sábado, 21 de marzo de 2026

Efecto de las regulaciones europeas sobre los reportes de sostenibilidad

  

En el artículo anterior ¿Seguirán las empresas publicando informes de sostenibilidad aun cuando no sea obligatorio? comentábamos brevemente el estudio Beyond Compliance: Sustainability Reporting After the Omnibus en el que se reportaban los resultados de una encuesta a ejecutivos de unas 400 empresas que habían sido liberadas de la obligación de reportar al aprobarse el Ómnibus de desregulación. El estudio concluía que “El 90% de las empresas que ya no entran dentro del ámbito de aplicación de la Directiva de Reportes de Sostenibilidad Empresarial, CSRD, planean mantener y ampliar sus informes de sostenibilidad”.

El objetivo de ese artículo era señalar los errores que se pueden cometer al hacer inferencias injustificadas sobre el comportamiento real y su extrapolación a empresas no encuestadas. No es extrapolable al resto de las más de 49 600 empresas. Recalcábamos que:

·       La encuesta refleja, a lo sumo, intenciones y deseos, no la realidad, ya que se basa en opiniones, no refleja un análisis de hechos;

·       La muestra es muy pequeña, menos del 1% del universo de las más de 50 000 empresas exentas;

·       La muestra no es representativa del universo de estas empresas, es sesgada, por dos razones:

o   Se basa en empresas comprometidas con la sostenibilidad, de mayor tamaño;

o   La muestra no es aleatoria, se basa en ejecutivos preseleccionados por los autores del estudio.

Afortunadamente, y simultáneamente, se ha publicado un análisis de informes de sostenibilidad que supera estos defectos, ya que se basa en acciones no en opiniones. Ello nos permite enfatizar aún más la importancia de no hacer inferencias injustificadas. Es un reporte de la realidad, basado en el análisis comparativo, pre y post regulaciones no diluidas de unos 1100 reportes publicados.[i] No pretende hacer inferencias sobre lo que harán estas empresas, u otras no analizadas, en el futuro y menos ahora que las regulaciones han sido diluidas.

Lo analizamos con el único objetivo de ver el efecto que las regulaciones sobre los reportes de sostenibilidad en la Union Europea han tenido en algunas características de esos reportes. Nos limitaremos a destacar los resultados más pertinentes, sin extrapolar, sobre los cambios detectados en estructura, contenido, extensión y facilidad de comparación entre reportes, lo que en buena parte eran lo que pretendía afectar la regulación original. [ii]

·       Las normativas europeas sobre divulgación han hecho que los informes de sostenibilidad sean más extensos y estandarizados;

·       Esto facilita la realización de comparaciones, sobre todo los indicadores estandarizados, aunque ello todavía requiere hacerlo manualmente hasta que se implementen las regulaciones sobre reporte digital;

·       Lo que ha llevado a algunas empresas a recalibrar esos indicadores, mejorando su calidad, en particular sobre sostenibilidad en su cadena de valor, aunque esto también está influenciado por el progreso en otras normas de reporte, sobre todo en temas de cambio climático;

·       Lo que a su vez los hace relativamente más útiles para los inversionistas;

·       Pero a su vez limita la capacidad de las empresas de elaborar narrativas sobre su labor en materia de sostenibilidad (“storytelling” o “echar el cuento” [iii]), por lo que algunas empresas están preparando informes separados para reportar aspectos particulares que les interesa resaltar sobre sus actividades que no consideran suficientemente cubiertos con las directrices.

·       En la práctica, esto significa que son más largos, en promedio un 30 por ciento más largos, en comparación con informes anteriores de la misma empresa y con un tono más sobrio;

·       Las empresas están recurriendo mayormente a las cuatro grandes firmas de auditoría para realizar las verificaciones limitadas por parte de terceros que exigen las normativas.

Es de lamentar que el análisis que se reporta no incluye el aspecto más fundamental de las regulaciones, cual es el reporte de la doble materialidad. Hubiera sido muy enriquecedor conocer cómo ha cambiado su conceptualización e implementación.

Aunque excede los objetivos del estudio, que es de escritorio, también echo de menos, algo que nos podría haber dado buenas luces para las consecuencias de la regulación/desregulación, cual es la carga adicional que conllevó para estas empresas cambiar de sus informas tradicionales al nuevo modelo. [iv]

En resumen, la aplicación de las normas de preparación y divulgación de la información parece haber tenido impactos positivos y es de destacar el esfuerzo de  recopilación y diseminación en una base de datos de acceso público, a más de 1100 informes. [v]

jueves, 19 de marzo de 2026

Encuesta para mejorar la efectividad de mis artículos. Resultados


Gracias a las 38 personas que respondieron. Muestra no representativa de los 617 subscritores del blog y los 7 200 “seguidores” (soy un mal “líder”) en LinkedIn, pero sí es selecta. ¡Y si solo logré 38 respuestas es porque la encuesta no era sobre sexo! Principales resultados:

·       67% suscritos al blog y 28% que lo piensan hacer. ¡Háganlo!

·       28% no leen los artículos, pero el 53% leen algunos y el 15% varios.

·       Su uso es variado: 50% en actividades docentes, 28% sin objetico específico y 23% en el ejercicio profesional (¡muy bajo para mis objetivos!)

·       44% los lee ocasionalmente, el 33% con frecuencia y el 23% casi siempre que los recibe. ¡GRACIAS!

·       54% los recibe directamente del blog y el 62% se entera por LinkedIn (recordar que hay preguntas que permitían respuesta múltiple)

·       Lo más apreciado; rigor analítico (38%) y claridad de la exposición (33%), que son mis objetivos (lamentablemente esta pregunta debía permitir múltiples respuesta, pero la diseñé mal)

·       Lo peor: largos (40%), lo que corroboró mis sospechas (ídem con el error de diseño). Algunos comentarios destacados:

o   Más sobre buenas prácticas (no es mi fuerte, pero lo intentaré)

o   Pobre diseño del blog (mis capacidades son muy limitadas, soy solo, debo hacer de todo: webmaster, blogmaster, secretario, diseñador gráfico, corrector, autor, asistente de investigación, etc. etc.)

o   Algunos son densos y difíciles de entender (intentaré corregir esto)

o   Fuerte competencia por el limitado campo de atención que tenemos (que estimo es la principal causa de la inefectividad de mis artículos).

·       El 31% de España y el 67% de América Laina

·       El 95% con más de seis años de dedicación el tema.  ¡Hemos madurado!

Puedes ver los resultados en https://es.surveymonkey.com/results/SM-dxdHUHSet_2FbBEqpbgRYL4A_3D_3D/

Ya he tomado en cuenta los comentarios, sobre todo el más duro para mí, un apasionado exprofesor: artículos más cortos. Durante la vigencia de la encuesta publiqué 5 artículos cortos en el blog y tres cortísimos en LinkedIn.  GRACIAS MIL A TODOS LOS QUE SE INTERESAN.

martes, 17 de marzo de 2026

¿Seguirán las empresas publicando informes de sostenibilidad aun cuando no sea obligatorio?


"El 90% de las empresas que ya no entran dentro del ámbito de aplicación de la Directiva de Reportes de Sostenibilidad Empresarial, CSRD, planean mantener y ampliar sus informes de sostenibilidad”. Este es el titular resumen de un estudio publicado en marzo del 2026 (Beyond Compliance: Sustainability Reporting After the Omnibus) en el que se reportaban los resultados de una encuesta a empresas que habían sido liberadas de la obligación de reportar al aprobarse el Ómnibus de desregulación. [i] ¿Te lo crees? Veamos.

Visto el titular a secas y aun leyendo resúmenes publicados la impresión es muy buena. Lo que veníamos diciendo muchos parece realidad: [ii] Si bien el ómnibus eximió a más de 50 000 empresas en Europa de la Directiva de reportar, parece ser que algunas lo quieren seguir haciendo, ya sea respondiendo a lo que creen son las exigencias de algunos stakeholders o bien porque ya tienen los procesos montados para hacerlo, bien porque es una excelente guía estratégica, bien porque los dirigentes están comprometidos con la sostenibilidad empresarial. Sin duda que muchas lo harán.

Y lo que se suele subestimar es que la eliminación de esa obligación en estas empresas empodera a los enemigos internos de la sostenibilidad y a los que  compiten por los escasos recursos presupuestarios que atentarán, poco a poco, contra las mismas actividades, no solo contra el reporte. Este será el reflejo interno de lo que ocurrió  con el vendaval de desregulación que empoderó a los enemigos externos y que condujo a la dilución de las regulaciones. De hecho, en ese mismo estudio el 85% de los encuestados expresaron estos temores.  Este no sería un titular alentador.

El objetivo de esta breve nota no es comentar los resultados del estudio, es solamente el hacer una advertencia sobre la extrapolación de sus implicaciones ya que me temo que podemos estarlas exagerando injustificadamente (el lector interesado puede ver una completa síntesis de Alberto Andreu Pinillos en LinkedIn). Siempre conviene ir más allá de los titulares y analizar las metodologías, sobre todo cuando los resultados están basados en encuestas y respaldan nuestros deseos u opiniones.

¿Por qué hay que hacer la advertencia? El estudio se basó en una encuesta a unos 400 ejecutivos de empresas ahora exentas. La encuesta refleja, a lo sumo, intenciones y no la realidad, no refleja un análisis de hechos sino de expectativas, que en este caso pueden enfrentarse a la dura realidad de los costos. Una cosa es “le gustaría a Ud. hacer…..” y la otra es “Puede demostrarme Ud. que ha hecho…..”. Adicionalmente, la muestra es muy pequeña, menos del 1% del universo de las más de 50 000 empresas exentas y es segada en dos sentidos, primero porque la encuesta se hace a empresas comprometidas con la sostenibilidad, presumiblemente de mayor tamaño y, segundo, porque la muestra no es aleatoria, se basa en ejecutivos con contactos con los autores del estudio.

¿Es necesario hacer la advertencia? Sí, porque es precisamente la euforia, no justificada, y la banalización de la sostenibilidad empresarial lo que ha contribuido a la violenta reacción en contra, ha dado alas a los enemigos, fomentado su desregulación.  La mejor manera de promoverla es sincerándose (ver mi análisis de este fenómeno en Los altibajos de la sostenibilidad empresarial: De la ignorancia, a la confusión, a la expansión, a la banalización, a la euforia, al revuelo, a sincerarse).

Los resultados son, a lo sumo, indicativos de las intenciones de un selecto grupo de empresas. Buena noticia, por menos indican que quieren seguir reportando, aunque no sea obligatorio. Como mencionábamos en un artículo anterior [iii] hay decenas de razones [iv] para hacerlo voluntariamente, alguna de las cuales son (1) las inversiones ya hechas por estas empresas, por lo que es más sencillo continuar haciéndolo; (2) los beneficios internos para las estrategias y actividades sostenibles resultantes de la introspección que el cumplimiento conlleva, y (3) las expectativas de los consumidores y de los mercados financieros, que posiblemente hagan que se sigan llevando a cabo muchas de las actividades para el cumplimiento.

De esta encuesta de opinión a unos 400 ejecutivos de un universo posible de 50 000 empresas no se puede concluir, como lo hacen algunos, que "...incluso cuando desaparece la obligación regulatoria, la gran mayoría de las empresas continúa reportando" (énfasis añadido). Una cosa son expectativas en el futuro de reportar de 400 ejecutivos y otra que la gran mayoría de empresas (¿90%?) continúa reportando en el presente. Es una inferencia totalmente injustificada.

Yo no apostaría a que “El 90% de las empresas que ya no entran dentro del ámbito de aplicación de la Directiva de Reportes de Sostenibilidad Empresarial, CSRD, planean mantener y ampliar sus informes de sostenibilidad.”

Es análogo al caso de las empresas que diseminan información selectiva, no necesariamente incorrecta, para crear impresiones favorables. No podemos hacer lo que denunciamos, aun cuando se considere deseable en estos momentos para combatir el pesimismo de algunos.

Es espíritu crítico es también necesario para la efectividad y credibilidad en la promoción de la sostenibilidad empresarial.

 Y este es un ejemplo más de la importancia de no tomar al pie de la letra generalizaciones sin analizar lo que hay detrás. Ya basta con lo bulos que nos trae la IA.


sábado, 14 de marzo de 2026

Inversión socialmente responsable: ¿Nos abandonan las nuevas generaciones?


La Inversión Socialmente Responsable, ISR, en valores considerados sostenibles siempre ha sido con fines de lucro (no consideremos casos muy excepcionales de altruismo), pero este segmento del mercado financiero se creó y evolucionó como una manera de estimular la responsabilidad de las empresas que los emiten. Se pretendía un balance entre objetivos estrictamente financieros y los beneficios a la sociedad. 

Este balance, a nivel agregado en las inversiones, estaba influenciado por algunas características demográficas de los inversionistas, en particular la edad. Los jóvenes han estado más dispuestos aceptar un balance ligeramente hacia la responsabilidad, han estado dispuestos a invertir en valores que tuvieran objetivos sociales y ambientales, aún a costa de algún sacrifico en la responsabilidad (lo mismo sen el caso de la selección, si es que tienen opciones, de los puestos de trabajo, o por lo menos es lo que dicen en público). Los mayores enfatizaban la rentabilidad, con muy poco interés por la contribución de los valores de las empresas responsables a la sostenibilidad de la sociedad y del planeta. 

Estas diferencias en las preferencias eran resultado, no solo de una mayor conciencia de los jóvenes sobre estos aspectos, que han creído en un entorno que lo ha enfatizado, sino que está muy influenciado por las expectativas de vida. Los jóvenes no solamente quieren vivir en una sociedad y un planeta mejor, sino que además creen que pueden esperar a que sus inversiones rindan los beneficios financieros. Han tenido una visión de más largo plazo.  

Los mayores tienen un expectativa de vida menor, por lo que la principal procuración es la calidad de lo que les resta de SU vida. ¡¡Claro que deberían preocuparse de la calidad de vida que dejaran a sus hijos y nietos!!, pero muchos prefieren dejarles la herencia monetaria que es más tangible que la social y ambiental.  Tienen, lo que, en términos económicos, se denomina una elevada tasa de descuento, que valora muy alto los costos presentes y muy bajo los beneficios futuros.

Esto lo comentábamos en un artículo anterior, Diferencias generacionales en la inversión responsable, donde comentábamos los resultados del estudio 2022 Survey of Investors, Retirement Savings, and ESG. Este se actualizó en el 2025 (ver resumen en Research Reveals a Fundamental Shift in How Investors View ESG) y ahora se concluye que se ha producido un cambio significativo en la actitud de los inversionistas ante la inversión responsable y las diferencias generacionales se han reducido.

La inversión ESG no ha desaparecido, pero ha cambiado. Los resultados de encuestas …… muestran que el entusiasmo inicial, especialmente entre los inversores más jóvenes, ha convergido en torno a un enfoque más pragmático que prioriza el riesgo.

Las diferencias generacionales en cuanto a preocupación, disposición a sacrificar rentabilidad y apoyo al activismo ESG se han reducido en gran medida,….

Los criterios ESG siguen siendo influyentes cuando los riesgos son concretos y los horizontes temporales son claros, pero las estrategias basadas en un supuesto altruismo inversor son cada vez más frágiles. (énfasis añadidos).

¿Es esto consecuencia del retroceso observado, a nivel general, en el interés por la responsabilidad empresarial y la sostenibilidad del planeta? ¿Es esto algo peculiar a la sociedad estadounidense? No tengo suficiente información para responder inequívocamente a estas dos preguntas, pero sí tengo la sospecha de que va más allá, que no es solo cuestión del entorno político y regulatorio mundial y de la situación del aquel país.

Es que las nuevas generaciones (millenials y Z), si bien están más concientizadas que la de los mayores (baby boomers y X), se están volviendo más egoístas, con objetivos más personales, con menor preferencia por el bien común, por el altruismo.

Especulo que la prevalencia de los medios sociales conlleva a una visión más estrecha, más egocentrista y que la situación económica relativamente adversa para los jóvenes, conlleva a un mayor cortoplacismo.

Esperemos que sea temporal, faltaría más que las nuevas generaciones se desentendieran de la sociedad y el planeta.

Pero, aunque lamentable, ello tiene poco impacto ya que los “jóvenes” menores de 54 años poseen solo el 15% de las acciones en EE. UU. (aunque es de esperar que en otros países con mercados de capitales menos desarrollados posiblemente sea menor), en tanto que los mayores de 70 años poseen más de la mitad y junto con los mayores de 54, casi el 85%. 

O sea, que los inversionistas en valores emitidos en empresas responsables adquieren esos valores más para sentirse bien que para estimular el comportamiento responsable, por el cual parecen tener poco interés. [i]  Aparte de que el impacto de la ISR sobre la responsabilidad empresarial es muy dudoso. [ii]

¿Y tú qué opinas? (yo soy de la generación de la post guerra, los “baby boomers”, a los que supuestamente no nos preocupa).

jueves, 12 de marzo de 2026

Confieso que he pecado: Pero ahorraré emisiones

 

Desde hace varios años espero para cambiar mi coche por uno eléctrico para ahorrar emisiones. Hasta había pensado financiarlo emitiendo un bono verde altamente innovador, el primero en ser emitido no por país, no por sector, sino por una persona, en un vecindario y para financiar un coche (para detalles de la emisión ver (El bono ligado a la sostenibilidad más innovador del mundo: El mío)) [i]. A mi avanzada edad, muy posiblemente sería el ultimo coche que compraría en mi vida y por ello quería despedirme con uno eléctrico.

Y quería contribuir a la sostenibilidad del planeta, con hechos, más allá de mis (inciertas) contribuciones, vía las palabras en mis artículos y libros.

Pero después de tanto esperar a que saliera el coche ideal me he rendido. En EE. UU., a diferencia de Europa, la oferta es muy pobre. Nunca compraría un Tesla, que, si bien es una empresa relativamente sostenible, su mayor accionista y CEO es un gran irresponsable. Quería comprar uno europeo para así contribuir a la competitividad de Europa frente a EE. UU., que tanto lo necesita, y hacerle caso al informe Draghi.  Los modelos de los coches eléctricos de BMW, mis coches anteriores y el actual, son feísimos, Audi ha resultado poco confiable y Mercedes Benz me parece muy esnob, de nuevo rico.

Así que, lamentablemente, capitulé y me compré un coche a gasolina, un BMW X2. Confieso que he pecado.

Pero es venial. Ahorraré emisiones ya que es mucho mas eficiente que mi coche actual, fabricado hace 13 años. Pero no me darán créditos por reducciones de emisiones que pudiera vender en los mercado de carbono, como si pueden hacer la empresas. Así que no recibiré subsidios, como si los reciben las empresas.



[i] Espero que el lector aprecie el sarcasmo