martes, 12 de julio de 2016

A Dios rogando y con el mazo dando: ¿Hasta cuándo esperamos por la responsabilidad empresarial?


El 7 de julio Jose Ángel Moreno Izquierdo (JAMI para abreviar) publicó un razonado artículo, En torno a los límites de la RSE, sobre la necesidad de mucha mayor presión política para lograr la responsabilidad de las empresas, en respuesta a un breve comentario mío, publicado en la sección de comentarios de Diario Responsable a su artículo Los límites de la RSE  (28 de abril 2016).  

En principal argumento del primer artículo de JAMI era que la RSE tenía tres tipos de límites. Límites conceptuales por cuanto se le entiende como “una herramienta o, si se quiere, de una inversión: estratégica y de largo plazo, sin duda, pero una inversión que la empresa tiene que evaluar como lo hace con todas las restantes: aceptándola sólo si genera unos resultados finales superiores a los costes que comporta”. Límites operativos derivados de las expectativas de estas “inversiones”: en que no se ha demostrado de que sea “rentable”, que induce a comportamientos de corto plazo y de que el mercado mismo no reacciona (por lo que no es rentable, o no se percibe todavía). Límites de alcance porque en esta concepción de herramienta economicista no puede considerar todas las irresponsabilidades de la empresa y por ende atacarlas. (Recomiendo al lector su lectura detallada ya que es muy rico y muy preciso en sus argumentaciones, ¡al leerlo otra vez me pareció todavía mejor!).

Estos son límites muy bien argumentados, pero se refieren a la concepción economicista de la RSE, que puede que sea la prevalente, pero que no es la que la sociedad requiere. [1] Yo argumentaba que no es que la RSE tenga límites, el problema “…son los límites que enfrenta la empresa para poder ASUMIR plenamente la responsabilidad ante la sociedad,……………….debemos buscar maneras de que la empresa asuma progresiva y parcialmente sus responsabilidades y UNA de ellas, de éxito en muchos casos, es el "business case", pero solo una. Otras son la educación de los stakeholders incluyendo los mercados financieros, que apoyan ese "business case".  Y le pedía: “Hagamos propuestas concretas más allá de lo que dice de "superar la RSE para impulsar y exigir con firmeza un cambio real en los comportamientos de las grandes empresas." para vencer los límites ¿Cómo? ¿Cuál es la propuesta?”.  

Mi argumento era que el tratamiento economicista no refleja la RSE, es solo UNA de las maneras de estimular a la empresa a cambiar su comportamiento y a veces el único que entienden los dirigentes en gran parte porque la gerencia suele estar sesgada hacia los argumentos económicos, desde la misma formación académica, pervertida aún más por los incentivos financieros internos.  La RSE es mucho más que una “herramienta para mejorar la rentabilidad”.  [2]  Si la sociedad quiere que las empresas asuman su responsabilidad ante ella, toda ella debe actuar.  La actitud pasiva no es conducente. 

Su más reciente artículo ofrece algunas respuestas a mis preguntas (también recomiendo al lector su lectura integral ya que no puedo hacerle justicia en estas breves líneas).  El principal argumento gira en torno a la necesidad de una mayor presión política (léase: acciones del poder público) “….que tiene que materializarse en muchos campos…… una regulación más severa de los mercados financieros que desincentiven el cortoplacismo de inversores y financiadores ............ a través de leyes y medidas de política económica que impidan o dificulten prácticas empresariales patológicamente irresponsables ……… a través de una mayor presión para el cumplimiento de los derechos humanos en toda la cadena de valor [3]y para un cumplimiento tributario más responsable con la sociedad  [4]…… políticas de compra pública decididamente impulsoras de la RSE…… a través de cambios legales en los sistemas de gobierno corporativos que posibiliten gobiernos más plurales y participativos [5]…. de políticas orientadas a poner freno al crecimiento del poder de las grandes corporaciones…..

No podemos estas más de acuerdo en la necesidad de que los gobiernos, que tienen en sus manos el poder de fomentar y exigir responsabilidad no se mantengan, como casi todo el resto de la sociedad, indiferentes ante las irresponsabilidades empresariales e implementen estas ideas.  Pero me gustaría añadir a esta lista negativa las acciones positivas que pueden llevar a cabo los gobiernos como por ejemplo: el mantenimiento de reglas justas y claras y la eliminación de trabas para la operatoria empresarial, el mantenimiento de un clima  macroeconómico conducente, la promoción de prácticas responsables ejerciendo su poder de compra,  la implementación de estrategias de competitividad responsable, dar el ejemplo de responsabilidad en la gestión de recursos públicos, el cumplimiento de su papel en la satisfacción de las necesidades sociales de la sociedad (salud, educación, servicios públicos, etc.) y no dejárselo a las empresas, entre otras medidas.  Pero el análisis del papel de las responsabilidad de los gobiernos en la responsabilidad de las empresas da para otro artículo (que tengo en prensa)…... y a lo mejor otro debate con JAMI. [6]

Estos debates, lamentablemente, se dan muy poco y creo que pueden ser muy útiles para avanzar en el conocimiento y la promoción de la responsabilidad de la empresa ante la sociedad.  Los que participamos en su promoción no podemos imitar a los stakeholders de la RSE y permanecer indiferentes.  Tenemos que actuar y esto es una manera de hacerlo.

Creo que el título de este artículo resume muy bien lo que une nuestras posiciones: A Dios rogando y con el mazo dando. Sí, tengamos fe en que las empresas asumirán su responsabilidad ante la sociedad ya sea por iniciativa propia, ya sea por las presiones que todos nosotros, los “operadores del mercado de la responsabilidad” (empleados, clientes, proveedores, medios, financistas, sociedad civil, dirigentes, gobiernos, etc.) hagamos sobre ellas (A Dios rogando).  Pero es indudable, como muy bien puntualiza JAMI, que por ahora ni las empresas ni el mercado (nosotros) están teniendo el “éxito” que la sociedad espera.  Mientras tanto habrá que recurrir a otros medios y uno de ellos es la legislación y regulación, la obligatoriedad de ciertos comportamientos demandados por esa sociedad (con el mazo dando).

Si bien son ampliamente conocidas las fallas en la primera “solución”, la de empresa-mercado de responsabilidad (indiferencia, impotencia, insolencia) también las tiene la segunda “solución” del sector público (incompetencia, incapacidad, indiferencia, inconveniente).  Algún día escribiré un artículo sobre las siete o más íes de las dificultades de la RSE.

Las regulaciones, por su naturaleza genérica, aplican a justos y pecadores y en general son diseñadas para el máximo pecador, imponiendo costos y restricciones (a la creatividad, innovación, etc.) a todos. Son implementadas por gobiernos tan o más irresponsables que las mismas empresas, con la misma visión de corto plazo, con escasez de recursos, con poca capacidad financiera y de gestión y hasta con indiferencia.  Si el marco institucional no es conducente las regulaciones pueden hacer más daño que bien (la corrupción suele ser estimulada).  Pero ello no obsta para que no sean un instrumento efectivo, pero para que lo sea se debe tomar en cuenta la realidad de los gobiernos, las empresas y el resto de la sociedad.   

Pero, a Dios rogando y con el mazo dando. La sabiduría tradicional continúa vigente.





[1] Ya a finales del 2012 tuvimos un debate entre JAMI y el suscrito sobre el alcance da la RSE. Ver por ejemplo ¿Cuál es el argumento empresarial de la RSE?

[2] En los artículos  ¿Cómo interpretar LA definición de la RSE?  y ¿Es culpa de la RSE? argumentaba a favor de una interpretación más amplia.

[3] Ya finales del 2015 tuvimos otro debate sobre la regulación de los DDHH.  Ver ¿Debe regularse el respeto a los derechos humanos por parte de las empresas?

[4] Y en octubre del 2015 ambos escribimos, independientemente, sobre la necesidad de controlar la elusión fiscal. Ver ¿Un paso adelante contra la elusión fiscal?

[5] Sobre las regulaciones del gobierno corporativo ver la serie de artículos con Helena Ancos, el último de los cuales fue Código de Buen Gobierno: Remuneraciones de los Consejeros

[6] Y también a finales del 2015 tuvimos otro debate sobre un tema relacionado como lo es la efectividad del Estado en la gestión de las empresas públicas. Ver mi artículo ¿Es la empresa pública la solución a la irresponsabilidad de la empresa privada?


sábado, 9 de julio de 2016

Cinco estudios de interés para los estudiosos de la RSE



Sorry, pero los cinco estudios que reseño son en inglés.  Lamentablemente hay muy poco material riguroso en español sobre la RSE.  Si alguno conoce de algún estudio en español que puede ser de interés para otros lectores favor hacérmelo saber para reseñarlo. Sorry.

De los cinco estudios el primero se refiere al ejercicio de la “profesión” de la RSE (DIRSE como lo han dado por llamar en España) [i], otro al impacto de la RSE (sostenibilidad) en las inversiones en las empresas, uno al estado y tendencias en la información sobre sostenibilidad y dos sobre su gestión: involucramiento del personal  y comportamiento ético.  Los títulos contienen nexos para acceder a los informes, directa o indirectamente.


Comenzamos reseñando este estudio para atraer la atención del lector.  Nada como hablar de dinero para hacerlo (para acceder al estudio hay que solicitarlo por internet, pero es gratuito). [ii]

El estudio es el resultado de una encuesta a más de 800 profesionales (74% empleados y 26% consultores), más de la mitad del Reino Unido, y el resto casi todo del resto de Europa y EEUU, por lo que los resultados no deben extrapolarse a otros países aunque tengan información que pueda ser relevante. Los principales resultados son los siguientes:

  • ·   El promedio de sueldo es de unos $90.000, siendo los sueldos mayores en EEUU (unos $105.000) y menores en el Reino Unido (unos $75.000).  Los mayores sueldos reportados están en las grandes empresas, cerca de los $200.000.

  • Los sectores mejor remunerados son los de telecomunicaciones, recursos naturales, e industrias y los peor remunerados son de construcción, comercio al detal y servicios públicos.

  • 40% no reciben bonificaciones especiales y solo el 10% recibe más de $30.000 anuales.El 60% dice tener más de 10 años en la profesión y el 26% más de 20 años.  La mayoría ha cambiado de carrera.

  • El 79% tiene un grado universitario básico (solo el 31% de los cuales en temas de RSE), 10% tiene MBA, el 63% tiene un master y/o doctorado (el 61% de los cuales en temas de RSE).

  • Las principales destrezas reportadas las siguientes, en orden: involucramiento con stakeholders, influenciar y persuadir, planificar y desarrollar estrategias, gestión de proyectos, investigación y análisis.

  • Las principales actividades que desarrollan son, en orden: preparación e implementación de la estrategia, medición y reporte, medio ambiente, gestión de stakeholders, gestión de relaciones comunitarias.

  • 57% dicen que su empresa tiene un nivel de compromiso con la RSE alto o muy alto (esto puede ser un sesgo de la encuesta ya que los que responden son los encargados del tema).

  • El 42% no tiene personal a su cargo y el 5% tiene más de 10 personas (lo que confirma que no es una función de línea).

  • Las mujeres ocupan cargos de menor nivel y por ello el promedio de remuneración es menor.  También lo son las bonificaciones. Las supuestas buenas noticias es que los sueldos de las mujeres parecen haber aumentado más que el de los hombres pero ello puede ser un sesgo de la encuesta si aumenta el número de mujeres en cargos altos que responden la encuesta.  No presentan la evolución de la remuneración por cargos semejantes.


Este es un estudio llevado a cabo entre otros por la revista MIT Sloan Management Review y el Boston Consulting Group.  Reporta los resultados de una encuesta a más de 3000 personas en más de 100 países sobre la influencia que tienen sobre los inversionistas institucionales las percepciones del valor de la sostenibilidad en las decisiones de invertir en las empresas y el contraste con lo creen los altos directivos de las empresas. [iii] En este sentido el resultado más destacable se refiere a la desconexión entre el valor que ambos grupos le asignan a la sostenibilidad de las empresas. Un porcentaje mayor de los inversionistas, 90%, cree que la sostenibilidad es más importante que lo que creen los directivos, 60% (de los cuales solo el 25% dice disponer de argumentos económicos para justificar actividades en sostenibilidad).

De acuerdo a los resultados pareciera como si los inversionistas quieren invertir en empresas sostenibles pero los dirigentes no creen que eso afecte las decisiones de inversión de sus empresas, o bien se preocupan más de la sostenibilidad de la empresa por razones diferentes a las de excitar a los mercados de capitales.  Lo cierto es que parece que no están en la misma onda.  Según los resultados los buenos parecen ser los inversionistas y los males los directivos, que no responden a demandas del mercado de capitales.

También es posible que el resultado del elevado interés de los que toman decisiones de inversiones se deba a que seleccionaron la muestra entre los que tienen interés en la inversión socialmente responsable. Que un 90% exprese el interés parece un poco elevado comparado con otros estudios que muestran poco interés, a veces porque no saben, a veces porque no quieren hacer el trabajo de investigación, a veces porque no creen disponer de información confiable y comparable y las empresas no hacen los esfuerzos necesarios para comunicar sus actividades en sostenibilidad a los inversionistas. [iv]  Esta sospecha del suscrito parece ratificarse con el hecho de que solo el 36% usa información sobre ratings de sostenibilidad en las decisiones.  O usan sus propios criterios o el interés expresado no se refleja en la realidad de la inversión.


Es la cuarta edición del informe Carrots and Sticks (trianual) donde se pasa revista a los recientes desarrollos en los estándares y las regulaciones y políticas públicas para la presentación de informes de sostenibilidad.  El informe proporciona una excelente visión del gran incremento y el estado de las disposiciones sobre la información de sostenibilidad, a nivel mundial.

En esta edición se presentan los resultados de un estudio llevado a cabo sobre 71 países sobre las disposiciones (regulaciones, estándares, códigos de conducta, etc.) de presentación de información, con algunos resultados sorprendentes: En los 64 países que si las tienen se encontraron 383 disposiciones de las cuales 248 son de carácter obligatorio y 135 de carácter voluntario.  Son emitidas por gobiernos (61%), reguladores financieros (17%), reguladores industriales (4%), bolsas de valores (11%) y otras instituciones (8%).  Claro está que algunas tienen mucho más reconocimiento que otras pero es necesario que las empresas las conozcan para cumplir con aquellas que les aplique.  

Esta proliferación constituye una carga más para las empresas que convendría simplificar e uniformar (ver mi artículo  ¿Es saludable la competencia entre estándares de reportes de sostenibilidad? El futuro de la información). En los 9 países de América Latina estudiados las disposiciones están igualmente divididas entre voluntarias y obligatorias en tanto que en Europa predominan las obligatorias (62%). 

El informe también analiza el tipo de instituciones para los que aplican las disposiciones (empresas cotizadas, grandes empresa, PyME, empresas públicas, organizaciones, etc.), tipos de sectores, la modalidad de la información, informes y/o informes anuales, pero más del 60% de las disposiciones se refieren a información de sostenibilidad en los informes anuales. También analiza el objeto de la información, la mayoría de las cuales son sobre aspectos generales, seguidos de específicos en temas ambientales y en menor medida los sociales, analizados a nivel de región geográfica.


Este estudio reporta los resultados de una encuesta a más de 1.000 empleados en EEUU sobre el involucramiento del personal en la implementación de la responsabilidad social de la empresa.  Si bien cubre solamente EEUU y por ende los resultados están determinados por la cultura empresarial y personal de ese país, algunas de las conclusiones y lecciones pueden tener una aplicación más amplia (en este caso el nexo del título no produce acceso al informe, lleva a la solicitud electrónica a través de la cual envían el nexo para acceder a él.  Es gratuito).

El involucramiento del personal es clave el éxito de la empresa en general y para la estrategia de RSE en particular.  Cada día más el personal quiere sentirse parte de las actividades de la empresa, no solamente devengar un sueldo e irse a casa.  Y aunque lo prevaleciente todavía sea esto, el involucramiento puede contribuir a vencer esta actitud, con beneficios para ambas partes, para el empleador porque el empleado puede sentirse más identificado, tener mayor motivación y productividad y para el empleado porque se puede estar más satisfecho con el trabajo y más realizado.  Para la estrategia de RSE los empleados involucrados pueden proporcionar ideas y pueden contribuir a su implementación.  Son los empleados los que implementan, si bien son los directivos los que definen y apoyan. 

Algunas de las conclusiones del estudio son (no todas generalizables o generalizadas a otros países):


  • Los empleados quieren saber que la empresa se preocupa de ellos y de la sociedad.

  • El involucramiento pueden tener impacto sobre los resultados financieros.

  • No se debe usar el voluntariado solo para decir que se hace.  Es importante adaptarlo a las capacidades y deseos de los empleados para que ambas partes se beneficien. [v]

  • Involucrar a los empleados en las actividades de RSE más allá de donaciones y del voluntariado.

  • Reconocer, externamente, los esfuerzos internos de los empleados.


·   La Generación X (nacidos en los años sesentas y setentas) no debe ser ignorada en favor de la Generación del milenio.  Es aquella generación la que está en puestos de decisión y que puede capturar la energía y el deseo de mejora de la sociedad de la generación más reciente.

Lamentablemente el estudio es una encuesta y no ofrece recomendaciones prácticas sobre cómo mejorar el involucramiento, más de allá de lo que se puede deducir de las respuestas.


Este es un estudio académico novedoso, que no estudia lo ya conocido.  Es un estudio empírico (400 personas) sobre la memoria selectiva que tenemos en cuanto al comportamiento ético  y contiene resultados muy interesantes, aplicables a la promoción de una cultura de responsabilidad y su gestión (aquí el estudio académico completo que puede ser un poco tedioso de leer para los profesionales de la RSE, el nexo del título lleva a un resumen). El estudio analiza lo que las personas recuerdan de sus comportamientos no éticos, sus comportamientos en asuntos positivos y neutros y los malos comportamientos de terceros. Los participantes tendían a recordar mejor los malos comportamientos de terceros y los suyos neutrales o positivos, pero tendían a “olvidar” o recordar en forma selectiva y hasta en forma positiva sus comportamientos negativos.  Concluyen, entre muchas otras cosas que “Nuestros resultados evidencian que la amnesia sobre el comportamiento no ético es un mecanismo de autodefensa que usan las personas para aliviar la inconformidad que experimentan de actuar deshonestamente y reducir la tensión correspondiente……Desafortunadamente esta amnesia puede llevar a mas comportamiento irresponsable.”

¿Qué hacer?  Sugieren que las organizaciones programen tiempo para que los empleados reflexionen sobre su trabajo diario, lo que parece poco práctico. Afortunadamente continúan con las investigaciones y en la siguiente etapa explorarán maneras para descubrir esta amnesia y prevenir la repetición de comportamientos no éticos.




[i] Sobre si el desempeño de funciones de RSE constituye un profesión ver mi artículo ¿Se puede profesionalizar la función del directivo de RSE?

[ii] Se publicó otro estudio sobre el mismo tema pero que no es reseñado porque está basado en empresas con ventas de más de 1.000 millones, en EEUU y es un poco confuso.  No obstante incluimos el nexo por si algunos lectores lo quieren consultar:  State of the profession 2016

[iii] La muestra parece un poco peculiar ya que incluye más de 100 países la inmensa mayoría de los cuales no tiene bolsas de valores que pueden calificarse como activas y mucho menos en las que la sostenibilidad sea un criterio de inversión.

[v] Ver mi artículo Voluntariado corporativo: basta de malgastar recursos. (en dos partes) donde analizamos esto en más detalle.


domingo, 26 de junio de 2016

Primera memoria de RSC de ABANCA. Segunda parte: Lecciones aprendidas


En la primera parte de este artículo analizábamos la nota de prensa del lanzamiento de la primera memoria de RSC de ABANCA, la institución financiera surgida de la compra, por parte de Banesco y el Banco Etcheverría de los activos de las cajas de ahorro combinadas en Novacaixagalicia, al Fondo de Rescate Ordenado Bancario, FROB.  En esta segunda parte analizaremos la comunicación de la RSC en el Folleto RSC ABANCA. Haremos algunas referencias a la memoria para situar el folleto en su contexto.

Repetimos lo que decíamos en la primera parte de que “Nuestro objetivo general con este análisis es contribuir a que las partes interesadas en la RSC hagan un análisis más cuidadoso de las aseveraciones y contenido de esos anuncios e informes y por ende, a la larga,  contribuir a mejorarlos en contenido y calidad.

Efectividad de la comunicación:  El folleto y la memoria

La experiencia indica que casi nadie lee una memoria de RSC, a lo sumo se leen algunas partes.  En muchos casos ni siquiera quienes la producen conocen todo el contenido, que suele ser escrito a muchas manos.  Y esto es mucho más valido en el caso de memorias tan extensas como la de ABANCA.  De allí la importancia de producir un resumen que tenga mayor impacto.  La gran mayoría de los interesados en su RSC muy posiblemente no pasen de la nota de prensa y del folleto. Por esto el resumen debe ser representativo de la memoria y destacar los aspectos más críticos para la RSC, no puede ser, como en este caso, un folleto ilustrativo, donde prevalecen ilustraciones y faltan datos y compromisos.  Se corre un elevado riesgo de crear una percepción equivocada de la RSC de la empresa.

Es muy difícil hacer justicia a un informe de 220 páginas en un folleto de 28 páginas, pero en este caso el mismo informe dificulta proceso de resumir y destacar por cuanto mezcla las descripciones de la institución y de sus esfuerzos por desarrollador un banco eficiente y moderno con algunos aspectos de su responsabilidad.  Es cierto que una de sus responsabilidades principales es la intermediación eficiente y sus principales stakeholders son sus clientes, pero ello se presenta más para demostrar que es una institución con productos, procesos y gestión moderna que para mostrar cómo ello beneficia a la sociedad. No es un informe cuyo foco sea la responsabilidad.  En buena parte parece un informe anual, pero sin la presentación de los estados financieros y con solo alguna discusión de su situación financiera y sus perspectivas.  Es un híbrido entre informe anual e memoria de RSC, pero no es plenamente satisfactorio en ninguno de los dos papeles.  Pero el hecho de que mezcla ambas cosas no lo hace un “informe integrado”. [1]

Por ejemplo, dedica 12 páginas a la descripción de la empresa, sus consejeros, directivos y ejecutivos (con 23 fotos, inusual en una memoria de RSC donde no se suelen nombrar personas, el foco es la empresa).  Inclusive reproduce los 10 principios del Pacto Mundial y dedica 4 páginas a la descripción de los modelos de insumo producto de Leontieff (con ecuaciones incluidas).  Uno de los 10 capítulos tiene el título “RSC: La esencia del modelo de actividad” lo que lleva a intuir que el resto no es RSC.  El capítulo describe con detalle las obras sociales y las actividades de la Fundación.  El lector se lleva la idea de que para ABANCA RSC (el modelo de actividad) es filantropía, obra social y apoyo comunitario.  

El informe como tal contiene gran riqueza de información y de ello se deduce el cuidado que ABANCA tiene y lo esfuerzos que desarrolla en la gestión eficiente de los recursos financieros y humanos y su impacto en la sociedad.  El problema es uno de comunicación. Casi que hay que ser experto en temas de RSC para poder extraer los mensajes más importantes sobre ello

Y aquí es donde el folleto podría haber ayudado pero no solamente no lo hace sino que refuerza la noción de que RSC para ABANCA es obra social. Falla en poner en contexto y destacar lo que hace ABANCA en su responsabilidad social entendida en su concepto moderno.  Las instituciones financieras tienen una licencia legal para efectuar intermediación financiera entre los aportantes de recursos financieros (acreedores) y los usuarios de los mismos (deudores).  Se puede evaluar la RSC de estas instituciones analizando cuan responsablemente llevan a cabo esa intermediación: La responsabilidad en la captación de recursos y en su colocación. [2] El informe cubre la mayoría de los aspectos de la responsabilidad en la intermediación aunque de forma dispersa.  El folleto debería haber destacado los principales aspectos (basta media página) y así redondear la imagen de ABANCA como institución responsable, más allá de su obra social.

Para ilustrar el potencial no logrado del folleto presentamos a continuación dos páginas, una del folleto de ABANCA y una del folleto de Starbucks sobre temas ambientales.








(para ver mejor las gráficas se puede consultar el original aquí)

Sí, es cierto que Starbucks tiene mucha más experiencia en la preparación de informes de sostenibilidad que ABANCA que recién prepara el primero, pero es de ellos de quien se aprende.

Y el folleto de Starbucks tiene un total de 14 páginas (la mitad que el folleto de ABANCA), y en realidad es “el” informe de RSC.  No hay otro informe.  Remite al lector al sitio web donde los aspectos están clasificados por stakeholder y por aspecto material para ver mayores detalles.  Se puede hasta imprimir sin causar daño sensible al medio ambiente.

Y el informe de Starbucks termina siendo mucho más efectivo (y eficiente) ya que solo cubre los aspectos identificados como materiales de acuerdo a lo establecido por los lineamientos G4 de la GRI.  El informe de ABANCA hubiera ganado en efectividad si se hubiera basado en la estructura de los aspectos materiales identificados.


La mayor parte del folleto se dedica a cubrir las obras sociales que en otros entornos se conoce como filantropía.  Es entendible el sesgo en este sentido ya que es un legado histórico de las antiguas Obras Sociales de las Cajas de Ahorro.  Es muy posible que estos programas sean continuación de programas heredados de Novacaixagalicia o bien del sesgo de los empleados que continúan a cargo.  También es posible que el objeto del folleto sea para el consumo de la comunidad, que tiene mayor interés en temas de obra social que en temas de RSC propias de una institución financiera.  Pero la memoria de RSC está siendo vendida al público como de RSC y no como informe sobre la obra social.  Y hay que ir evolucionando.

Hay varias citas para ilustrar este sesgo sobre lo que es material (importante) para ABANCA: “Cuando hablamos cosas importantes como la cultura lo hacemos en serio”, “La cotización que nos importa: la de las acciones sociales”(sobre una foto de discapacitados jugando al baloncesto con camisetas y sillas de ruedas con el logo de ABANCA), “Nos importan los problemas importantes” sobre una gráfica que menciona Euros 250.000 recaudados (la mayor parte son de terceros) para el terremoto de Nepal.

Se puede alegar, correctamente, de que siendo instituciones que dependen de la comunidad para la captación y colocación de los recursos es importante que la comunidad los perciba como parte de ellos y que contribuya en la medida de lo posible a la mejora de su calidad de vida.  Pero la RSC de una institución financiera es mucho más que esto y el folleto no da esa imagen (y del informe es difícil sacarlo).

Verificación y certificación

Y volviendo al tema de la verificación y certificación que comentábamos en la primera parte, el folleto lo enfatiza de forma gráfica.   




Presumiblemente el lector concluirá que el contenido de la memoria contiene datos verificados y certificados, lo cual es, a lo sumo, parcialmente correcto en cuanto a la verificación e incorrecto en cuanto a la certificación como ya comentamos en la primera parte.  No obstante ahora se añade la gráfica con el logo de la GRI que lleva a pensar que la certificación la ha hecho la GRI y que le ha otorgado un primer nivel de calificación.  Como comentamos en el artículo anterior la GRI no certifica ni otorga calificación.

Por otra parte, el uso del logo de la GRI está regulado (ver Trademarks and Copyright en el sitio de la GRI).  Algunas de las disposiciones relevantes para el gráfico anterior son las siguientes (traducción del suscrito):

  • ·   El uso del logo institucional de la GRI por terceros, sin la autorización previa escrita, está prohibido.
  • Los logos y marcas deben ser usados tal y como han sido proporcionados por la GRI. No se permiten cambios.
  • ·   El nombre de la GRI, sus logos y marcas no deben ser usados de tal manera que indiquen una alienación o “sello de aprobación” de los servicios o experiencia de la empresa en relación con los productos de reportes de sostenibilidad de la GRI (en este caso el servicio usado de la GRI sería el GRI Index Services).


No conocemos si la GRI autorizó el uso del logo en el contexto de respaldar el informe y si permitió la modificación que se le ha hecho al colocarle la cinta.  No obstante la experiencia indica que ello es muy poco probable, sino imposible.  ¿Es esto un punto de poca importancia?  Podría serlo en una comunicación publicitaria, pero es crítico en una comunicación sobre ética, transparencia y responsabilidad.

Lecciones aprendidas

En general, a través de este caso se pueden derivar una serie de lecciones para quienes están inmersos en un programa de RSC y particularmente para aquellos que se encuentran en sus comienzos.  No queremos decir que ABANCA sea un caso especial, son problemas de la mayoría de las empresas.  Las lecciones son de tipo general.


Comunicación de la RSC

  • ·   La comunicación sobre responsabilidad no debe tomarse como si fuera un elemento de publicidad empresarial, aunque sí sea parte de una estrategia de construcción de marca y de reputación.  La comunicación sobre responsabilidad debe hacerse responsablemente, de lo contario afecta la credibilidad de los demás esfuerzos reportados y puede ser contraproducente para esa marca y reputación.
  • ·   Las personas responsables de la responsabilidad no pueden delegar totalmente el tema de la comunicación.  Pueden y deben recurrir a expertos, pero la responsabilidad final del mensaje es suya. De hecho lo es de las más altas autoridades de la empresa.
  • ·   Las personas responsables de la comunicación deben involucrarse en la planificación y ejecución de las estrategias de responsabilidad, no solo participar en la comunicación. No es que deban ser expertos en responsabilidad empresarial pero, por una parte, esa comunicación es una expresión de la responsabilidad de la empresa y por otra, la responsabilidad que no es eficazmente comunicada no rinde los efectos deseados.  “La esposa del César no sólo debe ser honesta, debe parecerlo” (Julio César).  Pero si lo parece y no lo es el César es un cornudo. La función de comunicación es parte subsidiaria de la función de responsabilidad.
  • ·   La experiencia indica que casi nadie lee una memoria de RSC, a lo sumo se leen algunas partes.  De allí la importancia de producir un resumen que tendría mayor impacto.  La gran mayoría de los interesados en su RSC muy posiblemente no pasen de la nota de prensa y del folleto. Por esto el resumen debe ser representativo de la memoria y destacar los aspectos más críticos para la RSC.


RSC de una institución financiera

  • ·   Así como ocurre en términos financieros, también en RSC hay que graduarse de Caja de Ahorro, donde se confundía responsabilidad social con obra social, a institución financiera donde la responsabilidad se debe centrar en la responsabilidad de la intermediación.  Y aun la intermediación filantrópica debe efectuarse de forma efectiva y eficaz, no se trata de hacer acciones aisladas, aun en filantropía hay que determinar los stakeholders críticos, enfocarse,  y buscar sinergias entre las actividades y la intermediación para maximizar el impacto.  Estas consideraciones son críticas a la hora de definir estrategias de RSC es estas instituciones.


En conclusión

La RSC es un largo camino, de hecho no tiene fin ya que las expectativas de los stakeholders, las regulaciones y las innovaciones de las mismas empresas están en constante evolución y de lo que se trata es de cambiar la manera hacer el negocio, la gestión de la empresa.  Es importante dar los primeros pasos pero hay que entender que son solo eso, primeros pasos y que lo importante es aprender y mejorar.

Son laudables los esfuerzos de ABANCA de comenzar a recorrer ese camino y esperamos que reacciones como la de estos artículos la ayuden a avanzar, especialmente en temas de comunicación.




[2] El lector que quiera más detalles puede consultar mi artículo ¿Cuál es la responsabilidad social de las instituciones financieras?


viernes, 24 de junio de 2016

¿Es saludable la competencia entre estándares de reportes de sostenibilidad? El futuro de la información


En los mercados con buen funcionamiento la competencia tiende a estimular la innovación, mejorar la calidad y reducir los precios.  Pero, ¿es éste el caso en los mercados de la información sobre sostenibilidad?  Esta pregunta se está volviendo cada vez más importante con las crecientes demandas de información relevante sobre la sostenibilidad de la empresas por parte de los stakeholders, particularmente por parte de los inversionistas responsables y los mercados de valores y por los gobiernos que requieren o consideran requerir la obligatoriedad de alguna forma de reporte, más allá de las demandas tradicionales de información por parte de la sociedad civil. [1]

La proliferación de iniciativas sobre reportes de sostenibilidad está cargando seriamente a las empresas, desviando su atención de las actividades necesarias para ser sostenible. Se han identificado cerca de 400 iniciativas de reporte en 64 países. [2]   [3]


(Principales) productores de estándares de reporte sobre sostenibilidad

La pregunta del título ha adquirido todavía más relevancia con la publicación del Borrador de los Estándares GRI (Exposure Draft of the GRI Standards) para “competir” los estándares del Sustainability Accounting Standards Board, SASB, y el Integrated Reporting Framework del Consejo Internacional de Reporte Integrado, IIRC.  Desde el comienzo el SASB dejó claro que sus recomendaciones de reporte debían considerarse como estándares al incorporar esa palabra en su nombre y haciendo un juego de palabras e iniciales con los estándares más conocidos de reporte financiero, el Financial Accounting Standards Board, FASB, de EEUU y los internacionales del International Accounting Standards Board, IASB.  Buen uso de marca.  No se dejaba duda, por asociación.  Casi al mismo tiempo se publicó el esquema de reporte integrado del IIRC que aunque no dice ser un estándar de reporte de información no financiera, constituye una extensión de los reportes financieros que son estándares por excelencia.  El marco podría ser considerado como un estándar por implicación.  Buen uso de marca.  

GRI (la antigua Global Reporting Initiative) se encontró que “estaba perdiendo mercado”, parecía que perdía influencia y poder a la competencia.  Comenzó una estrategia de reposicionamiento de la marca, cambiando el logo, el nombre (abreviándolo solo a GRI) y el lema, que se movió de la preparación de la información hacia el uso de la misma (Empoderamiento de decisiones sostenibles), como ya era el objetivo del SASB y del IIRC. Creó el Global Sustainability Standards Board, GSSB, (buen uso de marca) para dirigir la preparación de los estándares.  ¿Aprecia el lector alguna coincidencia?

Los estándares contenidos en el Borrador para comentarios que se lanzó en la 5ª Conferencia anual del GRI en mayo del 2016 son muy parecidos a los lineamientos G4, con algunos cambios en el formato, lenguaje y clarificación de requerimientos para conformar con la redacción tradicional de estándares. [4]

Obviamente los tres se convertirán en estándares cuando sean aceptados como tales por “el mercado de los reportes de sostenibilidad”, mientras tanto, todo están peleando por cuota de mercado (léase: influencia).


Hay competencia real entre los estándares? [5]

En principio cada uno de ellos parece que se dirige a diferentes segmentos del mercado de información no financiera, o sea, enfatizan a diferentes usuarios (léase: stakeholders). SASB está claramente enfocado hacia los inversionistas de todo tipo, con estándares para la presentación de la información no financiera en los reportes requeridos por la Comisión de Valores y Bolsas de EEUU (SEC), facilitando el objetivo de presentar información comparable.

IIRC persigue el objetivo de estandarizar la información no financiera que permitiría mejorar la compresión del impacto de las estrategias globales de las empresas sobre su condición financiera presente y futura, reportada en los informes anuales.  No es una propuesta de integrar los reportes financieros anuales con los de sostenibilidad como muchos creen, sino que integrar información financiera y no financiera, a través de su impacto sobre los seis capitales que la empresa gestiona, y presentar una visión integral de las perspectivas de la empresa. [6]

Los lineamientos del GRI, y eventualmente los estándares, tienen como objetivo el proporcionar información comparable sobre el rendimiento en aspectos de sostenibilidad, su alcance y el enfoque gerencial sobre estos aspectos para todos los stakeholders (sobre esto último hay alguna superposición con el marco del IIRC). Los lineamientos G4 y los estándares propuestos se concentran en los aspectos materiales de los stakeholders más materiales, de acuerdo a la determinación hecha por cada empresa.

Cada uno atiende a un segmento de mercado diferente, pero el instrumento, el núcleo, es el mismo: información cuantitativa (indicadores) y cualitativa sobre aspectos no financieros para suplementar la información financiera tradicional, con el fin de evaluar las perspectivas de la empresa.  En el caso del IIRC de la manera más directa posible (impacto sobre los seis capitales) y en el caso del SASB y del GRI por implicación, facilitando el análisis que llevaría a cabo el usuario de la misma.  La diferencia está en los usuarios y en los usos de la información.  Pero, ¿no estaríamos mejor nosotros, los usuarios de la información, si hubiera un solo estándar para la información no financiera como lo hay para la información financiera? (y aquí me adelanto a los acontecimientos suponiendo que un día los estándares de la FASB y del IASB serán los mismos).

Ha habido esfuerzos de coordinación entre estos principales actores del mercado pero no han pasado de declaraciones de buenas intenciones, coordinación e intercambio de información.


¿Es esta competencia saludable?  Necesidad de informes modulares integrales.

Con la proliferación de estándares las empresas tienen una carga cada vez mayor lo que los lleva a asignar crecientes recursos a la provisión de información para satisfacer los diferentes requerimientos.  Las empresas pueden terminar preparando un informe integrado de acuerdo al marco IIRC para atender las exigencias de algunos stakeholders, otro para el SEC (empresas con intereses en EEUU), otro de acuerdo a los lineamientos (o estándares) del GRI, otro para cumplir con los requerimientos de las bolsas de valores en que cotizan, otros para satisfacer las exigencias de la Unión Europea y muchos otros requerimientos de gobiernos nacionales.  No es saludable.

Mientras mayor sea la carga de reportar más se convertirá la tarea de reportar en un ejercicio de cumplimiento de normas, como fin en sí mismo, más que como instrumento de gestión de la responsabilidad ante la sociedad, un medio, como debe ser.   Muchas veces la preparación de los reportes ya está tercerizada, divorciada del núcleo de la empresa, preparados en los márgenes, subutilizando el poder de la información para guiar la preparación y ejecución de las estrategias a lo largo y ancho de la empresa, mejorar la coordinación, compatibilizar los objetivos y las acciones, etc.  Muchas veces es el esfuerzo de una unidad especializada.

Estos problemas empeorarán en la medida que aumente en número y variedad de los estándares y los requerimientos de información por parte de organismos reguladores.

No hay una unidad antimonopolio nacional o internacional que se opondría a la fusión de estos productores de estándares y los usuarios no perderíamos como consecuencia de la “reducción de la competencia”.  En realidad ganaríamos al tener un solo conjunto de estándares que incorporase lo mejor de cada uno.  Así como en las fusiones entre empresas se busca la sinergia, también en la fusión de los estándares se podría buscar y lograr. 

Se podrían utilizar los principios de materialidad y de ámbito del GRI y del SASB (mismos principios que en reportes financieros) como base, con el potencial impacto sobre los capitales de la empresa que reflejen su contribución a la sociedad (ojalá que cuantificados y no solo descritos) como lo propone el IIRC, sobre como la sostenibilidad afecta el modelo de creación de valor de la empresa, la estrategia de negocios, el rendimiento financiero y sus perspectivas, que ni SASB ni el GRI consideran, con los indicadores específicos para el sector industrial de la empresa desarrollos por SASB y las guías sectoriales desarrolladas con el G3.  Y con otras sugerencias que se desarrollasen en el proceso de fusión.

Con todo esto se podrían preparar reportes modulares a la medida de las necesidades de cada participante en el mercado.  Con la fusión de estos estándares las empresas prepararían información como se tratase de un “informe universal”, en una base de datos integral que permitiría a cada stakeholder extraer la información que le fuese material y dejar que la tecnología informática le prepare “su reporte”, incluyendo descripciones cualitativas e indicadores cuantitativos.  De todo esto, nosotros, los stakeholders, determinaríamos lo que es material, para nosotros, en nuestras decisiones, que es la materialidad que importa. La comparación de la evolución en el tiempo y con otras empresas se facilitaría.

Esto también permitiría al mercado de la información de sostenibilidad funcionar mejor, al estimular la transmisión del comportamiento responsable en rendimiento financiero.  Es la incorporación de la información sobre responsabilidad en las decisiones de los inversionistas la que puede mover los mercados.  Si la información no está disponible o es confusa y dispersa, se utiliza menos para favorecer a las empresas responsables. [7]

La consolidación de los estándares reduciría la carga administrativa y permitiría a las empresas mejorar sus esfuerzos en definir el propósito del negocio y sus objetivos y acciones para contribuir al desarrollo de la sociedad.  Podría eventualmente contribuir a la autenticidad en el reporte.

¿Utópico?  Quizás, pero muestra el camino que la información de sostenibilidad debe recorrer.  Cada productor de estándares quiere preservar “su cuota de mercado” y su propia marca. Pero si estos tres, y los muchos otros presentes y futuros, continúan promoviendo diferentes estándares los participantes en el mercado de la información de sostenibilidad perderemos.







[1] Este artículo apareció por primera vez, en inglés, en el blog de TriplePundit el 2 de junio del 2016:

[2] Recientemente han habido desarrollos relevantes en los requerimientos de información sobre sostenibilidad. La Comisión de Valores y Bolsas, SEC, de EEUU emitió un documento, Concept Release  en abril del 2016 solicitando comentarios al público interesado sobre los potenciales ajustes, adiciones y actualizaciones sobre la obligatoriedad de presentar información no financiera, incluyendo información sobre sostenibilidad (en las pgs. 204-215).  Se espera que la Unión Europea declare la obligatoriedad de una forma de reporte de sostenibilidad  para grandes empresas a partir del 2017.  A finales del 2015 La Federación Mundial de Bolsas de Valores emitió el documento Enhanced Sustainability Guidance para sus miembros sobre la diseminación voluntaria de algunos elementos de información sobre sostenibilidad para las empresas listadas en esos mercados.

[3] El informe Carrots & Sticks: Global trends in sustainability reporting regulation and policy encontró 383 instrumentos de reporte sobre información de sostenibilidad de las empresas en 64 países, de los cuales 248 son obligatorios y 135 voluntarios.

[4] Elaine Cohen en su artículo  The GRI STANDARDS Exposure Draft explained  y Pablo del Arco en su artículo Los nuevos estándares GRI: qué suponen, continuidad vs cambios hacen una excelente comparación entre los G4 y los propuestos estándares.