sábado, 5 de febrero de 2011

Joyas de la literatura responsable. 1a. entrega

Después de la discusión seria de Porter y Kramer en el artículo anterior, un artículo liviano, que reproduce algunas maravillas que el interés en la responsabilidad empresarial nos está dejando.

En un sitio web

La totalidad del contenido de la página sobre RSE en el sitio web de una empresa de generación de energía eléctrica son las siguientes seis líneas:

Somos una  compañía que cree en el desarrollo sostenible y en la generación del bienestar y oportunidades como motor de crecimiento económico de las sociedades: por tal motivo realizamos aportes y contribuciones a las siguientes entidades:

·   Fundación  XXXXX.
·   Fundación  YYYYY
·   Infantería de Marina.

Omito el nombre de las Fundaciones porque ellas no tienen la culpa, y omito el de la empresa por razones obvias.

En un cuestionario para hacer el ranking de RSE en empresas, algunas de las preguntas son:

¿La compañía respeta a la dignidad humana en la producción, comercialización y publicidad de sus productos y servicios?

¿El área de Responsabilidad Social conoce, entiende y atiende las necesidades e inquietudes de sus grupos de interés?

¿Cumple con las nomas y leyes ambientales (nacionales e internacionales?         

Dan 10 puntos por responder SI y 0 puntos por responder NO.  ¿Adivinen cuantas empresas respondieron NO a estas preguntas?

En una granja

En una granja que vende verduras en un suburbio de Washington:  “Productos ecorgánicos”. 

No les basta con decir que son “orgánicos” son además “ecológicos”.  ¿Será que es posible que sean orgánicos y dañinos a medio ambiente?

En un restaurante

En el restaurante de un hotel, un afiche con fotos de comida que dice: “Sencillamente sostenible, naturalmente responsable”

Toda una poesía.  Solo le faltó “orgánicamente ecológico”.

Titular en un periódico sobre economía, en México

El 40% de las empresas no combate el cambio climático

Y yo que creía que el 90% no sabían lo que era cambio climático.  Preguntaré en mi pueblo a las empresas a ver que hacen para combatir el cambio climático.

Más titulares

La opinión pública de Panamá dice estar familiarizada con el concepto de RSE en un 54%.

Los promotores de la RSE en Panamá deben haber hecho un extraordinario trabajo de educación a la opinión pública.

Titular en un artículo en Diario Responsable

Los 5 hechos más relevantes sobre RSE en el 2010………………No.2 : Wikileaks

Puede ser que sea una de las noticias del año, ¿pero de RSE?   Creo que la autora, en todo caso, debió explicar que tiene que ver Wikileaks con la Responsabilidad Social de la Empresa.  Las filtraciones fueron sobre cables diplomáticos, hechas por una colección de individuos anónimos sin afiliación empresarial.  Y no se ha determinado todavía si la filtración involucra actos ilegales. 

No confundamos filtraciones con transparencia.  Filtraciones son escapes de un contendor con algún agujero involuntario y en general parciales, y en este caso selectivas y según muchos, con malicia.  Transparencia es la diseminación voluntaria de toda la información relevante.  Comparen Wikileaks con Transparencia Internacional.  Nada en común. 

Wikileaks no es RSE,  ni lo será aunque filtre información de empresas.  Todo lo contrario, las filtraciones llevaran a las partes afectadas a ser más cuidadosas y revelar menos.

Y más titulares en una revista en México

            El Nobel de la Responsabilidad Social

¿Sabía Ud. que existía un Premio Nobel a la Responsabilidad Social?

Pues de acuerdo a la revista Alto Nivel (enero 2011, pg. 14) sí existe y se lo otorgaron a Don Roberto Servitje Presidente del Grupo Bimbo.  El premio es otorgado por la Fundación Empresas por la Paz, con sede en Oslo (que es donde se entregan los Premios Nobel y la sede de la Fundación Nobel) y por la Cámara de Comercio Internacional.  El premio se llama Oslo Business for Peace.  No se otorga con recursos de la Fundación Nobel.  Es un premio honorífico, consistente en una estatuilla y un diploma, que este año, su segundo, se otorgó a siete empresarios.

Independientemente de la exageración de la periodista, es muy merecido el premio a Don Roberto, uno de los líderes mundiales en el tema de prácticas responsables.  Felicitaciones Don Roberto.

Encuesta en un periódico español con motivo de la subida del coste de la electricidad a principios del 2011

            ¿Sería usted partidario de que se dejaran de subvencionar las energías renovables y el carbón?

La pregunta trae el recuerdo de lo que se le atribuye a un Presidente de México cuando le preguntaron sobre la inflación que sufría el país: “Ni nos beneficia ni nos perjudica sino todo lo contrario”  ¿No estamos mezclando peras con manzanas?  Lo único que tienen las energías renovables y el carbón en común es la subvención en España.  No parece que quién diseño la pregunta tenga mucho conocimiento de las consecuencias del uso de las diferentes formas de energía.  Si respondemos que sí  estamos en contra de las energías renovables y si respondemos que no,  estamos de acuerdo con la quema del carbón.  O sea que, no importa como respondamos, estamos a favor del calentamiento global. 

martes, 1 de febrero de 2011

RSE en los MBA: Estamos progresando

El Financial Times publicó el 31 de enero sus rankings anuales sobre los programas globales de MBA y por primera vez (yo no lo había visto antes) publica un ranking de los MBA en la subcategoría de RSE.  Lamentablemente no explica los criterios para la calificación de las subcategorías.  Los criterios para la categoría global no son muy RSE que digamos.  Los más importantes son el sueldo a los tres años de graduado y el aumento en sueldo como consecuencia del MBA (40%).  Los demás 18 criterios: 60% (diversidad de género en el estudiantado, profesorado y consejo directivo: 5%).

Es interesante que se haya incluido la subcategoría de RSE entre las tradicionales de Finanzas, Contabilidad, Economía, Mercadeo, Negocios Internacionales, Empresarialidad y Gerencia

A pesar de solo se listan 10 escuelas, los resultados de la calificación dejan algunos aspectos destacables. 

Ocho de las diez primeras escuelas son de Estados Unidos, una de México (el IPADE de México en el cuarto lugar, ¡!felicitaciones!!,) y una de Canadá (en el décimo lugar).  Yo hubiera esperado que hubiera algunas de Europa, especialmente del Reino Unido y España.   Creo que hay que destacar que la calificación solo se refiere a programas de MBA con especialización en RSE, ya que en el Reino Unido hay excelente programas de RSE que no son un MBA. Pero igual es sorprendente que sean las escuelas de Estados Unidos las mejor calificadas. 

La calificada como la mejor es Mendoza College of Business de la Universidad de Notre Dame.   La escuela número siete es Thunderbird, con un decano español (Cabrera Izquierdo).

Esto es un gran contraste con la calificación general donde entre las 20 primeras hay ocho que no son de Estados Unidos, incluyendo tres de España, pero ninguna de estas se destaca en RSE.  Entre las cien primeras hay tres de América Latina, el IPADE en México, el INCAE en Costa Rica y el IAE en Argentina  (es interesante notar que cuatro de estas seis escuelas de Iberoamérica tienen afiliación católica).

En el tercer trimestre de 2011 saldrá la calificación más especializada de la enseñanza de RSE/Sostenibilidad en las escuelas de negocios que hace el Aspen Institute (Beyond Gray Pinstripes).  A ver si salimos mejor.  En la anterior edición, España tuvo tres entre las primeras 41, el ISEA de Venezuela en la posición 54 y EGADE del Tech de Monterrey México en la posición 83.

De cualquier manera, es destacable que se considere a la RSE como una de las subcategorías de las calificaciones del MBA y que una escuela mexicana esté como cuarta entre la élite.

La RSE en las escuelas de negocios: Estamos progresando.

miércoles, 26 de enero de 2011

Si no está roto no lo arregles: Porter y Kramer sobre RSE


No se agota la capacidad de ponerle nuevos nombres a nuestra querida RSE.  Cada cierto tiempo sale alguien que para llamar la atención sugiere una variante, una nueva interpretación para las prácticas responsables. 

La mayoría de las veces es fácil ignorarlo, pero esta vez viene de autores muy respetados y en un medio de primer nivel.  Los famosos Michael Porter y Mark Kramer publican en el Harvard Business Review de Enero-Febrero 2011 el artículo Creating Shared Value: How to reinvent capitalism and unleash a wave of innovation and growth (Creando valor compartido: Como reinventar el capitalismo y desatar una ola de innovación y crecimiento). El artículo es destacado en portada y tiene una extensión de 16 páginas, algo extraordinario para el HBR, y constituye la sección “The Big Idea” (La gran idea).   ¡Mas prominencia imposible!



Empecemos por reconocer que es un artículo muy bien escrito y muy completo, de lectura recomendada para los no expertos en RSE.  Pero no es lo que dice que es, ni añade mucho.

Solo autores como Porter y Kramer se pueden dar el lujo de publicar un artículo con un subtítulo y una portada tan exageradas.  Parece que todos los problemas de la economía y negocios se resolverán con las prescripciones del artículo: se reinventará el capitalismo y se desatará el crecimiento. Espero que mis lectores me perdonen el atrevimiento de criticar un artículo de tan reputados autores y les sugiero que lo lean para que saquen sus propias conclusiones.  Lo hago con la mejor de las intenciones de promover discusión de los temas de actualidad en RSE.

Sí este artículo viniera de autores menos reconocidos sería fácil de ignorar, pero nos encontramos ante el mismo fenómeno, pero al revés, de hace unos seis años, cuando The Economist publicó el famoso suplemento atacando la RSE como falacia empresarial (The Good Company, enero 2005).  No se podía ignorar, era The Economist.  La revista recapacitó y tres años después reconoció el valor estratégico de la RSE (Just Good Business, enero 2008). 

Porter y Kramer son los mismos que hace cuatro años nos daban el excelente artículo Strategy and Society: The Link Between Competitive Strategy and Corporate Social Responsibility (Estrategia y Sociedad: El nexo entre la estrategia competitiva y la responsabilidad social de la empresa, Harvard Business Review, diciembre 2006), donde, a pesar de destacar algunos defectos en el concepto, resaltaban la importancia estratégica de la RSE.  Y que también cuatro años antes nos habían dado el de Competitive Advantge of Corporate Philanthropy (La ventaja competitiva de la filantropía estratégica, Harvard Business Review, diciembre 2002) donde propugnaban la filantropía alineada con la estrategia empresarial, concepto que ha tenido impacto en la filantropía empresarial.  Cada artículo cuatrienal es una extrapolación conceptual del anterior.

Hay que inventar algo nuevo para publicar. Esperemos que en algún momento Porter y Kramer también reconozcan que la RSE es un concepto suficientemente amplio que abarca lo que ahora proponen y que no necesita ampliaciones artificiales, ni nuevos nombres.

El artículo propone “una solución” a la pérdida de legitimidad de las empresas en los años recientes como consecuencia de poner sus intereses por encima de los de la sociedad.  La solución es compartir el valor, o sea “la creación de valor económico para la empresa de manera que crear también valor para la sociedad, al atender sus necesidades y retos”.  ¿No es esto la definición más rigurosa de RSE? 

Según los autores, NO.  El “valor compartido” no es responsabilidad social, filantropía, ni siquiera sostenibilidad, sino una nueva manera de lograr el éxito económico”………… “El objetivo de la empresa debe ser redefinido como la creación del valor compartido, no solo el logro de beneficios. Esto producirá la nueva ola de innovación el crecimiento de la productividad de la economía global.  También redefinirá el capitalismo y su relación con la sociedad 

Para que quede claro que se trata de un concepto nuevo, los autores destacan las diferencias y crean un nuevo acrónimo CSV (Creating Shared Value), para competir con CSR (Corporate Social Responsibility) (en español no podemos hacer el juego con RSE o RSC).  La comparación usa la estrategia de que para poder demostrar la superioridad del concepto propuesto hay que degradar el concepto opuesto.  Reproduzco la tabla que usan para demostrar la superioridad de CSV sobre CSR y agrego mis comentarios en la columna de la derecha.


CSR
CSV
Comentarios
Valor: Hacer el bien
Valor: Beneficios económicos y sociales relativos al costo
¿Sabía Ud. que la RSE solo perseguía hacer el bien y que los costos y beneficios no importaban?
Ciudadanía, filantropía, sostenibilidad
Creación de valor conjunto entre la empresa y la comunidad
¿Es que la RSE solo se preocupa de uno de los dos: empresa o comunidad?
Voluntario o en respuesta a presiones externas
Parte de la competitividad
¿Es que la RSE no es parte de la estrategia de la empresa?  ¿Solo se hace para apaciguar los ánimos y sentirse bien?
Separado de la maximización de beneficios
Integrada a la maximización de beneficios
¿Es que en las prácticas responsables no preocupan los costos y beneficios?  ¿O es que ahora hay que maximizar los beneficios? Esto no sería un nuevo capitalismo, ¡es el viejo!
Acciones determinadas por requerimientos de reporte y preferencias personales
Acciones son específicas a la empresa y determinadas internamente
¿Es que las prácticas responsables son las mismas para todas las empresas y la gerencia no tiene nada que ver con ellas?
Impacto limitado a la huella empresarial y por el presupuesto de RSE
Realinea el presupuesto de toda la empresa
¿Es que la RSE son solo gastos presupuestables? ¿Es que la RSE es solo reactiva y no proactiva?

Afortunadamente reconocen que tienen algo en común: ambos conceptos suponen el cumplimiento de las leyes, estándares éticos y la reducción de los daños derivados de las actividades empresariales.

Pero los autores van un poco más allá y mencionan explícitamente que la CSV contribuye a la maximización de beneficios como objetivo.  ¿Es posible maximizar beneficios compartiendo valor?

No obstante reconocen que “No todas los beneficios son iguales. Los beneficios que involucran un propósito social representan una forma más elevada de capitalismo, uno que crea un ciclo positivo de prosperidad empresa-comunidad”.  Totalmente de acuerdo, esa ES la esencia de la RSE.  Pero ¿en qué quedamos, maximizamos o compartimos?  Es deseable mejorar los beneficios compartiendo, pero no es posible maximizarlos.

Y ahora que la sociedad ha montado poco a poco una armadura institucional alrededor de la RSE/Sostenibilidad, proponen reemplazarla.  Se han logrado desarrollar sistemas de reporte, indicadores GRI, hasta se ha logrado un consenso en una guía sobre prácticas responsables como la ISO 26000, se han desarrollado índices para la inversión responsable, nos estamos moviendo hacia los informes integrados, hay una aceptación empresarial, de los gobiernos y de la sociedad sobre el tema de la RSE. Los autores no mencionan estos progresos. Y no es que yo proponga que hay que quedarse con lo malo porque ya tenemos una inversión en ello, es que la RSE es suficientemente versátil, correctamente entendida, como para guiar las estrategias de las empresas en beneficio propio y de la sociedad. La RSE es un concepto robusto.

No obstante, su crítica si es válida para un gran número de empresas retrasadas, que todavía no han entendido el valor de la RSE.  Pero el problema no es la falta de conocimiento de lo que hay que hacer, el problema es la falta de implementación de las ideas.  La implementación tampoco les preocupa, ni lo mencionan.  Solo les preocupa lo conceptual.  Yo diría la parte fácil. En cómo asegurar una implementación más efectiva no proponen nada. 

Exponen los conceptos con mucha claridad y repetición de cosas conocidas.  Hasta los ejemplos son los mismos que hemos visto en repetidas ocasiones.  El ahorro de combustible y emisiones en WalMart como consecuencia de la reducción en los empaques, los nuevos productos de GE con la estrategia de Ecomagination, la atención a los empleados de Johnson & Johnson, los negocios inclusivos, cadenas de valor, etc.  No vi ningún ejemplo nuevo.

Para justificar el “nuevo” paradigma proponen los mismos argumentos estándar de reducción del consumo de recursos, energía, agua, logística, adquisiciones responsables, productividad laboral, alianzas con ONGs y gobiernos, políticas públicas, etc.

En este sentido es un artículo muy completo en defensa de lo que el mundo moderno entiende por RSE.  Es lo que hacen las empresas más avanzadas.  El problema está en hacernos creer que hay una propuesta revolucionaria.  Muy recomendable leerlo, pero en vez de CSV, el lector debe leer CSR (o sea RSE) y le parecerá que ya lo ha leído.  La “gran idea” de Porter and Cramer no es mas que un cambio de siglas para la RSE.  Todo lo que proponen es el concepto estratégico de las prácticas responsables.  Nada nuevo, pero pueden complicar el avance de nuestra querida RSE, añadiendo mas confusión de términos.

Me atrevería a agregar que el alegar que las ideas arreglarán el capitalismo y desatarán el crecimiento es una irresponsabilidad.  Si una empresa hiciera algo equivalente en el anuncio de sus productos la calificaríamos de irresponsable.


sábado, 22 de enero de 2011

Reseña de tres libros sobre medición y reporte

La Revista de la Responsabilidad Social de la Empresa de la Fundación Luis Vives, acaba de publicar su número 6 que contiene mi reseña de tres libros sobre medición y reporte de Sostenibilidad.


Leer artículo pulsando aquí

lunes, 17 de enero de 2011

¿No hay empresas de EE.UU. en el Dow Jones Sustainability Index?

Alberto Andreu publicó un artículo en Diario Responsable (www.diarioresponsable.com) diciendo que no hay empresas norteamericanas (supongo que se refiere solo a Estados Unidos y excluye a Canadá y México) en el Dow Jones Sustainability Index (DJSI) y explicando las razones para ello. Me causó gran sorpresa, como me imagino que a muchos. ¿Es posible que en Estados Unidos no haya empresas que califiquen al DJSI?

De inmediato me puse a hacer la investigación y me encuentro que hay 55 empresas de Estados Unidos en el DJSI de las 383 a diciembre de 2010. ¿Dónde está la confusión? Una explicación puede ser que se estaba analizando el subconjunto de los superlíderes, que no constituye el total del DJSI, que es lo que se ha estado difundiendo en la prensa.


Recordemos por mi artículo anterior sobre índices de sostenibilidad publicado en mi blog (http://www.cumpetere.blogspot.com/ ) y en Diario Responsable, que el DJSI es un índice de “best in class”, o sea que para cada uno de los 19 sectores que el DJSI ha decidido clasificar a las empresas, se escogen las mejores de acuerdo a sus criterios de selección y UNA de ellas se le denomina “superlíder”. La selección “best in class” hace que puedan entrar empresas tabacaleras, de armamentos, petroleras, etc. que tienen menores posibilidades de entrar en otros índices de sostenibilidad. Adicionalmente, y esto es muy importante, ello no quiere decir que la mejor de un sector sea más sostenible que la quinta de otro sector. No compiten entre sectores. En el DJSI hay empresas de todos los sectores ya que uno de sus objetivos es diversificación, aun a costa de sostenibilidad en el sentido más estricto de la palabra.

Es cierto que entre los19 líderes sectoriales no hay ninguna empresa de Estados Unidos (una empresa por sector). En Telecomunicaciones es Telefónica de España, no AT&T. En alimentos y bebidas es Unilever, no Coca Cola o Starbucks. En automóviles es BMW y no Ford.

A lo mejor Starbucks no es más sostenible que Unilever (según los criterios del DJSI), pero si puede serlo más que muchos otros superlíderes, por ejemplo que la minera Xstrata, que Air France o hasta que BMW.

Es cierto que Europa es el líder de los superlíderes. Es líder en 12 de los 19 sectores (los otros norteamericanos como Canadá y México tampoco tienen superlíderes).

Pero Coca Cola, Starbucks, Colgate-Palmolive, ConocoPhillips, Alcoa, Dow Chemical, Ford, General Electric, Microsoft, McDonald´s, Pespico y así hasta llegar a las 55 empresas estadounidenses sí están en el DJSI.

De allí a decir cómo se pregunta el titular ¿Por qué no hay compañías norteamericanas en el DJSI? hay un gran trecho. Las hay.


Si esta es la confusión, la discusión que sigue en el artículo de Alberto Andreu no es tan relevante ya que los pesos relativos, la filantropía y el concepto legal de “responsabilidad” no tienen mucho que ver con que no haya “superlíderes”.

No obstante, me gustaría comentar brevemente algunas cosas:


• La tradición filantrópica estadounidense se debe en gran parte a las grandes fortunas que se han hecho (empezando por Andrew Carnegie, David Rockefeller, Henry Ford y ahora siguiendo con Buffett y Gates entre otros), a la gran tradición de solidaridad de los exiliados religiosos que fundaron el país (y ahora sus obras sociales) y la deducción de las contribuciones al impuesto sobre la renta. Ello no le quita prioridad a las prácticas responsables de las empresas. En Estados Unidos los filántropos son mayormente los individuos, no las empresas como sí lo son las fundaciones empresariales de Europa.

• Es cierto que en Estados Unidos se toman la palabra “Responsibility” como sinónimo de responsabilidad legal y en cierta medida la demanda contra Nike en los noventas (por decir cosas que no eran ciertas) asustó un poco. Pero en todo caso el argumento es al revés. Ello no hace que las empresas norteamericanas tengan menos prácticas responsables, todo lo contario, el miedo a la demanda por irresponsabilidad las hace más responsables. Lo que sí es cierto es que también las hace más cuidadosas a la hora de alardear de ello. ¿Qué pasará con las petroleras luego del derrame del Golfo de México? ¿Más responsables o menos responsables por temor a las demandas?  Si te pueden demandar, te cuidas.

• El nombre del DJSI incluye la palabra sostenibilidad no responsabilidad y se cuidan de ello.

Lo cierto es que hay 55 empresas estadounidenses (y 8 de Canadá) en el DJSI y muchas de ellas pueden ser más sostenibles que algunos de los superlíderes en otros sectores. El DJSI no mide posiciones entre sectores.