sábado, 6 de junio de 2026

¿Qué culturas empresariales son más conducentes a la sostenibilidad?

 

Tiempo de lectura: 12 minutos.

Se publicó en abril del 2026 un artículo académico muy rico desde el punto de vista conceptual sobre las características de la cultura que son más conducentes a la sostenibilidad empresarial. Aun cuando los resultados del análisis empírico no son lo concluyentes que sería deseable y la recomendación es difícil de implementar, el análisis es valioso y ofrece lecciones que deberían ser de utilidad para los profesionales que trabajan en el tema, por lo que lo analizaremos

El artículo es Cultural Pathways to Sustainability: How Organizational Cultures Shape Firms' ESG Performance, Marianna Delegach, Tal Katz-Navon and Dana R. Vashdi, Corporate Social Responsibility and Environmental Management, April 2026 (afortunadamente, aun cuando es publicado en una revista de suscripción, el artículo es de libre acceso).

En este artículo pretendo combinar lo mejor del conocimiento y rigor académico de estos autores con mi experiencia práctica con el fin de enriquecer los conocimientos para el diseño y/o adaptación de las culturas para que sean conducentes a la sostenibilidad.

I.                Apología de la cultura para la sostenibilidad.

El tema de la cultura empresarial ha adquirido creciente interés en décadas recientes al irse percatando los gestores empresariales, consultores e investigadores académicos del impacto determinante que tiene en el rendimiento empresarial, en todos sus aspectos. Es el terreno en el cual se cultivan las estrategias empresariales, es lo que determina el éxito o fracaso de la implementación de esas estrategias.

Por ello lo he considerado como uno de los temas más pertinentes en mis contribuciones para promover esa sostenibilidad (he publicado quince artículos relacionados con su aplicación en la gestión de la responsabilidad [i]).  Por lo tanto, es satisfactorio apreciar esta reciente contribución académica, lo que no es muy usual.

Aquel articulo tiene como objetivo mostrar, de manera empírica, y no solamente conceptual como lo he hecho yo en mis artículos, cuáles son los tipos de culturas que son más conducentes a los diferentes aspectos de la sostenibilidad. De allí que tenga un valor agregado potencialmente elevado.

II.             Conceptos y metodología.

Para poder apreciar ese valor agregado y lo extrapolable de sus conclusiones debemos hacer un breve análisis de la metodología utilizada. Como enfatizamos continuamente, no se deben aceptar los resultados de estudios estadísticos sin haber analizado la confiabilidad de las metodologías.

a.     Cultura Empresarial

Para poner la discusión que sigue en contexto y reconociendo que el lector puede no estar familiarizado con el tema, recordemos lo que se entiende generalmente por cultura empresarial. En otro artículo decíamos: [ii]

¿Y cómo se define?  La definición más sencilla es el “cómo se hacen las cosas aquí…”.  Una concepción popular es la que expresó el entonces CEO de IMB Lou Gestner: “La cultura corporativa es lo que la gente hace cuando nadie está mirando”.  Esto debe entenderse como que es lo que se hace porque es algo innato, porque es la manera de ser, no se finge, debe ser lo que se hace cuando te miran y cuando no te miran.  Sería una cultura perversa si se hicieran las cosas de manera diferente al abierto que en la privacidad.

De manera más formal, la cultura organizacional es el sistema de supuestos compartidos, valores y creencias, que gobiernan el comportamiento de las personas en las organizaciones. Estos valores compartidos tienen una gran influencia sobre el personal y determinan como se visten, como actúan, como hacen su trabajo. Cada organización desarrolla y mantiene una cultura singular que proporciona lineamientos y límites al comportamiento de sus miembros.” (What is Organizational Culture? - Definition & Characteristics). (énfasis añadido).

Si la cultura es “como se hacen aquí las cosas”, debe ser obvio que es el resultado de un largo proceso que ha incorporado los valores de los dirigentes y el contexto en el que le ha tocado operar a la empresa.  Por ello, las órdenes desde arriba y las estrategias, políticas, procedimientos, etc. etc. son a lo sumo condiciones necesarias para la sostenibilidad que deben convertirse en actuaciones en la práctica, lo que es facilitado o impedido por la cultura prevaleciente, por el carácter de la empresa.  Por ello es que nos referimos a “culturas conducentes a la sostenibilidad”.  El papel no basta, hay que hacerlo, es chutando a gol que se ganan los partidos.

b.     Metodología: Datos utilizados y relaciones analizadas.

Es necesario analizar la metodología del estudio, pero a efectos de no complicarlo innecesariamente, describiremos de manera simplificada los elementos de la metodología, el mínimo necesario para poder interpretar los resultados. El artículo se basa en un análisis de las relaciones estadísticas entre medidas que representan diferentes tipos de culturas y medidas de su “rendimiento” en sostenibilidad utilizando información sobre cinco años de 500 grandes empresas (Fortune 500).

Las culturas prevalecientes en las empresas han sido determinadas por el contenido textual de las evaluaciones que colocan los empleados de las empresas en que trabajan en el sitio Glassdoor, clasificando las expresiones que utilizan en cuatro tipos de culturas tipificadas en base a otros estudios académicos (Clan, Adhocracia, Jerárquica y Mercado, que analizaremos a continuación) y calculando un indicador global del tipo de cultura. El “rendimiento” ha sido determinado en base a las calificaciones de sostenibilidad, global y en las parciales en A, en S y en G, de la mayor empresa calificadora, MSCI. O sea, la calificación como indicadora de sostenibilidad.  Remitimos al lector interesado a otros artículos donde hemos analizado los problemas de ambas medidas, de cultura y de sostenibilidad. [iii] [iv]

c.     Tipologías de culturas empresariales para la sostenibilidad.

A continuación, hacemos una breve comparación entre dos tipologías de culturas, la que hemos propuesto en nuestros artículos (HBRV) y las del artículo académico (DKV), con el único objeto de poder enriquecer la interpretación de sus resultados y su potencial aplicación práctica.

1.      Tipología de mis artículos (HRBV).

En los artículos que he publicado sobre la culturar conducentes a la sostenibilidad he utilizado y expandido un modelo publicado en un artículo del Harvard Business Review [v] Para no extender la discusión reproduzco la presentación gráfica que nos ayudará a entender aquellas características que son conducentes. Los ejes representan el nivel de interrelaciones personales (horizontal, interdependencia vs. independencia) y como las personas reaccionan al cambio (vertical, con flexibilidad vs. rigidez o estabilidad).

 

 Para mayores detalles de lo que representa cada tipología referimos al lector a uno de los artículos [vi] (los nombres y ejemplos de organizaciones del gráfico son relativamente indicativos).

2.     Tipología del artículo académico (DKV).

Los cuatro tipos de culturas propuestos están basados en una tipificación de cuatro dimensiones culturales. La primera se refiere a la estructura y distingue entre los valores de flexibilidad y discrecionalidad frente a la estabilidad y el control. La segunda dimensión se refiere al enfoque de la organización y distingue entre la orientación interna e integración frente a orientación externa y rivalidad. En base a esas dos dimensiones (que podríamos llamar “ejes” para hacer una representación gráfica similar a la HBRV) y basados en otras investigaciones postulan cuatro tipos de culturas con sus definiciones:

  • Clan: Estructura flexible, enfoque interno. Enfatizan valores compartidos tales como la cohesión, la colaboración, la armonía y el desarrollo de los recursos humanos;
  • Adhocracia: Estructura flexible, enfoque externo. Enfatizan los objetivos a largo plazo, la agilidad, la asunción de riesgos, la autonomía, la innovación y la creatividad;
  • Jerárquica: Estructura estable, enfoque interno. Se basan en valores fundamentales como el control, la previsibilidad, la formalización, la coherencia y el orden; y,
  • Mercado: Estructura estable, enfoque externo. Enfatizan valores tales como la competitividad, el logro y la productividad.

Aunque no lo grafican, si lo hicieran sería con un cuadrante para cada una.

d.     ¿Cuántas culturas?

En la siguiente tabla postulamos una posible equivalencia. Dos de las suyas tienen equivalencia precisa a dos de las ocho nuestras, en tanto que las otras dos son más granulares en nuestro caso ya que abarcan seis tipos. Y, como podemos ver con los ejemplos indicados en el gráfico anterior para cada tipo, las ocho cubren una mayor variedad de organizaciones.

La tipología de culturas presentada en el artículo DKV y la nuestra, son meramente ilustrativas, no son algo inmutable. No es que sea algo crítico, se pueden postular otras. Es cuestión de cual sirve mejor a los propósitos para los cuales se les utiliza, que en este caso son para el discernimiento de las características culturales para la sostenibilidad.

 

HBRV

DKV

CUIDADO

ADHOCRACIA

 

PROPOSITO

APRENDIZAJE

DISFRUTE

RESULTADOS

MERCADO

AUTORIDAD

JERÁRQUICA

SEGURIDAD

CLAN

ORDEN

 

Creemos que nuestras ocho culturas representan mejor el espectro de posibles culturas que facilitan la implementación de la sostenibilidad, en especial teniendo en cuenta que las que son más conducentes son las cuatro que el estudio subsume en Adhocracia y que ninguna empresa tiene una sola cultura, diferentes funciones (finanzas, legal, manufactura, marketing, etc.) tienen diferentes subculturas, cuya tipificación requiere de mayor granularidad. Las empresas tienen culturas que podríamos llamar “prevalecientes”, que actúan como paraguas de muchas subculturas. 

La tipología presentada en el artículo académico tiene la ventaja de ser simple, lo que facilita el análisis estadístico que hacen, pero pierde riqueza en la aplicación práctica. Esta versión propone un solo tipo por cuadrante, en tanto que la nuestra los refina dos por cuadrante (aunque estrictamente hablando los ejes no son idénticos, pero sí muy parecidos).

III.           Resultados del estudio empírico.

Del estudio estadístico de las relaciones entre tipos de culturas y rendimientos en sostenibilidad el articulo concluye:

Encontramos que distintos perfiles culturales propician resultados ASG diferentes. El desempeño ambiental mejora en las culturas jerárquicas cuando estas cuentan con el respaldo de recursos financieros, mientras que las culturas de mercado se asocian con resultados ambientales negativos. El desempeño social se ve fortalecido por las culturas de adhocracia y jerarquía, y el desempeño en materia de gobernanza mejora bajo las culturas de adhocracia y de mercado. Estos hallazgos subrayan la importancia de contar con orientaciones culturales equilibradas para lograr resultados ASG superiores (énfasis añadido).

Y basado en ello, su recomendación para la aplicación de estos resultados en la práctica es

Por consiguiente, los gerentes deben adoptar un enfoque de cartera de culturas, cultivando y equilibrando intencionalmente múltiples orientaciones culturales para satisfacer las diversas exigencias de los objetivos ASG. La excelencia en sostenibilidad requiere tanto la disciplina estructural de las culturas orientadas al control como las capacidades adaptativas, relacionales e innovadoras de las culturas flexibles (énfasis añadido).

Con esta última aseveración se echa por tierra la utilidad de la distinción entre culturas ya que en efecto dice “la excelencia en sostenibilidad requiere de todo tipo de culturas”.  Creemos que hay culturas que son contraproducentes para la sostenibilidad.

IV.            Implicaciones para la cultura y estrategias empresariales de sostenibilidad

Antes de detallar estas implicaciones debemos hacer algunos comentarios sobre la metodología. Presentado así puede parecer que la relación es robusta y que si se quiere tener “rendimiento” en las diferentes categorías de sostenibilidad se deben implementar ciertas culturas, o bien, como preferimos interpretar, que hay culturas que son más conducentes a la sostenibilidad y sus diferentes aspectos. Pero siendo un estudio estadístico hay que recordar que las relaciones no son validas en todos los casos, representan una relación que se cumple en cierta medida en el agregado de las empresas (la correlación no es perfecta). Cada una opera en un contexto diferente. 

Con esto no pretendemos invalidar la conclusión de que hay ciertas culturas que son más conducentes que otras para la asunción de la responsabilidad de la empresa ante la sociedad. Lo que reafirman los resultados es que diferentes stakeholders requieren diferentes formas de relacionamiento.

Por ello la implicación del artículo es que se debe adoptar un “enfoque de cartera de culturas”, o sea que se deben aprovechar la virtudes de cada uno de los cuatro tipos de culturas que postulan a afectos de mejorar su efectividad en los diferentes aspectos de la sostenibilidad.

Desde el punto de vista conceptual es una recomendación que tiene sentido, es la recomendación clásica de aprovechar las ventajas comparativas de cada integrante, por ejemplo, en el caso de países o regiones, aprovechar lo mejor de la capacidad productiva de cada uno y beneficiarse todos del intercambio comercial, o en el caso de los individuos, aprovechar las capacidades de cada uno.

Y ya que estamos a las puertas del Mundial utilizaremos la analogía del equipo de futbol. Requiere de diferentes destrezas en un portero, un defensa central o un extremo derecho, pero requiere de un entrenador con un estilo propio, léase cultura de juego, que tome lo mejor de cada uno y lo agregue en una estrategia coherente, no puede pretender que cada uno juegue a lo suyo, es un equipo.

Y la empresa es un equipo que debe tener una cultura prevaleciente. Pero esta cultura es un agregado.  Es cierto que toda empresa tiene subculturas, la del departamento legal con una cultura basada en el cumplimiento y evitar riesgos (cultura de cumplimiento), es muy diferente a la de un departamento de comercialización, con una cultura de aprovechar imperfecciones en los mercados, ignorancia o dejadez de los clientes y operar en las fronteras de lo legal y ético (cultura de mercado), con un departamento de manufactura que debe seguir las reglas de producción y control de calidad (cultura de orden).

Cada una de estas subculturas ofrecen un reto a su integración en una cultura prevaleciente, conducente a la sostenibilidad, lo que fuerza a la gestión empresarial, no a encontrar elementos comunes, sino todo lo contrario, a desarrollar, vía procesos, procedimientos, incentivos positivos y negativos, monetarios y no monetarios, ejemplos de comportamiento, etc., una envolvente cultural, por encima de las subculturas, que sea conducente.

En la medida que se toleren las diferencias entre las subculturas, menos posibilidad habrá de colaboración hacia el logro del objetivo común y la sostenibilidad empresarial es el más sublime. Hay que aprovechar lo mejor da cada una, pero mellar los aspectos que conspiren contra la unidad común, extirpar lo peor de cada uno y potenciar los que contribuyan a ese logro. 

Este es el gran reto para el logro de una cultura conducente a la sostenibilidad. No hay una única cultura, depende su conformación como “cartera de subculturas”, de la misma manera que se pueden conformar diferentes carteras de inversión combinando valores de empresas con diferentes atributos de riesgo y rendimiento para obtener una cartera con un nivel riesgo-rendimiento deseado, puede haber diferentes carteras de culturas que sean conducentes a la sostenibilidad.

Pero de la misma manera que podemos decir cuales deben ser los atributos de los jugadores para conformar un equipo de futbol con un estilo o de los valores bursátiles para conformar la cartera de inversiones con los niveles de riesgo-rendimiento deseados, podemos decir cuales deben ser los atributos de grupo de personas para conformar una empresa sostenible.  En el Apéndice reproducimos una lista de atributos que habíamos publicado en otro artículo.[vii]

V.              En conclusión.

Postulamos que, si bien las diferentes funciones dentro de la empresa pueden tener sus subculturas, al cultura prevaleciente o envolvente será mas conducente a la sostenibilidad en la medida en que estas de compatibilicen, se eviten los conflictos y en la mediad en que dominen esos atributos.


 

Apéndice: Atributos de una cultura conducente a la sostenibilidad empresarial

Sin pretender ser exhaustivos y a sabiendas de que los lectores pueden discrepar, y siendo que la cultura empresarial es el resultado de las interrelaciones entre las personas y las políticas, los procesos, los procedimientos y los comportamientos, postulamos que el agregado de las personas, incluyendo los líderes, que constituyen las empresas que quieren asumir su responsabilidad ante la sociedad deberían tener, en mayor o menor medida los siguientes atributos:

·        Sensibilidad a la problemática social y medioambiental;

·        Confianza en las personas e instituciones;

·        Compromiso con la empresa;

·        Tolerancia, abiertas a diferentes opiniones;

·        Altruismo;

·        Innovación;

·        Colaboración;

·        Empatía;

·        Sentido de responsabilidad por sus acciones.

En base a estos atributos y de nuevo sin pretender ser ni excluyentes ni incluyentes y solo como ilustración, postulamos que algunos de los tipos de culturas descritos son más conducentes que otros para la sostenibilidad empresarial.

Por ejemplo, la cultura de Resultados, caracterizada por egoísmo, por una gran prioridad en los resultados financieros, es menos conducente que la de Cuidados o la de Propósito o la de Aprendizaje. Las culturas de Seguridad y la de Orden pueden ser conducentes, pero de una forma rígida, poco adaptable a las cambiantes circunstancias, podríamos decir que la sostenibilidad de la institución es decretada por reglas, con poca convicción, que no quiere decir que no sea sostenible, pero sí que puede ser no sostenida. Lo conducente de la cultura de Autoridad dependerá en gran medida de la convicción de los dirigentes con poder, y como en los dos casos precedentes puede ser impuesta, con poca convicción por parte de los que la deben implementar, en cuyo caso se vuelve inestable.

Pero ello no obsta que se pueda conformar una cultura prevaleciente, envolvente, por encima de las subculturas, cuyo agregado será, en mayor o menor grado, conducente a la sostenibilidad. Será mucho más difícil en un banco de inversión, donde la cultura de resultados está ampliamente extendida y estimulada a lo largo de la organización, que, en el caso de una empresa de alimentos, donde hay mayor congruencia entre las subculturas.



[i] Ver Mis quince artículos sobre la cultura empresarial, los cuatro primeros con Alberto Andreu.

[iii] Los sesgos de esta metodología para la determinación de la cultura empresarial lo hemos analizado en ¿Se puede medir la cultura empresarial?  En este artículo analizábamos otro estudio de medición de la cultura, que usando la misma fuente de información que en este caso, concluía con nueve tipologías culturales.

[v] Changing your organization´s culture can improve its performance: Here is how to do that, enero-febrero 2018 (requiere subscripción) y que analizaba en detalle en Cultura empresarial para la responsabilidad

[vii] Ver el artículo de la nota precedente.


miércoles, 27 de mayo de 2026

Implicaciones de la Inteligencia Artificial para la responsabilidad empresarial en el contexto de la encíclica Magnifica Humanitas

  

Las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias.

#99 Magnifica Humanitas

      Tiempo de lectura: 14 minutos.

Seguramente el lector ya habrá visto numerosos artículos comentando el contenido de la encíclica, resaltando los aspectos claves del mensaje sobre los impactos que la Inteligencia Artificial, IA, puede tener sobre la dignidad humana. Este artículo se diferencia de aquellos en que no es descriptivo, es analítico y pone el foco en la responsabilidad empresarial como amortiguador de aquel impacto: cómo se ve afectada esa responsabilidad por la IA y cuál es su papel. Y no analiza la encíclica, la usa para poner contexto a la discusión sobre las implicaciones de la IA en la responsabilidad empresarial.

 

En el aniversario, 15 de mayo, de la promulgación de la encíclica Rerum Novarum, (1891) de León XIII, su homónimo León XIV firmó la encíclica Magnifica Humanitas: Custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (se presentó el 25 de mayo, ver video). Es de notar que esta vez hubo una presentación y se hizo con la presencia del papa y con un panel de lideres religiosos y la participación de Christopher Olah, cofundador de Anthropic, empresa líder en IA y una de las más preocupadas por el impacto de sus modelos en la condición humana. [i]

En este artículo aprovecharemos los riesgos y advertencias que la encíclica destaca sobre el potencial de la IA de afectar la dignidad humana para hacer un análisis del papel de la responsabilidad de las empresas ante la sociedad de mitigar algunos de esos impactos, destacando el impacto que tiene sobre los empleados como personas y en particular sobre su dignidad vía el empleo. [ii] No es un análisis de la encíclica, que considera muy superficialmente el papel de la empresa, más bien es aprovechar los mensajes de la encíclica, en el contexto de la doctrina social de la iglesia, DSI, para analizar el papel de la responsabilidad empresarial. Para ello, antes haremos un brevísimo repaso de la Doctrina Social de la Iglesia para apreciar el contexto histórico en el que se sitúa la encíclica.

La encíclica, en 42 300 palabras, 54 páginas y 224 notas pie, cubre una gran diversidad de aspectos sobre los impactos de la IA en la vida cotidiana y en particular sobre las acciones y enseñanzas de la Iglesia, y la apremiante necesidad de la regulación nacional, supranacional y autorregulación de la IA que no consideraremos.  Tampoco comentaremos las grandes contribuciones que la IA puede hacer al mejoramiento de la calidad de vida. No porque creamos que la regulación no sea crítica y que la que contribución neta no pueda ser positiva, sino para no alargar este ya largo artículo.

Y como parte del contexto podemos citar algunas estadísticas sobre el usos de ciertas palabras: Humano 214, Persona 160, Bien común, 67, Dignidad, 98, Doctrina social, 53, empresa(rial), 11 veces.

I.                Continúa con la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia.

La encíclica Rerum Novarum surgió como reacción de la iglesia a los cambios, entonces dramáticos, sobre la vida de las personas y empresas que ocasionaba la revolución industrial y esta, Magnifica Humanitas es su espejo, ante la revolución digital, no menos dramática, que está ocasionando el desarrollo de la Inteligencia Artificial.

La Rerum Novarum estableció los fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia, aunque solo adquirió ese nombre a partir del 1950 con el papa Pío XII. Estableció los cuatro principios fundamentales de esa doctrina: (1) La Dignidad de la persona; (2) el reconocimiento de que los bienes naturales y culturales son comunes; (3) Subsidiariedad, por lo que las decisiones deben tomar en cuenta las opiniones de los niveles más cercanos a las personas, los afectados; y, (4) la Solidaridad con las personas.

El denominador común entre ambas encíclicas es la preocupación por el impacto de los cambios del entorno en la dignidad humana, en el primer caso a través prevención de los posibles efectos de la mecanización del trabajo y la masificación de la producción con el riesgo de asimilar la persona con una máquina, con la correspondiente deshumanización. En la encíclica reciente sobre la prevención del potencial devastador impacto que la IA, particularmente sobre la degradación, reducción o destrucción del empleo, con el riesgo, ahora mayor, de prescindir de la persona.

Y en ambos casos es la empresa la que puede ser causante y amortiguador de esos efectos. Es oportuno enfatizar que un fuerte fundamento de la dignidad humana es el empleo digno y de calidad, la oportunidad de sentirse útil, necesario, poder contribuir al desarrollo de la sociedad y de la familia.

Cuando la eficiencia se vuelve medida de valor, el ser humano es tentado a considerarse como un proyecto que debe optimizarse más que como una criatura llamada a la relación y a la comunión.

 

II.             La Doctrina Social de la Iglesia y la responsabilidad empresarial.

Esta ha sido la preocupación constante, que se ha cubierto en múltiples encíclicas (he publicado varios artículos sobre las implicaciones de las encíclicas en la responsabilidad empresarial [iii]).  Las más pertinentes a nuestros propósitos son la de Centesimus annus de Juan Pablo II, Caritas in Veritas de Benedicto XVI y Laudato sí y Fratelli tutti de Francisco.

Centesimus annus (1991) fue promulgada a los 100 años de la Rerum Novarum, que además de celebrar el aniversario tenía como objetivo recopilar la DSI y ponerla al día antes los cambios económicos, en particular la globalización y el auge del mercantilismo. Caritas in Veritas (2009) [iv] sobre el desarrollo humano integral y el progreso hacia el bien común, contiene acerbas críticas al fundamentalismo del libre mercado y por ende contiene numerosas alusiones a las responsabilidades de las empresas, sobre todo en el tratamiento digno de sus empleados. Laudato si: Sobre el cuidado de la casa común,[v]  (2015) fue promulgada para coincidir con las deliberaciones sobre los acuerdos para el combate al cambio climático, que se logró en la Cumbre de París, y enfatizaba la necesidad de proteger el medio ambiente y las interrelaciones y el papel determinante que este tenía sobre el bienestar de las personas. Fratelli tutti [vi] (2020) extiende los argumentos de Caritas in Veritas sobre el fundamentalismo del libre mercado y las consecuencias que ello tiene sobre las poblaciones más vulnerables. Aboga por su inclusión en el circulo económico de intercambios y por un refuerzo de la regulación de estos mercados.

Estos principios de la DSI siguen siendo relevantes hoy en día y son usados en la nueva encíclica como hilo conductor del análisis del impacto en la condición humana por lo que son pertinentes para analizar cuál debe ser la responsabilidad empresarial.

Podríamos decir que la aplicación de estos principios al contexto empresarial ha tenido una gran influencia en el desarrollo de lo que hoy llamamos la responsabilidad de la empresa ante la sociedad y sobre el papel regulador de los gobiernos sobre los efectos de la actividad económica en el desarrollo humano.  El desarrollo de esa responsabilidad empresarial no ha sido exclusivamente una incitativa secular. Algunas de las encíclicas, en base a su poder blando de persuasión, han tenido una influencia determinante. [vii]  

La encíclica Magnifica Humanitas es la que menos se refiere a la responsabilidad empresarial de las cuatro mencionadas arriba.  Menciona la palabra empresa o empresarial en solo once ocasiones, siempre en términos de su responsabilidad por el empleo digno y de calidad.

Para analizar las implicaciones de la IA para la responsabilidad empresarial usamos el mismo contexto de la DSI que usa la encíclica para analizar el impacto de la IA sobre la dignidad humana.  Para simplificar la discusión proponemos su aplicación en la siguiente tabla.

Implicaciones de los Principios de la Doctrina Social de la Iglesia

sobre la Responsabilidad de la Empresa ante la Sociedad

 

Principios de la DSI

Responsabilidad Empresarial

Dignidad de las personas

Los empleados son personas, que deben ser tratadas con dignidad, no son un recurso de producción equivalente a los recursos financieros o físicos. Aún el pago de un sueldo justo y beneficios monetarios no evacuan la responsabilidad de un tratamiento digno.

Bien común

La empresa utiliza en sus actividades bienes que son comunes a la sociedad por lo que debe utilizarlos de forma sostenible, sin menoscabar su disfrute por las personas y empresas, de las generaciones presentes y futuras.

Subsidiariedad

Las personas, empleados, clientes y otros miembros de la sociedad que son afectados por todas las actividades deben poder participar en las decisiones que los afectan. Principio básico de consulta con los stakeholders

Solidaridad

Los beneficios monetarios y no monetarios de las empresa han sido obtenidos utilizando bienes que pertenecen a la sociedad, incluyendo las personas por lo que los deben compartir en función de las contribuciones relativas de cada grupo que los ha aportado. Cada uno que aporte lo mejor de sus capacidades y recursos y que reciba compensación justa por ello. [viii]

 

III.           Potencial impacto de la inteligencia artificial en la condición humana.

De la misma manera también podemos utilizar los principios de la DSI para analizar las consecuencias de la IA sobre la actividad empresarial. Postulamos que la empresa es un intermediario clave del impacto de las revoluciones industrial y digital sobre la persona y su dignidad por lo que la responsabilidad empresarial puede actuar de amortiguador.  Claro está que no es el único amortiguador, también lo son los gobiernos, asociaciones gremiales y las instituciones de la sociedad civil, y en este caso en particular, la Iglesia Católica, pero su consideración excede el objeto de este artículo.  Proponemos las siguientes implicaciones.

Principios de la DSI que son afectados por la IA

Principios de la DSI

Inteligencia Artificial

Dignidad de las personas

Degradación, reducción y pérdida de empleo. Substitución por herramientas digitales con la consecuente deshumanización y humillación.

Bien común

La información pública, privada y personal es un bien común que no debe ser aprovechado para fines excluyentes. Se apropian del bien común.

Subsidiariedad

El poder se eleva a las empresas tecnológicas y a instrumentos digitales despersonalizados que desestiman la participación de los afectados.

Solidaridad

Son instrumentos digitales, incorpóreos, cuyos fines son ellos mismos, sin necesidad ni interés en compartir los beneficios del uso de bienes comunes. No es parte de su razón de ser. Si hay solidaridad será de las empresas, si son responsables, que los controlan.

 

Con esto no queremos decir que la IA es la antítesis de la responsabilidad empresarial, lo que si queremos enfatizar es que con la aplicación masiva, autónoma, irresponsable e indiferente de la IA se corren riesgos de degradar la dignidad humana, y que la responsabilidad empresarial puede jugar un papel en su mitigación.

IV.            Responsabilidad empresarial ante los impactos de IA.

Esta responsabilidad la habíamos analizado en cinco artículos previos, [ix] que, aunque no estaban en el contexto de las encíclicas y de la DSI, son consistentes con ellos, por lo que solo extraeremos párrafos representativos de cada uno a manera de resumen (el lector interesado en más detalles puede consultar los artículos).

a.      Impacto de la inteligencia artificial en el bienestar social: ¿Bueno, malo o todo lo contrario? (3 febrero 2024).

Y no todos los trabajadores están en condiciones de adquirir las destrezas necesarias para operar el nuevo entorno, y muchas empresas no lo facilitarán. Habrá algunas socialmente responsables que sí se preocuparán de sus empleados afectados…….En general, sus conclusiones, sin hacer muchos cálculos, es que el neto será beneficioso para la sociedad y que se debe estimular el uso de la inteligencia artificial…….pero la discusión sobre el neto de los beneficios de la inteligencia artificial no es el asunto relevante. Lo clave para la sociedad es como hacer para que los beneficiarios se beneficien sin perjudicar a los perjudicados, o que haya algunos elementos de compensación en el corto o mediano plazo. ….Lo que nos atrevemos a pronosticar es que la inteligencia artificial aumentará la desigualdad social … a pesar de las intervenciones de los gobiernos.

b.     Inteligencia Artificial en la sostenibilidad empresarial. 1a. Parte: Responsabilidad de la empresa sobre el impacto en la humanidad del empleado (29 marzo 2026).

 

La facilidad de substituir y mejorar muchas tareas que requieren la participación de personas le da a la IA la capacidad del desplazamiento de la fuerza laboral, con los consecuentes impactos sobre su situación financiera y emocional. Adicionalmente la era de la automatización tiende a valorar lo mecanicista sobre lo humano, desprovisto de moral, de ética, de emociones, con la consecuente deshumanización del empleado y sobre el ejercicio de la responsabilidad de la empresa que requiere de juicios morales y éticos…… incluir, además de los aspectos tradicionales de las condiciones laborales, preocupación y acciones sobre el impacto en su condición humana……..debe considerar que, ante esta disrupción, debe haber un cambio en las prioridades relativas, pasando los aspectos sociales, y en particular los del empleo, a tener mayor relevancia…...

 

c.      Inteligencia Artificial en la sostenibilidad empresarial. 2ª. Parte: Impacto en el empleo (4 abril 2026).

Es de esperar, o por lo menos sería altamente deseable, que las empresas hicieran los esfuerzos necesarios para mitigar los impactos sobre la dignidad humana, sobre la calidad del empleo, sobre la protección del empleo y del empleado, sobre la condiciones laborales y sobre el apoyo a aquellos que lamentablemente tengan que ser desplazados, …..Es responsabilidad de las empresas que adopten o se vean afectadas por la tecnología de no concentrarse solamente en sus impactos físicos y financieros, sino además considerar aquellos que afectan el humanismo de sus empleados y actuar en consecuencia. 

d.      ¿Puede la IA hacer juicios morales y éticos? (14 abril 2026).

 

Este es un breve artículo que reproduce la respuesta a la pregunta del título formulada a un chatbot de la IA, lo que confirma una de las principales falencias de la IA para la toma de decisiones dentro de la empresa y por ende de su responsabilidad:

La IA puede simular, imitar y predecir juicios morales basándose en datos de su entrenamiento, pero no puede tomar decisiones morales de manera auténtica. Si bien la IA puede analizar dilemas y adherirse a reglas éticas programadas, carece de conciencia, empatía y una comprensión genuina de lo correcto y lo incorrecto, lo que significa que no puede poseer verdadera agencia ni responsabilidad moral. [x]

e.     Inteligencia Artificial en la sostenibilidad empresarial: 3a. parte: Impacto en la cultura empresarial para la sostenibilidad (25 abril 2026).

El uso de la IA promoverá una tendencia desde la humanización hacia la automatización, hacia la mecanización, lo que cambiará la cultura organizacional…… para mantener esa cultura conducente, se deben mitigar los impactos de la mecanización en la humanidad de la empresa…. Para ello, la IA puede y debe usarse para la facilitación de las actividades de la empresa que son llevadas a cabo por personas: (1) la iniciativa, (2) el seguimiento, (3) y, lo más importante, la asunción de responsabilidades. En la medida que se le “deleguen” alguna de estas tres etapas a la “máquina”, mayor será el riesgo para que la cultura empresarial se deshumanice y con ello la responsabilidad de la empresa ante la sociedad y el medio ambiente….. La empresa no puede ser responsable si sus integrantes no asumen responsabilidad plena por todas sus actuaciones. Se debe “des-artificializar” la tecnología para que sirva como de instrumento de apoyo, no de sustitución.

V.              En resumen.

El empleo digno y de calidad es un factor fundamental en la dignidad de las personas y les permite realizarse, a valorarse, contribuyendo al bienestar propio, de la familia y de la sociedad. La IA tiene un elevado potencial de no solo disminuir el empleo sino de degradarlo, de deshumanizarlo, afectando en mayor grado a las poblaciones vulnerables con menor capacidad de adaptación al cambio ya que los beneficiados y afectados son colectivos muy diferentes, por lo que las prioridades de las empresas en su responsabilidad ante la sociedad se deben mover hacia preservar la dignidad y calidad el empleo. No es que no se puede reducir el volumen del empleo, pero ello debe considerarse como último recurso y en todo caso proporcionar apoyos a los que lo pierdan

Y no se debe aceptar a la ligera el argumento de que el impacto neto de la IA es positivo, a lo mejor en el largo plazo conlleva a una creación neta de empleo, pero ello enmascara que en el corto plazo son muchos los seres humanos que se verán afectados, tanto en calidad como en cantidad. La transición tiene elevados costos sociales. Y es de muy poco consuelo para los perdedores, el saber que el neto para la economía es positivo. Es responsabilidad de las empresas (¡y de los gobiernos!) el mitigar en la medida de lo posible los impactos sobre la dignidad y calidad del empleo en la transición.



[i] Anthropic había convocado en abril una reunión de lideres religiosos para solicitar sus consejos en el desarrollo de sus modelos. He escrito varios artículos sobre la preocupación de Anthropic sobre el impacto de sus modelos en la humanidad. Ver Principios por encima del negocio: HURRA POR ANTHROPIC y ¿Cuál debe ser la gobernanza de la responsabilidad social de la inteligencia artificial?

[ii] Sobre esto hemos ya publicado varios artículos, ver Mis nueve artículos sobre la Inteligencia Artificial y la responsabilidad empresarial.

[iv] Habíamos analizado sus implicaciones para la responsabilidad empresarial en La responsabilidad de la empresa en la encíclica Caritas in Veritate

[v] Habíamos analizado sus implicaciones para la responsabilidad empresarial en Encíclica Laudato si: Implicaciones para la responsabilidad de las empresas ante la sociedad.

[vi] Habíamos analizado sus implicaciones para la responsabilidad empresarial en Economía, el mercado y la empresa en la encíclica Fratelli tutti.

[vii] La encíclica Rerum Novarum antecede el primer libro moderno (1953) dedicado a la responsabilidad empresarial y uno de los primeros artículos de una escuela de negocios (1927), ¿Qué hay de nuevo bajo el sol en responsabilidad empresarial? y Regreso al futuro: ¿Hay progreso en RSE? respectivamente.

[viii] Y aquí no estamos proponiendo medidas radicales como la propiedad colectiva o la participación de los trabajadores en la gestión de la empresa, pero ello no debe descartarse, en función del contexto interno y externo en que opera la empresa.

[ix] Ver Mis nueve artículos sobre la Inteligencia Artificial y la responsabilidad empresarial.

[x] Nótese el parecido entre lo que la IA dice de sí misma y la cita al comienzo sobre su caracterización en la encíclica.