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lectura: 3 minutos. No se ha usado la IA
para escribir este artículo.
Complementando
ese artículo, en este analizamos el greenwashing sobre el impacto de las
actividades de sostenibilidad empresarial, aunque no se refiere a fondos de
inversión, sí se refiere al greenwashing del impacto, es el caso de la
demanda de greenwashing para la aerolínea Lufthansa. Tenía un programa
denominado de Tarifa Verde por el que el pasajero pagaba una extra. Fue acusada
por la ONG Environmental Action Germany de greenwashing por el uso de
esa palabra genérica, como si por extensión indicara que era usado para reducir
emisiones. Al perder la demanda, Lufthansa decidió cambiar el nombre del
programa a Tarifa Impacto.
El tribunal
dictaminó que los consumidores que optaban por compensar sus vuelos mediante
las «tarifas verdes» (*Green Fares*) no recibían información clara sobre el
alcance de la compensación climática aplicada por la aerolínea en relación con
el vuelo reservado. Además….. las tarifas daban a entender que los
consumidores estaban contribuyendo directamente a compensar sus propios
vuelos…. engaña
sistemáticamente a sus clientes, haciendo pasar los viajes aéreos por
climáticamente neutros a cambio de un pago adicional.[i]
La nueva tarifa
sí especifica que no se usa para la reducción de las emisiones de su vuelo,
sino de forma genérica para reducir las emisiones de la aerolínea, que ahora
convierte los impactos que antes se entendían como específicos y directos a
impactos genéricos. Ahora por lo menos
el viajero que paga el extra puede saber, si se interesa, que a lo que está
contribuyendo no es a reducir emisiones tangibles, lo que lo hacía sentir bien,
sino a que la empresa logre algunos objetivos de sostenibilidad, pero con el
financiamiento de algunos viajeros, en vez de por esfuerzos propios.
Es un caso
semejante al contraste entre “Bonos Verdes”, donde existe el compromiso medible
de lograr objetivos de sostenibilidad con los recursos obtenidos, y los “Bonos
ligados a la Sostenibilidad” donde los recursos son de libre disposición de la
empresa para cubrir cualesquiera necesidades, pero comprometiéndose a lograr
algunos objetivos de sostenibilidad (que debería logar de todas maneras).
Y he aquí un
abuso de la palabra impacto. Cuando este debería entenderse por lo de que la
tarifa adicional tiene un impacto directo, como el que se interpretaba con la
Tarifa Verde, no es cierto ya que el “impacto” es a lo sumo indirecto. Antes el nombre era genérico para hacer
creer que era de impacto directo y amplio, ahora se usa una denominación
específica para un impacto genérico.
Para el no
iniciado, como la gran mayoría de los viajeros, “Verde” debía parecer como algo
genérico, vago, pero “impacto” debe parecer como específico, cuando es al
revés. Recordemos que la demanda viene de una ONG muy conocedora de las
situación.
Querido lector,
si no te dan detalles, o no averiguas, ¿dónde crees que tienes mayor
efectividad, pagando una “Tarifa Verde” o una “Tarifa de Impacto”?
Como
consecuencia de la demanda Lufthansa es ahora más transparente, pero en función
del destino de los recursos, que no ha cambiado, el nombre de la tarifa
“Impacto”, a quien no hace sus deberes, es más greenwashing que la “Verde”.
Yo diría que Lufthansa no perdió, empató.
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