domingo, 26 de junio de 2016

Primera memoria de RSC de ABANCA. Segunda parte: Lecciones aprendidas


En la primera parte de este artículo analizábamos la nota de prensa del lanzamiento de la primera memoria de RSC de ABANCA, la institución financiera surgida de la compra, por parte de Banesco y el Banco Etcheverría de los activos de las cajas de ahorro combinadas en Novacaixagalicia, al Fondo de Rescate Ordenado Bancario, FROB.  En esta segunda parte analizaremos la comunicación de la RSC en el Folleto RSC ABANCA. Haremos algunas referencias a la memoria para situar el folleto en su contexto.

Repetimos lo que decíamos en la primera parte de que “Nuestro objetivo general con este análisis es contribuir a que las partes interesadas en la RSC hagan un análisis más cuidadoso de las aseveraciones y contenido de esos anuncios e informes y por ende, a la larga,  contribuir a mejorarlos en contenido y calidad.

Efectividad de la comunicación:  El folleto y la memoria

La experiencia indica que casi nadie lee una memoria de RSC, a lo sumo se leen algunas partes.  En muchos casos ni siquiera quienes la producen conocen todo el contenido, que suele ser escrito a muchas manos.  Y esto es mucho más valido en el caso de memorias tan extensas como la de ABANCA.  De allí la importancia de producir un resumen que tenga mayor impacto.  La gran mayoría de los interesados en su RSC muy posiblemente no pasen de la nota de prensa y del folleto. Por esto el resumen debe ser representativo de la memoria y destacar los aspectos más críticos para la RSC, no puede ser, como en este caso, un folleto ilustrativo, donde prevalecen ilustraciones y faltan datos y compromisos.  Se corre un elevado riesgo de crear una percepción equivocada de la RSC de la empresa.

Es muy difícil hacer justicia a un informe de 220 páginas en un folleto de 28 páginas, pero en este caso el mismo informe dificulta proceso de resumir y destacar por cuanto mezcla las descripciones de la institución y de sus esfuerzos por desarrollador un banco eficiente y moderno con algunos aspectos de su responsabilidad.  Es cierto que una de sus responsabilidades principales es la intermediación eficiente y sus principales stakeholders son sus clientes, pero ello se presenta más para demostrar que es una institución con productos, procesos y gestión moderna que para mostrar cómo ello beneficia a la sociedad. No es un informe cuyo foco sea la responsabilidad.  En buena parte parece un informe anual, pero sin la presentación de los estados financieros y con solo alguna discusión de su situación financiera y sus perspectivas.  Es un híbrido entre informe anual e memoria de RSC, pero no es plenamente satisfactorio en ninguno de los dos papeles.  Pero el hecho de que mezcla ambas cosas no lo hace un “informe integrado”. [1]

Por ejemplo, dedica 12 páginas a la descripción de la empresa, sus consejeros, directivos y ejecutivos (con 23 fotos, inusual en una memoria de RSC donde no se suelen nombrar personas, el foco es la empresa).  Inclusive reproduce los 10 principios del Pacto Mundial y dedica 4 páginas a la descripción de los modelos de insumo producto de Leontieff (con ecuaciones incluidas).  Uno de los 10 capítulos tiene el título “RSC: La esencia del modelo de actividad” lo que lleva a intuir que el resto no es RSC.  El capítulo describe con detalle las obras sociales y las actividades de la Fundación.  El lector se lleva la idea de que para ABANCA RSC (el modelo de actividad) es filantropía, obra social y apoyo comunitario.  

El informe como tal contiene gran riqueza de información y de ello se deduce el cuidado que ABANCA tiene y lo esfuerzos que desarrolla en la gestión eficiente de los recursos financieros y humanos y su impacto en la sociedad.  El problema es uno de comunicación. Casi que hay que ser experto en temas de RSC para poder extraer los mensajes más importantes sobre ello

Y aquí es donde el folleto podría haber ayudado pero no solamente no lo hace sino que refuerza la noción de que RSC para ABANCA es obra social. Falla en poner en contexto y destacar lo que hace ABANCA en su responsabilidad social entendida en su concepto moderno.  Las instituciones financieras tienen una licencia legal para efectuar intermediación financiera entre los aportantes de recursos financieros (acreedores) y los usuarios de los mismos (deudores).  Se puede evaluar la RSC de estas instituciones analizando cuan responsablemente llevan a cabo esa intermediación: La responsabilidad en la captación de recursos y en su colocación. [2] El informe cubre la mayoría de los aspectos de la responsabilidad en la intermediación aunque de forma dispersa.  El folleto debería haber destacado los principales aspectos (basta media página) y así redondear la imagen de ABANCA como institución responsable, más allá de su obra social.

Para ilustrar el potencial no logrado del folleto presentamos a continuación dos páginas, una del folleto de ABANCA y una del folleto de Starbucks sobre temas ambientales.








(para ver mejor las gráficas se puede consultar el original aquí)

Sí, es cierto que Starbucks tiene mucha más experiencia en la preparación de informes de sostenibilidad que ABANCA que recién prepara el primero, pero es de ellos de quien se aprende.

Y el folleto de Starbucks tiene un total de 14 páginas (la mitad que el folleto de ABANCA), y en realidad es “el” informe de RSC.  No hay otro informe.  Remite al lector al sitio web donde los aspectos están clasificados por stakeholder y por aspecto material para ver mayores detalles.  Se puede hasta imprimir sin causar daño sensible al medio ambiente.

Y el informe de Starbucks termina siendo mucho más efectivo (y eficiente) ya que solo cubre los aspectos identificados como materiales de acuerdo a lo establecido por los lineamientos G4 de la GRI.  El informe de ABANCA hubiera ganado en efectividad si se hubiera basado en la estructura de los aspectos materiales identificados.


La mayor parte del folleto se dedica a cubrir las obras sociales que en otros entornos se conoce como filantropía.  Es entendible el sesgo en este sentido ya que es un legado histórico de las antiguas Obras Sociales de las Cajas de Ahorro.  Es muy posible que estos programas sean continuación de programas heredados de Novacaixagalicia o bien del sesgo de los empleados que continúan a cargo.  También es posible que el objeto del folleto sea para el consumo de la comunidad, que tiene mayor interés en temas de obra social que en temas de RSC propias de una institución financiera.  Pero la memoria de RSC está siendo vendida al público como de RSC y no como informe sobre la obra social.  Y hay que ir evolucionando.

Hay varias citas para ilustrar este sesgo sobre lo que es material (importante) para ABANCA: “Cuando hablamos cosas importantes como la cultura lo hacemos en serio”, “La cotización que nos importa: la de las acciones sociales”(sobre una foto de discapacitados jugando al baloncesto con camisetas y sillas de ruedas con el logo de ABANCA), “Nos importan los problemas importantes” sobre una gráfica que menciona Euros 250.000 recaudados (la mayor parte son de terceros) para el terremoto de Nepal.

Se puede alegar, correctamente, de que siendo instituciones que dependen de la comunidad para la captación y colocación de los recursos es importante que la comunidad los perciba como parte de ellos y que contribuya en la medida de lo posible a la mejora de su calidad de vida.  Pero la RSC de una institución financiera es mucho más que esto y el folleto no da esa imagen (y del informe es difícil sacarlo).

Verificación y certificación

Y volviendo al tema de la verificación y certificación que comentábamos en la primera parte, el folleto lo enfatiza de forma gráfica.   




Presumiblemente el lector concluirá que el contenido de la memoria contiene datos verificados y certificados, lo cual es, a lo sumo, parcialmente correcto en cuanto a la verificación e incorrecto en cuanto a la certificación como ya comentamos en la primera parte.  No obstante ahora se añade la gráfica con el logo de la GRI que lleva a pensar que la certificación la ha hecho la GRI y que le ha otorgado un primer nivel de calificación.  Como comentamos en el artículo anterior la GRI no certifica ni otorga calificación.

Por otra parte, el uso del logo de la GRI está regulado (ver Trademarks and Copyright en el sitio de la GRI).  Algunas de las disposiciones relevantes para el gráfico anterior son las siguientes (traducción del suscrito):

  • ·   El uso del logo institucional de la GRI por terceros, sin la autorización previa escrita, está prohibido.
  • Los logos y marcas deben ser usados tal y como han sido proporcionados por la GRI. No se permiten cambios.
  • ·   El nombre de la GRI, sus logos y marcas no deben ser usados de tal manera que indiquen una alienación o “sello de aprobación” de los servicios o experiencia de la empresa en relación con los productos de reportes de sostenibilidad de la GRI (en este caso el servicio usado de la GRI sería el GRI Index Services).


No conocemos si la GRI autorizó el uso del logo en el contexto de respaldar el informe y si permitió la modificación que se le ha hecho al colocarle la cinta.  No obstante la experiencia indica que ello es muy poco probable, sino imposible.  ¿Es esto un punto de poca importancia?  Podría serlo en una comunicación publicitaria, pero es crítico en una comunicación sobre ética, transparencia y responsabilidad.

Lecciones aprendidas

En general, a través de este caso se pueden derivar una serie de lecciones para quienes están inmersos en un programa de RSC y particularmente para aquellos que se encuentran en sus comienzos.  No queremos decir que ABANCA sea un caso especial, son problemas de la mayoría de las empresas.  Las lecciones son de tipo general.


Comunicación de la RSC

  • ·   La comunicación sobre responsabilidad no debe tomarse como si fuera un elemento de publicidad empresarial, aunque sí sea parte de una estrategia de construcción de marca y de reputación.  La comunicación sobre responsabilidad debe hacerse responsablemente, de lo contario afecta la credibilidad de los demás esfuerzos reportados y puede ser contraproducente para esa marca y reputación.
  • ·   Las personas responsables de la responsabilidad no pueden delegar totalmente el tema de la comunicación.  Pueden y deben recurrir a expertos, pero la responsabilidad final del mensaje es suya. De hecho lo es de las más altas autoridades de la empresa.
  • ·   Las personas responsables de la comunicación deben involucrarse en la planificación y ejecución de las estrategias de responsabilidad, no solo participar en la comunicación. No es que deban ser expertos en responsabilidad empresarial pero, por una parte, esa comunicación es una expresión de la responsabilidad de la empresa y por otra, la responsabilidad que no es eficazmente comunicada no rinde los efectos deseados.  “La esposa del César no sólo debe ser honesta, debe parecerlo” (Julio César).  Pero si lo parece y no lo es el César es un cornudo. La función de comunicación es parte subsidiaria de la función de responsabilidad.
  • ·   La experiencia indica que casi nadie lee una memoria de RSC, a lo sumo se leen algunas partes.  De allí la importancia de producir un resumen que tendría mayor impacto.  La gran mayoría de los interesados en su RSC muy posiblemente no pasen de la nota de prensa y del folleto. Por esto el resumen debe ser representativo de la memoria y destacar los aspectos más críticos para la RSC.


RSC de una institución financiera

  • ·   Así como ocurre en términos financieros, también en RSC hay que graduarse de Caja de Ahorro, donde se confundía responsabilidad social con obra social, a institución financiera donde la responsabilidad se debe centrar en la responsabilidad de la intermediación.  Y aun la intermediación filantrópica debe efectuarse de forma efectiva y eficaz, no se trata de hacer acciones aisladas, aun en filantropía hay que determinar los stakeholders críticos, enfocarse,  y buscar sinergias entre las actividades y la intermediación para maximizar el impacto.  Estas consideraciones son críticas a la hora de definir estrategias de RSC es estas instituciones.


En conclusión

La RSC es un largo camino, de hecho no tiene fin ya que las expectativas de los stakeholders, las regulaciones y las innovaciones de las mismas empresas están en constante evolución y de lo que se trata es de cambiar la manera hacer el negocio, la gestión de la empresa.  Es importante dar los primeros pasos pero hay que entender que son solo eso, primeros pasos y que lo importante es aprender y mejorar.

Son laudables los esfuerzos de ABANCA de comenzar a recorrer ese camino y esperamos que reacciones como la de estos artículos la ayuden a avanzar, especialmente en temas de comunicación.




[2] El lector que quiera más detalles puede consultar mi artículo ¿Cuál es la responsabilidad social de las instituciones financieras?


viernes, 24 de junio de 2016

¿Es saludable la competencia entre estándares de reportes de sostenibilidad? El futuro de la información


En los mercados con buen funcionamiento la competencia tiende a estimular la innovación, mejorar la calidad y reducir los precios.  Pero, ¿es éste el caso en los mercados de la información sobre sostenibilidad?  Esta pregunta se está volviendo cada vez más importante con las crecientes demandas de información relevante sobre la sostenibilidad de la empresas por parte de los stakeholders, particularmente por parte de los inversionistas responsables y los mercados de valores y por los gobiernos que requieren o consideran requerir la obligatoriedad de alguna forma de reporte, más allá de las demandas tradicionales de información por parte de la sociedad civil. [1]

La proliferación de iniciativas sobre reportes de sostenibilidad está cargando seriamente a las empresas, desviando su atención de las actividades necesarias para ser sostenible. Se han identificado cerca de 400 iniciativas de reporte en 64 países. [2]   [3]


(Principales) productores de estándares de reporte sobre sostenibilidad

La pregunta del título ha adquirido todavía más relevancia con la publicación del Borrador de los Estándares GRI (Exposure Draft of the GRI Standards) para “competir” los estándares del Sustainability Accounting Standards Board, SASB, y el Integrated Reporting Framework del Consejo Internacional de Reporte Integrado, IIRC.  Desde el comienzo el SASB dejó claro que sus recomendaciones de reporte debían considerarse como estándares al incorporar esa palabra en su nombre y haciendo un juego de palabras e iniciales con los estándares más conocidos de reporte financiero, el Financial Accounting Standards Board, FASB, de EEUU y los internacionales del International Accounting Standards Board, IASB.  Buen uso de marca.  No se dejaba duda, por asociación.  Casi al mismo tiempo se publicó el esquema de reporte integrado del IIRC que aunque no dice ser un estándar de reporte de información no financiera, constituye una extensión de los reportes financieros que son estándares por excelencia.  El marco podría ser considerado como un estándar por implicación.  Buen uso de marca.  

GRI (la antigua Global Reporting Initiative) se encontró que “estaba perdiendo mercado”, parecía que perdía influencia y poder a la competencia.  Comenzó una estrategia de reposicionamiento de la marca, cambiando el logo, el nombre (abreviándolo solo a GRI) y el lema, que se movió de la preparación de la información hacia el uso de la misma (Empoderamiento de decisiones sostenibles), como ya era el objetivo del SASB y del IIRC. Creó el Global Sustainability Standards Board, GSSB, (buen uso de marca) para dirigir la preparación de los estándares.  ¿Aprecia el lector alguna coincidencia?

Los estándares contenidos en el Borrador para comentarios que se lanzó en la 5ª Conferencia anual del GRI en mayo del 2016 son muy parecidos a los lineamientos G4, con algunos cambios en el formato, lenguaje y clarificación de requerimientos para conformar con la redacción tradicional de estándares. [4]

Obviamente los tres se convertirán en estándares cuando sean aceptados como tales por “el mercado de los reportes de sostenibilidad”, mientras tanto, todo están peleando por cuota de mercado (léase: influencia).


Hay competencia real entre los estándares? [5]

En principio cada uno de ellos parece que se dirige a diferentes segmentos del mercado de información no financiera, o sea, enfatizan a diferentes usuarios (léase: stakeholders). SASB está claramente enfocado hacia los inversionistas de todo tipo, con estándares para la presentación de la información no financiera en los reportes requeridos por la Comisión de Valores y Bolsas de EEUU (SEC), facilitando el objetivo de presentar información comparable.

IIRC persigue el objetivo de estandarizar la información no financiera que permitiría mejorar la compresión del impacto de las estrategias globales de las empresas sobre su condición financiera presente y futura, reportada en los informes anuales.  No es una propuesta de integrar los reportes financieros anuales con los de sostenibilidad como muchos creen, sino que integrar información financiera y no financiera, a través de su impacto sobre los seis capitales que la empresa gestiona, y presentar una visión integral de las perspectivas de la empresa. [6]

Los lineamientos del GRI, y eventualmente los estándares, tienen como objetivo el proporcionar información comparable sobre el rendimiento en aspectos de sostenibilidad, su alcance y el enfoque gerencial sobre estos aspectos para todos los stakeholders (sobre esto último hay alguna superposición con el marco del IIRC). Los lineamientos G4 y los estándares propuestos se concentran en los aspectos materiales de los stakeholders más materiales, de acuerdo a la determinación hecha por cada empresa.

Cada uno atiende a un segmento de mercado diferente, pero el instrumento, el núcleo, es el mismo: información cuantitativa (indicadores) y cualitativa sobre aspectos no financieros para suplementar la información financiera tradicional, con el fin de evaluar las perspectivas de la empresa.  En el caso del IIRC de la manera más directa posible (impacto sobre los seis capitales) y en el caso del SASB y del GRI por implicación, facilitando el análisis que llevaría a cabo el usuario de la misma.  La diferencia está en los usuarios y en los usos de la información.  Pero, ¿no estaríamos mejor nosotros, los usuarios de la información, si hubiera un solo estándar para la información no financiera como lo hay para la información financiera? (y aquí me adelanto a los acontecimientos suponiendo que un día los estándares de la FASB y del IASB serán los mismos).

Ha habido esfuerzos de coordinación entre estos principales actores del mercado pero no han pasado de declaraciones de buenas intenciones, coordinación e intercambio de información.


¿Es esta competencia saludable?  Necesidad de informes modulares integrales.

Con la proliferación de estándares las empresas tienen una carga cada vez mayor lo que los lleva a asignar crecientes recursos a la provisión de información para satisfacer los diferentes requerimientos.  Las empresas pueden terminar preparando un informe integrado de acuerdo al marco IIRC para atender las exigencias de algunos stakeholders, otro para el SEC (empresas con intereses en EEUU), otro de acuerdo a los lineamientos (o estándares) del GRI, otro para cumplir con los requerimientos de las bolsas de valores en que cotizan, otros para satisfacer las exigencias de la Unión Europea y muchos otros requerimientos de gobiernos nacionales.  No es saludable.

Mientras mayor sea la carga de reportar más se convertirá la tarea de reportar en un ejercicio de cumplimiento de normas, como fin en sí mismo, más que como instrumento de gestión de la responsabilidad ante la sociedad, un medio, como debe ser.   Muchas veces la preparación de los reportes ya está tercerizada, divorciada del núcleo de la empresa, preparados en los márgenes, subutilizando el poder de la información para guiar la preparación y ejecución de las estrategias a lo largo y ancho de la empresa, mejorar la coordinación, compatibilizar los objetivos y las acciones, etc.  Muchas veces es el esfuerzo de una unidad especializada.

Estos problemas empeorarán en la medida que aumente en número y variedad de los estándares y los requerimientos de información por parte de organismos reguladores.

No hay una unidad antimonopolio nacional o internacional que se opondría a la fusión de estos productores de estándares y los usuarios no perderíamos como consecuencia de la “reducción de la competencia”.  En realidad ganaríamos al tener un solo conjunto de estándares que incorporase lo mejor de cada uno.  Así como en las fusiones entre empresas se busca la sinergia, también en la fusión de los estándares se podría buscar y lograr. 

Se podrían utilizar los principios de materialidad y de ámbito del GRI y del SASB (mismos principios que en reportes financieros) como base, con el potencial impacto sobre los capitales de la empresa que reflejen su contribución a la sociedad (ojalá que cuantificados y no solo descritos) como lo propone el IIRC, sobre como la sostenibilidad afecta el modelo de creación de valor de la empresa, la estrategia de negocios, el rendimiento financiero y sus perspectivas, que ni SASB ni el GRI consideran, con los indicadores específicos para el sector industrial de la empresa desarrollos por SASB y las guías sectoriales desarrolladas con el G3.  Y con otras sugerencias que se desarrollasen en el proceso de fusión.

Con todo esto se podrían preparar reportes modulares a la medida de las necesidades de cada participante en el mercado.  Con la fusión de estos estándares las empresas prepararían información como se tratase de un “informe universal”, en una base de datos integral que permitiría a cada stakeholder extraer la información que le fuese material y dejar que la tecnología informática le prepare “su reporte”, incluyendo descripciones cualitativas e indicadores cuantitativos.  De todo esto, nosotros, los stakeholders, determinaríamos lo que es material, para nosotros, en nuestras decisiones, que es la materialidad que importa. La comparación de la evolución en el tiempo y con otras empresas se facilitaría.

Esto también permitiría al mercado de la información de sostenibilidad funcionar mejor, al estimular la transmisión del comportamiento responsable en rendimiento financiero.  Es la incorporación de la información sobre responsabilidad en las decisiones de los inversionistas la que puede mover los mercados.  Si la información no está disponible o es confusa y dispersa, se utiliza menos para favorecer a las empresas responsables. [7]

La consolidación de los estándares reduciría la carga administrativa y permitiría a las empresas mejorar sus esfuerzos en definir el propósito del negocio y sus objetivos y acciones para contribuir al desarrollo de la sociedad.  Podría eventualmente contribuir a la autenticidad en el reporte.

¿Utópico?  Quizás, pero muestra el camino que la información de sostenibilidad debe recorrer.  Cada productor de estándares quiere preservar “su cuota de mercado” y su propia marca. Pero si estos tres, y los muchos otros presentes y futuros, continúan promoviendo diferentes estándares los participantes en el mercado de la información de sostenibilidad perderemos.







[1] Este artículo apareció por primera vez, en inglés, en el blog de TriplePundit el 2 de junio del 2016:

[2] Recientemente han habido desarrollos relevantes en los requerimientos de información sobre sostenibilidad. La Comisión de Valores y Bolsas, SEC, de EEUU emitió un documento, Concept Release  en abril del 2016 solicitando comentarios al público interesado sobre los potenciales ajustes, adiciones y actualizaciones sobre la obligatoriedad de presentar información no financiera, incluyendo información sobre sostenibilidad (en las pgs. 204-215).  Se espera que la Unión Europea declare la obligatoriedad de una forma de reporte de sostenibilidad  para grandes empresas a partir del 2017.  A finales del 2015 La Federación Mundial de Bolsas de Valores emitió el documento Enhanced Sustainability Guidance para sus miembros sobre la diseminación voluntaria de algunos elementos de información sobre sostenibilidad para las empresas listadas en esos mercados.

[3] El informe Carrots & Sticks: Global trends in sustainability reporting regulation and policy encontró 383 instrumentos de reporte sobre información de sostenibilidad de las empresas en 64 países, de los cuales 248 son obligatorios y 135 voluntarios.

[4] Elaine Cohen en su artículo  The GRI STANDARDS Exposure Draft explained  y Pablo del Arco en su artículo Los nuevos estándares GRI: qué suponen, continuidad vs cambios hacen una excelente comparación entre los G4 y los propuestos estándares.

domingo, 19 de junio de 2016

Cables cruzados: Como se inicia un programa de RSE en una PyME


Antonio Vives
Estrella Peinado-Vara


Cables Cruzados, CC, es una mediana empresa constituida como sociedad anónima de capital privado, situada en los suburbios de Buenos Vientos, capital de Argenxico. La empresa está ubicada en un parque industrial adyacente a un barrio de bajos ingresos. Fue fundada por tres amigos, cinco años después de terminar sus estudios de ingeniería, hartos de trabajar para los demás y ver que sus esfuerzos servían para enriquecer a otros. CC era un productor de cables y otros productos de acero. Tenía una plantilla de alrededor de 80 personas, de las que 50 estaban trabajaban en la sección de producción e ingeniería y el resto en la gestión de la empresa. Algunos de los obreros vivían en las comunidades cercanas a la planta.

Adrián Llabrés, presidente, director general y accionista mayoritario de CC, volvió a la oficina el lunes después de haber participado en una conferencia sobre Responsabilidad Social de la Empresa durante el fin de semana y entusiasmado con todo lo que había oído. En la conferencia, todos los ponentes habían hablado con fervor de los beneficios de ser una empresa responsable. Oyó hablar de la posibilidad de captar nuevos mercados, del aumento de la productividad de los trabajadores, de la oportunidad de construir el capital social en la comunidad (que la empresa necesitaba desesperadamente debido a los impactos que generaba en el barrio), de la reducción de costos en los materiales y servicios utilizados como insumos para la producción, entre muchos otros beneficios. Muy pocos de los ponentes habían mencionado los costos involucrados.

Él decidió asistir a la conferencia porque el concepto en sí le resultaba atractivo. Creía que era una persona afortunada y debía devolver algo a la sociedad. Tenía fuertes principios éticos y creía que debía dirigir su negocio de la mejor manera posible, pero sentía que no era suficiente "no hacer daño"; que quería hacer más, pero ¿qué? ¿Más donaciones a la comunidad?

Como gerente escéptico que era, todo lo que escuchó le parecía demasiado bueno para ser verdad, por lo que intercambió impresiones con otros gerentes que participaban en la conferencia. Algunos le dijeron que habían comenzado algunos programas y habían logrado cierto éxito; otros pocos, le dijeron que sus esfuerzos no habían conducido a los resultados esperados, tal vez porque las expectativas eran altas o porque no tenían experiencia. La gran mayoría eran tan escépticos como él.

Así que decidió consultarlo con sus directivos, algunos de los cuales eran también accionistas. Les explicó los aspectos más destacados de la conferencia y su deseo de "hacer algo". La mayoría había oído hablar de esas ideas. La Directora de Administración, Silvia Puig dijo que ya estaban haciendo algunas cosas, y les recordó que estaban patrocinando un equipo de fútbol infantil y haciendo donaciones a algunas ONG locales que se ocupaban de los niños y las personas sin hogar. El Director Financiero, Marco Forné preguntó cuáles eran los beneficios financieros de la participación en "esas prácticas responsables". El gerente de producción, Christian Ferrati vio cierto potencial en agilizar los procesos para reducir sus materias primas y el consumo de energía y tal vez, en reutilizar parte de los residuos generados, pero estaba preocupado por el impacto de los cambios en el proceso de producción y los costos de las reformas. La Subgerente de Recursos Humanos, Patricia Bottecchia no tenía ni idea de cómo o por qué debía involucrarse en estos temas.

Después de mucho debate, Adrián llegó a la conclusión de que "había que hacer algo" más allá de las donaciones ocasionales tradicionales, pero no tenía claro sobre cómo proceder. Christian, dado su sesgo técnico, sugirió que contrataran a algunos consultores especializados para que les asesoran sobre qué sería lo más eficaz. Silvia, que también supervisaba el sistema de gestión de la información, sugirió buscar en internet si podían descargar uno de esos programas que permiten hacer un diagnóstico automatizado de la situación actual. Tal vez les dieran algunas sugerencias basadas en los resultados de otras empresas que ya hubiesen realizado ese diagnóstico. Marco, el tacaño, respaldó la idea de gastar poco o nada con entusiasmo.

Adrián era escéptico sobre las soluciones genéricas, pero pensó que podría ser un buen punto de partida, mientras no tuvieran una mejor idea sobre qué estrategia seguir. Por haber propuesto la idea se le asignó a Silvia la tarea hacerlo y de reportar al grupo en dos semanas. Ella aceptó, pero advirtió que necesitaría la ayuda de todos, porque a pesar de que conocía el funcionamiento de toda la empresa, su conocimiento no era lo suficientemente detallado. "No hay problema, pregúntanos todo lo que necesites saber" fue la respuesta unánime.

Después de dos semanas se convocó una reunión para discutir los resultados. Silvia había encontrado varios cuestionarios en línea sobre autoevaluación de RSE y había elegido el más amplio, suponiendo que proporcionaría una evaluación completa. Tenía cerca de 200 preguntas sobre las llamadas “grandes áreas de acción de la RSE": Gobierno, Ética y Corrupción, medio ambiente, proveedores, empleados, comunidad, clientes y productos.

Lamentaba haber seleccionado el cuestionario más amplio, porque era tan doloroso como sacarse una muela el responder a todas las preguntas. Sin embargo, ella creía que el ejercicio había valido la pena, ya que sabía ahora mucho más sobre lo que la empresa estaba y no estaba haciendo en esas áreas, mucho más que ninguno de sus colegas.

El instrumento que había seleccionado otorgaba puntuaciones parciales y globales que se podían comparar con aquellos que habían respondido al cuestionario antes. La pregunta unánime en la reunión fue: "¿Cómo quedamos", y la respuesta obvia: "Bastante mal". ¿Por qué? "Porque que no estamos involucrados en muchas de las actividades previstas por el cuestionario" “Por ejemplo, nos salió muy baja la puntuación en las preguntas de los proveedores, ya que no comprobamos ni promovemos sus prácticas responsables.”

Christian preguntó "¿Qué se supone que debemos hacer si nuestro principal proveedor de acero es el único que podemos utilizar? Tal vez tenemos unos pocos proveedores de menor importancia en los que sí tengamos elección y en los que podamos influir".

"Otro caso en el que nos salió bastante mal es el tema de la gobernabilidad, ya que no parece que tengamos los procesos previstos a nivel de la Junta Directiva, como tampoco tenemos comités de remuneración, de auditoría, de sostenibilidad y de riesgo".

Ahora fue Adrián quien preguntó: "¿Por qué necesitamos todo eso si somos una sociedad anónima de capital privado, todos somos directores, no hay consejeros externos, y sabemos todo lo que está pasando a través de la comunicación permanente entre nosotros mismos?"

"¿Estamos bien en algo?". "Sí, al cuestionario parece que le gustan nuestras donaciones".

Ahora fue Marco el que habló: "Y ¿qué obtenemos a cambio de ese dinero? ¿Hay algo más que estemos haciendo bien?",

"Bueno, parece que estamos en la media en nuestra gestión de los empleados, aunque parece que podríamos hacerlo mucho mejor, y lo estamos haciendo bien en el tema de la corrupción, aunque no tengamos un Código ético".

Adrián dijo: "Afortunadamente no estamos corrompiendo a nadie a pesar de que Dios sabe lo difícil que es hacer negocios en este país sin la ayuda de los "pagos de facilitación". En cuanto al Código de Ética, yo preferiría tener ética antes que un código escrito, pero sin duda deberíamos dotarnos de algún tipo de código de conducta / ética / valores, o como lo llamen. Tal vez nos puede ayudar el tener una declaración escrita que podemos utilizar como referencia".

Entonces intervino Silvia: "Tener un código sin duda ayudaría, pero espero que se apoye con un proceso para cumplirlo; de lo contrario será otro pedazo de papel". "Ah, y por cierto, los resultados no son buenos tampoco en las secciones de productos y clientes, ya que no parece que nos preocupemos por la responsabilidad de nuestros productos y su impacto en los clientes, aunque proporcionemos un muy buen servicio al cliente".

Una vez más, Christian, el gerente de producción intervino: "¿Cómo pueden nuestros productos ser irresponsables y cómo se supone que nosotros, un pequeño proveedor, controlemos lo que los clientes hacen con nuestros productos?"

Después de mucha discusión sobre estos temas, todos tenían claro que el ejercicio había sido útil para abrirles los ojos, pero que era muy limitado como herramienta para establecer una estrategia de RSE. Se acordó que era demasiado genérico, que no se centraba en la realidad de la empresa y su entorno empresarial. La conclusión general fue que "lo barato sale caro" y que era mejor tener el asesoramiento de algunos expertos para desarrollar una estrategia hecha a medida para la empresa. Es mejor gastar algo de dinero en esto que embarcarse en actividades que no sean eficaces o eficientes, y peor aún, que podrían crear expectativas que no pueden cumplirse. En este punto Marco, a regañadientes, accedió a "gastar" algo de dinero.

"Invertir Marco, invertir, que esto no es gastar" puntualizó Adrián.

Ahora que habían decidido buscar asesoramiento externo, la discusión se trasladó a quién y cómo. Era evidente a todos que no podían permitirse el lujo de contratar a las grandes empresas de consultoría y que tendrían que optar por algo más sencillo. A pesar de que Adrián tenía reservas con este tipo de empresas pidió a Silvia hacer algo de investigación y presentar los resultados en una semana.

Después de haber hecho la investigación Silvia confirmó que, efectivamente, sería necesaria una consultora más pequeña, pero advirtió que el mercado estaba lleno de aficionados en esta área. Muchos consultores creían que después de haber tomado un curso de RSE en alguna institución de entrenamiento (también llenas de aficionados) eran consultores expertos. Silvia mencionó que este era un campo que se estaba expandiendo rápidamente y que al no ser todavía una disciplina académica o una profesión, cualquiera se consideraba capacitado para ejercer.

"No me gusta sugerirlo, pero tal vez necesitamos un consultor para hacer la búsqueda de un consultor adecuado a nuestro caso", dijo Adrián. "No creo que debamos gastar recursos para gastar más recursos en algo que puede ser un desperdicio de todos modos", añadió Marco. "Está bien, no vamos a contratar a un consultor para encontrar un consultor, pero como creo que podríamos estar perdiendo mucho si no conseguimos la asesoría más adecuada, especialmente dada la profusión de expertos no expertos, llamaré al ponente principal en la conferencia para preguntarle si conoce a un consultor adecuado para nosotros, esperemos que no sea ella misma. También voy a preguntarle si nos puede escribir unos términos de referencia para el trabajo de modo que podamos decirle al consultor exactamente qué necesitamos” concluyó Adrián.

Finalmente se contrató a una consultora encargada de una misión muy específica: Preparar una estrategia para mejorar la contribución de la empresa a la sociedad y el medio ambiente, teniendo en cuenta que los recursos financieros y de gestión son muy limitados. Adrián describió la tarea: "No podemos involucrarnos en todo, sólo en aquello en lo que podamos conseguir el mayor impacto, que nos recompense con una cierta apreciación de la sociedad por nuestros esfuerzos y que se pueda manejar con un modesto aumento de nuestros recursos, y si es posible que proporcione algún rendimiento financiero (esto lo añadió Marco), teniendo en cuenta que nuestra primera responsabilidad es ser una compañía financieramente viable. Y para que sea viable desde el punto de vista financiero y de gestión, la implementación debería ser por etapas sobre los próximos cincos años.”

Después de un mes, la consultora, Mayte Ramírez, una ex gerente de RSE retirada de una gran empresa, les presentó su propuesta para la estrategia de RSE para CC. Ella había entrevistado a los directores de los diferentes departamentos para conocer sus actividades y había hablado con algunos empleados individuales con el fin de conocer las condiciones de trabajo. Había visitado la comunidad que rodea la planta y oficinas y había conversado con algunas ONG que trabajan en la zona. Habría querido consultar con algunos clientes, proveedores y los gobiernos locales, pero el presupuesto para la tarea era reducido y sólo fue capaz de hacer algunas llamadas telefónicas. Sin embargo, logró elaborar recomendaciones sobre la conducta responsable en la mayoría de las áreas. 

Sobre gobierno corporativo, sólo recomendó  que se mantengan registros adecuados de las reuniones formales e informales de la Junta Directiva, en particular las relacionadas con la gestión financiera y de personal y sugirió que el grupo informal que había estado discutiendo estas cuestiones se reuniese periódicamente para discutir las actividades y resultados de la acciones de RSE y se mantuviesen registros apropiados. Sobre Ética y Corrupción sugirió que, efectivamente, se desarrollara una declaración de valores y un código de conducta para su difusión entre los empleados en reuniones formales las cuales debían ser lideradas por el director de cada departamento. Además, recomendó el desarrollo de un proceso de consideración de denuncias, donde se puedan hacer alegaciones, de forma anónima, para ser considerados por un comité informal de tres directivos. Sólo en el mediano plazo, y en caso de necesidad, recomendó que se establezca un comité formal. A medida que la empresa crece, es importante que todos los empleados conozcan y compartan los valores de la empresa.  En materia de impuestos, dijo que no hizo ninguna investigación porque supone que la empresa paga todos los impuestos que le corresponden. Marco inmediatamente intervino: “Por supuesto que se pagan todos los impuestos................ o eso creo.”

En las cuestiones ambientales, se dio cuenta de los problemas relacionados con el ruido y la contaminación del aire, que podrían ser cada vez más preocupantes, y sugirió medidas de mitigación, en particular dentro de la planta de producción. El consumo de energía parecía ser elevado y recomendó buscar maneras de sustituir energía térmica por fuentes de energía renovable. En esto Christian objetó que el gasto en  energía sería mayor. Mayte recomendó un enfoque gradual y comenzar buscando la eficiencia energética en los procesos de producción como un objetivo a mediano plazo, tal vez aprovechar algo del calor generado y mejorar la eficiencia de algunos de los motores. También recomendó el reciclaje de algunos de los residuos. El consumo de agua era también significativo y sugirió formas de reutilización de agua y el calor acumulado al ser utilizada para enfriar partes del proceso. El diseño de todo esto se debía iniciar de inmediato, pero con objetivos de implementación. En cuanto a los principales proveedores, su posición fue que poco se podía hacer en el corto plazo, pero sugirió que buscasen proveedores más responsables, en particular para los insumos donde existen más alternativas, una vez que tuvieran más experiencia en “producción responsable”. En cuanto a las condiciones de trabajo, se recomendó poner en marcha en el corto plazo medidas para mejorar la ventilación y reducir el ruido en la planta. En cuanto a los beneficios laborales, se consideró que eran razonables comparados con el sector, pero después de conversar con algunos empleados se sugirió la revisión de los programas del seguro médico y de instituir un programa de reconocimiento o premio para los trabajadores más productivos y los que proporcionen las sugerencias más eficaces para mejorar el ambiente de trabajo. Como de costumbre Marco se quejó de que esto costaría recursos, pero Mayte explicó las características de muchos de estos programas que casi no cuestan nada, que no son una cuestión de reconocimiento económico (aunque se podría considerar en el mediano plazo) sino más bien un reconocimiento público, no monetario, dentro de la empresa y la comunidad. Sería deseable relacionar las bonificaciones a la consecución de los objetivos de responsabilidad, pero esto está por encima de las posibilidades de una empresa como esta, dada la complejidad de obtener la información, y no se recomendó.

Respecto a acciones con la Comunidad, recomendó un compromiso más proactivo y enfocado. Las donaciones están muy bien, pero la mayoría de las veces se dan por sentadas y no hay límite a las peticiones de ayuda. Mayte propuso una estrategia que conlleva algunas donaciones, pero dentro del contexto de un programa coherente, relacionado directamente con un grupo específico de ONGs, y un programa de voluntariado con impacto, nada de  plantar árboles o limpiar calles. Teniendo en cuenta las necesidades percibidas de la comunidad, recomendó no dispersar esfuerzos y sugirió concentrar todos los esfuerzos en los temas de educación y formación: donaciones, apoyo a ONGs y voluntariado, incluyendo formación en la empresa de algunos jóvenes de la comunidad. La consultora hizo hincapié en la necesidad de concentrar el esfuerzo en aquello de mayor impacto y que pueda ser observado y reportado. También sugirió coordinar esto con el municipio para mejorar la efectividad y tal vez establecer una alianza para aunar esfuerzos y mejorar la relación con la comunidad y el gobierno local. Dados los problemas financieros de la municipalidad sugirió que la empresa se ofrezca voluntaria para ayudar en la gestión financiera y asesorar sobre temas presupuestales y de gestión de inversiones.

En cuanto a la mejora de la responsabilidad de los productos, Mayte sugirió que se concentren en el asesoramiento a clientes más pequeños sobre la correcta utilización de los productos y la disposición de los residuos, una vez utilizados. También sugirió estar atentos a lo que otras empresas similares estaban haciendo para mejorar la fiabilidad de sus productos. Sobre los clientes, sugirió que obtuvieran retroalimentación más sistemática sobre la satisfacción del cliente y el rendimiento de los productos.

Después de toda esta extensa explicación, Patricia, la que originalmente pensó que esto no tenía nada que ver con ella, le preguntó cuál era el papel que se esperaba de ella en todo esto. Mayte explicó que su papel era crítico. Tenía que asegurarse de que la contratación, el desarrollo, la evaluación y promoción del personal fueran consistentes con los valores y objetivos de responsabilidad de la empresa. Ella jugaba también un papel activo en asegurar la participación de los empleados en esos esfuerzos y proporcionar información a los administradores para mejorar ese compromiso, que es crucial para el éxito del programa. Después de todo, la alta dirección ordena pero es la tropa quien implementa. Su papel era el de pasar de la administración pasiva de los recursos humanos a una gestión proactiva del capital humano. "Vaya, no sabía que podía ser un recurso tan valioso. Contad conmigo, pero necesitaré el apoyo de todos vosotros, no todo es tan evidente.”

"Antes de irte, déjame hacerte una pregunta. En el seminario, oímos hablar mucho de la necesidad de producir un informe de sostenibilidad como parte de una estrategia de responsabilidad ¿Cuál es su opinión sobre esto? "preguntó Adrián. "Sí,  hay casi una obsesión acerca de la elaboración de informes de sostenibilidad, especialmente promovidos por toda una industria de consultores que gira alrededor de los informes de sostenibilidad. Sin embargo, los informes de sostenibilidad no son para todo el mundo, y mucho menos para las PYMEs. Son caros de preparar y, en muchos casos, no son herramientas muy eficaces (Marco sonrió). Pero esto no quiere decir que no se tenga que informar acerca de las actividades, significa que una PYME tiene que enfocarse y no matar mosquitos a cañonazos. Se tiene que comenzar a recoger datos sobre algunos indicadores claves del rendimiento a fin de seguir el progreso y ojalá medir el impacto de las actividades en los grupos de interés y en sus actividades. En este caso se deben preparar informes específicos según la audiencia al que van destinados, por ejemplo, boletines de noticias para los empleados, reuniones y folletos sencillos para la comunidad, las ONG y los gobiernos locales, retroalimentación para los clientes, una sección en su página web, etc. Una recopilación exhaustiva en un informe de sostenibilidad es algo que se puede considerar en una fecha posterior, en base a la experiencia recogida en estos informes parciales, focalizados. Obviamente, tendrá que consolidarse toda esta información para consideración de los directivos. Lo más probable es que sea una grata sorpresa al darse cuenta de todo lo que ya se estaba haciendo en beneficio de la sociedad y lo que están lograndoAdemás, todo este proceso sirve para aunar criterios y voluntades y formar equipo alrededor de la responsabilidad” concluyó Mayte.

Adrián dijo: "Esto es muy útil y puede llevarnos un tiempo. Silvia puede empezar a trabajar en ello ". "Yo podría ayudar a Silvia en estas tareas, si quieren", dijo Mayte. "Bueno, lo pensaremos".

Para ser coherente consigo mismo, Marco, una vez más, pidió a Mayte entrar en más detalles acerca de los costos esperados de sus recomendaciones y los beneficios financieros reales. Mayte respondió que la mayor parte de los costos podrían ser cuantificables, pero muchos de los beneficios no y requerirá el juicio de los directivos para evaluar la relación costo/beneficio.  Les recordó la frase atribuida a Einstein de que “no todo lo que se puede contar cuanta ni todo lo que cuenta se puede contar”. Podría ser demasiado costoso implementar un sistema de medición formal de costes y beneficios, sin embargo, se debería tener un sistema de información que se acomode a las limitaciones financieras y de gestión. Depende de la gerencia determinar la intensidad y la velocidad con que se considera viable implementar el programa. Para aplacar a Marco, Mayte sugirió que comiencen con las acciones con mayores posibilidades de producir beneficios financieros y resultados en el corto plazo, como el ahorro en el uso de insumos, y luego pasar a las actividades cuya rentabilidad no sea tan clara o directa. Adrián se dio cuenta de que Marco era un hueso duro de roer pero estaba seguro de que poco a poco, al darse cuenta de los beneficios del programa, se convertiría.

Todos estaban bastante satisfechos con el ejercicio, que la estrategia parecía factible, ya que era flexible y se concentraba en lograr un impacto. Todos, con alguno que otro más reacio, estaban convencidos de que cualquier programa tenía que ser aplicado sin prisa pero sin pausa, y que no debían subestimar el esfuerzo.

"Si estamos todos juntos en estos esfuerzos podemos hacerlo. Estoy seguro de que dentro de unos años estaremos encantados de habernos dedicado a este programa ", concluyó Adrián.

Referencias


Vives, Antonio (2014) Guías para la Responsabilidad Social en las PyMEs: Efectividad de herramientas de autoevaluación. Globalización, Gobernabilidad y Competitividad, Vol 8, No. 2, May-Aug.  Una versión previa, en inglés se puede leer en  www.researchgate.net/profile/Antonio_Vives2/publications

Vives, Antonio (2010) “Responsible practices in small and medium enterprises”, Capítulo 8 en  Gower Handbook of Corporate Governance and Corporate Social Responsibility, Aras, Güler y Crowther David (eds.) Grower Publishing, Surrey, England.

Vives, Antonio y Peinado-Vara, Estrella (2011) Responsabilidad Social de la Empresa: Manual de Gestión, Banco Interamericano de Desarrollo y Cumpetere, Washington. http://www.cumpetere.com/Documents/LIBRO%20RSE.pdf  

Vives, Antonio, Corral, Antonio e Isusi, Iñigo (2006), Responsabilidad Social de la Empresa en las PyMEs de Latinoamérica. Banco Interamericano de Desarrollo. Washington. http://www.cumpetere.com/Documents/RSE%20en%20PyMEs.pdf



sábado, 18 de junio de 2016

Primera memoria de RSC de ABANCA: ¿Comunicación veraz? Primera parte



ABANCA es la institución financiera creada por la privatización de la antigua caja de ahorros Novacaixagalicia (rescatada por el Fondo de restructuración ordenada bancaria, FROB) y su fusión con Banco Etcheverría, a través de su casa matriz Banesco, un banco con sede en Venezuela.  Acaba de publicar su primera Memoria de Responsabilidad Corporativa con evidente orgullo.  Ha sido lanzada en un evento con despliegue publicitario y difundido en algunos medios de comunicación.  

Son muy laudables los esfuerzos por publicar una memoria de RSC para una institución cuyo capital es netamente privado (no cotiza en bolsa) por lo que la divulgación de esa información es totalmente voluntaria (tampoco la exige la regulación bancaria).  Pero como institución financiera tiene responsabilidades ante la sociedad ya que capta recursos del público y los coloca con el público (personas naturales y jurídicas).  Tiene activos bajo gestión de más de Euros 56.000 millones por lo que su impacto es considerable.  Además, dada la historia de la institución, originalmente una mutualidad, una caja de ahorro, y que en su rescate se utilizaron fondos de los contribuyentes españoles a través del FROB, es lógico que quiera informarle a la sociedad sobre como asume su responsabilidad ante ella.

Dada la prominencia que se le ha querido dar a la memoria y por la influencia que parece querer tener sobre la opinión pública en esta primera parte analizaremos la nota de prensa del lanzamiento.  En una segunda parte analizaremos la responsabilidad social de ABANCA tal y como se refleja en la memoria.  Nuestro objetivo general con este análisis es contribuir a que las partes interesadas en la RSC hagan un análisis más cuidadoso de las aseveraciones y contenido de esos anuncios e informes y por ende, a la larga,  contribuir a mejorarlos en contenido y calidad.

Anuncio de la memoria

Conjuntamente con el evento de lanzamiento el 16 de junio de 2016 ABANCA emitió una nota de prensa.  El título y el subtítulo son los siguientes:

·       ABANCA recibe la máxima certificación internacional por su primera Memoria de Responsabilidad Social Corporativa.
o    El documento sigue el modelo Global Reporting Initiative, que asegura la veracidad y relevancia de la información presentada

En el cuerpo del comunicado de prensa reiteran que:

ABANCA ha seguido las directrices establecidas en la Guía para la Elaboración de Informes de Sostenibilidad del Global Reporting Initiative (GRI), metodología reconocida internacionalmente que acredita la veracidad, exhaustividad y relevancia de la información presentada…… Como garantía adicional, la memoria ha sido verificada por KPMG Asesores de acuerdo con la norma ISAE 3000.

Aun  suponiendo que el documento sigue los lineamientos del GRI, lo que analizaremos en la segunda parte, es de destacar que ni el GRI ni los lineamientos “aseguran la veracidad y relevancia de la información presentada.  El GRI como institución no participa en ninguna parte del proceso de preparación y presentación de informes y se puede conformar con los  lineamientos con independencia de la veracidad y relevancia de la información.  De hecho, estos dos aspectos son lo que mayores suspicacias levantan en la sociedad ya que es muy difícil constatarlos y los usuarios dependemos de la palabra de los dirigentes (más adelante comentamos la revisión independiente).

El informe tampoco puede haber recibido la máxima certificación internacional” ya que no existe una institución que certifique estos documentos (del Diccionario de la RAE: Certificar: Asegurar, afirmar, dar por cierto algo; Hacer constar por escrito una realidad de hecho). ¿Qué se certifica de la memoria?  

En todo caso ABANCA debería decir cuál es autoridad reconocida que ha certificado la memoria e incluir el documento de certificación en la memoria

En los lineamientos anteriores del GRI, los G3, la empresa se autocalificaba (A,B,C) en cuanto al grado de cumplimiento con los lineamientos en cuanto a la cantidad de la información sugerida que se divulgaba, pero nunca sobre la veracidad o relevancia de la información. Y si el informe era sometido al GRI para que verificara si se habían cumplido sus requerimientos de contenido se podía añadir la frase “GRI checked” a la auto calificación.  Adicionalmente se podía añadir un “+” a la auto calificación si el informe había tenido algún tipo de verificación por revisores externos.  Pero aun estos símbolos no indicaban que el GRI tuviera opinión alguna sobre el informe.  De hecho este sistema de auto calificación fue tan abusado por las empresas que se cambió en el 2014 por los actuales lineamientos G4 que no conllevan calificación alguna.

ABANCA sí ha obtenido en este caso confirmación del GRI, a través del Content Index Service de que se han aplicado los criterios establecidos para la preparación del Índice de Contenido GRI.  Pero esta confirmación no quiere decir que el informe haya sido certificado ni que la información sea veraz exhaustiva y relevante. Solo quiere decir que el informe contiene lo que dice que contiene en el “índice GRI” y que hace referencia a la sección donde se encuentra. Algunas frases relevantes de la metodología del servicio del GRI:

  • ·   “El Índice de Contenido GRI no verifica, constata o emite juicio sobre la calidad de las informaciones dentro del reporte ni sobre el proceso de preparación de la información….. 
  • El Índice de Contenido no es un servicio de verificación externa.”

  • ·    “Con el Servicio de Índice de Contenido GRI, el GRI confirmará que todas las informaciones correspondientes al G4 en el reporte se encuentran donde dice que se encuentran.”

  • ·  “El contenido del reporte no será considerado.”

Nótese que al titular de nota de prensa se ha añadido en texto la “exhaustividad” de la información presentada a lo que dice el titular. Es imposible que un ente externo pueda emitir un juicio sobre esa exhaustividad ya que es un criterio relativo, depende del ámbito de actuación seleccionado para reportar.  De hecho los lineamientos del G4 piden que se presente información detallada sobre los aspectos materiales, no sobre todas las actividades.  ¿Han incluido información sobre todos los aspectos posibles de la responsabilidad social?  ¿Sobre las actividades de sus empresas sobre las cuales tienen control?  ¿Sobre los proyectos con impacto ambiental y social que financian? Lo analizaremos en más detalle en la segunda parte.

En cuanto a la posibilidad de verificación de la información es posible encargar a instituciones independientes que hagan una revisión de la memoria y que emitan un dictamen, como lo hicieron en este caso usando a KPMG.  Es laudable que en una primeria memoria la institución haya recurrido a estos servicios.  Pero es importante analizar en qué consisten estas verificaciones y los correspondientes dictámenes.  Incitamos al lector interesado a leer el dictamen completo en las páginas 214 y 215 de la memoria (sí, más de 200 páginas)  Reproducimos algunas de las partes pertinentes del dictamen: 


  • ·  “La información revisada se circunscribe al contenido del apartado Índice de contenidos GRI del Informe.”

  • ·   “La Dirección es responsable de la información y las afirmaciones contendida en el mismo.”

  • ·   “Nuestra responsabilidad es llevar a cabo una revisión limitada…..el nivel de aseguramiento obtenido en un trabajo de revisión limitada es inferior al de uno de revisión razonable.  El presente informe en ningún caso pueden entenderse como un informe de auditoría.”

Analizan una pequeña parte de la información (la que pide la empresa) y no se pronuncian sobre la veracidad, exhaustividad y relevancia de la información incluida no ofrecen certificación alguna.  Es de destacar que este dictamen para ABANCA es muy semejante al obtenido por la mayoría de las empresas.  Son pocas las que comisionan una “revisión razonable”. 

Lo que es diferente en este caso es la aseveración de la empresa en su nota de prensa de que ha obtenido la máxima certificación internacional y que algún ente externo ha verificado la veracidad, exhaustividad y relevancia de la información.

Máxima calificación, veracidad, exhaustividad y relevancia

De la discusión precedente el lector podrá verificar si los lineamientos G4 del GRI “acreditan la veracidad, exhaustividad y relevancia de la información presentada” y si las revisiones limitadas de los entes externos “verifican la memoria” u ofrecen “garantía adicionaly si alguien les ha otorgado la máxima certificación internacional.

¿Exceso de celo del departamento de prensa?  ¿Descuido de los responsables de la responsabilidad?  ¿Falta de comunicación entre ambos?  ¿Euforia de primerizo? Difícil saber, pero una de las principales lecciones de la RSC es que la comunicación sobre responsabilidad debe hacerse responsablemente.

Repetimos, es un gran esfuerzo el que ha hecho ABANCA en preparar su primera memoria de RSC, intentar hacerlo de acuerdo a los lineamientos del G4 del GRI y obtener una revisión limitada por parte de entes externos.  El problema está en cómo se “vende” la memoria.  Levanta dudas sobre la credibilidad de la información.

En la próxima entrega analizaremos la responsabilidad social de ABANCA tal y como se presenta en la memoria.