jueves, 12 de marzo de 2026

Confieso que he pecado: Pero ahorraré emisiones

 

Desde hace varios años espero para cambiar mi coche por uno eléctrico para ahorrar emisiones. Hasta había pensado financiarlo emitiendo un bono verde altamente innovador, el primero en ser emitido no por país, no por sector, sino por una persona, en un vecindario y para financiar un coche (para detalles de la emisión ver (El bono ligado a la sostenibilidad más innovador del mundo: El mío)) [i]. A mi avanzada edad, muy posiblemente sería el ultimo coche que compraría en mi vida y por ello quería despedirme con uno eléctrico.

Y quería contribuir a la sostenibilidad del planeta, con hechos, más allá de mis (inciertas) contribuciones, vía las palabras en mis artículos y libros.

Pero después de tanto esperar a que saliera el coche ideal me he rendido. En EE. UU., a diferencia de Europa, la oferta es muy pobre. Nunca compraría un Tesla, que, si bien es una empresa relativamente sostenible, su mayor accionista y CEO es un gran irresponsable. Quería comprar uno europeo para así contribuir a la competitividad de Europa frente a EE. UU., que tanto lo necesita, y hacerle caso al informe Draghi.  Los modelos de los coches eléctricos de BMW, mis coches anteriores y el actual, son feísimos, Audi ha resultado poco confiable y Mercedes Benz me parece muy esnob, de nuevo rico.

Así que, lamentablemente, capitulé y me compré un coche a gasolina, un BMW X2. Confieso que he pecado.

Pero es venial. Ahorraré emisiones ya que es mucho mas eficiente que mi coche actual, fabricado hace 13 años. Pero no me darán créditos por reducciones de emisiones que pudiera vender en los mercado de carbono, como si pueden hacer la empresas. Así que no recibiré subsidios, como si los reciben las empresas.



[i] Espero que el lector aprecie el sarcasmo

domingo, 8 de marzo de 2026

¿Era la sostenibilidad el principal obstáculo a la competitividad europea? (reenvío)

 Sin duda los lectores recordarán que los argumentos utilizados para la “simplificación” de las regulaciones sobre los reportes de sostenibilidad, diligencia debida y la taxonomía verde se basaban en su impacto negativo sobre la competitividad de las empresas. La simplificación recientemente aprobada en el Ómnibus I supone que ahorrará € 5 000 millones anuales en costos administrativos a las empresas cubiertas (unos € 3 millones cada una) y € 2 500 millones, una vez, para las ahora exentas (pobres consultoras que dejaran de percibir muchos de estos ingresos, cuyo impacto económico no ha sido considerado). [i]

Pero esto no solamente ignora los costos para la sociedad de esa simplificación[ii] sino que además supone que las empresas ahora no cubiertas no seguirán haciendo lo que pedían las anteriores versiones de las regulaciones. Esto ignora las inversiones ya hechas por estas empresas, por lo que pueden querer seguir haciéndolo, los beneficios internos en las estrategias y actividades sostenibles de la introspección que el cumplimiento conlleva, [iii] las expectativas de los consumidores y de los mercados financieros, que posiblemente hagan que se sigan llevando a cabo muchas de las actividades para el cumplimiento. [iv]

Pero era más fácil y políticamente más expedito dar la culpa a estas regulaciones, que atacar los verdaderos problemas de la competitividad, uno de los más directos e impactantes son las restricciones al comercio interno. Según un estudio del Banco Central Europeo:

Las fricciones comerciales en la Unión Europea son más onerosas que el arancel más alto que Trump amenazó con imponer al bloque el año pasado, Barreras como las diferencias en las regulaciones nacionales y las prácticas anticompetitivas son responsables de costes comerciales intracomunitarios equivalentes a gravámenes del 67 % para bienes y del 95 % para servicios (110% según el Fondo Monetario Internacional).

Y si consideramos los volúmenes del intercambio comercial de bienes podemos apreciar el impacto de aquellos “aranceles” en la competitividad de sus empresas: el comercio interestatal en EE. UU. es de casi el 60% del PIB, en tanto que en la UE es de solo el 20%

Lamentablemente el proceso de desregulación se politizó, su usaron argumentos cuidadosamente seleccionados para el impacto en la opinión pública y se dejaron de lado los análisis requeridos de los costos y beneficios de las desregulaciones para la sociedad (lo que sí se había efectuado para justificar las regulaciones). [v]  Si las regulaciones se aprobaron demostrando elevados beneficios netos,  ¿qué ha cambiado para que ahora los elevados sean costos netos?: La política.

¿Tienen la culpa las regulaciones de gestión y reporte sobre la sostenibilidad empresarial de la menor competitividad de la economía de la Unión Europea?



[i] Si quieres saber un poco más sobe el Ómnibus ver mi post en LinkedIn https://bit.ly/4aKLS8B

[iii] Ver los beneficios de la preparación de informes de sostenibilidad en Informes de sostenibilidad: ¿Sirven para algo?

[iv] Ver Beyond Compliance: Sustainability Reporting After the Omnibus, donde se reporta que el 90% de las empresas excluidas reportan que seguirían preparando los informes de sostenibilidad. Está basado en una encuesta unos 400 ejecutivos. Esto es solamente indicativo ya que solo refleja intenciones y no la realidad, además de que la muestra es muy pequeña como para extrapolar al universo de más de 50 000 empresas excluidas.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Una plataforma para unir deseos y realidades en la sostenibilidad empresarial

 

Una joven de 18 años, Arushi Jain, ha creado una plataforma, TheWage.org, para conectar empresas, instituciones e individuos, que quieren contribuir al bienestar de la sociedad, con organizaciones, por ejemplo, ONG, que tienen la capacidad de hacerlo.  Ello facilita a aquellos que no tienen la capacidad administrativa o la experticia para hacerlo directamente, por ejemplo, PyME e individuos, para apoyarse en otras instituciones que sí tienen la capacidad y conocimientos para hacerlo, pero que suelen tener recursos limitados.

Según la fundadora: “Seguía viendo la misma brecha: las empresas quieren hacer una RSE significativa y la gente quiere ser voluntaria, pero a menudo es difícil organizar, gestionar y medir. TheWage existe para hacer que el aporte no remunerado sea más sencillo de gestionar y más eficaz para las personas a las que se supone que ayuda.”

El valor agregado de la plataforma no está solamente conectar, en ofrecer oportunidades a ambas partes de la operación, sino en hacer seguimiento de las actividades, monitorear su impacto y preparar la información para el reporte. Puede contribuir a la legitimidad a las intervenciones.

¡Ojalá alguien lo replique en nuestros países!

¡Ojalá tenga éxito!


sábado, 28 de febrero de 2026

Principios por encima del negocio: HURRA POR ANTHROPIC


Creo que la mayoría de la gente subestima lo radicales que podrían ser las ventajas de la IA, así como lo graves que podrían ser sus riesgos.

Dario Amodei CEO, Anthropic

Muy posiblemente el lector se habrá enterado de la “guerra” entre el Ministerio de Guerra de EE. UU y la empresa de Inteligencia Artificial Anthropic.  Este Ministerio ha decidido suspender el uso de su tecnología y prohibirla a sus proveedores, por diferencias en el impacto sobre la humanidad de algunos de sus usos.

El objetivo de este artículo es analizar esta disputa en el contexto de la sostenibilidad empresarial. Pero para entenderla en necesario una breve descripción de la empresa.

¿Qué es Anthropic?

Anthropic es una empresa líder en Inteligencia Artificial, IA, fundada en el 2021 por una docena de ex empleados de OpenAI, liderados por dos hermanos Dario y Daniela Amodei.  Dejaron OpenAI por desavenencias fundamentales con respecto a la dirección de la empresa, específicamente en lo que respecta a los usos de la tecnología, por un cambio en esta empresa hacia la priorización de la comercialización y la rápida implementación de productos por sobre la seguridad de la IA.

Fieles a sus convicciones, la empresa fue creada como una empresa de beneficio e interés colectivo, BIC, (Public Benefit Corporation, ¡que no es una B-corp!) de acuerdo con la legislación del estado de California. Su propósito es “el desarrollo y mantenimiento de la Inteligencia Artificial avanzada para el beneficio a largo plazo de la humanidad". [i]

Ello los obliga a, entre otras cosas, a una mayor transparencia, incluyendo la rendición de cuentas sobre los beneficios sociales y una evaluación independiente de su rendimiento. Si bien los directores están protegidos de demandas por no perseguir la maximización de beneficios financieros sí son responsables, legalmente, por lograr los beneficios duales.  Tiene además un “fideicomiso de beneficios de largo plazo”, gestionado por expertos en la ética de la IA y otros expertos, que eligen la mayoría de los consejeros de la empresa. Está respaldada financieramente por Amazon y Google.

La empresa es privada, no cotiza en bolsa, y tiene un valor estimado de mercado, a febrero del 2026, de US$ 380 000 millones.

La disputa.

Anthropic venía prestando servicios al Ministerio, pero este ahora pretendía utilizar su tecnología, además, para la vigilancia masiva de estadounidenses y en el desarrollo y operación con armas totalmente autónomas. El Ministerio de Guerra alega que puede usar la tecnología en todas actividades que sean legales y que “un contratista no puede dictar como la usa”. 

Parte del problema es que el gobierno de EE. UU. ha optado por decidir lo que es legal, al margen de las leyes nacionales e internacionales y de los dictámenes de los tribunales. Pero ese no es quid de la cuestión, para Anthropic es cuestión de principios. No todo lo que es legal es ético o va en “beneficio a largo plazo de la humanidad”.  El lector posiblemente estará al tanto de algunas acciones del gobierno que tienen dudosa legalidad.

Ante la firme posición de Anthropic, el Ministerio ha optado por terminar el contrato de US$ 200 millones, y lo que es más grave, declarar a la empresa como un “riesgo en al cadena de valor” de los que le suministran bienes y servicios, por lo estos no podrán usar su tecnología en estos suministros. Es un hecho sin precedentes. Anthropic recurrirá a los tribunales esta designación, pero para cuando estos tribunales, en apelación tras apelación, dictaminen el mal ya estará hecho.

Y para más saña, el presidente ha emitido una orden de que ninguna dependencia del gobierno federal puede usar la tecnología de Anthropic. Los ha calificado de “izquierdistas radicales”, politizando la ética.  Con esto y con la designación arriba, el impacto sobre Anthropic será substancial.

La posición de Anthropic ha sido posible gracias a la ética de sus dirigentes, su visión de la designación de empresa de beneficio e impacto colectivo y el hecho de que es una empresa privada que no cotiza en bolsa, por lo que no tiene las presiones mercantilistas del mercado.

Y OpenAI aprovechó para ocupar el espacio.

Open AI, el principal competidor de Anthropic, cuyos dirigentes son enemigos declarados, en principio apoyó su posición sobre el uso de la tecnología, pero al terminar la relación entre Anthropic y el Ministerio, OpenAI cerró un acuerdo con éste para la utilización de su tecnología para “fines legales”, acordando que su tecnología incluiría seguridades de que no se utilizaría para los fines en disputa. Aunque es de destacar que su tecnología no está todavía en condiciones de suplir la de Anthropic, por lo que el Ministerio tendrá, entretanto, un gran vacío.

Una posición muy oportunista y mercantilista de OpenAI. A ver si podrá determinar cómo se usa su tecnología y si todos esos usos son legales, a nivel nacional e internacional.  Esto respalda la razón por la cual los fundadores de Anthropic se separaron de OpenAI.

¿Y si el Ministerio hace lo que quiera? (“un contratista no puede determinar como la usa”) ¿Qué recurso tendrá OpenAI? No, no son ingenuos, son maximizadores de beneficios.

¿Y los demás?

Aprovechando esta situación, varias empresa han ofrecido sus servicios, incondicionalmente, incluyendo Google y xAI, la empresa de Elon Musk.  Pero la tecnología de estas y de OpenAI no están listas para substituir a Anthropic, y por ahora son inferiores.

Afortunadamente no todo está perdido, ya que 75 empleados de OpenAI y 450 de Google han expresado públicamente sus preocupaciones sobre esos usos de la tecnología. En una carta abierta, los de OpenAI dijeron:

“Intentan dividir a cada compañía con el miedo de que la otra ceda.  Esa estrategia solo funciona si ninguno de nosotros conoce la postura del otro. Esta carta quiere fomentar la comprensión y la solidaridad compartidas ante la presión del Departamento de Guerra”.

Rentabilidad sobre Responsabilidad.

La posición de Anthropic es laudable, no solo por este caso, sino en general.  Son fieles a sus principios y plenamente conscientes de los riesgos que la utilización de la tecnología IA conlleva y pretenden minimizar aquellos que estén a su alcance. ¡Un buen ejemplo! ¡Ojalá tuviéramos más!

Y una externalidad positiva: Esperemos que esta controversia estimule la consideración de los serios riesgos de la IA.

martes, 24 de febrero de 2026

AYÚDAME A MEJORAR LA EFECTIVIDAD DE MIS ARTICULOS SOBRE SOSTENIBILIDAD EMPRESARIAL

Los que de alguna manera tienen acceso a mis artículos sobre la sostenibilidad empresarial pueden ayudarme a mejorar su efectividad. Siempre he tenido la impresión de son muy poco efectivos.

Es una encuesta muy simple, toma 3 minutos. Ayúdame con tus opiniones y ¡¡gracias por tu participación!!

Favor completarla en https://es.surveymonkey.com/r/GJL3X6Y