improcedente se comete el error adicional, como se comete en el caso de la responsabilidad empresarial, de subestimar un aspecto clave de esa responsabilidad cual es la responsabilidad del producto, el impacto negativo que puede tener sobre la sociedad, su contribución a satisfacer necesidades que sean legítimas de esa sociedad, no solo a explotar nichos de mercado.

Sí, hay algunos elementos comunes, como los listados arriba, que, si bien pueden ser materiales en el caso de las empresas, son de mucho menor impacto relativo en el caso de las universidades. Elevan a la categoría de aspectos materiales, aspectos que en el conjunto de la actuación de la universidad son triviales, palidecen ante su propósito, su objeto y su principal stakeholder.

II.             ¿Qué es la universidad? ¿Cuál es su objeto?

Lo que sigue es un apretado resumen de mi Conferencia Magistral, La responsabilidad sublime de la universidad ante la sociedad: ¿Alcanzable? dictada en la reunión de la MetaRed S de Universia cebrada en Lima, en la Universidad del Pacífico el 22 de septiembre 2025.

La universidad es una institución que gestiona recursos que la sociedad le ha encargado para la transformación de parte de esa sociedad, jóvenes en proceso de formación con mentes esponja, en personas que no solo sean profesionales competentes y que ejerzan esa profesión responsablemente, sino además en ciudadanos responsables en el ejercicio de todas sus funciones, como consumidores, dirigentes, funcionarios, empleados, votantes, padres madres, etc., capaces de hacer una contribución positiva a esa sociedad.  Y no estamos hablando indoctrinación ya que los recursos que la universidad gestiona provienen de toda la sociedad, sin distinción de ideologías o doctrinas. De hecho es responsabilidad de la universidad actuar con un universalidad.

 

Para no alargar la discusión y que no pierda foco, no considéranos el papel, fundamental de la universidad, en la creación y avance del conocimiento, como parte de sus programas de investigación y desarrollo.

Los recursos que utiliza la universidad, con o sin fines de lucro, le han sido proporcionados, directa o indirectamente por la sociedad. Los profesores y personal administrativo que emplea tienen un capital intelectual que es resultado de la inversión que la sociedad ha hecho en su educación. Las infraestructuras han sido construidas con recursos del sector público y aun las financiadas con aportes del sector privado, ya sea directamente ya sea vía filantropía, provienen de recursos de la sociedad, que ha permitido a los mecenas logar sus riquezas, muchas de cuales son resultado de reducciones fiscales de las que han disfrutado.  Y aun los estudiantes que reciben vienen con bagaje educativo previo que, de la misma manera, ha sido proporcionado por la sociedad.

La universidad es de la sociedad y su responsabilidad en mejorarla. Sobre esto no debe haber discusión, lo que sé es discutible es como se ejerce y cuál es el objeto de esa responsabilidad.

III.           ¿Qué es lo prioritario en la responsabilidad de la universidad?

La universidad es una institución con naturaleza física por lo que las responsabilidades citadas arriba son legítimas y deben asumirse. Pero ello no debe opacar la responsabilidad, que podríamos considerar como sublime, cual es esa transformación que hemos mencionado y que requiere de una atención especial, no ocurre automáticamente, por ósmosis. Postulamos cuatro niveles de responsabilidad.

1.      Gestión eficiente y responsable de los recursos.

No se requieren comentarios. Es considerar a la universidad a nivel de empresa, la visión más estrecha de la responsabilidad ante la sociedad. Es de lo que trata la conferencia.

2.     Profesional competente.

Aparte de esto, la prioridad de la responsabilidad universitaria se ha puesto tradicionalmente en la formación del profesional competente, apto para el empleo. Esto es el principal interés de los padres que quieren ver a sus hijos en condiciones de devengar ingresos, de recuperar la inversión financiera que han hecho en ellos. La sociedad también debería exigir recuperar la inversión que han hecho en ellos, pero como no lo hace, la universidad debe asumir esa responsabilidad.

Este énfasis en un producto demandado por el mercado está desarrollando un sesgo en las universidades, que distorsiona el ejercicio de su responsabilidad, al adoptar técnicas de empresas con fines de lucro, de competir por estudiantes, por rankings, de hacer la transformación lo más eficiente posible y hacer del egresado un producto competitivo en términos económicos, que el mercado favorezca.  Que es lo correcto, pero no basta.

3.     Profesional competente y responsable

Un nivel superior que están adoptando algunas universidades es asegurar que no solo el profesional es competente, sino que además está capacitado y motivado para el ejercicio responsable de sus profesión.  Adicionalmente a la formación tradicional en términos técnicos directamente relacionados con el ejercicio de la profesión se está desarrollando en el estudiante conciencia sobre los impactos que ese ejercicio tienen sobre la sociedad, como mitigar los negativos y potenciar los positivos.

4.     Profesional competente y persona responsable.

Pero todavía se debe ir a un nivel superior y es el de la preparación y desarrollo de la conciencia de esos impactos más allá del ejercicio de su profesión para incluir sus responsabilidades como persona, como miembro de esa sociedad. Y esto requiere de la universidad mucho más que cursos, programas, proyectos y gestión eficiente de recursos. Requiere que el estudiante viva dentro de una cultura de colaboración, de convivencia, de solidaridad, que reconozca que la solución de los problemas de la sociedad requieren de enfoques interdisciplinarios, con la participación de las diferentes disciplinas, que el estudiante encuentre un ambiente que valore y premie los comportamientos responsables de sus miembros, y castigue los irresponsables, que estimule el trabajo con diferentes disciplinas, el debate de ideas, el pensamiento crítico, en fin, lo que se requiere para un enfoque integral para el mejoramiento de la sociedad.

Se podrá alegar que esto es una responsabilidad compartida con otras instituciones que interactúan con el objeto, el estudiante-persona-ciudadano, como los gobiernos, instituciones de la sociedad civil, la comunidad, los medios de comunicación entre otros y sobre todo los hogares, que están fuera del control de la universidad.  Ello hace, si se quiere, todavía más necesaria la participación efectiva de la universidad, de su asunción de esa responsabilidad de transformación.

IV.            Temario de la conferencia sobre la sublime responsabilidad de la universidad.

A manera de resumen de la discusión precedente, postulamos un temario, no exhaustivo, adicional a lo que sería el tradicional, del numeral 1 precedente, que nos gustaría ver:

  • Desarrollo curricular: Inserción de responsabilidad, ética y valores en las materias pertinentes, y la creación de materias obligatorias y especializaciones;
  • Impacto sobre la sociedad del ejercicio de las profesiones, sobre el corto, mediano y largo plazo;
  • Pensamiento crítico a lo largo y ancho del currículo. Pluralidad y debate de ideas;
  • Cultura universitaria de cooperación, de convivencia, de solidaridad, e interdisciplinariedad en la educación e investigación;
  • ncentivos, positivos y negativos, monetarios y no monetarios, al ejercicio de la responsabilidad, para todas las personas asociadas con la universidad.

 

sábado, 6 de junio de 2026

¿Qué culturas empresariales son más conducentes a la sostenibilidad?

 

Tiempo de lectura: 12 minutos.

Se publicó en abril del 2026 un artículo académico muy rico desde el punto de vista conceptual sobre las características de la cultura que son más conducentes a la sostenibilidad empresarial. Aun cuando los resultados del análisis empírico no son lo concluyentes que sería deseable y la recomendación es difícil de implementar, el análisis es valioso y ofrece lecciones que deberían ser de utilidad para los profesionales que trabajan en el tema, por lo que lo analizaremos

El artículo es Cultural Pathways to Sustainability: How Organizational Cultures Shape Firms' ESG Performance, Marianna Delegach, Tal Katz-Navon and Dana R. Vashdi, Corporate Social Responsibility and Environmental Management, April 2026 (afortunadamente, aun cuando es publicado en una revista de suscripción, el artículo es de libre acceso).

En este artículo pretendo combinar lo mejor del conocimiento y rigor académico de estos autores con mi experiencia práctica con el fin de enriquecer los conocimientos para el diseño y/o adaptación de las culturas para que sean conducentes a la sostenibilidad.

I.                Apología de la cultura para la sostenibilidad.

El tema de la cultura empresarial ha adquirido creciente interés en décadas recientes al irse percatando los gestores empresariales, consultores e investigadores académicos del impacto determinante que tiene en el rendimiento empresarial, en todos sus aspectos. Es el terreno en el cual se cultivan las estrategias empresariales, es lo que determina el éxito o fracaso de la implementación de esas estrategias.

Por ello lo he considerado como uno de los temas más pertinentes en mis contribuciones para promover esa sostenibilidad (he publicado quince artículos relacionados con su aplicación en la gestión de la responsabilidad [i]).  Por lo tanto, es satisfactorio apreciar esta reciente contribución académica, lo que no es muy usual.

Aquel articulo tiene como objetivo mostrar, de manera empírica, y no solamente conceptual como lo he hecho yo en mis artículos, cuáles son los tipos de culturas que son más conducentes a los diferentes aspectos de la sostenibilidad. De allí que tenga un valor agregado potencialmente elevado.

II.             Conceptos y metodología.

Para poder apreciar ese valor agregado y lo extrapolable de sus conclusiones debemos hacer un breve análisis de la metodología utilizada. Como enfatizamos continuamente, no se deben aceptar los resultados de estudios estadísticos sin haber analizado la confiabilidad de las metodologías.

a.     Cultura Empresarial

Para poner la discusión que sigue en contexto y reconociendo que el lector puede no estar familiarizado con el tema, recordemos lo que se entiende generalmente por cultura empresarial. En otro artículo decíamos: [ii]

¿Y cómo se define?  La definición más sencilla es el “cómo se hacen las cosas aquí…”.  Una concepción popular es la que expresó el entonces CEO de IMB Lou Gestner: “La cultura corporativa es lo que la gente hace cuando nadie está mirando”.  Esto debe entenderse como que es lo que se hace porque es algo innato, porque es la manera de ser, no se finge, debe ser lo que se hace cuando te miran y cuando no te miran.  Sería una cultura perversa si se hicieran las cosas de manera diferente al abierto que en la privacidad.

De manera más formal, la cultura organizacional es el sistema de supuestos compartidos, valores y creencias, que gobiernan el comportamiento de las personas en las organizaciones. Estos valores compartidos tienen una gran influencia sobre el personal y determinan como se visten, como actúan, como hacen su trabajo. Cada organización desarrolla y mantiene una cultura singular que proporciona lineamientos y límites al comportamiento de sus miembros.” (What is Organizational Culture? - Definition & Characteristics). (énfasis añadido).

Si la cultura es “como se hacen aquí las cosas”, debe ser obvio que es el resultado de un largo proceso que ha incorporado los valores de los dirigentes y el contexto en el que le ha tocado operar a la empresa.  Por ello, las órdenes desde arriba y las estrategias, políticas, procedimientos, etc. etc. son a lo sumo condiciones necesarias para la sostenibilidad que deben convertirse en actuaciones en la práctica, lo que es facilitado o impedido por la cultura prevaleciente, por el carácter de la empresa.  Por ello es que nos referimos a “culturas conducentes a la sostenibilidad”.  El papel no basta, hay que hacerlo, es chutando a gol que se ganan los partidos.

b.     Metodología: Datos utilizados y relaciones analizadas.

Es necesario analizar la metodología del estudio, pero a efectos de no complicarlo innecesariamente, describiremos de manera simplificada los elementos de la metodología, el mínimo necesario para poder interpretar los resultados. El artículo se basa en un análisis de las relaciones estadísticas entre medidas que representan diferentes tipos de culturas y medidas de su “rendimiento” en sostenibilidad utilizando información sobre cinco años de 500 grandes empresas (Fortune 500).

Las culturas prevalecientes en las empresas han sido determinadas por el contenido textual de las evaluaciones que colocan los empleados de las empresas en que trabajan en el sitio Glassdoor, clasificando las expresiones que utilizan en cuatro tipos de culturas tipificadas en base a otros estudios académicos (Clan, Adhocracia, Jerárquica y Mercado, que analizaremos a continuación) y calculando un indicador global del tipo de cultura. El “rendimiento” ha sido determinado en base a las calificaciones de sostenibilidad, global y en las parciales en A, en S y en G, de la mayor empresa calificadora, MSCI. O sea, la calificación como indicadora de sostenibilidad.  Remitimos al lector interesado a otros artículos donde hemos analizado los problemas de ambas medidas, de cultura y de sostenibilidad. [iii] [iv]

c.     Tipologías de culturas empresariales para la sostenibilidad.

A continuación, hacemos una breve comparación entre dos tipologías de culturas, la que hemos propuesto en nuestros artículos (HBRV) y las del artículo académico (DKV), con el único objeto de poder enriquecer la interpretación de sus resultados y su potencial aplicación práctica.

1.      Tipología de mis artículos (HRBV).

En los artículos que he publicado sobre la culturar conducentes a la sostenibilidad he utilizado y expandido un modelo publicado en un artículo del Harvard Business Review [v] Para no extender la discusión reproduzco la presentación gráfica que nos ayudará a entender aquellas características que son conducentes. Los ejes representan el nivel de interrelaciones personales (horizontal, interdependencia vs. independencia) y como las personas reaccionan al cambio (vertical, con flexibilidad vs. rigidez o estabilidad).

 

 Para mayores detalles de lo que representa cada tipología referimos al lector a uno de los artículos [vi] (los nombres y ejemplos de organizaciones del gráfico son relativamente indicativos).

2.     Tipología del artículo académico (DKV).

Los cuatro tipos de culturas propuestos están basados en una tipificación de cuatro dimensiones culturales. La primera se refiere a la estructura y distingue entre los valores de flexibilidad y discrecionalidad frente a la estabilidad y el control. La segunda dimensión se refiere al enfoque de la organización y distingue entre la orientación interna e integración frente a orientación externa y rivalidad. En base a esas dos dimensiones (que podríamos llamar “ejes” para hacer una representación gráfica similar a la HBRV) y basados en otras investigaciones postulan cuatro tipos de culturas con sus definiciones:

  • Clan: Estructura flexible, enfoque interno. Enfatizan valores compartidos tales como la cohesión, la colaboración, la armonía y el desarrollo de los recursos humanos;
  • Adhocracia: Estructura flexible, enfoque externo. Enfatizan los objetivos a largo plazo, la agilidad, la asunción de riesgos, la autonomía, la innovación y la creatividad;
  • Jerárquica: Estructura estable, enfoque interno. Se basan en valores fundamentales como el control, la previsibilidad, la formalización, la coherencia y el orden; y,
  • Mercado: Estructura estable, enfoque externo. Enfatizan valores tales como la competitividad, el logro y la productividad.

Aunque no lo grafican, si lo hicieran sería con un cuadrante para cada una.

d.     ¿Cuántas culturas?

En la siguiente tabla postulamos una posible equivalencia. Dos de las suyas tienen equivalencia precisa a dos de las ocho nuestras, en tanto que las otras dos son más granulares en nuestro caso ya que abarcan seis tipos. Y, como podemos ver con los ejemplos indicados en el gráfico anterior para cada tipo, las ocho cubren una mayor variedad de organizaciones.

La tipología de culturas presentada en el artículo DKV y la nuestra, son meramente ilustrativas, no son algo inmutable. No es que sea algo crítico, se pueden postular otras. Es cuestión de cual sirve mejor a los propósitos para los cuales se les utiliza, que en este caso son para el discernimiento de las características culturales para la sostenibilidad.

 

HBRV

DKV

CUIDADO

ADHOCRACIA

 

PROPOSITO

APRENDIZAJE

DISFRUTE

RESULTADOS

MERCADO

AUTORIDAD

JERÁRQUICA

SEGURIDAD

CLAN

ORDEN

 

Creemos que nuestras ocho culturas representan mejor el espectro de posibles culturas que facilitan la implementación de la sostenibilidad, en especial teniendo en cuenta que las que son más conducentes son las cuatro que el estudio subsume en Adhocracia y que ninguna empresa tiene una sola cultura, diferentes funciones (finanzas, legal, manufactura, marketing, etc.) tienen diferentes subculturas, cuya tipificación requiere de mayor granularidad. Las empresas tienen culturas que podríamos llamar “prevalecientes”, que actúan como paraguas de muchas subculturas. 

La tipología presentada en el artículo académico tiene la ventaja de ser simple, lo que facilita el análisis estadístico que hacen, pero pierde riqueza en la aplicación práctica. Esta versión propone un solo tipo por cuadrante, en tanto que la nuestra los refina dos por cuadrante (aunque estrictamente hablando los ejes no son idénticos, pero sí muy parecidos).

III.           Resultados del estudio empírico.

Del estudio estadístico de las relaciones entre tipos de culturas y rendimientos en sostenibilidad el articulo concluye:

Encontramos que distintos perfiles culturales propician resultados ASG diferentes. El desempeño ambiental mejora en las culturas jerárquicas cuando estas cuentan con el respaldo de recursos financieros, mientras que las culturas de mercado se asocian con resultados ambientales negativos. El desempeño social se ve fortalecido por las culturas de adhocracia y jerarquía, y el desempeño en materia de gobernanza mejora bajo las culturas de adhocracia y de mercado. Estos hallazgos subrayan la importancia de contar con orientaciones culturales equilibradas para lograr resultados ASG superiores (énfasis añadido).

Y basado en ello, su recomendación para la aplicación de estos resultados en la práctica es

Por consiguiente, los gerentes deben adoptar un enfoque de cartera de culturas, cultivando y equilibrando intencionalmente múltiples orientaciones culturales para satisfacer las diversas exigencias de los objetivos ASG. La excelencia en sostenibilidad requiere tanto la disciplina estructural de las culturas orientadas al control como las capacidades adaptativas, relacionales e innovadoras de las culturas flexibles (énfasis añadido).

Con esta última aseveración se echa por tierra la utilidad de la distinción entre culturas ya que en efecto dice “la excelencia en sostenibilidad requiere de todo tipo de culturas”.  Creemos que hay culturas que son contraproducentes para la sostenibilidad.

IV.            Implicaciones para la cultura y estrategias empresariales de sostenibilidad

Antes de detallar estas implicaciones debemos hacer algunos comentarios sobre la metodología. Presentado así puede parecer que la relación es robusta y que si se quiere tener “rendimiento” en las diferentes categorías de sostenibilidad se deben implementar ciertas culturas, o bien, como preferimos interpretar, que hay culturas que son más conducentes a la sostenibilidad y sus diferentes aspectos. Pero siendo un estudio estadístico hay que recordar que las relaciones no son validas en todos los casos, representan una relación que se cumple en cierta medida en el agregado de las empresas (la correlación no es perfecta). Cada una opera en un contexto diferente. 

Con esto no pretendemos invalidar la conclusión de que hay ciertas culturas que son más conducentes que otras para la asunción de la responsabilidad de la empresa ante la sociedad. Lo que reafirman los resultados es que diferentes stakeholders requieren diferentes formas de relacionamiento.

Por ello la implicación del artículo es que se debe adoptar un “enfoque de cartera de culturas”, o sea que se deben aprovechar la virtudes de cada uno de los cuatro tipos de culturas que postulan a afectos de mejorar su efectividad en los diferentes aspectos de la sostenibilidad.

Desde el punto de vista conceptual es una recomendación que tiene sentido, es la recomendación clásica de aprovechar las ventajas comparativas de cada integrante, por ejemplo, en el caso de países o regiones, aprovechar lo mejor de la capacidad productiva de cada uno y beneficiarse todos del intercambio comercial, o en el caso de los individuos, aprovechar las capacidades de cada uno.

Y ya que estamos a las puertas del Mundial utilizaremos la analogía del equipo de futbol. Requiere de diferentes destrezas en un portero, un defensa central o un extremo derecho, pero requiere de un entrenador con un estilo propio, léase cultura de juego, que tome lo mejor de cada uno y lo agregue en una estrategia coherente, no puede pretender que cada uno juegue a lo suyo, es un equipo.

Y la empresa es un equipo que debe tener una cultura prevaleciente. Pero esta cultura es un agregado.  Es cierto que toda empresa tiene subculturas, la del departamento legal con una cultura basada en el cumplimiento y evitar riesgos (cultura de cumplimiento), es muy diferente a la de un departamento de comercialización, con una cultura de aprovechar imperfecciones en los mercados, ignorancia o dejadez de los clientes y operar en las fronteras de lo legal y ético (cultura de mercado), con un departamento de manufactura que debe seguir las reglas de producción y control de calidad (cultura de orden).

Cada una de estas subculturas ofrecen un reto a su integración en una cultura prevaleciente, conducente a la sostenibilidad, lo que fuerza a la gestión empresarial, no a encontrar elementos comunes, sino todo lo contrario, a desarrollar, vía procesos, procedimientos, incentivos positivos y negativos, monetarios y no monetarios, ejemplos de comportamiento, etc., una envolvente cultural, por encima de las subculturas, que sea conducente.

En la medida que se toleren las diferencias entre las subculturas, menos posibilidad habrá de colaboración hacia el logro del objetivo común y la sostenibilidad empresarial es el más sublime. Hay que aprovechar lo mejor da cada una, pero mellar los aspectos que conspiren contra la unidad común, extirpar lo peor de cada uno y potenciar los que contribuyan a ese logro. 

Este es el gran reto para el logro de una cultura conducente a la sostenibilidad. No hay una única cultura, depende su conformación como “cartera de subculturas”, de la misma manera que se pueden conformar diferentes carteras de inversión combinando valores de empresas con diferentes atributos de riesgo y rendimiento para obtener una cartera con un nivel riesgo-rendimiento deseado, puede haber diferentes carteras de culturas que sean conducentes a la sostenibilidad.

Pero de la misma manera que podemos decir cuales deben ser los atributos de los jugadores para conformar un equipo de futbol con un estilo o de los valores bursátiles para conformar la cartera de inversiones con los niveles de riesgo-rendimiento deseados, podemos decir cuales deben ser los atributos de grupo de personas para conformar una empresa sostenible.  En el Apéndice reproducimos una lista de atributos que habíamos publicado en otro artículo.[vii]

V.              En conclusión.

Postulamos que, si bien las diferentes funciones dentro de la empresa pueden tener sus subculturas, al cultura prevaleciente o envolvente será mas conducente a la sostenibilidad en la medida en que estas de compatibilicen, se eviten los conflictos y en la mediad en que dominen esos atributos.


 

Apéndice: Atributos de una cultura conducente a la sostenibilidad empresarial

Sin pretender ser exhaustivos y a sabiendas de que los lectores pueden discrepar, y siendo que la cultura empresarial es el resultado de las interrelaciones entre las personas y las políticas, los procesos, los procedimientos y los comportamientos, postulamos que el agregado de las personas, incluyendo los líderes, que constituyen las empresas que quieren asumir su responsabilidad ante la sociedad deberían tener, en mayor o menor medida los siguientes atributos:

·        Sensibilidad a la problemática social y medioambiental;

·        Confianza en las personas e instituciones;

·        Compromiso con la empresa;

·        Tolerancia, abiertas a diferentes opiniones;

·        Altruismo;

·        Innovación;

·        Colaboración;

·        Empatía;

·        Sentido de responsabilidad por sus acciones.

En base a estos atributos y de nuevo sin pretender ser ni excluyentes ni incluyentes y solo como ilustración, postulamos que algunos de los tipos de culturas descritos son más conducentes que otros para la sostenibilidad empresarial.

Por ejemplo, la cultura de Resultados, caracterizada por egoísmo, por una gran prioridad en los resultados financieros, es menos conducente que la de Cuidados o la de Propósito o la de Aprendizaje. Las culturas de Seguridad y la de Orden pueden ser conducentes, pero de una forma rígida, poco adaptable a las cambiantes circunstancias, podríamos decir que la sostenibilidad de la institución es decretada por reglas, con poca convicción, que no quiere decir que no sea sostenible, pero sí que puede ser no sostenida. Lo conducente de la cultura de Autoridad dependerá en gran medida de la convicción de los dirigentes con poder, y como en los dos casos precedentes puede ser impuesta, con poca convicción por parte de los que la deben implementar, en cuyo caso se vuelve inestable.

Pero ello no obsta que se pueda conformar una cultura prevaleciente, envolvente, por encima de las subculturas, cuyo agregado será, en mayor o menor grado, conducente a la sostenibilidad. Será mucho más difícil en un banco de inversión, donde la cultura de resultados está ampliamente extendida y estimulada a lo largo de la organización, que, en el caso de una empresa de alimentos, donde hay mayor congruencia entre las subculturas.



[i] Ver Mis quince artículos sobre la cultura empresarial, los cuatro primeros con Alberto Andreu.

[iii] Los sesgos de esta metodología para la determinación de la cultura empresarial lo hemos analizado en ¿Se puede medir la cultura empresarial?  En este artículo analizábamos otro estudio de medición de la cultura, que usando la misma fuente de información que en este caso, concluía con nueve tipologías culturales.

[v] Changing your organization´s culture can improve its performance: Here is how to do that, enero-febrero 2018 (requiere subscripción) y que analizaba en detalle en Cultura empresarial para la responsabilidad

[vii] Ver el artículo de la nota precedente.