sábado, 12 de septiembre de 2026

La Inteligencia Artificial tiene un impacto positivo sobre el empleo: ¿Positivo para quién?

 

Tiempo de lectura 2 minutos. Para su preparación no se ha utilizado la IA.

¿Sabías que un estadístico que no sabia nadar se ahogó cruzando un río con un promedio de profundidad de un metro?

En efecto, el promedio esconde la realidad, pero lo seguimos usando como si lo fuera.

Esto viene al caso en el análisis del impacto de la Inteligencia Artificial, IA, sobre el empleo. El numero del 4 de septiembre del periódico The Economist incluye el articulo The jobs apocalypse is postponed. An AI jobs boom is here: Initial effects of the technology on employment look positive (El apocalipsis laboral se pospone. Ha llegado el auge del empleo impulsado por la IA: los efectos iniciales de la tecnología en el mercado laboral parecen positivos), donde, de un exhaustivo análisis (recomendado), por sectores industriales, edades, profesiones, etc., en EE. UU., concluye que, en el agregado, el impacto de la IA sobre el empleo es positivo.  Se han creado más empleos que se han destruido.

Para quien sabe nadar, (quien es capaz de adaptarse o aprovecharse del impacto de la IA en su empleo) esta información es positiva. Si se adapta (si sabe nadar) no tiene nada que tener, puede superar las profundidades superiores al metro que impone la IA.

Para la economía en general, para los promotores e inversionistas en la IA, esta información es halagüeña.

Pero para el normal de los mortales, para la sociedad como un todo, es engañosa. Lo que me importa a mi es el impacto en MI empleo y estas conclusiones esconden los impactos negativos, irreversibles sobre el empleo de muchas personas y sobre su calidad de vida. Desde el punto de vista de la sostenibilidad empresarial, esta información lo que nos dice es que la empresa debe estar muy atenta al impacto de la IA, no solo sobre sus beneficios, sino sobre la situación laboral de sus empleados y tomar las medidas que sean posibles para adaptarse tanto ella como promover la adaptación de sus empleados, y en el peor de los casos, tomar las medidas compensatorias para mitigar los impactos negativos (en nueve artículos anteriores había comentado sobre ese impacto y la responsabilidad empresarial en ello [i] [ii] ).

Y esto también debería ser la responsabilidad social de los gobiernos, de preocuparse no solo por el impacto en el desarrollo económico y el crecimiento, sino por el impacto social en sus ciudadanos.

El promedio, el neto, el agregado, esconde impactos negativos que no son compensables con los impactos positivos, que perjudican, en general a los más vulnerables y benefician, en general, a los más resilientes, económica y socialmente.  No hay ni habrá transferencias de recursos de los beneficiados a los perjudicados. [iii]

No todos saben nadar, ni todos son capaces de aprender en el corto plazo.



[ii] Y recordar que el papa Loen XIV dedico su primera encíclica al tema, que analizamos en Implicaciones de la Inteligencia Artificial para la responsabilidad empresarial en el contexto de la encíclica Magnifica Humanitas.

[iii] Aunque hay algunos países que están estudiando medidas para la redistribución de algunos beneficios a la sociedad, por ejemplo, vía transferencias directas o mejoras en los servicios sociales (¿puede ser factible? ¿eficiente?). Si quieres saber más sobre esto pregúntale a algún bot de la IA, por ejemplo, a Gemini de Google, por “distribution of benefits from IA to the citizenship”).


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