sábado, 3 de septiembre de 2022

Crónica de una muerte anunciada: Taxonomía Social de la Comisión Europea


Es muy poco lo que se escrito sobre la posposición sine die de la preparación de la Taxonomía Social. Comenzó con una noticia de Bloomberg del 31 de julio: “La UE pospone indefinidamente un componente clave de las regulaciones ASG debido a discrepancias internas” (EU Puts Key Plank of ESG Rulebook on Hold Amid Infighting). Y el subtítulo dice “La decisión saca la S de la ASG del programa regulatorio hasta el final de la década”.

Desde entonces no ha habido comunicación oficial por parte de la Comisión, más allá de algunas respuestas muy escuetas en entrevistas a algunos de sus funcionarios.

Antes de analizar las posibles causas de la posposición, analizamos brevemente las razones por las que se había comenzado a preparar y si tal Taxonomía continúa siendo necesaria. No analizaremos su contenido. [i]

I.                ¿Por qué se empezó a preparar?

La Comisión Europea comenzó con la preparación de la Taxonomía Social en octubre del 2020, a través del subgrupo de trabajo #4 de la Plataforma de Finanzas Sostenibles. El informe final del grupo de trabajo se publicó en febrero del 2022.

La Taxonomía Social es una clasificación de las actividades económicas que contribuyen significativamente a los objetivos sociales de la Unión Europea y a crear el mercado social interno del Tratado de la Unión (Artículo 3). La elevada demanda por bonos sociales y más generalmente por el respeto a los derechos humanos ha contribuido a la impulsar la creación de un código común para los inversionistas, empresas y reguladores sobre lo que es y no es considerado sostenible desde la perspectiva social.

En principio, las taxonomías, ambiental y social pretenden estimular el financiamiento de actividades en ambos ámbitos. Sus objetivos son facilitar la inversión efectiva en actividades y proyectos que, tanto por parte del sector privado como público, contribuyan a su desarrollo.

Uno de los objetivos de una tipificación, como lo es una taxonomía, es evitar el greenwashing y el socialwashing y el aprovechamiento de ambigüedades o de informaciones incorrectas para atribuirse impacto.  Esto es particularmente clave en la intermediación entre las empresas y proyectos que emiten instrumentos financieros al público para financiarlos y los inversionistas y financistas finales interesados en que sus recursos hagan esas contribuciones. Por ello se desarrollan en el contexto de los esfuerzos de la Comisión por estimular el financiamiento sostenibile. Sus objetivos no son el guiar la sostenibilidad empresarial, cuestión de las empresas, ni la política pública de los estados miembros, que es responsabilidad de cada uno.

En la taxonomía se reconoce:

  • La necesidad de inversiones sociales en sectores como vivienda asequible, atención médica, educación y el respeto por los derechos humanos de los trabajadores, consumidores y la comunidad. 

De la misma manera que la Taxonomía verde pretende guiar los destinos de los bonos verdes, esta taxonomía lo haría para los bonos sociales y entre ambas para los bonos sostenibles. [ii] La Comisión está preparando los principios para las emisiones de bonos verdes que serían más rigurosos que los de la International Capital Markets Association, ICMA, actualmente los más usados.  Ahora parece poco probable que se prepare algo análogo para los bonos sociales y sostenibles.

  • Permitir la conexión con el medio ambiente: la necesidad de disponer de medidas socialmente incluyentes para acompañar la transición verde y justa.

La Taxonomía Social se preparaba en paralelo a la Verde para potenciar ambas y evitar que las actividades medioambientales restringiesen su ámbito y no considerasen los efectos positivos y negativos que tienen sobre los aspectos sociales. Facilitaría una consideración integrada de actividades y proyectos con amplios beneficios.

  • Se ha incrementado la demanda de inversionistas en aspectos sociales, especialmente como consecuencia del impulso que la pandemia y la recuperación han tenido en su interés. [iii]
  • La taxonomía podría contribuir a mitigar riesgos, especialmente reputacionales, de los aspectos sociales al establecer un esquema para su consideración.

Y con ello vendría además la responsabilidad de reportar de acuerdo a la Directiva de reporte de información no financiera (Non-Financial Reporting Directive, NFRD), y su sucesora, la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (Corporate Sustainability Reporting Directive, CSRD) por la cual las empresas que cotizan en bolsa de más de 500 empleados están obligadas a reportar el porcentaje de ingresos, inversiones de capital y costos operativos cubiertos por al Taxonomía Verde. Si se aprobara la Taxonomía Social presumiblemente la obligación sería extendida a estos aspectos. De hecho, estas obligaciones están dificultando mucho la tarea de reporte por parte de las empresas. [iv] La medición y reporte serían un gran obstáculo para la implementación de la taxonomía social.

Y la Taxonomía Social también aplicaría a las clasificaciones y composiciones de fondos de inversión sostenibles, cubiertos en los artículos 6, 8 y 9 de la regulación sobre la información relativa a la sostenibilidad en el sector de los servicios financieros (EU Sustainable Finance Disclosure Regulation, SFDR)

II.             ¿Por qué se ha pospuesto si su necesidad no ha cesado?

Al aparecer la nota sobre la posposición citada al principio el 31 de julio, publique mi opinión en LinkedIn: ¿Por qué la Comisión Europea abandona la Taxonomía Social? ¡Porque es complicado! ¿No es esa precisamente la razón para proporcionar un servicio público? lo que dio lugar a un diálogo con Alberto Andreu donde expresaba su visión sobre las razones para ser pospuesta. Sus principales argumentos para explicarla eran que:

…. los aspectos sociales, en general, son competencia de los estados miembros, no de los órganos de gobierno de la UE, Comisión o Parlamento…..No hablo de necesidad sino de competencias: Bruselas es competente en unas materias (especialmente en Unidad de Mercado) y los estados miembros en otras (políticas sociales)…..En materia social, debido a que las competencias son de los estados miembros, estos no “delegan” capacidad reguladora en la Comisión. (énfasis añadido).[v]

En aquel momento no había explicación oficial sobre la posposición, por lo que mi opinión sobre su abandono por ser complicada podría parecer especulativa.  Esa opinión se basaba en mi experiencia de casi 30 años en instituciones supranacionales donde si no se dan explicaciones es porque algo no va bien, para evitar asignar responsabilidades, para evitar reconocer errores y/o para no echarle leña al fuego. Si hubiera sido un problema de competencias era muy fácil reconocerlo, perfectamente justificable.  Pero entonces quedaba la pregunta: ¿Porque se empezó a preparar?  La Comisión debía conocer de este conflicto de competencias.

Desde la noticia de Blomberg se han publicado algunos artículos periodísticos que dan algunas luces sobre las razones para el abandono. El artículo Social taxonomy postponed due to unresolved conflict dice:

Los tres objetivos sociales de la taxonomía social son: i) trabajo decente, ii) condiciones de vida y bienestar adecuadas y (iii) comunidades sostenibles e incluyentes. Esto ha sido difícil de acotar de manera que sea aceptable a los 27 estados miembros. (Aquí vienen a la memoria los problemas para la inclusión de la energía nuclear y el gas en la Taxonomía Verde).

Los aspectos sociales de las finanzas sostenibles son generalmente dependientes del contexto y la localización….Esto ha generado una intensa discusión sobre como crear una taxonomía social que sea aplicable, no solo en UE, sino además en el contexto de las cadenas de valor de las empresas basadas en la UE.”

?Qué es trabajo decente y como se mide?” ….. Ya es difícil acotar definiciones que sean válidas en la UE, como para que también deban ser válidas en todas las jurisdicciones de la cadena global de valor.

Sin embargo, el principal reto es una cuestión de medición.

…riesgo regulatorio de arbitraje de que, al implementar una taxonomía social exigente, la UE estimule a las empresas a trasladar sus operaciones a otras jurisdicciones donde los estándares son menos estrictos (énfasis añadido).

El artículo del 16 de mayo, Social Taxonomy risks death by Commission neglect (La Taxonomía social corre el riesgo de morir por la negligencia de la Comisión, título muy indicativo) dice:

Mientras que la taxonomía verde puede, por lo menos en teoría, basarse en el conocimiento científico sobre la realidad física del cambio climático, la taxonomía social es mucho más política. Por ejemplo, una taxonomía social debería encontrar definiciones prácticas sobre trabajo decente, condiciones de vida adecuadas y comunidades inclusivas.

La Comisión Europea, entretanto, ni confirma ni desmiente que la taxonomía social se ha pospuesto. En una comunicación escrita la comisión dijo que “no se ha tomado una decisión en estos momentos sobre la taxonomía social.

La Comisión parece priorizar la Taxonomía Verde y los estándares para los bonos verdes. (énfasis añadido)

De estos artículos no es muy difícil concluir que la taxonomía social se ha pospuesto por dificultades de definición, medición y ámbito, y no por cuestiones de competencias jurisdiccionales.

Y no se debe descartar que el cabildeo de empresas e instituciones financieras, a las que complica sus actividades, y de algunos gobiernos, haya contribuido a la posposición.

En mi artículo La “S” de la ASG: ¿Qué es? …. aparte de ser la cenicienta del grupo del 26 de marzo del 2022, en el que ofrecía “mi taxonomía social” y pretendía estimular el interés en estos aspectos, decía:

Pero estos criterios, a diferencia de los A, tendrán obstáculos en su consideración por las dificultades de su cuantificación. No son físicos como la A o legalistas como la G, tienen un elevado componente emotivo, al fin y al cabo, se trata de impacto sobre las personas.

Mi intuición no parece haber estado equivocada, pero es prematuro para sacar conclusiones ante la escasez de información oficial. De cualquier manera, la ausencia de la taxonomía social deja un vacío en el conjunto de regulaciones de la Comisión Europea para el financiamiento sostenible, entendiendo sostenible como más que sostenibilidad ambiental.

Como bien apunta Alberto en nuestro intercambio, la Comisión tienen competencias más limitadas en temas sociales, pero ello no parece ser la causa de la posposición, esto es algo que se conocía desde el comienzo y la razón por la cual tendría un alcance más limitado de la Taxonomía Verde.  El informe final lo reconocía:

Se han expresado preocupación sobre el hecho de que la regulación de los aspectos sociales compete a los estados miembros y entre las partes relacionadas, a nivel del UE y que la taxonomía social impondría pesadas cargas sobre las empresas, especialmente las de menor tamaño, con requerimientos adicionales de reporte.

Sin embargo, ello no paralizó la preparación de la Taxonomía, pero si la condicionó:

En este documento, la Plataforma de Finanzas Sostenibles propone una estructura para la taxonomía social que se enmarca dentro del esquema legislativo de la UE sobre finanzas y gobernanza sostenibles …..el reporte toma en cuenta y respeta plenamente las especificidades de los sistemas y poderes nacionales

Es oportuno recordar que una taxonomía no regula ni prioriza las actividades a nivel de los países miembros, ni de las empresas. Es una especificación de los rubros que son necesarios y deseables financiar para el desarrollo sostenible y, obviamente su monitoreo y reporte (lo que sí requiere de definición, medición y ámbito de aplicación, que es complicado).

Sí existe el riesgo de que algunos la consideren, erróneamente, como una regulación y mandato. Pero también existe el riesgo opuesto, el del socialwashing como puede verse en este titular de un anuncio de un banco: el bono social del Banco XXXX benefició a cerca de cuatro millones de personas (¡!) (en el texto lo matiza con la palabra “potencialmente” benefició).

Esperamos tener más información sobre lo acaecido y las expectativas de la reanudación de trabajo para poder apreciar mejor las acciones que son necesarias para promover la inversión social.



[i] Ver un buen resumen en What is the European Union’s social taxonomy for sustainable finance?

[ii] Ver nuestra serie de artículos sobre Bonos, verdes, sociales y sostenibles.

[iii] Si Si bien el mercado de emisiones de bonos, préstamos y otros instrumentos esta dominado por los dedicados al medioambiente, sobre todo al cambio climático, los aspectos sociales están teniendo una creciente participación. Ver Global issuance of sustainable bonds hits record in 2021.

[iv] Ver Market questions usefulness of EU green taxonomy.[v] Alberto reconocía que “….me toca estudiar más, mucho más. No es tema sencillo” Con lo que estábamos muy de acuerdo, porque yo le dije: “Obviamente no lo tengo claro, y creo que la Comisión tampoco. Investigaré más.”  Y como el lector seguramente se dará cuenta es, en efecto, un tema muy complejo.

 

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