domingo, 10 de mayo de 2026

¿Porqué los inversionistas individuales invierten en valores socialmente responsables? ¿Altruismo, egoísmo o buenismo?

 (Tiempo estimado de lectura: 17 minutos)

Las inversiones tipificadas como socialmente responsables, ISR, acumulan montos estimados a nivel mundial al 2026 de US$ 30 billones. Estos elevados montos mantienen, obviamente, un gran interés en los mercados financieros y aun en el “mercado” de la sostenibilidad empresarial. En el primer caso constituyen una gran oportunidad de negocios para la industria, por lo que tiene gran interés en su desarrollo.  En el segundo caso se supone, instintivamente, que ello represente impacto sobre esa sostenibilidad, pero la euforia no está justificada ya que el impacto de estos montos acumulados y de las transacciones en los mercados financieros de esos valores es muy dudoso y en muchos casos nulo. Esto lo hemos analizado en múltiples artículos por lo que no lo cubriremos aquí. [i]

Y además esos valores que son tipificados como “responsables” pueden no merecen ese calificativo, que es generoso (escribimos “responsables” entre comillas para destacarlo). En general las empresas tienen algunas prácticas que podrían ser calificadas como tales, pero que eras de simplificación del lenguaje se tiende a extrapolar como si la totalidad de sus actividades fueran responsables. Sería más preciso, pero engorroso, calificarlas como “con algunas prácticas responsables”.  Pero no es un problema de semántica, es un problema real de asignación de recursos basados en de un atributo que no tienen. [ii]

El objeto de este artículo es más limitado, solo pretende pasar revista a la participación y motivaciones de los inversionistas individuales en esos mercados, con el objetivo de discernir si esas motivaciones están justificadas en la realidad.  Para ello analizamos los resultados de varias encuestas a inversionistas individuales, que son mucho menos comunes que las realizadas entre inversionistas institucionales y gestores de fondos, ya sea de inversión, ya sea de pensiones, ya sea de fortunas familiares. 

I.                ISR a nivel de inversionistas individuales

El Morgan Stanley Institute for Sustainable Investing publicó en mayo del 2026 los resultados de su estudio Sustainable Signals: Individual Investors 2026. El estudio se basa en una encuesta a 2 250 inversionistas individuales en América del Norte, Europa y Asia-Pacífico, con edades entre 18 y 80 años, y con inversiones discrecionales en las bolsas de más de US$ 100 000. Y se les definió lo que se debe entender por inversión responsable. Los principales resultados son (énfasis añadido):

  • El 92% de los encuestados a nivel mundial manifiesta interés, con una asignación media a inversiones sostenibles del 31% de sus carteras de inversión financiera, lo que demuestra que puede existir una desconexión entre las opiniones expresadas y el comportamiento real;
  • Más del 80% afirma que la rentabilidad financiera es un factor clave de su interés en la inversión sostenible, y las expectativas de rendimiento siguen impulsando los planes de asignación de activos;
  • El 64% declara tener previsto aumentar su exposición a las inversiones responsables, citando como motivo la confianza en su desempeño financiero. Otro 28% espera mantener sus asignaciones, mientras que el 5% planea reducir su exposición, citando con mayor frecuencia la decepción ante los rendimientos obtenidos;
  • Una cuarta parte de los encuestados afirma que su principal objetivo temático consiste en promover una combinación de objetivos medioambientales y sociales en su cartera; a este grupo le sigue un 15% que identifica, en igual medida, la inclusión financiera y la salud y el bienestar como sus máximas prioridades;
  • Solo el 13 % de los inversores citó la alineación de las inversiones con sus valores personales como la principal razón de su interés y solo el 2 % citó la reducción de los riesgos ambientales, sociales o de gobernanza, como motivador;
  • Si bien casi un tercio de los inversores considera que el greenwashing es un motivo de gran preocupación, más de tres cuartas partes perciben las opciones de inversión sostenible como un factor diferenciador a la hora de seleccionar a un asesor financiero; y, 
  • Dos tercios de los inversores perciben mayores oportunidades para las inversiones sostenibles o de impacto en los mercados privados que en los mercados públicos, y son aquellos con mayor exposición a inversiones responsables los que prefieren los mercados privados.

Para interpretar los resultados es de tener en cuenta que es el instituto de investigación de la gestora de fondos de inversión responsable y una de las mayores calificadoras de sostenibilidad de valores y fondos, Morgan Stanley, lo que los puede sesgarlos hacia el optimismo.

Uno de los aspectos más destacables para nuestros propósitos es el que la principal motivación es la del rendimiento financiero, si bien una cuarta parte dice que también pretenden con ello contribuir a la sostenibilidad social y medioambiental.  Pero no invierten de acuerdo con sus valores personales.

Otro aspecto destacable es que dos tercios de los encuestados perciben mayores oportunidades en los mercados privados de inversión donde potencialmente el impacto sobre la sostenibilidad puede ser más efectivo, ya que la sostenibilidad de los valores suele ser controlada con mayor cuidado, especialmente en los valores y fondos calificados como de impacto. [iii]

Otra encuesta que corrobora la motivación del rendimiento fue llevada a cabo por Globescan, que es una empresa especializada en encuestas y solamente en encuestas, que reporta las respuestas a una pregunta hecha a casi 8 500 inversionistas individuales en 23 mercados sobre sus expectativas en cuanto a la rentabilidad de las inversiones responsables. 77% de los encuestados cree que los valores sostenibles rinden más y que los rendimientos son proporcionales al grado de sostenibilidad de los valores.

Esta institución no es una parte interesada en sesgar los resultados, como lo puede ser Morgan Stanley, [iv] pero tiene el problema de que no son expertos en sostenibilidad, son expertos en hacer encuestas, y aun así suelen tomar la ruta fácil, hacen preguntas en línea a quien quiera responder, lo que puede reducir la confiabilidad de los resultados. No hay garantía de que los que responden sepan lo que es inversión responsable ni de que sean, en efecto, inversionistas. Y es otra de las preguntas hipotéticas, cuya fraseología puede inducir a respuestas positivas. Más convincente sería saber qué porcentaje de sus carteras de inversión está colocada en valores específicamente seleccionados por creer que son “responsables”. Pero es lo que hay, “valga a manera de inventario”.

II.             ISR a nivel de las generaciones, por edad, de inversionistas individuales

Un grupo de académicos de la Universidad de Stanford ha estado analizando las preferencias, expectativas y motivaciones, y su evolución en el tiempo, de inversionistas individuales en función de grupos de edades. Los resultados de los dos estudios llevados a cabo, separados por tres años, los hemos analizado anteriormente por lo que solo los resumiremos para ponerlos en el contexto de la discusión en este artículo. [v] De los dos estudios concluyen:

  • Que se ha producido un cambio significativo en la actitud de los inversionistas ante la inversión responsable y las diferencias generacionales se han reducido;
  • La inversión ESG no ha desaparecido, pero ha cambiado. Los resultados de encuestas …… muestran que el entusiasmo inicial, especialmente entre los inversores más jóvenes, ha convergido en torno a un enfoque más pragmático que prioriza el riesgo;
  • Las diferencias generacionales en cuanto a preocupación, disposición a sacrificar rentabilidad y apoyo al activismo ESG se han reducido en gran medida; y,
  • Los criterios ESG siguen siendo influyentes cuando los riesgos son concretos y los horizontes temporales son claros, pero las estrategias basadas en un supuesto altruismo inversor son cada vez más frágiles. (énfasis añadidos).

Y al analizarlos comentábamos:

  • Que las nuevas generaciones (millenials y Z), si bien están más concientizadas que la de los mayores (baby boomers y X), se están volviendo más egoístas, con objetivos más personales, con menor interés por el bien común, por el altruismo; y,
  • Especulo que la prevalencia de los medios sociales conlleva a una visión más estrecha, más egocentrista y que la situación económica relativamente adversa para los jóvenes, conlleva a un mayor cortoplacismo y menos altruismo.

Los mayores, por sus horizontes de planificación, pero ahora también los más jóvenes, supuestamente preocupados por el bienestar social y medioambiental, buscan rendimientos financieros en sus inversiones y el “hacer bien” está pasando a ser cada vez más secundario.

III.           ¿Les preocupa el impacto a los inversionistas “responsables”?

En otro artículo [vi] habíamos analizado un estudio académico de investigación con, entre otros, el objetivo de discernir las motivaciones de los inversionistas individuales, lo que nos permite poner en contexto la discusión precedente y ayudar a responder la pregunta del título del artículo.

Como conclusión decíamos:

  • Confirman lo que muchas veces se supone y es el valor que se atribuye a la imagen, al poder decir que se poseen inversiones que tienen impacto, con menor importancia sobre la magnitud o existencia del impacto.  El efecto de “sentirse bien” (warm glow) es tan relevante para la selección de las inversiones, como lo puede ser el impacto que tengan las inversiones y su rendimiento. No están dispuestos a pagar más (o que rinda menos) para lograr más impacto, pero sí para “sentirse mejor”, que no necesariamente está relacionado con el impacto real; y,
  • Esto puede ser aprovechado por los gestores de fondos para mejorar el atractivo de sus fondos, gestionado su imagen (greenwashing), destacando otras características de las inversiones (por ejemplo, énfasis en género o ataque a la pobreza) que no tienen que ver con el impacto real o rendimiento, pero si con el impacto sobre el sentimiento de bienestar.

IV.            En resumen: ¿Altruismo, egoísmo o buenismo?

¿Por qué los inversionistas individuales invierten en valores socialmente responsables? Hay alegatos de todos los tipos, algunos alegan que se hace por altruismo, porque están interesados en el mejoramiento de la situación social y medioambiental, otros alegan que se hace porque rinde mayores beneficios y aun otros alegan que “ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario”, que es para sentirse bien. En general estos alegatos son opiniones, o deseos (¡!), más que el resultado de estudios rigurosos.

Si bien los informes citados están basados en encuestas, que el fin y al cabo son opiniones, representan la opinión agregada de un colectivo, un caso intermedio entre la opinión de una persona y un estudio rigoroso de prácticas observadas, extremo este deseable pero poco factible de establecer en la práctica.  

Lo que podemos concluir de la discusión precedente es que la opinión prevalente en los que promueven la sostenibilidad empresarial de que los inversionistas individuales invierten en valores o fondos “responsables” porque quieren tener impacto en la sostenibilidad empresarial es posiblemente la menos realista de sus motivaciones. Una motivación que parece más realista es la de que buscan mayores rendimientos financieros, aunque ello no está demostrado ni es generalizable, [vii] y lo que es probablemente más confiable, que buscan reducir el riesgo de sus inversiones. En este sentido sí es posible que las inversiones responsables produzcan un mayor rendimiento AJUSTADO al riesgo, no absoluto, que es lo que debe contar.

Ello no quiere decir que no hay inversionistas legítimamente interesados en el impacto real, tangible y medible, que hacen las investigaciones necesarias para la selección de sus inversiones, pero no son inversionistas individuales, ello está limitado a fondos especializados, muchas veces fondos de impacto, algunos fondos de pensiones y de fortunas personales. Aun a nivel de inversionistas institucionales son más la excepción que la regla.

Y una motivación, que es poco reconocida en la práctica, y es lo que creo como escéptico que soy, es que al invertir en valores o fondos “etiquetados” como responsables los inversionistas buscan sentirse bien.  Si las inversiones tienes impacto o no es secundario. Lo importante es la etiqueta. No hace la investigación necesaria para averiguar la realidad detrás de ella  [viii] (de allí la importancia que la Comisión Europea le da los nombres de los fondos de inversión responsable [ix]). Pero sentirse bien es importante para ellos.  Como lo es para el común de los mortales el comprar productos “etiquetados” como responsables, sobre los cuales tampoco hacemos la diligencia debida.

Y si los inversionistas, individuales e institucionales, dicen que invierten en esos mercados y valores con el objetivo de contribuir a la mejora de la sostenibilidad empresarial es que no han hecho su tarea de informarse sobre esos impactos. El grueso de los montos acumulados y las transacciones en inversiones responsables en los mercados secundarios de valores tienen muy poco o ningún impacto sobre la sostenibilidad de las empresas.

 

[iv] En un artículo anterior, ¿Crea la sostenibilidad empresarial valor financiero?  Reseña de tres informes y una dosis de realidad, mostrábamos los sesgos que pueden tener los resultados reportados por partes interesadas.

sábado, 2 de mayo de 2026

¿Crea la sostenibilidad empresarial valor financiero? Reseña de tres informes y una dosis de realidad.

  

Todas las generalizaciones son falsas, incluyendo esta.

Atribuido a Mark Twain.

(Tiempo estimado de lectura: 20 minutos)

Una de las constantes en la sostenibilidad empresarial es la discusión de si crea valor financiero, el llamado argumento empresarial, que si ser responsable es rentable y la intensidad de la discusión es cíclica, se agudiza cuando esa responsabilidad es objeto de ataques por sus detractores, cuando se debe enfatizar que la responsabilidad es sencillamente buena gestión, que es parte integral de una estrategia empresarial racional, que el bien social es su resultado, pero no su objetivo. En estos momentos el ciclo parece estar en la reactivación de esta discusión. [i]

Directa o indirectamente, en respuesta a esta tendencia en meses recientes, se han publicado multitud de artículos y estudios por académicos y por la industria financiera y de consultoría considerando la rentabilidad de la responsabilidad.  En este artículo analizamos brevemente tres informes, que tienen diferentes enfoques. Los dos primeros se refieren al impacto a nivel de la empresa y el tercero al impacto en los mercados financieros. El objetivo de la discusión es no solamente mostrar los resultados de los informes sino además estimular el análisis crítico de este tipo de informes. Al final presentamos nuestra respuesta a la pregunta del título basada en la experiencia y en una multitud de estudios que hemos analizado anteriormente, añadiendo así una dosis de realidad a los informes.

I.                Impacto financiero de la sostenibilidad.

a.     Informe sobre estudios: Impacto en las finanzas de la empresa.

El artículo Is the debate about the financial value of sustainability over? del World Economic Forum, WEF, (organizador de la Cumbre de Davos y uno de los grandes promotores de la sostenibilidad empresarial), resume el estudio Project ROI: Determining the Competitive and Financial Advantages of Corporate Responsibility and Sustainability 2025, que es la actualización de un análisis llevado a cabo hace una década sobre los resultados de 640 estudios académicos y de expertos, publicados en revistas de investigación.

Los estudios considerados han analizado como la sostenibilidad empresarial impacta indicadores relacionados con la situación financiera y de competitividad de la empresa, por ejemplo, precio de las acciones, crecimiento de las ventas, rentabilidad, costos y productividad.

El informe dice que “Los hallazgos más destacados resultan sorprendentes. La sostenibilidad ambiental y social se asocia con mejoras medibles en el desempeño financiero, que incluyen aumentos de hasta:

  • 36% en la valoración financiera.
  • 21% en la rentabilidad.
  • 20% en las ventas.
  • 6% en el precio de las acciones.
  • 21% en la productividad.
  • 57% en la reducción de la rotación de personal.

Sin embargo, estos resultados solo se materializan cuando la sostenibilidad se diseña y gestiona como una capacidad empresarial estratégica ….. las empresas que logran el éxito de manera constante siguen tres pasos fundamentales:

  • Dotar a la sostenibilidad de una credibilidad intuitiva;
  • Integrar la sostenibilidad en las decisiones empresariales fundamentales; y,
  •  Medir, aprender y llevar a escala lo que funciona.

Lo sorprendente de los resultados es que los reporten seriamente. Son grandes generalizaciones. Los números mostrados arriba son promedios basados en una gran diversidad de circunstancias, de empresas, de países, de sectores industriales y podemos decir con gran confianza que no son válidas en ningún caso. A lo sumo pueden tomarse como indicadores de alguna dirección, pero no se puede concluir, por ejemplo, que siendo responsable las ventas aumentarán en un 20%. ¿Responsables en qué, cuando, cómo, dónde?

No queremos decir que son conclusiones inútiles, pero sí que deben analizarse con mucha cautela. Parecen expresiones hechas a medida para ignorantes y crédulos. Greenwashing institucional por parte del WEF.

b.     ¿Son rentables los informes de sostenibilidad?

¡Pobre sostenibilidad empresarial! ¡Hasta los reportes de sostenibilidad deben ser rentables para la adopten!  El GRI produjo el informe From impact to income: How sustainability reporting affects the bottom line (resumen aquí) basado en “Una revisión de la literatura sobre los vínculos entre la presentación de informes de sostenibilidad y el desempeño financiero”, que resume las conclusiones de 30 estudios empíricos académicos sobre si la presentación de informes de sostenibilidad mejora el acceso al capital, optimiza la eficiencia operativa y fortalece las capacidades de gestión de riesgos. A continuación, las principales conclusiones, con comentarios y énfasis añadido:

  • 22 de los 30 estudios demuestran que la presentación de informes de sostenibilidad conduce a una mejora en el desempeño financiero, particularmente cuando se alinea con estándares aceptados a nivel mundial. Seis estudios presentan resultados mixtos o inconclusos, y solo dos establecen una correlación negativa. Puede ser, pero es muy sospechoso el concluir que la mera presentación tenga esos impactos, aun cuando al basarse en estándares internaciones hace suponer que contienen información relevante y completa. Lo que importa son las acciones que tome la empresa, a lo cual puede conducir la introspección e impactos que la preparación de informes conlleva.
  • Una presentación de informes sólida, realizada mediante el uso de los Estándares GRI, se vincula con ventajas reputacionales —tales como una mayor confianza por parte de las partes interesadas, lealtad a la marca y satisfacción de los empleados, las cuales pueden traducirse en un mejor acceso al capital por parte de los inversores. Aparte de ser una conclusión interesada, es difícil concluir que un informe pueda tener todos esos efectos (a lo mejor hay casos en que tiene uno u otro de esos efectos). Y en este tipo de inferencias hay que preguntase por la causalidad. Qué causa qué. Es de suponer que las empresas que preparan informes de acuerdo con los estándares del GRI deben ser relativamente grandes y de buena reputación. ¿Es el informe GRI el que causa esos efectos o son las empresa que tienen esas virtudes las que se atreven a preparar informes GRI? A lo mejor la relación se explica por una tercera variable y es que las empresas que tienen esas virtudes y preparan informes en base la GRI es porque son bien gestionadas. [ii] Y la última parta de que pueden reducir su costo de capital es especulativa y no es generalizable. El costo de capital depende de multitud de otros factores, en particular si los que la financian aprecian esa buena gestión y están dispuestos a recibir menores remuneraciones por sus financiamientos.
  • La presentación de informes de sostenibilidad (añado: “puede”) genera(r) beneficios financieros tangibles, siendo factores como el sector, el tamaño, el entorno regulatorio y la ubicación geográfica elementos influyentes en dicho resultado. Puede ser y depende de todos esos factores y muchos más, en especial, si las partes afectadas se enteran y, enterándose, si tienen la voluntad y capacidad de actuar.
  • Las organizaciones pertenecientes a industrias de alto riesgo —tales como la energética, la minera y la manufacturera— obtienen los mayores beneficios financieros derivados de la presentación de informes de sostenibilidad, lo cual refuerza el valor de contar con directrices de divulgación específicas para cada sector. Aparte de que conclusión es un abierta propaganda de los estándares sectoriales del GRI, la conclusión de que el mero hecho de la presentación del reporte conduce a mayores beneficios financieros es un salto muy grande.  Equivaldría a decir que aquellas que no lo hacen no han identificado y mitigado los riesgos como las que sí lo presentan, y por ello no tienen beneficios equivalentes.

Cada uno de los 30 estudios analizó alguna parte la diseminación de información, relacionándolas con diferentes medidas de desempeño financiero, en diferentes países y diferentes períodos de tiempo por lo que el agregado de conclusiones puede adolecer de los mismos problemas que mencionábamos en el caso del informe del WEF de agregación, que enmascara los detalles individuales. Y también lo adolecen nuestros comentarios, que deber ser generalizaciones ya que para ser más precisos deberíamos conocer cada uno de los 30 estudios analizados. Pero por lo menos los comentarios muestran el tipo de cuestionamiento que hay que hacer antes de aceptar la conclusiones ciegamente.

La utilidad de los reportes para todos los stakeholders, incluyendo la empresa misma, es incuestionable, [iii] pero es osado generalizar que su preparación, aunque sea de acuerdo a estándares internacionales, conduce a un mejor desempeño financiero, y no al revés, o mejor todavía, que ambos son el resultado de la buena gestión.

Este informe tiene en común con el del WEF, comentado antes, y el del WBCSD, comentado a continuación, de que son producidos por partes muy interesadas en que los resultados reportados sean favorables a sus intereses, por que deben usarse con cautela. Estas tres instituciones hacen lo mismo que las empresas, que reportan lo favorable y minimizan o bien no reportan lo desfavorable. No queremos decir que sus resultados sean manipulados o erróneos, pero sí que pueden tener problemas de selección de la información o de extrapolación a contextos inadecuados.

II.             Impacto de la sostenibilidad en los mercados financieros.

Uno de los informes más recientes sobre la relación en los mercados financieros es A Review of the Link Between Sustainability Performance and Company Valuation (Una revisión de la relación entre el comportamiento en sostenibilidad empresarial y su valor de mercado) del World Business Council for Sustainable Development, WBCSD, la mayor organización gremial del mundo que promueve la sostenibilidad empresarial. El informe extrae los principales resultados de sesenta estudios analizando el impacto de la sostenibilidad sobre la situación financiera de la empresa. Es un potpurrí de estudios cuantitativos (con variedad de metodologías), cualitativos y de opinión. Sus principales hallazgos, con mis breves comentarios, son:

  • Los mercados de capitales están empezando a moverse: los perfiles de emisiones y los planes de transición creíbles están influyendo en los costos de endeudamiento tanto en los mercados de bonos (greenium) como en los diferenciales en el costo de préstamos bancarios. Se han llevado a cabo numerosos estudios empíricos sobre el descuento en el costo del endeudamiento (greenium) como consecuencia de la responsabilidad del emisor, con resultados poco concluyentes y cambiantes. No es generalizable, Puede ser, depende.
  • El crecimiento puede acelerarse a través de una mayor productividad, eficiencia operativa y gestión de riesgos eficaz (p. ej., físico, política); ¡Obvio! pero depende no solo de la reacción de los stakeholders críticos, que no siempre es positiva, y. además, si ello está directamente bajo el control de la empresa.
  • Los mercados premian la credibilidad: publique hitos que los inversionistas y financistas puedan valorar a lo largo del tiempo; vincule las métricas de sostenibilidad a las inversiones en activos, los incentivos y la estrategia. ¡Truismo!
  • Las estructuras de financiación sostenible pueden ser ventajosas: los instrumentos vinculados a la sostenibilidad pueden diversificar la base de inversionistas y potencialmente reducir los precios. Siempre y cuando los inversionistas lo aprecien y estén dispuestos a invertir en esos valores y acepten menores rendimientos, por el supuesto menor riesgo de la empresa responsable.
  • Las revalorizaciones de las acciones se obtienen ofreciendo efectos financieros: el costo, la combinación de ingresos, la resiliencia y la disciplina impulsan la valoración, no las afirmaciones ESG genéricas. ¡Obvio!  Pero a veces el greenwashing es efectivo, de lo contrario no existiría.

Es de notar que son generalizaciones más que conclusiones, que parecen seleccionadas para demostrar lo que les conviene, puede haber un sesgo en la selección de los informes a analizar. Recordemos que es el mandato del WBCSD. No deben considerarse como evidencia incontrovertible y de aplicación universal.

III.           En conclusión: ¿Es rentable para la empresa el ser responsable?

Una de las conclusiones de la discusión precedente es que los informes producidos por partes que pueden o quieren beneficiarse de su contenido deben tomarse con cautela, es necesario un análisis crítico antes de aceptarlos. Con esto no queremos decir que la sostenibilidad no es favorable a la posición financiera de las empresas, pero sí que no es tan obvio como estos informes lo quieren presentar. Y esto puede tener el efecto pernicioso de envalentonar a los críticos, que acusan a la sostenibilidad de exageraciones. [iv] Es necesario un análisis mesurado de la relación sostenibilidad/rentabilidad, que es lo que proponemos a continuación.

La respuesta a la pregunta del título del artículo la hemos analizado en múltiples oportunidades (ver Mis dieciséis artículos sobre la tensión entre responsabilidad y rentabilidad) y aquí resumimos las principales conclusiones que hemos sacado, con algo de simplificación para evitar una larga discusión.[v] Para obtener una respuesta es necesario distinguir dos campos de actuación: (1) al interior de una empresa en particular, de interés para sus dirigentes, y, (2) en el mercado de valores, de interés para los inversionistas generales.

  • En el caso del impacto al interior de una empresa también es necesario distinguir entre dos casos:
(a) cuando el impacto sobre la rentabilidad es intrínseco a la práctica responsable como por ejemplo el caso de la eficiencia energética o el reciclaje, donde hay una relación positiva; y,
(b) cuando el impacto depende de la reacción de terceros, como es el caso de mejoras en las condiciones laborales donde la mejora en la productividad dependerá de las reacciones de los empleados, o el caso de los productos responsables que dependerá de las reacciones favorables de los consumidores, en cuyo caso la relación entre responsabilidad y rentabilidad puede ser desde inexistente a altamente positiva. Depende de la reacción de los stakeholders.

  

  • Para el caso de la rentabilidad en los mercados financieros también debemos distinguir entre dos casos:
(a) a nivel de una empresa en particular, el efecto es el mismo que en caso anterior, cambiando la palabra “consumidores” por “inversionistas”. Dependerá de sus reacciones, para lo cual: (1) deben enterarse de la responsabilidad de la empresa; y, (2) deben actuar, y deben ser muchos inversionistas los que lo hagan para que tenga efecto sobre el precio en la bolsa. Un buen ejemplo son las empresas constituidas con propósito y compormiso de impacto tangible.
(b) a nivel de carteras o fondos de valores tipificados como responsables.  Para este caso se han llevado a cabo millares de estudios estadísticos de su comportamiento en las bolsas de valores, basándose en alguna medida parcial de sostenibilidad, en general alguna práctica responsable (no hay una que capture un concepto tan complejo), con resultados muy diferentes, algunos concluyen una relación positiva, otros negativa, otros inconclusa. La única conclusión generalizable de estos estudios es que no hay conclusión generalizable, por cuanto tienen innumerables problemas metodológicos (períodos de tiempo, países, cuantificación de las variables de sostenibilidad, ciclo económico, composición de las carteras, otras características de los valores, etc.), que impiden su extrapolación a otras condiciones. [vi] Y lo que es más importante es casi ningún estudio distingue entre causa y efecto: ¿son más rentables porque son sostenibles o son sostenibles porque son más rentables y tienen mayores capacidades para dedicarle recursos gerenciales y financieros?


Lo que más se difunde en los medios de comunicación es lo que promueven los interesados en que la relación sea positiva, en el caso de la empresa individual, al interior o en la bolsa, se ignora que la relación depende de la reacción de terceros, ya sean empleados, clientes, inversionistas u otros stakeholders, y en el caso de carteras de inversiones se obvia que los resultados no son generalizables, dependen de muchos factores incontrolables.

Pero lo que suele quedar claro de la experiencia es de que las prácticas irresponsables pueden tener un impacto negativo sobre la situación financiera, aunque también en este caso es imposible generalizar ya que hay empresas que se aprovechan de extraordinarias demandas de sus productos y servicios irresponsable para beneficiarse (casinos, tabaco, armamento, bebidas alcohólicas, petróleo, etc.).

¿Es rentable para la empresa el ser responsable? ¡Puede ser, depende!


GRÁFICO DE LA SECCIÓN III SEGUN EL AUTOR


GRÁFICO SEGÚN LA IA (NotebookLM)




[iii] Para una lista, no exhaustiva, de 15 beneficios de su preparación ver Informes de sostenibilidad: ¿Sirven para algo?

[iv] Ver la etapa de “banalización” del artículo citado en la nota 1.