miércoles, 26 de enero de 2022

Confianza en las empresas, pero desconfianza en sus alardes de sostenibilidad: Las encuestas de Edelman.


¿Tienen los inversionistas institucionales confianza en las declaraciones de las empresas sobre su sostenibilidad? ¿Qué espera el público en general sobre la contribución de las empresas al bienestar social?

Edelman, la empresa especializada en relaciones públicas y reputada por sus amplias encuestas anuales sobre la confianza del público e instituciones sobre variados temas publicó a finales del 2021 y comienzos del 2022 los resultados de dos encuestas sobre la confianza de diversos públicos sobre las instituciones.  Una, especial, analiza las actitudes de los inversionistas institucionales sobre las declaraciones y el papel que esperan de las empresas en su responsabilidad ante la sociedad y la otra, la anual, analiza la confianza del público en general sobre las instituciones, en particular sobre las empresas.  Aun cuando la segunda cubre muchos aspectos, en este artículo aprovecharemos el rico contraste sobre lo que se espera de las empresas entre ambas encuestas y nos concentraremos solamente en lo relevante para las empresas.

I.                Inversionistas institucionales están perdiendo la confianza en las declaraciones sobre ASG

La primera es una encuesta sobre la confianza de los inversionistas institucionales (fondos de inversiones, de pensiones, soberanos, de gestión de riquezas, fundaciones, aseguradoras, etc.) en la sostenibilidad de las empresas expresadas en las evaluaciones y declaraciones ASG (2021 Edelman Trust Barometer Special Report: Institutional Investors).  [1] La encuesta se llevó a cabo entre agosto y septiembre del 2021, sobre 700 de estos inversionistas (100 en cada uno de 7 países, ninguno de habla latina).

1.        1.    Confianza en las declaraciones y compromisos

La encuesta encontró que los inversores ahora someten a los criterios ASG al mismo escrutinio que las consideraciones operativas y financieras. Esto representa un cambio con respecto a la encuesta del año pasado, que encontró que la pandemia de COVID-19 había determinado que el 79% de los encuestados del año pasado respondieron que sus fondos estaban reduciendo la priorización de los criterios ESG como criterio de inversión.

Si bien los inversores se centran cada vez más en cuestiones ESG la mayoría no confía en los objetivos de sostenibilidad o en los informes de las empresas. El 86% de los encuestados en la encuesta respondieron que creen que las empresas con frecuencia exageran o exageran su progreso en temas ESG al divulgar los resultados, y el 72% dijo que no cree que las empresas cumplan con sus compromisos ESG. Del mismo modo, mientras que el 94% de los inversores informaron que esperan que las empresas comuniquen un plan de cero emisiones netas, el 92% expresó su preocupación de que las empresas no estén ejecutando efectivamente estos compromisos. [2]

2.        2.    Litigación

Ante esta desconfianza sobre las declaraciones y su cumplimiento, casi todos los encuestados (94%) esperan un aumento de demandas por incumplimiento de compromisos o información engañosa. Este tiene relevantes implicaciones para la gestión de la responsabilidad empresarial. [3]

3.        3.    Valor de la responsabilidad

Y casi el mismo número (92%) cree que las empresas responsables merecen una prima en su valoración y representan una mejor oportunidad para los rendimientos en el largo plazo (90%).

4.       4.    Activismo/cultura

La encuesta incluyó una serie de preguntas sobre el activismo de los empleados y los dirigentes cuyas respuestas son relativamente sorprendentes en cuanto al apoyo.  El 85% responde que una cultura que estimula el activismo de los empleados eleva la confianza de los inversionistas y el 74% responde que ese activismo refleja una cultura laboral sana.  El 71% responde que es el consejo el responsable por mantener una cultura positiva. El 91% de los inversionistas están interesados en ejercer un activismo moderado en promover la sostenibilidad dentro de la empresa, pero mayormente gobernanza y cambio climático, mucho menos en temas sociales. El 88% responde que buscan ideas de activistas sobre los cambios necesarios en las empresas en las que invierten. Casi el 80% responde que la empresa debe tomar posiciones públicas sobre los problemas sociales y el 74% lo cree, aunque el asunto no afecte directamente a la empresa. [4]

             5.    Y al final lo que cuenta……

Pero cuando se les pregunta sobre los tres aspectos más importantes para su confianza en la inversión en las empresas los más destacados fueron el rendimiento financiero y los productos (calidad, innovación, valor) con un 69% y 57% respectivamente.  El entorno laboral y la responsabilidad social fueron los menos destacados con un 36% y 24%. ¡El dinero gana por goleada!

II.             Confianza y expectativas sobre las empresas

La segunda encuesta es muy amplia, de carácter general, es su encuesta anual sobre confianza en las instituciones, el 2022 Edelman Trust Barometer, basada en más de 36 000 respuestas en 28 países, más de 1000 respuestas por país.  Como mencionamos, solamente cubriremos los aspectos referidos a las empresas.

1.         1.    Solución a los problemas sociales

Los encuestados reflejan mayor confianza en los dirigentes empresariales que en los gobiernos sobre su capacidad de resolver los problemas sociales (65% vs. 44%), pero creen que ninguno de ellos lo está haciendo (casi 60% en el caso de la pandemia y casi 70% en cambio climático para ambos). Los CEO son uno de los grupos de personas que inspiran más confianza, solo detrás de los científicos y los compañeros de trabajo, pero es mucho menor la confianza en los CEO en general (46%) que en el suyo en particular (66%).  También es de notar el relativo elevado grado de confianza en los miembros de su comunidad. Todo esto que refleja la tendencia al “parroquialismo, a confiar en los nuestros, en reacción a las desigualdades exacerbadas por la globalización, la pandemia y la incertidumbre económica. [5]

Y el principal problema al que temen es la pérdida del puesto de trabajo (85%), lo que puede aumentar las expectativas (¡deseos!) de que la empresa los proteja (lo que habíamos analizado en el Barómetro del 2019, antes de la pandemia). [6]

2.        2.       Acciones de los stakeholders

Como en muchas encuestas, los encuestados dicen que apoyarían a las empresas responsables, pero ninguna ofrece análisis de la diferencia entre lo que dicen y lo que hacen (¿compraría Ud. un producto que ha sido producido responsablemente? ¡Obvio!).  En este caso, los stakeholders reflejan un moderado nivel de “retribución” a la responsabilidad empresarial.  Basado en las creencias y valores de las empresas, dicen que favorecerían sus marcas, les gustarían como lugar de trabajo e invertirían en ellas (58%, 60% y 64% respectivamente). Recordemos el caso de los inversionistas institucionales, que comentábamos antes, donde el 88% responde que les dan la misma importancia a los rendimientos financieros que a los aspectos de sostenibilidad, en sus decisiones de inversión.

3.         3.    Activismo de la empresa y sus dirigentes

De forma semejante a los resultados de la encuesta entre inversionistas, el 81% de los encuestados cree que es el CEO el que debe dar la cara cuando se discutan asuntos de política publica o lo que la empresa ha hecho por el bien de la sociedad.  Y entre los empleados, el 60% esperaría que el CEO de la empresa donde trabajaría que exprese en temas sociales y políticos que son de su interés. [7] Y esperan que se involucren en discusiones de política pública no de política partidista. Los temas más favorecidos para el involucramiento son el empleo y la situación económica (76%), tecnología y automatización (74%) y desigualdad en las remuneraciones (73%).

III.           ¿Y entonces?

Ambas encuestas reflejan las deseos y expectativas de los encuestados.  En la primera se reflejan las percepciones de los inversionistas instituciones sobre lo que les gustaría ver en el comportamiento responsable de las empresas, can grandes dudas sobre la veracidad de la información que proporcionan al respecto.  La segunda también refleja los deseos de la población en general sobre esa responsabilidad, pero sobre todo por lo que deberían hacer por ellos y expresan confianza en pueden liderar el cambio y pueden protegerlos de la incertidumbre económica.



[1] Usamos la denominación ASG porque es la que utiliza la encuesta de Edelman.  Recordemos que es el término favorito de la industria de la inversión, reflejando su sesgo financiero.  Ver la discusión en De la Responsabilidad Social a la Sostenibilidad, a la ASG: Lo bueno, lo malo y lo feo.

[2] El suscrito estima que las promesas de cero emisiones netas se están haciendo a la ligera y que serán el gran fiasco de las próximas décadas en sostenibilidad.

[3] Esta posibilidad ya la habíamos analizado en el artículo Abogados se interesan por la información sobre sostenibilidad: Buenas y malas noticias donde concluíamos que si bien estimulara las empresas a ofrecer información más confiable y relevante también elevará la resistencia de algunas a hacer compromisos que puedan considerarse vinculantes, o los subestimarán (“promete poco y entrega mucho”).

[4] Ver la serie de cuatro artículos Activismo de líderes empresariales, donde analizábamos la situación del activismo y ofrecíamos sugerencias sobre cómo gestionarlo. 

[6] En el artículo La empresa como fuerza centrípeta de las expectativas de los empleados, analizábamos una encuesta anterior, dedicada específicamente a la relación empleador-empleado, en particular las expectativas de los empleados del apoyo que debería darles la empresa.

[7] Ver la nota al pie 4.


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