martes, 1 de marzo de 2011

El Pacto Mundial: Diferente de sí mismo

El 25 de febrero de 2011 el Pacto Mundial de las Naciones Unidas lanzó el Programa de Diferenciación, a través del cual las empresas deberán clasificarse, en sus reportes al Pacto Mundial en dos categorías:

·         Activas PM.  Deben reportar el compromiso de la dirección de la institución, informar sobre las políticas y actividades en los 10 principios y los resultados del logro de sus metas.
·         Avanzadas PM. Además deben reportar el progreso en 24 criterios avanzados (gobernanza, cadena de valor, reportes, etc.), incluir un afidávit de que el informe incluye información sobre estos criterios e incorporar una autoevaluación sobre cómo están cubiertos los criterios en el informa.

Las empresas que no cumplan con los requisitos mínimos de información (nótese que no se habla de acción), serán colocadas a prueba, en categoría de  aprendizaje, por un período de 12 meses, para que logren la categoría de Activas.

Este programa de diferenciación permitirá  las empresas declarar que cumplen niveles de exigencia mayores.  Sigue la misma idea que las auto declaraciones del GRI, donde declaran el nivel de cumplimiento con los requisitos de reporte GRI que la empresa cree que cumple.  Sn embargo es de notar que el GRI no solamente tiene tres niveles de cumplimiento (A, B, C), sino que permite que la información sea asegurada por entes externos (con lo cual se añade un plus “+”) y que luego sea además verificada por el mismo GRI (con lo que le añade al sello “GRI verified”).

La propuesta del Pacto Mundial solo tiene dos categorías, y no es verificada ni por externos ni por el mismo Pacto Mundial.

Es de notar que los requisitos para el nivel de “Avanzada” se dirigen fundamentalmente a que la empresa tome responsabilidad por lo que reporta, porque ni la información ni la acción será verificada por nadie, aunque se colocará en el sitio web del Pacto Mundial. O sea, “reporta, asegúrame que lo que reportas es lo que debes reportar y júrame que lo que reportas es correcto”.  Obviamente que hay un elevado grado de desconfianza en lo que la empresa reporta.

Esto es un reflejo de que la participación es el Pacto Mundial es tomado con poca seriedad por muchas empresas y que el mismo Pacto Mundial tiene dudas sobre la honestidad de las empresas.

El problema es que el Pacto Mundial quiere ser masivo y por ello sacrifica calidad.  No tiene la capacidad para verificar.  Apenas verifica que cada tres años envíen un reporte.  Cualquiera puede ser miembro y solo tiene que reportar una vez cada tres años.  Nadie verifica y no se exige que haya acción.  Se puede reportar que se hace muy poco y con ello cumple los requisitos.  No se piden niveles de acción, aunque es de esperar que con el nivel “avanzado”, las empresas que opten a ello se lo tomen más en serio y no solo se comprometan a la acción voluntaria, sino que lo hagan.

De hecho, el mismo lanzamiento de un programa de diferenciación es una indicación clara de que consideran que la masificación no ha producido avances y hay que establecer una categoría para  diferenciar los que sí hacen algo, de los que hacen poco o nada. Es un reconocimiento de que la masificación no ha funcionado.

En nuestro artículo Pacto Mundial: ¿esto es todo?,  julio del 2008, decíamos: “ .pero para que el Pacto Global agregue valor, debe volverse un club más exclusivo, uno que implique un “costo de membrecía”, es decir, uno que exija una conducta responsable a todos sus miembros.”  www.globalcompactcritics.blogspot.com/search?q=vives  y en www.cumpetere.com)

Las empresas tratan de diferenciarse de la competencia.  El Pacto Mundial trata de diferenciarse de sí mismo.  ¿No sería preferible tener solo el grupo “bueno”?

Como es conocido, las empresas pueden adherirse al Pacto Mundial enviando una carta expresando el deseo y compromiso de honrar los 10 principios, lo que les permite anunciar que son “miembros”.  A cambio adquieren la obligación de presentar, por los menos una vez cada tres años,  información sobre lo que hacen en cumplimiento de los principios del Pacto.  El castigo por no reportar es de la expulsión del Pacto.  Lo único que se verifica es que han entregado el reporte.

Para apreciar la ligereza con la que se toman muchas empresas su membrecía, ya se han expulsado  2.048 (miembros 6.066 a enero 2011)  por ni siquiera reportar (y en el año 2010 dio una moratoria a las expulsiones).  No hay información sobre niveles de cumplimiento con los Principios de aquellos que continúan siendo miembros.

España tiene el mayor número de adherentes con 877,  el mayor número que reportan con 510 ,el mayor número de “no reportan” con 208 y el tercer número de expulsados con 159 (para las estadísticas en otros países ver www.globalcompactcritics.blogspot.com)

Los reportes se publican en el sitio del Pacto.  Presumiblemente organizaciones de la sociedad civil y otras empresas pueden verificar la información y denunciar,  pero ello no ocurre.  No hay mucho interés en el análisis serio del cumplimiento de las empresas con los principios del Pacto Mundial.  El Pacto solo se preocupa de la frecuencia de reporte.  

Afortunadamente ahora hay algún progreso, por lo menos algunas empresas se lo tomarán más en serio para diferenciarse de la masa inocua y servirán de ejemplo.

Repetimos la recomendación que hicimos en el artículo mencionado hace casi tres años:  “Aunque resulte políticamente complicado para un organismo multilateral realizar un juicio de valor sobre la conducta de una empresa, no puede evitarse este paso si se desea que el Pacto Global continúe manteniendo su credibilidad. Alguien lo tiene que hacer. Como mínimo, debe alentar a las organizaciones de la sociedad civil a que monitoreen, por su cuenta, a los miembros del Pacto Global, y que estas informen acerca de las prácticas responsables de las empresas. Tal como se plantea en la actualidad, el Pacto Global corre el riesgo de volverse irrelevante en asegurar prácticas responsables”

¿Un nuevo Pacto Mundial?  No todavía, pero por lo menos hay progreso.  Algo es algo.

sábado, 5 de febrero de 2011

Joyas de la literatura responsable. 1a. entrega

Después de la discusión seria de Porter y Kramer en el artículo anterior, un artículo liviano, que reproduce algunas maravillas que el interés en la responsabilidad empresarial nos está dejando.

En un sitio web

La totalidad del contenido de la página sobre RSE en el sitio web de una empresa de generación de energía eléctrica son las siguientes seis líneas:

Somos una  compañía que cree en el desarrollo sostenible y en la generación del bienestar y oportunidades como motor de crecimiento económico de las sociedades: por tal motivo realizamos aportes y contribuciones a las siguientes entidades:

·   Fundación  XXXXX.
·   Fundación  YYYYY
·   Infantería de Marina.

Omito el nombre de las Fundaciones porque ellas no tienen la culpa, y omito el de la empresa por razones obvias.

En un cuestionario para hacer el ranking de RSE en empresas, algunas de las preguntas son:

¿La compañía respeta a la dignidad humana en la producción, comercialización y publicidad de sus productos y servicios?

¿El área de Responsabilidad Social conoce, entiende y atiende las necesidades e inquietudes de sus grupos de interés?

¿Cumple con las nomas y leyes ambientales (nacionales e internacionales?         

Dan 10 puntos por responder SI y 0 puntos por responder NO.  ¿Adivinen cuantas empresas respondieron NO a estas preguntas?

En una granja

En una granja que vende verduras en un suburbio de Washington:  “Productos ecorgánicos”. 

No les basta con decir que son “orgánicos” son además “ecológicos”.  ¿Será que es posible que sean orgánicos y dañinos a medio ambiente?

En un restaurante

En el restaurante de un hotel, un afiche con fotos de comida que dice: “Sencillamente sostenible, naturalmente responsable”

Toda una poesía.  Solo le faltó “orgánicamente ecológico”.

Titular en un periódico sobre economía, en México

El 40% de las empresas no combate el cambio climático

Y yo que creía que el 90% no sabían lo que era cambio climático.  Preguntaré en mi pueblo a las empresas a ver que hacen para combatir el cambio climático.

Más titulares

La opinión pública de Panamá dice estar familiarizada con el concepto de RSE en un 54%.

Los promotores de la RSE en Panamá deben haber hecho un extraordinario trabajo de educación a la opinión pública.

Titular en un artículo en Diario Responsable

Los 5 hechos más relevantes sobre RSE en el 2010………………No.2 : Wikileaks

Puede ser que sea una de las noticias del año, ¿pero de RSE?   Creo que la autora, en todo caso, debió explicar que tiene que ver Wikileaks con la Responsabilidad Social de la Empresa.  Las filtraciones fueron sobre cables diplomáticos, hechas por una colección de individuos anónimos sin afiliación empresarial.  Y no se ha determinado todavía si la filtración involucra actos ilegales. 

No confundamos filtraciones con transparencia.  Filtraciones son escapes de un contendor con algún agujero involuntario y en general parciales, y en este caso selectivas y según muchos, con malicia.  Transparencia es la diseminación voluntaria de toda la información relevante.  Comparen Wikileaks con Transparencia Internacional.  Nada en común. 

Wikileaks no es RSE,  ni lo será aunque filtre información de empresas.  Todo lo contrario, las filtraciones llevaran a las partes afectadas a ser más cuidadosas y revelar menos.

Y más titulares en una revista en México

            El Nobel de la Responsabilidad Social

¿Sabía Ud. que existía un Premio Nobel a la Responsabilidad Social?

Pues de acuerdo a la revista Alto Nivel (enero 2011, pg. 14) sí existe y se lo otorgaron a Don Roberto Servitje Presidente del Grupo Bimbo.  El premio es otorgado por la Fundación Empresas por la Paz, con sede en Oslo (que es donde se entregan los Premios Nobel y la sede de la Fundación Nobel) y por la Cámara de Comercio Internacional.  El premio se llama Oslo Business for Peace.  No se otorga con recursos de la Fundación Nobel.  Es un premio honorífico, consistente en una estatuilla y un diploma, que este año, su segundo, se otorgó a siete empresarios.

Independientemente de la exageración de la periodista, es muy merecido el premio a Don Roberto, uno de los líderes mundiales en el tema de prácticas responsables.  Felicitaciones Don Roberto.

Encuesta en un periódico español con motivo de la subida del coste de la electricidad a principios del 2011

            ¿Sería usted partidario de que se dejaran de subvencionar las energías renovables y el carbón?

La pregunta trae el recuerdo de lo que se le atribuye a un Presidente de México cuando le preguntaron sobre la inflación que sufría el país: “Ni nos beneficia ni nos perjudica sino todo lo contrario”  ¿No estamos mezclando peras con manzanas?  Lo único que tienen las energías renovables y el carbón en común es la subvención en España.  No parece que quién diseño la pregunta tenga mucho conocimiento de las consecuencias del uso de las diferentes formas de energía.  Si respondemos que sí  estamos en contra de las energías renovables y si respondemos que no,  estamos de acuerdo con la quema del carbón.  O sea que, no importa como respondamos, estamos a favor del calentamiento global. 

martes, 1 de febrero de 2011

RSE en los MBA: Estamos progresando

El Financial Times publicó el 31 de enero sus rankings anuales sobre los programas globales de MBA y por primera vez (yo no lo había visto antes) publica un ranking de los MBA en la subcategoría de RSE.  Lamentablemente no explica los criterios para la calificación de las subcategorías.  Los criterios para la categoría global no son muy RSE que digamos.  Los más importantes son el sueldo a los tres años de graduado y el aumento en sueldo como consecuencia del MBA (40%).  Los demás 18 criterios: 60% (diversidad de género en el estudiantado, profesorado y consejo directivo: 5%).

Es interesante que se haya incluido la subcategoría de RSE entre las tradicionales de Finanzas, Contabilidad, Economía, Mercadeo, Negocios Internacionales, Empresarialidad y Gerencia

A pesar de solo se listan 10 escuelas, los resultados de la calificación dejan algunos aspectos destacables. 

Ocho de las diez primeras escuelas son de Estados Unidos, una de México (el IPADE de México en el cuarto lugar, ¡!felicitaciones!!,) y una de Canadá (en el décimo lugar).  Yo hubiera esperado que hubiera algunas de Europa, especialmente del Reino Unido y España.   Creo que hay que destacar que la calificación solo se refiere a programas de MBA con especialización en RSE, ya que en el Reino Unido hay excelente programas de RSE que no son un MBA. Pero igual es sorprendente que sean las escuelas de Estados Unidos las mejor calificadas. 

La calificada como la mejor es Mendoza College of Business de la Universidad de Notre Dame.   La escuela número siete es Thunderbird, con un decano español (Cabrera Izquierdo).

Esto es un gran contraste con la calificación general donde entre las 20 primeras hay ocho que no son de Estados Unidos, incluyendo tres de España, pero ninguna de estas se destaca en RSE.  Entre las cien primeras hay tres de América Latina, el IPADE en México, el INCAE en Costa Rica y el IAE en Argentina  (es interesante notar que cuatro de estas seis escuelas de Iberoamérica tienen afiliación católica).

En el tercer trimestre de 2011 saldrá la calificación más especializada de la enseñanza de RSE/Sostenibilidad en las escuelas de negocios que hace el Aspen Institute (Beyond Gray Pinstripes).  A ver si salimos mejor.  En la anterior edición, España tuvo tres entre las primeras 41, el ISEA de Venezuela en la posición 54 y EGADE del Tech de Monterrey México en la posición 83.

De cualquier manera, es destacable que se considere a la RSE como una de las subcategorías de las calificaciones del MBA y que una escuela mexicana esté como cuarta entre la élite.

La RSE en las escuelas de negocios: Estamos progresando.

miércoles, 26 de enero de 2011

Si no está roto no lo arregles: Porter y Kramer sobre RSE


No se agota la capacidad de ponerle nuevos nombres a nuestra querida RSE.  Cada cierto tiempo sale alguien que para llamar la atención sugiere una variante, una nueva interpretación para las prácticas responsables. 

La mayoría de las veces es fácil ignorarlo, pero esta vez viene de autores muy respetados y en un medio de primer nivel.  Los famosos Michael Porter y Mark Kramer publican en el Harvard Business Review de Enero-Febrero 2011 el artículo Creating Shared Value: How to reinvent capitalism and unleash a wave of innovation and growth (Creando valor compartido: Como reinventar el capitalismo y desatar una ola de innovación y crecimiento). El artículo es destacado en portada y tiene una extensión de 16 páginas, algo extraordinario para el HBR, y constituye la sección “The Big Idea” (La gran idea).   ¡Mas prominencia imposible!



Empecemos por reconocer que es un artículo muy bien escrito y muy completo, de lectura recomendada para los no expertos en RSE.  Pero no es lo que dice que es, ni añade mucho.

Solo autores como Porter y Kramer se pueden dar el lujo de publicar un artículo con un subtítulo y una portada tan exageradas.  Parece que todos los problemas de la economía y negocios se resolverán con las prescripciones del artículo: se reinventará el capitalismo y se desatará el crecimiento. Espero que mis lectores me perdonen el atrevimiento de criticar un artículo de tan reputados autores y les sugiero que lo lean para que saquen sus propias conclusiones.  Lo hago con la mejor de las intenciones de promover discusión de los temas de actualidad en RSE.

Sí este artículo viniera de autores menos reconocidos sería fácil de ignorar, pero nos encontramos ante el mismo fenómeno, pero al revés, de hace unos seis años, cuando The Economist publicó el famoso suplemento atacando la RSE como falacia empresarial (The Good Company, enero 2005).  No se podía ignorar, era The Economist.  La revista recapacitó y tres años después reconoció el valor estratégico de la RSE (Just Good Business, enero 2008). 

Porter y Kramer son los mismos que hace cuatro años nos daban el excelente artículo Strategy and Society: The Link Between Competitive Strategy and Corporate Social Responsibility (Estrategia y Sociedad: El nexo entre la estrategia competitiva y la responsabilidad social de la empresa, Harvard Business Review, diciembre 2006), donde, a pesar de destacar algunos defectos en el concepto, resaltaban la importancia estratégica de la RSE.  Y que también cuatro años antes nos habían dado el de Competitive Advantge of Corporate Philanthropy (La ventaja competitiva de la filantropía estratégica, Harvard Business Review, diciembre 2002) donde propugnaban la filantropía alineada con la estrategia empresarial, concepto que ha tenido impacto en la filantropía empresarial.  Cada artículo cuatrienal es una extrapolación conceptual del anterior.

Hay que inventar algo nuevo para publicar. Esperemos que en algún momento Porter y Kramer también reconozcan que la RSE es un concepto suficientemente amplio que abarca lo que ahora proponen y que no necesita ampliaciones artificiales, ni nuevos nombres.

El artículo propone “una solución” a la pérdida de legitimidad de las empresas en los años recientes como consecuencia de poner sus intereses por encima de los de la sociedad.  La solución es compartir el valor, o sea “la creación de valor económico para la empresa de manera que crear también valor para la sociedad, al atender sus necesidades y retos”.  ¿No es esto la definición más rigurosa de RSE? 

Según los autores, NO.  “El “valor compartido” no es responsabilidad social, filantropía, ni siquiera sostenibilidad, sino una nueva manera de lograr el éxito económico”………… “El objetivo de la empresa debe ser redefinido como la creación del valor compartido, no solo el logro de beneficios. Esto producirá la nueva ola de innovación el crecimiento de la productividad de la economía global.  También redefinirá el capitalismo y su relación con la sociedad”  

Para que quede claro que se trata de un concepto nuevo, los autores destacan las diferencias y crean un nuevo acrónimo CSV (Creating Shared Value), para competir con CSR (Corporate Social Responsibility) (en español no podemos hacer el juego con RSE o RSC).  La comparación usa la estrategia de que para poder demostrar la superioridad del concepto propuesto hay que degradar el concepto opuesto.  Reproduzco la tabla que usan para demostrar la superioridad de CSV sobre CSR y agrego mis comentarios en la columna de la derecha.


CSR
CSV
Comentarios
Valor: Hacer el bien
Valor: Beneficios económicos y sociales relativos al costo
¿Sabía Ud. que la RSE solo perseguía hacer el bien y que los costos y beneficios no importaban?
Ciudadanía, filantropía, sostenibilidad
Creación de valor conjunto entre la empresa y la comunidad
¿Es que la RSE solo se preocupa de uno de los dos: empresa o comunidad?
Voluntario o en respuesta a presiones externas
Parte de la competitividad
¿Es que la RSE no es parte de la estrategia de la empresa?  ¿Solo se hace para apaciguar los ánimos y sentirse bien?
Separado de la maximización de beneficios
Integrada a la maximización de beneficios
¿Es que en las prácticas responsables no preocupan los costos y beneficios?  ¿O es que ahora hay que maximizar los beneficios? Esto no sería un nuevo capitalismo, ¡es el viejo!
Acciones determinadas por requerimientos de reporte y preferencias personales
Acciones son específicas a la empresa y determinadas internamente
¿Es que las prácticas responsables son las mismas para todas las empresas y la gerencia no tiene nada que ver con ellas?
Impacto limitado a la huella empresarial y por el presupuesto de RSE
Realinea el presupuesto de toda la empresa
¿Es que la RSE son solo gastos presupuestables? ¿Es que la RSE es solo reactiva y no proactiva?

Afortunadamente reconocen que tienen algo en común: ambos conceptos suponen el cumplimiento de las leyes, estándares éticos y la reducción de los daños derivados de las actividades empresariales.

Pero los autores van un poco más allá y mencionan explícitamente que la CSV contribuye a la maximización de beneficios como objetivo.  ¿Es posible maximizar beneficios compartiendo valor?

No obstante reconocen que “No todas los beneficios son iguales. Los beneficios que involucran un propósito social representan una forma más elevada de capitalismo, uno que crea un ciclo positivo de prosperidad empresa-comunidad”.  Totalmente de acuerdo, esa ES la esencia de la RSE.  Pero ¿en qué quedamos, maximizamos o compartimos?  Es deseable mejorar los beneficios compartiendo, pero no es posible maximizarlos.

Y ahora que la sociedad ha montado poco a poco una armadura institucional alrededor de la RSE/Sostenibilidad, proponen reemplazarla.  Se han logrado desarrollar sistemas de reporte, indicadores GRI, hasta se ha logrado un consenso en una guía sobre prácticas responsables como la ISO 26000, se han desarrollado índices para la inversión responsable, nos estamos moviendo hacia los informes integrados, hay una aceptación empresarial, de los gobiernos y de la sociedad sobre el tema de la RSE. Los autores no mencionan estos progresos. Y no es que yo proponga que hay que quedarse con lo malo porque ya tenemos una inversión en ello, es que la RSE es suficientemente versátil, correctamente entendida, como para guiar las estrategias de las empresas en beneficio propio y de la sociedad. La RSE es un concepto robusto.

No obstante, su crítica si es válida para un gran número de empresas retrasadas, que todavía no han entendido el valor de la RSE.  Pero el problema no es la falta de conocimiento de lo que hay que hacer, el problema es la falta de implementación de las ideas.  La implementación tampoco les preocupa, ni lo mencionan.  Solo les preocupa lo conceptual.  Yo diría la parte fácil. En cómo asegurar una implementación más efectiva no proponen nada. 

Exponen los conceptos con mucha claridad y repetición de cosas conocidas.  Hasta los ejemplos son los mismos que hemos visto en repetidas ocasiones.  El ahorro de combustible y emisiones en WalMart como consecuencia de la reducción en los empaques, los nuevos productos de GE con la estrategia de Ecomagination, la atención a los empleados de Johnson & Johnson, los negocios inclusivos, cadenas de valor, etc.  No vi ningún ejemplo nuevo.

Para justificar el “nuevo” paradigma proponen los mismos argumentos estándar de reducción del consumo de recursos, energía, agua, logística, adquisiciones responsables, productividad laboral, alianzas con ONGs y gobiernos, políticas públicas, etc.

En este sentido es un artículo muy completo en defensa de lo que el mundo moderno entiende por RSE.  Es lo que hacen las empresas más avanzadas.  El problema está en hacernos creer que hay una propuesta revolucionaria.  Muy recomendable leerlo, pero en vez de CSV, el lector debe leer CSR (o sea RSE) y le parecerá que ya lo ha leído.  La “gran idea” de Porter and Cramer no es mas que un cambio de siglas para la RSE.  Todo lo que proponen es el concepto estratégico de las prácticas responsables.  Nada nuevo, pero pueden complicar el avance de nuestra querida RSE, añadiendo mas confusión de términos.

Me atrevería a agregar que el alegar que las ideas arreglarán el capitalismo y desatarán el crecimiento es una irresponsabilidad.  Si una empresa hiciera algo equivalente en el anuncio de sus productos la calificaríamos de irresponsable.


sábado, 22 de enero de 2011

Reseña de tres libros sobre medición y reporte

La Revista de la Responsabilidad Social de la Empresa de la Fundación Luis Vives, acaba de publicar su número 6 que contiene mi reseña de tres libros sobre medición y reporte de Sostenibilidad.


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