domingo, 19 de abril de 2015

Derechos Humanos para empresas normales y corrientes


Lamentablemente existe mucha confusión sobre el papel de las empresas en el respeto a los derechos humanos (DDHH).  Continua vigente al creencia de que esto es un problema que solo concierne a los gobiernos y las grandes empresas multinacionales que operan en países en vías desarrollo, derivado en gran parte de la visibilidad de los casos más flagrantes de violación.  Pero ello refleja ignorancia de que lo que en realidad son los DDHH en el contexto de la empresa. Los DDHH son también válidos para empresas normales y corrientes.



El 20 de noviembre del 2013 tuve el honor de dictar una charla con el título indicado arriba en el XXIII Seminario Permanente de Ética Económica y Empresarial de la Fundación ETNOR.  Había publicado un resumen de la charla en el artículo Seis mitos sobre los Derechos Humanos en las empresas del 1 de junio del 2014, pero a principios del 2015 la Fundación publicó el libro y puedes encontrar mi artículo completo, derivado de la charla, reproducido como Capítulo 1 del libro del Seminario: ¿Para qué sirve realmente la ética en la empresa? en el siguiente nexo:

(se descarga un documento en pdf, de mi sitio, seguro)


En el capítulo se discuten los mitos sobre los Derechos Humanos, que dificultan la comprensión de su papel en la gestión de la empresa y se presentan sugerencias prácticas sobre como considerarlos parte integral de la implementación de la responsabilidad social en las empresas normales y corrientes.  


domingo, 12 de abril de 2015

La responsabilidad social del fontanero o plomero (y del mecánico)



Tuve la mala suerte de que se tapó la cañería del fregadero de la cocina y tuve que llamar al fontanero (o plomero).  La experiencia fue muy ilustrativa de la responsabilidad social de la empresa y de cómo percibimos la importancia de sus diferentes manifestaciones.

A lo mejor la empresa del fontanero (y del mecánico) paga sueldos justos, reciclan sus materiales, educan a los clientes sobre el cuidado del medio ambiente, patrocinan al equipo infantil de futbol de la comunidad y publican un informe de sostenibilidad.  Pero todo esto es un hecho secundario comparado con la responsabilidad del producto/servicio, que a veces solemos tomar como un hecho y darle menor importancia. La verdad es que a mí lo otro me tenía sin cuidado. Necesitaba un fontanero, no podía darme el lujo de averiguar su sostenibilidad (¡consumidor irresponsable!).



Llamé a la compañía de fontaneros: “Tiene que pagar $100 por la visita, por el diagnóstico, independientemente de si decide usar los servicios de reparación o no”.  O sea que ya me costó $100. Estoy enganchado.  El fontanero tiene la ventaja.  Me puede hacer el diagnóstico que quiera, ya sé que tengo invertido $100 en el negocio y voy a tratar de amortizarlos.

Apenas llega dice que hay que cambiar el codo de la tubería de desagüe ¿Le voy a decir que no estoy de acuerdo?  Lo cuestiono.  Me dice, “si no se cambia no puedo arreglar el problema”. Cuánto cuesta cambiarlo? “$150”. 

Cuando lo cambió (ya llevo $250 sepultados en el problema)  me dice que hay que meter el rotor en la tubería para destaparla.  ¿Cuánto cuesta?  Me muestra su ipad donde están todos los precios por los servicios en un formato muy bien diseñado que parece muy creíble, incuestionable, son precios estándar: $450. ¿Qué le digo?  ¿Qué es muy caro?  Sí, se lo digo.  “Si quiere resolver el problema debe hacerlo”.  No me queda más remedio, no puedo estar sin el fregadero y él lo sabe.  Tampoco puedo ir a buscar a otro plomero a ver si lo hace más barato.  Ya llevo $250 invertidos.  Lo hace.

Me dice que el problema está resuelto: $700.  ¿Está de veras resuelto?  Yo no tengo idea. Él tiene la sartén por el mango y el “conocimiento”.  Yo tengo el dinero.

“Ah, pero para que no le pase otra vez tiene que comprar un producto bacteriológico que disuelve los residuos en las tuberías”  ¿Y dónde lo puedo comprar? “Yo lo tengo en el camión”  ¿Y cuánto cuesta?  $80.  ¿No lo puedo comprar en otra parte? “No, nosotros somos los distribuidores exclusivos.”  Mi reacción es buscar en Amazon, pero no sé cuál es el producto.  Tengo que pagar extra por el conocimiento que él tiene y que yo no tengo.

¡Pero esto me cuesta una fortuna!  $780 por destapar la cañería.  “Le hare un descuento de 10% por ser de la tercera edad” Encima me hace sentir viejo, pero acepto el descuento.  Por $78 me pueden llamar “viejito” cuantas veces quieran.

“No se preocupe, si se le tapa otra vez nos llama de nuevo, está garantizado”.  Muy posiblemente cuando se tape otra vez ya no acuerde con quién lo hice. Pero te hace sentir menos mal.

¿Es el servicio responsable?  Tengo serias dudas.  Me sentí como un consumidor a merced del productor.  Él tiene la ventaja de mi desconocimiento y mi incapacidad de resolver el problema por mí mismo.

A lo mejor me ofreció un servicio responsable.  Ojalá.  Pero me siento igual que cuando voy al mecánico, que él tiene la gran ventaja del conocimiento, de mi ignorancia, y me hace arreglar cosas que no sé si están mal.  Por lo menos en EEUU tenemos el derecho a pedir que nos den las piezas que han sido reemplazadas.  ¿Quién las pide? ¿Y cómo sé que son las mías?

Habrá que confiar en su honestidad y el deseo de proteger su reputación. ¿Escribo una recesión sobre mi experiencia en algún sitio para consumidores?  Voy a buscarlo.  Mientras tanto me desahogo escribiendo un artículo para mi blog.

¿Y no será que el fontanero (y el mecánico) tienen bonificaciones basadas en lo que nos hacen gastar y no en la responsabilidad del servicio? ………… como tantos otros directivos de empresa.

Le cambio el informe de sostenibilidad, el reciclado de sus productos, los sueldos justos, la educación ambiental y el patrocinio al equipo de futbol infantil por un servicio responsable.  Ojala pudiéramos tenerlo todo junto.

¿Consumidor ingenuo?  Posiblemente sí, a merced del proveedor del servicio.


domingo, 5 de abril de 2015

El sello de empresa líder en sostenibilidad de WalMart: ¿Lavado de cara?


WalMart, ¿líder en sostenibilidad?[i]

WalMart es la cadena de supermercados/tienda por departamentos más grande del mundo.  La empresa ha sido amplia y continuamente criticada por instituciones de la sociedad civil, en particular por los sindicatos por las condiciones laborales, en general de sueldos muy bajos y muy pocos o inexistentes beneficios sociales.  La empresa contrata buena parte de su personal para las tiendas entre personas de bajo nivel educativo, por pocas oportunidades alternativas de empleo, en particular personas mayores, algunos ya pensionados que necesitan suplementar las pensiones.  Durante el 2012 su filial mexicana fue encontrada culpable de sobornar para obtener permisos para abrir tiendas en lugares que deberían tener protección arqueológica (a un kilómetro de las pirámides de Teotihuacán).



Más recientemente, intentó abrir una tienda en la capital Washington, lo que ocasionó que el consejo municipal intentase pasar una regulación que exigía que las grandes tiendas pagaran sueldos justos (living wage) para proteger a la población de menores ingresos, pero obviamente en contra WalMart en parte para proteger el comercio minorista del todo todopoderoso gigante.  Pero después de intenso cabildeo (lobby) la regulación fue vetada por el alcalde y WalMart comenzó a abrir tiendas en la capital.

En cuanto a la responsabilidad de sus productos es de notar que WalMart vende rifles de asalto con cartucheras de alta capacidad, esos que usan para matar en masa y no solo ir de cacería.  Si querido lector posiblemente no sabías que en algunos estados de EEUU se pueden comprar estas cosas en una tienda por departamentos.  Actualmente (marzo 2015) tiene una demanda legal de un grupo de accionistas (Trinity Wall Street Church en NY) para que se incluya una resolución en la Asamblea que pida al Consejo que considere la decisión de no venderlos.  Parece que es poco probable que la demanda prospere ya que se alega que ello daría rienda suelta a que los inversionistas se inmiscuyan en la gestión de la empresa. ¡Así estamos!  [ii]




Hay muchos más casos de comportamiento irresponsable que no vale la pena detallar.  Baste decir que es en este contexto que la empresa decidió mejorar significativamente sus prácticas en sostenibilidad.  Su anterior CEO Lee Scott (hasta el 2009) decidió tomar el liderazgo en muchas áreas, en particular en los temas de reducción de consumo energético propio y de los productos que vende, de reducción de empaques, eficiencia en la flota de camiones y en sostenibilidad en la cadena de valor.  En este sentido desarrollo un extenso programa de seguimiento y control de sus 60.000 proveedores, que fue modelo de otras empresas.  Pero como muestra de lo difícil que es este control, WalMart era uno de los grandes compradores en los proveedores del desastre de Bangladesh, su reacción fue no abandonar al país, pero no participar en los fondos de compensación, como lo hicieron muchas de las cadenas europeas (WalMart ofreció casi US$ 2 millones para entrenamiento en seguridad laboral, aunque antes del incendio se había opuesto a las mejoras en seguridad) (ver mi artículo Violaciones de DDHH en la cadena de valor: ¿me voy o me quedo?).

Se mancha negra continúa siendo los sueldos y beneficios del personal (1.3 millones de empleados en USA, 2.2 millones a nivel mundial).  Recientemente sorprendió a muchos al anunciar que todos sus trabajadores ganarían por encima del sueldo mínimo ($7.10/hora).  Pero es recordar que el promedio de los sueldos en WalMart (11.83/hora) es todavía un 20% inferior al promedio de otras empresas del mismo ramo y los trabajadores de las ventas al detal piden que el sueldo mínimo sea de $15/hora (ver mi artículo Responsabilidad en la cadena de valor: ¿Se puede ser selectivo?).

¿Lavado de cara o contribución significativa?

Más recientemente WalMart tomó el liderazgo de desarrollar una metodología para calificar la sostenibilidad de sus productos, que ha desembocado en la creación de un sello de “Hecho por un líder en sostenibilidad” para la comercialización en su tienda virtual. Sin embargo este no es lo que se pretendía inicialmente de calificar el producto, se queda muy corto.   En su sitio web WalMart admite que el sello “no pretende representar el impacto social o medioambiental de un producto en particular, solamente que el productos ha obtenido una calificación suficientemente alta como para obtener el sello para todos los productos que producen en esa categoría”.    

El sello se le otorga a la empresa no al producto per se, pero se le otorga a la empresa para que lo use en el producto.  Por ejemplo, se califica al productor, por ejemplo a Colgate Palmolive, que produce centenares de productos, pero si se le otorga para dentífrico es porque es el productor de dentífricos mejor calificado de entre los calificados.  Si bien esta calificación es hecha por una institución relativamente independiente, The Sustainability Consortium, (basada en universidades pero financiada por los productores y comercializadores, de la cual también son miembros algunas ONGs), el sello que usa WalMart tiene varios problemas:

  • ·    Se le otorga a la empresa.  No dice nada sobre cómo ha sido producido el producto, ni sobre la responsabilidad del producto.Si WalMart vendiera cigarrillos, alguna marca tendría el sello (el “best in class” como las calificaciones en el Dow Jones Sustainability Index). 
  • ·   Se le otorga a la empresa mejor calificada de todas aquellas calificadas que producen el producto. Alguien tiene que ser el mejor o el menos malo.  Aunque la empresa sea irresponsable, no hay otras más irresponsables se gana el sello.   Se puede lograr con baja puntuación, mientras sea la menos baja.
  • ·   No se compara con otras empresas que no hayan sido calificadas.
  • ·   Se basa en información proporcionada por la misma empresa, en respuesta a 10-15 preguntas.  Es obviamente posible exagerar o mentir, pero hacerlo con WalMart puede tener consecuencias (aunque no se sabe lo que pasaría en este caso).
  • ·   La información sobre la calificación de la empresa o de sus competidores calificados no está disponible al público.


¿Y los que no tienen el sello son menos responsables?  Por el mismo proceso es muy probable que solamente puedan optar al sello las grandes empresas que tienen la capacidad de participar, las que puedan tener grandes poderes aun en comparación como un gigante como WalMart.  Pueden existir productos producidos mucho más responsablemente que no obtendrán el sello porque una empresa más grande es calificada, a nivel agregado, con mayor puntuación, o bien porque la otra no está calificada. 

Adicionalmente ello tiene el problema potencial del abuso, en el sentido de sostenibilidad, con productores cuyos productos se venden a través de otros distribuidores.  Si Colgate tiene el sello en WalMart, “parecerá” que todos sus productos son más sostenibles que los de la competencia en cualquier supermercado, a pesar de que sean de empresas más responsables y/o tengan productos producidos más responsablemente.   El beneficio del sello para las grandes empresas se extiende a toda la empresa y fuera del canal de comercialización de WalMart y por sobre empresas que no le venden a WalMart pero que pueden ser más responsables.

Es de imaginar que las empresas que obtengan el sello presumirán de “empresas líderes en sostenibilidad”, urbe et orbi, sin explicar lo poco que quiere decir obtener el sello de WalMart.  No solamente de empresas sostenibles, sino líderes en sostenibilidad. ¿Líderes comparados con quién?

Y me atrevería a decir que el consumidor o no se entera de lo que realmente quiere decir el sello o si se entera no lo entiende.  Con esto no quiero desdeñar del consumidor, pero son muy pocos los que se toman el tiempo para averiguar qué hay detrás del producto o de la empresa.  Sin ánimo de ofender, solo de explicar, los clientes de WalMart, en sus tiendas físicas, son conocidos por buscar bajos precios y en general son de la clase baja o media-baja.  Difícilmente se podría decir que son consumidores sofisticados en temas de sostenibilidad.  Para sus clientes este sello puede ser toda la información que tengan sobre la sostenibilidad de la empresa y del producto.

El sello ha sido laudado por algunos[iii], criticado por otros[iv].  El lector puede leer los artículos en las notas al pie para formarse su opinión.

¿Porque se crea este sello?

Originalmente la idea era la de calificar cada producto de acuerdo a su sostenibilidad, muy posiblemente basado en las características del producto y su productos más que de un análisis de cada producto en particular.  Y muy posible solo de acuerdo a alguna característica, como por ejemplo sus emisiones de gases de efecto invernadero.  La calificación de cada producto en particular es una tarea que no es financieramente factible.  La de la calificación más general, de acuerdo a alguna característica en particular es factible, aunque costosa, y más costosa a medida que se quieran incorporar más variables.  La que se optó es una tercera vía, más sencilla, pero como se puede deducir del análisis anterior, de poco valor agregado y de potencialmente mucho valor desagregado. 

Es muy posible que esto se considere solo como un primer paso, hacia los más complejos. 

¿A quién está dirigido este sello?  Muy posiblemente el objetivo de su creación tenga que ver con una gestión integral de la reputación de WalMart, de obtener alguna prensa positiva, después de tanta negativa.  Es posible que se pretende influenciar la opinión de algunas organizaciones de la sociedad civil y algunos gobiernos.  También es posible que sea parte de su estrategia de capturar clientes de estratos superiores, que compran vía internet y en las tiendes de menor tamaño que se están abriendo, con diferentes productos, ubicadas en zonas de mayores ingresos que los mega-almacenes.  Hay que aprovechar el efecto aureola que induce a las personas a extrapolar un comportamiento conocido a otros comportamientos desconocidos (ver mi artículo ¿Se puede manipular la reputación?: El efecto aureola).

Ojalá algún día tengamos sellos que reflejen verdaderamente la responsabilidad del producto o servicio.  El sello de WalMart está muy lejos de hacerlo.

Y cuando los sellos se usen en las tiendas físicas, muy posiblemente veremos rifles de asalto con el sello de “empresa líder en sostenibilidad”.  Algún productor de rifles tiene que tenerlo.



[i] Gracias a Paloma Lemonche por llamar mi atención sobre el tema de este artículo y sugerirme algunas ideas para que lo escribiera.

[ii] Pero está prohibida la venta de este producto en EEUU 


domingo, 29 de marzo de 2015

Código de Buen Gobierno: Remuneraciones de los Consejeros


Con Helena Ancos

El pasado 24 de febrero entró en vigor el nuevo Código de Buen Gobierno de las sociedades cotizadas, promulgado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, CNMV de España.  En esta serie de artículos estamos analizando las provisiones del Código que consideramos más pertinentes para la RSC.  En dos artículos anteriores ¿Gobierno Corporativo o RSC? ¿Quién gana en el Código de Buen Gobierno?, Helena Ancos analizaba el proceso de gestación del código, las dimensiones del interés social en el nuevo texto y la consideración de los intereses de los grupos de interés, así como si hay progresos respecto al código Conthe.  Antonio Vives en El Código de Buen Gobierno: Lo bueno, lo malo y lo feo estudiaba la potencial contribución al avance de la RSC y las oportunidades perdidas con el Código y el desbarajuste en la gestión de las regulaciones y promoción de la RSC por parte de los organismos gubernamentales en España.  En el tercer artículo, Código de Buen Gobierno: Cuotas para mujeres en los Consejos, ahora conjunto, analizábamos un tema que se ha puesto mucho de relieve en los últimos años, la participación de la mujer en los altos cargos en la empresa y en particular el impacto de las cuotas para mujeres en los consejos de administración.

En este cuarto artículo analizamos las disposiciones sobre las remuneraciones de los Consejeros, la razón de ser considerada en el Código y sus aspectos positivos, negativos, las oportunidades perdidas y lo que debemos hacer para mejorar su efectividad.

1.    Por qué las remuneraciones de los directivos deben ser de interés para los gobiernos y la sociedad

Puede parecer una pregunta cuya respuesta es obvia, pero el nivel y la estructura de las remuneraciones influyen en el comportamiento de los directivos, pero lo que es importante es que se pueden y deben usar para inducir decisiones que busquen el logro de los objetivos de la empresa y, de forma deseable, a los de la sociedad.  Las remuneraciones son más que una forma de retribuir el tiempo y esfuerzo de los directivos, son instrumentos para el logro de objetivos empresariales y sociales.

En el caso de las remuneraciones en el sistema financiero la principal preocupación es que su estructura (alineación con los objetivos) no conduzca a la toma de riesgos excesivos, en especial en las grandes instituciones, que puedan llevar a problemas  en el sistema financiero que muchas veces, como se vio en la reciente crisis, se transmiten a los gobiernos y la sociedad.  En este tipo de empresas también existe la preocupación por el monto ya que al manejar estas instituciones grandes cantidades de dinero, pareciera como si los grandes montos estuvieran justificados.  Como se discute ampliamente en el artículo de Helena Ancos de fines del 2014 (Sueldos bancarios en la UE y RSC. ¿Límite a la libertad de empresa?) se están haciendo esfuerzos en Europa para regular, de forma obligatoria, la estructura y los montos.

En el caso de las empresas no financieras los riesgos sobre el sistema son menores, aunque en el caso de algunas empresas su gestión puede tener con gran impacto sobre la economía (General Motors tuvo ser rescatada en EEUU en el 2008).  En el caso de estas empresas también hay preocupación a nivel de los gobiernos por las remuneraciones aunque su impacto sobre el sistema pueda ser menor.  Surge con mayor relevancia la preocupación por el cortoplacismo, que se tomen decisiones que pueden mejorar la situación financiera en el corto plazo, mejorando las remuneraciones ligadas a los rendimientos en el corto plazo comprometiendo la sostenibilidad financiera, social y ambiental en el largo plazo.

La preocupación de los gobiernos es que los incentivos monetarios distorsionen las decisiones de los consejeros y ejecutivos en contra del sistema, de la sociedad o de los mismos accionistas.  De allí que traten de intervenir a través de legislación que las controle (como el caso de la Unión Europea descrita en el artículo mencionado), a través de permitir/facilitar las intervenciones de los afectados (activismo de los inversionistas y de la sociedad en las legislaciones sobre merados de capitales) y a través de medidas persuasorias como son los Códigos de Buen Gobierno.

Las medidas restrictivas o disuasorias se refieren a los montos totales de la remuneración y los montos variables (ligados a los resultados financieros contables o bursátiles).  En estos últimos se tratan de controlar los montos, el tipo (efectivo, acciones u opciones sobre acciones), el período sobre el cual se miden los rendimientos (desde meses a varios años precedentes), el período sobre el cual no pueden tener acceso a parte de la remuneración variable (venta de acciones, ejercer las opciones) y, más recientemente, la posibilidad de recuperar todo o parte de esta remuneración si los resultados no son los supuestos para el mediano o largo plazo.

Recientemente, algunos países están tratando de regular los períodos de nombramiento de los directores, del preaviso para su liquidación y de los montos de compensación en caso de rendimientos desfavorables.  Aun cuando esto no es estrictamente remuneración, forma parte del paquete de medidas que determinan el comportamiento de los directivos.  Estrictamente hablando se debe considerar simultáneamente todo el paquete si se quieren alinear las decisiones de los responsables con los objetivos de la sociedad.  Adicionalmente esto debe ser complementado con otras políticas de gestión de los directivos como lo son la política de selección y de gestión del desempeño y dedicación como se comenta en más detalle a continuación para el Código.

Es importante destacar que si bien esto suele ser preocupación para las empresas que cotizan en bolsa (unas 3.500 en España), los conceptos y las implicaciones son válidas para todo tipo de empresas, ya no tanto por el riesgo sistémico sino por el impacto sobre la sociedad de la visión cortoplacista y egoísta de muchas empresas y sus Consejeros (responsabilidad social y ambiental).

2.   Remuneraciones en el Código de Buen Gobierno

Uno de los principales problemas del Gobierno Corporativo que hemos vivido en los últimos años desde el comienzo de la Gran Crisis, radicaba en la “captura” de los consejeros a través de métodos de reclutamiento polítizados y/o poco meritocráticos y unas remuneraciones poco acordes con las competencias y capacidad de los consejeros, y los resultados empresariales. Junto a ello, la permanencia de los miembros en el Consejo no ayudaba precisamente a la independencia de criterio en la toma de decisiones.

A través de la política de remuneraciones, el nuevo Código de Gobierno Corporativo pretende poner coto a estos problemas, buscando tres objetivos:

·       La independencia de criterio de los consejeros no ejecutivos;
·       La consecución del interés social;
·       y la recompensa de resultados favorables, y su vertiente negativa, de la evitación de una excesiva asunción de riesgos;

articulándolos en un perfil del consejero basado en:

·       La meritocracia, esto es la captación y retención del perfil adecuado en cada puesto;
·       Y la responsabilidad, entendida como la dedicación y desempeño correcto del puesto.

Si esto es lo que se busca, si éstas son las premisas, ¿Cuáles han de ser los criterios retributivos que permitan llegar a este fin?

El Código recoge en realidad como principios y recomendaciones, lo establecido ya en la legislación mercantil[i] y en su desarrollo en dos circulares de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) (la Circular 5/2013 desarrolla los nuevos modelos de informe anual de gobierno corporativo (IAGC) y la Circular 4/2013, regula el informe anual de remuneraciones de los Consejeros (IARC)) que establece los modelos normalizados con los que las compañías deberán informar al mercado definiendo con detalle, el formato, las materias y la estructura de los informes así como las instrucciones para su cumplimentación).
Las recomendaciones parten de la diferenciación entre los distintos componentes de la remuneración (fijos, variables, entrega de acciones u otros instrumentos financieros referenciados a su valor, y pagos por resolución contractual) y de los distintos tipos de consejeros (consejeros ejecutivos y externos), y en unos criterios establecidos en las recomendaciones 57, 58 y 59.
Según el Código:

Por lo que a la remuneración variable de los consejeros ejecutivos se refiere, se debe establecer sobre la base de criterios que guarden relación con su rendimiento y con factores financieros y no financieros, que sean medibles y que promuevan la sostenibilidad y la rentabilidad de la empresa en el largo plazo. Su percepción deberá incorporar un elemento de diferimiento que permita comprobar el efectivo cumplimiento de los objetivos y estar sujeta a cláusulas de reembolso. Además, la remuneración mediante entrega de acciones, opciones o derechos sobre acciones u otros instrumentos vinculados al valor de la acción debe estar, al igual que la remuneración variable, sujeta a periodos de diferimiento y cláusulas de reembolsoAsimismo, se recomienda que las políticas retributivas incorporen las cautelas técnicas precisas para que las remuneraciones variables guarden la debida relación con el desempeño de sus profesionales y no reflejen la mera evolución general del mercado o del sector de actividad de la compañía u otras circunstancias similares.”

Estos componentes retributivos variables han sido desarrollados profusamente en las circulares mencionadas (primas, retribuciones por acciones, opciones, aportaciones a planes de pensiones, anticipos, créditos, garantías, remuneraciones complementarias, por citar sólo algunas). Su lectura y de las recomendaciones de este código nos permiten plantear estas cuestiones:

·       ¿Permiten todas estas combinaciones entre los diversos componentes variables del sueldo de los consejeros adaptarse a los sistemas de medición de los objetivos a largo plazo de la sociedad? 
·       O como dice el Código ¿permiten incorporar cautelas técnicas precisas que guarden relación con el desempeño de los consejeros?
·       ¿Será este grado de transparencia de las retribuciones, un antídoto contra malas prácticas de gobierno corporativo?
·       ¿Evitará los problemas de nuestra realidad corporativa más reciente?

La búsqueda del talento ejecutivo y la recompensa a las responsabilidades del cargo unidos a la corrección de los posibles excesos en la gestión, son indudablemente objetivos que entran dentro de la libertad de empresa, con los límites a los impactos sociales y estructurales que hemos señalado antes.

El sentido común tiene una raíz profunda en todas las cuestiones técnicas y el tema de los salarios no es una excepción. Aunque el debate técnico lo hemos abordado con más profundidad (ver artículos de Helena Ancos: La transparencia llega a las retribuciones del Consejo (I); La transparencia llega a las retribuciones del Consejo (y II)Sueldos Bancarios en la UE y RSC ¿Límite a la libertad de empresa?RSC, Sueldos y Riesgos Bancarios (I) y RSC, Sueldos y riesgos bancarios (II)) señalaremos ahora algunos aspectos fundamentales:

-        En primer lugar, un código de buen gobierno debe abordar no sólo los salarios de la cúpula directiva y del Consejo sino su relación con el resto de los salarios de la empresa y sobre todo, si se quieren evitar riesgos, establecer límites.

La transparencia en el gobierno corporativo implica una completa permeabilidad porque no sólo importan cómo se toman las decisiones y por quién se toman, sino cómo se ejecutan y por quién. El desglose de la política salarial es un indicador clave en el desempeño corporativo, pero a todos los niveles.

A igualdad de condiciones macroeconómicas dentro de cada país, la brecha entre salarios de altos directivos y trabajador medio se ha ido aquilatando en todos los países, observándose una disparidad creciente no justificada por mejoras productivas.




Fuente: The income gap between bosses and workers is getting even bigger Washington Post, 13 March 2015, Jena McGregor,
             

Fuente: The Pay gap between CEOs and Workers is much worse than you realize, The Washington Post, 25 September 2014,


Este dato no es baladí para el buen gobierno empresarial, puesto que no sólo minusvalora el aporte de la RSC al buen gobierno, y a la equidad social, sino que repercute de forma directa en la asunción de riesgos empresariales y en el diseño mismo del esquema retributivo.


-        Precisamente, los componentes variables, que son el elemento fundamental para la orientación del desempeño ejecutivo a medio y largo plazo, fallan:

a)      En primer lugar, porque son demasiado numerosos. Este extremo que podría estar justificado en función de la complejidad de ciertos sectores, permite un amplio catálogo de criterios retributivos que acaban siendo superiores a la parte salarial fija. Y donde estamos asistiendo a un aumento desproporcionado en algunas empresas. Recientemente, el Banco Santander anunciaba que la retribución variable de 1500 directivos ascendería al 200 % (El País, sábado 28 de marzo de 2015) y hace unos días el BBVA aprobó extender la retribución variable para 300 directivos hasta el 200 % en función de la retribución de la acción.

b)     en segundo lugar, porque no se orientan debidamente al medio y largo plazo.

Así, “Se podrá contemplar la entrega de acciones como remuneración a los consejeros no ejecutivos cuando se condicione a que las mantengan hasta su cese como consejeros”, período a nuestro juicio demasiado corto para romper con el cortoplacismo, y que además entra en contradicción con la recomendación 62, donde se permite vender hasta dos veces el sueldo a todos los consejeros.


c) Otra de las más lacerantes fallas del gobierno corporativo que hemos visto en varios países europeos, ha sido el blindaje en los contratos. Pues bien, no se abordan ni límites en los blindajes, ni en la duración de los contratos.


Sí se incluyen límites en las indemnizaciones pactadas o pagadas (Recomendación 64) hasta dos años  de la retribución total anual y que no se abonen hasta que la sociedad haya podido comprobar que el consejero ha cumplido con los criterios de rendimiento previamente establecidos.


-        Nos parecen positivas por un lado,  las fórmulas de remuneración para reducir la exposición a riesgos y ajustarlos a los objetivos a largo plazo de la sociedad (recomendación 63) sí se incluye la posibilidad del reembolso de los componentes variables de la remuneración cuando el pago no haya estado ajustado a las condiciones de rendimiento o cuando se hayan abonado atendiendo a datos cuya inexactitud quede acreditada con posterioridad.

-        Y por otro,  la distinción entre sueldos consejeros ejecutivos y no ejecutivos:, aconsejando que los consejeros no ejecutivos queden excluidos de las remuneraciones variables ligadas al rendimiento de la sociedad y del consejero así como de la entrega de acciones, opciones u otros instrumentos financieros y de los sistemas de ahorro y previsión social, con el fin de evitar los potenciales conflictos de intereses que afectarían a los consejeros externos cuando las decisiones que tengan que adoptar puedan tener efectos retributivos para ellos.

  3.    La ocasión perdida: El nexo entre remuneraciones y responsabilidad ante la sociedad

En un artículo anterior (El Código de Buen Gobierno: Lo bueno, lo malo y lo feo) “lo bueno” de la inclusión en una sección especial, de la consideración por parte de los Consejos de los temas relacionados con la RSE.  En las secciones sobre las remuneraciones también lo toca pero muy superficialmente, como si los autores de una sección no se hubieran comunicado con los de la otra.  Se pierde una oportunidad de interrelacionarlos, a pesar de ser secciones sucesivas. Como mencionábamos al principio, las remuneraciones deben tener como uno de sus objetivos la alineación de los objetivos de la empresa con los de la sociedad.

En la sección III.3.6 dedicada a las remuneraciones de los Consejeros se dice, en el Principio 25, que las remuneraciones deben tener “….la intención de promover la consecución del interés social….”  y la Recomendación 58 (b) pide que los componentes variables de las remuneraciones:

“Promuevan la sostenibilidad de la empresa e incluyan criterios no financieros que sean adecuados para la creación de valor a largo plazo, como el cumplimiento de las reglas y los procedimientos internos de la sociedad y de sus políticas para el control y gestión de riesgos.”

Nótese sin embargo el contexto en que usa el concepto de sostenibilidad.  Parece referirse a sostenibilidad financiera (creación de valor a largo plazo, que es el mismo lenguaje que los lineamientos del IIRC, ver más abajo) y el cumplimento de reglas y procedimientos internos y sus políticas.  ¿Y si los procedimientos internos y sus políticas no son adecuados para la sostenibilidad social y ambiental?  Más que pedir cumplir procedimientos debe pedir que estos sean congruentes con su responsabilidad ante la sociedad.

También enfatiza varias veces que los resultados deben ser medibles.  En su afán e evitar subjetividades cierra la puerta al establecimiento de remuneraciones relacionadas con esa responsabilidad muchas de cuyos resultados no son medibles de manera incuestionable.  Es oportuno notar que los lineamientos para la preparación de los informes integrados del IIRC, que reconocen la existencia de seis capitales no entra en la cuantificación de la contribución de la empresa a los capitales natural y social y relacional (ver El informe integrado: lo que podría haber sido y lo que debería ser). Claro está que para ser efectivos, para que guíen la acción deben ser cuantificables, no pueden ser vagos, lo que daría lugar a interminables y poco fructíferas discusiones entre la empresa y los consejero, pero ello no obsta para que pudieran acordarse ente ambas partes aunque no fueran tan medibles como el precio de la acción o el ingreso neto.

  4.    El buen gobierno es la reina del ajedrez en el tablero empresarial.

Un inversor debería considerar que no se debe pagar más de lo necesario a los ejecutivos y consejeros, y en su vertiente positiva, que hay que pagarles por lo que hacen.  Si bien muchas gestoras de fondos y grandes inversores están teniendo en cuenta ya este factor, todavía falta mucho para que los ratings de las agencias de calificación asocien una compensación ejecutiva excesiva con un débil consejo y un proceso pobre de toma de decisiones, pero sin duda, es un importante indicador financiero que los inversores deberían tener en cuenta antes de invertir su dinero, especialmente por la captura de sus decisores en su propio beneficio. Resulta significativo que la SEC americana recibiese 128.000 comentarios apoyando precisamente el desglose de salarios en la reforma de la Dodd Frank Act (y entre ellos el del Fondo de Pensiones de los Funcionarios de California, de fondos británicos y noruegos).
Pero además desde el punto de vista de la desigualdad y la responsabilidad en su vertiente SOCIAL, el desglose de estos salarios (aunque no se explicite el desfase con el salario medio, que todos más o menos conocemos por amigos, o vecinos) pone en evidencia que las complicadas fórmulas de compensación ejecutiva, no justifican una asociación directa y clara con retornos empresariales medibles, que deberían repercutirse por igual, en todos los estamentos laborales de la empresa.

En un reciente estudio Does higher pay always attract better candidates? de Erika Deserranno  se ponía de manifiesto que unos fuertes incentivos salariales son inversamente proporcionales a la percepción social de la empresa y no se relacionan con la posible dificultad del trabajo o las horas trabajadas.

La transparencia en el desglose no es la solución. Este desglose no tendrá capacidad disuasoria sobre los riegos si no se actúa sobre el monto total (reduciendo la parte fija y variable) y si no se asocia a objetivos a medio y largo plazo de forma eficaz. Tampoco hay otros correctivos (reducción del tiempo en el cargo, o métodos de reclutamiento más eficaces).

Y sobre todo el desglose del ratio implica un recordatorio moral preventivo sobre los excesos y también sobre la creciente desigualdad. Y ahí, la responsabilidad social corporativa tiene mucho que decir, reivindicando su papel como un instrumento de eficiencia empresarial, de sostenibilidad a largo plazo y de lucha a favor de la igualdad.



[i] Arts. 217 a 220 y 529 sexdecies a 529 novodecies de la Ley de Sociedades de Capital, LSC


domingo, 22 de marzo de 2015

Para qué, qué y a quien informar sobre la responsabilidad social de las empresas


El principal problema de la comunicación es la ilusión de que ha ocurrido, 
George Bernard Shaw. Dramaturgo (1856-1950)

Otra vez el Prof. Antonio Argandoña ha publicado un artículo muy incisivo y que desgrana el meollo del asunto que trata con precisión.  En este caso: Informar sobre la Responsabilidad Social.  Analiza las disyuntivas y deficiencias de la información que proporcionan o dejan de proporcionar las empresas.  Como en ocasiones anteriores, estimula a reflexionar sobre sus opiniones y a reaccionar.  En este artículo daré mi opinión sobre algunas de las inquietudes que presenta y ofreceré algunas observaciones complementarias. [i]



Comencemos con algunas de las citas de su artículo que considero más pertinentes a la discusión, aunque recomiendo la lectura completa del artículo:

“El problema de la información sobre la RSC es que no tenemos claro de qué se trata de informar y para qué. ..... ahora ya tenemos la información… ¿qué vamos a hacer con ella? Es lo que suele ocurrir cuando uno no tiene claro para qué quiere dar o recibir la información: tendemos a decir o a pedir todo lo que se nos ocurre, y luego ya veremos qué hacemos con todo esto.”
           
“Bueno, pues digamos que la información debe ir dirigida a los stakeholders. Bien, pero, ¿a cuáles? ¿A los inversores, a los empleados, a los clientes, a los proveedores…? Porque cada uno de ellos necesita una información distinta, y esa información no es la misma para todos: lo que quieren saber los empleados de fábrica no coincide, probablemente, con lo que solicitan los de oficinas. Y, para que sea útil, esa información debe ser “a medida”. No, por tanto, un largo informe publicado on line o en papel, ni siquiera un capítulo de ese informe. Porque, además, el informe se elabora de acuerdo con criterios establecidos desde fuera -la Global Reporting Iniciative (GRI), por ejemplo-, lo que significa que ya no es a medida… “

“Tenemos exceso de información material: claro, es lo que pedimos y es lo más fácil de contar (y de manipular). Pero no tenemos información, o es parcial, o dista mucho de ser contrastada, sobre las estrategias de la empresa en RSC -y es probable que la dirección de la empresa no tenga demasiado interés en explicitarlas, porque forman parte de la estrategia de su negocio o, al menos, eso es lo que les pedimos. Y la RSC no significa lo mismo para todos, ni para todas las empresas, ni para todos los stakeholders, ni a lo largo del tiempo…” (énfasis añadido)

El para qué, el qué y a quién informar de la responsabilidad social de las empresas están íntimamente ligadas.  No se puede hablar del “para que” sin saber “el qué”  ni el “a quién”.  Y este es el punto más álgido de la información sobre RSE.  Son muchas las empresas que informan el “qué” sin tener en cuenta el “para qué” ni el “quién”.  Muchas empresas dan la información porque alguien la pidió, alguien sugirió hacerlo, porque lo hacen otras empresas, porque está disponible.  Muchas son las veces que las empresas reportan algo porque así lo piden los lineamientos de información en boga, en particular el GRI. 

Cuan dañino puede ser el preparar informes de sostenibilidad porque es la moda, porque otros lo hacen, seguir formatos modelo, seguir los lineamientos que piden hacer o reportar de todo independientemente de la estrategia de la empresa y de la materialidad de las diferentes acciones (el lector interesado puede ver mis dos recientes artículos sobre el tema de materialidad y estrategia, Materialidad: 12 principios básicos y una metodología para la estrategia de RSE donde esto se discute ampliamente).

Como en el caso de la estrategia de RSE, la estrategia de información en un gran número de empresas es deficiente, improvisada de acuerdo a las circunstancias del momento, o siguiendo lineamientos generales que no coinciden con las necesidades y estrategia de la empresa (¿estrategia?) La mayoría dispara con escopeta de perdigones a ver si le pegan a algún pájaro (léase stakeholder), o disparan con toda la artillería tratando de pegarle a todo (¡pero sin apuntar muy bien!).   

Son muy pocas las empresas que están conscientes de quién quieren que se entere, de qué y cómo.   La comunicación (¡honesta!) es un suporte fundamental de la estrategia de la empresa.  Es a través de la comunicación que se gestionan las percepciones de los stakeholders, los que de una u otra manera determinan los destinos de la empresa.  Y la estrategia de comunicación debe comenzar por saber quién tiene impacto y qué tipo de impacto tiene sobre las actividades de la empresa, y qué información es necesaria para mitigar los impactos negativos y potenciar los positivos.  Y claro está, todo esto hecho de forma responsable (ver mi artículo Algunas consideraciones sobre comunicación de la sostenibilidad).

Y son muy pocas la que entienden la diferencia entre comunicación y reporte de RSE.  Sí, el reporte de RSE es una pieza de la estrategia de comunicación, pero como tal es muy burda, no satisface a ninguno de los que necesitan la información o a los que la empresa quiere que se enteren. Es una pequeña parte de la comunicación y con contadas excepciones poco efectiva.

La comunicación de la RSE es un concepto mucho más amplio que incluye muchos medios diferentes, muchos actores, cada uno debe ser el más adecuado a los objetivos que se quieren lograr.  A veces son boletines internos para los empleados, a veces son comunicaciones especiales para los accionistas, a veces son campañas informativas en los medios sociales, a veces son piezas de información relevantes para los clientes, a veces son informes especiales para los reguladores sociales, ambientales y de gobierno corporativo, a veces son diálogos con la sociedad civil, a veces son informes para cumplir formalidades.  Difícilmente los informes generalistas pueden cumplir todos estos objetivos.

Algunas empresas ya están empezando a usar las ventajas de la tecnología de información para segregar y enfocar la información de acuerdo a las necesidades de las diferentes partes interesadas, en secciones especiales de sus sistemas de información sobre sostenibilidad, o bien permitiendo a cada usuario “confeccionarse” el informe de acuerdo a sus necesidades. Aunque esto no obvia la necesidad de tener una actitud proactiva, de ir hacia la parte interesada, de decirle que la información que necesita está disponible, y no adoptar una actitud pasiva de esperar que ella venga a la empresa.

El informe (generalista) de sostenibilidad está cumpliendo un papel importante en la etapa de arranque y desarrollo del sistema informativo de las empresas y del interés y coherencias dentro de la empresa sobre una eventual estrategia (ver mi artículo  Informes de sostenibilidad: ¿Sirven para algo?), pero cumplidos estos papeles eventualmente debe dejar de existir para ser substituido por una estrategia coherente y consistente de información del qué, a quién le interesa y nos interesa que les interese y de la forma que sea más efectiva para ese stakeholder.

Eventualmente las empresas empezarán a ver la necesidad de evaluar la efectividad de todo su sistema de información sobre RSE y verán que ni la escopeta de perdigones ni la artillería son efectivos. Que se necesitan los rayos laser informativos. Atacar el quién, con el qué después de haber diagnosticado el para qué.  Nada de escopetas de perdigones ni cañones.






[i] Ya en el 2012 habíamos tenido un intercambio sobre la información de sostenibilidad. Argandoña escribía No me gustan los informes de Responsabilidad Social y yo en respuesta escribía Informes de sostenibilidad: ¿Sirven para algo?