miércoles, 4 de noviembre de 2026

Greenwashing sobre/con impacto

 

Tiempo de lectura:  3 minutos. No se ha usado la IA para escribir este artículo.

 En el artículo anterior Tratemos el impacto de la sostenibilidad empresarial con el rigor que se merece, analizábamos una nota de la Autoridad del Mercado de Valores Europea, ESMA, para combatir el greenwashing en el reporte de impactos en los fondos de inversión y valores calificados como sostenibles.

Complementando ese artículo, en este analizamos el greenwashing sobre el impacto de las actividades de sostenibilidad empresarial, aunque no se refiere a fondos de inversión, sí se refiere al greenwashing del impacto, es el caso de la demanda de greenwashing para la aerolínea Lufthansa. Tenía un programa denominado de Tarifa Verde por el que el pasajero pagaba una extra. Fue acusada por la ONG Environmental Action Germany de greenwashing por el uso de esa palabra genérica, como si por extensión indicara que era usado para reducir emisiones. Al perder la demanda, Lufthansa decidió cambiar el nombre del programa a Tarifa Impacto.

El tribunal dictaminó que los consumidores que optaban por compensar sus vuelos mediante las «tarifas verdes» (*Green Fares*) no recibían información clara sobre el alcance de la compensación climática aplicada por la aerolínea en relación con el vuelo reservado. Además….. las tarifas daban a entender que los consumidores estaban contribuyendo directamente a compensar sus propios vuelos…. engaña sistemáticamente a sus clientes, haciendo pasar los viajes aéreos por climáticamente neutros a cambio de un pago adicional.[i]

La nueva tarifa sí especifica que no se usa para la reducción de las emisiones de su vuelo, sino de forma genérica para reducir las emisiones de la aerolínea, que ahora convierte los impactos que antes se entendían como específicos y directos a impactos genéricos.  Ahora por lo menos el viajero que paga el extra puede saber, si se interesa, que a lo que está contribuyendo no es a reducir emisiones tangibles, lo que lo hacía sentir bien, sino a que la empresa logre algunos objetivos de sostenibilidad, pero con el financiamiento de algunos viajeros, en vez de por esfuerzos propios.

Es un caso semejante al contraste entre “Bonos Verdes”, donde existe el compromiso medible de lograr objetivos de sostenibilidad con los recursos obtenidos, y los “Bonos ligados a la Sostenibilidad” donde los recursos son de libre disposición de la empresa para cubrir cualesquiera necesidades, pero comprometiéndose a lograr algunos objetivos de sostenibilidad (que debería logar de todas maneras).

Y he aquí un abuso de la palabra impacto. Cuando este debería entenderse por lo de que la tarifa adicional tiene un impacto directo, como el que se interpretaba con la Tarifa Verde, no es cierto ya que el “impacto” es a lo sumo indirecto. Antes el nombre era genérico para hacer creer que era de impacto directo y amplio, ahora se usa una denominación específica para un impacto genérico.

Para el no iniciado, como la gran mayoría de los viajeros, “Verde” debía parecer como algo genérico, vago, pero “impacto” debe parecer como específico, cuando es al revés. Recordemos que la demanda viene de una ONG muy conocedora de las situación.

Querido lector, si no te dan detalles, o no averiguas, ¿dónde crees que tienes mayor efectividad, pagando una “Tarifa Verde” o una “Tarifa de Impacto”?

Como consecuencia de la demanda Lufthansa es ahora más transparente, pero en función del destino de los recursos, que no ha cambiado, el nombre de la tarifa “Impacto”, a quien no hace sus deberes, es más greenwashing que la “Verde”.

Yo diría que Lufthansa no perdió, empató.

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