Tiempo de lectura 2 minutos. Para su preparación no se ha utilizado la IA.
¿Sabías que un
estadístico que no sabia nadar se ahogó cruzando un río con un promedio de
profundidad de un metro?
En efecto, el
promedio esconde la realidad, pero lo seguimos usando como si lo fuera.
Esto viene al
caso en el análisis del impacto de la Inteligencia Artificial, IA, sobre el
empleo. El numero del 4 de septiembre del periódico The Economist incluye
el articulo The jobs apocalypse is postponed. An
AI jobs boom is here: Initial effects of the technology on employment look
positive (El apocalipsis laboral se pospone. Ha llegado el auge del empleo impulsado por la IA:
los efectos iniciales de la tecnología en el mercado laboral parecen positivos),
donde, de un exhaustivo análisis (recomendado), por sectores industriales,
edades, profesiones, etc., en EE. UU., concluye que, en el agregado, el impacto de la IA sobre el empleo es positivo. Se han creado más empleos que se han
destruido.
Para quien sabe
nadar, (quien es capaz de adaptarse o aprovecharse del impacto de la IA en su
empleo) esta información es positiva. Si se adapta (si sabe nadar) no tiene
nada que tener, puede superar las profundidades superiores al metro que impone
la IA.
Para la economía
en general, para los promotores e inversionistas en la IA, esta información es
halagüeña.
Pero para el normal
de los mortales, para la sociedad como un todo, es engañosa. Lo que me
importa a mi es el impacto en MI empleo y estas conclusiones
esconden los impactos negativos, irreversibles sobre el empleo de muchas
personas y sobre su calidad de vida. Desde el punto de vista de la sostenibilidad
empresarial, esta información lo que nos dice es que la empresa debe estar muy atenta
al impacto de la IA, no solo sobre sus beneficios, sino sobre la situación
laboral de sus empleados y tomar las medidas que sean posibles para adaptarse
tanto ella como promover la adaptación de sus empleados, y en el peor de los
casos, tomar las medidas compensatorias para mitigar los impactos negativos (en
nueve artículos anteriores había comentado sobre ese impacto y la
responsabilidad empresarial en ello [i] [ii] ).
Y esto también
debería ser la responsabilidad social de los gobiernos, de preocuparse
no solo por el impacto en el desarrollo económico y el crecimiento, sino por el
impacto social en sus ciudadanos.
El promedio, el neto, el agregado, esconde impactos negativos que no son
compensables con los impactos positivos, que perjudican, en general a los más
vulnerables y benefician, en general, a los más resilientes, económica y
socialmente. No hay ni habrá
transferencias de recursos de los beneficiados a los perjudicados. [iii]
No todos saben
nadar, ni todos son capaces de aprender en el corto plazo.
[i] Ver Mis nueve artículos sobre la Inteligencia Artificial y la responsabilidad
empresarial, en particular Impacto de la inteligencia artificial en
el bienestar social: ¿Bueno, malo o todo lo contrario?, Inteligencia Artificial en la
sostenibilidad empresarial. 1a. Parte: Responsabilidad de la empresa sobre el
impacto en la humanidad del empleado, e Inteligencia Artificial en la
sostenibilidad empresarial. 2ª. Parte: Impacto en el empleo.
[ii] Y recordar que el papa Loen XIV
dedico su primera encíclica al tema, que analizamos en Implicaciones de la Inteligencia
Artificial para la responsabilidad empresarial en el contexto de la encíclica
Magnifica Humanitas.
[iii] Aunque hay algunos países que están
estudiando medidas para la redistribución de algunos beneficios a la sociedad,
por ejemplo, vía transferencias directas o mejoras en los servicios sociales
(¿puede ser factible? ¿eficiente?). Si quieres saber más sobre esto pregúntale
a algún bot de la IA, por ejemplo, a Gemini de Google, por “distribution of
benefits from IA to the citizenship”).
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