domingo, 10 de mayo de 2026

¿Porqué los inversionistas individuales invierten en valores socialmente responsables? ¿Altruismo, egoísmo o buenismo?

 (Tiempo estimado de lectura: 17 minutos)

Las inversiones tipificadas como socialmente responsables, ISR, acumulan montos estimados a nivel mundial al 2026 de US$ 30 billones. Estos elevados montos mantienen, obviamente, un gran interés en los mercados financieros y aun en el “mercado” de la sostenibilidad empresarial. En el primer caso constituyen una gran oportunidad de negocios para la industria, por lo que tiene gran interés en su desarrollo.  En el segundo caso se supone, instintivamente, que ello represente impacto sobre esa sostenibilidad, pero la euforia no está justificada ya que el impacto de estos montos acumulados y de las transacciones en los mercados financieros de esos valores es muy dudoso y en muchos casos nulo. Esto lo hemos analizado en múltiples artículos por lo que no lo cubriremos aquí. [i]

Y además esos valores que son tipificados como “responsables” pueden no merecen ese calificativo, que es generoso (escribimos “responsables” entre comillas para destacarlo). En general las empresas tienen algunas prácticas que podrían ser calificadas como tales, pero que eras de simplificación del lenguaje se tiende a extrapolar como si la totalidad de sus actividades fueran responsables. Sería más preciso, pero engorroso, calificarlas como “con algunas prácticas responsables”.  Pero no es un problema de semántica, es un problema real de asignación de recursos basados en de un atributo que no tienen. [ii]

El objeto de este artículo es más limitado, solo pretende pasar revista a la participación y motivaciones de los inversionistas individuales en esos mercados, con el objetivo de discernir si esas motivaciones están justificadas en la realidad.  Para ello analizamos los resultados de varias encuestas a inversionistas individuales, que son mucho menos comunes que las realizadas entre inversionistas institucionales y gestores de fondos, ya sea de inversión, ya sea de pensiones, ya sea de fortunas familiares. 

I.                ISR a nivel de inversionistas individuales

El Morgan Stanley Institute for Sustainable Investing publicó en mayo del 2026 los resultados de su estudio Sustainable Signals: Individual Investors 2026. El estudio se basa en una encuesta a 2 250 inversionistas individuales en América del Norte, Europa y Asia-Pacífico, con edades entre 18 y 80 años, y con inversiones discrecionales en las bolsas de más de US$ 100 000. Y se les definió lo que se debe entender por inversión responsable. Los principales resultados son (énfasis añadido):

  • El 92% de los encuestados a nivel mundial manifiesta interés, con una asignación media a inversiones sostenibles del 31% de sus carteras de inversión financiera, lo que demuestra que puede existir una desconexión entre las opiniones expresadas y el comportamiento real;
  • Más del 80% afirma que la rentabilidad financiera es un factor clave de su interés en la inversión sostenible, y las expectativas de rendimiento siguen impulsando los planes de asignación de activos;
  • El 64% declara tener previsto aumentar su exposición a las inversiones responsables, citando como motivo la confianza en su desempeño financiero. Otro 28% espera mantener sus asignaciones, mientras que el 5% planea reducir su exposición, citando con mayor frecuencia la decepción ante los rendimientos obtenidos;
  • Una cuarta parte de los encuestados afirma que su principal objetivo temático consiste en promover una combinación de objetivos medioambientales y sociales en su cartera; a este grupo le sigue un 15% que identifica, en igual medida, la inclusión financiera y la salud y el bienestar como sus máximas prioridades;
  • Solo el 13 % de los inversores citó la alineación de las inversiones con sus valores personales como la principal razón de su interés y solo el 2 % citó la reducción de los riesgos ambientales, sociales o de gobernanza, como motivador;
  • Si bien casi un tercio de los inversores considera que el greenwashing es un motivo de gran preocupación, más de tres cuartas partes perciben las opciones de inversión sostenible como un factor diferenciador a la hora de seleccionar a un asesor financiero; y, 
  • Dos tercios de los inversores perciben mayores oportunidades para las inversiones sostenibles o de impacto en los mercados privados que en los mercados públicos, y son aquellos con mayor exposición a inversiones responsables los que prefieren los mercados privados.

Para interpretar los resultados es de tener en cuenta que es el instituto de investigación de la gestora de fondos de inversión responsable y una de las mayores calificadoras de sostenibilidad de valores y fondos, Morgan Stanley, lo que los puede sesgarlos hacia el optimismo.

Uno de los aspectos más destacables para nuestros propósitos es el que la principal motivación es la del rendimiento financiero, si bien una cuarta parte dice que también pretenden con ello contribuir a la sostenibilidad social y medioambiental.  Pero no invierten de acuerdo con sus valores personales.

Otro aspecto destacable es que dos tercios de los encuestados perciben mayores oportunidades en los mercados privados de inversión donde potencialmente el impacto sobre la sostenibilidad puede ser más efectivo, ya que la sostenibilidad de los valores suele ser controlada con mayor cuidado, especialmente en los valores y fondos calificados como de impacto. [iii]

Otra encuesta que corrobora la motivación del rendimiento fue llevada a cabo por Globescan, que es una empresa especializada en encuestas y solamente en encuestas, que reporta las respuestas a una pregunta hecha a casi 8 500 inversionistas individuales en 23 mercados sobre sus expectativas en cuanto a la rentabilidad de las inversiones responsables. 77% de los encuestados cree que los valores sostenibles rinden más y que los rendimientos son proporcionales al grado de sostenibilidad de los valores.

Esta institución no es una parte interesada en sesgar los resultados, como lo puede ser Morgan Stanley, [iv] pero tiene el problema de que no son expertos en sostenibilidad, son expertos en hacer encuestas, y aun así suelen tomar la ruta fácil, hacen preguntas en línea a quien quiera responder, lo que puede reducir la confiabilidad de los resultados. No hay garantía de que los que responden sepan lo que es inversión responsable ni de que sean, en efecto, inversionistas. Y es otra de las preguntas hipotéticas, cuya fraseología puede inducir a respuestas positivas. Más convincente sería saber qué porcentaje de sus carteras de inversión está colocada en valores específicamente seleccionados por creer que son “responsables”. Pero es lo que hay, “valga a manera de inventario”.

II.             ISR a nivel de las generaciones, por edad, de inversionistas individuales

Un grupo de académicos de la Universidad de Stanford ha estado analizando las preferencias, expectativas y motivaciones, y su evolución en el tiempo, de inversionistas individuales en función de grupos de edades. Los resultados de los dos estudios llevados a cabo, separados por tres años, los hemos analizado anteriormente por lo que solo los resumiremos para ponerlos en el contexto de la discusión en este artículo. [v] De los dos estudios concluyen:

  • Que se ha producido un cambio significativo en la actitud de los inversionistas ante la inversión responsable y las diferencias generacionales se han reducido;
  • La inversión ESG no ha desaparecido, pero ha cambiado. Los resultados de encuestas …… muestran que el entusiasmo inicial, especialmente entre los inversores más jóvenes, ha convergido en torno a un enfoque más pragmático que prioriza el riesgo;
  • Las diferencias generacionales en cuanto a preocupación, disposición a sacrificar rentabilidad y apoyo al activismo ESG se han reducido en gran medida; y,
  • Los criterios ESG siguen siendo influyentes cuando los riesgos son concretos y los horizontes temporales son claros, pero las estrategias basadas en un supuesto altruismo inversor son cada vez más frágiles. (énfasis añadidos).

Y al analizarlos comentábamos:

  • Que las nuevas generaciones (millenials y Z), si bien están más concientizadas que la de los mayores (baby boomers y X), se están volviendo más egoístas, con objetivos más personales, con menor interés por el bien común, por el altruismo; y,
  • Especulo que la prevalencia de los medios sociales conlleva a una visión más estrecha, más egocentrista y que la situación económica relativamente adversa para los jóvenes, conlleva a un mayor cortoplacismo y menos altruismo.

Los mayores, por sus horizontes de planificación, pero ahora también los más jóvenes, supuestamente preocupados por el bienestar social y medioambiental, buscan rendimientos financieros en sus inversiones y el “hacer bien” está pasando a ser cada vez más secundario.

III.           ¿Les preocupa el impacto a los inversionistas “responsables”?

En otro artículo [vi] habíamos analizado un estudio académico de investigación con, entre otros, el objetivo de discernir las motivaciones de los inversionistas individuales, lo que nos permite poner en contexto la discusión precedente y ayudar a responder la pregunta del título del artículo.

Como conclusión decíamos:

  • Confirman lo que muchas veces se supone y es el valor que se atribuye a la imagen, al poder decir que se poseen inversiones que tienen impacto, con menor importancia sobre la magnitud o existencia del impacto.  El efecto de “sentirse bien” (warm glow) es tan relevante para la selección de las inversiones, como lo puede ser el impacto que tengan las inversiones y su rendimiento. No están dispuestos a pagar más (o que rinda menos) para lograr más impacto, pero sí para “sentirse mejor”, que no necesariamente está relacionado con el impacto real; y,
  • Esto puede ser aprovechado por los gestores de fondos para mejorar el atractivo de sus fondos, gestionado su imagen (greenwashing), destacando otras características de las inversiones (por ejemplo, énfasis en género o ataque a la pobreza) que no tienen que ver con el impacto real o rendimiento, pero si con el impacto sobre el sentimiento de bienestar.

IV.            En resumen: ¿Altruismo, egoísmo o buenismo?

¿Por qué los inversionistas individuales invierten en valores socialmente responsables? Hay alegatos de todos los tipos, algunos alegan que se hace por altruismo, porque están interesados en el mejoramiento de la situación social y medioambiental, otros alegan que se hace porque rinde mayores beneficios y aun otros alegan que “ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario”, que es para sentirse bien. En general estos alegatos son opiniones, o deseos (¡!), más que el resultado de estudios rigurosos.

Si bien los informes citados están basados en encuestas, que el fin y al cabo son opiniones, representan la opinión agregada de un colectivo, un caso intermedio entre la opinión de una persona y un estudio rigoroso de prácticas observadas, extremo este deseable pero poco factible de establecer en la práctica.  

Lo que podemos concluir de la discusión precedente es que la opinión prevalente en los que promueven la sostenibilidad empresarial de que los inversionistas individuales invierten en valores o fondos “responsables” porque quieren tener impacto en la sostenibilidad empresarial es posiblemente la menos realista de sus motivaciones. Una motivación que parece más realista es la de que buscan mayores rendimientos financieros, aunque ello no está demostrado ni es generalizable, [vii] y lo que es probablemente más confiable, que buscan reducir el riesgo de sus inversiones. En este sentido sí es posible que las inversiones responsables produzcan un mayor rendimiento AJUSTADO al riesgo, no absoluto, que es lo que debe contar.

Ello no quiere decir que no hay inversionistas legítimamente interesados en el impacto real, tangible y medible, que hacen las investigaciones necesarias para la selección de sus inversiones, pero no son inversionistas individuales, ello está limitado a fondos especializados, muchas veces fondos de impacto, algunos fondos de pensiones y de fortunas personales. Aun a nivel de inversionistas institucionales son más la excepción que la regla.

Y una motivación, que es poco reconocida en la práctica, y es lo que creo como escéptico que soy, es que al invertir en valores o fondos “etiquetados” como responsables los inversionistas buscan sentirse bien.  Si las inversiones tienes impacto o no es secundario. Lo importante es la etiqueta. No hace la investigación necesaria para averiguar la realidad detrás de ella  [viii] (de allí la importancia que la Comisión Europea le da los nombres de los fondos de inversión responsable [ix]). Pero sentirse bien es importante para ellos.  Como lo es para el común de los mortales el comprar productos “etiquetados” como responsables, sobre los cuales tampoco hacemos la diligencia debida.

Y si los inversionistas, individuales e institucionales, dicen que invierten en esos mercados y valores con el objetivo de contribuir a la mejora de la sostenibilidad empresarial es que no han hecho su tarea de informarse sobre esos impactos. El grueso de los montos acumulados y las transacciones en inversiones responsables en los mercados secundarios de valores tienen muy poco o ningún impacto sobre la sostenibilidad de las empresas.

 

[iv] En un artículo anterior, ¿Crea la sostenibilidad empresarial valor financiero?  Reseña de tres informes y una dosis de realidad, mostrábamos los sesgos que pueden tener los resultados reportados por partes interesadas.

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