Lo que no se puede contar no cuenta
Lema de la gestión empresarial
No todo lo que se puede contar cuenta, ni todo lo que cuenta se puede contar
Atribuido a Albert Einstein
Tiempo de
lectura: 10 minutos.
Uno es la posición
extrema de algunos gurús de la gerencia, que afirman que para que algo se pueda
gestionar, debe ser cuantificable, si no lo es, no es gestionable (o sea, que
tu familia no se puede gestionar [i] ). El
otro es más incluyente, si se puede cuantificar (de manera confiable) bien,
pero si no se puede cuantificar no quiere decir que no existe, que es irrelevante. Y la aparente
contradicción entre estas frases es precisamente el “meollo de la cuestión” de
la sostenibilidad empresarial, no todo lo que importa es cuantificable. Y
reflejan la tensión que se enfrentan al interior de las empresas quienes
quieren llevar a la empresa a ser sostenible, no solo desde el punto de vista
financiero.
La evolución reciente
de la práctica de la sostenibilidad empresarial es hacia una sinceración.
La turbulencia de los años recientes está calmándose y llegando a un
punto en que las posiciones extremas del todo es bueno o todo es malo, se han
abandonado para llegar a un punto de equilibrio temporal en el escepticismo,
“¡demuéstramelo!”. Ello ha despertado
un creciente interés por la cuantificación, para poder mostrar el “valor” de la
sostenibilidad en la creación de “valor financiero” y con ello contrarrestar a
los enemigos.
¿Debe ser la
sostenibilidad empresarial cuantificable, monetariamente, para que se persiga y
se logre? En este
artículo aprovecháremos la publicación de seis informes (dos de grandes
empresas de consultoría, dos de empresas y dos de instituciones promotoras) para
poner la evolución que postulábamos en un artículo precedente [ii] en un contexto
más afincado en la realidad e intentar responder a esa pregunta.
En la primera sección
comentamos lo que abogan por que se haga, en la segunda mostramos lo que se
hace en la práctica, en una tercera parte analizaremos la realidad expresada en
dos informes y en la cuarta, a modo de resumen, comentamos lo que se debería
hacer.
I.
¿Hay que cuantificar?
En esta sección
comentamos dos informes de grandes empresas de consultoría sobre sostenibilidad
sobre cuál es la situación en el terreno, uno mostrado una brecha entre el
discurso y la acción y el otro alegando que la brecha se está cerrando.
a.
No cuantifican.
Un informe que ha
tenido una gran cobertura en los medios en inglés es el de la consultora KPMG, Closing the Sustainability Valuation Gap:
Why quantification is the missing link, donde presentan los resultados de una encuesta a
más de 2 000 ejecutivos de empresas con ingresos superiores a los US$100
millones en países de las Américas, Europa y Asia, en 20 sectores industriales.
Su principal conclusión
es que en la sostenibilidad “Sigue faltando traducir los riesgos y las
oportunidades en gestión financiera y valor empresarial”, o sea que si
bien se identifican (en esto influyen mucho las regulaciones de reporte), no se
incorporan esos riesgos y oportunidades en la gestión, se queda, mayormente, en
el papel (veremos esto corroborado en otros informes que comentamos más
adelante).
El titular extraído
del informe más usado en los medios es la gran brecha entre la información y la
acción. Si bien casi el 80% de lo ejecutivos entrevistados conoce en detalle esos
riesgos y oportunidades de la sostenibilidad, menos del 20% cuantifica los
impactos sobre los resultados financieros, operacionales y sobre la innovación.
“Cuatro de cada cinco empresas no sabe medir
el impacto financiero de la sostenibilidad”. Hay una desconexión entre valor percibido de
la sostenibilidad y su captura en la organización, lo que resalta la necesidad
de esa cuantificación. En la opinión de los encuestados parece ser un
problema técnico, de metodología.
b.
¿Pero se puede?
Otro informe
relevante es este sentido es el de la consultora EY en España, IX Estudio comparativo de los Informes de
Sostenibilidad del IBEX 35, que han usado para responder a la pregunta ¿Qué impactos tangibles está generando la
sostenibilidad?
concluyendo que es El fin de la sostenibilidad como discurso:
el tiempo del impacto tangible.
En función de
la conclusión del informe anterior esta aseveración puede parecer más la expresión de un deseo de los que promueven la sostenibilidad,
de que la retórica se implemente, que una expresión de la realidad: “Cuatro de cada cinco no lo sabe medir” No esta demás recordar de que las conclusiones
son sobre una muestra muy diferente: el primero basado en opiniones de 2
000 ejecutivos a nivel mundial, y el otro en un análisis de informes de
sostenibilidad de 35 empresas españolas (muestra muy pequeña y con información
que puede ser un discurso empresarial).
El informe de EY
destaca, entre otros, estos impactos que califica como tangibles en tres
dimensiones: (1) Valoración financiera; (2) Gestión de riesgo y resiliencia; y,
(3) Medición del impacto en el entorno. Usaremos
solo un ejemplo del informe para mostrar la dificultad de medir impacto tangible.
Uno de los
impactos tangibles que destacan es que “Las empresas del IBEX 35 aumentan la
formación media por empleado de 37,85 a 43,36 horas entre 2018 y 2024”. Este indicador
de formación es un claro ejemplo de una confusión generalizada sobre lo que
quiere decir “impacto” en la gestión empresarial.
Horas de
formación en la cadena de impacto: insumos => productos => resultados
=> impacto, son, a lo sumo, productos
obtenidos con los montos invertidos (insumos).[iii] Resultados serían las contribuciones de esas horas
en la mejora de la productividad de la empresa e impacto
tangible sería el cambio logrado con ello en situación financiera
(materialidad financiera).
Esto es una
muestra de que los buenos deseos no bastan y que se requieren de grandes
esfuerzos para la conversión de los “impactos” en impacto financiero y social
cuantificable.
En lo que si
hay concordancia entre las conclusiones de ambos informes es en que la
sostenibilidad puede y debe aprovecharse para crear valor financiero, para lo
cual hay que cuantificar los impactos. Pero ya
que estamos en ello, recordar que la sostenibilidad empresarial puede también crear
valor en los otros capitales como el humano y el medioambiental, aun cuando
no sean tan cuantificables.
II.
Hemos cuantificado.
Pero algunas
empresas hacen esos esfuerzos.
a.
Upright.
La consultora
finlandesa Upright hace estimados de impacto monetario en 19 categorías
distribuidas en cuatro dimensiones: Medio ambiente, Salud, Sociedad y
Conocimiento. Cada dimensión abarca tanto los impactos positivos como los
negativos. Para garantizar la comparabilidad entre diversos tipos de
impacto, emplea un modelo económico de costo-beneficio que traduce
todos los impactos a un valor monetario, utilizando datos del Banco
Mundial, el FMI, la OMS y otras instituciones destacadas.
Esto permite
estimar la contribución neta, en términos monetarios, de una empresa al mundo, cuya
estimación es sumamente compleja y que hace múltiples supuestos,
basado en la estimación de, por ejemplo, los costos sobre la salud de la
contaminación, el valor económico de vidas humanas, el valor de la
biodiversidad, el valor de la educación, entre muchas otras, utilizando generalizaciones que pueden no ser válidas
para cada empresa. Por ello no se puede decir que la valoración es
precisa, pero sí que es indicativa de órdenes de magnitud y relativamente
comparable. [iv]
b.
Natura.
Un caso
destacable es la empresa de productos cosméticos Natura de Brasil, que son producidos con ingredientes 100%
vegetales, con agricultura sostenible, empaques sostenibles, adquisiciones
certificadas fair trade, proporcionado ingresos a más de 10 000 familias
productoras en la Amazonía y empleo a más de 3 millones de “mujeres consultoras
independientes de belleza” de sus productos en América Latina, Francia y EE.
UU. Es considerada entre las empresas más
sostenibles del mundo en las calificaciones más convencionales. Es una empresa
calificada como B-Corp, y es una de solo 112 empresas que cotizan en bolsas de
valores (cotiza en las bolsas de Sao Paulo y Nueva York, la única de America
Latina).
La empresa es
pionera en la cuantificación de sus impactos y produce un
estado integrado de impacto con ganancias y pérdidas a nivel corporativo,
Natura’s 2025 Integrated Impact Report, iP&L,
Integrated Profit and Loss, cuantificando
el valor monetario creado/destruido en tres capitales: natural, social y humano.
En el estado para
el 2025 se puede observar que la empresa tiene una contribución negativa neta en
aspectos ambientales, en función de la utilización intensiva de recursos medioambientales,
aun a pesar de todas las medidas mitigatorias. Pero tiene una contribución neta
positiva en aspectos sociales y sobre todo en el capital humano, también
derivado de la utilización intensiva, en este caso de pequeños agricultores y
consultoras de belleza.
Estima que su
contribución neta agregada entre los tres capitales es positiva y es de cuatro
veces el beneficio financiero.
Y para promover
estas cuantificaciones Natura ha puesto a disposición de las empresas una
plataforma pública, The Future P&L, que les permite preparar un estado de
ganancias y pérdidas ambientales y sociales semejante al suyo.
III.
¿Qué hay que cuantificar?
Los beneficios
de la cuantificación de los impactos de las empresas sobre su gestión son
indudables, pero una condición necesaria para ello
es que esos impactos se materialicen, y que en efecto se cuantifique el cambio
logrado (por ejemplo en el caso
de Natura, la calidad de vida de sus suplidores y de las consultoras de
belleza), no solo los recursos invertidos en alguna actividad (por ejemplo dinero
en cursos de capacitación) o sus resultados (número de horas impartidas o de
personas entrenadas). Y en esto, como ya
mencionamos arriba, hay una gran brecha. Se han publicado un par de informes
que lo ejemplifican muy bien.
a.
Estado de la sostenibilidad empresarial: Informe de la OCDE.
El primero es un
informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE,
organización que agrupa a 38 países mayormente desarrollados, que analiza la
situación de la sostenibilidad empresarial (que para diferenciarse denominan Responsible
Business Conduct) en el mundo. El informe, OECD Responsible Business Outlook 2026:
Making Commitments Count, está basado en un análisis de las
mayores 10 000 empresas. El subtítulo, por casualidad, es muy indicativo de la problemática
“hacer que los compromisos cuenten”, y como se verá, compromisos hay, pero no
cuentan.
Del informe extraemos
solo un gráfico:
Como se puede
apreciar, en todas las regiones hay una gran brecha entre la existencia de
políticas y sistemas de gestión de impactos y su identificación, que es lo que suele
reportarse y mostrar que todo va bien, y lo que realmente importa, la gestión
de esos impactos, que es muy baja. La brecha entre intenciones y acciones.
b.
Cambio en los impulsores: El informe
BSR-GlobeScan.
Otro estudio que también
ilustra esta problemática es el de las organizaciones Business for Social
Responsibility, BSR, (promotora) y GlobeScan (encuestadora). El
informe BSR GlobeScan State of Sustainable
Business 2026, [v] está
basado en una encuesta a 124 dirigentes en sostenibilidad de empresas con ingresos
superiores a los US$1 000 millones, en 21 países.
De este estudio también
extraemos solo un gráfico, donde podemos observar el cambio de prioridades en
los últimos diez años que ilustra la brecha que hemos venido mencionando, pero
desde otro punto de vista.
El cambio más
significativo es el gran aumento en la relevancia percibida, como impulsor de
la sostenibilidad, de los requerimientos regulatorios y la disminución de los
riegos y beneficios operacionales. En conjunto esto nos indica, que, según estos dirigentes, el cumplir (compliance)
está impulsando más la sostenibilidad que la gestión de los impactos. Perciben más
importarte el cumplir, y por ende el reporte y el discurso, que la acción y su
cuantificación, lo que corrobora, de otra manera lo de los estudios mencionados
antes.
IV.
¿Tenemos que cuantificar impactos?
En conjunto, la discusión
precedente revela que en efecto la cuantificación de los impactos es necesaria para
su gestión, pero que ello está todavía lejos, no solo por cuestiones técnicas
de metodologías, que no hemos discutido y que son críticas, sino porque las
acciones de las empresas están más enfocadas a la parte fácil, al cumplimiento
de regulaciones y al reporte de insumos, productos, y a lo sumo de resultados, que el logro de cambios, o sea, impacto tangible.
La creación de
expectativas sobre la cuantificación puede ser contraproducente, ya que si no se logra puede inducir a abandonar
los esfuerzos por la sostenibilidad. No debemos dejarnos llevar por la
obsesión de la cuantificación, por dejar de lado lo no cuantificable. Es más efectivo
concentrarse en los impactos sean o no medibles. La actitud debe ser, cuantificar lo que sea
posible y gestionar de la mejor manera posible lo que lo sea.
Pero ¿no es la
cuantificación de impacto lo que se ha estado buscando con la determinación doble
materialidad? Así es. Si bien la materialidad
es la precursora del impacto, todavía falta la acción, entre la intención y el
impacto, como quedaba muy evidente en los informes comentados. Además, hay
muchos impactos que se sienten, que se materializan, pero que no son
cuantificables. ¿Se pueden
ignorar? Definitivamente no. No basta con reportar materialidad, que es
donde se quedan muchas empresas.
Y la obsesión por la cuantificación no debe distraernos de lo que importa,
el impacto, sea medible o no. No debemos permitir la excusa fácil de que si no
es medible no es gestionable. Si tiene impacto es gestionable.
Pasemos de hablar de impacto a impactar.
[ii] Ver ¿Dónde
estamos en sostenibilidad empresarial? ¿Se está sincerando? y Los
altibajos de la sostenibilidad empresarial: De la ignorancia, a la confusión, a
la expansión, a la banalización, a la euforia, al revuelo, a sincerarse
[iii] Para una mayor explicación sobre
estos términos ver la sección I. en ¿Lo que hacen las empresas o lo que logran
con lo que hacen?: El impacto importa.
[iv] Ver los resultados del análisis de
Upright de las empresas con mayor impacto en ¿Lo que hacen las empresas o lo que logran
con lo que hacen?: El impacto importa. Y para una descripción de la metodología ver Por fin una herramienta integral para calificar la sostenibilidad
empresarial de empresas y fondos de inversión.
[v] El video de la presentación del informe
se puede ver en A
More Pragmatic Era for Sustainability: Time to Act (Americas/Europe).
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