domingo, 12 de febrero de 2023

Las (por lo menos) seis deficiencias de las calificaciones de sostenibilidad

 

En varios artículos hemos destacado los efectos perniciosos para el desarrollo de sostenibilidad empresarial y la inversión socialmente responsable (la de veras, no la falacia de la inversión ASG [i]), de las calificaciones de sostenibilidad. Reproducimos aquí las seis deficiencias que aportan y que hemos reiterado en esos artículos. [ii]

Primera: La principal deficiencia es que califican algo que no está definido y que cada calificadora define y modela a su gusto.  ¿Qué es sostenibilidad empresarial? [iii] Lo único que tienen en común es que todas le dan el nombre de calificaciones de sostenibilidad o algo parecido.  Agregan calificaciones en cada uno de decenas de indicadores A, S y G, por separado, sin considerar, todos los demás aspectos que forman parte de la sostenibilidad (cultura, valores, procesos, estrategias, incentivos, etc.), las sinergias, las necesidades de reforzarse unos con otros y la integralidad de todo ello (que no la captura un gran promedio ponderado)

Segunda: Adicionalmente, siendo su principal mercado los inversionistas, las calificadoras usan modelos en base a la materialidad financiera, que pretenden indicar el potencial impacto sobre la situación financiera de las empresas. Ignora una gran parte del mercado de la inversión verdaderamente responsable, donde los participantes también están interesados en la materialidad de impacto, el efecto de las actividades de la empresa en la sociedad y el medio ambiente.

Tercera: Pero el impacto es ignorado por las calificadorasSe basan en los insumos asignados y las actividades llevadas a cabo, pero no en sus resultados y el impacto logrado.

Cuarta: Y lo que es peor, se ignoran los impactos negativos, no restan puntos, en el peor de los casos le asignan calificaciones de cero.  Hay empresas con el máximo puntaje que tiene impactos negativos no mitigados y comportamientos irresponsables (el caso de los best-in-class del Dow Jones)

Quinta: Pero se utilizan por muchos de los participantes del mercado como si indicaran la sostenibilidad empresarial, o sea como indicadores del bien que supuestamente hacen para la sociedad. ¿Inconscientemente, por ignorancia, por complicidad o por comodidad? Sea como sea, no solamente tienen los problemas de conflictos de definición de algo no definido, sino además de usos de las calificaciones que no se corresponden con lo que representan.

Sexta: Y asignan clasificaciones a los diferentes criterios A, S y G, y calculan una calificación agregada, lo que implícitamente permite compensar deficiencias en algunos aspectos con elementos positivos en otros y viceversa. [iv] Esto permite calificar con elevadas puntuaciones a empresas que tienen grandes irresponsabilidades. ¿Compensa la existencia de un código de conducta a elevadas emisiones de gases de efecto invernadero?  Para muchas calificadoras sí.

Suficientes deficiencias como para que, si son usadas para tomar decisiones de inversión, por lo menos lo hagan con conocimiento de causa, de qué son y qué no son.  Son la base de la falaz inversión ASG.

sábado, 4 de febrero de 2023

Responsabilidad social de la banca española: ¿De quién son los beneficios extraordinarios?


La banca española ha estado en el debate público recientemente por las buenas y por las malas: por el cierre de oficinas y reducción del personal en gran escala [i] y por la obtención de beneficios extraordinarios. Ello ha excitado la atención de algunos stakeholders, que en condiciones normales no se preocupaban mucho por las actividades de la banca más allá de la accesibilidad, costo y crecimiento de su dinero. [ii] Esta reciente situación despertó el interés de los aportantes de fondos, que se rebelaron por la reducción en tiempo y espacio del servicio, y en particular, del gobierno que ha estado considerando imponer impuestos especiales a las ganancias extraordinarias.


En este articulo analizamos lo que debería hacer la banca con los beneficios extraordinarios que ha generado desde el punto de vista de su responsabilidad ante la sociedad y de la justicia social, que no es lo que establecen las leyes. El objetivo es mostrar lo que sería deseable para una banca que se precia de ser responsable (en algunos aspectos), aunque ello enfrente dificultades ante la realidad actual.

I.                Responsabilidad de la banca comercial

Analicemos la responsabilidad de la banca española en este contexto. Para no complicar la discusión dividiremos a sus stakeholders en solo cinco grandes grupos: shareholders, dirigentes, clientes, empleados, y el estado que representa a la sociedad en general.

De una u otra manera, cada uno de los grandes bancos han profesado abierta y públicamente la prioridad que le dan a algunos de sus stakeholders, más allá de los accionistas, en especial a los clientes y en menor grado a los empleados. [iii] A los accionistas y dirigentes no se lo han anunciado, se lo han demostrado tangiblemente a través de aumentos significativos en el rendimiento de sus inversiones y bonificaciones. Y el interés en los intereses (cacofonía) del Estado, que supuestamente representa a la sociedad en general, se lo han expresado con el rechazo a la intervención en sus actividades.

Es en las situaciones anormales, en la bonanza y en la adversidad, cuando se aprecia el verdadero carácter de las personas y de las instituciones (conjuntos de personas, procesos, culturas, procedimientos, políticas, etc.). Es en estas situaciones que podemos analizar como ejercen su responsabilidad ante la sociedad.  Consideremos esa responsabilidad ante las ganancias extraordinarias obtenidas.

De que los dirigentes pueden hacer lo que quieran con las ganancias extraordinarias, dentro de las leyes vigentes, no hay duda. El problema no es lo que pueden hacer, sino lo que deben hacer.  Recordemos que son intermediarios financieros de recursos del público, con licencia legal para operar otorgada por el estado, y como tal tienen una responsabilidad con TODOS los aportantes de recursos. Y aquí nos referimos solo a un grupo de los stakeholders.

En los bancos comerciales la inmensa mayoría de los recursos provienen del público via sus depósitos y la adquisición de sus valores de deuda en los mercados.  Una pequeña parte proviene de los aportes de los accionistas y de las ganancias retenidas en el negocio. En general las proporciones de recursos suelen ser 90/10, en términos de su valor en libros (para el aporte efectivo se debe considerar el valor de mercado del capital, que es lo que los accionistas tienen comprometido). [iv]

II.             ¿De quién son las ganancias extraordinarias? ¿Qué/quién las generó?

En realidad, la pregunta es válida también para las ganancias ordinarias, pero nos concentraremos en las extraordinarias por el interés y la controversia que han despertado.

1.      ¿Cómo se han generado las ganancias extraordinarias?

Legalmente las ganancias, sean ordinarias o extraordinarias, pertenecen a las instituciones, pero por las características de su financiación éstas no se pueden considerar por encima de la sociedad como su fueran una institución supranacional que no depende de ningún estado. Son empresas de servicio público. Se dirá que operan en mercado competitivo y por ende tiene derecho al fruto de sus esfuerzos.  Pero en esto debemos hacer dos consideraciones: (1) ¿son los beneficios extraordinarios resultado de una extraordinaria gestión o más bien se deben a factores exógenos?; y (2) ¿se deben a que operan en un mercado oligopólico, donde la competencia es más aparente que real, por lo que no están llevando a mejores servicios y menores márgenes de intermediación? Compiten sí, pero aun cuando no haya colusión actúan de forma semejante y se escudan unas con las otras. Difícilmente se puede esperar que reduzcan los márgenes de intermediación y presten mejores servicios como consecuencia de la competencia.

Su licencia exige, y su principal responsabilidad es, prestar una intermediación eficiente y efectiva.  Claro está que no es fácil definir con precisión lo que esto quiere decir, pero sí podemos decirlo cuando no lo es. Lo es cuando tratan de reducir costos y ser lo más eficiente posibles en su gestión, pero solo si mantienen la efectividad de la intermediación. El reciente caso del cierre de oficinas, la reducción del personal, limitaciones a algunas transacciones, comisiones y restricciones y la amplia digitalización, que afecta seriamente a un segmento de la población, son un buen ejemplo del conflicto entre eficiencia y efectividad.

No tiene nada de malo ganar mucho dinero, siempre que sea obtenido respetando las legislaciones y regulaciones vigentes, pero estas regulaciones y legislaciones no contemplan cuationes de equidad y justicia en la distribución a las partes que las han contribuido a generar. ¿Y quiénes son? ¿solo los accionistas?  ¿los dirigentes?

En general, después de repartir las bonificaciones extraordinarias a los dirigentes de acuerdo con sus contratos laborales y de haber retenido las ganancias que se consideran prudentes para el nivel de capital que es necesario para mantener la solvencia requerida por el Banco Central Europeo (que ha advertido a los bancos sobre la necesidad el preservar el capital [v]), se dice que el remanente “le corresponde” a los accionistas y se puede repartir en varias formas: dividendos en efectivo, dividendos en acciones y recompra de las acciones en el mercado bursátil. [vi] Y este el quid de la cuestión, el supuesto de que los accionistas son dueños de las empresas y que tienen derecho al “residual”, lo cual es una falacia perpetuada por la creencia y enseñanzas de que la maximización de beneficios financieros es el propósito y razón de ser de la empresa. [vii]

Analicemos brevemente el aporte de recursos a un banco comercial. Los recursos que gestiona un banco comercial vienen, en general, de los depósitos del público, de los préstamos de terceros, de la venta de valores negociables de deuda, de aportes de capital (originales y de aumentos) y de las ganancias retenidas. El patrimonio neto (capital y ganancias retenidas) suele ser del orden del 10% de los recursos totales.  Cada uno de los aportantes recibe una remuneración por el uso de esos recursos, en función del riesgo que corren, o sea inversamente a la prioridad que tienen sobre los recursos en caso de liquidación o de absorción de pérdidas.

Pero ¿es justo que buena parte de las ganancias extraordinarias se repartan solo a los accionistas, cuando hay muchos otros aportantes de fondos que han contribuido?  Lo cierto es que ninguno de ellos ha hecho nada especial para la obtención de las ganancias extraordinarias, que se deben mayormente a las circunstancias del ciclo económico y la guerra en Ucrania que ha contribuido a la inflación y por ende a la elevación de los márgenes de intermediación de la banca.  Las tasas de interés que se cobran sobre las colocaciones suelen ser más flexibles que las que se pagan sobre los pasivos. A lo mejor los dirigentes tienen algo de crédito por haber posicionado a sus bancos estratégicamente para capturar los beneficios, pero ellos ya tienen la remuneración ligada a esos resultados y habrán recibido su recompensa de acuerdo a sus contratos.

2.     Ganancias extraordinarias, reparto a accionistas

Sin entrar en muchos detalles, algunos titulares de prensa, con nexos a su contenido y algún comentario:

Sabadell se dispara en Bolsa tras rozar beneficios récord y elevar el ‘pay out’ (Repartirá entre los accionistas 430 millones de euros que se repartirán en partes iguales entre un pago en efectivo y recompras de acciones).

La banca se lanza a la recompra de acciones para remunerar a sus inversores

Caixabank gana 3.145 millones en 2022, un 39,8% menos por el efecto de la fusión, y pagará el 55% en dividendos (Eleva a doble dígito los márgenes bancarios).

Caixabank gana menos, pero tiene una proporción de pago de dividendos relativamente elevada, presumiblemente para no reducir el monto absoluto del dividendo, pero con ello reduce su base de capital para las operaciones crediticias. Accionistas primero. En realidad, los resultados han sido buenos, ya que sin tener en cuenta el impacto de la fusión, el resultado de 2022 crece un 29,7%.

BBVA bate su récord de beneficios y repartirá el mayor dividendo en efectivo de los últimos 14 años

  

Fuente: Cinco Días

El presidente del banco, Carlos Torres Vila afirma que los únicos que tienen derecho a esas ganancias extraordinarias son los accionistas:

“Tenemos un compromiso de devolución muy claro de cara al accionista. Hemos querido mandar un mensaje de que estamos en la parte alta del rango del payout y tenemos una perspectiva muy buena de que si las cosas van bien podemos tener una remuneración adicional con los accionistas en línea con el año pasado a través de recompra de acciones”.

Santander gana 9.605 millones en 2022 y logra su mayor beneficio histórico (Dispara los márgenes típicos bancarios a doble dígito).

Aunque hay algunas excepciones como el caso de Abanca, que redujo la proporción de beneficios que se reparten como dividendos para ahorrar recursos para posibles expansiones del negocio (Abanca reduce el ‘pay out’ del 40% al 25% para contar con capital ante posibles compras).

3.      Oposición a impuestos especiales.

También algunos titulares y nexos:

La banca trabaja contra reloj para tumbar el impuesto al sector alegando inconstitucionalidad   

Botín critica el impuesto a la banca tras reunirse con Sánchez en Davos

Y la presidente del Santander, en su oposición a los impuestos especiales dice (Ana Botín, sobre el gravamen a la banca: “Pagamos más impuestos, pero que paguen todos”):

“Los bancos concedemos crédito y lo hacemos en función del capital que disponemos. Si pagamos impuestos habrá menos capital para dar crédito o menos capital para repartir entre los accionistas” (énfasis añadido).

¡De acuerdo con que todos paguen los impuestos que tocan! Pero también se reduce el capital si se hacen distribuciones extraordinarias de dividendos y se recompran acciones, recursos que podrían utilizarse para expandir las operaciones crediticias de los bancos. !Que no nos tomen por tontos!.

Estas declaraciones del BBVA y del Santander reflejan la prioridad de los accionistas ya que son estos los que directa o indirectamente eligen a los dirigentes y determinan su futuro, no es el Estado ni los aportantes de fondos, no los otros stakeholders.

Pero como parte de la distribución la presidente anunció que el Santander subirá un 4,5% el sueldo a todos sus empleados en España. Laudable, pero no a los empleados de los otros países que han contribuido a las ganancias extraordinarias como Argentina o Brasil, quizás porque en esos países no se amenazado con impuestos especiales o los sindicatos no han reclamado, como es el caso de España.  España representa solo el 18% de los beneficios del grupo.

Fuente: El País

III.           Distribución de las ganancias extraordinarias.

En la discusión que sigue no nos referimos a los derechos legales sobre las ganancias extraordinarias, que son claros, nos referimos a los que sería de justicia y equidad. Si las ganancias extraordinarias se pueden atribuir a la acción de algunas de las partes involucradas, tienen derecho a ellas, pero en este caso parecen ser en gran medida debidas a factores fuera del control de esas partes.

Entonces sería de justicia que se repartieron en función de los aportes de recursos que han permitido lograrlas, después de haber retribuido debidamente a los dirigentes, que tienen bonificaciones relacionadas con los beneficios financieros, y a los empleados, que no las suelen tener, por su contribución a la gestión.

La siguiente tabla incluye una posible guía.  

STAKEHOLDERS

REPARTO EN FUNCIÓN DE SU CONTRIBUCIÓN

Accionistas

Dividendos en proporción a su contribución a los recursos utilizados

Dirigentes

Mejores remuneraciones, por su contribución a la mejora

Clientes

Menores tasas a los demandantes de recursos y mayores a los aportantes.

Empleados

Mejores condiciones laborales

Estado/Sociedad

A quien esté en mejor capacidad de beneficiar a la sociedad (ver discusión)


IV.           El caso análogo de las empresas de combustibles fósiles.

El caso tiene muchas analogías con las ganancias extraordinarias de las empresas de combustibles fósiles a nivel mundial. También en este caso algunos gobiernos han propuesto impuestos especiales y las empresas han tenido una reacción semejante a la de la banca española: repartir parte de esas ganancias a los accionistas vía dividendos extraordinarios, dividendos en acciones y recompra de acciones en el mercado bursátil (que tiene un efecto semejante). La respuesta del CEO de ExxonMobil a las críticas de que, en esta época de crisis, no está compartiendo con la sociedad parte de las ganancias extraordinarias es ilustrativa: “Claro que lo hacemos, pagamos dividendos extraordinarios a los que poseen nuestras extraordinarias acciones”. Algo parecido podría decir la banca española.

En ese caso sugeríamos que lo responsable y más conveniente para el futuro de las empresas es que esas ganancias extraordinarias fueran utilizadas para financiar la transición a energías limpias en vez de repartirás a los accionistas. [viii]

V.              ¿Se justifican impuestos especiales a la banca?

El gobierno ha estado considerando la imposición de impuestos especiales a estas ganancias, en principio porque le parecen extraordinarias, como si no les pertenecieran, como si pertenecieran al país. No es el argumento que usa, pero de acuerdo con la discusión anterior, el estado, que supuestamente representa a la sociedad, se vería justificado al actuar de intermediario entre los bancos y la sociedad, distribuyendo los recursos recibidos. Pero es estado no un intermediario ni eficiente ni efectivo y es muy posible que los beneficios se pierdan en el camino, en la burocracia, además de lo imposible que sería una distribución que reflejara la contribución de los componentes de la sociedad a esas ganancias extraordinarias.  Sería un instrumento muy burdo.

El caso de la banca comercial tiene una importante diferencia con las empresas de combustibles fósiles y es que la mayoría de los recursos provienen del público, en tanto que en las empresas de combustibles fósiles provienen de instituciones financieras e inversionistas. De allí que este caso alegamos por compartirlos con todos los aportantes de recursos que les han permitido lograrlos, no solo con los aportantes del, digamos 10%, de los aportantes de capital. 

Si bien es cierto que el resto de los recursos han sido remunerados, supuestamente a tasas que reflejan el riesgo, todo ello es bajo condiciones normales. En este caso los aportantes de recursos no pueden pedir una mayor remuneración, ni los deudores pueden exigir menores tasas, o sea una reducción del margen de intermediación, por el poder cuasi monopólico de esa banca.

En el caso de las empresas de combustibles fósiles, donde algunos gobiernos también han propuesto impuestos especiales a las ganancias extraordinarias, propusimos que el monto de las inversiones que esas empresas hicieran en la transición a energías limpias fuera deducible de ese impuesto. Si invirtieran todas las ganancias extraordinarias en energía limpia, no pagarían nuevos impuestos netos.

En el caso de la banca se puede proponer que el monto de las inversiones nuevas, incrementales, para la prestación de mejores servicios, y la reducción del margen de intermediación, sean deducibles de esos impuestos especiales. O se los pagan al estado o los invierten la mejora de sus servicios y márgenes.

VI.           ¿Factible? ¿Utópico?

Seguro que estas ideas no son factibles.  Los bancos comerciales en España son, individualmente, instituciones muy poderosas, y en el agregado no se diga.  Si bien es claro que no son una cooperativa, podrían, de manera voluntaria, devolverle alguna parte de estas ganancias a sus aportantes de fondos y prestamistas, además de a los accionistas, dirigentes y empleados, lo cual, si bien es técnica y legalmente factible, es muy, muy poco probable.

Si tuvieran que mostrar su responsabilidad ante la sociedad, para mitigar la situación descrita de reducción de la efectividad de la intermediación que han efectuado aun ante los extraordinarios beneficios, preferirían optar por medidas de muy bajo costo, que no otorgaran derechos, que no sentaran precedentes y que tuvieran alguna rentabilidad eventual. Preferirían medidas como la educación financiera, asistencia a algunos segmentos desventajados de la población, pintar de verde y social a las actividades tradicionales y gastar recursos en campañas publicitarias (como el nuevo lema de Caixabank: “Estar cerca de las personas para todo lo que importa”).

De nuevo, esto puede parecer utópico, no factible, de muy difícil implementación práctica, pero el mensaje subyacente es válido: la banca se puede quedar con los beneficios producto de su destreza, pero no de aquellas que han sido debidas a una explotación de la impotencia de depositantes, acreedores y deudores, que no tienen la flexibilidad de adaptarse a las nuevas condiciones. Muchos no pueden cambiar fácilmente de banco, ya sea en sus depósitos o en sus préstamos. Y aun si pudieran tendrían costos.  Lo que fortalece el monopolio colectivo de la banca.

Pero la alternativa de que lo gestione el Estado no es muy halagüeña, como comentábamos arriba.  Y que los bancos comerciales decidan subir las tasas a sus depósitos o reducir las de sus préstamos, en función de la competencia, no parece factible tampoco.

Como mencionábamos, el conjunto de la banca en España es un oligopolio de facto.

VII.         En resumen

¿De quién son las ganancias extraordinarias de la banca comercial? Legalmente de la banca. En términos de justicia y equidad, son de los que han contribuido a lograrlas: dirigentes, empleados, accionistas y clientes, en proporción a su contribución.  Pero como son mayormente debidas a factores fuera del control de estos grupos, la distribución se complica.

Pero, ¿Qué posibilidades hay para su distribución?:  (1) Del gobierno a la sociedad vía impuestos especiales, pero es un instrumento ineficiente e injusto con lo que han generado los beneficios; (2) via contribuciones voluntarias de los bancos a sus clientes y lo que corresponda a dirigentes y empleados por su contribución a la gestión, y los accionistas en proporción a sus aportes de recursos a valor de mercado, pero no solo a los accionistas; (3) reinversión en el negocio para expandir el crédito, cobertura, calidad de servicios, etc.; y, (4) combinación de estas últimas dos.

La actual estrategia de pagar dividendos extraordinarios y recomprar las acciones en el mercado es la que mejora el precio de la acción, y contenta a los accionistas, pero es la menos responsable ante la sociedad. La decisión de retener esas ganancias es la más responsable desde el punto de vista financiero, para hacerle frente a los vaivenes de los ciclos económicos, mejorar su resiliencia y ampliar la intermediación. Pero una combinación de las dos mencionadas arriba es más socialmente responsable.

Y nótese que no hemos propuesto regulaciones a los precios de los productos y servicios de la banca (hipotecas, depósitos, etc.), que solo introducen distorsiones, pero sí es necesario fomentar la intensificación de la competencia entre los bancos.


ADDENDUM:

Simultáneamente a la publicación de este artículo, El País publicó este (5/2/2023):

Los beneficios récord de la banca inflaman el debate sobre las hipotecas y los impuestos (Santander, BBVA y CaixaBank suman ganancias conjuntas de 19.000 millones en plena escalada de los tipos de interés, mientras encarecen los préstamos y remuneran los depósitos por debajo de la media europea)



[iv] Por ejemplo, al 1 de febrero del 2023 el valor de mercado a valor de libros para el BBVA era de 0,983 y 0,69 para el Santander.

[v] Y el Banco Central Europeo advierte de que los repartos de beneficios, via dividendos en efectivo, acciones o recompra de acciones reducen el capital de respaldo para afrontar los riesgos, de acuerdo con sus regulaciones. El BCE aumenta la presión sobre la banca y pide precaución con el pago de bonus a los directivos

[vi] Para un breve análisis de las razones y efectos de la recompra de acciones ver la sección I del artículo Greenwashing a la grande I: Recompra de acciones ligadas a la sostenibilidad.

[vii] Ver el amplio análisis de esta falacia en mi artículo ¿De quién es la empresa? 


domingo, 29 de enero de 2023

Como contribuir a confundir en financiamiento sostenible


En nuestro afán de desbancar aseveraciones que conducen a conclusiones erradas y poner rigor en la promoción de la sostenibilidad empresarial y el financiamiento sostenible, analizamos tres artículos publicados en la primera quincena de enero, que tienen en común destacar la supuesta mejor rentabilidad de los fondos sostenibles versus los convencionales. También comentaremos sobre la responsabilidad social de Spainsif al incluir los tres artículos en sus boletines semanales, dos en el del 13 y uno en el del 20 de enero de 2022.

I.                Tres artículos con sesgos y riesgos.

Los índices sostenibles inician el año mejor que los tradicionales, y El inversor en bonos verdes ya gana un 2,7% en lo que llevamos de año, publicados originalmente por eleconomista.es el 6 y 11 de enero del 2023, respectivamente, y La ESG volverá a superar al mercado en 2023 el 16 de enero en Social Investor

Los dos primeros, de la misma autora, tiene en común que hacen uso de evidencia muy circunstancial para promover esa supuesta superioridad. Hay que reconocer que los titulares que generan son muy atractivos y estimulan al lector a leerlos. Lamentablemente los lectores no expertos y los que quieren creerlo lo generalizan. Esa una irresponsabilidad del periodista, del periódico y de los medios que lo reproducen. ¿Exagero?

El segundo articulo asevera que el inversor en bonos verdes ya gana un 2,7% en lo que va de año (énfasis añadido). Ya ganan, en dos semanas un 2,7%.  ¡Qué buen negocio!  Imagínense lo que será en un año o varios. Si hay una constante en todos los mercados de valores es que los precios suben y bajan y los medianamente conocedores saben que las rentabilidades no son extrapolables, y menos en un período tan minúsculo en el contexto de las inversiones bursátiles.  

Y el artículo procede a comparar los rendimientos de cinco tipos de índices (que podrían ser fondos), con muy diferentes grados de riesgo, o sea no comparables, a menos que los rendimientos reportados hayan sido ajustados por su riesgo, lo que no se hace.  Otra de las lecciones fundamentales de los mercados de valores: no se pueden los rendimientos de valores o fondos con diferentes grados de riesgo, y, en el largo plazo, los valores con más riesgo deben rendir más.

El primer artículo incita a una conclusión semejante.  “Los índices sostenibles inician el año mejor que los tradicionales”.  ¿Sirve para algo esta información?  ¿Por qué sucedió esto? ¿Por razones que se mantendrán durante el resto del año y en años siguientes, o es una situación circunstancial propia de los vaivenes de los mercados bursátiles?  ¿Se puede extrapolar? La autora no se preocupa de estos “detalles”.  En este caso compara solo dos índices, el MSCI World y el MSCI World ESG, que reportan rendimientos muy semejantes ya que los valores que los constituyen son muy semejantes.[i]

El tercer artículo es más responsable ya que su autor es un profesional de la inversión responsable, aunque puede tener sesgos derivados de los intereses de su industria, en atraer mayores volúmenes de recursos. Para empezar “pronostica” sobre un plazo mayor, aunque sea corto en el contexto de las inversiones bursátiles.

Dice:

“Cualquier inversión temática o estilo tiene su ciclo de inversión. No hay que mirar el resultado en un año. Lo que hay que hacer es examinar el largo plazo. Y, a largo plazo, está claro que la inversión ESG lo ha hecho mejor y en el futuro lo seguirá haciendo bien porque solo va a haber flujos hacia ese tipo de empresas” (énfasis añadido).

Muy oportuna la advertencia sobre la necesidad de mirar el largo plazo, pero hay que demostrar que “lo ha hecho mejor” y que lo continuará haciendo. No hay pruebas. Y no basta con decir que “solo va a haber flujos hacia este tipo de empresas”. Es cierto que sí, y esto es un gran “si”, los inversionistas aumentan su demanda por los valores de estas empresas en los mercados, sus precios pueden tender a subir y con ello la rentabilidad de los fondos. Pero seguro que no irán solo a los fondos etiquetados como sostenibles. ¿Y porque no lo hicieron en el 2022 y sí lo harán en el 2023? ¿Qué ha cambiado?

Pero la demanda es solo uno de múltiples factores que afectan el precio de esos valores, están además los vaivenes de los ciclos económicos, como menciona el autor, la calidad de la gestión de estas empresas, las modas y las irracionalidades de esos mercados. [ii]  Y hay que analizar los valores individuales de los fondos que los contienen, que incluyen una serie de variables adicionales que determinan su rendimiento, como analizamos a continuación.

II.             Ni antes éramos tan malos no ahora seremos tan buenos.

¿A qué se debe la diferencia en rendimiento de fondos etiquetados como sostenibles y los convencionales? Se debe a las características de los valores que los conforman, que incluye otras variables, más allá de la sostenibilidad.  Si los valores incluidos solo se diferenciasen en su sostenibilidad, se podría atribuir parte de la diferencia a la sostenibilidad relativa, pero aun en este caso no toda, ya que la sostenibilidad no tiene una definición y valoración objetiva. Cada fondo tiene la suya.

En la industria de las inversiones responsables cada uno de los evaluadores de la sostenibilidad empresarial tiene sus propias ideas, lo que consideran más importante (que no necesariamente es lo material para la empresa [iii]), la asignación de valores relativos a cada uno de esos componentes y los valores relativos de las categorías A, S y G para producir una calificación cuantitativa.  Y no solo cada uno tiene su modelo, sino que además no es una calificación de la sostenibilidad de la empresa, que es un concepto mucho más complejo, que no puede ser capturado en un gran promedio ponderado de calificaciones individuales en algunos aspectos. [iv]

Aun en términos de las características de sostenibilidad empresarial de los valores incluidos en fondos etiquetados como sostenibles y los convencionales, podemos alegar que todos tienen algo de responsabilidad y algo de irresponsabilidad. Recordemos que las calificaciones no asignan valores negativos a las irresponsabilidades.

Las diferencias en sostenibilidad empresarial de los fondos no suelen ser tan grandes como se cree, no es que unos son blancos y los otros negros, todos son grises, en diferentes tonalidades.

Pero igualmente importante para la comparación de rendimientos es que los valores, para efectos de rendimientos bursátiles, se diferencian en mucho más que en su sostenibilidad empresarial (si es que se diferencian, ver nota al pie #1).

Para los que tienen algo de conocimientos de estadística podríamos decir que la comparación entre las rentabilidades de ambos tipos de fondos se suele hacer usando una sola variable: el etiquetado, cuando la diferencia debe ser explicada usando múltiples variables, y una de los omitidas es la de la sensibilidad de los valores bursátiles incluidos, en ambos casos, a los vaivenes del ciclo económico.

En el artículo Rendimiento de fondos responsables versus convencionales: Ni antes éramos tan buenos ni ahora somos tan malos, analizábamos las diferencias en rendimientos en varios períodos del ciclo económico, considerando además esta segunda variable y concluíamos que esta explica mucha de la diferencia, ya que los fondos etiquetados como sostenibles suelen tener una mayor proporción de valores de empresas calificadas como de “crecimiento”, en particular las tecnológicas, que aumentan de valor más que el promedio del mercado en períodos de bonanza, y los fondos convencionales que contienen valores de todo tipo, algunos considerados como no tan responsables que se benefician en períodos de estrechez.  En el reciente ciclo económico los fondos etiquetados como sostenibles superaron la de los fondos convencionales en períodos de bonanza hasta el 2021, en tanto que los convencionales los superaron en el 2022.

Buena parte de la diferencia reciente se explica por la mayor exposición de los sostenibles a empresas tecnológicas (¿responsables?), que perdieron valor y la mayor exposición de los convencionales a empresas de armamentos y combustibles fósiles, que tuvieron un año excepcional.

¿Se puede concluir algo basado en la comparación del rendimiento de ambos tipos de fondos en las dos primeras semanas del 2023, como hacen los dos primeros artículos? El tercero es más cauteloso al recurrir al largo plazo, y suponer que la demanda de los inversionistas responsables y pseudoresponsables hará subir los precios, si es que se materializa, por lo que los fondos etiquetados como sostenibles rendirán más que los convencionales durante el 2023. Es una posibilidad, pero hay muchos otros factores en juego y uno de ellos sería la recuperación de las bolsas en general y las de los valores tecnológicos en particular.

III.           ¿Y la responsabilidad social de Spainsif?

¿Qué tiene que ver la responsabilidad de Spainsif en esto?  

Spainsif es una asociación cuya “…misión primordial es fomentar la integración de criterios ambientales, sociales y de buen gobierno en las políticas de inversión ….así como concienciar e impulsar cambios en los procesos de inversión en la comunidad inversora. Su lema es “promoviendo la inversión sostenible”.

Pero hay maneras y maneras de promover la “inversión sostenible”. Una, la que prioriza Spainsif, es la promoción de la oferta de fondos, con menos preocupación por satisfacer las necesidades y responsabilidades de la demanda, de los inversionistas verdaderamente responsables, como si ello fuera automático. En función de los intereses de los miembros de Spainsif, mayormente gestores de fondos e instituciones asociadas, es de esperar que se preocupe de aumentar el negocio de sus miembros, pero también debe asumir su responsabilidad ante la sociedad.

Una cosa es promover la oferta de inversión responsable y otra es promover la responsabilidad de la inversión, el lado de la demanda. En el artículo Inversión responsable o responsabilidad de la inversión: ¿Es responsable la inversión responsable en España? comentábamos el informe anual de la institución analizando en detalle el impacto de cada uno de los tipos de fondos que gestionan sus miembros, para demostrar ese sesgo. Concluíamos que muchos de ellos tenían muy poco impacto sobre la sostenibilidad empresarial. Por ello sugeríamos que Spainsif se preocupara además de la responsabilidad de la inversión, de que la oferta de sus miembros sea de productos que tienen impacto real sobre la sostenibilidad.

El boletín mensual es un buen ejemplo de la promoción de la oferta ya que los tres artículos reproducidos van en ese sentido, de que las rentabilidades de los productos que ofrecen sus miembros son más rentables, sin proporcionar evidencias.

Es cierto que Spainsif no es el autor de los artículos, pero los reproduce y con ello se hace cómplice de la información engañosa. Tampoco es de esperar que publique comentarios a cada uno de los artículos que reproduce, pero si tiene responsabilidad editorial sobre lo que reproduce, es su decisión hacerlo, no son los autores los que los cuelgan en el sitio de Spainsif. No pueden lavarse las manos como lo hace Facebook. ¿Exagero?

Una institución que se dedica a promover la responsabilidad debería entenderlo. Al divulgarlos contribuye a la perpetuación de generalizaciones falsas. Pero sí es su responsabilidad, presentar una visión balanceada, de vez en cuando publicar artículos que analicen estos sesgos, que ofrezcan evidencias, si quieren promover la inversión responsable de veras, lo que incluye la responsabilidad de la inversión. [v]

¿Qué tiene más atractivo, un artículo que glosa o un artículo que demuestra que no es oro todo lo que brilla?



[ii] Ver un análisis de la composición de estos valores en el mercado en ….

[v] Una modalidad destacable de medios responsables son The Economist y el New York Times, que dan espacio a diferentes opiniones. Y el primero, cuando publica sus pronósticos para el nuevo año, al comienzo del siguiente analiza y publica como le fue.


domingo, 22 de enero de 2023

¿Hace falta ser una empresa responsable para emitir un bono ligado a la sostenibilidad?: ¿Somos tontos?


Antecedente

En junio del 2021 publicamos el artículo ¿Hace falta ser una empresa responsable para emitir un bono ligado a la sostenibilidad?, donde analizamos el entorno de la emisión de un bono ligado a la sostenibilidad por parte de la multinacional brasileña JBS, que permitió ilustrar una de las mayores deficiencias de este tipo de emisiones de valoresLa empresa es considerada como causante de buena parte de la deforestación del Amazonas, de la contaminación de agua en EE. UU., y encontrada culpable de corrupción, de colusión para la fijación de precios de los productos y manipulación de sus valores en la bolsa. Además de pagar cuantiosas multas en Brasil y en EE.UU., algunos de sus dirigentes estuvieron encarcelados por estos delitos. Aun así, colocó esta emisión, con exceso de demanda, con el compromiso de reducir en porcentajes modestos sus emisiones de gases de efecto invernadero. Y estas metas no incluían reducción en las emisiones de alcance 3, las de su cadena de valor, que constituyen el 90% de sus emisiones.

El bono fue emitido para retirar deuda existente, más costosa, no para utilizar sus recursos en las actividades de sostenibilidad de la empresa. Muy probablemente las metas que se propusieron como nexos al costo de los bonos, eran parte de la rutina, sin necesidad de mediar la emisión de los bonos.

Lo presentábamos como un caso paradigmático de la necesidad de considerar la sostenibilidad del emisor y el rigor e impacto del compromiso, no solamente de las metas que se prometen. [i]

La denuncia

Aun cuando las metas eran débiles, ahora una organización de la sociedad civil, Mighty Earth, la ha denunciado ante la Comisión de Valores y Mercados, SEC, de EE.UU. por incumplirlas (JBS “Green Bonds” and GHG Emissions Under Investigation). Adicionalmente alega que la empresa decide qué y a quién reporta información sobre sus emisiones. Y en función del interés creciente de la SEC en el reporte de las emisiones es de pensar que tomará en cuenta la denuncia.

En respuesta a la denuncia, JBS dice que dedicará US$7 000 millones a sus esfuerzos de sostenibilidad. Por ejemplo, espera adoptar energía solar en todas las tiendas de su subsidiaria Swift & Company (¿cuánto representa esto?) y que también colabora con la empresa europea de salud y nutrición, DSM, para reducir sus emisiones de metano. Y espera invertir US$1 000 millones en la próxima década para reducir la intensidad de sus emisiones (emisiones por unidad de producto) en 30%, que no es lo mismo que el total de sus emisiones.  Ojalá que estos compromisos fueran vinculantes (es de suponer que sus abogados lo evitarán) y que alguna organización lo verifique y denuncie en caso necesario.

Es de destacar que, de acuerdo con un estudio, las emisiones anuales de JBS aumentaron en un 51% en cinco años, con 421 millones de toneladas en el 2021, comparadas con 280 millones in 2016.

Para ponerlo en contexto es de notar que esta huella ambiental es superior a la de Italia y casi igual a la de Francia y el Reino UnidoY sus emisiones de metano (28 veces más potente que el dióxido de carbono) son iguales a la suma de Alemania, Francia, Canadá y Nueza Zelandia.


¿Somos tontos?

Pareciera como si la empresa lo creyera, por ahora se ha salido con la suya y sigue prometiendo. Menos mal que algunos no lo son, que hay organizaciones de la sociedad civil que se preocupan de verificar los compromisos y promesas que se hacen.

Pero algunos inversionistas sí hacen el juego, ya sea por conveniencia, ignorancia o indiferencia.  Basándose en estas irresponsabilidades de los inversores “responsables” [ii] la empresa puedo reducir su costo de financiamiento, en base a un greenwashing en estado puro. Y la emisión del bono tuvo un exceso de demanda.



[i] Ver la comparación del impacto de los diferentes instrumentos de inversión responsable en ¿Tiene el financiamiento sostenible impacto sobre la sostenibilidad?

[ii] Importante conocer la diferencia entre inversionistas verdaderamente responsables de los que hacen el juego a la inversión responsable. Ver los artículos ¿Es lo mismo Inversión Socialmente Responsable, ISR que inversiones ASG? e Inversión responsable o responsabilidad de la inversión.