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Las inversiones tipificadas como socialmente responsables, ISR, acumulan
montos estimados a nivel mundial al 2026 de US$ 30 billones. Estos elevados
montos mantienen, obviamente, un gran interés en los mercados financieros y aun
en el “mercado” de la sostenibilidad empresarial. En el primer caso constituyen
una gran oportunidad de negocios para la industria, por lo que tiene gran
interés en su desarrollo. En el
segundo caso se supone, instintivamente, que ello represente impacto sobre esa
sostenibilidad, pero la euforia no está justificada ya que el impacto de
estos montos acumulados y de las transacciones en los mercados financieros de
esos valores es muy dudoso y en muchos casos nulo. Esto lo hemos analizado
en múltiples artículos por lo que no lo cubriremos aquí. [i]
Y además esos valores que son tipificados como “responsables” pueden no
merecen ese calificativo, que es generoso (escribimos “responsables” entre comillas para
destacarlo). En general las empresas tienen algunas prácticas que
podrían ser calificadas como tales, pero que eras de simplificación del lenguaje
se tiende a extrapolar como si la totalidad de sus actividades fueran responsables.
Sería más preciso, pero engorroso, calificarlas como “con algunas prácticas
responsables”. Pero no es un problema
de semántica, es un problema real de asignación de recursos basados en de un
atributo que no tienen. [ii]
El objeto de este artículo es más limitado, solo pretende pasar revista
a la participación y motivaciones de los inversionistas individuales en esos
mercados, con el objetivo de discernir si esas motivaciones están justificadas
en la realidad. Para ello analizamos
los resultados de varias encuestas a inversionistas individuales, que son mucho
menos comunes que las realizadas entre inversionistas institucionales y gestores
de fondos, ya sea de inversión, ya sea de pensiones, ya sea de fortunas
familiares.
I.
ISR a nivel de inversionistas individuales
El Morgan Stanley Institute for Sustainable Investing publicó en mayo del 2026 los resultados de su estudio Sustainable Signals: Individual Investors 2026. El estudio se basa en una encuesta a 2 250 inversionistas individuales en América del Norte, Europa y Asia-Pacífico, con edades entre 18 y 80 años, y con inversiones discrecionales en las bolsas de más de US$ 100 000. Y se les definió lo que se debe entender por inversión responsable. Los principales resultados son (énfasis añadido):
- El 92% de los encuestados a nivel mundial manifiesta interés, con una asignación media a inversiones sostenibles del 31% de sus carteras de inversión financiera, lo que demuestra que puede existir una desconexión entre las opiniones expresadas y el comportamiento real;
- Más del 80% afirma que la rentabilidad financiera es un factor clave de su interés en la inversión sostenible, y las expectativas de rendimiento siguen impulsando los planes de asignación de activos;
- El 64% declara tener previsto aumentar su exposición a las inversiones responsables, citando como motivo la confianza en su desempeño financiero. Otro 28% espera mantener sus asignaciones, mientras que el 5% planea reducir su exposición, citando con mayor frecuencia la decepción ante los rendimientos obtenidos;
- Una cuarta parte de los encuestados afirma que su principal objetivo temático consiste en promover una combinación de objetivos medioambientales y sociales en su cartera; a este grupo le sigue un 15% que identifica, en igual medida, la inclusión financiera y la salud y el bienestar como sus máximas prioridades;
- Solo el 13 % de los inversores citó la alineación de las inversiones con sus valores personales como la principal razón de su interés y solo el 2 % citó la reducción de los riesgos ambientales, sociales o de gobernanza, como motivador;
- Si bien casi un tercio de los inversores considera que el greenwashing es un motivo de gran preocupación, más de tres cuartas partes perciben las opciones de inversión sostenible como un factor diferenciador a la hora de seleccionar a un asesor financiero; y,
- Dos tercios de los inversores perciben mayores oportunidades para las inversiones sostenibles o de impacto en los mercados privados que en los mercados públicos, y son aquellos con mayor exposición a inversiones responsables los que prefieren los mercados privados.
Para interpretar los resultados es de tener en cuenta que es el instituto
de investigación de la gestora de fondos de inversión responsable y una de las mayores
calificadoras de sostenibilidad de valores y fondos, Morgan Stanley, lo que los
puede sesgarlos hacia el optimismo.
Uno de los aspectos más destacables para nuestros propósitos es el que la
principal motivación es la del rendimiento financiero, si bien una cuarta
parte dice que también pretenden con ello contribuir a la sostenibilidad social
y medioambiental. Pero no invierten
de acuerdo con sus valores personales.
Otro aspecto destacable es que dos tercios de los encuestados perciben
mayores oportunidades en los mercados privados de inversión donde potencialmente
el impacto sobre la sostenibilidad puede ser más efectivo, ya que la
sostenibilidad de los valores suele ser controlada con mayor cuidado,
especialmente en los valores y fondos
calificados como de impacto. [iii]
Otra encuesta que corrobora la motivación del rendimiento fue llevada a
cabo por Globescan, que es una empresa especializada en encuestas y
solamente en encuestas, que reporta las respuestas a una pregunta hecha a casi
8 500 inversionistas individuales en 23 mercados sobre sus expectativas en
cuanto a la rentabilidad de las inversiones responsables. 77% de los
encuestados cree que los valores sostenibles rinden más y que los rendimientos
son proporcionales al grado de sostenibilidad de los valores.
Esta institución no es una parte interesada en sesgar los resultados, como
lo puede ser Morgan Stanley, [iv] pero
tiene el problema de que no son expertos en sostenibilidad, son expertos en
hacer encuestas, y aun así suelen tomar la ruta fácil, hacen preguntas
en línea a quien quiera responder, lo que puede reducir la confiabilidad de los
resultados. No hay garantía de que los que responden sepan lo que es
inversión responsable ni de que sean, en efecto, inversionistas. Y es otra
de las preguntas hipotéticas, cuya fraseología puede inducir a respuestas
positivas. Más convincente sería saber qué porcentaje de sus carteras de
inversión está colocada en valores específicamente seleccionados por creer que
son “responsables”. Pero es lo que hay, “valga a manera de inventario”.
II.
ISR a nivel de las generaciones, por edad, de inversionistas individuales
Un grupo de académicos de la Universidad de Stanford ha estado analizando las preferencias, expectativas y motivaciones, y su evolución en el tiempo, de inversionistas individuales en función de grupos de edades. Los resultados de los dos estudios llevados a cabo, separados por tres años, los hemos analizado anteriormente por lo que solo los resumiremos para ponerlos en el contexto de la discusión en este artículo. [v] De los dos estudios concluyen:
- Que se ha producido un cambio significativo en la actitud de los inversionistas ante la inversión responsable y las diferencias generacionales se han reducido;
- La inversión ESG no ha desaparecido, pero ha cambiado. Los resultados de encuestas …… muestran que el entusiasmo inicial, especialmente entre los inversores más jóvenes, ha convergido en torno a un enfoque más pragmático que prioriza el riesgo;
- Las diferencias generacionales en cuanto a preocupación, disposición a sacrificar rentabilidad y apoyo al activismo ESG se han reducido en gran medida; y,
- Los criterios ESG siguen siendo influyentes cuando los riesgos son concretos y los horizontes temporales son claros, pero las estrategias basadas en un supuesto altruismo inversor son cada vez más frágiles. (énfasis añadidos).
Y al analizarlos comentábamos:
- Que las nuevas generaciones (millenials y Z), si bien están más concientizadas que la de los mayores (baby boomers y X), se están volviendo más egoístas, con objetivos más personales, con menor interés por el bien común, por el altruismo; y,
- Especulo que la prevalencia de los medios sociales conlleva a una visión más estrecha, más egocentrista y que la situación económica relativamente adversa para los jóvenes, conlleva a un mayor cortoplacismo y menos altruismo.
Los mayores, por sus horizontes de planificación, pero ahora también los
más jóvenes, supuestamente preocupados por el bienestar social y
medioambiental, buscan rendimientos financieros en sus inversiones y el “hacer
bien” está pasando a ser cada vez más secundario.
III.
¿Les preocupa el impacto a los inversionistas “responsables”?
En otro artículo [vi]
habíamos analizado un estudio académico de investigación con, entre otros, el
objetivo de discernir las motivaciones de los inversionistas individuales, lo
que nos permite poner en contexto la discusión precedente y ayudar a responder la
pregunta del título del artículo.
Como conclusión decíamos:
- Confirman lo que muchas veces se supone y es el valor que se atribuye a la imagen, al poder decir que se poseen inversiones que tienen impacto, con menor importancia sobre la magnitud o existencia del impacto. El efecto de “sentirse bien” (warm glow) es tan relevante para la selección de las inversiones, como lo puede ser el impacto que tengan las inversiones y su rendimiento. No están dispuestos a pagar más (o que rinda menos) para lograr más impacto, pero sí para “sentirse mejor”, que no necesariamente está relacionado con el impacto real; y,
- Esto puede ser aprovechado por los gestores de fondos para mejorar el atractivo de sus fondos, gestionado su imagen (greenwashing), destacando otras características de las inversiones (por ejemplo, énfasis en género o ataque a la pobreza) que no tienen que ver con el impacto real o rendimiento, pero si con el impacto sobre el sentimiento de bienestar.
IV.
En resumen: ¿Altruismo, egoísmo o buenismo?
¿Por qué los inversionistas individuales invierten en valores socialmente
responsables? Hay
alegatos de todos los tipos, algunos alegan que se hace por altruismo, porque
están interesados en el mejoramiento de la situación social y medioambiental,
otros alegan que se hace porque rinde mayores beneficios y aun otros alegan que
“ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario”, que es para sentirse bien. En
general estos alegatos son opiniones, o deseos (¡!), más que el resultado de
estudios rigurosos.
Si bien los informes citados están basados en encuestas, que el fin y al
cabo son opiniones, representan la opinión agregada de un colectivo, un
caso intermedio entre la opinión de una persona y un estudio rigoroso de prácticas observadas, extremo este deseable
pero poco factible de establecer en la práctica.
Lo que podemos concluir de la discusión precedente es que la opinión prevalente
en los que promueven la sostenibilidad empresarial de que los inversionistas individuales
invierten en valores o fondos “responsables” porque quieren tener impacto en
la sostenibilidad empresarial es posiblemente la menos realista de sus
motivaciones. Una motivación que parece más realista es la de que buscan
mayores rendimientos financieros, aunque ello no está demostrado ni es
generalizable, [vii]
y lo que es probablemente más confiable, que buscan reducir el riesgo de sus
inversiones. En este sentido sí es posible que
las inversiones responsables produzcan un mayor rendimiento AJUSTADO al riesgo,
no absoluto, que es lo que debe contar.
Ello no quiere decir que no hay inversionistas legítimamente interesados en
el impacto real, tangible y medible, que hacen las investigaciones necesarias para la selección de sus
inversiones, pero no son inversionistas individuales, ello está limitado a
fondos especializados, muchas veces fondos de impacto, algunos fondos de
pensiones y de fortunas personales. Aun a nivel de inversionistas
institucionales son más la excepción que la regla.
Y una motivación, que es poco reconocida en la práctica, y es lo que creo como
escéptico que soy, es que al invertir en valores
o fondos “etiquetados” como responsables los inversionistas buscan sentirse
bien. Si las inversiones tienes impacto
o no es secundario. Lo importante es la etiqueta. No hace la investigación
necesaria para averiguar la realidad detrás de ella [viii] (de
allí la importancia que la Comisión Europea le da los nombres de los fondos de inversión
responsable [ix]).
Pero sentirse bien es importante para ellos.
Como lo es para el común de los mortales el comprar productos
“etiquetados” como responsables, sobre los cuales tampoco hacemos la diligencia
debida.
Y si los inversionistas, individuales e institucionales, dicen que
invierten en esos mercados y valores con el objetivo de contribuir a la mejora
de la sostenibilidad empresarial es que no han hecho su tarea de informarse
sobre esos impactos. El grueso de los montos acumulados y las transacciones
en inversiones responsables en los mercados secundarios de valores tienen
muy poco o ningún impacto sobre la sostenibilidad de las empresas.
[i] Ver Mis
cincuenta y cinco artículos y un podcast sobre inversión responsable y
financiamiento sostenible y Mis doce artículos sobre el dudoso impacto del
financiamiento sostenible, en particular Algunas falacias del financiamiento
sostenible: ¿Tiene impacto en la sostenibilidad?, Préstamos
sostenibles: ¿Tienen impacto sobre la sostenibilidad empresarial? e Inversiones
responsables, segunda parte: ¿Tienen impacto sobre la sostenibilidad
empresarial?
[iii] Esto lo habíamos analizado en mayor
detalle en la sección III.1 del artículo ¿Tiene
el financiamiento sostenible impacto sobre la sostenibilidad? Segunda parte:
Inversiones reales y en ¿Es lo mismo Inversión Socialmente
Responsable, ISR que inversiones ASG?
[iv] En un artículo anterior, ¿Crea
la sostenibilidad empresarial valor financiero?
Reseña de tres informes y una dosis de realidad, mostrábamos los sesgos que pueden tener
los resultados reportados por partes interesadas.
[v] Ver Inversión
socialmente responsable: ¿Nos abandonan las nuevas generaciones? y Diferencias generacionales en la inversión responsable
[vii] Ver Rendimiento de fondos responsables versus
convencionales: Ni antes éramos tan buenos ni ahora somos tan malos

