domingo, 29 de marzo de 2026

Suprema responsabilidad social de la empresa. La humanidad del empleado ante la disrupción de la Inteligencia Artificial

 

¡Cuánto me gustaría ver a todos con un trabajo decente! Es esencial para la  dignidad humana.

Papa Francisco (1936-2025)

(¿socialista?)

Cuando hablamos de la disrupción económica de la IA, la mayor parte de la conversación gira en torno a los empleos. Se trata de una cuestión enormemente importante, y que trasciende el ámbito económico.

El trabajo proporciona ingresos, propósito y dignidad.

Larry Fink, CEO de BlackRock en su carta anual 2026 a sus accionistas.

(¿capitalista?)

 

 El trabajo proporciona estabilidad a las personas, no solo financiera, sino que además emocional, es el principal antídoto contra la pobreza, fortalece su dignidad, lo que colectivamente produce “externalidades positivas” para su familia, para su entorno y para la sociedad, contribuyendo a la paz y justicia sociales.[i] Y la mayor fuente de empleo es la empresa privada, en todo su espectro de tamaños, desde la gran multinacional hasta la microempresa familiar, claro está que con diferentes grados de estabilidad, certidumbre y capacidad de apoyo. De allí su suprema responsabilidad.

El objetivo de este articulo no es analizar los impactos de la Inteligencia Artificial, IA, en las empresas y sobre el ejercicio y reporte de su responsabilidad social, se limita a analizar el efecto que su disrupción tiene sobre las personas y por ende sobre la responsabilidad de las empresas en la humanidad de sus empleados.

(Querido lector: este es uno de mis artículos extensos. No obstante, espero que te sea de provecho)

I.                La humanidad del empleado.

Las situaciones económicas adversas y los rápidos avances de la tecnología constituyen una gran amenaza para la humanización del empleado, para lo que las empresas tienen mayor capacidad de afrontar que sus empleados, pero que, para muchos de ellos, a nivel individual, puede tener efectos devastadores. Es por ello por lo que la humanidad del empleado debe ser parte de la cambiante responsabilidad de la empresa. Y no se trata de mantener el empleo a toda costa, la principal responsabilidad de la empresa es seguir siendo financieramente viable, para que pueda ser viable el ejercicio de aquella responsabilidad.

Una reciente película coreana, No Other Choice, [ii] muestra muy dramáticamente estos impactos, donde la tecnología y la presión por los beneficios desplazan a un experto en producción de papel, que se ve forzado a llevar a cabo trabajos humillantes para su nivel profesional, engaña a la familia sobre su situación, y decide ir eliminado a los que sospecha pueden ser sus competidores para un potencial nuevo empleo. [iii] Dramatización sin duda, pero una buena metáfora. Esperemos que no se llegue nunca a esas situaciones.

Tuvimos un buen ejemplo sobre esta humanización durante la crisis del COVID, donde muchas empresas no solo reaccionaron contribuyendo con sus recursos a paliar los efectos de la epidemia y las carencias de los gobiernos, sino que además apreciaron la necesidad de apoyo de sus empleados ante la adversa situación, lo que conllevó a que los aspectos sociales de su responsabilidad aumentaran su prioridad relativa y las personas se convirtieran en el centro de atención. Lamentablemente con el paso de la crisis esto se diluyó, pero que, ante las situaciones económicas adversa y los avances de las tecnologías se debe reactivar. [iv] [v] [vi]

En este sentido es importante destacar la necesidad de ir más allá de lo que tradicionalmente se considera la responsabilidad de la empresa ante sus empleados, de pagar sueldos justos, de proporcionar ambientes laborales conducentes y de proporcionar los beneficios sociales que la empresa pueda afrontar. Todo esto se puede implementar concibiendo al empleado como un recurso más, al mismo nivel que los recursos financieros y los recursos físicos necesarios para la producción, que eficientemente usados contribuyen a la rentabilidad de la empresa. Se pueden considerar como en la segunda guerra mundial, cuando los soldados se gestionaban al mismo nivel que los cañones: recursos.

En el caso de los empleados no basta con este válido argumento financiero de la rentabilidad, se deben dar dos pasos más hacia adelante, primero, considerarlos como un capital, no como un recurso, sobre el que no solo debe evitarse su depreciación y ser aumentado, como todos los demás capitales, a través de su mejoramiento profesional y del enriquecimiento de sus funciones y, segundo, considerando el argumento moral de la responsabilidad, de tratar a los empleados como seres humanos.  Moverse de tratarlos como recursos que contribuyen a los objetivos de la empresa, a capital que debe ser protegido y desarrollado, a personas que tienen dignidad. [vii]

Pero esta cambiante responsabilidad tiene dos grandes enemigos, uno, el tradicional, la priorización de los beneficios financieros, que se agudiza en situaciones económicas adversas y dos, los avances de la tecnología, que están entrando en una espiral explosiva, potenciados por la misma tecnología, que empuja a los seres humanos individuales hacia la insignificancia. No analizaremos el primero ya que está ampliamente cubierto en la disciplina, pero sí haremos algunos comentarios sobre el segundo por ser menos analizado. En este caso nos ocuparemos del avance tecnológico de la Inteligencia Artificial, IA, pero concentrándonos en su impacto sobre la humanidad de los trabajadores.

(Nota: en la producción de este artículo no se ha usado ningún instrumento de la IA)

II.             La inmensa disrupción de la Inteligencia Artificial.

Los extraordinarios beneficios de la IA para la economía están ampliamente discutidos, lo que en el caso de las empresas es el impacto sobre su productividad, por lo que no hacen falta mayores comentarios. Pero es ese mismo impacto sobre la productividad es el que puede afectar la humanidad de los trabajadores. [viii] Aparte de sus impactos positivos en facilitar y enriquecer sus labores, también tiene y tendrá impactos negativos sobre el empleo de esos trabajadores. Sí, mejorará su tiempo libre, pero muchos no quieren ese tiempo libre adicional: el desempleo o subempleo. [ix] Y es en esto donde se potencian los dos enemigos mencionados, en la utilización de los avances tecnológicos para la mejora de la situación financiera aprovechándose del nexo más débil y más a la mano, cual es la degradación de la mano de obra. Y usamos el término “mano de obra” y no capital humano, para llamar la atención a lo que puede ser la deshumanización del trabajador.

No se trata de oponerse a los avances tecnológicos, se trata, como con los impactos que las empresas tienen en su entorno, de mitigar los negativos y potenciar los positivos. En las décadas recientes hemos tenido disrupciones tecnológicas, pero ninguna con la profundidad, velocidad y alcance de la IA, que adicionalmente escapa al control de la gran mayoría de los afectados y en algunos aspectos es espontánea.

El advenimiento de los ordenadores personales y los teléfonos portátiles, por ejemplo, tuvieron gran impacto en la productividad de las empresas, en el desarrollo económico y en la calidad de vida de las personas. Es cierto que algunas se pudieron ver perjudicadas pero los costos fueron relativamente concentrados y los beneficios se extendieron por toda la sociedad. Los requerimientos para la adaptación del trabajo y de la vida cotidiana a estas nuevas tecnologías fue ordenada, gradual y relativamente simple y accesible Algo parecido sucedió con el advenimiento del internet. 

Con estos avances se abrieron grandes campos de actividad, se crearon nuevas profesiones, nuevas posibilidades para el disfrute de la vida, canales de comunicación directa y rápida entre personas (redes sociales) e instituciones, muy posiblemente con una contribución neta positiva al empleo y la calidad de vida. También, como toda disrupción, han tenido impactos negativos, su uso para hacer el mal, facilitar el fraude y el “hacking”, la diseminación de bulos, el engaño, el aislamiento, la deshumanización de las personas, amigos virtuales en vez de humanos, electrónica en vez de sentimientos, actuar en vez de pensar, entre otros.

Pero el caso de la IA es mucho más disruptivo que aquellas tecnologías. Se alega, y se alegará, que los beneficios a nivel agregado son muy superiores a los costos, que el neto es positivo. Pero para la sociedad no son los netos a nivel agregado, de país, o de sector industrial lo que debe determinar cómo se desarrolla, a las empresas y personas debe interesarle el impacto neto a nivel individual. Y a este nivel los beneficiados suelen ser los poderosos, que no compensan a los perjudicados, que suelen ser más vulnerables. La IA tiene un gran potencial para acelerar la desigualdad entre países, sectores industriales, empresas y sobre todo entre segmentos de la población.

Es un caso análogo a los impactos de la globalización, que tanto se han discutido recientemente, donde a nivel de la economía global el neto de costos y beneficios había sido positivo, pero a niveles de países e individuos había ganadores y perdedores netos y sobre todo a nivel de segmentos de la población, lo que con el tiempo ha llevado a un reacción negativa a la apertura económica con la intensificación del nacionalismo económico, el populismo político y el “parroquialismo”. El considerar los netos y los promedios pueden ser contraproducentes para la gestión de fenómenos de impacto global. [x]

Desde el punto de vista de la responsabilidad empresarial la IA tiene un potencial masivo de desplazamiento de mano de obra, claro está que en forma desigual por sectores de actividad y por tipo de empleo, tanto intra empresa como inter empresas, y, lo que es más grave, hacia el desplazamiento del empleo remunerado. Todos serán afectados, pero los grupos más afectados, por lo menos en el corto plazo, son las profesiones puramente intelectuales, a todos los niveles, desde personal administrativo a personal altamente calificado, desde personal secretarial a programadores, de analistas financieros a personal gerencial, sobre todo los que llevan a cabo tareas repetitivas o replicables. [xi] Y en particular tiene un impacto desmesurado sobre los jóvenes que buscan su primer empleo. Si bien su conocimiento de la tecnología ayuda, suelen ser vulnerables dentro de entornos empresariales por falta de experiencia que lo potencie. En el corto plazo se salvarán aquellas destrezas altamente manuales y las que requieren constantes innovaciones o que combinan el trabajo manual con el intelectual. Los médicos dentistas, estarán seguros, pero no los de medicina primaria (ahora el principal médico es el Dr. Google y la IA hace mejores diagnósticos que el 90% de los médicos). 

Y no es que los trabajos manuales estén exentos. Véanse los vehículos autónomos, los cajeros sin cajero en los supermercados, la impresión 3D de herramientas y edificaciones, los robots en el ensamblaje, la traducción e interpretación de idiomas mecanizadas, artículos, libros y videos producidos digitalmente, y hasta confesionarios sin intervención humana,[xii] y un gran etcétera, que crece con el tiempo.  Estamos en camino de la creación de la “biblioteca universal” soñada desde tiempo inmemorial. [xiii]

Es cierto que todo esto contribuye a la productividad, a la reducción de costos de producción, a una mejora de la calidad de vida, expansión del tiempo del ocio en el promedio de las personas (aunque para algunas, forzado), pero esto es, en gran parte, a expensas de la humanidad de las personas. Para muestra, un botón: véase la deshumanización en los videos artificiales. La IA atrofia el pensamiento crítico y conspira contra el aprendizaje.

Se alegará que la disrupción es una transición, que se llegara un nuevo estado de equilibrio cuando se haya difundido ampliamente y la humanidad se haya adaptado. Pero, así como con lo pernicioso de mirar los netos o los promedios, la preocupación no está en ese largo plazo.  Aún el largo plazo está compuesto de muchos cortos plazos que deben ser superados. Y como dice el proverbio popular, “en el largo plazo estamos todos muertos”. El problema es el elevado costo desigual de la transición.  Es muy posible que en el largo plazo la humanidad esté mucho mejor, pero el corto plazo, la humanidad del trabajador puede sufrir mucho.

Puede ser deseable llegar del punto A al punto B, pero lo critico en todos los casos de cambio, y en este más todavía por ser relativamente descontrolado, es el camino que se debe recorrer. Las grandes desigualdades pueden ser opacadas por los supuestos beneficios del logro del punto B, pero en el camino pueden quedar muchos muertos.

III.           La suprema responsabilidad de la empresa.

Para poner la responsabilidad de la empresa en el contexto de esta transición es necesario analizar la distribución de los impactos en la pirámide económica y social.  Es más fácil a nivel de país compensar lo negativo con lo positivo, se tienen muchas herramientas para redistribuirlos, más resiliencia. Pero a medida que va bajando, se hace cada vez más difícil la amortiguación, la capacidad de absorber el neto. A nivel de sector industrial la capacidad es menor que a nivel de país, y va disminuyendo a nivel de empresa en particular y en el caso más extremo, el empleado, la persona, su capacidad para adaptarse en el corto plazo a la disrupción es altamente limitada. Es el que más sufre y el más necesitado de apoyo.

Por estas razones, las responsabilidades de los actores ante la disrupción son función de esa capacidad de adaptación. Desde el punto de vista de las empresas en colectivo y de una empresa individual, su responsabilidad sobre el impacto de la transición sobre sus empleados se acentúa. Ya no es la responsabilidad que tienen en condiciones de equilibrio estable, es su responsabilidad ante la inestabilidad. [xiv] 

¿Cuál es entonces la responsabilidad de la empresa en la transición? La respuesta fácil, pero no factible, es que mantenga el empleo y sus condiciones como si no pasara nada. Pero tampoco se puede optar por el otro extremo, la otra solución (¿excusa?) fácil de reducirlo y/o de empeorar las condiciones laborales.

Todas las empresas se verán afectadas de una u otra manera, algunas podrán capitalizar la tecnología y otras se verán afectadas negativamente. Pero este caso sui generis de la IA, donde hasta las que pueden aprovecharla tendrán el incentivo para cambiar tecnología por empleo y mejorar aún más su situación financiera. Y si este fuera el caso, es responsabilidad de la empresa compartir estas mejoras con sus empleados, que las han hecho posibles, en particular para mitigar los impactos negativos, y no solo con los dueños o accionistas que ha sido actores pasivos. [xv] Y los afectados negativamente también buscarán la solución fácil de mitigar el impacto económico reduciendo el empleo, ignorando que así reducen uno de los capitales de la empresa. [xvi]

Claro está que la capacidad de las empresas de mitigar los impactos sobre sus empleados también será muy desigual. Dependerá no solo de cómo sea afectada sino además de sus capacidades financieras y gerenciales, del entorno competitivo en que opera, de su visión de largo plazo, del tipo de impacto que la disrupción tiene sobre sus empleados, entre otros factores. Cada una lo deberá gestionar de acuerdo con sus posibilidades, pero hay un algunos elementos comunes, dentro de los dos extremos mencionados.

Para la consideración de la estrategia ante la transición es necesario, sobre todo, tener en cuenta que para muchos empleados su vida revuelve alrededor del empleo, tanto para su sustento físico como emocional. No se debe menospreciar este efecto, si bien también es cierto que muchos lo ven como una pesada carga, sin darse cuenta de lo valioso que es el empleo que tienen. “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”.  El aprecio debe ser reciproco. Puede parecer algo banal pero el empleado no puede pretender lealtad si el(la) no la tiene. También es la responsabilidad suprema de los trabajadores el trabajo responsable, profesional, dedicado. [xvii]

Sin pretender ser exhaustivo (a lo mejor el lector puede, con su experiencia sugerir otras acciones) a continuación listamos algunas de las medidas que se pueden tomar para mantener los humanidad del empleado, reconociendo que cada caso tiene sus especificidades, antes de optar por la reducción de la nómina o deterioro en las condiciones laborales. Algunas de estas medidas ayudan a mantener las inversiones hechas en el aumento de valor del capital humano.[xviii]  

  • Entrenamiento para adaptarse a los cambios;Reasignación a otras labores;
  • Préstamos de personal a otras empresas;
  • Incentivos para el retiro voluntario;
  • Despido por tiempo acotado;
  • Apoyo emocional a los que se quedan;
  • Para despedir el menor número posible de empleados:·        

o   Reducción del número de horas o días de trabajo;

o   Reducción temporal de sueldos;

o   Períodos sabáticos para estudiar o hacer otros trabajos, pagándoles sólo un porcentaje del sueldo.o    

  •       Y si los vas a despedir: 

o   Que no sea de forma abrupta;

o   Con apoyo emocional en la transición

o   Con apoyo en la búsqueda de un nuevo empleo;

o   Con prestaciones justas o hasta superiores a lo requerido por las regulaciones;

o   Dando prioridad para el reempleo si las condiciones mejoran;

o   ¡No te aumentes el sueldo!;

o   ¡Y no lo hagas con un correo electrónico! En persona, explicando ¡Empatía!

En lo que precede nos hemos concentrado en el impacto sobre los empleados que potencialmente pueden ser desplazados por la IA.  Pero aun los no desplazados sentirán el efecto del cambio en sus labores, ya sean directos por el despido de sus compañeros o cambios en los procesos, ya sean indirectos, como cambios en la cultura empresarial, con la consiguiente ansiedad, inseguridad,  e incertidumbre, (“cuando veas la barbas de tu vecino arder, pon las tuyas a remojar”) por lo que la responsabilidad de la empresa ante la humanidad de los empleados debe extenderse hacia la gestión de estas situaciones, con empatía, con comprensión, con confortación.

IV.            En resumen.

El advenimiento de la IA es una disrupción muy significativa del mercado laboral, mucho más amplia, profunda, veloz y, en muchos sentidos, descontrolada, que otras disrupciones recientes, con el potencial de la deshumanización de las personas. Ello está requiriendo una reevaluación de la responsabilidad de las empresas hacia sus empleados, expandiéndola a considerar el impacto sobre su humanidad.

La facilidad de substituir y mejorar muchas tareas que requieren la participación de personas le da a la IA la capacidad del desplazamiento de la fuerza laboral, con los consecuentes impactos sobre su situación financiera y emocional. Adicionalmente la era de la automatización tiende a valorar lo mecanicista sobre lo humano, desprovisto de moral, de ética, de emociones, con la consecuente deshumanización del empleado y sobre el ejercicio de la responsabilidad de la empresa que requiere de juicios morales y éticos.

Cuando el pregunté a Gemini, el Chatbot de Google si la IA puede hacer juicios morales me respondió:

La IA puede simular, imitar y predecir juicios morales basándose en datos de entrenamiento, pero no puede tomar decisiones morales de manera auténtica. Si bien la IA puede analizar dilemas y adherirse a reglas éticas programadas, carece de conciencia, empatía y una comprensión genuina de lo correcto y lo incorrecto, lo que significa que no puede poseer verdadera agencia ni responsabilidad moral. (énfasis añadido)

Ante esta situación sin precedentes, y sin límites aparentes, la responsabilidad de las empresas ante sus empleados debe aggiornarse a la par de estos avances tecnológicos, para incluir, además de los aspectos tradicionales de las condiciones laborales, preocupación y acciones sobre el impacto en su condición humana.

Como en el caso de la responsabilidad tradicional, cada empresa deberá considerar como la afectan estos avances y actuar en la medida de sus posibilidades. Como en este caso, no se puede hacer de todo, pero debe considerar que, ante esta disrupción, debe haber un cambio en las prioridades relativas, pasando los aspectos sociales, y en particular los del empleo, a tener mayor relevancia, como ocurrió, temporalmente, durante la crisis del COVID. Pero en todo caso la solución fácil de la reducción del empleo debería usarse cuando se han agotado otras posibilidades de amortiguar el impacto sobre sus empleados.

Esta “crisis” separará “la paja del trigo”, separará las empresas pseudo responsables de las responsables que legítimamente merecen ese calificativo.  Propongo que estas actuaciones se incluyan en la calificaciones de sostenibilidad (“que esperanza la del pobre”).

 

Post Data: Al haber terminado este artículo llego a mi conocimiento un estudio empírico sobre el impacto de la IA en la reducción del empleo, que analizare en el próximo artículo, ya que da algunas luces sobre lo que aquí hemos postulado como posibilidad.


[i]  A finales del siglo XIX, en los albores del capitalismo, en plena revolución industrial, la iglesia católica ya propugnaba esta responsabilidad suprema de la empresa. La encíclica Rerum Novarum (1891) del papa León XIII defiende la dignidad humana exigiendo condiciones laborales justas, salarios dignos y el derecho a la propiedad privada, rechazando que el obrero sea tratado como una mercancía. León XIII afirma que el trabajo no es un simple bien comercial, sino una actividad digna que permite al hombre mejorar su estado.

[ii] Se puede ver en https://sflix.ps/watch-movie/free-no-other-choice-hd-136042.12737170 subtítulos en inglés solamente. Gratis y seguro, pero recomiendo tener un antivirus instalado.  Advertencia: El sitio es pirata, no lo visiten si sus principios éticos se lo impiden.

[iii] Un artículo que comenta la película en este contexto es Would You Kill for a Job?

[iv] Ver   Pandemia: Relevancia de las empresas y centralidad de las personas  donde comentábamos la relativa prioridad que se daba a los aspectos sociales, en la responsabilidad empresarial como consecuencia de os impactos de la epidemia.

[v] Ver Impacto de la crisis sobre la responsabilidad empresarial: Deseos y predicciones donde contrastábamos lo que debería ser la actitud de las empresas ante la crisis y lo que probablemente sería.

[vi] En La empresa como fuerza centrípeta de las expectativas de los empleados analizamos las relaciones empleador-empleado y las expectativas de estos sobre el comportamiento de las empresas, donde figuraban preponderadamente sus necesidades de apoyo ante las turbulencias de los mercados laborales.

[viii] El Fondo Monetario Internacional estima que el 60% de los empleos serán afectado por la IA.

[ix] En este artículo nos concentramos en los impactos negativos sobre la humanidad del trabajador, en otro artículo, “La próxima bomba nuclear: La Inteligencia Artificial”, lo extenderemos a la sociedad en general.

[x] Nos recuerda el caso del estadístico que no sabía nadar y que se ahogó cruzando un riachuelo que tenía una profundidad promedio de un metro.

[xi] Un caso que sufro en carne propia con el desplazamiento de tres de mis hijos, programador, analista financiero y gestión de recursos humanos.

[xii] Para los católicos que van o iban a confesión les recomiendo este artículo sobre su deshumanización vía la IA A Disembodied Gospel

[xiii] Lo que pretendía ser la Biblioteca de Alexandria en siglo III AC.

[xiv] La problemática de gestionar la transición la habíamos analizado para el caso de desregulación de la sostenibilidad empresarial en la Unión Europea artículo Mejorar la sostenibilidad empresarial: ¡Seamos realistas!

[xv] Un ejemplo de lo que debería ser esta distribución de beneficios, ante situaciones anormales, lo habíamos analizado en el caso de la banca comercial en el artículo Responsabilidad sui generis de la banca comercial

[xvi] Una discusión semejante surgió con motivo de la crisis financiera del 2008, ver Capital humano: ¿Está en el capital de la empresa?

[xvii] “No creo en la justicia de los ociosos porque fallan, a veces gravemente, en ese principio fundamentalísimo de la equidad, que es el trabajo”. San Josemaría Escrivá (1902-1975).

[xviii] Meta (Facebook) que no es parangón de la responsabilidad, a finales de marzo del 2026, anunció otro lote de despidos, esta vez de más de 1000 empleados, pero a algunos se les ofreció otro trabajo o cambiar de localización, pero mostro sus verdaderos colores al crear un programa de extraordinario de bonificaciones para algunos de sus dirigentes en la IA, por su contribución a los beneficios.


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