miércoles, 22 de mayo de 2013

¿A quién le importan los Derechos Humanos en la empresa?


El 21 de mayo se aprobó en el congreso de los Diputados de España la Enmienda transaccional a la proposición no de ley sobre responsabilidad social corporativa y derechos humanos, presentada por el diputado socialista Ramón Jáuregui, ante lo que parece ser la indiferencia casi total de los diputados (ver la foto, debe ser que seguían el pleno desde sus oficinas o desde el bar porque al final asistieron a la votación, cuyo resultado fue: Si: 318 No: 1 Abstenciones: 4).  Parece que el tema es considerado lo suficientemente inocuo como para que pase sin ni siquiera la asistencia de sus señorías.

Es cierto que es una proposición no de ley, pero era de esperarse un poco más de interés de los servidores públicos del país en el tema de la responsabilidad social de las empresas en el respeto y protección de los Derechos Humanos.  Y tomado una página de las propuestas del activista político italiano Beppe Grillo, a lo mejor se podrían ahorrar costos en el funcionamiento del Congreso de los Diputados.




La compacta resolución se refiere al marco del respeto de los DDHH por parte de las empresas y propone el respaldo a la implementación de los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos: puesta en práctica del marco de las Naciones Unidas para "proteger, respetar y remediar"   que fueron respaldados el 16 de junio de 2011 por el Consejo de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos.  Entre otras recomendaciones, propone:

·         La incorporación de los principios rectores sobre Empresas y Derechos Humanos puestos en práctica en el marco de Naciones Unidas para “proteger, respetar y remediar”, al segundo Plan de Derechos Humanos que está elaborando el Gobierno. 
·         Trasladar y proponer al Consejo Estatal de la Responsabilidad Social Empresarial, la incorporación a sus trabajos del Informe sobre los Principios Rectores ………..con el fin de emitir un informe respecto a las medidas que pudieran ser adoptadas.
·         Analizar la manera de vincular el cumplimiento de las empresas en materia de Derechos Humanos a la recepción de apoyo oficial del Estado, fomentando la elaboración por parte de las mismas de Planes Específicos referidos al deber de respeto, compromiso, análisis de impacto y diligencia debida en materia de Derechos Humanos y promoviendo la transparencia y la información sobre su cumplimiento.
Este último aspecto es de mayor relevancia para las empresa y ya estaba establecido en el Principio 15 que dice que Para cumplir con su responsabilidad de respetar los derechos humanos, las empresas deben contar con políticas y procedimientos apropiados en función de su tamaño y circunstancias, a saber:

  • ·   Un compromiso político de asumir su responsabilidad de respetar los derechos humanos;
  • ·    Un proceso de diligencia debida en materia de derechos humanos para identificar, prevenir, mitigar y rendir cuentas de cómo abordan su impacto sobre los derechos humanos;
  • ·    Unos procesos que permitan reparar todas las consecuencias negativas sobre los derechos humanos que hayan provocado o contribuido a provocar.


EMPRESAS: FAVOR TOMAR NOTA PARA ADAPTAR SUS POLITICAS Y PROCEDIMIENTOS

Esto es clave para que no se queden en letra muerta, aunque sólo son condición necesaria para la implementación de los principios.  Faltaría, como siempre, la implementación.

La adopción de las recomendaciones permitía que España adquiriera un liderazgo en el respeto, protección y remedio de los Derechos Humanos por parte de las empresas.

El lector interesado sobre el impacto sobre la RSE de las empresas puede ver la serie de cuatro artículos que publique en mi blog, el último de los cuales fue ¿Son los derechos humanos SOLO responsabilidad de la empresa?: Cuarta Parte


domingo, 19 de mayo de 2013

¿Qué deben hacer las multinacionales ante violaciones de DDHH en la cadena de valor?


Con motivo de varios desastres en la cadena de valor de las multinacionales de prendas de vestir publicamos un artículo (Violaciones de DDHH en la cadena de valor: ¿me voy o me quedo?) e hicimos una encuesta preguntando qué deben hacer las empresas ante estos eventos: ¿quedarse o irse? ¿Cuál debe ser su estrategia?.  En este artículo analizamos las opiniones de 50 de nuestros lectores[i], la reacción de algunas empresas y algunas lecciones aprendidas.

El total de muertes por el colapso de las fábricas en Bangladesh llegó a más de 1.200 (aunque con la buena noticia de una superviviente después de 17 días bajo los escombros).




¿Qué opinaron nuestros lectores?

La encuesta tenía dos grandes preguntas que pretendían recabar la opinión de los lectores sobre las estrategias de las multinacionales ante violaciones en las condiciones de seguridad del trabajo. En la primera se preguntaba por su responsabilidad en la cadena de valor con posibles respuestas basadas en el nivel de involucramiento en asegurar condiciones idóneas.  La gran mayoría favorece una responsabilidad muy amplia, el 64% dice que las empresas deberían ir más allá de las regulaciones nacionales e internacionales y asegurarse que el país tiene regulación, supervisión, control y penalización adecuados a los estándares internacionales de la industria. 

Esta es la estrategia que aparente están adoptando los grandes compradores europeos, en tanto que los de EEUU parecen favorecer la estrategia de asegurarse que sus proveedores tienen condiciones de trabajo seguras (no está claro cuáles serán los estándares, pero si vamos por precedentes, parece que se inclinarán por estándares nacionales).  Estas dos estrategia fueron seleccionada por una suma del 28% de los encuestados.




La segunda pregunta se refería a las acciones que deberían tomar en caso de violaciones masivas.   También hubo gran consenso  (82%) en que las multinacionales deben permanecer en el país y trabajar con las autoridades, la sociedad civil, los suplidores, otros compradores y vendedores, para mejorar las condiciones de seguridad de la producción, aunque ello requiera invertir tiempo y dinero, sin importar la intensidad de su involucramiento.

Parece que ésta es la decisión de la gran mayoría de las empresas que reportan sus respuestas en los medios de comunicación.  Con la excepción mencionada en el artículo anterior de Disney, no se han divulgado otras salidas de grandes empresas. Ello no obsta para que lo hagan sin hacer mucho ruido o cuando la atención haya disminuido[ii].


Los encuestados se pronuncian por una intervención a nivel agregado, trabajando desde dentro del país con las demás partes involucradas para mejorar las condiciones. 

En este sentido vale reiterar la advertencia que venimos haciendo con motivo de recientes encuestas de que estos resultados no son representativos de la población en general y representan, muy posiblemente, la opinión de expertos en RSE que creen en ello (el 66% de los encuestados dice tener más de 4 años de experiencia).

Los resultados anteriores no han sido muy diferentes por región donde trabajan los encuestados, excepto en la percepción de las condiciones laborales en América Latina, que a nivel agregado representa un resultado sorprendente (por lo menos para mí).  El 62% de los encuestados cree que prevalecen condiciones de inseguridad como las vistas en Bangladesh.  Esta opinión es un poco más pesimista para los que trabajan en España (68%) que para los que trabajan en América Latina (52%).  Ojalá que no tengamos que enfrentar un accidente para tomar medidas correctivas.



¿Qué hicieron las empresas?

La reacción de las empresas fue muy variada, pero lo que tuvieron en común fue la decisión de las más grandes de atacar el problema para minimizar su ocurrencia.  El impacto reputacional es muy, muy grande, especialmente cuando se muestran fotos de etiquetas con el nombre de la empresa ente los escombros.  Y son muchas las que han dicho que no sabían que en esas fábricas se producían sus productos, que es culpa de los subcontratistas que mueven la producción de una fábrica a otra.  Pero este argumento ya no es convincente.  “No sabía” dejará de ser excusa. 

En general podemos decir que la reacción se dividió en dos grupos y fue mayormente geográfico (aparte del caso de Disney mencionado).  Un grupo europeo que optó por atacar el problema como lo piden la mayoría de los lectores en la encuesta antes mencionada, y es atacar el problema a nivel nacional, con la participación de los empresarios, sindicatos, gobiernos y las mismas multinacionales, con el objeto de mejorar las condiciones físicas y regulatorias en todo el país.  El acuerdo alcanzado, no es solo de buenas intenciones, tiene fuerza legal y puede conllevar penas a los firmantes en caso de incumplimiento.  Su estrategia es global, porque el problema es generalizado.  A lo mejor ven que es difícil controlar donde se producen sus prendas, a lo mejor ven su responsabilidad como integral, no solo la de proteger su reputación, controlando las fábricas en que operan.  Sea como sea, esta es una solución más afín a la cultura europea de solidaridad y acción conjunta.

Por otra parte están las multinacionales mayormente de EEUU, con la más visible siendo WalMart,  que optan por una solución a la medida, que han decido ir por su cuenta, asegurando que controlarán las condiciones de seguridad en todas las fabricas donde producen sus productos y controlarán la tercerización de la subcontratación.    No participarán en los esfuerzos colectivos. Aparentemente no suscriben el acuerdo europeo por temor a las demandas legales.   Su compromiso es mejorar las condiciones en SUS plantas, pero no se preocuparan del resto de las plantas o del país.  Es un enfoque más estadounidense[iii], individualista, ejerciendo el control y con su tradicional reticencia a acuerdos legales que puedan ser objeto de juicios.

Son diferentes visiones de la responsabilidad empresarial.  Europa es más colectiva, EEUU es más individualista.

En nuestra encuesta el 6% expresó la opinión que ejerce WalMart y otras empresas estadounidenses y el 82% lo que parece estar haciendo el grupo europeo.  Todos los encuestados menos uno son de Europa y América Latina

¿De quién es la responsabilidad?

¿Quién de estas empresas se preocupa de su reputación?  ¿Quién de estas empresas se preocupa además de las condiciones laborales de todo el país?  ¿Quién de estas empresas es socialmente más responsable?  

Por mucho que algunos insistan que somos los consumidores los que debemos hacer algo, en este caso es sumamente difícil enterarse.  ¿Qué hacemos?, ¿dejar de comprar prendas que digan “Made in Bangladesh”?  ¿Quién sentiría el impacto?  Las grandes multinacionales siempre tienen la opción de mudarse de país.  No sería justo, pagarían justos por pecadores.  En casos como estos  donde se producen prendas en miles de fábricas, donde la misma marca se produce en varias de ellas, donde los grandes compradores a veces no saben dónde se fabrican sus prendas, corresponde a los que tienen información actuar y estos son las empresas multinacionales y los gobiernos.  Los consumidores es poco lo que podemos hacer, salvo presionar a estas grandes empresas con nuestras decisiones de compra en todos sus productos.

Pero se necesita reforzar el papel de las organizaciones no gubernamentales que monitorean e informan sobre las condiciones en las fábricas, el de las instituciones que efectúan auditorias independientes (que en este caso dejaron mucho que desear, a lo mejor no eran tan independientes) y las instituciones que verifican las condiciones y emiten certificaciones.

Aunque los productores son tan astutos que se ven situaciones al revés.  ¿Cuantas prendas no dicen “Made in Italy” y son hechas en otra parte.  Los criterios para permitir la colocación legal de las etiquetas de origen varían mucho y en algunos casos basta que un pequeño porcentaje del valor agregado sea del país.  Y ni que hablar de los que las colocan ilegalmente, que ponen la etiqueta aun cuando no sean hechos allí.  Es de esperar que las marcas reconocidas sean confiables, pero no todos podemos comprar Armani, Ferragamo o Segna.

Y aun así, en Prato, capital de la confección en Italia, cerca de Florencia, gran número de fábricas, que había  perdido competitividad por el costo de la mano de obra en Italia, han sido compradas por empresarios chinos (más de 4.000 fábricas), que las producen con telas e hilos chinos y con mano de obra que traen de China, con plagio en el diseño y en muchos casos en condiciones deplorables de sueldos, horas de trabajo y trabajo infantil,  a pesar de las regulaciones del gobierno de Italia.

Y le venden a las empresas miembros del grupo europeo que trata de mejorar las condiciones en Bangladesh. Pero legalmente (o en el borde de la legalidad) son “Made in Italy” y es de presumir que tendrán un precio mayor a las “Made in Bangladesh”.  

Y para concluir, es muy oportuno recordar lo que dice el Papa Benedicto XVI en su Encíclica Caritas in Veritate del 2009, sobre la importancia de la responsabilidad en la cadena de valor, en el offshoring:

………no es lícito deslocalizar únicamente para aprovechar particulares condiciones favorables, o peor aún, para explotar sin aportar a la sociedad local una verdadera contribución para el nacimiento de un sólido sistema productivo y social, factor imprescindible para un desarrollo estable.

Premonitorio[iv].



[i]  El 56% dicen trabajar en España y el 42% en América Latina y uno encuestado en otra región.
[ii] Esta situación es muy fluida y el lector debería consultar las noticias más recientes sobre este tema para apreciar los progresos.
[iii] No uso “americano” porque no sería correcto.
[iv] Real Academia:  Presentimiento, advertencia moral

martes, 14 de mayo de 2013

La RSE en el Siglo XXI


Se acaba de publicar el número 50 de la Revista RS, Responsabilidad y Sostenibilidad, de Colombia, que constituye un número especial sobre la RSE en el Siglo XXI, con artículos cortos de más de 20 expertos en RSE y con tres casos.

La Revista abre con una entrevista al suscrito.  Pueden obtener la copia en pdf en


(Por cierto, la portada no tiene photoshop.  Si lo tuviera, tendría más pelo)


domingo, 12 de mayo de 2013

Nombre, géneros y título de cargos en sostenibilidad



El 9 de mayo se publicó la lista de los casi 60 twiteros anglosajones más “influyentes” basado en las calificaciones en los sitios Klout y PeerIndex (quién sabe lo que quiere decir “influyentes”, como comenté en un artículo anterior sobre la lista española Ranking de twiteros “importantes” e “influyentes” en RSE: ¿Con o sin comillas?

Los nombres en la lista no son importantes para nuestros propósitos ya que es muy posible que no conozcamos a ninguno. Pero resulta que es también una lista de responsables de RSE o sostenibilidad en grandes empresas (Nike, Intel, Timberland, Coca Cola, Shell, Microsoft y muchas otras multinacionales) por lo que me pareció interesante hacer un análisis del género, nombre que usan para el cargo y el título del encargado de los que están en la lista.  El objetivo no es hacer un análisis riguroso, ¡no se puede! Es una curiosidad.

Los siguientes gráficos muestran los porcentajes resultantes de un simple conteo.

Genero

De la observación cotidiana, muchos hemos llegado a la conclusión de que las mujeres son mayoría en las labores de sostenibilidad, pero en esta lista se refleja que en los altos cargos en el área todavía son minoría.  Falta mucho por hacer para lograr equidad en nivel de responsabilidad, no solo en números. Y ni que hablar de Iberoamérica. Como muy bien dice la gurú en sostenibilidad Elaine Cohen “Por supuesto que las mujeres pueden ser excelentes Chief Sustainability Officer, CSO. Las destrezas para el liderazgo como el saber escuchar, preocupación por los demás, colaboración, inclusión, apreciación y una mente analítica y creativa siempre le darán una ventaja sobre los hombres.  Lamentablemente esto no puede demostrarse porque, con contadas excepciones, todos los CSO son hombres.



Y el nombre ¿Sostenibilidad o responsabilidad?

La sostenibilidad gana por paliza en los nombres que se le dan a los cargos.  La palabra tiene mucho más arraigo y tradición en inglés que en español, pero es una paliza (de allí su uso en el título de este artículo).  Creo que en español no tendría tanta ventaja.




Título del cargo

Parece que el cargo de Chief Sustainability Officer, que suena tan sexy, no es tan popular (todavía) y sigue a la zaga de nombres más tradicionales como Vicepresidente o Director.  Aunque estos nombres tienen connotaciones diferentes en España y América Latina.  En EEUU el título de Vice Presidente es muy común y puede haber decenas sino centenares (en los bancos todo el mundo es VP) en una organización.   En América Latina el término Director se asocia a lo que en España se llama Consejero, pero en el mundo anglosajón es parecido a lo que en español es Gerente.



ADVERTENCIA: NO, los resultados no son representativos de nada ni son extrapolables y mucho menos al mundo de habla hispana, pero no dejan de tener interés.

domingo, 5 de mayo de 2013

Violaciones de DDHH en la cadena de valor: ¿me voy o me quedo?


La vida es dura para las multinacionales de la confección. Hay que hacerle frente a la competencia con precios bajos y producir velozmente en países con mano de obra barata, pero al mismo tiempo hay que aparecer como empresas responsables.  Las recientes tragedias de incendios y derrumbes de fábricas en algunos países en desarrollo (Bangladesh y Pakistán en particular) han sido ampliamente reportadas y han puesto de manifiesto las deplorables condiciones laborales.  A otro nivel, también han sido ampliamente analizadas las condiciones laborales de los suplidores de Apple en China (en este caso de hacinamiento, excesivas jornadas de trabajo, trabajo infantil, entre otras)


(al final hay una encuesta)

El caso más reciente de los cerca de 600 muertos en el derrumbe de la fábrica en Bangladesh está generando un debate sobre el papel de las empresas, su Responsabilidad Social, en su propio mercado local y el de las multinacionales en su  cadena de suministro, que compran a los proveedores locales.  Las investigaciones preliminares apuntan a irresponsabilidades en fábricas locales, en la construcción del edificio y a corrupción en los reguladores y supervisores locales.  Se han violado los Derechos Humanos[i]

Nada nuevo, sólo que esta gran tragedia humana los ha puesto de manifiesto.  También ha puesto en alerta a las multinacionales que quieren proteger su reputación.  ¿Cuál debe ser su reacción a estos eventos en sus proveedores?  La reacción generalizada ha sido de condena total, pero las reacciones específicas de las empresas han sido más variadas.

Una, representada por Walt Disney, empresa que trata de ser líder en sostenibilidad y tiene productos muy visibles al consumidor, ha sido drástica. Un ejecutivo dijo que abandonar Bangladesh era “la manera más responsable de gestionar los retos de nuestra cadena de suministro.  ¿La manera más responsable?  Si las empresas se van del país tendrán un gran impacto negativo sobre la economía y sobre las posibilidades de empleo para los pobres del país.  Su posición parece ser que si les pegamos donde duele, los gobiernos reaccionarán y mejorarán las condiciones laborales.

¿Cuánto tiempo tardará esto en ocurrir? Y mientras tanto, ¿Qué pasa con los pobres desempleados?  ¿Es ésta la estrategia de responsabilidad de una empresa responsable?  ¿O lo importante es proteger la reputación y que el país y su población que se las arreglen? ¿Protege esto la reputación de la empresa en el largo plazo o es solo una medida defensiva?  ¿Es responsabilidad de estas empresas sólo asegurarse de comprar en suplidores que ya sean responsables o se extiende su responsabilidad a la mejora de las condiciones laborales en el país?  ¿Debe su estrategia de  responsabilidad en países en desarrollo ser pasiva o debe ser proactiva?

Algunas empresas como Walt Disney dirán que el problema los transciende, es muy grande para ellos y lo mejor es abandonar el país.  Compran menos del 1% de su producción en Bangladesh.  Disney no pierde mucho en términos económicos pero podría perder mucho en reputación.  Toma la opción fácil.

Otra reacción es la representada por otras multinacionales como WalMart, H&M y Gap que no han tomado la decisión de abandonar y continúan discutiendo y coordinando su posición, y que parece que será la de seguir trabajando apoyando al país en la mejora de las condiciones laborales (después del incendio de diciembre de 2012 en Bangladesh donde murieron más de 100 personas,  WalMart ofreció casi US$ 2 millones para entrenamiento en seguridad laboral, aunque antes del incendio se había opuesto a las mejoras en seguridad).

Algunas empresas consideran que en el largo plazo ganan todos si mejoran las condiciones laborales, que es parte de la responsabilidad de las empresas contribuir al desarrollo económico y social del país, reducir la pobreza y mejorar las condiciones laborales. Y si solos no podemos, haremos alianzas con otras empresas multinacionales y locales, en las asociaciones internacionales, con los gobiernos, con los sindicatos, promoveremos la supervisión y control por parte de la sociedad civil.

Para otros la reacción puede haber sido de indiferencia, queriendo continuar aprovechando las favorables condiciones económicas de la producción y esperar que la pérdida de reputación o mercado no tenga un efecto neto negativo.  A lo mejor nadie sabe que compran a proveedores y en países con condiciones laborales irresponsables.  Esto sólo se suele saber en las grandes multinacionales más visibles.

¿A quién perjudicará el abandono del país de estas empresas?  A los trabajadores y a algunos empresarios responsables que verán reducido su mercado.  La reputación de Bangladesh ha sufrido un durísimo golpe.  ¿Son los responsables? ¿Es justo? Pagarán justos por pecadores

¿Quién es el culpable? Los empresarios irresponsables, los gobiernos incompetentes y algunos funcionarios corruptos. ¿Serán castigados con la salida de las empresas?

¿A quién se debe castigar? ¿Cuál es la reacción idónea?

¿Quién puede y debe hacer algo?  Las empresas responsables, locales y extranjeras, el gobierno, la sociedad civil, la comunidad internacional.

Hubo un interesante debate sobre el tema en el New York Times del 2 de mayo de 2013, entre expertos en el tema.  En opinión del profesor Jagdish Bhagwati, de origen hindú, experto en globalización

… Las marcas, entonces, pueden ser perdonadas si, como Disney, rehúsan ser chivos expiatorios y se van.  La reputación es un bien muy valioso, y las marcas, como muchos que la valoran, la protegerán con tenacidad.

Pero un par de activistas laborales dicen:

La decisión de Disney de irse de Bangladesh es vergonzosa y no debería ser emulada.  Las multinacionales han obtenido enormes beneficios de operar en Bangladesh.  Ahora no es el momento de irse………Esta decisión da validez y justifica las prácticas de muchos proveedores de esconder sus carencias a los compradores.

Y el Papa Francisco dijo: 

“………….50 dólares es lo que les pagaban al mes.  Esto  se llama mano de obra esclava……Hoy en el mundo esta esclavitud se comete contra algo precioso que Dios no ha dado--- la capacidad de crear, de trabajar, de tener dignidad….. No pagar sueldos justos, no dar un empleo porque estas mirando a tus finanzas, solamente como ganar dinero….”

¿Y quien es el culpable de todo esto?  Los proveedores pagan poco y tienen condiciones laborales inhumanas porque los grandes compradores de occidente les pagan poco, en algunos casos llegan a la extorsión.  Para muestra un botón: El costo de la mano de obra de ensamblar un ipad en China es del 2% del precio de venta!!  Y el margen de ganancias de Apple es del 30%  ¿se pueden mejorar las condiciones laborales en los proveedores?

Esperemos que algo positivo salga de esta crisis.

Y tú ¿qué opinas?  Puedes responder en una simple encuesta en:


GRACIAS POR SU PARTICIPACIÓN


[i] Las violaciones de los DDHH humanos en este caso incluyen:
·         Derecho a un lugar de trabajo digno y seguro
·         Derecho a no discriminación
·         Derecho a una remuneración justa
·         Derecho al descanso
·         Derecho de libre asociación
·         Abolición del trabajo forzado