miércoles, 27 de junio de 2012

Río + 20: Lo que el Rio nos dejó


En el artículo anterior Lo que el Rio se llevó, comentábamos sobre la falta de mordiente en la declaración final de la Conferencia de la Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, denominada Rio+20, que ha llevado a la frustración de sectores de la sociedad que esperaban acciones mas concretas. En este artículo destacamos algunos resultados de la Conferencia referentes al sector privado.

Cabe aclarar que la Conferencia era sobre desarrollo sostenible como sinónimo del medio ambiente natural y el construido. No era sobre responsabilidad social o sostenibilidad empresarial.  Por ejemplo, la Conferencia no tocó temas de corrupción, derechos humanos, comunidad, ni lo que se suele llamar responsabilidad interna.  La mayoría de los compromisos son en energía (58%) y en agua (17%), con algunos en el tema ciudades, océanos y salud alimentaria.



No obstante, las empresas tuvieron una activa participación, en particular en el foro Rio+20 Corporate Sustainability Forum.   Este foro si cubrió temas en la intersección de empresa/desarrollo sostenible, a través de 150 seminarios, con mas de 2.700 participantes.  El Foro produjo un documento Overview and Outcomes que describe los principales resultados de los seminarios y las recomendaciones a terceros (no las llegué a contar pero parecen ser mas de 100 recomendaciones). Pero lo más llamativo es que lista las empresas que han hecho compromisos.  Las empresas hicieron más de 200 compromisos, además de los compromisos y resoluciones de gobiernos, asociaciones existentes y otras constituidas ad hoc para el evento, instituciones como el Pacto Mundial entre otras.

Muchos de estos compromisos son cosas que ya venían haciendo pero que se han reiterado en el contexto de la Conferencia, (en muchos casos parece que para ganar publicidad).

Algunos compromisos son ilustrativos de buenas intenciones, pero poco impacto.  Algunos ejemplos:

·         Telefónica se compromete ahora a usar 30% menos de energía en redes por acceso equivalente para el 2015 comparado con el 2007.  Pero esta es una meta antigua y sobre el que en los primeros cuatro años ya había logrado reducción del 20%.  Le falta un 10% sobre los siguientes cuatro, 2012-2015. No se vale reciclar, cabría renoval el compromiso.

·         El Pacto Mundial de España se compromete a facilitar el acceso a 1.000 PyMEs a entrenamiento en línea para apoyarlos en la medición y reporte de la implementación de los 10 principios. Este programa existe desde hace mas de un año y forma parte de un programa del Instituto de Crédito Oficial.  Por cierto el contenido del programa es confidencial, solo accesible a las PyMEs que firman un contrato.

·         Red del Pacto Mundial de Uruguay se compromete a doblar el número de miembros.  En artículos anteriores hemos comentado lo fácil que es ser miembro del GC y el poco compromiso que ello representa.  Quizás un mejor compromiso hubiera sido el mantenimiento de un x% como miembros activos, durante los próximos cinco años, así se buscarían miembros comprometidos.  No está a la altura de otros compromisos.

·         Coca Cola se compromete para el 2013 implementar un sistema de estándares para la sostenibilidad del recurso agua.   No revela cuales son los estándares.

·         Cinco bolsas de valores  se “comprometen a trabajar” con inversionistas empresas y reguladores para promover diseminación de información sobre aspectos sociales ambientales y de gobierno corporativo en las empresas listadas en sus bolsas.   ¿Porqué no comprometerse a hacer obligatoria, en un plazo prudencial, la diseminación de esa información como condición al listado?  Las cinco bolsas son Estambul, Johannesburgo, Egipto, Sao Paulo (cuatro mercados emergentes que tienen índice de sostenibilidad) y NASDAQ  ¿Y donde están Nueva York, Londres, Frankfurt, Paris, Madrid, Tokio, Shanghái, etc. ?

Otros compromisos representan lo que parecen ser legítimos esfuerzos de contribuir a una sociedad y planeta mejores
 
·         Kimberly-Clark se compromete a cambiar la fuente del 50% de sus fibras de madera de bosques naturales a fibras alternativas.  Esto representa un cambio en la forma de hacer el negocio.

·         25 empresas de la iniciativa Caring for Climate se comprometen a calcular sus emisiones de gases de efecto invernadero, establecer metas de reducción y reportar anualmente y someter los resultados a la auditoria independiente.  Se comprometen además a reportar las emisiones a lo largo de sus cadenas de suministro. Son sólo 25 empresas pero a lo mejor establecen la buena práctica a ser imitada por las empresas que hacen contribución significativa a las emisiones.

·         Unilever se compromete para el 2020 a comprar el 100% del aceite de palma de fuentes verificadas.  Requiere grandes esfuerzos que contribuirán a la certificación del suministro y pueden alterar los precios.

·         Total (empresa petrolera) se compromete a aportar acceso a lámparas solares a 5 millones de personas de bajos ingresos.

Afortunadamente la sociedad civil ha creado instrumentos se seguimiento de muchos de estos compromisos, destacándose el desarrollado por el Natural Resources Defense Council, NRDC, bajo el nombre de Cloud of Commitments.  Al 25 de junio de 2012 listaban 212 compromisos disponibles al público.  Iniciativa muy laudable de una institución muy seria y que probablemente es un resultado de la frustración de ver tantos compromisos que se caen por la borda.  Falta ver cuanto tiempo durará la capacidad del NRDC de hacer seguimiento de estos compromisos.

Este brevísimo resumen no hace justicia a los resultados del foro Rio+20 Corporate Sustainability Forum y el lector interesado debería leer el documento Overview and Outcomes y consultar el sitio de seguimiento mencionado arriba y decidir por su cuenta si representan una contribución a la sociedad, o constituyen intentos de obtener visibilidad.

Se han dado importantes pasos hacia adelante.  Esperemos que esta vez sea en serio.  Pero para que esto fuera así debería haber consecuencias al incumplimiento.  Las consecuencias para el planeta y la sociedad las intuimos, pero las consecuencias para los que incumplan sus compromisos son mucho más inciertas, sobre todo al no haber instrumento de control mas allá de la misma sociedad, que ha demostrado tener poca continuidad.  Se está desarrollado fatiga social sobre tantas promesas.

Esperemos que no sean resoluciones de Año Nuevo.