sábado, 7 de noviembre de 2026

¿Es real y sostenible el aumento de los flujos hacia fondos ASG? ¿Tienen impacto sobre la sostenibilidad empresarial?

 Tiempo de lectura: 12 minutos. En su producción no se ha utilizado la Inteligencia Artificial. 

Un punto no marca una tendencia. Sabiduría popular.

Algunos lectores habrán leído como buenas noticias que en los recientes trimestres han aumentado los flujos netos hacia los fondos calificados como inversionistas en valores responsables en aspectos relacionados con el medio ambiente, social y gobernanza, ASG.  Con ello se llega a la conclusión de que el interés por la sostenibilidad empresarial se está recuperando. Pero ¿son estos aumentos en los flujos hacia estos fondos indicadores de este interés?  Esta conclusión esconde varias falacias y antes de alcanzarla es necesario analizar en mas detalle que hay detrás de este aumento.  

El objetivo de este artículo no se limita a analizar la evolución reciente de los volúmenes, lo que es circunstancial y cambiante en el tiempo, sino lo que es más permanente y relevante para los interesados en promover la sostenibilidad empresarial:  el impacto que los recursos asignados a fondos ASG puedan tener sobre esa sostenibilidad.  De paso mostraremos que el optimismo sobre la recuperación del interés por la sostenibilidad empresarial no está justificado.

No basta con leer los titulares, hay que analizar lo que hay detrás.

I.                ¿Qué son los fondos de inversión calificados como sostenibles?

Antes de proceder a analizar la evolución de los flujos y su impacto sobre la sostenibilidad empresarial es necesario considerar lo que se entiende por “fondos de inversión sostenibles”. Esta denominación genérica incluye diversas categorías de selección de los valores que se incluyen en cada tipo de fondo, que cubren un espectro que va desde la simplista categoría de “exclusión” por las que se excluyen valores de empresas de ciertos sectores (tabaco, alcohol, combustibles fósiles, armamentos, apuestas, pornografía, etc.), hasta la más rigurosa de “inclusión” como lo es la denominada “inversión de impacto”, donde se incluyen valores de empresas que no solo son calificados como sostenibles, sino que además los proyectos/empresas han sido constituidas con el objetivo de tener impactos preespecificados, medibles y significativos sobre la sostenibilidad, y en cuya gestión suelen involucrarse los gestores de los fondos, corresponsables del impacto, para asegurar el logro de los objetivos.

Dentro de este espectro hay otras categorías de inclusión, con mayor o menor rigor, como las que seleccionan valores pertenecientes a algunos sectores industriales a los que pertenecen (energía renovable, eficiencia energética, salud, educación, vivienda social, etc.) aunque sin hacer análisis específicos de la sostenibilidad de los emisores de valores, bajo el supuesto de todo lo que dedica  a ese sector promueve la sostenibilidad, hasta las que incluyen valores que han sido calificados como con algo de sostenibilidad por alguna calificadora, aunque estos no constituyan el total de los fondos de las carteras. [i]

Como ejemplo ilustrativo podemos ver las distribución reportada en el informe La Inversión Sostenible y Responsable en España 2026 de Spaimpactooro Español de Inversión y Finanzas Sostenibles, donde se constata que la inmensa mayoría de los fondos calificados como sostenibles son los que utilizan criterios de exclusión, que no tienen impacto alguno sobre la sostenibilidad empresarial, no cambian a las empresas en que invierten, en tanto que la única categoría con mayor confiabilidad en este sentido, la inversión de impacto, representa solo el 4,71%, y aun algunas de estas puede no lograr los impactos esperados.  Se puede decir con confianza que calificar los €271 470 millones de fondos de inversión como sostenibles, es una exageración, la inmensa mayoría no se la merece.

 

II.             Evolución de los flujos a inversiones sostenibles.

La evolución de los recursos asignados a los fondos de inversión calificados como sostenibles deben analizarse en este contexto del potencial impacto sobre la sostenibilidad, para determinar si en efecto esos cambios reflejan un mayor interés en esa sostenibilidad.

Se han publicado varios informes analizando estos aumentos, por ejemplo, Global Sustainable Flows, Q2 2026 por la consultora/calificadora Morningstar. Según este estudio:

  • Durante el segundo trimestre del 2026 hubo un aumento neto a estos fondos de US$3 700 millones;
  • En Europa los influjos netos ascendieron a US$ 3 500 millones, mostrado que es la región con mayor crecimiento y que el resto del mundo tuvo flujos netos muy modestos. Y los fondos pasivos tuvieron flujos netos positivos por US$11 400 millones, pero los fondos activos fueron altamente negativos con US$7 800 millones.
  • Es indicativo del liderazgo de Europa que los US$3,7 billones de activos que gestionan estos fondos, Europa captura el 84% y EE. UU. el 11%, con el resto del mundo en 5%;
  • En EE. UU., por primera vez desde el 2022, los flujos netos fueron positivos en US$3 000 millones, mayormente en fondos pasivos;
  • En cuando a la creación de fondos, que es también indicativo del interés, solo se crearon 13 fondos en Europa y 3 en EE. UU., lo que muestra el limitado interés en estos fondos.
  • Estos resultados ponen en contexto la realidad del supuesto aumento del interés por la sostenibilidad empresarial, que, si lo hay, es muy modesto.

 III.           ¿Altruismo u oportunismo?

Y para apreciar la motivación por la asignación de recursos a esos fondos es necesario responder a un pregunta: Es el aumento de fondos debido a que hay más interés por la sostenibilidad empresarial o que creen que esos fondos rendirán más en el futuro que los fondos tradicionales? ¿Es el interés altruista u oportunista?  Tenemos varias fuentes de información para intentar una respuesta

a.     Revalorización

El informe mencionado arriba de Morningstar concluye además que el incremento de US$230 000 millones en los activos globales de los fondos superó considerablemente los US$ 3 700 millones de influjos netos trimestrales, lo que muestra que fue la revalorización de mercado el motor del crecimiento de los activos, y no los recursos frescos.

b.     Selectividad.

La sección ESG: The Recovery?!? del boletín Point of Returns del 27 de septiembre del 2026 por John Authers en Bloomberg, muestra que la mayor parte del aumento de los flujos a fondos sostenibles han ido a inversiones en energía renovable. Si se eliminan los influjos a este subsector el neto es negativo. Ello indica que el supuesto aumento de interés por la sostenibilidad no es genérico es oportunista.

c.      Rentabilidad.

El informe del Institute for Sustainable Investment de Morgan Stanley, Sustainable Funds Outperformed Traditional Peers in First Half 2026, puede ayudarnos a responder esta pregunta

Según el informe, los fondos sostenibles superaron la rentabilidad en los mercados de valores durante la primera mitad del 2026 a los fondos tradicionales. Otro titular engañoso. Si esto no se analiza en detalle, se generaliza, como si también en el futuro aquellos fondos fueran a rendir mejor. Y los promotores de la sostenibilidad empresarial extienden esto a decir que el factor que produce la superioridad es la sostenibilidad de los valores que integran aquellos fondos, que los mercados están dispuestos a pagar más por valores responsables.

Puede ser, pero ello no es ni obvio ni sostenido, es circunstancial. Hay múltiples razones por las cuales aquellos fondos pueden rendir más en algún período de tiempo, que van más allá de la sostenibilidad de los valores. Estos fondos tienen muchas otras características que van más allá de la dicotomía “responsable”-“convencional” (o mejor dicho “algo responsable”-“menos responsable”). Para analizar esto hay que tener en cuenta varios aspectos que ya habíamos analizado en el artículo Rendimiento de fondos responsables versus convencionales: Ni antes éramos tan buenos ni ahora somos tan malos.

  • Las etiquetas ASG son arbitrarias, cada fondo ASG y cada índice de sostenibilidad es diferente por lo que cualquier comparación entre sí y con sus equivalentes convencionales no podrá tener resultados generalizables;
  • Toda empresa tiene alguna característica o actividad que permite, según estos criterios, calificarla como responsable e incluirla en estos fondos. No hay un acuerdo ni siquiera de mínimos;
  • Por estas razones, los fondos sostenibles y los tradicionales tienen un gran número de valores en común y se suelen distinguir por solo algunos, los que pueden explicar las diferencias en rendimiento, en algún periodo de tiempo.[ii];
  • Los valores negociables reaccionan de forma diferente a los vaivenes del ciclo económico y es el comportamiento en bolsa de los pocos valores no comunes entre los fondos durante las diferentes etapas del ciclo que explican las diferencias. El período analizado es muy corto;
  • Por ejemplo, los fondos responsables suelen tener una sobre ponderación en tecnología con respecto a los convencionales, ya que estas empresas tienden a tener una baja intensidad de carbono; y también en valores de energía renovable, lo que en buena parte explica la diferencia de rendimientos en ese período. Al contrario, en otros momentos del ciclo económico los “fondos de vicio”, que invierten en combustibles fósiles y defensa, por ejemplo, rinden más que los tradicionales y que los responsables.

Los fondos calificados como sostenibles pueden tener una rentabilidad superior a la de los fondos convencionales en algún período de tiempo, debido a una multitud de factores que van más allá de las diferencias en sostenibilidad de los valores que las componen, que puede ser mínima.

Para ser generalizables se requieren comparaciones sobre períodos mucho más largos, de varios años, que cubran el ciclo económico y con fondos que tengan diferencias notables en la sostenibilidad de sus componentes.

d.     ¿Por qué los inversionistas invierten en fondos sostenibles?

En el artículo ¿Les preocupa el impacto a los inversionistas “responsables”? [iii] analizábamos las motivaciones para invertir en fondos sostenibles y una de las razones relativamente sorprendente, resultado de una investigación académica, era que:

“…el inversionista individual promedio es un optimizador de su “feeling” (warm glow), que optimiza el sentirse bien de haber hecho la selección “correcta”, más que uno que prefiere resultados, que quiere optimizar el impacto de sus inversiones.”

En el artículo ¿Por qué los inversionistas individuales invierten en valores socialmente responsables? ¿Altruismo, egoísmo o buenismo? analizábamos estas motivaciones más a fondo y encontramos que existe una desconexión entre las opiniones expresadas y su comportamiento real:

“Solo el 13 % de los inversores citó la alineación de las inversiones con sus valores personales como la principal razón de su interés y solo el 2 % citó la reducción de los riesgos ambientales, sociales o de gobernanza, como motivador”.

“Más del 80% afirma que la rentabilidad financiera es un factor clave de su interés en la inversión sostenible, y las expectativas de rendimiento siguen impulsando los planes de asignación de activos”

Si bien las intenciones pueden ser de contribuir a la sostenibilidad, en la práctica se siguen buscando rendimientos financieros y no tanto hacer el bien como sentirse bien y ganar bien. Esto es una generalización resultado de encuestas y estudios, pero ello no quiere decir no haya inversionistas cuyos intereses sean los de promover la sostenibilidad, como lo es el caso de los “fondos de inversión de impacto”, mencionados arriba.

IV.            Expectativas para el futuro.

Ante el interés por apreciar si la recuperación del interés por la sostenibilidad empresarial es sostenido podemos analizar los resultados de estudios sobre las expectativas que tienen los inversionistas y gestores de fondos de inversión sobre el futuro cercano.  Uno de estos estudios es el realizado el Institute for Sustainable Investment del banco de inversión Morgan Stanley, Sustainable Signals: Institutional Investors 2026. Este estudio encuentra que:

  • Más del 80 % de los inversionistas institucionales prevé aumentar sus asignaciones a inversiones sostenibles en los próximos dos años (en Europa más del 90% y en Norte América lo esperan cerca del 75%).
  • No obstante, solo el 2 % de los inversionistas y el 4 % de los gestores de activos esperan que dichas asignaciones aumenten más de diez puntos porcentuales, una cifra muy inferior a la del 20% estimada en el 2025, en tanto que el 30% espera un crecimiento de más del 5% y menos del 10%, también una cifra muy inferior al 66% en el 2025). 
  • El titular más usado de que el 80% espera aumentar sus asignaciones resulta muy engañoso ya que los aumentos, si se dan, son muy modestos. No es cuántos inversionistas esperan aumentar, sino cuánto esperan aumentar;
  • Las motivaciones para invertir en este segmento son la búsqueda de oportunidades de crecimiento, mitigación de riesgos y diversificación de la cartera;
  • La inmensa mayoría considera que los impactos de los riesgos climáticos son muy difíciles de determinar, no obstante, su consideración es una motivación muy extendida para la inversión. Es el aspecto temático considerado más crucial;
  • Según este estudio, el segmento sigue siendo de interés para los inversionistas, pero con expectativas muy moderadas en cuanto a su crecimiento. 

V.              ¿Hay mayores recursos disponibles para las empresas sostenibles?

Pero, aunque se destinen mayores recursos a fondos de inversiones sostenibles, la pregunta clave para los interesados en la sostenibilidad empresarial y del planeta es si se han invertido más recursos en actividades que promueven esa sostenibilidad, o si más bien son recursos que se tranzan entre inversionista, que no llegan a las empresas.

Al comienzo de este artículo comentábamos las metodologías de selección de los valores en los diferentes fondos y constábamos que la gran mayoría de ellos utilizan criterios relativamente simplistas sobre la sostenibilidad de los valores. Y sin hablar de que las empresas calificadas por alguna institución como sostenibles, lo sean en la realidad. Es muy posible que logren la calificación con algunas actividades, políticas o estrategias, pero su contribución puede ser mínima.

Pero aun en estos casos, los recursos no tienen impacto sobre la sostenibilidad empresarial ya que las transacciones solo representan transferencias de recursos entre compradores y vendedores de estos valores en los mercados, sin que las empresas reciban recursos para sus inversiones en sostenibilidad.

Un caso con impacto de estos fondos, pero poco frecuente, es de “fondos de inversión de impacto”, que mencionamos anteriormente, que se constituyen específicamente para la adquisición de valores de empresas que a su vez se han constituido con ese fin y que se comprometen a usar los recursos en esas actividades, y que, en general, suelen tener el involucramiento directo de los gestores de esos fondos en lograrlo.

Donde sí hay potencial impacto es en el caso de los mercados primarios, donde las empresas emiten valores (acciones o instrumentos de endeudamiento) y préstamos recibiendo recursos frescos con el compromiso de dedicarlos a estas actividades como es el caso, por ejemplo, de los préstamos y bonos verdes, sociales y sostenibles, y algunos casos de préstamos y bonos ligados a sostenibilidad.

VI.            En resumen

De la evidencia precedente pareciera que los inversionistas buscan contribuir a la sostenibilidad, pero no sacrificando la rentabilidad, que se suele propugnar como superior a la de los fondos convencionales, pero que ello puede ser circunstancial, debido a factores diferente a las diferencias entre la supuesta sostenibilidad de los fondos. Por otra parte, los aumentos en los volúmenes de los fondos se deben más a revalorización de las carteras que a recursos frescos resultados de un creciente interés por estos fondos.

No se puede concluir que la (circunstancial) superior rentabilidad y el (supuesto) aumento en el volumen de recursos asignado estos fondos sean el resultado del interés de los inversionistas por la sostenibilidad empresarial.

Y aun los volúmenes de recursos invertidos en estos fondos y los elevados montos de las transacciones no son indicativos del impacto que tienen en la sostenibilidad empresarial ya que las empresas emisoras de los valores no reciben recursos frescos para invertir en actividades de sostenibilidad, salvo en los casos de emisiones en los mercados primarios donde si reciben los recursos, con el potencial de dedicarlos a esas actividades, y el caso excepcional de los fondos de inversión de impacto, que como vimos en el ejemplo de España constituyen un monto relativo muy pequeño. [iv]

De esto concluimos que, si bien el mercado de las inversiones socialmente responsable quiere dar la imagen de grandes contribuciones a la sostenibilidad empresarial, estas son pequeñas en comparación con los recursos que gestionan estos fondos y el ruido que hacen.

Sobre las preguntas del título del artículo:

¿Es real y sostenible el aumento de los flujos hacia fondos ASG?: Gran parte del aumento reportado recientemente se debe más a revalorización de los fondos existentes que a un creciente interés por parte de los inversionistas, y dadas la turbulencias en estos mercados parece ser más circunstancial que sostenido y sostenible.

Pero lo más crítico….

¿Tienen impacto sobre la sostenibilidad empresarial?: Mucho menos del que se suele alegar en las aseveraciones de los participantes en el mercado de las inversiones socialmente responsables, en particalr por los gestores de los fondos.  El impacto se limita a algunos casos muy particulares y en los los mercados primarios.

El impacto de la inversión socialmente responsable sobre la sostenibilidad empresarial está muy exagerado.



[i] Ninguna de estas categorías de inclusión es garantía de que las empresas emisoras de los valores son en realidad sostenibles. Las calificaciones ASG que son generalmente usadas dejan mucho que desear como indicadores de la sostenibilidad de las empresas. Para un análisis de las deficiencias de estas calificaciones, ver el artículo Doce razones por las que los criterios ASG no reflejan la sostenibilidad empresarial.  Para un análisis del rigor relativo en las categorías de inversión, ver el artículo ¿Es lo mismo Inversión Socialmente Responsable, ISR que inversiones ASG?

[iv] Para un estimado de las inversiones directas, financiadas en los mercados primarios de deuda y de capital y con recursos propios en Europa, ver el informe de octubre del 2026 de la Plataforma sobre financiamiento sostenible de la Comisión Europea, Monitoring of Capital Flows to Sustainable Investments.

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