domingo, 30 de septiembre de 2018

Tres estudios sobre la RSE: Desarrollo profesional, elusión fiscal y gestión de la información



En el mes de septiembre del 2018 se publicaron dos artículos académicos y un estudio estadístico que contienen lecciones para la práctica de la responsabilidad social de la empresa ante la sociedad, por lo que los analizaremos en este artículo, poniéndolos en el contexto de su aplicación y destacando aquellos aspectos que puedan ser de mayor interés a los profesionales de la RSE.  Lamento, una vez más, tener que pedir excusas porque los tres son en inglés (por lo menos los lectores tienen el beneficio de que los analizo en español y les ahorro su estudio, que puede ser tedioso).

I.                Aprendizaje en el ejercicio de la RSE

El primer artículo Unraveling the Competence Development of Corporate Social Responsibility Leaders: The Importance of Peer Learning, Learning Goal Orientation, and Learning Climate, fue publicado en el Journal of Business Ethics (número 4, vol 151, pags. 891-906, y solo está disponible por subscription).  Sí, el título es largo y parece complicado, por ello lo he resumido en el título de esta sección.

El objetivo del artículo es averiguar cómo desarrollan sus competencias los que ejercen la RSE. Este artículo se basa en una encuesta sobre 176 profesionales de la RSE (mas o menos la mitad mujeres, la mitad con cargo a nivel gerencial y edad promedio de casi 43 años, dos tercios en empresas de servicios y un tercio en manufactura, no hay indicación del tamaño de las empresas). La muestra es de empresas holandesas, lo que no permite la generalización simple a otros países, pero dada la globalización del tema, permite sacar algunas conclusiones válidas en otros entornos, aunque con cautela para países con menor desarrollo relativo.  Es interesante notar que de los casi 700 miembros de CSR Netherlands, casi la mitad dijo que apenas estaba comenzado y no podían participar en el estudio (y son miembros de la organización). Si esto es así en uno de los países más desarrollado no debe sorprendernos el avance en otros países de menor desarrollo. La muestra fue tomada tres años antes de la publicación de los resultados, por lo que es de esperar que se hayan producido avances.

1.      Competencias

Antes de reportar los resultados en conveniente listar las competencias que formaron el marco de las encuestas, o sea, a que se refiere el desarrollo profesional.  No hacen falta comentarios, el lector puede apreciar que la lista de competencias es completa. Lo que podría estar en discusión es su importancia relativa, pero son las que deben desarrollarse.



2.      Modalidades de desarrollo de competencias

En la encuesta postulan cuatro modalidades de desarrollo de competencias:

  • A través de la experiencia;
  • Reflexión crítica (autoaprendizaje);
  • Educación y entrenamiento organizado; y,
  • Interacciones con otros expertos y colegas (redes).

Los autores perecen menospreciar el entrenamiento formal, lo cual puede contribuir a sesgar el estudio: “Debido a su posición específica y la complejidad de las tareas, es poco probable que los líderes en RSE accedan a intervenciones formales de aprendizaje programadas. Por lo tanto, esperamos que se involucren más en aprendizaje informal en oposición al aprendizaje formal, ya que el informal les es más accesible” (énfasis añadido).  Es cierto que la experiencia indica que el aprendizaje formal es menos común y extenso que el informal, pero existen amplias oportunidades para hacerlo (no todas de la misma relevancia).  La razón práctica pueden ser más bien el costo (monetario y de tiempo), no necesariamente la especificidad y complejidad de las tareas.

3.      Cultura del aprendizaje en la empresa

Consideraron la existencia de tres culturas relacionadas con el aprendizaje en las empresas:

·       Que facilita el aprendizaje;
·        Que aprecia el aprendizaje; y,
·        Que enfatiza el aprendizaje con el objeto de evitar cometer errores (aversión al riesgo).

Es una tipificación un tanto extraña ya que las dos primeras no son mutuamente excluyentes, es difícil concebir una cultura organizacional que facilita el aprendizaje y no lo aprecia. Quizás hubiera sido más productiva una tipificación de la cultura en términos del comportamiento: confrontacional, colaborativa, jerárquica, Ah hoc (ver la serie de cuatro artículos Cultura empresarial y cultura de responsabilidad social: ¿Cómo debe ser la cultura para que sea de responsabilidad?).

4.      Principales resultados

Después de un extenso artículo con múltiples análisis estadísticos los principales resultados son relativamente poco sorprendentes:

  • Lo mas usado es el aprendizaje vía redes de colegas y experiencias en otras empresas.  La complejidad de las tareas, la necesidad de trabajar con el mundo exterior (los stakeholders) y la “posición solitaria” del responsable de RSE ponen el énfasis en el aprendizaje externo.
  • El entrenamiento formal fue la modalidad menos utilizada.
  • La cultura prevaleciente es menos importante que las oportunidades que la empresa ofrece para el aprendizaje y la automotivación que el responsable tiene para su mejoramiento.  Y esta última también es independiente de la cultura prevaleciente.  Es muy posible que la existencia de oportunidades sea un reflejo de las culturas analizadas y por ello esas oportunidades son lo determinante.  Y que las culturas analizadas no son capaces de distinguir las diferencias.

En resumen, según el estudio las competencias se desarrollan mayormente vía aprendizajes informales, con redes externas a la empresa, y las oportunidades que ofrece la empresa y el carácter de la persona son determinantes. Confirma lo que es de conocimiento general.

II.              Elusión fiscal como un problema para la sostenibilidad

En el mismo número de la revista Business Ethics se publicó el artículo Tax Avoidance as a Sustainability Problem (pgs. 1009-1025, solo disponible por subscripción), que propone considerar el tema de la elusión fiscal como un componente de la sostenibilidad empresarial, más allá de ser un problema de tipo fiscal para los países. 

Recordemos que por elusión fiscal se entiende la minimización de los impuestos usando mecanismos legales, en general aprovechando brechas en las legislaciones nacionales y falta de coordinación en los mecanismos internacionales.  Una de las metodologías mas usadas es la localización de una subsidiaria de la empresa en países donde la carga fiscal es menor, por ejemplo, en Irlanda o Luxemburgo (no necesariamente paraísos fiscales) y asignando los beneficios a esas subsidiarias [1].  Por muchos años, parte de las ventas de Apple se localizaban, contablemente, en la subsidiaria de Irlanda, aun cuando físicamente las ventas se efectúan en EE.UU. o en otros países europeos (la Comisión Europea ordenó a Apple a devolver a Irlanda los impuestos ahorrados, US$15.000 millones, lo cual hizo a mediados de septiembre del 2018).  Otra metodología común, especialmente para las empresas que venden servicios, como Google, el pago de elevados derechos de propiedad intelectual a la subsidiaria donde la carga fiscal es menor, contándolo como deducción fiscal en países donde la carga es mayor. 


El artículo que comentamos propone la tesis de que poner la elusión fiscal en el contexto de la responsabilidad de la empresa ante la sociedad, a nivel de la empresa, más allá del problema fiscal, a nivel agregado para los países afectados, contribuiría a reducir su prevalencia y aceptación. El ser reconocido como parte de la responsabilidad empresarial, debería ser parte de la transparencia y debería ser reportado en sus informes de sostenibilidad (proponen la incorporación de estos aspectos en los estándares de reporte del GRI y en los criterios de sostenibilidad de las instituciones calificadoras).  Buena idea, pero idealista. Parece muy poco probable que las empresas reporten, voluntariamente, sus elusiones fiscales.  Tendría más impacto la presión de la sociedad civil y el cierre de las brechas en las legislaciones nacionales y la coordinación internacional (ver ¿Un paso adelante contra la elusión fiscal?).

El artículo incluye un extenso análisis de las consecuencias de la elusión fiscal sobre la capacidad de los gobiernos de proveer los bienes públicos que la sociedad, y las mismas empresas, requieren para su operación. En una forma menos rigurosa, pero más pragmática, en el artículo Eludir y evadir impuestos: ¿Hasta dónde llega la irresponsabilidad empresarial?  de noviembre 2014 comentábamos lo siguiente:

“Los beneficios que han dado lugar a los potenciales impuestos que se evitan se derivan en buena parte de los esfuerzos de la misma empresa y de sus dirigentes y empleados, pero en buena parte se derivan de beneficios que la sociedad les otorga a las empresas por los cuales no paga nada o no paga su verdadero costo para la sociedad.

Y en ¿Un paso adelante contra la elusión fiscal?, de octubre 2015, decíamos:


“Las empresas han usado la infraestructura económica y social de los países donde se producen los bienes y servicios, pagados por los impuestos de otros contribuyentes
.  Han recibido un “subsidio” de la sociedad a cambio de lo cual pagan muy pocos impuestos y los que pagan, lo hacen en países que no han tenido que hacer esas inversiones para respaldar sus operaciones.  No cumplen son sus responsabilidades de contribuir a los gastos e inversiones en educación, salud, defensa, seguridad ciudadana, infraestructura de transporte, etc. de los cuales se benefician.  La elusión fiscal no es solamente una cuestión de que el gobierno quiere recibir mayores ingresos fiscales, es cuestión de equidad.”

En estos artículos ya poníamos a la elusión fiscal en el contexto de la responsabilidad de la empresa, en el contexto de la elusión de su responsabilidad, pero sin el rigor académico del artículo que comentamos.

III.           Reporta lo que importa

Ceres, una organización que promueve la sostenibilidad, especialmente la ambiental, publicó los resultados de un estudio sobre la información divulgada sobre la sostenibilidad, Disclose what matters: Bridging the Gap Between Investor Needs and Company Disclosures on Sustainability (Reporta lo que importa: Cerrando la brecha entre las necesidades de los inversionistas y la divulgación de su sostenibilidad).  Se analizó como reportan 476 de las más grandes empresas de EE.UU. del listado de Forbes 2000 cinco aspectos del proceso informativo:

  • Estándares usados en la divulgación de la información;
  • Supervisión de la sostenibilidad por el Consejo (Directorio);
  • Evaluación de los aspectos materiales;
  • Involucramiento de los stakeholders; y,
  • Aseguración externa de la información.

Es de notar que el estudio se refiere a procesos de gestión de la información sobre sostenibilidad, no a las acciones que las empresas implementan, es un análisis puramente de proceso, lo que es una condición necesaria pero no suficiente para la sostenibilidad.  No obstante, estos procesos son muy valiosos ya que estimulan y refuerzan las acciones.

Los principales resultados fueron:

  • El 70% de la muestra usa los estándares del GRI, y el 58% usan tanto los estándares como el índice de contenido del GRI en su divulgación;
  • Solo el 15% divulga en detalle el papel del Consejo en la supervisión de la sostenibilidad, incluyendo evidencia de sus mandatos formales para la divulgación de la información social y ambiental relevante que es considerada a nivel del Consejo y como se divulga;
  • Solo el 23% incluye detalles de sus prácticas en materialidad incluyendo la forma en que los resultados se usan para guiar la toma de decisiones; 
  • Solo el 17% divulga los grupos de stakeholders que son involucrados en el proceso, como lo hacen, que retroalimentación reciben y como la incorporan en la estrategia y reporte de la sostenibilidad;
  • El 58% no proporciona evidencia del aseguramiento formal de su información sobre sostenibilidad;
  • Menos del 10% reporta recomendaciones para la mejora derivadas del aseguramiento externo.

Y las recomendaciones que derivan de los resultados son relativamente obvias:

Comprometerse al uso integral de estándares de reporte (preferentemente los del GRI pero utilizar también los demás estándares para atender las necesidades de los diferentes stakeholders);

Reportar el impacto de los sistemas de gobernanza para la sostenibilidad, (no solamente cuales son, sino el impacto que tienen); y,

Utilizar la aseguración externa de los aspectos materiales.

Los porcentajes sobre el estado de los procesos en las mas grandes empresas son relativamente desalentadores. Demuestra que ni siquiera los procesos, no digamos las prácticas, están muy arraigados en estas empresas. Si estos son los resultados para las más grandes empresas, en uno de los países de mayor desarrollo (aunque no necesariamente en temas de responsabilidad empresarial), que se puede esperar de las empresas normales y corrientes, el otro 99.9% de las empresas, y en países con menor desarrollo.  Falta mucho camino que recorrer.





[1] Citan el mismo ejemplo que comentábamos en el artículo Ética grande y ética pequeña: Elusión fiscal y el código de ética en Pfizer , que publicamos en diciembre del 2015.


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