domingo, 6 de diciembre de 2015

Ética grande y ética pequeña: Elusión fiscal y el código de ética en Pfizer


La farmacéutica Pfizer (productora de Viagra) ha figurado prominente en los medios por dos asuntos relacionados con su responsabilidad ante la sociedad.  Por una parte, la propuesta fusión con otra farmacéutica, Allergan, (productora de Botox), basada en Irlanda y por otra el despido de altos ejecutivos por violación de su código de ética.

Analicemos primero la segunda noticia.  Pfizer ha despedido a 30 altos cargos en la filial en España por supuestas violaciones en su Código de Ética, según los medios por “realizar prácticas comerciales con uno de sus medicamentos contrarias al código ético de la compañía. [1]  Aunque no se conocen muchos más detalles es una recurrencia relativamente común entre las empresas farmacéuticas y suele relacionarse con los métodos utilizados para que los doctores prescriban sus medicamentos o sean recomendados en la salud pública.  Durante los años  2012 a 2014 hubo un gran escándalo en China con GSK (GlaxoSmithKline) por sobornos y que le costó muy caro a la empresa (US$490 millones en multas y la reducción de sus ingresos en el país en más del 30%).  Probablemente Pfizer quiso cortar por la sano y prevenir mayores problemas, tanto de multas como sobre su reputación.  En EEUU la práctica regulatoria permite tener lenidad con los que reconocen y toman medidas correctivas a sus violaciones a las leyes y regulaciones. [2] El comercio de medicamentos en EEUU está ampliamente regulado.  Se habrán ahorrado algunas decenas de millones de dólares en multas aunque a lo mejor pagarán algunas decenas.

De cualquier manera el caso demuestra que Pfizer no sólo tiene un código de ética, como casi todas las empresas, sino que está dispuesta a tomar medidas drásticas apoyándose en ese código, lo que no hacen muchas.  Un punto a favor de Pfizer.

Pero esta buena reacción a un mal comportamiento palidece comparado con la estrategia de fusión que adelanta la empresa.  Pfizer, con sede en EEUU, con elevada carga fiscal, está negociando comprar otra farmacéutica, Allergan, basada en Irlanda, con una muy baja carga fiscal, y localizar la empresa fusionada en Irlanda.  Allergen está valorada en US$ 120.000 millones, pero Pfizer (valorada en más de US$ 200.000 millones) pagará una prima que lleva su valor a US$ 160.000 millones.  Al establecerse en Irlanda pagarán los impuestos consolidados en la sede de la menor carga fiscal.  Es lo que se denomina “reversión fiscal”.  Pagarán impuestos en EEUU solo por los beneficios obtenidos en ese país, si es que no logran encontrar algunas oportunidades adicionales de eludir más impuestos, como pueden ser pagos de la subsidiaria de EEUU a la matriz de Irlanda por regalías, por servicios gerenciales, haciendo préstamos entre las partes y manipulando los precios de transferencia de bienes y servicios entre muchos otros.  Se ahorrarán miles de millones en impuestos (de US$ y de Euros).

¿Qué tiene de malo todo esto? Desde el punto de vista financiero es una estrategia brillante.  Dirán que es culpa de la elevada carga fiscal que tiene EEUU que los hace pagar impuestos, sobre los beneficios domésticos y los que sean repatriados de otros países, a las tasas de EEUU (los competidores con sedes en los países del exterior pagan impuestos, en general, a menores tasas).  Pero Pfizer no tendrá empacho en aprovechar toda la infraestructura intelectual, social, económica y física que le ofrece EEUU y por la cual no harán la contribución que les toca vía los impuestos. Sí, pagan por la mano de obra, pero no pagan su parte del costo que ha tenido para el país el desarrollo de capital humano e intelectual.  Sí, pagarán algo por los servicios de transporte pero ello no cubre el costo que el estado incurre en proporcionar la infraestructura física para todos.  Les vendrá muy bien la seguridad jurídica y física que existe en el país, pero no pagarán su cuota parte de esos costos.  Tendrán los beneficios de operar en EEUU pero no cubrirán los respectivos costos.  Los costos los tendrán que pagar los contribuyentes que no pueden o no quieren hacer “reversión fiscal”.  Habrá una transferencia de recursos de los contribuyentes del país a los accionistas y dirigentes de Pfizer (alguien debe recibir alguna bonificación por esto) y a la sociedad de Irlanda (para un análisis más exhaustivo de esta problemática ver mis artículos Eludir y evadir impuestos: ¿Hasta dónde llega la irresponsabilidad empresarial? y ¿Un paso adelante contra la elusión fiscal?). Gran parte del valor de US$ 200.000 millones se debe a haber nacido y crecido en EEUU.

Para corroborar el dicho popular de que “una imagen vale mil palabras”, el 30 de noviembre el Washington Post publicó una viñeta muy precisa sobre el problema.  En el primer artículo mencionado arriba donde explicaba la irresponsabilidad de la elusión fiscal necesité más de 2.400 palabras para hacerlo, pero esta viñeta le gana en efectividad.


Mi prescripción es menores impuestos para mí lo que significa mayores impuestos para todos los demás. Se llama reversión  (los efectos secundarios incluyen ojos saltones y empresas farmacéuticas agrandadas).

Sí, es una responsabilidad de las empresas ante la sociedad pagar los impuestos que tocan porque la sociedad, directamente y a través del gobierno, les proporciona un entorno favorable para su operación y les permite usar sus recursos naturales, tecnológicos y humanos para ganar dinero. Y eso cuesta dinero.

Pfizer usa muy bien los criterios económicos para decidir si vale la pena portarse bien.  En el caso de las violaciones a los códigos de ética, hace el análisis de costo/beneficio de las multas y reputación contra el reemplazo de algunos ejecutivos y sale a favor de portarse bien.  En el caso de la reversión fiscal los beneficios son de tal envergadura que los costos ante la sociedad palidecen…. y se van. 

Responsables en las cosas pequeñas.  Irresponsables en las grandes.  Ética pequeña versus ética grande.   

La elusión fiscal no figura en el Código de Ética.




[1] Ver el artículo publicado por Edita Olaizola en Diario Responsable Un código ético no asegura comportamientos éticos.