sábado, 11 de abril de 2026

¿Dónde estamos en sostenibilidad empresarial? ¿Se está sincerando?

 

Una manera de ganar buena reputación es dedicarse a ser lo que deseas aparentar.

Sócrates, filósofo, ¿¿¿-399 AC

 

Después del vendaval de regulaciones, la tormenta de las desregulaciones y las batallas anti ASG de la última década no es de sorprender si estamos confundidos y que hay variedad de opiniones sobre el estado de la sostenibilidad empresarial por lo que es oportuno preguntarse dónde estamos en la sostenibilidad empresarial.

En el artículo Los altibajos de la sostenibilidad empresarial: De la ignorancia, a la confusión, a la expansión, a la banalización, a la euforia, al revuelo, a sincerarse  (diciembre 6, 2025) analizábamos su evolución en las décadas recientes desde un punto de vista agregado, mirando desde arriba, mirando tendencias, sin entrar mucho en detalles para no perder la perspectiva de la evolución a largo plazo. Concluíamos que, a mediano plazo, lo que parecía más razonable es que, después de tanta turbulencia, se sincerase, que se estableciera un balance entre el optimismo y las exageraciones sobre los grandes beneficios de la sostenibilidad por parte de sus promotores, y el pesimismo y negativo impacto económico que propugnan sus detractores.

I.                ¿Se está calmando la turbulencia?

Al haberse asentado las regulaciones europeas y calmado un poco el movimiento anti-ASG, en este artículo haremos un breve análisis de la situación actual para contrastar aquella tendencia hacia la “sinceración” que postulábamos. Como lo hacíamos al analizar los altibajos, en el caso de la turbulencia reciente debemos recordar que la situación varía mucho entre regiones/países, sectores industriales y tamaños y tipos de empresas. Lo que haremos será una generalización, del agregado de la situación actual, que a veces es la única manera de poder ver tendencias.

La situación generalmente adversa de la economía mundial y la incertidumbre geopolítica contribuyen, junto con las experiencias recientes comentadas arriba, a forzar ese balance haciendo que las estrategias y acciones empresariales deban tener un fundamento más sólido, menos dependiente de promesas y expectativas y más basado en realidades. El valor agregado de la sostenibilidad pasa a ser crítico, no hay “grasa” no sobra nada, hay que ser efectivos. Por las mismas razones, el usuario de los bienes y servicios pasa a ser más cauteloso, menos preocupado por la sostenibilidad de esos productos, a menos que lo perciba de una manera tangible. También el usuario está pasando de creer en expectativas a querer ver las realidades. Por ello el mensaje, implícito y explícito, de la sostenibilidad empresarial debe pasar del qué se hace a cómo lo que se hace cambia el mundo.

La turbulencia mencionada ha logrado que la sostenibilidad empresarial se haya difundido mucho más entre empresas y usuarios, lo que ha logrado mayor visibilidad, pero esa visibilidad tiene aspectos positivos y negativos. Positivos en el sentido de que hay mayor aprecio por ello, lo que puede conducir a impactos más positivos sobre la sociedad y el medio ambiente. “Negativos” en el sentido de que con el conocimiento también viene el discernimiento entre lo real y lo ficticio, entre lo tangible y lo difuso, entre la retórica y los hechos, por lo que las empresas deberán adaptarse a estas condiciones.

Este conocimiento ampliado también ha llevado a la realización de que “no todo es oro lo que reluce”, el que buena parte de esa “sostenibilidad empresarial” es tenue, ocasional, frágil, oportunista, por lo que se está exigiendo contundencia, mayor demostración de impacto, del cambio que se logra con las acciones que se propugnan. 

II.             Money, money, money!

Todo esto está llevando a que se preocupen de lo tangible, que se demuestre el impacto. Si hay una palabra que ha adquirido prominencia en estas etapas es la palabra “impacto”, aunque debemos destacar que ello no quiere decir que la sostenibilidad empresarial este logrando mayor impacto. Lo que sucede es que su creciente uso es para satisfacer las “demandas” de los usuarios (consumidores, inversionistas, empleados, reguladores, etc.). ¿Lo quieres oír? Pues te lo decimos. Y lo más crítico es que se (ab)usa de esa denominación cuando lo que se sucede en realidad es que hay alguna relación, algún efecto, entre la actividad empresarial y algún evento, pero no necesariamente ello ha logrado un cambio tangible, medible, relevante, en la situación que se alega haber impactado.[i]

Aprovechando esta “demanda” por impacto, algunas empresas están cambiando el nombre del Chief Sustainability Officer, CSO, por el de Chief Sustainability and Impact Officer, CSIO [ii] algo que se extiende a la denominación de los informes de sostenibilidad, que ahora son “de impacto”, [iii]  y además a otros informes [iv]. Pero ¿qué quieren decir con impacto tangible?

Un ejemplo tangible de la “sinceración” de la sostenibilidad es el supuesto desinterés por el financiamiento socialmente responsable, que se suele atribuir a un abandono por parte de los inversionistas responsables, cuando en realidad la reducción de montos y transacciones en los mercados secundarios de valores responsables, el cierre de algunos fondos existentes y la poca creación de nuevos se debe más bien a una “sinceración”, consecuencia de las nuevas regulaciones.  Ese mismo conocimiento ha mostrado que muchos de esos valores y fondos “sostenibles” no eran tales, eran mayormente denominaciones injustificadas. [v] La supuesta reducción se debe a la “sinceración”.

Por otra parte, la prueba de que esto no es desinterés sino “sinceración” es que los mercados primarios de emisiones de valores calificados como sostenibles, aquellos que deben demostrar que tendrán impacto tangible (por ejemplo, Bonos verdes, Sociales y Sostenibles y los de Impacto), continúan creciendo aun en el entorno de incertidumbre sobre el verdadero valor de la sostenibilidad. Son aquellos, los mercados secundarios, los que tienen poco o ningún impacto sobre la sostenibilidad los que han decaído y están en etapa de “sinceración”.  [vi]

A toda esta “sinceración” está contribuyendo además el renovado rigor que se les exige a las empresas en la determinación y reporte de su materialidad, de los aspecto de sus actuaciones que tienen una relación o efecto (ojalá siempre fuera impacto) sobre la sociedad y el medio ambiente (materialidad de impacto) y sobre la situación financiera de las empresas (materialidad financiera). Esta transparencia ampliada, tanto de fondo (acción) como de forma (reporte), está ampliando el conocimiento que comentábamos antes, lo que permite que los afectados tomen decisiones informadas que afecten a las empresas y estas actúen en consecuencia.

Ante la turbulencia en las gestión de la sostenibilidad empresarial, la situación económica relativamente desfavorable y la incertidumbre geopolítica, las empresas están alterando el balance entre valor y valores, en detrimento de estos últimos. El impacto financiero de la sostenibilidad, resaltado por la materialidad financiera, está adquiriendo mayor importancia.  La competitividad es una mayor preocupación, sobre todo en los países europeos.

El argumento empresarial está apabullando al argumento moral de la sostenibilidad. Se está acelerando el lenguaje prevalente dentro de la empresa, de socioambiental a financiero (productividad, competitividad, impacto financiero). El centro de gravedad se mueve aún más desde el CSO al CSIO al CFO (Chief Financial Officer). [vii] Hay un énfasis en la monetización de todo lo que se hace, la tendencia es a que todo deber ser rentable, o por lo menos parecerlo y en plazos cada vez menores. Los intangibles deber ser “tangibilizados.”, ser monetizables. [viii] Hasta el intangible de la reputación debe ser monetizado.

Esto ha resultado en un creciente énfasis en el impacto financiero de la actividades relacionadas con la sostenibilidad empresarial y la prevalencia de la determinación del rendimiento de la inversión (return on investment), para la empresa, a la par con otras inversiones, por ejemplo, en sistemas de información (no estamos hablando de la rentabilidad para el inversionista de invertir en valores o fondos calificados como responsables). Para atender estas demanda han surgido múltiples ofertas de servicios de consultoría en este sentido. [ix] Siendo que ello fuerza a la monetización que comentábamos arriba y siendo que muchos de los beneficios de la sostenibilidad son intangibles y en el largo plazo, este énfasis está conspirando contra la realización de actividades no fácilmente monetizables. De allí, por ejemplo, el mayor interés en temas ambientales, por ejemplo, energéticos sobre los temas sociales. [x] [xi]

Y a todo esto también contribuye la mayor transparencia que se está exigiendo en los reportes, aunque hay que lamentar la extrema dilución de los estándares que se han producido en la Unión Europea, si bien los estándares a nivel internacional no se han diluido. Esto debería llevar a las empresas a mejorar la efectividad de sus reportes, haciéndolos más enfocados y directos, menos cuento y más cuentas.  Pero por ahora parece que este cambio no está siendo generalizado. [xii] Y a la transparencia contribuyen además las regulaciones sobre el greenwashing, que reducen la información engañosa de las empresa sobre su comportamiento y las características de sostenibilidad de sus productos y servicios.

De todo esto se corre el riesgo de volver a un equilibrio inestable. La tendencia es hacia lo monetario y el cortoplacismo, hacia el egocentrismo de la empresa y sus beneficios, que son los enemigos de la sostenibilidad empresarial, que requiere de una visión holística y de largo plazo, de paciencia sobre los rendimientos de la inversión en sostenibilidad y una consideración del entorno.

El contrapeso sería la acción decidida de todos los stakeholders, pero ello es poco factible ya que ellos mismos, ante las situaciones descritas, también se vuelven egocentristas, con mayor aprecio de lo mismo que aprecia la empresa: corto plazo, valor monetario, subsistencia.

III.           El nuevo equilibrio: No es semántica

A manera de conclusión ofrecemos la siguiente tabla que resume la discusión precedente. No es un cambio de palabras, en un cambio de actitud.

 

ACTITUD CAMBIANTE EN SOSTENIBILIDAD EMPRESARIAL

ANTES

AHORA

Greenhushing

Reposicionamiento

Greenwashing

Transparencia

Sostenibilidad

Gestión de riesgos

Sociedad y medioambiente

Rentabilidad financiera

Beneficiarios

Cuota de mercado

Cualitativo

Monetario

Mediano plazo

Corto plazo

Poca paciencia

Impaciencia

Parecer

Ser

Valores

Valor

Hacer “cositas”

Impacto

Intangibles

Tangibles

Cumplimiento

Acción

Ampliar

Apretar

Abarcar

Enfocar

Dispersión

Concentración

 

 

Y AHORA QUE SE

VIENE EL MUNDIAL

Tiki Taka

Chutar a gol

 

© Antonio Vives, 2026

 


 

APENDICE:  Según la Inteligencia Artificial

NOTA: En la producción de este artículo no se usó ningún instrumento relacionado con la Inteligencia Artificial, pero al concluirlo alimenté la tabla del texto a Google NotebookLM y este es el resumen que produjo (produjo un resumen en inglés (¡!) del contenido de la tabla en español, que a su vez traduje al español usando Google Translate):

La evolución de la sostenibilidad corporativa: de la intención al impacto.

El gráfico proporcionado ilustra un cambio de paradigma significativo en la forma en que las corporaciones modernas abordan la responsabilidad ambiental y social. Contrasta los comportamientos históricos —tales como el marketing engañoso y los objetivos éticos vagos— con un enfoque contemporáneo centrado en los resultados tangibles y la viabilidad financiera. En lugar de priorizar el idealismo a largo plazo o la mera percepción pública, las empresas avanzan ahora hacia una transparencia radical y hacia la integración de la sostenibilidad en la gestión de riesgos. Esta transición prioriza la implementación activa y el esfuerzo concentrado por encima de las estrategias amplias y desorganizadas del pasado. En última instancia, la fuente sugiere que la sostenibilidad empresarial ha evolucionado de ser una iniciativa superficial a convertirse en una prioridad de alto impacto, impulsada por un sentido de urgencia. (énfasis añadido a mano)

Yo no lo podría haber dijo mejor. ¡Asusta!



[i] Esta diferencia, entre relación, efecto e impacto, que no es semántica, la hemos analizado en detalle en el artículo En sostenibilidad empresarial, ¿Tiene impacto el impacto? por lo que nos extendemos en ello.

[ii] Por ejemplo, Credit Agricole.

[iii] Por ejemplo, Northwestern Mutual.

[iv] Por ejemplo el informe ¿Qué impactos tangibles está generando la sostenibilidad? donde se analizan las relaciones cualitativas entre la sostenibilidad empresarial de las empresas del IBEX 35 de la Bolsa de Madrid con algunos indicadores contables y financieros, concluyendo que tienen impacto tangible. Sí, han cambiado algunos números, pero ello no es automáticamente impacto, como se alega, y menos que es tangible, como se supone. Ello no quiere decir que la situación social y medioambiental de los mercados en que operan no haya mejorado. Puede ser, pero falta demostrar el nexo entre el cambio en los indicadores y el cambio en la situación del entorno.

[vi] Las diferencia entre los impactos en la sostenibilidad empresarial de los mercados primarios y los secundarios de financiamiento sostenible lo hemos analizado en detalle en Algunas falacias del financiamiento sostenible: ¿Tiene impacto en la sostenibilidad?.

[viii] Natura, empresa líder en sostenibilidad en América Latina y una de la mayores empresas del mudo con fines de beneficios duales que cotiza en bolsas de valores, prepara desde el 2022 un estado de ganancias y pérdidas sociales y medioambientales como complemento al financiero (sobre el que espero escribir un artículo apenas publiquen sus resultados para el 2025).

[ix] Por ejemplo, ver Return on Sustainability Investment (ROSI™) Methodology, de la escuela de negocios de la New York University.

[x] Aspectos estos que habíamos discutido en detalle en Es hora de luchar por equiparar los temas sociales con los ambientales.

[xi] En términos económicos estos beneficios sociales son más inciertos y en el largo plazo por lo que en la determinación de su ROI se les asignará una elevada tasa de descuento, que los hará casi insignificantes en el valor presente.

[xii] Esto lo analizábamos en tres artículos, en el primero, cómo las regulaciones europeas han cambiado los reportes, Efecto de las regulaciones europeas sobre los reportes de sostenibilidad, en el segundo las intenciones de las empresas excluidas de la obligación de reportar de seguir haciéndolo ¿Seguirán las empresas publicando informes de sostenibilidad aun cuando no sea obligatorio?, y en el tercero las posibles consecuencias negativas para la transparencia del uso de la IA y del “echar el cuento”  Dos nuevos ene(a)migos para la sostenibilidad empresarial: Inteligencia Artificial y Storytelling.


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