domingo, 15 de enero de 2017

RSE en la industria turística: De quedar bien a hacer el bien


Con motivo de la celebración de la convención del Gupo Iberostar (empresa familiar con cerca de 100 hoteles en 27 países) celebrada en noviembre del 2016 en Inca, Mallorca y con motivo del sexagésimo aniversario de su fundación se presentó un interesante intercambio para la RSE del sector turístico entre el presidente ejecutivo del grupo Miguel Fluxá y la presidente del comunidad autónoma de las Islas Baleares, Francina Armengol, del Partido Socialista de las Islas Baleares (PSIB)( Armengol pide a los hoteleros 'sueldos adecuados').  Tienen poco en común, pero ambos nacieron en el mismo pueblo, Inca (así como el suscrito).

Puede parecerle sorprendente a muchos lectores que se comente sobre un grupo originario de la isla de Mallorca, pero es que no solamente es un grupo de gran magnitud, sino que la isla también ha dado origen a otras grandes cadenas hoteleras y de turismo mundiales como Meliá, Riu, Barceló, Batle, Piñero, entre otras, con extendida presencia en España y América Latina.  Además, siendo que la isla tiene una gran dependencia económica de la actividad turística, la discusión entre ambas personas es relevante para la RSE. [i]

¿Diálogo?





En la reunión el Sr. Fluxà pide que la sociedad reconozca el esfuerzo de los empresarios, el reconocimiento a la labor empresarial y pide constante diálogo entre Administraciones Públicas y sector privado.  Esto parece reflejar que el sector turístico no es un sector muy apreciado por la sociedad, en gran parte por la masificación del mismo, la baja clase del turista mayoritario y por el poco esfuerzo del sector por ganarse el aprecio.  Siendo antagonistas natos, la Presidente del gobierno balear le respondió pidiéndole sueldos adecuados para todos los trabajadores.  Uno pide respeto y reconocimiento y el otro pide mejores sueldos.  ¿Qué tienen en común ambas posiciones?  La intersección de este “diálogo” es la responsabilidad de ambos sectores ante la sociedad, y es en ese contexto en que se deben debatir las ideas.

Responsabilidad ante la sociedad del sector turístico

Lo poco que se puede saber sobre la RSC del grupo Iberostar está en la presentación en su sitio web, que solo puede calificarse de pobre, pero será mejor que el lector juzgue por sí mismo visitando el sitio.  Informan sobre la Fundación Iberostar que lleva a cabo algunas actividades mayormente filantrópicas, no estratégicas, no relacionadas con el negocio.  Destaca que otorgaron tres becas para la escuela de hostelería de la Illes Balears.  Y esto, con alguna excepción, es la actitud de todo el sector.  ¿No sería más efectivo para la sociedad y para el sector se unieran los hoteleros para patrocinar el mejoramiento de la calidad de la enseñanza en esa escuela y la empleabilidad de sus estudiantes y así contribuir a resolver uno de los problemas crónicos en España como lo es el desempleo juvenil?  El vender helados en verano no lo resuelve (¿Vender helados para llegar a ser emprendedor?).  Pero se suele preferir el hacer filantropía solo que hacer desarrollo acompañado de “competidores”[ii].  No saben lo que es Cumpetere: Cooperar para competir.

O no entienden lo que es su responsabilidad ante la sociedad o no saben comunicarlo.  En cualquier caso, la percepción que la sociedad recibe no puede ser muy favorable.  Es difícil con esto apreciar “El esfuerzo de los empresarios y el reconocimiento a la labor empresarial”.  Parece que deberían hacer mucho más (que a lo mejor lo hacen) y, obviamente, comunicarlo mejor, sobre todo a los gobiernos locales y a la sociedad, cuyos recursos ambientales y humanos usan en la obtención de sus beneficios.  El respeto hay que ganárselo.  

Siendo como son estos grupos empresas familiares (excepción de Meliá) pueden tener un sesgo hacia una visión localista.  Los stakeholders de estos grupos y de las grandes multinacionales cotizadas en bolsa son los mismos, pero el contexto es diferente.  Estas empresa familiares, sobre todo en un entorno local, en una isla dependiente del turismo, son conocidas por la sociedad local y las expectativas son mayores.  La sociedad y el gobierno local tienen un mayor interés en estas empresas locales que en las multinacionales que puedan operar en el lugar.  Se actúa como si los directivos y dueños de estas empresas extranjeras están fuera del ámbito de acción de la sociedad y gobierno local.  Y si bien la conciencia de los clientes sobre la responsabilidad ante la sociedad de los hoteleros está mejorando, todavía distan mucho de influenciar efectivamente el comportamiento responsable, sobre todo en zonas de turismo masivo y clientela de menor status social. No tienen tiempo ni la voluntad de identificarse con la problemática social y ambiental del entorno.  Hay poca conciencia de los huéspedes sobre los temas de responsabilidad social, más allá de algunas partes simbólicas como lo de reusar las toallas, ahorrar agua y electricidad y reciclar.  Los clientes no tienen idea de las condiciones laborales o del impacto ambiental más allá de lo visible en el consumo de recursos, cuidado de los jardines y el reciclaje.  Y los locales no se hospedan en sus hoteles, pero sufren todos los efectos negativos del turismo y solo algunos de los positivos. 

De allí que la responsabilidad ante la sociedad recae más fuertemente en los mismos hoteleros y en los gobiernos locales, los dos interlocutores que comentábamos al principio.  Ambos tienen que hacer mucho más.  Comentaremos solo dos temas de los múltiples temas de su responsabilidad, el ambiental y el laboral.

Empleo y sueldos

En el tema laboral, la Presidenta del Gobierno pide mejores sueldos, y añade, sobre todo ahora aprovechando la gran temporada turística que acaba de terminar.  Preocupación laudable, pero eso es sólo una de las múltiples responsabilidades de los hoteleros en el tema laboral.  Si bien los sueldos de la mayoría están regulados por los Convenios Colectivos, uno de los principales problemas es la precariedad del empleo, no saber cuántas horas o días podrás trabajar, la tercerización, mayormente en hoteles urbanos, en condiciones que bordean en la ilegalidad para evitar tenerlos como empleados y evadir los beneficios sociales.  Otro de los problemas son las condiciones del trabajo, la carga física del trabajo, sobre todo para las empeladas (no soy machista) que limpian las habitaciones. Un mejor sueldo (sobre todo si es sueldo de nómina y no remuneración) ayuda pero no es suficiente.  El tenerlos como empleados es más conducente a la responsabilidad que contratar una empresa de tercerización.  ¿Se preocupan los hoteleros de la responsabilidad en su cadena de valor, en particular de las empresas que le suministran un insumo tan crítico como los recursos humanos? Y esto debe ser preocupación permanente y no solo en tiempos de bonanza económica.

Financiamiento del entorno turístico

En el tema ambiental la polémica entre hoteleros y gobierno local sobre la ecotasa (con el nombre más descriptivo de “impuesto de turismo sostenible”) es muy ilustrativo de su responsabilidad ante la sociedad.  La ecotasa fue creada por el gobierno socialista en el 2003, para ser derogada en los tiempos del gobierno de derechas y ser reinstaurada por el nuevo gobierno de coalición de izquierdas en 2016.  Se ha convertido en un tema de dogmatismo político y no en un tema ambiental y social como debería ser, lo que dificulta los acuerdos y su implementación. Varía desde 0,25 a 2,00 euros por persona y noche. Los hoteleros lo atacan como si fueran ellos los que lo pagasen y tour operadores afirman que tendrá impactos negativos en el volumen del turismo. Dado el porcentaje que ello representa sobre el costo de la habitación esta argumentación es sumamente dudosa.  Si bien son pocos los lugares de turismo de playa y sol en que existen estos impuestos, son muy comunes y muy superiores en áreas turísticas urbanas.

El medio ambiente es el principal recurso que “consume” el turista en el entorno que nos ocupa.  El sol, el mar, las playas, las colinas y montañas, los bosques, el atractivo de los pueblos, las construcciones históricas, las carreteras, los senderos, etc. son los principales alicientes.  El sol está allí y fuera de control, pero todos los demás recursos deben ser mantenidos para el disfrute.  Ello requiere recursos.  Los hoteles hacen un uso no identificable, indirecto, de estos recursos y es natural que no se responsabilicen por ello más allá de su inmediato entorno (jardines, accesos).  Y ninguno de ellos tiene proyectos de mejoramiento ambiental, por lo que sus quejas no son pertinentes.

Siendo la inmensa mayoría de estos recursos bienes públicos corresponden, efectivamente, al Estado su mantenimiento y conservación, con recursos fiscales generales (el disfrute es tanto para locales como para huéspedes de alojamientos), pero también con recursos específicos en función del “consumo” intensivo de los recursos, en gran parte por los turistas.  Es un impuesto similar al de la gasolina, cuando se emplea para el mantenimiento de las vías de transporte.  De allí la racionalidad de un impuesto basado en la estadía de los turistas, cuyos ingresos puedan ser destinados a la conservación y mantenimiento de los activos turísticos.

Gran parte de la controversia se refiere al destino y gestión de estos recursos, la desconfianza mutua entre las partes.  Por ello, estos recursos deben ser bien administrados y es aquí donde se superponen las responsabilidades ante la sociedad de los gobiernos locales y los hoteleros: en la gestión eficiente, eficaz y definida de estos recursos.  No pueden ser de disposición general del gobierno local, dado su origen, ni puede este tener el monopolio de su asignación.  Para cumplir su fin deben contar con los insumos de los que supuestamente más saben de las expectativas de los turistas (sus clientes), los hoteleros.  Aquí se deben combinar las fortalezas de ambas partes y reducir sus debilidades.  El gobierno tiene, supuestamente, los mejores intereses del territorio en mente y los empresarios, supuestamente saben administrar proyectos de inversión.  Pero estos también tienen intereses personales, muchas veces de corto plazo,  que pueden no coincidir con los de la sociedad y con el largo plazo (los recursos objeto de conservación son de larga vida), y el fuerte de los gobiernos no suele ser la gestión financiera de proyectos ni tienen una visión que va más allá del período de su mandato.  Con la planificación y gestión conjunta de proyectos concretos, con transparencia y asunción de responsabilidad en la rendición de cuentas, sí se puede ejercer la responsabilidad ante la sociedad de ambas partes.  Esto puede y debe ser potenciado con la participación de partes independientes representativas de la sociedad como lo pueden ser algunas organizaciones de la sociedad civil (ver mi artículo Responsabilidad de la Sociedad Civil ante la sociedad).

Y al tener el nombre de impuesto de turismo sostenible, no se tiene que limitar su uso a temas ambientales (era la connotación y objeto de la antigua ECOtasa) y debería incluir proyectos para el mejoramiento de las condiciones laborales en el sector.

Con esta gestión podríamos comenzar a vencer los dogmatismos de las posiciones y de verdad beneficiar a la sociedad.  Sería una acción paradigmática para celebrar el Año 2017 del Turismo Sostenible.

En conclusión

Si los empresarios turísticos quieren logar el respeto y el reconocimiento de la sociedad, deben ejercer su responsabilidad ante esta, que va mucho allá de acciones bien publicitadas de filantropía, como dar tres becas.  Y si los gobiernos locales quieren mejorar las condiciones de vida de los empleados del sector turístico y el entorno que lo respalda deben también ejercer su responsabilidad ante la sociedad con el manejo eficiente y efectivo de los recursos que le son encomendados, más allá del establecimiento de regulaciones que en todo caso deben ser pertinentes, efectivas y bien gestionadas.

Con la planificación y gestión de os tres sectores (gobierno, empresas, sociedad civil) de proyectos concretos, ambientales y laborales del sector, con transparencia y asunción de responsabilidad en la rendición de cuentas, sí se puede ejercer la responsabilidad ante la sociedad de ambas partes.

¡Y poco más de humildad!  La arrogancia derivada de que unos empresarios de una pequeña isla, subdesarrollada hace unos 60 años (de la cual tuvimos que emigrar), estén entre los líderes mundiales se entiende, pero no se justifica.  Acercarse al cliente y a la sociedad, con humildad, es un buena demostración de liderazgo.




[i] Agradezco los extensos comentarios de Catalina Alemany, de Riu Hotels and Resorts.  La responsabilidad de las opiniones vertidas son mías.

[ii] Algunos hoteleros y agentes de viajes mallorquines (Iberostar, Riu, Barceló y Hotelbeds, ex-TUI) se han unido para promover la formación de directivos, comenzando en 2017.  Laudable, pero esto es más para beneficio propio que para beneficio de la sociedad.  JSF Travel and Tourism School, ¡así en inglés!  Según una versión programado en tres de las sedes de la Wharton School (escuela donde estudió Sebastián Escarrer  de Meliá), y en Nueva York, Madrid y Barcelona en las sedes del IESE y en Mallorca.  Según otra versión en Nueva York, Hong Kong (¿?) y Mallorca.

miércoles, 4 de enero de 2017

Los doce artículos más leídos del blog de Cumpetere durante 2016


Durante 2016 publiqué 30 artículos originales en mi blog. (52 en el 2014, 55 en 2015).  De estos selecciono los 12 más leídos hasta fines del 2016 por si el lector se perdió alguno, en orden de las estadísticas (poco confiables) con las que cuento.  Casi todos los artículos han sido reproducidos en otros medios, en algunos a los que los envío directamente (Diario Responsable y ÁgoraRSC) y otros que lo reproducen por su cuenta (basta que indiquen la fuente del artículo).  De estas reproducciones no conozco las estadísticas de lectura.


24 de junio

2 octubre

17 de enero
9 enero

27 de marzo

23 febrero

24 abril

 20 marzo

10 de abril

6 marzo

29 febrero


19 junio


lunes, 2 de enero de 2017

Artículos medio en serio medio en broma sobre la RSE publicados en el blog de Cumpetere


A lo largo de los nueve años del Blog de Cumpetere he publicado cerca de 400 artículos analizando diferentes aspectos de la RSE con unos pocos (10) dedicados tomar con liviandad los rigores de la disciplina, pero aprovechando para enviar mensajes a los que no se la toman suficientemente en serio.  Estos diez artículos son los siguientes, en orden inverso de aparición:

Julio 9, 2014

Junio 29, 2014

Marzo 3, 2013

Enero 14, 2013

Julio 25, 2012

Febrero 11, 2012

Enero 4, 2012

Febrero 5, 2011

Junio 24,  2010


Enero 10, 2010


jueves, 15 de diciembre de 2016

Cuñadismo irresponsable


 Me imagino que el lector se preguntará que tiene que ver el cuñadismo con la RSE.  A final de cuentas por cuñadismo entendemos algo parecido al nepotismo y al amiguismo, pero en este caso mucho más concreto: favorecer al cuñado, mayormente usado en casos de nepotismo a nivel político.  Como beneficiar a la esposa o al esposo puede interpretarse como un nepotismo muy obsceno, como si fuera el beneficiarse a sí mismo, por ello se beneficia el/la cuñad@ con el/la cual no se tiene una relación de consanguinidad. Típico en gobiernos.

 Pero, lo interesante es que en España se ha difundido y aceptado la connotación de cuñadismo como: “ actitud de quien aparenta saber de todo, habla sin saber pero imponiendo su opinión o se esfuerza por mostrar a los demás lo bien que hace las cosas.[i]  Una interesante acepción de la palabra (mi corrector en Word todavía no reconoce la palabra por lo que pensé que tendría que ponerla entre comillas o en itálicas, pero nó, su uso correcto es como lo hago).  Posiblemente venga de que cuando el cuñado, que nos visita de vez en cuando por Navidad, Pascua, Bautizo, Matrimonio o Primera Comunión, nos apabulla con todos sus conocimientos adquiridos desde la última vez que nos vimos, y debe demostrar que sabe más que nosotros, su cuñado.

Sin duda habrán visto muchos de estos “cuñados expertos” en paltós de televisión y en la radio, que sin saber nada o muy poco opinan como autoridades infalibles, como si del mismo Papa hablando ex cátedra se tratara.  Su supuesto es de que nosotros, los oyentes, sabemos todavía menos y que nos creeremos todo lo que nos dirán (así ganó Trump las elecciones).  Como español me atrevo a decir que esto es una cualidad de gran parte de la población española, y su prevalencia es inversamente proporcional al nivel de conocimiento que se tiene del tema que se discute. Sucede sobre todo en política y en deportes, y, especialmente los lamentables “asuntos del corazón”, o sea a nivel de chismes sobre relaciones amorosas.  

¿Cómo afecta el cuñadismo el avance de la RSE?  

En este caso son muchos los opinan como un experto sin conocer el tema, basándose en conocimientos superficiales de adquisición reciente.  Es un comportamiento validado por la ubiquidad que tiene en los otros temas mencionados.  El pensamiento que hace el recién ilustrado es algo como: “Como yo lo acabo saber y no so sabía antes, hay mucha gente que no sabe lo que yo sé ahora y por ende puedo opinar como un experto, sé más que muchos, nadie se dará cuenta de mi ignorancia”.  Y así publican un artículo, un libro y se ofrecen como consultores expertos.  En país de ciegos, el tuerto es rey.  Y para demostrar la gran comprensión del tema ofrecen una nueva definición de la RSE, y a veces hasta nuevas siglas.

Habiendo completado un Diplomado de unas semanas, o a lo sumo de algunos meses, ya se han calificado como expertos para hacer consultorías, y no se diga de los que han sacado un master a distancia.  No es que no hayan aprendido mucho, es que han aprendido algo sobre lo que los verdaderos expertos, entre ellos muchos empleados especializados dentro la empresa, ya saben y en lo que tienen, además, experiencia práctica.

¿Cuáles son las consecuencias del cuñadismo en la RSE?  

La creación de confusión sobre lo que implica la responsabilidad de la empresa ante la sociedad y la banalización de la disciplina, lo que lleva a degradar el rigor de lo que eventualmente se convertirá en profesión.  También lleva a rechazos por parte de las empresas a las que los “cuñados expertos” les aconsejan llevar a cabo actividades del manual de texto que no tienen los impactos esperados (medidas que no son relevantes a la empresa y sus actuales circunstancias, que se enfrentan a stakeholders que no reaccionan), que conducen a actividades de lavado de cara a través de actividades de filantropía pura y dura.  El cuñadismo prostituye la RSE.

Una banalización que también se observa en el cuñadismo en el espacio político que lleva no solo a que cualquiera crea que lo sabe todo y por ende está calificado para “gobernar”, sino lo que es más grave, que nos llegan a gobernar.

Cuando era joven me decían que cualquiera podría llegar a Presidente, ahora me lo creo.  Anónimo.

 ¿Y es el cuñadismo machista? 

Parece ser que solo los varones desarrollan la “ actitud de quien aparenta saber de todo, habla sin saber pero imponiendo su opinión o se esfuerza por mostrar a los demás lo bien que hace las cosas ”.  Las mujeres (en general) son mucho más mesuradas, menos impulsivas, con menos obsesión por alardear, más rigurosas.




[i] Fundación del Español Urgente, fundéuBBVA, boletín del 14 diciembre 2016.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Trump, la gente y el planeta


El lector seguramente estará harto de leer, escuchar y hablar sobre las elecciones en EEUU.  Para los que vivimos en el país los últimos meses han sido una verdadera tortura y la mayoría queríamos que todo terminase para volver a la normalidad.  Pero el proceso nos deparaba una gran sorpresa, la normalidad no regresaría por mucho tiempo.

Para más la mitad de los votantes de EEUU y una gran parte de la opinión del resto del mundo el resultado no fue el deseado, por múltiples razones, que no viene al caso analizar, ya lo han hecho un sinnúmero de medios.  Lo que queremos comentar es el posible impacto del resultado sobre el desarrollo armónico del planeta y muchos de sus habitantes.

Es bien conocida la opinión del presidente electo sobre el cambio climático: es un invento de China para conspirar contra la competitividad de los EE.UU. en el comercio internacional.  Su plataforma electoral incluyó el repudio al Acuerdo de París para el control de las emisiones que recientemente ha entrado en efecto, al respaldarlo los principales emisores, EE.UU., China, India y la Unión Europea.

¿Puede EE.UU. salirse del acuerdo?  Sí, pero la efectividad de su salida debe esperar cuatro años, periodo en el cual todavía debería cumplir con las obligaciones adquiridas.  También podrán salirse denunciando el acuerdo en la Convención de las Partes.  Pero debemos recordar que estas “obligaciones” están basada en planes de reducción de emisiones voluntarios. Si bien el Acuerdo es vinculante, la mayoría de sus disposiciones son de cumplimiento voluntario ya que las “obligaciones” están precedidas de calificativos como “deberían”, “hacer lo mejor que se pueda”, “se estimula”, etc. Entonces las reducciones sugeridas por cada país no son vinculantes y no hay manera de penalizar a los que no presenten los planes naciones o que no los cumplan.  Si bien EE.UU. en teoría continuaría dentro del Acuerdo por el mínimo de cuatro años, en la práctica puede comportarse como si no lo estuviera, no participar en la reuniones, no enviar la información, no cumplir con el plan original, etc. y no hay penalizaciones más allá de un rechazo social (Para mayores detales sobre el Acuerdo, ver mi artículo Acuerdo de París: sencillamente analizado y explicado).

El impacto del eventual rechazo va a depender de la reacción de los demás gobiernos miembros del Acuerdo y de las empresas y personas.  Si con la participación de todos el logro de las metas ya es de por sí  muy difícil, más lo será sin la participación de uno de los mayores emisores.  Es muy posible que los demás países presionen a EE.UU. a que cumpla con su parte, que ellos sigan con los suyos y se logre lo que se pueda.  Claro está que esto sería una gran tentación para algunos países, ya de por si recalcitrantes, para que tampoco cumplan con sus compromisos o se los tomen poco en serio.

Afortunadamente, la entrada en vigencia del Acuerdo llegó en un buen momento y a pesar de algunas dudas hay muchos países, empresas, organizaciones y la sociedad en general que ha percibido que el problema es serio y que ha llegado el momento de actuar.  Hace unos 5 años, esta situación podría haber sido fatal para el avance, pero ahora hay un mucho mayor consenso. 

Las mismas empresas con mayor contribución a las emisiones (energéticas, transportes, etc.) ha realizado grandes inversiones ya sean financieras y físicas ya sean de capital intelectual y social que van a querer rentabilizar.  Muchas ya han capitalizado en el cambio de modelo energético y constituirán fuentes de presión al gobierno de EE.UU.  Adicionalmente, los costos de energía renovable, por ejemplo, se están volviendo competitivos con los de los combustibles fósiles y hay muchos avances en transportes y en fuentes de energía alternativa.  Se han desarrollado tecnologías y mercados para facilitar los procesos.  Estas tecnologías y mercados son poderosos impulsores de la tendencia hacia la reducción de emisiones.  La conciencia de la necesidad de actuar está extendida entre la sociedad, principalmente en países desarrollados, que es donde se generan la mayoría de las emisiones.

No es que esos progresos sean irreversibles, pero sí que hay costos de volver atrás.  No es descartable que se presente una reacción de gobiernos y de la sociedad y sus instituciones en contra de la postura de EE.UU. y quieran aislarlo como un paria en estos temas, lo cual podría generar una fuerte reacción interna en el país.  A pesar de que el proceso electoral llevo al descubrimiento de una gran parte de la población que es ignorante e indiferente ante problemas colectivos, el país, en general es muy orgulloso de su percibido liderazgo mundial.

Tampoco es descartable que veamos matices de un “tercer Trump”.  Hubo un primero, el insultante, que necesitaba ganar las elecciones primarias humillando a sus contrincantes, el segundo, el mentiroso y calumniador, que necesitaba ganar la elección general y, posiblemente un tercero, el moderado (¡gran incógnita!) que debe gobernar a un país, poderoso y de gran diversidad, con un gran desarrollo institucional y legal.  No es de esperar que sea un buscador de consenso, todo lo contrario, se espera que sea un “bull in a china shop” (“como elefante en una cristalería”).  Pero sí es de esperar que a su alrededor se constituyan fuerzas moderadoras, empezando por el vicepresidente, algunos miembros poderosos de su partido, líderes empresariales y la misma opinión pública, especialmente los medios informativos. 

Inmediatamente después de la elección se han presentado protestas públicas en las grandes ciudades, en su contra, de forma genérica, algo sin precedentes en la historia del país.  Es de esperar que estas protestas se intensifiquen en cuanto llegue el momento de la discusión de temas específicos como el medio ambiente y la expulsión forzada de los inmigrantes ilegales.  No parece factible que la deportación anunciada de más de tres millones de personas se lleve a cabo ante la indiferencia de la población.  Son muchos los que verán analogías con los trenes masivos a finales de los años 30s y principios de los 40s en Europa Central y el registro forzado de los americano-japoneses en el transcurso de la segunda guerra mundial.

En contra de esta moderación juega el hecho de que el presidente electo cree que tiene un mandato firme y amplio del pueblo (sin recordar que más de la mitad no votó por él y que un gran número de los que lo votó no entiende las implicaciones de las propuestas electorales, que no estaban ni están definidas).  También cuenta con el control del Congreso, Senado y Cámara de Representantes, lo que permite al partido aprobar las legislaciones que desee.  Con el control del Congreso también viene el control de la Corte Suprema de Justicia, que si bien debería ser independiente sus jueces son nombrados en función de sus tendencias políticas (actualmente la Corte una vacante, con ocho miembros, cuatro de cada bando, y el noveno que fue postulado por el Presidente Obama no ha sido considerado por el Congreso, dominado por los republicanos, a la espera del milagro, que se dio, de tener un presidente republicano, que nombre ahora a uno afín y a varios más al retirarse los de edad avanzada).

Es imposible predecir cómo será el comportamiento del presidente electo que como candidato fue inconsistente, incoherente e indefinido.   Pero su comportamiento como ejecutivo y como candidato ha demostrado que es una persona eminentemente pragmática, que hace lo que sea con tal de conseguir su objetivo.  Los valores y principios no se interpondrán ante la consecución del objetivo final.  Lo que le importa es el fin, lo medios son maleables.

Por ello la sociedad tendrá que imponerle costos que le parezcan tangibles como para compensar los beneficios que percibe de sus actuaciones.  No se le convencerá con argumentos.  Buena parte de la responsabilidad por moderar las acciones caerá en la sociedad civil, sus instituciones, en particular los medios y entre estos los medios sociales, en las personas y en empresas líderes.  Es de esperar que en los próximos años se acentúe el activismo político de la sociedad

De repente y de forma sorprendentemente se está produciendo una concentración de poder por parte de la derecha, no moderada, en los tres poderes ejecutivo, legislativo y judicial.  Se están perdiendo los pesos y contrapesos, algo que siempre ha consistido un gran orgullo de gobierno de EEUU.  De allí la necesidad de un fortalecimiento del poder de la sociedad y el primer (empresas) y tercer (sociedad civil, incluyendo medios, instituciones, academia, redes, gente) sectores. Este sector de contrapeso deberá también defender a la sociedad contra los ataques de quienes se sienten empoderados para los insultos, sexismo, racismo, xenofobia, etc.  ¡Se necesita un nuevo poder!


Una situación verdaderamente preocupante para el desarrollo armónico de la sociedad.