sábado, 5 de octubre de 2019

Qué fácil es usar los ODS para el greenwashing



Qué fácil es usar los ODS para el greenwashing.  Puede parecer que la culpa no es de los ODS sino de las empresas, que los (ab)usan, pero no debemos olvidar la presión que estas reciben de los promotores de los ODS, en particular de la ONU, del Pacto Mundial y de la industria de la consultoría,[i] para mostrar contribuciones y aparecer que los ODS son respaldados por las empresas.

Ha habido muchos casos de abuso de los ODS por parte de las empresas, pero ahora se ha presentado un caso paradigmático del potencial de los ODS de ser abusados.  

I.                Introducción


“Enel emite el primer ‘bono de propósito general vinculado a los ODS’ del mundo, colocando exitosamente un bono por US$1.500 millones en el mercado de EE. UU.”, 6 septiembre 2019.  

En color verde, y el PRIMER bono del mundo.

Enel es el principal proveedor de electricidad en Italia y tiene operaciones en otros 33 países en todos los continentes, incluyendo España, Brasil y Chile. Para dar una idea de su magnitud, es el mayor operador de redes de transmisión, mayor generador de energía renovable y tiene la mayor base de clientes en el mundo. Tiene US$177.000 millones en activos (el gobierno italiano tiene casi el 24% de las acciones, cotiza en la bolsa de Milán).  [ii]

Es de recordar que los recursos de un bono de propósito general se pueden usar para financiar las actividades normales de la empresa y no hay compromiso de usarlos para proyectos específicos, como sería el caso de los bonos verdes, sociales o de sostenibilidad.  No hay “Principios” que rijan la emisión de bonos vinculados a los ODS, como si los hay para los otros mencionados.  Ello da amplias libertades para el destino de la emisión, lo cual puede ser abusado por el emisor (ver la serie de cinco artículos el quinto de los cuales es Bonos verdes, sociales y sostenibles. Quinta parte: Mejorando la legitimidad e impacto). 

II.             Contribución a los ODS

En cuanto a su contribución a los ODS, Enel alega contribución directa a cuatro (energía limpia, cambio climático, industria, innovación e infraestructura y ciudades y comunidades sostenibles) e indirecta en los otros 13 (aunque en la presentación del bono alegan contribución directa a los ODS 4, de educación de alta calidad, y el ODS 7, de empleo y crecimiento sostenible).  Dicen que contribuyen a todos los ODS y dicen que su compromiso con los ODS se está cumpliendo. 

Si bien esos “bonos de propósito general vinculados a los ODS” no se comprometen a contribuir a los ODS de forma directa, deberían demostrar el vínculo a los ODS, aunque no sea vinculante (cacofonía a propósito). 

Pero ya la misma categoría de “bonos de propósito general vinculados a los ODS” huele y suena a greenwashing  (comentábamos este potencial en el artículo ¿Contribuyen las empresas a los ODS o los ODS a la delusión por las empresas?). Veamos las palabras claves: “General”, o sea que los recursos financian las actividades normales de la empresa, como cualquier otro bono, nada especial, tradicionales; “vinculados”, o sea que no hay compromiso, solo algún vínculo; “ODS”, que como todos sabemos son cualquier cosa, toda actividad humana y empresarial está “vinculada” a alguno de los 17 ODS en sus 168 metas.

Pero el caso de Enel, el “vinculo” es exagerado.  En la presentación de la emisión a los inversionistas (no se produjo un prospecto de la emisión), se encuentra esta transparencia




En la emisión alegan que el bono contribuirá al logro de los ODS, 4 (educación), 7 (energía limpia), 8 (empleo) y 13 (cambio climático).  En el segundo y cuarto caso, la contribución se hará, presumiblemente, a través del aumento del porcentaje de generación energética de Enel con energía renovable del 56% al 62% en el período, lo que es creíble dada la estrategia de diversificación de la empresa expresada en el prospecto de la emisión.  [iii]

En este el caso Enel se compromete de forma tangible al logro de un porcentaje de energía renovable (del 46% en el primer semestre del 2019 a 55% a finales del 2021; los números de la transparencia se refieren generación “libre de emisiones”, que incluye energía nuclear), de una manera que es creíble y que tiene los incentivos correctos.  Si no lo logran el bono debe pagar una prima de 25 puntos básicos. Será verificado a finales del 2021 y auditado por Ernst and Young. Pero ese es un único compromiso con consecuencias.  El de la población servida con energía limpia y los demás ODS no forman parte de estos compromisos firmes (no son Key Performance Indicators, KPI, a ser logrados).

El primer y tercer casos dan lugar a dudas. En el primer caso, dicen que se aumentará el acceso a la educación de alta calidad en 1,4 millones de personas, y en el tercer caso, se aumentará el acceso a empleo a 6,0 millones de personas en las comunidades locales, ambos sobre el próximo decenio. Eso es lo que se lee en la transparencia.

Como una inversión genérica en activos relacionados con generación y transmisión de energía contribuirá a estos dos logros es motivo de dudas.  Las inversiones crearán algo de empleo, ¿pero 6 millones más en las comunidades locales? ¿Cómo contribuirán al acceso a la educación de calidad a 1,4 millones más de personas?

III.           Como contribuye la emisión a los ODS: Greenwashing elevado a un nuevo nivel

Hicimos las siguientes preguntas sobre estos números a la dirección de relaciones con los inversionistas de Enel:

  • Entiendo que el bono es de propósito general y los recursos no se usarán para proyectos dirigidos a los ODS, pero si Enel alega que es un bono vinculado a los ODS, el vínculo debe ser probado y demostrado.  ¿Cuál es el vínculo?
  • ¿Podrían decirme como, INDIRECTAMENTE, las inversiones que se harán con los recursos del bono (esperemos que en energía renovable ya que Enel dice que su porcentaje de generación renovable aumentará) conducirán a los aumentos en el número de personas con acceso a educación de calidad y empleo en las comunidades locales? 
  • Alternativamente, por favor díganme porque reportan estos números y como se estimaron.
  • Alternativamente, por favor díganme como las actividades generales de Enel conducen a estos números.
  • Si el bono no tiene nada que ver con estos números, ¿por qué se reportan?

y recibimos esta respuesta:

Nuestras acciones y nuestro comportamiento tendrán una contribución indirecta a todos los demás ODS, incluyendo el 4 y el 8. En relación con esto, contribuiremos al aumento en el número de beneficiarios de educación de calidad y personas que tengan acceso a empleos a través de los proyectos que esperamos desarrollar en los países en los que operamos (mayormente Suramérica, África y Europa).

El como “contribuiremos al aumento en el número de beneficiarios” es la clave y sobre lo que no obtuvimos respuesta, a pesar de reiterar la pregunta.

Por la magnitud de los números (millones de personas) parece ser algo que sucede a pesar de las actividades de la empresa y no como consecuencia de estas actividades. [iv] Hay una imputación de algo que no es causal, ni las inversiones están dirigidas a ello.

Y este es el “primer bono del mundo vinculado a los ODS”.  BNP Paribas, uno de los colocadores de la emisión, lo define como revolucionario (groundbraking) ¿Por qué no ha habido otras emisiones? [v]

IV.           ¿Por qué no emitieron un bono verde o sostenible?

Esta pregunta y su respuesta pueden proporcionar evidencia del “greenwashing”.  Como analizábamos en artículos anteriores, [vi] existen las categorías de bonos verdes, sociales y sostenibles, los primeros que cubren casos en que los recursos de la emisión se dedican a proyectos con impacto ambiental positivo, los segundos a proyectos de beneficios sociales y los terceros a ambos conceptos.  A pesar de que estos son también abusados, tienen mayor credibilidad que un bono vinculado a los ODS (ver nota al pie 4).

Por las características de la emisión de Enel, hubiera podido ser un bono verde ya que las inversiones tienen como objeto reducir su contribución a las emisiones y generar energía renovable. Si alguna de las inversiones proporcionase además beneficios sociales podría haber sido un bono sostenible.  En ambos casos hubiera sido necesario cumplir con criterios y principios internacionalmente aceptados para este tipo de emisiones, por ejemplo, los del International Capital Markets Association (ver nota al pie 6).

Emitiendo bonos de propósito general, quiere decir que no hay que cumplir con los Principios y, por ejemplo, no hay que comprometerse a inversiones “verdes”, ni hacer las verificaciones independientes de los compromisos (aunque en este caso lo hacen para el porcentaje de energía renovable), ni presentar reportes verificados del destino de las inversiones, entre otros.  El destino de los fondos es absolutamente libre, lo pueden usar para lo que les parezca conveniente.  Adicionalmente, al ofrecer solamente “vínculos con los ODS”, tampoco se comprometen a nada verificable ya que los “vínculos” no son demostrables con certeza y los ODS son cualquier cosa.  La empresa produjo sus propios Principios, pero son muy vagos y no son reconocidos fuera de ella.[vii]

Es cierto que ello le da libertad de acción a la empresa en cuanto a la utilización de los recursos de la emisión, pero ello también revela la debilidad del compromiso con los ODS, más allá de los relacionados con energía renovable.  Un bono verde cubriría este compromiso, pero no podrían alegar contribuciones (no verificables) a los demás ODS.

Los números indicados arriba, de educación y empleo, no representan compromiso medible y son, aparentemente, números sin fundamento en estimaciones rigurosas y que dan lugar a pensar que son “greenwashing”.      

V.              ¿Por qué no emitieron un bono tradicional?

Las inversiones, que son parte de las actividades normales de la empresa, podrían haber sido financiadas con un bono tradicional, como lo hacían en el pasado.  Pero según Enel, el denominar la emisión como vinculada a los ODS les ahorra 20 puntos básicos en intereses. Ya que va a financiar la expansión de la generación con energía renovable, conviene aprovechar la existencia de los ODS y darle esa denominación, aun cuando el objetivo fundamental no sea la contribución a los ODS sino la expansión de la capacidad, y lo hace con un bono de “propósito general”.

VI.           La elusión fiscal no está en los ODS

El bono fue emitido por la filial Enel Finance International N.V.  (tiene 8 empleados).  ¿Por qué si Enel tiene su sede en Italia la filial financiera está domiciliada en los Países Bajos? Por que en ese país tienen menores tasas impositivas.

Ello no contradice que la emisión pretenda contribuir a los ODS, pero si caben dudas sobre la elusión fiscal.  Recordemos que  la elusión fiscal no está en los ODS (en nuestra propuesta de añadir un ODS numero 18 si lo incluíamos (ver ¿Falta algún Objetivo de Desarrollo Sostenible?, de febrero del 2016).  Como hemos comentado, [viii] ello no es ilegal, se aprovechan de los diferentes sistemas fiscales y del libre movimiento de capitales dentro de la Unión Europea.  Pero ello refuerza la idea de que la emisión es greenwashing.    

VII.         ¿Pero qué importancia tiene que hagan greenwashing? ¿A quién le importa?

Hay tres problemas.  El primero es un problema de transparencia y ética en la comunicación en una empresa que se jacta de responsable.  Segundo, hay un problema de potencial engaño a los inversionistas.  Debemos recordar que estos bonos se promueven a inversionistas responsables, que posiblemente estén dispuestos a pagar una prima por tener “bonos responsables” en sus carteras, ya sea porque legítimamente lo desean, ya sea para poder presumir de ser inversionistas responsables. Y tercero, se crea un problema de exageración a la contribución a los ODS, que no es real.  Muy posiblemente la ONU y el Pacto Mundial cuenten estos US$1.500 millones como parte del “financiamiento de los ODS” (ver mi artículo El Pacto Mundial se hace trampas al solitario: Falacia e ilusión).  Solo miran el nombre, que dice “bonos”, que dice “US$1.500 millones” y que dice “ODS”, no analizan con cuidado lo que hay detrás, no evalúan la legitimidad y mucho menos evalúan si en efecto hubo impacto y progreso en el logro de los ODS. Se cuenta ex ante, las intenciones, y basta. 

En una época en que la credibilidad en temas de responsabilidad empresarial esta en cuestionamiento estas situaciones no ayudan.



[ii] Este artículo ha sido escrito con electricidad provista por Enel, en Florencia. El suscrito es accionista indirecto de Enel, a través de fondos de inversiones.

[iii] En el boletín de prensa del Pacto Global alegan contribuciones a otros ODS diferentes.  Presumimos que se refieren a “compromisos” generales de la empresa.

[v] El Banco Mundial emitió un bono en el 2017 que también denominó “el primer bono vinculado a los ODS”, y que también tiene una vinculación muy tenue e indirecta (el colocador también fue BNP Paribas).

[vi] En particular en los artículos Bonos verdes, sociales y sostenibles. 1a. Parte: ¿Qué son y para qué sirven? donde analizábamos las condiciones que deben cumplir estos bonos, y en Bonos verdes, sociales y sostenibles. Quinta parte: Mejorando la legitimidad e impacto, donde presentábamos sugerencias para mejorar la legitimidad de estos bonos.


miércoles, 2 de octubre de 2019

¿Honestidad, lapsus linguae o greenwashing?



En una conferencia un directivo bancario se vanagloriaba de que su empresa había sido incluida en el índice Dow Jones de empresas sostenibles y recordaba el proceso necesario para lograrlo:

“………..Dow Jones nos incluyó hace dos años en el exigente
índice de las empresas más sostenibles del mundo, lo que tiene un mérito
añadido por las adversas circunstancias en que se produjo, cuando el banco
estaba todavía en pleno proceso de reestructuración. Recuerdo cómo hubo
que rellenar un cuestionario con cientos de preguntas, que pasaron por
analistas encargados de verificar que las respuestas eran coherentes con el contenido de la memoria, con la página web y con lo que puede encontrarse en Google sobre la entidad.” (énfasis añadido).

Nótese como los analistas del banco verificaron que las respuestas coincidieran con la información disponible al público (memoria, página web y Google), o sea, que no hubiera contradicciones que Dow Jones pudiera detectar con la información externa.

Hubiera sido deseable que los analistas verificaran que las respuestas coincidieran con lo que HACE el banco, no solo con lo que DICE que hace.

¿Honestidad, lapsus linguae o greenwashing?