Una manera de ganar buena reputación es
dedicarse a ser lo que deseas aparentar.
Sócrates, filósofo, ¿¿¿-399 AC
Después del vendaval de regulaciones, la tormenta de las desregulaciones y las
batallas anti ASG de la última década no es de sorprender si estamos
confundidos y que hay variedad de opiniones sobre el estado de la sostenibilidad
empresarial por lo que es oportuno preguntarse dónde
estamos en la sostenibilidad empresarial.
En el artículo Los altibajos de la sostenibilidad empresarial: De
la ignorancia, a la confusión, a la expansión, a la banalización, a la euforia,
al revuelo, a sincerarse (diciembre 6, 2025) analizábamos
su evolución en las décadas recientes desde un punto de vista agregado, mirando
desde arriba, mirando tendencias, sin entrar mucho en detalles para no perder
la perspectiva de la evolución a largo plazo. Concluíamos que, a mediano plazo,
lo que parecía más razonable es que, después de tanta turbulencia, se sincerase,
que se estableciera un balance entre el
optimismo y las exageraciones sobre los grandes beneficios de la sostenibilidad
por parte de sus promotores, y el pesimismo y negativo impacto económico que
propugnan sus detractores.
I.
¿Se está calmando la turbulencia?
Al haberse asentado las regulaciones europeas y calmado un poco el movimiento
anti-ASG, en este
artículo haremos un breve análisis de la situación actual para contrastar aquella
tendencia hacia la “sinceración” que postulábamos. Como lo hacíamos al analizar
los altibajos, en el caso de la turbulencia reciente debemos recordar que la
situación varía mucho entre regiones/países, sectores industriales y tamaños y
tipos de empresas. Lo que haremos será una generalización, del agregado de
la situación actual, que a veces es la única manera de poder ver tendencias.
La situación generalmente adversa de la economía mundial y la incertidumbre
geopolítica contribuyen,
junto con las experiencias recientes comentadas arriba, a forzar ese balance haciendo
que las estrategias y acciones empresariales deban tener un fundamento más sólido,
menos dependiente de promesas y expectativas y más basado
en realidades. El valor agregado de la sostenibilidad pasa a ser crítico,
no hay “grasa” no sobra nada, hay que ser efectivos. Por las mismas razones, el
usuario de los bienes y servicios pasa a ser más cauteloso, menos
preocupado por la sostenibilidad de esos productos, a menos que lo perciba de
una manera tangible. También el usuario está pasando de creer en expectativas
a querer ver las realidades. Por ello el mensaje, implícito y explícito, de
la sostenibilidad empresarial debe pasar del qué
se hace a cómo lo que se hace cambia el mundo.
La turbulencia mencionada ha logrado que la sostenibilidad empresarial se
haya difundido mucho más entre empresas y usuarios, lo que ha logrado mayor
visibilidad, pero esa visibilidad tiene aspectos positivos y negativos. Positivos
en el sentido de que hay mayor aprecio por ello, lo que puede conducir a impactos
más positivos sobre la sociedad y el medio ambiente. “Negativos” en el
sentido de que con el conocimiento también viene el discernimiento entre lo
real y lo ficticio, entre lo tangible y lo difuso, entre la retórica y
los hechos, por lo que las empresas deberán adaptarse a estas condiciones.
Este conocimiento ampliado también ha llevado a la realización de que “no
todo es oro lo que reluce”, el que buena parte de esa “sostenibilidad empresarial”
es tenue, ocasional, frágil, oportunista, por lo que se está exigiendo contundencia,
mayor demostración de impacto, del cambio que se logra con las acciones que se propugnan.
II.
Money, money, money!
Todo esto está llevando a que se preocupen de lo tangible, que se demuestre el impacto. Si hay una palabra que ha adquirido prominencia
en estas etapas es la palabra “impacto”, aunque debemos destacar que ello no
quiere decir que la sostenibilidad empresarial este logrando mayor impacto. Lo que sucede es que su creciente uso es para satisfacer
las “demandas” de los usuarios (consumidores,
inversionistas, empleados, reguladores, etc.). ¿Lo quieres oír? Pues te lo
decimos. Y lo más crítico es que se (ab)usa de esa denominación cuando lo
que se sucede en realidad es que hay alguna relación, algún efecto, entre
la actividad empresarial y algún evento, pero no necesariamente ello ha logrado
un cambio tangible, medible, relevante, en la situación que se alega
haber impactado.[i]
Aprovechando esta “demanda” por impacto, algunas empresas están cambiando
el nombre del Chief Sustainability Officer, CSO, por el de Chief Sustainability
and Impact Officer, CSIO [ii] algo
que se extiende a la denominación de los informes de sostenibilidad, que ahora son
“de impacto”, [iii] y además a otros informes [iv]. Pero ¿qué quieren decir con impacto tangible?
Un ejemplo tangible de la “sinceración” de la sostenibilidad es el supuesto
desinterés por el financiamiento socialmente responsable, que se suele atribuir
a un abandono por parte de los inversionistas responsables, cuando en
realidad la reducción de montos y transacciones en los mercados secundarios de
valores responsables, el cierre de algunos fondos existentes y la poca creación
de nuevos se debe más bien a una “sinceración”, consecuencia de las nuevas regulaciones.
Ese mismo conocimiento ha mostrado que muchos
de esos valores y fondos “sostenibles” no eran tales, eran mayormente
denominaciones injustificadas. [v] La supuesta reducción se debe a la “sinceración”.
Por otra parte, la prueba de que esto no es desinterés sino “sinceración”
es que los mercados primarios de emisiones
de valores calificados como sostenibles, aquellos que deben demostrar que
tendrán impacto tangible (por ejemplo, Bonos verdes, Sociales y Sostenibles y
los de Impacto), continúan creciendo aun en el entorno de incertidumbre sobre
el verdadero valor de la sostenibilidad. Son aquellos, los mercados secundarios,
los que tienen poco o ningún impacto sobre la sostenibilidad los que han decaído
y están en etapa de “sinceración”. [vi]
A toda esta “sinceración” está contribuyendo además el renovado rigor
que se les exige a las empresas en la determinación y reporte de su materialidad,
de los aspecto de sus actuaciones que tienen una relación o efecto (ojalá
siempre fuera impacto) sobre la sociedad
y el medio ambiente (materialidad de impacto) y sobre la situación financiera
de las empresas (materialidad financiera). Esta transparencia ampliada, tanto
de fondo (acción) como de forma (reporte), está ampliando el conocimiento que
comentábamos antes, lo que permite que los afectados tomen decisiones informadas
que afecten a las empresas y estas actúen en consecuencia.
Ante la turbulencia en las gestión de la sostenibilidad empresarial, la
situación económica relativamente desfavorable y la incertidumbre geopolítica, las empresas están alterando el balance entre valor
y valores, en detrimento de estos últimos. El impacto financiero de
la sostenibilidad, resaltado por la materialidad financiera, está adquiriendo
mayor importancia. La competitividad es
una mayor preocupación, sobre todo en los países europeos.
El argumento empresarial está apabullando al argumento moral de la sostenibilidad. Se está acelerando el
lenguaje prevalente dentro de la empresa, de socioambiental a financiero (productividad,
competitividad, impacto financiero). El centro de gravedad se mueve aún más
desde el CSO al CSIO al CFO (Chief Financial Officer). [vii]
Hay un énfasis en la monetización de todo lo
que se hace, la tendencia es a que todo deber ser rentable, o por lo menos
parecerlo y en plazos cada vez menores. Los intangibles deber ser “tangibilizados.”, ser monetizables. [viii] Hasta
el intangible de la reputación debe ser monetizado.
Esto ha resultado en un creciente énfasis en el impacto financiero de la
actividades relacionadas con la sostenibilidad empresarial y la prevalencia
de la determinación del rendimiento de la inversión (return on
investment), para la empresa, a la par con otras inversiones, por ejemplo,
en sistemas de información (no estamos hablando de la rentabilidad para el
inversionista de invertir en valores o fondos calificados como responsables). Para
atender estas demanda han surgido múltiples ofertas de servicios de consultoría
en este sentido. [ix]
Siendo que ello fuerza a la monetización que comentábamos arriba y siendo
que muchos de los beneficios de la sostenibilidad son intangibles y en el largo
plazo, este énfasis está conspirando contra la realización de actividades no fácilmente
monetizables. De allí, por ejemplo, el mayor interés en temas ambientales,
por ejemplo, energéticos sobre los temas sociales. [x] [xi]
Y a todo esto también contribuye la mayor transparencia que se está
exigiendo en los reportes, aunque hay que lamentar la extrema dilución de los
estándares que se han producido en la Unión Europea, si bien los estándares a
nivel internacional no se han diluido. Esto debería llevar a las empresas a mejorar
la efectividad de sus reportes, haciéndolos más enfocados y directos, menos cuento y más cuentas. Pero por ahora parece que este cambio no
está siendo generalizado. [xii] Y a la
transparencia contribuyen además las regulaciones sobre el greenwashing,
que reducen la información engañosa de las empresa sobre su comportamiento y
las características de sostenibilidad de sus productos y servicios.
De todo esto se corre el riesgo de volver a un
equilibrio inestable. La tendencia es hacia lo monetario y el cortoplacismo,
hacia el egocentrismo de la empresa y sus beneficios, que son los enemigos de
la sostenibilidad empresarial, que requiere de una visión holística y de largo
plazo, de paciencia sobre los rendimientos de la inversión en sostenibilidad y una
consideración del entorno.
El contrapeso sería la acción decidida de todos los stakeholders,
pero ello es poco factible ya que ellos mismos, ante las situaciones descritas,
también se vuelven egocentristas, con mayor aprecio de lo mismo que aprecia
la empresa: corto plazo, valor monetario, subsistencia.
III.
El nuevo equilibrio: No es semántica
A manera de conclusión ofrecemos la siguiente tabla que resume la discusión
precedente. No es un cambio de palabras, en un
cambio de actitud.
ACTITUD CAMBIANTE EN
SOSTENIBILIDAD EMPRESARIAL
|
ANTES |
AHORA |
|
Greenhushing |
Reposicionamiento |
|
Greenwashing |
Transparencia |
|
Sostenibilidad |
Gestión
de riesgos |
|
Sociedad y medioambiente |
Rentabilidad financiera |
|
Beneficiarios |
Cuota
de mercado |
|
Cualitativo |
Monetario |
|
Mediano
plazo |
Corto
plazo |
|
Poca paciencia |
Impaciencia |
|
Parecer |
Ser |
|
Valores |
Valor |
|
Hacer
“cositas” |
Impacto |
|
Intangibles |
Tangibles |
|
Cumplimiento |
Acción |
|
Ampliar |
Apretar |
|
Abarcar |
Enfocar |
|
Dispersión |
Concentración |
|
|
|
|
Y AHORA QUE SE |
VIENE EL MUNDIAL |
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Tiki Taka |
Chutar a gol |
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© Antonio Vives,
2026 |
APENDICE:
Según la Inteligencia Artificial
NOTA: En la producción de este artículo no se usó ningún instrumento
relacionado con la Inteligencia Artificial, pero al concluirlo alimenté la
tabla del texto a Google NotebookLM y este es el resumen que produjo (produjo
un resumen en inglés (¡!) del contenido de la tabla en español, que a su vez
traduje al español usando Google Translate):
La evolución de la sostenibilidad corporativa: de
la intención al impacto.
El gráfico proporcionado ilustra un cambio de paradigma significativo en la
forma en que las corporaciones modernas abordan la responsabilidad ambiental y
social. Contrasta los comportamientos históricos —tales como el marketing
engañoso y los objetivos éticos vagos— con un enfoque contemporáneo centrado en
los resultados tangibles y la viabilidad financiera. En lugar de priorizar el
idealismo a largo plazo o la mera percepción pública, las empresas avanzan
ahora hacia una transparencia radical y hacia la integración de la
sostenibilidad en la gestión de riesgos. Esta transición prioriza la
implementación activa y el esfuerzo concentrado por encima de las estrategias
amplias y desorganizadas del pasado. En última instancia, la fuente sugiere que
la sostenibilidad empresarial ha evolucionado de ser una iniciativa
superficial a convertirse en una prioridad de alto impacto, impulsada por un
sentido de urgencia.
(énfasis añadido a mano)
Yo no lo podría haber dijo mejor. ¡Asusta!
[i] Esta diferencia, entre relación, efecto e
impacto, que no es semántica, la hemos analizado en detalle en el artículo En sostenibilidad empresarial, ¿Tiene impacto el impacto? por lo que nos extendemos en ello.
[ii] Por ejemplo, Credit Agricole.
[iii] Por ejemplo, Northwestern Mutual.
[iv] Por ejemplo el informe ¿Qué impactos tangibles está generando la
sostenibilidad? donde se analizan las relaciones cualitativas
entre la sostenibilidad empresarial de las empresas del IBEX 35 de la Bolsa de
Madrid con algunos indicadores contables y financieros, concluyendo que tienen
impacto tangible. Sí, han cambiado algunos números, pero ello no es
automáticamente impacto, como se alega, y menos que es tangible, como se
supone. Ello no quiere decir que la situación social y medioambiental de los
mercados en que operan no haya mejorado. Puede ser, pero falta demostrar el
nexo entre el cambio en los indicadores y el cambio en la situación del
entorno.
[vi] Las diferencia entre los impactos en
la sostenibilidad empresarial de los mercados primarios y los secundarios de
financiamiento sostenible lo hemos analizado en detalle en Algunas
falacias del financiamiento sostenible: ¿Tiene impacto en la sostenibilidad?.
[viii] Natura, empresa líder en sostenibilidad
en América Latina y una de la mayores empresas del mudo con fines de beneficios
duales que cotiza en bolsas de valores, prepara desde el 2022 un estado de ganancias y pérdidas sociales y medioambientales como complemento al financiero (sobre
el que espero escribir un artículo apenas publiquen sus resultados para el
2025).
[ix] Por ejemplo, ver Return on Sustainability Investment
(ROSI™) Methodology, de la escuela de negocios
de la New York University.
[x] Aspectos estos que habíamos discutido
en detalle en Es hora de luchar por equiparar los temas
sociales con los ambientales.
[xi] En términos económicos estos
beneficios sociales son más inciertos y en el largo plazo por lo que en la determinación
de su ROI se les asignará una elevada tasa de descuento, que los hará casi
insignificantes en el valor presente.
[xii] Esto lo analizábamos en tres
artículos, en el primero, cómo las regulaciones europeas han cambiado los
reportes, Efecto de las regulaciones europeas sobre los
reportes de sostenibilidad, en el segundo las intenciones de las empresas excluidas de la obligación
de reportar de seguir haciéndolo ¿Seguirán las empresas publicando informes
de sostenibilidad aun cuando no sea obligatorio?, y en el tercero las posibles consecuencias negativas
para la transparencia del uso de la IA y del “echar el cuento” Dos nuevos ene(a)migos para la
sostenibilidad empresarial: Inteligencia Artificial y Storytelling.
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