domingo, 11 de octubre de 2015

Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus implicaciones para la responsabilidad de las empresas ante la sociedad. IIa. Parte: ¿Qué pueden/deben hacer las empresas?



I.                Papel de las empresas en el logro de los ODS

A pesar de las dificultades derivadas de los ambiciosos y desenfocados ODS que mencionábamos en la primera parte de esta artículo (disponible aquí), a pesar de no estar dirigidos explícitamente a las empresas, estas pueden y deben tomarlos como guías para las acciones que puedan/quieran emprender como parte de su responsabilidad ante la sociedad dirigida a potenciar sus impactos positivos e identificar otras acciones a emprender fuera de su contexto tradicional.  Así como el Pacto Mundial sirvió como listado ilustrativo para guiar algunas de las acciones de las empresas, los ODS también podrán hacerlo y darle contexto a su comunicación. En las 169 metas, hay para todos los gustos.

Pero la pregunta clave para juzgar el impacto de los ODS es  “¿que habrían hecho las empresas si no existieran los ODS?  La experiencia con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM, puede servir de guía, ya que si bien no tenían a las empresas como objeto de los objetivos (valga la redundancia), algunas se asociaron espontáneamente y la respuesta a aquella pregunta parecería ser que “no mucho”, que fueron usadas más como instrumento de ganarse el favor de la sociedad: “De lo que hemos hecho, miremos que se puede decir que lo hacemos en apoyo a los ODM y reportémoslo como tal.  No se puede generalizar, habrá habido empresas que no tenían entre sus planes contribuir a los ODM más allá de hacer lo que venían haciendo y otras a las que estos las estimularon a intensificar o expandir sus actividades.  Pero estas serían las empresas de los extremos, las que no estaban haciendo mucho o aquellas más ilustradas.

Claro está que hacer una contribución tangible al desarrollo sostenible no está al alcance de todas las empresas.  Son pocas las que pueden hacer un impacto notable y son pocas las que tienen los recursos gerenciales como para incorporarlos en sus estrategias de sostenibilidad.  Esto posiblemente esté limitado a las grandes multinacionales y algunas empresas que por su envergadura o por el tenor de sus actividades (sectores de salud, educación, alimentación, etc.) estén en condiciones de hacerlo. Y aquí nos referimos a esfuerzos incrementales, a actividades que no se han estado haciendo o que no se iban a hacer de todas maneras.  Es muy fácil, y es una reacción natural de las empresas, que cuando se les exigen intervenciones en ciertas áreas hacen un inventario de sus actividades que puedan ser imputadas a esas exigencias y así darlo por cumplido (ver el artículo Obligación de gastar en RSE: ¿Es efectiva? en el que se analizan los casos de Colombia e India donde se ha hecho obligatorio para algunas empresas).  Sí, las grandes empresas ya están actuando en las metas de los ODS como parte de su negocio normal pero la expectativa sería que los ODS las estimule a contribuir aún más[i].  Es la “adicionalidad” lo que cuenta, lo que se hacer, no la imputación ex post de lo se ha hecho en el pasado.

Es de esperar, por ejemplo, que si la empresa tiene un programa de educación para mujeres ejecutivas dirá que está contribuyendo a la meta 5.5  “Velar por la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo ……” y a la meta 10.2  “Para 2030, potenciar y promover la inclusión social, económica y política de todas las personas, independientemente de su edad, sexo……” .  Nótese que las metas dicen “velar” y “potenciar y promover” no dicen “lograr”.

¿Son los ODS solamente para las Telefónicas, Repsols, Unilevers, Nestlés, Nike, IKEA, Google, etc. del mundo?  (“the usual suspects” como se dice en inglés). De hecho, en el único lugar donde se menciona “empresa” en las 169 metas es en la meta 12.6 donde se menciona como objeto a las grandes y multinacionales. En esta segunda parte del artículo analizamos lo que podrían/deberían hacer estas empresa y las implicaciones que puedan tener para otras empresas interesadas.  Esperemos que su interés sea legítimo y no solamente para poder presumir de que se han incorporado al esfuerzo de los ODS (por lo menos en los primeros años habrá mucho interés por esta razón, hasta que pase la novedad).

Para algunos [ii] los ODS proporcionan un marco de referencia para la innovación y para identificar oportunidades de inversión y de actuación. El suscrito es más escéptico o más optimista con respecto a la creatividad de las empresas y no cree que la inteligencia estratégica de las empresas (sobre todo las grandes) necesite de los grupos de trabajo de la ONU para identifiar oportunidades de negocios.  No obstante, es posible que indiquen áreas de inversión del sector público donde algunas empresas puedan participar, por ejemplo en infraestructura social

II.             Apoyo para las empresas

Aprendiendo de la experiencia no tan fructífera de los ODM, esta vez se incorporó al sector privado en las deliberaciones y se lo quiere involucrar en el logro de los ODS.  Sabiendo del escepticismo de las empresas, de la complejidad y dificultad que presentan, la ONU junto con el GRI y el World Business Council for Sustainable Development, WBCSD (organización que agrupa amas de 200 de las mayores empresas del mundo en la promoción de su responsabilidad social y del desarrollo sostenible) ha producido una “brújula” para orientar a las empresas el   SDG Compass; Guide for business action on the SDGs (Brújula de los ODSs: Guía para la acción de las empresas en los ODS). Fundamentalmente la guía recomienda un proceso de implementación de cinco etapas: (1) Entender lo que quieren decir los ODSs para la empresa; (2) Analizar las posibilidades para la empresa y establecer prioridades; (3) Establecer un programa de acción, indicadores y anunciar el compromiso; (4) Integrar el programa en la empresa; (5) Reportar y comunicar.  La clave para el programa es anunciar el compromiso y después reportar. Es este sentido sería como un “Súper Pacto Mundial” aunque sin tener que firmar la carta de adhesión.

Esta brújula de los ODS debería constituir el marco de referencia para que las empresas establezcan sus estrategias de involucramiento en los ODS.  Los pasos propuestos en el gráfico siguiente se explican por sí mismos y no hace falta comentarlos. Solamente queremos destacar la cuarta etapa en el paso tres y la segunda en el paso seis: anunciar públicamente los compromisos que se adquieren y reportar sobre su cumplimiento. Esto puede ser la clave para un involucramiento real, duradero, sincero, no efímero, no circunstancial, como comentamos más adelante. 



Como comentábamos en la primera parte de este artículo, el sector privado fue incorporado tarde y mal en la implementación con los antiguos ODM y ahora la ONU está creando desde el inicio, redes para apoyar la implementación de los ODS.   Una de ellas ha sido creada para servir a las empresas, Business for 2030, creada por el United States  Council for International Business, USCIB.  Esperemos que estas redes se extiendan a otros países y sean más universales.  En un correo que recibí, después de escribir los párrafos anteriores, anunciando la creación de esta red, dice varias cosas, con mucha candidez, que son muy indicativas del enfoque del sector privado a los ODS:  “El objetivo es hacer a la ONU más consciente de las positivas actividades que el sector privado ya está haciendo…”.  O sea, que parte del objetivo de participar es ganar puntos reputacionales.  También dice “ ……..ya hemos incluido más de 130 iniciativas (parte del negocio o de los esfuerzos filantrópicos) para más de 30 empresas cubriendo 70 de los 169 metas”.  O sea, que imputaremos a los ODS lo que ya hacemos.  Nada de malo en todo esto, pero ojalá que apoyen aunque solo se enteren los beneficiarios y que sean actividades nuevas, adicionales, incrementales.  De estas citas también es significativo el hecho de el Consejo cree que ya colaboran en más de 70 de las 169 metas.  Sin ser el sector privado el objeto de los ODS parece que hay mucho margen para la actuación.  Por ejemplo, ya se anunciaron más de 35 compromisos por parte de empresas en el Foro del Sector Privado de la ONU que se celebró con motivo de la aprobación de los ODS.

Para apoyar la implementación, el Pacto Mundial está desarrollando una serie de Matrices Sectoriales para los ODS que contienen guías para las empresas sobre como contribuir y casos de empresas que ya lo están haciendo. A octubre del 2015 se había producido la matriz del sector financiero y estaba en preparación la del sector transporte.  Son muy ilustrativas y ahorran mucho trabajo de análisis.

Es tanto el interés que hasta se ha desarrollado un sitio para que crees tu meme en apoyo a tu ODS favorito:  Global Alliance Goals.

Esto son solo algunas de las iniciativas tendentes a facilitar la participación de las empresas en el logro de los ODS. Es de esperar que en los próximos meses y años, estas iniciativas proliferen.  Posiblemente habrá demasiadas.  Los ODS contribuirán al desarrollo sostenible de las firmas de consultoría y los organizadores de eventos. Son un gran negocio.

III.           ¿El Súper Pacto Mundial?

Pero la clave, como en el caso del Pacto Mundial, es ¿quién le hace el seguimiento, cuales son las consecuencias?  ¿Cuáles son las consecuencias de no cumplir con los objetivos del Pacto Mundial normal? Ninguna, las empresas solo tienen la obligación de informar, no de hacer, no de lograr.  Otro caso semejante fue el de la Cumbre Rio + 20 ¿Cuántos compromisos hicieron las empresas en la Cumbre de Rio + 20 y cuántos se cumplieron? ¿Cuál ha sido el impacto? (ver mi artículo Río + 20: Lo que el Rio nos dejó).

Como mencionábamos, la Brújula de los ODS sugiere anunciar compromisos y reportar sobre sus avances.  Las empresas deberían reportar públicamente, en sus informaciones sobre sostenibilidad, sobre sus compromisos en el corto, mediano y largo plazos y reportar periódicamente sobre el progreso en términos de impactos, no solo de recursos comprometidos o resultados obtenidos.  ¿Qué cambios se han logrado en el desarrollo sostenible?

Esto es lo que ya hacen algunas empresas, lamentablemente muy pocas, en sus metas de sostenibilidad, aunque solo a nivel de indicadores, no de impacto. Hay una reticencia natural de las empresas a comprometerse,  en algunos casos debido a las posibles consecuencias legales y en otros simplemente porque quieren mantener a toda costa la flexibilidad de la gestión.  Ojalá estos compromisos fueran legalmente vinculantes y no solamente expresiones de buenas intenciones. En esto se podría usar el modelo de las empresas por beneficios, que se comprometen, legalmente, a balancear beneficios financieros y sociales. [iii]

El problema con todas estas iniciativas como el Pacto Mundial, los ODM y ahora los ODS es que tienen beneficios y costos muy asimétricos. Tienen beneficios reputacionales por participar, por figurar, pero como no implican obligaciones, o las obligaciones son consigo mismos no hay costos de incumplimiento.  Estas iniciativas, para ser efectivas, más allá de las buenas y honestas intenciones de algunas empresas necesitan la presencia y activismo de una sociedad civil comprometida, activa y con recursos, de instituciones de seguimiento y control más allá de los patrocinadores de los ODS. 

Y esto debería venir acompañado (¡utopía!) de instituciones de la sociedad civil que hagan el seguimiento y control público de estos compromisos y su cumplimiento.

IV.            Que pueden/deben hacer las empresas

A pesar de estas dificultades con los ODS las empresas no deben lavarse las manos y decir que no les competen o que si les competen no pueden hacer nada porque son objetivos difusos o porque nadie se entera.

Usemos como ejemplo el único objetivo que tienen una meta específicamente dirigida a las empresas, el Objetivo 12   “Garantizar un consumo y patrones de producción sostenibles” (¿de quién es la responsabilidad de garantizar?) cuya meta 12.6 que dice: Alentar a las empresas, en especial las grandes empresas y las empresas transnacionales, a que adopten prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes (¿basta con alentar?). Una parte del objetivo está dirigida a las empresas, lo que comentamos a continuación, y la otra a nosotros los individuos consumidores que comentaremos en la siguiente sección. [iv]

La meta es tan general que incluye todo tipo de actividades relacionadas con la responsabilidad de la empresa ante la sociedad: “que adopten prácticas sostenibles”.  No proporciona guías para la acción, no añade nada. Antes por el contrario, hace aparecer como si esa responsabilidad se evacuara con “algunas prácticas”, en vez de pedir que asumieran la responsabilidad por sus impactos como pide la Unión Europea, que es un lenguaje igualmente sencillo pero más incluyente, más cerca de la responsabilidad total que la sociedad debe exigir. Todavía faltaría por exigir que hagan todo el bien que puedan, que busquen, proactivamente impactos futuros (negocios inclusivos, desarrollo económico local, etc.), más allá de la responsabilidad por impactos pasados y presentes (ver mi artículo ¿Cómo interpretar LA definición de la RSE?).  En cuanto a que “incorporen información sobre sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes”, tampoco añade nada a las prácticas habituales.  Se puede decir que la gran mayoría de las empresas podrán decir que han contribuido a la meta 12.6 sin hacer prácticamente hace nada nuevo, sin que ello quiera decir que el mundo es más sostenible.  Habrán adoptado algunas prácticas y reportado sobre ello.

Si el objetivo es que “hagan más cositas”, entonces la guía para la acción son los otros objetivos y metas. No es posible ser exhaustivo en el análisis y en este sentido no cabe más que recomendar que se sigan los cincos pasos de la “Brújula de los ODS” del WBCSD mostrados en la figura precedente.  Cada empresa es diferente, opera en un contexto diferente y asume una responsabilidad ante la sociedad diferente.  Cada una determinará en lo que puede contribuir, presumiblemente dentro de sus líneas de negocios.  Lo que debe quedar claro es que ello no implica salirse de su estrategia de negocios, se trata de informar esa estrategia con la amplia visión que aportan los ODS y adaptarla.  Sería un grave error, aun para las empresas grandes, tratar de hacer de todo con tal de decir que contribuyen al logro de los objetivos (ver mi artículo ¿Hay que hacer de todo?: Sobre los riesgos de generalizar en RSE).

Se han hecho varias encuestas sobre el papel de las empresas en el logro de los ODS, pero lamentablemente es muy difícil  que añadan valor. Por ejemplo, la encuesta de PwC, Make it your business: Engaging with the Sustainable Development Goals pide a los encuestados seleccionar los cinco ODS más relevantes para la empresa.  Cada sector industrial tiene diferentes prioridades y seguramente dentro de cada sector industrial también variarán por empresa y por país.  Adicionalmente si se analiza que contiene cada uno de esos ODS vemos que hay una gran variedad de metas que el titulo muy general del respectivo ODS no puede recoger.  Por ejemplo el Objetivo 9 “Construir infraestructuras resistentes, promover una industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación” incluye metas en construcción de infraestructuras, investigación y desarrollo científico, desarrollo tecnológico, innovación, industrialización, acceso de las PyMEs a los mercados financieros, producción limpia, entre otros.  Si respondemos que el objetivo 9 es una prioridad para nuestra empresa, ¿qué queremos decir? ¿Infraestructura? ¿Financiamiento de PyMEs? ¿Desarrollo tecnológico? ¿Innovación?  Punto menos que imposible que una empresa pueda actuar en todos estos frentes.

Esta misma encuesta presenta también unos resultados muy sorprendentes, para el suscrito, sobre España.  Por ejemplo dice que el 86% (¡!) de las empresas españolas conocen y están comprometidas con los ODS, el 71% están trabajando en planes de implementación y el 31% ya los tiene listos.  El 80% de los ciudadanos de Argentina dicen que es muy importante que las empresas se adhieran a los ODS (¡el 80% sabe lo que lo son los ODS!), pero solo el 50% en EEUU.  Se recomienda al lector que lea el estudio y saque sus conclusiones sobre el valor de las encuestas para guiar las prioridades de las empresas.

Y hay otros resultados que relevan mucho del interés de las empresas en los ODS.  En la encuesta había una pregunta: “¿Si Ud. supiera que una empresa se ha adherido a los ODS, haría esto más posible que Ud. comprara sus productos y servicios?”.  El 95% de los brasileños y 86% de los argentinos dice que sí (¿que otra respuesta se podría esperar?).  O sea, que la “adhesión” a los ODS parece ser un excelente negocio para las empresas.  Adhiérase, anúncielo y pase por el banco.  ¿Y el Desarrollo Sostenible? Bien, gracias.

No vale la pena analizar cada una de las 169 metas para ver donde pueden actuar las empresas. Hay tal variedad de empresas en el mundo y tales son necesidades que no hay duda de que siempre se encontrarán posibilidades de contribuir. [v] Pero lo importante es hacerlo donde este alineado con la estrategia, capacidades y posibilidades de la empresa.  En resumen, no crea en las prioridades de otros.  Analice su empresa, su contexto, sus posibilidades, sus capacidades y decida en que puede/debe contribuir. Y hágalo donde pueda tener impacto y pueda hacerlo de forma consistente y sostenible en el largo plazo.  Decisión personalísima. Como el análisis de materialidad (Materialidad: 12 principios básicos y una metodología para la estrategia de RSE. IIa. Parte).

Y como muy bien dice Mallen Baker en un artículo en su blog Will the new UN development goals help or hinder business sustainability:

Mi expectativa es que los decisores tomarán nota de los nuevos objetivos y hablarán siempre respetuosamente de ellos --- hasta de forma entusiasta--- en principio.  Entonces identificarán sus propias prioridades basado en lo que tiene más sentido desde el punto de vista de sus mayores impactos y de sus stakeholders y dejarán de lado el insumo de la ONU sobre lo que es una prioridad en base a que la ONU no tiene el coraje de priorizar de frente a sus propios stakeholders. ……….Lo que no es un mal resultado.

V.              ¿Qué podemos y debemos hacer nosotros?

Es muy fácil decir que la responsabilidad la tienen los demás, pero de la lectura de este artículo le debe de haber quedado claro al lector que nosotros, las personas, como individuos, como consumidores, como miembros de organizaciones de la sociedad civil, como funcionarios públicos, como empleados o dirigentes, etc. somos los que tenemos la responsabilidad en el logro del desarrollo sostenible.  A fin de cuentas son las personas las que tomas las acciones y decisiones, claro está que dentro de un contexto de reglas de juego, pero podemos usar nuestra libertad de selección para contribuir desde dentro de las instituciones (empresas, gobiernos, medios, centros educativos, ONGs, ets.) y sobre todo como consumidores, favoreciendo las empresas que asumen sus responsabilidades ante la sociedad y lo informan. El consumo responsable cae sobre nosotros.  Pero para ello necesitamos también gobiernos, medios de comunicación e instituciones de la sociedad civil responsables y activistas que diseminen esta información.  El reciente caso de Volkswagen ha sido paradigmático de lo que se puede lograr con la asociación de consumidores, medios, gobiernos (el de California y el de EEUU porque los europeos estaban dormidos) y sociedad civil (ver mis artículos Rankings de RSE y el fraude de Volkswagen y La maldición de la RSE: El VWatergate )

En resumen

Los ODS ofrecen una ambiciosa, aunque lamentablemente desenfocada, guía para las empresas que quieren reconsiderar cuál es su responsabilidad ante la sociedad y tomar acciones.  Las 169 metas son tan amplias que hay para todos, pero de allí el riesgo de tentar a las empresas a involucrarse en actividades donde no tendrán impacto, donde no tienen ventajas comparativas.  Las empresas deben analizar su estrategia de negocios y de responsabilidad, el contexto en que operan, sus capacidades financieras y gerenciales y contrastarlo con las necesidades que plantean los ODS y decidir que pueden hacer.  Algunas empresas, las más avanzadas, a lo mejor podrán ir más allá de adaptar sus estrategias, ampliándolas y expandiendo su campo de acción.  Pero estas son pocas.

Y nosotros, como consumidores, empleados, dirigentes, funcionarios, políticos, académicos, etc debemos ejercer nuestro poder para exigir comportamientos responsables e información sobre ellos……. Y consumir responsablemente.




[i] En el artículo ¡Aleluya! Los ODS ya están entre nosotros   Jaime Silos de Foretica citado en la nota al pie 4 en la primera parte de esta artículo hace precisamente esto.  Para demostrar el potencial que tienen las empresas de contribuir a los ODSs hizo un análisis de lo que las empresas calificadas como “best in class”  por RobecoSAM, que hace las calificaciones para el Dow Jones Sustainability Index, reportan que están haciendo en las áreas cubiertas por los ODS. No es de sorprender que siendo 17 objetivos y 169 metas algo están haciendo.  Si hacemos una donación para una escuelita estamos contribuyen al objetivo 4 sobre educación.  Si regalamos medicinas, estamos contribuyendo al objetivo 3 de buena salud.  Es de recordar que en esta calificación las empresas incluidas son de las más grandes del mundo.

[iii] Ver mi artículo Cuarto Sector: Hacia una mayor Responsabilidad Social Empresarial. Publicado en la Revista de Responsabilidad Social de la Empresa, sep-dic 2012.

[iv] Este es uno de los temas de la reciente Encíclica del Papa Francisco, Laudamo si: Sobre el cuidado de la casa común”  (ver mi análisis en Encíclica Laudamo si: Implicaciones para la responsabilidad de las empresas ante la sociedad)

[v] La empresa de consultoría Corporate Citizenship ha hecho un extensivo análisis de las posibilidades de contribución de las empresas en cada uno de los 17 objetivos, SDS 2015 que recomendamos consultar.

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