domingo, 20 de julio de 2014

Algunas consideraciones sobre comunicación de la sostenibilidad. Segunda parte: los videos.


En el artículo anterior (Algunas consideraciones sobre comunicación de la sostenibilidad. Primera parte)  hacíamos  un breve repaso al presente y futuro de la comunicación sobre sostenibilidad.  En esta segunda parte ilustramos la relación  (o la falta de) entre la publicidad comercial y la comunicación de sostenibilidad.

Y aquí recurriremos a la máxima de que “una imagen vale más que mil palabras” y dejaremos que sean unos videos los que ilustren la relación o su ausencia. Son algunos casos en los que parece que  los que comunican la comunicación comercial no se comunican con los que comunican la sostenibilidad (sí, usé cuatro veces el verbo comunicar) o tienen una visión muy estrecha de los objetivos de su empresa.  Son videos muy indicativos de la falta de visión integral en la gestión de la empresa y sus valores.



Estos son solo ejemplos y no quiere decir que sean representativos de estas empresas en particular y de las demás empresas en general, pero si lo hacen Coca Cola, Pepsi, Nestlé y Desigual que se puede esperar de empresas menos sofisticadas.  Nótese sin embargo que salvo la de Desigual son campañas publicitarias de filiales (Colombia, Argentina e Israel respectivamente).  A lo mejor las oficinas centrales no se enteran.

  1. ¿Es para contribuir al bienestar de la sociedad o para vender más producto?  ¿Se puede usar para enfriar agua? ¿Es un anuncio de la sostenibilidad de la empresa o una propaganda mal disfrazada?


  1. ¿Qué valores queremos que sean asociados con nuestros productos? ¿Consumo a toda costa?


  1. ¿No hay límites a lo que podemos explotar? ¿Qué valores quiere transmitir la empresa sobre la mujer?


  1. ¿Y qué mensaje envía esta?  ¿Qué el fin justifica los medios? Simpática, pero …..



¡Disfrútalos!




domingo, 13 de julio de 2014

Algunas consideraciones sobre comunicación de la sostenibilidad. Primera parte


Si no sabes hacia dónde vas cualquier camino te lleva.
Lewis Carroll, (1832-1898)

Con motivo de una entrevista sobre el papel de la comunicación en la sostenibilidad tuve que hacer muchas reflexiones sobre el tema (largo cuestionario) algunas de las cuales resumo a continuación por si fueran del interés para algunos lectores. Como tal reflejan mis opiniones, basadas en mis experiencias, y no los resultados de estudios de terceros.  

La encuesta se está haciendo para ComunicarRSE, un medio argentino sobre responsabilidad social de la empresa, que está preparando un estudio sobre el tema como resultado de similares entrevistas a unos 50 expertos y que estará disponible al público sin costo alguno (razón por la cual participé) a finales de 2014.  Obviamente el estudio será mucho más rico, más amplio en cobertura y con gran diversidad de opiniones.  Espéralo.

Para no repetir en cada frase que sigue que cada empresa y cada contexto son diferentes lo decimos de una vez.  Es oportuno recordar al lector que muchas de las opiniones que siguen son generalizaciones que no aplican en todos los casos. Como dijo Mark Twain:  “Todas las generalizaciones son falsas… incluyendo esta”.  Piénsalo.

Y también pido disculpas a los expertos en comunicación si estas consideraciones les parecen banales.  El artículo está dirigido a los interesados en RSE en general, no a estos expertos.





Impacto y efectividad de la comunicación sobre sostenibilidad

La comunicación sobre la sostenibilidad en las empresas es, en general, deficiente.  Por diversas razones.  En algunos casos es porque se pretende informar de acuerdo a parámetros dictados por instituciones externas a la empresa, como pueden ser los lineamientos del Gobal Reporting Initiative, GRI. Estos lineamientos tienden a buscar complacer a todos los stakeholders al mismo tiempo, satisfaciendo a ninguno. Hay una tendencia al comportamiento en manada.  Los nuevos lineamientos G4 basados en el principio de materialidad pueden ayudar a paliar este problema.

Otra parte del problema de la inefectividad son las presiones internas de las diferentes partes de la empresa por reportar o informar sobre lo que hacen.  Nadie se quiere quedar fuera.  El resultado suele ser un agregado de piezas, con poca coherencia interna, que satisface a pocos. 

Pero el denominar común suele ser que son pocas las empresas que enfocan la comunicación de manera sistemática y ordenada, definiendo primero el objeto y sujeto de la comunicación para luego decidir el contenido y los medios más adecuados para lograrlo.  Muchas veces parece que la comunicación sobre sostenibilidad es el resultado de un agregado de decisiones tomadas en diferentes partes de la organización, siguiendo una inercia más que una planificación. Pocas veces se encuentra una estrategia integral de comunicación sobre sostenibilidad.  De vez en cuando se debe tomar un respiro y analizar lo que se está haciendo y porqué se está haciendo y hacer una evaluación explícita y sistemática de la efectividad e impacto de la comunicación, con los sujetos en función del objeto.  Son muy pocas las empresa que lo hacen, de allí que se pueden malgastar escasos recursos.  

Aun cuando la comunicación sobre sostenibilidad tenga baja efectividad externa en muchos casos hace una gran contribución interna.  El hecho de hacer la comunicación contribuye a que la empresa averigüe que hace, a que haga una introspección de sus prácticas, refine sus estrategias, identifique brechas en la actuación, comunique a una parte de la empresa lo que hace otra, informen a los altos niveles de dirección, que si bien tienen la visión total suele ser superficial (para una discusión más extensa ver mi artículo Informes de sostenibilidad: ¿Sirven para algo?), entre otros beneficios.

Aun la información externa imperfecta ha logrado otros importantes resultados.   Mal que bien se está concientizando a la sociedad de la importancia de la sostenibilidad empresarial y la acción de los medios de comunicación y la velocidad de transmisión de la información, en particular a través de las redes sociales, han logrado poner temas sobre la mesa que poco a poco se van considerando y atacando.  Por ejemplo, el cambio climático, la igualdad de género, las condiciones de trabajo en la cadena de suministro, la remuneración de los directivos, la inclusión social y la limitación de los recursos naturales.  Estos son temas cuya consideración se ha intensificado en los últimos años y que están induciendo a las empresas a reaccionar y considerar su impacto y contribución


Gestión de la comunicación [1]

Mencionábamos arriba la importancia de determinar el objeto y el sujeto de la comunicación.  La comunicación sobre sostenibilidad puede cumplir múltiples objetivos para la empresa, pero ello, obviamente, no quiere decir que todas las comunicaciones deben atacarlos todos.  Pueden haber objetivos muy específicos como anticipar o controlar una crisis reputacional,  o se puede querer usar para mejorar la reputación (esperemos que la acción sea legítima y no sea “greenwashing”, lavado de cara), se puede usar para estimular el apoyo de los stakeholders (motivar a los empleados, buscar el favor de los clientes e inversionistas), entre otros.  Cada uno de estos objetos es diferente y tiene un sujeto diferente, que tiene acceso a diferentes medios y que reacciona de forma diferente.  De allí que la comunicación debe ser lo más enfocada posible, dentro de los costos que ello conlleva.

También mencionábamos arriba la importancia de decidir sobre el contenido y seleccionar los medios para transmitirlo.  De más está decir que el contenido de la comunicación debe no solamente ser relevante sino que debe estar en el “lenguaje” que el sujeto entienda.  Tanta veces vemos comunicaciones destinadas a inversionistas que no destacan el impacto financiero, o comunicaciones dirigidas a la sociedad civil que hablan un lenguaje netamente comercial.  Lo ideal sería que estas comunicaciones las desarrollaran personas con experiencia en la población sujeto, no solo con experiencia en comunicación. 

Dejarlo a las oficinas de RRPP puede ser arriesgado, a menos que estas se especialicen en temas de sostenibilidad, que son muy diferentes de los de información general sobre la empresa.  Tampoco parece ideal dejárselo a las oficinas de sostenibilidad que conocen a fondo el tema pero no tanto el que, como, cuando y donde comunicarlo.  Su pasión les puede jugar una mala pasada.  Se deben usar las ventajas comparativas de todos.  La comunicación sobre sostenibilidad debe ser como la sostenibilidad misma, algo que compete a toda la empresa y no a departamentos aislados.

En cuanto a los medios también se deben usar aquellos que son los más idóneos para el sujeto y el objeto.  Es tan obvio que da pena ver como muchas empresas no lo hacen.  A continuación reproduzco una transparencia de una presentación que hice sobre los medios de comunicación.  Puede observarse que la efectividad percibida es mayor mientras más enfocado y dirigida se la comunicación.  Pero obviamente hay que hace un balance entre la efectividad y el costo ya que aquellas comunicaciones suelen ser más costosas.  Adicionalmente hay que puntualizar que esto se trata de opiniones agregadas y la efectividad de los medios depende del objeto y sujeto de la comunicación.  Cada caso tiene sus particularidades.




En cuanto a los medios, un breve comentario sobre las redes sociales.  Parece que si no usamos las redes sociales estamos en el siglo pasado.  Se está poniendo de moda en las grandes empresas tener un “Chief social media officer”, una oficina especializada en gestionar la comunicación de y sobre la empresa en las redes.  Inclusive se han desarrollado servicios que recopilan y analizan la información que se genera y difunde por medios electrónicos sobre la empresa, con el objeto de gestionar la comunicación y la percepción.  Obviamente que es esto es más apropiado para las grandes empresas con productos de consumo masivo o ampliamente conocidas por la sociedad.  Para las empresas de menor tamaño y acción local el uso de las redes sociales es mucho más limitado y no deja de tener riesgos al abrirse al escrutinio público y de hecho invitar a la sociedad a internarse en la empresa.

Otra consideración relevante es la relación entre la comunicación comercial y la comunicación de sostenibilidad.  En general se gestionan dentro de la empresa de forma separada y aislada. La comunicación comercial (publicidad) suele tener como objetivo la mejora de los ingresos, su principal sujeto es el consumidor.  La comunicación sobre sostenibilidad  tiene, además, otros objetivos y otros sujetos.  Pero muchas veces estas comunicaciones comerciales envían mensajes directos o indirectos, explícitos o subliminales, sobre los valores de la empresa y afectan la percepción del público sobre su responsabilidad ente la sociedad.  Los consumidores están evolucionando en cómo ven estos mensajes comerciales y no solo perciben el estímulo a la adquisición sino también se aprecian los mensajes implícitos o subliminales.  La segunda parte de este artículo ilustra este tema en detalle. 

En resumen, la comunicación sobre sostenibilidad no debe ser vista como un fin sino como un medio para logar los objetivos de la empresa.

Futuro de la comunicación en RSE

Con la intensificación del interés por la sostenibilidad (los recursos planetarios no van a aumentar aunque sí la eficiencia de su uso y la tecnología para su recuperación y la búsqueda de alternativas)  y la creciente facilidad de las comunicaciones es de esperar una aceleración en la comunicación sobre sostenibilidad.  Pero en la misma medida que la sociedad se está saturando con tanta información disponible y el entorno demanda eficiencias en el uso de los recursos, la comunicación también deberá ser mucho más efectiva y eficiente.  Ante la competencia por la atención de los stakeholders, la información deberá ser mucho más enfocada, hecha a la medida de cada una de las partes, aprovechado los avances en las formas y técnicas de diseminación de la información y la amplia disponibilidad de información personalizada.

Las grandes empresas continuarán guiándose por los estándares o esquemas internacionales de información sobre sostenibilidad (GRI, SASB, IIRC), pero se irán convirtiendo más en guías para la recopilación de información que en obligaciones de formato de reporte.  Usando esas guías se desagregará la información para mejorar su efectividad de acuerdo a los objetivos de la empresa con cada uno de sus stakeholders.

Algunos de ellos, que serán temporalmente importantes hasta que el mercado de la sostenibilidad evolucione y sepa y exija lo que necesita, son los gobiernos, que exigirán el reporte de acuerdo a algún formato y contenido y las empresas cumplirán con la formalidad.  Se seguirán preparando “informes de sostenibilidad” que poco a poco pasarán a ser reliquias del pasado.  Serán substituidos por informes integrados para todos los públicos e información a la medida, más incisiva, enfocada a mas necesidades de los diferentes stakeholders.

Para las empresas de menor tamaño, con menos recursos financieros y gerenciales, la eficiencia y efectividad son  aún más importantes.  Lamentablemente por esas mismas razones no están en condiciones de hacer un buen diagnóstico de lo que es eficiente y efectivo y se debatirán entre poca comunicación, comunicación especializada y comunicación masiva para seguir las modas. En estas empresas habrá de todo.

En cualquier caso, la información será más integral, pero se diseminará selectivamente y con mayor efectividad.


Y no te pierdas la segunda parte de este artículo donde mostramos ejemplos, a través de videos, de la relación entre la publicidad comercial y la comunicación de los valores de la empresa.



[1]  Hay un excelente artículo sobre los rendimientos de la comunicación de la sostenibilidad: Maximizing Business Returns to Corporate Social Responsibility (CSR): The Role of CSR Communication, por Shuili Du, , C.B. Bhattacharya y Sankar Sen publicado en el International Journal of Management Reviews, Volumen 12, Numero 1, pages 8–19, Marzo 2010.

Si alguno está interesado me puede pedir una copia y así de paso veo si alguien lee las notas al pie de los artículos.

miércoles, 9 de julio de 2014

Sabes que trabajas en RSE cuando ………. (Volumen II)



El 29  de julio publiqué un artículo en mi blog Sabes que trabajas en RSE cuando .......... incluyendo observaciones de Julien Goy y mías.  El artículo despertó un gran interés y algunos lectores se animaron a hacer sugerencias para engrosar la lista.  A continuación las reproducimos, ligeramente editadas para adaptarse al formato original y para reducir la repetición. También he añadido algunas mías.

Antonio Javierre

...... te sientes sol@... Muy SOL@




Marta Fernandez

…...te dicen que solo hace falta saber  aquello que “te enseñó tu madre"

…...los 'headhunters' no entienden que les ofreces


Lorena Brignardello 

…. te piden empleo porque quieren "hacer algo por el mundo" o "trabajar de algo que me guste"

Paula Hernández 

…...pides recursos y tu jefe te dice “querida esto no es la NASA”

Gloria Alonso

….. te dicen que es muy bonito lo que propones, pero que es imposible.

......te dicen que vives en un mundo de ilusiones.

......ya no encuentras maneras de explicarlo para que te entiendan

Asociación Aragonesa para el desarrollo de la Responsabilidad Social Empresarial (araRSE) 

.…tienes la sensación de que no logras nada

Reinaldina Chavarri

….el jefe te llama para hablar de una estrategia integral de RS y terminas hablando de un programa para la comunidad.

Y yo añado

……observas con sorpresa el reconocimiento (¿inmerecido?) que le dan a las demás áreas de la empresa
           
….. sientes que todos usurpan tu espacio profesional sin saber de qué hablan

……creías entender en que trabajas pero ahora resulta que RSE es cualquier cosa

…….a la hora del presupuesto te ponen el listón mucho más alto que el que le ponen a mercadeo, relaciones públicas, informática……

……te piden que reportes solo una parte de “toda la verdad”

…… los otros dirigentes en la empresa te miran como un bicho raro

…….no te invitan a las juergas donde se habla a “calzón quitao” de la empresa

……el Presidente de la empresa dice en un discurso exactamente lo que quieres que diga…. y el resto de la organización lo ignora………. Y él también.



¡Y a lo mejor habrá más!

domingo, 6 de julio de 2014

Obligatoriedad o discreción en la RSE: Respeto a los Derechos Humanos



Un asunto que parece que nunca dejará de estar en la discusión sobre el comportamiento de las empresas es si algunos aspectos deben ser regulados o si se pueden dejar a la discreción de las empresas.   Y  no lo dejará de estar en buena parte por la gran variedad de aspectos que están en discusión y en gran parte por la dificultad de regular el comportamiento personal o colectivo.

La discusión está, supuestamente, superada en aquellos aspectos que ya están regulados por ley, por ejemplo algunos aspectos laborales y ambientales. Pero aun en estos, hay tantas variantes y cambios en el entorno que hacen las leyes obsoletas y/o incompletas y que pueden requerir acción discrecional adicional.  La ley no es ni inmutable ni la última palabra.  No obstante en muchos de los casos la regulación no cubre, ni puede cubrir, todas las posibilidades del comportamiento empresarial, de hacerlo podría poner una camisa de fuera en las empresas y limitar sus contribuciones positivas. El comportamiento empresarial es dinámico, depende del contexto y del momento y las leyes suelen ser más estáticas. Y en otros casos no hay consenso sobre lo que se debe regular.  Por ejemplo en temas de gobernanza o de  comportamiento ético.



El caso del papel de la empresa en el respeto a los Derechos Humanos es paradigmático de esta discusión.  Originalmente la Declaración Universal de los Derechos Humanos no pensaba en las empresas de manera explícita, era un tema que competía a los gobiernos respetarlos y hacerlos respetar.  Pero poco a poco fue resultando obvio que gran parte de la actividad humana de desenvuelve dentro de las empresa y en el contexto de las empresas.  Ello quedó plasmado en los Convenios Fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo que especifican el papel de las empresas en los DDHH que se refieren al trabajo. Adicionalmente, la intervención de las empresas o su falta de acción en algunos casos sonados de violación de los DDHH llevó a intensificar esfuerzos, dentro del sistema de la ONU, para establecer las “obligaciones” de las empresas en el respeto a los DDHH. 

Los esfuerzos comenzaron tratando de establecer estas obligaciones con fuerza legal.  Sin embargo no dieron sus frutos ante la oposición de muchos grupos, en particular de las mismas empresas, lo que dio lugar a una propuesta consensuada donde se establecen el papel de los gobiernos y las empresas en Proteger, Respetar y Remediar los DDHH, el conocido Informe Ruggie (Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos: puesta en práctica del marco de las Naciones Unidas para "proteger, respetar y remediar"  )

Los Principios Rectores han sido ampliamente aceptados por muchas de las partes involucradas aunque cuentan con la oposición de buena parte de la sociedad civil y de algunos gobiernos. En lo que se refiere al papel de las empresas en el respeto a los DDHH son muchas las voces que creen que esto es insuficiente, que consideran que “no tienen mordiente” ya que las actividades a ser llevadas a cabo por parte de las empresas son voluntarias.  Creen que las empresas harán el mínimo necesario para evitar críticas o castigos de la sociedad y piden que se establezcan regulaciones con fuerza de ley por parte de los gobiernos (las responsabilidades de los gobiernos no despiertan tanta preocupación, se supone que son buenos). 

Piden que se establezcan las obligaciones de las empresas a nivel supranacional y así poder cubrir no solamente las obligaciones a nivel nacional sino además llenar los vacíos que hay en la gobernanza internacional para cubrir el comportamiento de las empresas que operan en múltiples países y que suelen ser el principal objeto de la preocupación, aunque esto sea un error ya que es un problema en todo tipo de empresas, grandes y pequeñas, nacionales y transnacionales  (ver mi artículo Seis mitos sobre los Derechos Humanos en las empresas).

Esta posición es internamente coherente y podría llenar ese vacío legal.  La propuesta es la de la aprobación de un Tratado Internacional que sería suscrito por los diferentes países (deseable que fueran todos) y que al ser ratificado por los congresos nacionales (o el procedimiento que corresponda) se convertirían en ley nacional. Pero, ¿es factible?

Con motivo de la preparación del Plan de Empresa y Derechos Humanos que el Gobierno de España ha elaborado para cumplir con las sugerencias de la Comisión Europea, también se levantaron muchas voces para pedir que contuviera obligaciones para las empresas.  Pero no parece ser el instrumento adecuado ya que no se pueden establecer obligaciones legales en un Plan, o programa o estrategia, que solo establece intenciones de acciones y que no es aprobado por un Congreso o por delegación de sus poderes.

La idea de establecer un Tratado Internacional es elegante y si lograra posiblemente sería efectivo, pero su logro es inmensamente complicado, por múltiples razones.

Algunos países continúan con la idea de que el respeto a los DDHH por parte de las empresas debe ser regulado. El 25 de junio de 2014 el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó una resolución   “Elaboración de un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre las empresas transnacionales y otras empresas con respecto a los derechos humanos” .  En esta resolución se “Decide establecer un grupo de trabajo intergubernamental de composición abierta sobre un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre las empresas transnacionales y otras empresas con respecto a los derechos humanos, cuyo mandato será elaborar un instrumento jurídicamente vinculante para regular las actividades de las empresas transnacionales y otras empresas en el derecho internacional de los derechos humanos”.  Según explicita la resolución, solo se refiere a transnacionales, creen que las nacionales ya están debidamente reguladas.

La propuesta fue presentada por los gobiernos de Bolivia, Cuba, Ecuador, Venezuela y África del Sur.  No escapará al lector la ironía de que algunos de estos países muestran preocupación sobre el respeto a los DDHH por parte de las empresas, pero rechazan reconocer las resoluciones de tribunales internacionales sobre sus propias violaciones de los DDHH.

En mis días de funcionario internacional creábamos un grupo de trabajo cuando queríamos que el tema muriese de muerte lenta, dando la impresión de que se le daba importancia.  Pero alguna vez se lograron cambios.

La preocupación por el establecimiento de un Tratado Internacional continúa en algunos miembros de la sociedad civil.  Antes de la Resolución mencionada arriba, el 14 de mayo de 2014 se celebró un taller en Londres, Does the World Need a Treaty on Business and Human Rights?  Weighing the Pros and Cons, organizado  la University of Notre Dame Law School, el Notre Dame’s Center for Civil and Human Rights, y el Business & Human Rights Resources Centre donde se discutieron los “pros y los cons” de estos tratados.  Se produjo una discusión sumamente rica que es también ilustrativa de los pros y con de regular la responsabilidad social de las empresas en general.  A continuación destacamos las principales conclusiones de ambos bandos.

En contra del Tratado

·         El desarrollo de un Tratado….. sería una tarea de gran envergadura que involucraría a muchos actores en debates interminables en la ONU, que muy posiblemente terminen en “gestos mayormente simbólicos, de poca utilidad práctica en la realidad de los lugares y personas” (Ruggie), quitándole el impulso a la implementación de los Principios Rectores.
·         La complejidad legal de un tratado internacional de obligación legal debería incluir las principales áreas de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales (incluyendo impactos ambientales) y debería cubrir todo tipo de negocios, no solo las grandes corporaciones, después de todo, los principales abusos vienen de las pequeñas y medianas empresas, domésticas e internacionales.
·         El comienzo de las negociaciones daría lugar a un “enfriamiento legal”: aunque no en todos los casos, la posición de la empresa en los DDHH sería ahora determinada por el Departamento Legal y el CEO escucharía mucho menos a las voces progresistas dentro de la empresa y sus stakeholders.    
·         Las negociaciones de Tratado podría durar décadas (como ha sido el caso con otros tratados). El Tratado resultante  sería débil para acomodar a los países más recalcitrantes, influenciados por las empresas más recalcitrantes……….sería negociado por los mismos países que no implementan los derechos humanos y sus constituciones y muchos gobiernos o no ratificarían en Tratado o lo harían a paso de tortuga.

A favor del Tratado

·         Los debates del Tratado serían un “aguijón político” para que los gobiernos y empresas implementen los Principios Rectores más rápido y más completamente, para anticiparse al Tratado.  Aun cuando el Tratado no se apruebe o no se ratifique por algunos países, el proceso de desarrollo del Tratado serviría para persuadir y estimular más acción.      
·         Los DDHH son tan fundamentales para el bienestar humano y para la licencia para operar de las empresas que tiene que haber un mínimo innegociable de estándares, por lo menos equivalentes a los derechos de las empresas y no basarse en un código voluntario o leyes blandas.  Por otra parte la mayor coherencia que un Tratado o una ley dura crearía es un argumento adicional para encapsular el principio de la extraterritorialidad, después de que se hayan agotado los canales nacionales para el remedio (y evitar más tarde las acusaciones de imperialismo)     
·         Los actores nacionales y regionales se verían envalentonados por el debate sobre el tratado global más que distraídos por él.   El atractivo de lograr coherencia internacional a través de leyes duras, como lo es un Tratado, también conduciría a la creación de guías y normas para lograr que los estados actúen a nivel nacional e internacional.  ……sería una parte clave de las múltiples estrategias regulatorias para logar un nivel aceptable de eficacia preventiva y correctiva  en vez de ser una herramienta mágica que actúa aisladamente.  
Y sobre el momento oportuno:

·         CON: Empujar ahora por un Tratado sería un malgaste de recursos. Con pocas excepciones, los gobiernos y las élites de los países en vías de desarrollo son ahora los últimos en criticar sus propias empresas exitosas y aún menos a los inversionistas extranjeros.  De la misma manera, los gobiernos de los países industrializados no muestran interés en avanzar en regulaciones empresariales efectivas.   
·         PRO: El momento para empezar con estos esfuerzos es ahora …. si esperamos por el momento oportuno no estaremos preparados con las propuestas concretas para aprovechar el alineamiento propicio de fuerzas en el futuro.  De la misma manera, si hay oposición obstinada por parte de algunos países siempre hay la oportunidad o amenaza de negociar un tratado vinculante e implementado por una “coalición de los dispuestos”, atrayendo a los reacios más tarde
El Grupo de Trabajo creado por la resolución mencionada arriba haría bien en tomar los resultados de esta discusión en cuenta.

De esta discusión debe quedar claro que el tema es extremadamente complicado y posiblemente no sea factible en la práctica, por los menos para esta generación, pero arroja muy buenos elementos para la discusión de la regulación de este y otros aspectos de la responsabilidad social de las empresas. [1]



¿Cuál es la mejor manera de logar el respeto a los DDHH?  Esperamos que esta discusión contribuya a formar opinión.



[1] Sobre el tema de la obligatoriedad de algunos aspectos de la RSE pueden ver  Obligación de gastar en RSE: ¿Es efectiva?

domingo, 29 de junio de 2014

Sabes que trabajas en RSE cuando ..........



Segun Julien Goy [i]:

…el 80% de la gente que te encuentras no sabe qué quiere decir eso.

…el otro 20% 
​​pretende que lo sabe pero rápidamente cambia de tema.

…en la oficina nadie te ve como una amenaza.

…en los sitios de búsqueda de empleo las opciones que seleccionas para “educación”, “experiencia de empleo” y “empleo deseado” es siempre la casilla “otro”.

…eras estudiante todos creían que lo que tú querías ser era trabajador social.

…las conferencias para hacer networking te son inútiles: siempre van los mismos.

…tu sabes que las mejores oportunidades de empleo son en empresas para las cuales, por principios, no trabajarías.

…cuando escribes cartas introductorias empleas 20 minutos buscando una alternativa a la palabra “responsabilidad” para referirte a responsabilidad social.

…para cada anuncio de empleo hay por los menos 150 candidatos

…los amigos que cambian carrera porque quieren tener un empleo que “me llene” te hacen reír.




Y yo añado…………………..

…hace varios años que no lees nada sobre la profesión que no hayas leído ya.

… no entiendes cómo es posible que nadie vea las ventajas de lo que propones en el trabajo.

…todos te dicen que tus ideas son excelentes pero después no pasa nada.

…tus hijos y tu madre no entienden en que trabajas. Tu pareja no te pregunta.

... tus compañeros de trabajo creen que vives en un mundo de ficción.

…los que han tomado un curso por internet de 8 horas creen que saben mucho más que tú.

…retuiteas los tuits sin leer los nexos.  Imposible que te digan algo que no sepas.

….hay más autores que lectores en tu área de experiencia.




[i] Traducción de un blog de Julien Goy, publicado el 26 de junio de 2014 en 2Degrees Community.