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Henos escrito
repetidamente sobre la necesidad de no confundir los impactos de las
actividades de sostenibilidad, los cambios que se logran en consecuencia, de lo
que suele reportase como si fuese un impacto, lo que suele referirse a
niveles previos al logro del impacto como lo pueden ser los insumos dedicados,
los productos obtenidos o los resultados logrados. [i]
Es un tema que
debería despertar más interés entre los stakeholders, pero parece haber
una “conspiración de desinterés” o de “ignorancia conveniente”. Los que aseveran impacto no tiene interés
en complicarse mostrando el cambio logrado, la apariencia basta, lo cual es
compartido por los gestores de fondos de inversión responsable, que de lo
contrario podría limitar el interés por sus productos. Afortunadamente con el creciente interés en
el greenwashing, algunos reguladores si se preocupan por la confusión y la posibilidad
del abuso del término “impacto”, que es atractivo para las empresa y para
los gestores de fondos.
Para ayudar a la
claridad y precisión de las declaraciones sobre el impacto logrado por las
inversiones en fondos sostenibles, el 12 de octubre del 2026 la Autoridad del Mercado
de Valores Europea, ESMA, emitió una nota temática sobre las Aseveraciones de
Impacto de las
inversiones en la serie de Notas sobre declaraciones de sostenibilidad
claras, justas y no engañosas: Abordar los riesgos de *greenwashing* en apoyo a
las inversiones sostenibles.
Las notas temáticas se elaboran para los participantes en el mercado con
fines educativos y se basan en las prácticas observadas en el mercado. No
establecen nuevos requisitos normativos, sino que tienen por objeto recordar
a los participantes en el mercado sus responsabilidades de formular
declaraciones claras, justas y que no induzcan a error (énfasis añadido).
I.
No es impacto todo lo que reporta como tal, no es oro todo lo que reluce.
Para apreciar las
diferencias entre los diferentes indicadores sobre los logros de las empresas
de actividades, productos, resultados e impacto, es conveniente hace un
breve repaso a estos cuatro conceptos que se suelen usar indistintamente. Esto
lo habíamos ya analizado en otro artículo específicamente sobre esta confusión
por lo que solo haremos un breve resumen. Decíamos [ii]:
A efectos poner en contexto el reporte de los impactos de las actividades
empresariales en el logro de su sostenibilidad, consideremos que estas actividades llevan
a productos, que logran resultados y por último
tienen (deberían tener) impacto.

Lo que ilustrábamos con estos tres ejemplos:
La gran mayoría de los indicadores que se reportan
en los informes de sostenibilidad y que son usados en las calificaciones de
sostenibilidad se refieren a insumos, productos o resultados, no al impacto, no
al cambio logrado, aunque muchas veces lo denominan como tal. De hecho, las regulaciones de la
Comisión Europea sobre el reporte de información referente a sostenibilidad no
hacen la distinción.
Es de destacar que medir el impacto no es sencillo, a veces el
impacto solo se logra en el mediano a largo plazo. Pero ello no obsta para que
se hagan los esfuerzos que sean factibles, y por lo menos no pretender que
los insumos, productos o resultados reflejan impacto. A lo sumo son
condición necesaria, pero definitivamente no suficiente,
II.
La nota temática de ESMA
ESMA, como ente
regulador del mercado de capitales europeo, solo se preocupa de un segmento del
financiamiento sostenible: los valores y fondos que se transan en los mercados
de valores, y el objetivo de la nota es la prevención del greenwashing en la
comercialización de estos productos, de lo cual las aseveraciones de
impacto de los productos son solo una parte.
Pero en este artículo consideraremos solo este aspecto del greenwashing.[iii]
Por ello, la
cobertura del impacto se trata de pasada y no es tan específica como hubiéramos
deseado, en el contexto de la discusión precedente sobre los diferentes
conceptos. La Nota también suele mezclar el impacto como sinónimo de cambio
logrado con los conceptos de menor alcance como los insumos, productos y
resultados. De hecho, solo menciona dos de los cuatro: resultados e impacto.
Postula cuatro principios que deben guiar el reporte del “impacto”: que se explican por si solos y no ameritan comentarios, aunque queremos resaltar uno de ellos:
- Precisos;
- Accesibles;
- Actualizados, y
- Fundamentados: Este es el aspecto más critico y lo que permite determinar la veracidad de las aseveraciones y contribuir a evitar el greenwashing. Según la nota:
Para ilustrar
estos principios, la nota incluye cinco ejemplos breves sobre como reportar honestamente
y otros seis de lo que se debe evitar. A efectos prácticos, estos ejemplos constituyen
el valor agregado de la nota, más allá de la
discusión general que los procede.
Para no extender más
este artículo reproducimos algunos de los ejemplos que resumen muy precisamente
el objetivo de la nota.

Este es un caso
muy común de greenwashing, donde se promete el logro de la neutralidad en las
emisiones, con planes, pero sin justificar su factibilidad, la estrategia a
seguir, los hitos intermedios, los recursos asignados, las responsabilidades,
etc. sin reportar el progreso que se va logrando.
III.
¿Pero tiene impacto el financiamiento sostenible?
Analizando los
productos que les preocupa a ESMA, los valores negociables y los fondos que
agregan estos valores, que se ofrecen a los inversionistas, se puede ver que se
hace el supuesto implícito de que es cuestión de reportar ese impacto de forma
honesta. En este sentido es importante destacar
que lo que ellos denominan impacto no necesariamente tiene impacto sobre la sostenibilidad
del planeta y la sociedad. Es solo que tienen el “potencial” de hacerlo.[iv]
Por ejemplo,
catalogarían como impactante un fondo de inversión que ha seleccionado los valores
negociables que lo integran en función de la supuesta sostenibilidad
empresarial de las empresas que los emiten. Ello permite reportar que el fondo
tiene impacto, pero lo que no se dice es que los valores que el fondo ha adquirido
en los mercados secundarios de capitales ya existían y fueron vendidos
por alguien que los poseía, lo que resulta ser una mera transferencia de
recursos financieros entre comprador y vendedor, las
empresas cuyos valores constituyen los fondos no han recibido recursos frescos
para llevar a cabo actividades que mejoren la sostenibilidad del planeta y la
sociedad. Los recursos han sido
una transferencia entre comprador y vendedor. También es posible que los
fondos adquieran valores que hayan sido recientemente calificados como sostenibles
y que antes se cotizaban en los mercado como empresas sin tal calificación. Pero tampoco hay transferencia de recursos a
las empresas.
No hay
“impacto” sobre la sostenibilidad de la sociedad y del planeta, solo el
potencial de haberlo.
Es solo en el caso
de los mercados primarios, donde las empresas emiten valores (acciones o
instrumentos de endeudamiento) donde las empresas reciben recursos frescos, pero,
aun así, ello no obliga a las empresas que hayan sido calificadas con algún
grado de sostenibilidad, a invertir esos recursos frescos en actividades de
sostenibilidad. Esto es solo en el caso de las emisiones de valores o
endeudamientos con compromiso de dedicar estos recursos a estas actividades
como el caso, por ejemplo, de los bonos verdes, sociales y sostenibles, y
algunos casos de bonos ligados a sostenibilidad. [v]
Un fondo o los valores de una empresa puede reportar que ha tenido impacto
en la sostenibilidad sin haber dedicado los recursos a ello. Solo lo será en el
caso de recursos frescos que se obtengan con el compromiso de dedicarlos a
actividades relacionadas con la sostenibilidad, o bien en aquellos casos de gestores
activistas que utilizan su poder de voto en influenciar las decisiones de las
empresas, o su poder de persuasión para involucrarse con los dirigentes.
Un caso muy específico,
pero poco frecuente [vi]
es de “fondos de inversión de impacto”, que se constituyen específicamente
para la adquisición de valores de empresas que constituyen con ese fin y que se
comprometen a usar los recursos en esas actividades, y que, en general, suelen
tener el involucramiento directo de los gestores de esos fondos en lograrlo.
Son relativamente una excepción entre los fondos de inversión que se califican
como responsables.
Y sin hablar de
que las empresas calificadas por alguna institución como sostenibles, lo sean
en la realidad. Es muy posible que logran la calificación con algunas
actividades, políticas o estrategias, pero su contribución puede ser mínima.[vii]
IV.
En concusión.
El impacto
importa, es lo mas importante de la sostenibilidad empresarial, pero lamentablemente no solo existe
confusión sobre lo que es en realidad impacto, cambio logrado, por lo que es
uno de los instrumentos más utilizados para el greenwashing.
La nota temática
de ESMA tiene el potencial de contribuir a reducir la confusión y mejorar la
comunicación del impacto, aunque se limita los fondos de inversión u valores
calificados como sostenibles.
[i] Ver por ejemplo ¿Lo que hacen las empresas o lo que logran
con lo que hacen?: El impacto importa y En sostenibilidad empresarial, ¿Tiene impacto el impacto?
[iii] Para la descripción general de la Nota
ver, por ejemplo, ESMA Guides Investment Firms on Avoiding
Greenwashing in Impact, Climate Transition Claims
[v] Ver el extenso análisis de esto en Algunas
falacias del financiamiento sostenible: ¿Tiene impacto en la sostenibilidad?
[vi] El informe La
Inversión Sostenible y Responsable en España 2026 de spainsif, Foro
Español de Inversión y Finanzas Sostenibles, reporta que solo el 4,70% de los fondos
calificados como sostenibles corresponde a inversión de imoacto.
[vii] Para mayores detalles ver la
discusión en Doce razones por las que los criterios ASG
no reflejan la sostenibilidad empresarial.
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