sábado, 18 de abril de 2026

Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas de España: ¿Se reactiva? ¿En serio?

 

La locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.

No, no lo dijo Einstein.

Cuanto más cambian las cosas, más permanecen igual.

Jean-Baptiste Karr, 1808-1890.

(tiempo de lectura:12 minutos)


Dieciocho años perdidos en la promoción de la responsabilidad de la empresa ante la sociedad en España es una irresponsabilidad.


I.                El “viejo” CERSE

Algunos (viejos) lectores recordarán que hace unos 18 años. en febrero del 2008 se creó el Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas por el Real Decreto 221/2008, de 15 de febrero dentro del marco de la Ley de Economía Sostenible según el cual “Estará encargado del impulso y fomento de las políticas de Responsabilidad Social de las Empresas y se constituye en el marco de referencia para el desarrollo de esta materia en España.”  

Constituyó cinco grupos de trabajo para apoyar sus labores y se les encargó producir una seria de documentes de análisis y recomendaciones.   El consejo tardó mucho en arrancar y algunos grupos tardaron en producir sus informes.  Finalmente se aprobaron en mayo del 2011, sin resultados concretos más allá de los documentos.

Si aun los forofos de la RSE no lo recuerdan están perdonados y es que durante esos últimos 15 años no hizo nada.

Parte de la explicación es que el CERSE ni ha estado exento de influencias políticas. Se creó durante un gobierno socialista, se “desactivó” durante el gobierno de derechas, menos favorable a la responsabilidad de las empresa ante la sociedad, pero los siguientes gobiernos socialistas tardaron ocho años en proponer la reactivación del Consejo.

Pues en abril del 2026 el Ministerio del Trabajo y Economía Social lo reactivó. El Boletín Oficial del Estado publicó el “Real Decreto 301/2026, de 8 de abril, por el que se modifica el Real Decreto 221/2008, de 15 de febrero, por el que se crea y regula el Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas”. Pueden ver un resumen en la nota de prensa Trabajo reactiva el Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas tras más de diez años inoperativo.  

¿Buenas noticias? Depende. Veamos.

La primera reactivación del CERSE en el 2012 la habíamos analizado en el artículo Promover la RSE en España  de julio de ese año.  En ese entonces ya éramos muy escépticos sobre la posible efectividad del Consejo. Decíamos entre otras cosas:

El Prof. Argandoña decía:  “….tengo algunas dudas sobre la adecuación de ese organismo para cumplir los objetivos que se pretende conseguir. Un organismo que tenía más de 50 miembros en el momento de su constitución….. ¿es el adecuado para dinamizar algo? Con una composición compleja (se trataba de que no se quedase fuera nadie que pudiese sentido ofendido por la omisión), ¿es el organismo adecuado?

La constitución del CERSE trató de ser políticamente correcta y en ello sacrificó su efectividad.  Fue creado en el contexto de una ley y supervisado por el Ministerio de Trabajo e Inmigración (ahora en el Ministerio de Empleo y Seguridad Social), lo cual le confería y confiere un sesgo laboral, aunque esa no fuese la intención.  

Todos sabemos que el tema de la RSE es mucho más que laboral, pero al otorgar a los sindicatos co-liderazgo en el tema lo sesgan e introducen, quiérase o no, un potencial de confrontación con las empresas.  Es la tradición…  Para empezar, hay que sacar el tema de la órbita de Trabajo, para que quede claro el carácter multisectorial, multipartito y de desarrollo integral de la problemática que se quiere resolver.  

Uno de los mayores problemas es la descoordinación en las administraciones públicas y el desarrollo aleatorio de instituciones relacionadas.  España necesita una estrategia que guíe las actividades e instituciones de todo el gobierno central y ofrezca ideas a los gobiernos de las comunidades autónomas, para que esas actividades e instituciones sean armonizadas y consistentes entre sí.

II.             El “nuevo” CERSE: ¿Qué ha cambiado?

Pero ¿qué ha cambiado desde entonces en la constitución y funciones del Consejo?  Poco o nada. La observaciones precedentes siguen siendo válidas para el “reactivado” Consejo. Una de las pocas cosas que han cambiado es que añade la prioridad de la igualdad de género que tiene el ministerio, que es muy necesaria (ver Mis dieciocho artículos sobre el liderazgo de mujeres en las empresas), pero que resalta aún más la estrechez de miras sobre lo que es la responsabilidad de la empresa ante la sociedad, que cubre un ámbito significativamente mayor que el laboral. Recordemos que la responsabilidad no es solo responsabilidad ante el capital humano (trabajo, género), incluye todo los aspectos sociales y medioambientales de sus operaciones.

La excusa puede ser que muchos de estos aspectos quedan fuera del ámbito del ministerio, pero ello no es razón para reducir el ámbito de actuación. Todo lo contrario, demuestra que uno de los principales problemas de la asunción y seguimiento de la responsabilidad empresarial ante la sociedad es la dispersión de responsabilidades, la falta de coordinación, la falta de una visión integral de la problemática. [i]  Actualmente son muchas entidades de la administración central las que están o deberían estar involucradas, además de la atomización de iniciativas, regulaciones, reconocimientos, etc., a nivel de las comunidades autónomas, cada una por su cuenta.

Otro de los “cambios” es que el decreto confirma que el ministerio puede otorgar el Sello de Empresa Socialmente Responsable, recientemente creado, como ya lo hacen algunas comunidades autónomas y hasta municipales. No entraremos a analizar las virtudes y efectos perversos de este “sello” ya que lo hacíamos en el artículo Sello de Empresa Socialmente Responsable en España: Cómo mejorar su efectividad, donde además ofrecíamos sugerencias sobre como no hacerlo y algunas recomendaciones para mejorar su efectividad.

III.           ¿Será efectivo el reactivado CERSE?

De esta discusión sacamos la impresión de que el ministerio puede tener buenas intenciones pero que las probabilidades de lograr los objetivos y sobre todo de que tengan efectividad en la mejora y ampliación de la asunción de la responsabilidad ante la sociedad por parte de las empresas españolas es muy, muy baja, y que terminarán cometiendo el pecado del que culpamos a las empresas, del greenwashing, del querer aparentar responsabilidad cuando no la tienen, que en este caso es de aparentar acción pero que muy posiblemente no será efectiva. Existe un elevado riesgo de que los esfuerzos se centren en “cumplir con las formalidades”: hacer una reunión, escribir las minutas, producir un informe, y convocar la próxima reunión, contratar un informe, aprobarlo y archivarlo.

El portal de Responsabilidad Social del Ministerio de Trabajo y Economía Social, que debería contener las estrategias, planes de acción, objetivos, recursos, instrumentos de apoyo a las empresas y un gran etcétera, ni siquiera ha sido actualizado para registrar la aprobación de la reactivación.  Se puede apreciar cuan actualizado está cuando dice, por ejemplo, “Actualmente, y a través de la Orden ESS/2360/2013, del 3 de diciembre del 2013 ……”. Hemos verificado ese “actualmente” del 2013 el 15 de abril del 2026).

Además, el portal, al referirse al CERSE del 2012 dice:  “…configurándose como un órgano vivo en constante labor de estudio y análisis”.  Huelgan comentarios.

El sitio tampoco registra la creación, que ocurrió en abril del 2025, de la Comisión Internacional de personas expertas en Responsabilidad Social de las Empresas, para “inspirar la elaboración de una nueva Estrategia Española de la RSE, y actualizará el enfoque de la responsabilidad social a fin de adaptarlo a los retos contemporáneos en materia de derechos laborales y medioambientales, así como al nuevo contexto normativo y social.” Habíamos comentado su creación en el artículo Comisión Internacional de Personas Expertas en Responsabilidad Social de las Empresas (RSE): Mal comienzo.  Aparte de lamentar la constitución de la comisión, que le imprimiría un sesgo a favor del tema de diversidad de género, con el potencial de subestimar otros aspectos de la responsabilidad empresarial que comentábamos arriba, entre otras cosas decíamos:

Todos los miembros de la comisión son académicos (aunque uno coordina una ONG muy crítica de las empresas) ¡Ninguno de empresas!  Expert@s en el “debería ser”, no en el “es”. Una comisión de expert@s (¿?) en responsabilidad social de la empresa que nunca han tenido a su cargo la ejecución de la responsabilidad social de una empresa. Pero pretende influenciar el comportamiento de esas empresas.

Esperemos que la concentración académica no impida utilizar una de las herramientas más básicas de la RSE y consulten a los stakeholders, incluyendo a los más afectados: las empresas. Los académicos no lo saben todo, aunque lo creemos.

La nota de prensa citada arriba sobre la reactivación del CERSE menciona a esta comisión diciendo:

En las próximas semanas se presentará el trabajo de una comisión internacional de personas expertas en Responsabilidad Social de las Empresas impulsado desde el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Un informe con propuestas concretas, más de 100 medidas de responsabilidad social relativas al respeto de los derechos humanos, la igualdad de trato y no discriminación por razón de género, sexo y orientación sexual, o la garantía del trabajo decente, entre otras. (énfasis añadido)

Lo que hemos marcado en negrilla corrobora la falta de comprensión sobre lo que involucra la responsabilidad social de las empresas que comentábamos arriba. Es más que condiciones laborales y género. Además, el proponer ¡CIEN MEDIDAS! es una garantía de que no se hará nada.  No creemos que ello refleje una amplitud y profundidad de miras, más bien refleja una dispersión de esfuerzos, que dificultará mucho el logro de objetivos específicos-

¿Tendrán un plan de acción con metas, plazos de cumplimento, asignación de responsabilidades, esquemas de seguimiento y control, consecuencias por incumplimiento, y recursos para hacerlo? ¿O será un greenwashing ministerial?  Esperemos que la Dirección General de Economía Social y Responsabilidad Social de las Empresas disponga de la capacidad gerencial y financiera para implementar, las que le correspondan, y controlar la implementación satisfactoria de las 100 medidas.

IV.            Y dos grandes omisiones.

Regulaciones europeas. Durante las recientes décadas, a nivel de la Comisión Europea, se han desarrollado grandes esfuerzos para asegurar que las empresas asuman sus responsabilidades ante la sociedad y el medio ambiente y se han emitido directivas y otros instrumentos de regulación, con decenas de documentos y bases de datos de apoyo, que han sido y serán transpuestas a la regulación española.

Muchas de las regulaciones caen fuera del ámbito de actuación del ministerio, pero ello no obsta para que el Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas, las ignore. Enfatizamos las palabras “Estatal”, léase a nivel del “estado español” y “Responsabilidad Social de las Empresas,”, léase “a nivel de todas las actividades de las empresas que afectan o son afectadas por la sociedad y el medio ambiente”.  Es una demostración adicional de la falta de coordinación y de visión integral de la problemática por parte del ministerio …. y del estado español.

Información y promoción. Parte del objeto del CERSE es “…el impulso y fomento de las políticas de responsabilidad social de las empresas” y en esto hay otra gran omisión, cual es el reconocimiento de que las políticas (y añado estrategias) empresariales (y añado públicas) son solo condición necesaria, pero no suficiente para la asunción de la responsabilidad de la empresa ante la sociedad.  Son las prácticas empresariales (y las políticas e instrumentos públicos) las que tienen un potencial impacto en la mejora de las condiciones sociales y medioambientales. En este sentido se debería incluir la promoción de estas prácticas, por ejemplo, vía actividades divulgativas de buenas prácticas, oportunidades educacionales y de intercambios de experiencia, para la mentoría entre empresas, especialmente para las PyME, entre otras. [ii]

El portal debería ser el centro de recopilación de estas oportunidades y actividades pertinentes sobre las políticas públicas nacionales, de las comunidades y de la Comisión Europea, de los instrumentos de apoyo que ofrece el estado, de convocatorias a reconocimientos, entre otras informaciones. Debería cubrir el “estado”.

Las funciones del CERSE parecen centrarse en obtener información, procesarla y producir informes, cuando lo que es más necesario es la promoción de la acción, del impacto de las empresas. El éxito del CERSE no deben medirse en términos del número de grupos de trabajo, de reuniones efectuadas, de informe producidos, esto son insumos y la sumo productos, pero no son impacto.[iii] Debe medirse en base al cambio logrado en la mejora de las condiciones de la sociedad y el medio ambiente como consecuencia de las actividades de las empresas, resultantes de las actividades del CERSE.

V.              En resumen

La reactivación del CERSE es, en principio, una buena noticia para el ejercicio de la responsabilidad de las empresas, pero las condiciones estructurales que dieron lugar a su inactividad durante 15 años parecen continuar vigentes. En el papel todo parece favorable, pero el mantenimiento de la misma composición numérica y sectorial del Consejo, la falta de estrategias dedicadas, de planes de acción, con metas, medidas de supervisión y seguimiento, consecuencias de las fallas en los logros y la falta de asignación de responsabilidades y recursos financieros específicos, ponen en duda su efectividad.

Y ello se confirma al constatar una situación semejante con la comisión de expertos que al proponer 100 medidas demuestra que no han tomado en cuenta la factibilidad y efectividad de su implementación.  Cometen el clásico error de los consultores, burócratas y comisiones de expertos al temer ser acusados de omisiones y por ello recomiendan que se haga de todo. Sus criterios de selección son la exhaustividad, no la factibilidad y efectividad. Recibirán reproches si se deja de incluir algo del interés de algunos, pero no serán reconocidos por promover lo factible y efectivo. Enfrentas incentivos asimétricos. Y si sus recomendaciones fallan, siempre podrán darle la culpa a la implementación defectuosa.

Casi 50 miembros de un Consejo y 100 medidas de un Comité Asesor, para complacer a muchos, dejan de complacer al objeto de las tareas: la sociedad española.

A todo esto, se une la dispersión de esfuerzos, la falta de coordinación y compatibilización de objetivos, tanto a nivel sectorial, por aspectos de la responsabilidad, como a nivel geográfico, entre las diferentes instancias del gobierno central y gobiernos locales, que hacen pensar que la efectividad de los logros estará muy por debajo de las necesidades de la sociedad.

Para la efectividad del incremento de la calidad, cantidad e impacto de las actividades empresariales en bien de la sociedad se requiere una participación más amplia que la que puede ofrecer el ministerio o el CERSE como tal.

VI.            Y una petición…

Resistan la tentación de concentrar su atención en las grandes empresas españolas que pueden ser paradigmas de la responsabilidad, dentro y fuera del país. No necesitan su ayuda ni atención. Son excepciones que no son replicables en el resto del 99.81% de las empresas españolas. [iv]Concéntrense en mejorar las condiciones del entorno en que opera ese 99.81% y en excitarlas a que contribuyan más y mejor a la calidad de vida de sus empleados, clientes, el medio ambiente y demás stakeholders. 

Y ya que estamos en ello, no se olviden de buscar maneras de que un grupo, omnipresente y casi omnipotente, que afecta a ese 99.81%, el sistema financiero, asuma su responsabilidad integral ante la sociedad, tal y como lo exige la licencia legal que les ha sido otorgada.[v]

VII.         Apología y “apologies”.

Parte de la razón de ser de este artículo, como lo fueron mis artículos sobre el Sello de Responsabilidad y sobre la Comisión de Expertos, aunque algunos no lo crean, es de hacer una crítica constructiva, ofreciendo algunas sugerencias para el logro de los objetivos trazados.

Ojalá que ello tenga algún impacto (que se logre cambio), pero no lo creo por tres razones: uno, porque no las conocerán, dos, porque aun si las conocen no las podrán adoptar, y, tres, porque a lo mejor ni siquiera son efectivas.[vi]

Si estoy equivocado, y la Dirección General de Economía Social y de la Responsabilidad Social de las Empresas lo considera pertinente, me gustaría recibir sus observaciones y lo reconoceré por este mismo medio.

Ojalá no se cumpla la frase atribuida a Napoleón Bonaparte:Si quieres que algo se demore eternamente, nombra una comisión".

 

[i] Un claro ejemplo de la falta de visión integral lo comentábamos en Fallo clamoroso del Estado en la regulación de las compras responsables, aunque ahora, afortunadamente, se incorporan las compras públicas entre los aspectos a considerar por parte del CERSE.

[ii] Un esquema, con la participación de los sectores públicos, privados y la sociedad civil, para la promoción de la responsabilidad social se puede leer en el capítulo 6 del libro  Responsabilidad Social de la Empresa en las PyMEs

[iii] Para una apreciación de la diferencia entre insumos, actividades, productos, resultados, efectos, y el legítimo “impacto”, el cambio logrado, ver En sostenibilidad empresarial, ¿Tiene impacto el impacto?

[iv] Y con esto no quiero decir todas las 5 600 empresas “grandes”, incluidas en el 0.19%, con más de 250 empleados son paradigmáticamente responsables. Algunas los son.

[vi] Al hacer la revisión final de este articulo llegó a mi buzón un artículo sobre el CERSE, en la misma línea, muy incisivo, España resucita la responsabilidad social tras una década dormida: ¿cambio real o maquillaje?, por Quim González Muntadas.

 

martes, 14 de abril de 2026

¿Puede la IA hacer juicios morales y éticos?

 Cuando se lo pregunté a un chatbot respondió:

  • La IA puede simular, imitar y predecir juicios morales basándose en datos de entrenamiento, pero no puede tomar decisiones morales de manera auténtica. Si bien la IA puede analizar dilemas y adherirse a reglas éticas programadas, carece de conciencia, empatía y una comprensión genuina de lo correcto y lo incorrecto, lo que significa que no puede poseer verdadera agencia ni responsabilidad moral.
  • Recordemos que lo que responde la IA se basa en aquello sobre lo cual ha sido entrenada, la información a la cual tiene acceso. 
  • Pero hay buenas noticias: Anthropic, un laboratorio líder en IA, y uno de los pocos preocupados por el impacto de la IA en la sociedad convocó a una cumbre de dos días a finales de marzo, de 15 líderes cristianos, académicos y empresarios para que la asesoren sobre cómo orientar el desarrollo moral y espiritual de Claude a medida que el chatbot reacciona ante consultas éticas complejas e impredecibles.
  • Es el mismo laboratorio que rehusó permitir al Ministerio de Guerra de EE. UU. la utilización de sus tecnologías la vigilancia masiva de estadounidenses y en el desarrollo y operación con armas totalmente autónomas, por lo que se le cancelaron sus contratos. Principios por encima del negocio: HURRA POR ANTHROPIC
  • Es el mismo laboratorio que ha desarrollado de una herramienta a nivel de superinteligencia, Mythos, que ha encontrado vulnerabilidades en todos los sistemas operativos donde ha sido probada y que usada con propósitos malignos puede explotar esas vulnerabilidades. La herramienta es tan poderosa y peligrosa que solo se pondrá a disposición de algunos los productores de sistemas operativos. 
  • Ello ha dado lugar a una cumbre de emergencia de presidentes de bancos y autoridades financieras del gobierno de EE.UU sobre como blindar sus sistemas y prevenir su eventual uso indebido.
  • Menos mal que una empresa líder, desarrolladora de herramientas de IA, es responsable


sábado, 11 de abril de 2026

¿Dónde estamos en sostenibilidad empresarial? ¿Se está sincerando?

 

Una manera de ganar buena reputación es dedicarse a ser lo que deseas aparentar.

Sócrates, filósofo, ¿¿¿-399 AC

Tiempo estimado de lectura: 7 minutos 

Después del vendaval de regulaciones, la tormenta de las desregulaciones y las batallas anti ASG de la última década no es de sorprender si estamos confundidos y que hay variedad de opiniones sobre el estado de la sostenibilidad empresarial por lo que es oportuno preguntarse dónde estamos en la sostenibilidad empresarial.

En el artículo Los altibajos de la sostenibilidad empresarial: De la ignorancia, a la confusión, a la expansión, a la banalización, a la euforia, al revuelo, a sincerarse  (diciembre 6, 2025) analizábamos su evolución en las décadas recientes desde un punto de vista agregado, mirando desde arriba, mirando tendencias, sin entrar mucho en detalles para no perder la perspectiva de la evolución a largo plazo. Concluíamos que, a mediano plazo, lo que parecía más razonable es que, después de tanta turbulencia, se sincerase, que se estableciera un balance entre el optimismo y las exageraciones sobre los grandes beneficios de la sostenibilidad por parte de sus promotores, y el pesimismo y negativo impacto económico que propugnan sus detractores.

I.                ¿Se está calmando la turbulencia?

Al haberse asentado las regulaciones europeas y calmado un poco el movimiento anti-ASG, en este artículo haremos un breve análisis de la situación actual para contrastar aquella tendencia hacia la “sinceración” que postulábamos. Como lo hacíamos al analizar los altibajos, en el caso de la turbulencia reciente debemos recordar que la situación varía mucho entre regiones/países, sectores industriales y tamaños y tipos de empresas. Lo que haremos será una generalización, del agregado de la situación actual, que a veces es la única manera de poder ver tendencias.

La situación generalmente adversa de la economía mundial y la incertidumbre geopolítica contribuyen, junto con las experiencias recientes comentadas arriba, a forzar ese balance haciendo que las estrategias y acciones empresariales deban tener un fundamento más sólido, menos dependiente de promesas y expectativas y más basado en realidades. El valor agregado de la sostenibilidad pasa a ser crítico, no hay “grasa” no sobra nada, hay que ser efectivos. Por las mismas razones, el usuario de los bienes y servicios pasa a ser más cauteloso, menos preocupado por la sostenibilidad de esos productos, a menos que lo perciba de una manera tangible. También el usuario está pasando de creer en expectativas a querer ver las realidades. Por ello el mensaje, implícito y explícito, de la sostenibilidad empresarial debe pasar del qué se hace a cómo lo que se hace cambia el mundo.

La turbulencia mencionada ha logrado que la sostenibilidad empresarial se haya difundido mucho más entre empresas y usuarios, lo que ha logrado mayor visibilidad, pero esa visibilidad tiene aspectos positivos y negativos. Positivos en el sentido de que hay mayor aprecio por ello, lo que puede conducir a impactos más positivos sobre la sociedad y el medio ambiente. “Negativos” en el sentido de que con el conocimiento también viene el discernimiento entre lo real y lo ficticio, entre lo tangible y lo difuso, entre la retórica y los hechos, por lo que las empresas deberán adaptarse a estas condiciones.

Este conocimiento ampliado también ha llevado a la realización de que “no todo es oro lo que reluce”, el que buena parte de esa “sostenibilidad empresarial” es tenue, ocasional, frágil, oportunista, por lo que se está exigiendo contundencia, mayor demostración de impacto, del cambio que se logra con las acciones que se propugnan. 

II.             Money, money, money!

Todo esto está llevando a que se preocupen de lo tangible, que se demuestre el impacto. Si hay una palabra que ha adquirido prominencia en estas etapas es la palabra “impacto”, aunque debemos destacar que ello no quiere decir que la sostenibilidad empresarial este logrando mayor impacto. Lo que sucede es que su creciente uso es para satisfacer las “demandas” de los usuarios (consumidores, inversionistas, empleados, reguladores, etc.). ¿Lo quieres oír? Pues te lo decimos. Y lo más crítico es que se (ab)usa de esa denominación cuando lo que se sucede en realidad es que hay alguna relación, algún efecto, entre la actividad empresarial y algún evento, pero no necesariamente ello ha logrado un cambio tangible, medible, relevante, en la situación que se alega haber impactado.[i]

Aprovechando esta “demanda” por impacto, algunas empresas están cambiando el nombre del Chief Sustainability Officer, CSO, por el de Chief Sustainability and Impact Officer, CSIO [ii] algo que se extiende a la denominación de los informes de sostenibilidad, que ahora son “de impacto”, [iii]  y además a otros informes [iv]. Pero ¿qué quieren decir con impacto tangible?

Un ejemplo tangible de la “sinceración” de la sostenibilidad es el supuesto desinterés por el financiamiento socialmente responsable, que se suele atribuir a un abandono por parte de los inversionistas responsables, cuando en realidad la reducción de montos y transacciones en los mercados secundarios de valores responsables, el cierre de algunos fondos existentes y la poca creación de nuevos se debe más bien a una “sinceración”, consecuencia de las nuevas regulaciones.  Ese mismo conocimiento ha mostrado que muchos de esos valores y fondos “sostenibles” no eran tales, eran mayormente denominaciones injustificadas. [v] La supuesta reducción se debe a la “sinceración”.

Por otra parte, la prueba de que esto no es desinterés sino “sinceración” es que los mercados primarios de emisiones de valores calificados como sostenibles, aquellos que deben demostrar que tendrán impacto tangible (por ejemplo, Bonos verdes, Sociales y Sostenibles y los de Impacto), continúan creciendo aun en el entorno de incertidumbre sobre el verdadero valor de la sostenibilidad. Son aquellos, los mercados secundarios, los que tienen poco o ningún impacto sobre la sostenibilidad los que han decaído y están en etapa de “sinceración”.  [vi]

A toda esta “sinceración” está contribuyendo además el renovado rigor que se les exige a las empresas en la determinación y reporte de su materialidad, de los aspecto de sus actuaciones que tienen una relación o efecto (ojalá siempre fuera impacto) sobre la sociedad y el medio ambiente (materialidad de impacto) y sobre la situación financiera de las empresas (materialidad financiera). Esta transparencia ampliada, tanto de fondo (acción) como de forma (reporte), está ampliando el conocimiento que comentábamos antes, lo que permite que los afectados tomen decisiones informadas que afecten a las empresas y estas actúen en consecuencia.

Ante la turbulencia en las gestión de la sostenibilidad empresarial, la situación económica relativamente desfavorable y la incertidumbre geopolítica, las empresas están alterando el balance entre valor y valores, en detrimento de estos últimos. El impacto financiero de la sostenibilidad, resaltado por la materialidad financiera, está adquiriendo mayor importancia.  La competitividad es una mayor preocupación, sobre todo en los países europeos.

El argumento empresarial está apabullando al argumento moral de la sostenibilidad. Se está acelerando el lenguaje prevalente dentro de la empresa, de socioambiental a financiero (productividad, competitividad, impacto financiero). El centro de gravedad se mueve aún más desde el CSO al CSIO al CFO (Chief Financial Officer). [vii] Hay un énfasis en la monetización de todo lo que se hace, la tendencia es a que todo deber ser rentable, o por lo menos parecerlo y en plazos cada vez menores. Los intangibles deber ser “tangibilizados.”, ser monetizables. [viii] Hasta el intangible de la reputación debe ser monetizado.

Esto ha resultado en un creciente énfasis en el impacto financiero de la actividades relacionadas con la sostenibilidad empresarial y la prevalencia de la determinación del rendimiento de la inversión (return on investment), para la empresa, a la par con otras inversiones, por ejemplo, en sistemas de información (no estamos hablando de la rentabilidad para el inversionista de invertir en valores o fondos calificados como responsables). Para atender estas demanda han surgido múltiples ofertas de servicios de consultoría en este sentido. [ix] Siendo que ello fuerza a la monetización que comentábamos arriba y siendo que muchos de los beneficios de la sostenibilidad son intangibles y en el largo plazo, este énfasis está conspirando contra la realización de actividades no fácilmente monetizables. De allí, por ejemplo, el mayor interés en temas ambientales, por ejemplo, energéticos sobre los temas sociales. [x] [xi]

Y a todo esto también contribuye la mayor transparencia que se está exigiendo en los reportes, aunque hay que lamentar la extrema dilución de los estándares que se han producido en la Unión Europea, si bien los estándares a nivel internacional no se han diluido. Esto debería llevar a las empresas a mejorar la efectividad de sus reportes, haciéndolos más enfocados y directos, menos cuento y más cuentas.  Pero por ahora parece que este cambio no está siendo generalizado. [xii] Y a la transparencia contribuyen además las regulaciones sobre el greenwashing, que reducen la información engañosa de las empresa sobre su comportamiento y las características de sostenibilidad de sus productos y servicios.

De todo esto se corre el riesgo de volver a un equilibrio inestable. La tendencia es hacia lo monetario y el cortoplacismo, hacia el egocentrismo de la empresa y sus beneficios, que son los enemigos de la sostenibilidad empresarial, que requiere de una visión holística y de largo plazo, de paciencia sobre los rendimientos de la inversión en sostenibilidad y una consideración del entorno.

El contrapeso sería la acción decidida de todos los stakeholders, pero ello es poco factible ya que ellos mismos, ante las situaciones descritas, también se vuelven egocentristas, con mayor aprecio de lo mismo que aprecia la empresa: corto plazo, valor monetario, subsistencia.

III.           El nuevo equilibrio: No es semántica

A manera de conclusión ofrecemos la siguiente tabla que resume la discusión precedente. No es un cambio de palabras, en un cambio de actitud.  

APENDICE:  Según la Inteligencia Artificial

NOTA: En la producción de este artículo no se usó ningún instrumento relacionado con la Inteligencia Artificial, pero al concluirlo alimenté la tabla del texto a Google NotebookLM y este es el resumen que produjo (produjo un resumen en inglés (¡!) del contenido de la tabla en español, que a su vez traduje al español usando Google Translate):

La evolución de la sostenibilidad corporativa: de la intención al impacto.

El gráfico proporcionado ilustra un cambio de paradigma significativo en la forma en que las corporaciones modernas abordan la responsabilidad ambiental y social. Contrasta los comportamientos históricos —tales como el marketing engañoso y los objetivos éticos vagos— con un enfoque contemporáneo centrado en los resultados tangibles y la viabilidad financiera. En lugar de priorizar el idealismo a largo plazo o la mera percepción pública, las empresas avanzan ahora hacia una transparencia radical y hacia la integración de la sostenibilidad en la gestión de riesgos. Esta transición prioriza la implementación activa y el esfuerzo concentrado por encima de las estrategias amplias y desorganizadas del pasado. En última instancia, la fuente sugiere que la sostenibilidad empresarial ha evolucionado de ser una iniciativa superficial a convertirse en una prioridad de alto impacto, impulsada por un sentido de urgencia. (énfasis añadido a mano)

Yo no lo podría haber dijo mejor. ¡Asusta!



[i] Esta diferencia, entre relación, efecto e impacto, que no es semántica, la hemos analizado en detalle en el artículo En sostenibilidad empresarial, ¿Tiene impacto el impacto? por lo que nos extendemos en ello.

[ii] Por ejemplo, Credit Agricole.

[iii] Por ejemplo, Northwestern Mutual.

[iv] Por ejemplo el informe ¿Qué impactos tangibles está generando la sostenibilidad? donde se analizan las relaciones cualitativas entre la sostenibilidad empresarial de las empresas del IBEX 35 de la Bolsa de Madrid con algunos indicadores contables y financieros, concluyendo que tienen impacto tangible. Sí, han cambiado algunos números, pero ello no es automáticamente impacto, como se alega, y menos que es tangible, como se supone. Ello no quiere decir que la situación social y medioambiental de los mercados en que operan no haya mejorado. Puede ser, pero falta demostrar el nexo entre el cambio en los indicadores y el cambio en la situación del entorno.

[vi] Las diferencia entre los impactos en la sostenibilidad empresarial de los mercados primarios y los secundarios de financiamiento sostenible lo hemos analizado en detalle en Algunas falacias del financiamiento sostenible: ¿Tiene impacto en la sostenibilidad?.

[viii] Natura, empresa líder en sostenibilidad en América Latina y una de la mayores empresas del mudo con fines de beneficios duales que cotiza en bolsas de valores, prepara desde el 2022 un estado de ganancias y pérdidas sociales y medioambientales como complemento al financiero (sobre el que espero escribir un artículo apenas publiquen sus resultados para el 2025).

[ix] Por ejemplo, ver Return on Sustainability Investment (ROSI™) Methodology, de la escuela de negocios de la New York University.

[x] Aspectos estos que habíamos discutido en detalle en Es hora de luchar por equiparar los temas sociales con los ambientales.

[xi] En términos económicos estos beneficios sociales son más inciertos y en el largo plazo por lo que en la determinación de su ROI se les asignará una elevada tasa de descuento, que los hará casi insignificantes en el valor presente.

[xii] Esto lo analizábamos en tres artículos, en el primero, cómo las regulaciones europeas han cambiado los reportes, Efecto de las regulaciones europeas sobre los reportes de sostenibilidad, en el segundo las intenciones de las empresas excluidas de la obligación de reportar de seguir haciéndolo ¿Seguirán las empresas publicando informes de sostenibilidad aun cuando no sea obligatorio?, y en el tercero las posibles consecuencias negativas para la transparencia del uso de la IA y del “echar el cuento”  Dos nuevos ene(a)migos para la sostenibilidad empresarial: Inteligencia Artificial y Storytelling.


sábado, 4 de abril de 2026

Inteligencia Artificial en la sostenibilidad empresarial. 2ª. Parte: Impacto en el empleo

  

Ningún trabajo es insignificante. Todo trabajo que eleva a la humanidad

tiene dignidad e importancia, y debe realizarse con concienzuda excelencia.

Martin Luther King Jr.

 

En el artículo precedente Inteligencia Artificial en la sostenibilidad empresarial. 1a. Parte: Responsabilidad de la empresa sobre el impacto en la humanidad del empleado, analizábamos el impacto que la Inteligencia Artificial, IA, tiene y tendrá sobre la dignidad y el empleo de las personas y sobre la responsabilidad que ello implica para las empresas. Concluíamos que, si bien afectaría a los empleos y empresas de forma diferencial, el impacto tendría denominadores comunes, como son una disrupción en las modalidades y alcance del trabajo y posiblemente en la reducción del empleo de ciertas profesiones.

Pero esto se basaba más en observaciones casuales que en investigaciones rigurosas.  Hacen falta evidencias empíricas, cuya discusión es el objetivo de esta segunda parte. Adicionalmente presentaremos algunas inferencias para países con menor grado relativo de aplicación de la IA en la gestión empresarial.  Y lo ponemos todo en el contexto de la sostenibilidad empresarial, que no el objeto del estudio que analizamos, pero sí el nuestro.

I.                 Un estudio empírico sobre al disrupción de la IA en el empleo.

En marzo del 2026 se publicaron, en un documento de trabajo, los resultados de un estudio que proporciona evidencia sobre este impacto y que complementa nuestros postulados: Artificial Intelligence, Productivity, and Tthe Workforce: Evidence from Corporate Executives. [i] El estudio se basa en una encuesta a cerca de 750 ejecutivos, llevados a cabo por ocho investigadores siete de los cuales trabajan en el Federal Reserve Bank of Atlanta, que es uno de los bancos regionales del Federal Reserve, el banco central de ese país, y el octavo es profesor de la escuela de negocios en la Duke University.[ii]  Primero describiremos la muestra para poder apreciar su representatividad y después los principales resultados, que analizamos brevemente.

Sí, querido lector, el estudio es en EE. UU. y puede que no sea extrapolable a países y empresas con menor adopción de la IA, pero como comentaremos, algunos resultados ilustran el posible impacto en estos otros casos.

a.     Características de la muestra

Insistimos en considerar las características de la muestra por su importancia para la validez de las inferencias que de ella se puedan sacar, omisión que es un error muy común y que lleva a inferencias no justificadas por los resultados reportados (es nuestra obsesión).  [iii

  • La muestra es sobre las opiniones de, en su mayoría, dirigentes financierosCerca del 22% representan empresas con más de 500 empleados, calificadas como grandes. El resto son medianas y pequeñas (con una mediana de 120 empleados y un promedio de 2 700);
  • Incluye 13 sectores industriales en todos los 50 estados, con los sectores de finanzas y seguros, servicios profesionales y de consultoría empresarial, manufactura y tecnología de la información siendo los más cubiertos; 
  • La muestra ha sido estratificada en estos aspectos para que sea representativa.

Comentarios a la muestra: Con la selección de empresas tratan de emular la composición de la economía en general. El hecho de que son dirigentes financieros puede parecer que restringe la visión de la empresa, pero es una dirección que está al tanto de la extensión de las inversiones en IA y de la nómina, aunque posiblemente menos conocedor del impacto sobre los cambios en las modalidades de empleo y sus adaptaciones. Idealmente se debió contrastar con la opinión de los dirigentes del capital humano.  Los sectores cubiertos son los más avanzados en la adopción de la IA. No es una muestra al azar, a ver quién responde, lo que sesgaría los resultados, los encuestados han sido seleccionados específicamente.  Por estas razones la muestra es representativa de la situación en EE. UU. y las inferencias que se saquen serán razonables. Es un estudio muy riguroso, no es una encuesta a la ligera, de las que abundan en temas de sostenibilidad empresarial.

b.     Principales resultados:

  •  Hay una heterogeneidad sustancial en la adopción de la IA entre las empresas: más de la mitad ya ha realizado inversiones, si bien muchas empresas de menor tamaño apenas están comenzando a hacerlo;
  • Los aumentos en la productividad laboral son positivos, varían según el sector y se prevé que se intensifiquen, concentrándose los efectos más significativos en los servicios de alta cualificación y en el sector financiero.
  • En el ámbito laboral hay escasas evidencias de una disminución generalizada del empleo a corto plazo como consecuencia de la IA; no obstante, las grandes empresas anticipan reducciones de plantilla impulsadas por esta tecnología, mientras que las empresas de menor tamaño prevén incrementos modestos.
  • Asimismo, se observan indicios de una reasignación por ocupaciones de la mano de obra, tanto dentro de las propias empresas como entre ellas, caracterizada por la disminución de los puestos administrativos rutinarios y el aumento de la demanda relativa de perfiles técnicos cualificados. (énfasis añadido) [iv]

    Comentarios a los resultados: Nada sorprendente, confirma nuestros postulados en el artículo precedente de análisis del impacto relativo de la IA en los diferentes niveles. Las grandes empresas tienen y tendrán una aplicación más amplia y profunda de la IA por lo que es posible que sufran mayores reducciones y reasignaciones de personal.

 

Intensidad en los sectores laborales afectados en EE.UU. 2025-2035

Desde el punto de vista de su sostenibilidad empresarial sería deseable que aprovecharan también su tamaño y complejidad, lo que les confiere mayores oportunidades para la relocalización y adaptación de ese personal en otras funciones y no que optaran por la solución fácil del despido.

De todas maneras, es alentador ver que estas empresas han tenido y esperan tener mejoras en la productividad. De nuevo, desde el punto de vista de su sostenibilidad empresarial, sería deseable que esas “ganancias” fuesen invertidas en sus empleados, por ejemplo, en su adaptación al cambio dentro de la empresa o en su transición hacia otros empleos fuera de ella. En cuanto a las pequeñas y medianas, quizás sea muy temprano para sacar conclusiones firmes sobre la productividad y el impacto laboral.

Y no debe descartarse que la adopción de la IA conduzca a ciclos internos de reasignación dentro y fuera de las empresas y ciclos de despidos y contrataciones en las mismas empresas. El impacto sobre el empleo no será lineal y en una sola dirección.

c.     Algunas limitaciones según los autores

Los autores reconocen que, a pesar del rigor de la investigación y de la validación de los resultados, el estudio tiene cuatro limitaciones:

  • En primer lugar, las preguntas de la encuesta se centran en los efectos de la IA a corto plazo, tanto los ya materializados como los previstos;
  • Existe una posible ambigüedad en la forma en que los encuestados interpretan las preguntas, así como la influencia de las percepciones individuales o de su optimismo, dado lo reciente de la adopción de la tecnología. Sus percepciones y expectativas podrían variar al adquirirse más experiencia;
  • Una tercera salvedad es que analizaron los efectos de la IA en la empresa típica, dejando en gran medida de lado el importante impacto macroeconómico que conlleva el desarrollo de la IA a gran escala.
  • Por último, otra limitación es que la encuesta no explora la posibilidad de que la IA propicie la creación de nuevas empresas que, al hacer un uso altamente productivo de esta tecnología, impulsen el crecimiento económico agregado.

Sin embargo, estas limitaciones se refieren más a las amplias expectativas de los autores en cuanto a las aplicaciones del estudio que a limitaciones de las conclusiones básicas.

II.             Inferencias para otros países y empresas

Los resultados del estudio están basados en empresas de EE. UU., país que es el principal proveedor de la tecnología y donde su adopción es mayor. Sin embargo, este es un caso donde las conclusiones son extrapolables ya que la tecnología es generalizable y se aplicará de manera muy similar en otros países, por lo que se puede esperar la validez de las principales conclusiones de mejoras en la productividad, de reducción y distribución del empleo y de los impactos muy diferenciados entre los niveles de las destrezas requeridas para las labores.

Lo que sí será diferente es lo que comentábamos en el articulo anterior y que no es el objeto del estudio analizado, cual es la reacción de las empresas ante estas disrupciones. Es de esperar que, en función de la cultura más mercantilista de las empresas en EE.UU. su impacto sobre la responsabilidad de sus empresas sea más impersonal, más mecánico, hasta usarán la misma IA para decidir qué hacer con los empleados, y ya sabemos que la IA tiene serias limitaciones en consideras aspectos morales, éticos y de equidad.

Es de esperar, o por lo menos sería altamente deseable que en los países que nos ocupan, que las empresas hicieran los esfuerzos necesarios para mitigar los impactos sobre la dignidad humana, sobre la calidad del empleo, sobre la protección del empleo y del empleado, sobre la condiciones laborales y sobre el apoyo a aquellos que lamentablemente tengan que ser desplazados, como lo apuntábamos en el artículo anterior.

III.           En resumen

La adopción de la IA en la gestión empresarial es inevitable y deseable ya que tiene el potencial de mejorar la productividad de las empresas y contribuir al mejoramiento de la calidad de vida a nivel agregado de la sociedad. Pero también tiene efectos potencialmente negativos a nivel desagregado de las personas, afectando su dignidad como seres humanos y la calidad de su vida cotidiana. Es responsabilidad de las empresa que adopten o se vean afectadas por la tecnología de no concentrarse solamente en sus impactos físicos y financieros, sino además considerar aquellos que afectan el humanismo de sus empleados y actuar en consecuencia.  

En la tercera parte de estos artículos sobre el efecto de la Inteligencia Artificial en la sostenibilidad empresarial consideraremos el impacto sobre la cultura empresarial para la sostenibilidad.



[i]  Un resumen del estudio se publicó en CFOs don’t expect large AI labor impact this year: report.

[ii]  Mencionamos esto para poder situar el análisis en función de los intereses y rigor académicos de los investigadores.

[iii] Estos problemas metodológicos son nuestra obsesión ya que vemos que continuamente se sacan inferencias que no se corresponden con las metodologías utilizadas.  Hemos escrito varios artículos sobre ello, los más reciente son ¿Seguirán las empresas publicando informes de sostenibilidad aun cuando no sea obligatorio? y ¿Qué aspectos de la cultura empresarial son más conducentes a la sostenibilidad?: Un estudio con dos caras.

[iv] Otro estudio académico realizado en Stanford University encontró que el impacto de la IA en la reducción del empleo para los jóvenes en los comienzos de sus carreras es substancial. Canaries in the Coal Mine? Six Facts about the Recent Employment Effects of Artificial Intelligence.