sábado, 17 de febrero de 2024

¿Serán efectivas las amenazas de multas y prisión para sincerar el reporte de sostenibilidad?


Deberíamos crear una cátedra para enseñar a leer entre líneas.

Leon Bloy (1846-1917) escritor francés.´


1.      Francia se ha tomado en serio el reporte de información sobre sostenibilidad………

Francia ha sido el primer país en transponer la directiva de la Unión Europea sobre información de sostenibilidad, Corporate Sustainability Reporting Directive, CSRD, a regulación nacional.  Al hacerlo, le ha añadido potenciales penas civiles para las empresas y sus consejeros, que incluyen multas a las empresas y consejeros y prisión para estos últimos: [1]

  • Por reportar información imprecisa;
  • Por no cumplir con los compromisos voluntarios que han adquirido en temas de sostenibilidad empresarial;
  • Por no nombrar un auditor u organización independiente;
  • Por no convocar un auditor u organización independiente;
  • Por obstaculizar las auditorias o los controles por el auditor u organización independiente o sus expertos;
  • Por rehusar a los auditores, organizaciones independientes o sus expertos el acceso in situ de todos los documentos requeridos para llevar a cabo sus tareas, en particular, contratos, libros, documentos contables y libros de minutas;
  • Por nombrar un auditor u organización independiente en violación de las reglas de independencia del Código de Comercio de Francia.

 Y cualquier parte interesada puede hacer la demanda.

En principio parecen medidas ejemplares, pero ¿qué efecto tendrá estas disposiciones, añadidas a las de la CSRD, sobre el comportamiento de las empresas y de los consejeros?  

Es de suponer que las añadieron para: (1) estimular el reporte de información precisa; (2) el cumplimiento de los compromisos voluntarios; (3) indirectamente limitar el greenwashing; (4) forzar y facilitar las labores de auditoría o aseguramiento; y (5) hacer responsables a los consejeros por la información sobre sostenibilidad.

2.     …………… pero le puede salir el tiro por la culata.

Buenas intenciones, pero en la práctica llevará a las empresas a reportar el mínimo necesario, comprometerse por escrito al mínimo y reportar en lenguaje vago no vinculante. Ahora sí que los informes serán revisados, revisados, revisados y más revisados por los departamentos legales de las empresas. Perderán influencia los departamentos de publicidad, imagen corporativa y de relaciones públicas, o por lo menos deberían perderla.  Y es posible que parte de la información sobre sostenibilidad, que pueda conllevar riesgos legales, se reporte fuera del vinculante proceso CSRD, a stakeholders críticos.

Recordemos que ni los estándares sobre reportes de sostenibilidad son tan rígidos, ni la información sobre sostenibilidad es tan “dura” o “auditable” como la financiera, la que sí tiene penas civiles por parte de las Comisiones de Valores, pero solo en la parte de la precisión de la información, no en los compromisos (de lo que se encargan los mercados actuando sobre el precio de sus valores) y con una larga tradición y experiencia en estándares de preparación de información financiera y de su auditoría.

Muchas veces se critican los compromisos que reportan las empresas, en términos de metas a logar, por ser relativamente débiles, pero ahora lo serán más todavía.  Recordemos que estos compromisos cumplen una doble función: informar a los stakeholders de las intenciones de la empresa y poner metas a los gestores internos que se deben perseguir. Estos dos objetivos suelen ser contradictorios, unos se fijan como alcanzables y los otros se fijan difíciles para estimular los esfuerzos internos. Ahora que los externos estarán bajo una amenaza de multas y prisión, es de suponer que serán todavía menos estrictos.  Habrá empresas responsables que seguirán declarando metas estrictas, pero no será por estas amenazas, será por convicción.

Las posibles penas relacionadas con el nombramiento, convocatoria y facilitación de las tareas de los auditores no deberían tener efectos perversos, aunque podría haber empresas que seleccionasen auditores que cumplan con los requisitos, pero cuya competencia no sea del más alto nivel. Ojalá que no sea así.

Y seguramente se estimulará el interés de los consejeros en la información sobre sostenibilidad de sus empresas.  Pero mi experiencia me indica que la amenaza de multas y prisión no constituirá un estimulo al hacer, sino más bien a evitar riesgos diciendo más de los necesario. Un nuevo riesgo del reporte de información sobre sostenibilidad.

¿Efectos de las amenazas de penas civiles?: Buenas intenciones, efectos perversos y buen negocio para los bufetes internos y externos de abogados. [2]

¿Ejemplo a seguir en las transposiciones nacionales?

 


[1] Para mayores detalles sobre la transposición ver France Transposes Corporate Sustainability Reporting Directive Into Law  por el bufete Latham & Watkins.

[2] Habíamos publicado un artículo sobre estos efectos en Abogados se interesan por la información sobre sostenibilidad: Buenas y malas noticias.


sábado, 10 de febrero de 2024

En sostenibilidad empresarial, ¿Tiene impacto el impacto?

  

Desde el punto de vista ortográfico, si, las dos palabras son iguales, pero pueden significar cosas diferentes. Y allí el problema. En la disciplina de la sostenibilidad empresarial usamos la misma palabra “impacto” para referirnos a dos consecuencias distintas de las actividades de las empresas, y me atrevo a decir que son muy pocos los que no los usan indistintamente, incorrectamente.

Una acepción es utilizada urbi et orbi: el documento sobre los estándares de reporte en la Unión Europea, la menciona casi 1 200 veces en 284 páginas, pero los IFRS en el S1 solo 7 veces en 48 páginas (prefiere hablar de riesgos y oportunidades, reflejando sus objetivos financieros). La otra acepción es, desafortunadamente, usada correctamente muy pocas veces, pero es la que refleja la sostenibilidad empresarial. Ambas se usan en un mismo informe, indistintamente, pero diferenciarlas es crítico para la gestión y el reporte efectivo de la sostenibilidad.

El objetivo de este artículo es mostrar la relevancia y necesidad de esta diferenciación, para lo cual analizaremos ambas acepciones y las ilustraremos con varios ejemplos. Tienen implicaciones diferentes para la gestión.

Impacto es posiblemente la palabra más crítica en la discusión de la materialidad, de los estándares de reporte y en las estrategias de las empresas. La materialidad se basa en los impactos que la empresa tiene sobre la sociedad, incluyendo medio ambiente (materialidad de impacto) y de ésta sobre la empresa (materialidad financiera). Los reportes se estructuran en función de riesgos y oportunidades, basados en impactos pasados, presentes o futuros y la estrategia de sostenibilidad en una estrategia de gestión de impactos. Todo son impactos.

Paro hay dos acepciones de la palabra impacto. En un primer caso es sinónimo de “afectado”, como se afecta. En el segundo caso es sinónimo de cambio logrado y mejor todavía, de valor creado o destruido.

Es necesario aclarar el uso de la palabra “impacto” que es clave en la preparación de la información y gestión de la sostenibilidad. En los estándares sobre preparación y diseminación de la información se usa en el sentido de “afectar”, que las activades de la empresa afectan positiva o negativamente a los stakeholders, incluido el medio ambiente. Pero hay otra acepción y es la de como las actividades de la empresa logran un cambio favorable o desfavorable en la situación de esos stakeholders.  En este otro contexto algunos usan la expresión de “creación de valor” y “destrucción de valor” y ello puede conllevar a la impresión de que ese valor es cuantificable, que a veces lo es, pero también puede ser cualitativo y hasta emocional.

I.                Impacto como efecto

Definición de impacto en los ESRS de la Unión Europea: Impacto se refiere los impactos positivos o negativos relacionados con la sostenibilidad que están relacionados con las actividades de la empresa….Se refiere a ambos, actuales y potenciales.  O sea, para los ESRS impactos son impactos, lo que no ayuda mucho.  Es de suponer que se refiere a efectos, como lo son muchas de las acepciones de la palabra que define la Real Academia de la Lengua Española, RAE.

En este sentido, se interpreta impacto como el “choque” entre dos cosas, en este caso entre las actividades de la empresa y los stakeholders, incluyendo el medio ambiente.  De hecho, stakeholder quiere decir algo o alguien que tiene un stake, una participación en las actividades de la empresa, o sea, que está sujeto a impacto.

Pero esta acepción no va vas a allá del “choque”. No se preocupa del cambio que el choque ha logrado o debería lograr. Y la sostenibilidad empresarial se debe preocupar del cambio logrado, no solo de que se ha producido un “impacto”.

Adelantamos un ejemplo, quizás dramático, ideal para el greenwashing y el impactwashing, que se observa en muchos informes de sostenibilidad donde se destaca el impacto que las actividades de la empresa tienen sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS. [1] Dicen que sus actividades tienen impacto en la reducción de la pobreza, pero no dicen cuanto han contribuido a reducirla. Dicen que han contribuido a la reducción del hambre (donan los alimentos excedentes de la cafetería o los expirados) pero no dicen que cambio logran.  Si dijeran cuales han sido estos cambios sería algo risible. Si fuera obligatorio decirlo, no dirían nada. Se reduciría el impactwashing.

II.             Impacto como cambio logrado

La empresa logra su sostenibilidad empresarial, en el sentido más amplio, cuando sus actividades han logrado, logran o lograrán cambios para bien, idealmente en el valor creado, cuantificable o no, y eliminan, reducen o mitigan la destrucción de valor.

Es fácil recopilar información y reportarla de acuerdo con algún modelo, o mejor todavía, de acuerdo con estándares de aceptación general. Pero es una actitud pasiva. La sostenibilidad se logra actuando proactivamente para lograr cambios reales, tangibles, mejorando el valor para los stakeholders (estratégicos).

Existe confusión en el mercado de la sostenibilidad empresarial sobre lo que es el logro de impacto. Por ejemplo, un informe de la consultora EY sobre los reportes de sostenibilidad del IBEX30 en España [2] se puso la ambiciosa meta de analizar el impacto reportado, lo que en la actualidad es prácticamente imposible con la información que se disemina, con la interpretación de impacto en el valor creado. Dice analizar el impacto reportado, pero en realidad lo que analiza son los resultados o logros reportados. Son muy pocos los casos en que se reporta impacto, como analizamos a continuación.  Dice (énfasis añadido):

La nueva directiva CSRD debería ayudar a mejorar el impacto, porque establece la necesidad de que, para cada uno de los 10 estándares ASG, se establezcan la estrategia, las metas y los objetivos a corto, medio y largo plazo. Esto debería ayudar a mejorar el impacto.

Sí, establecer estrategias, metas y objetivos debería ayudar a mejorar el impacto, pero ¿Qué quiere decir lograr impacto? ¿Se reporta el impacto logrado en la información preparada de acuerdo con los más reciente estándares a nivel europeo y mundial? ¿Qué es lo que reportan las empresas?

III.           Evaluación del impacto de la sostenibilidad: Insumos, productos, resultados, impacto.

Para mostrar lo que sería el impacto de la sostenibilidad empresarial utilizaremos los fundamentos conceptuales de la tipología de la disciplina de evaluación de impacto de proyectos, que es aplicable a este caso (en general se distingue entre insumos y actividades, pero para simplificar los subsumiremos en actividades).

A efectos poner en contexto el reporte de los impactos de las actividades empresariales en el logro de su sostenibilidad, consideremos que estas actividades llevan a productos, logran resultados y por último tienen (deberían tener) impacto. Estos cuatro conceptos son los que fundamentan el diseño de indicadores y son la base para la evaluación del impacto de las actividades, que es lo que deberían pedir los estándares de preparación y diseminación de la información. 

De hecho, una de las principales motivaciones para los estándares de reporte ha sido el ir más allá de la mera descripción de las actividades, en forma cualitativa y con indicadores, para reportar el impacto, el cambio de valor. Recordemos por ejemplo, que el objetivo del marco para preparación de los informes integrados (ahora subsumida en los IFRS) era precisamente moverse hacia el reporte del cambio de valor logrado en los seis capitales (financiero, manufacturero, intelectual -que incluye marca y reputación-, humano, social y relacional -con los stakeholders externos- y el capital natural). [3]

Para ilustrar la diferencia entre efecto e impacto utilizaremos dos aspectos de la sostenibilidad al mismo tiempo, género y código de ética (este los comentamos entre paréntesis). Por ejemplo, la empresa hace esfuerzos para atraer más mujeres a la empresa, lleva a cabo actividades de incorporación (en el segundo ejemplo, contrata a una empresa para que prepare un código de ética). Se contratan mujeres (se aprueba el código de ética), esto el producto de los insumos y actividades. Algunas regulaciones piden reportar el porcentaje de mujeres en el consejo de la empresa (y que tiene un código de ética). Se “cumple” reportando el número o proporción de mujeres (y la existencia del código), pero esto es solo el producto de la utilización de los insumos.

La empresa no se conforma y quiere mejorar los “resultados”, para lo cual desarrolla programas para que las mujeres tengan mejores posiciones (ofrece cursos sobre el código de ética a empleados y dirigentes), se vanagloria de ello en sus informes, y las calificadoras de sostenibilidad le dan más puntos por el aumento (y por tener un código de ética). Logra el “resultado” de mejorar el número.  Todavía no ha cambiado el valor para los stakeholders.

Pero el número (o la existencia del código) puede ser una condición necesaria pero no es suficiente, como veremos.[4] Por lo que para mejorar el resultado toma medidas para desarrollar el talento, remover restricciones, promover internamente, buscar mujeres cualificadas (en el código de ética examina a los empleados para ver si aprendieron sobre ética). Ya no se trata de tener un buen número, como por ejemplo lo que piden las cuotas. A lo sumo habrá establecido el “potencial de impacto”. Pero el objetivo no debe ser tener más mujeres en el consejo (o que los empleados conozcan el código de ética), el objetivo debe ser que tengan impacto, lo que se logra cuando se utilizan las ventajas comparativas, las destrezas adicionales que aportan esas mujeres, para mejorar las decisiones en el consejo (o se reduzcan los casos de violación del código de ética y la corrupción). Y el porcentaje de mujeres en el consejo (el conocimiento del código de ética) no mide su efectividad, su impacto. 

El “impacto” está en cómo han cambiado para mejor, las decisiones, que depende de la incorporación de sus contribuciones en las decisiones (la reducción de los casos de violación del código de ética). [5] Pero esto no es lo que se reporta y no es lo que miden las calificaciones de sostenibilidad.

¿Era el objetivo de la empresa tener más mujeres en el consejo o que influyan positivamente en la calidad de las decisiones? Algunas empresas reportan los esfuerzos (insumos), algunas lo que han hecho con ellos (productos), pero menos todavía las que reportan y actúan sobre la creación de valor y, como una excepción a la regla, algunas si reportan algunos impactos.

El caso de los impactos físicos, como por ejemplo los medioambientales (reducción de emisiones, consumo de agua, conservación de biodiversidad, etc.) son más amenos a medir impacto como cambio de valor. Las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero tienen impacto sobre el cambio climático, aunque el cambio logrado sea infinitesimal en el conjunto global de las emisiones.

Estrictamente hablando esto es solo el resultado, el impacto sería la contribución al no aumento de la temperatura, y aunque esto es imposible de medir a nivel individual, es lo que se pretende cuando se pide el reporte de las emisiones en función de science-based targets, o sea, en relación con lo que correspondería reducir a ese tipo de empresa, en su sector industrial, o sea, a su cuota parte. No las toneladas de CO2 equivalentes que han reducido, sino que porcentaje de su cuota de reducción han logrado.

Hay que reconocer lo difícil que es tener y medir el impacto en las decisiones. Es muy difícil y costoso de evaluar y en muchos casos se requiere de largos períodos de tiempo para poder apreciar el cambio. Pero los mensajes de este ejemplo son que los insumos, productos y resultados no son el fin, son los medios, pero es lo que se suele reportar. No es que sea por negligencia, muchas veces es por la gran dificultad, pero lo importante es no perder de vista el fin y confundirlo con los medios. No nos engañemos.

En la siguiente tabla resumimos los dos ejemplos anteriores y añadimos un tercero.

 

Insumos

Productos

Resultados

Impacto

 

 

 

 

 

Consejos inclusivos

Búsqueda de mujeres cualificadas

Desarrollo profesional de las mujeres

Número de mujeres en el consejo

Mejora en la efectividad de las decisiones

 

 

 

 

 

Ética contra la corrupción

Consultores contratados

Código de ética aprobado

Diseminación y entrenamiento del personal

Disminución del impacto financiero o reputacional de las violaciones

 

 

 

 

 

Desarrollo profesional

Contratación de programas de desarrollo

Horas de educación impartidas, número de participantes

Aprendizaje de los participantes evaluados positivamente

Mejora en la productividad del personal

 

Debería haberle quedado claro al lector que el que “….se establezcan la estrategia, las metas y los objetivos a corto, medio y largo plazo.”  no debe confundirse con “impacto”, son simplemente medios que tienen el potencial de lograr el fin que es el impacto. Y ello depende además de la gobernabilidad de la sostenibilidad (cultura, procesos, procedimientos, incentivos, estrategias, políticas, etc. [6]) y de la factibilidad de las estrategias y de su implementación efectiva. Tener estrategias y objetivos son un medio y no se debe confundir con tener impacto, como lo confunden la gran mayoría de las calificadoras de sostenibilidad.[7]

El seguimiento al pie de la letra de los estándares de reporte (en Europa los ESRS y a nivel mundial los IFRS) y el estándar de diseminación (en Europa la Corporate Sustainabiity Reporting Dirtective, CSRD), no garantizan el impacto.  Vale la pena recordar que los estándares tienen el objetivo de guiar a los stakeholders (incluyendo a la misma empresa) en sus decisiones relacionadas con el logro de su sostenibilidad, pero no tienen como objetivo “lograr impacto”. El impacto se logra con la acción, no con el reporte, aunque éste debería detallarlo.

IV.            El impacto más allá de los reportes de sostenibilidad

Y esa discusión aplica igualmente a los proyectos financiados con bonos o préstamos verdes, sociales y sostenibles, que se fijan metas que se suelen quedar en montos a invertir (insumos), las obras construidas (productos), personas beneficiada, por ejemplo, (resultados) que todavía no son el impacto. La International Capital Markets Association, ICMA, que produce unos estándares para estas emisiones ha producido dos documentos para estimular y reportar el logro de impactos.[8]

 

Insumos

Productos

Resultados

Impacto

Bonos sociales

Inversiones en millones

Viviendas construidas

Personas alojadas

Mejora en la calidad de vida

 

Esta distinción entre las dos acepciones de impcto se está usando también en las propuestas para la sistematización de las clasificaciones de fondos de inversión en empresas y proyectos sostenibles. Por ejemplo, la Asociación Europea de Reguladores de los Mercados de Capitales (European Securities Markets Association ESMA) propuso cambios a las guías sobre denominaciones de fondos y entre otras disposiciones indica que:  “….. (iii) los fondos que usan términos en sus denominaciones como…..“impacto” deben asegurarse que la inversiones pertinentes generan impactos medibles……”  (énfasis añadido).

V.        Pero eso no es todo….

Y para demostrar que es todavía más complicado de lo que parece: [9]

“Para determinar con precisión el impacto social, es necesario ajustar los resultados teniendo en cuenta: (i) lo que habría sucedido de todos modos; (ii) la acción de otros (“atribución”); (iii) hasta qué punto es probable que se reduzca el resultado de la intervención inicial con el tiempo (“desaparición”); (iv) la medida en que la situación original fue desplazada a otra parte o los resultados desplazaron a otros posibles resultados positivos (“desplazamiento”); y por consecuencias no deseadas (que podrían ser negativas o positivas).” (énfasis añadidos)

Estas condiciones, ideales, indican lo que es necesario para demostrar impacto y que la empresa lo pueda atribuir a sus acciones. Si fuéramos así de estrictos desaparecía la palabra impacto de las regulaciones y de los reportes. Por ahora deberemos movernos en esa dirección, pero hacer lo que es factible.

Recordemos el dicho popular: “Lo mejor es enemigo de lo bueno”

VI.            En resumen

El objetivo de este capítulo ha sido mostrar que lo que en sostenibilidad empresarial se denomina impacto no es tal en la mayoría de los casos, que es necesario diseñar las estrategias y ejecutar las actividades para lograr cambios, para añadir valor al bienestar social y del medio ambiente. Para ello hemos diferenciado entre la acepción de la palabra impacto como efecto producido, e impacto como cambio logrado, como valor añadido.

Esta diferenciación ha sido la motivación de cambio que pretenden lograr los estándares recientes de reporte al moverse de descripciones de actividades y presentación de resultados hacia los cambios logrados, aunque no ello no quede explicito en sus disposiciones.

Si se debiese reportar impacto como cambio logrado, disminuiría significativamente el greenwashing y el impactwashing. Y esa es la tendencia por ejemplo en la clasificación de los fondos de inversión y en el financiamiento responsable, que hemos comentado.

Pero no hay que subestimar la complejidad de la medición de impacto como cambio logrado o valor creado, y se debe hacer lo que sea razonablemente factible para cada empresa, pero lo importante es no vender gato por liebre y presentar insumos, productos o resultados como si fueran impacto.

Esta discusión pretende mostrar los esfuerzos que se deben hacer y la dirección que se debe seguir para mejorar la efectividad de la sostenibilidad empresarial.



[4] Como ejemplo de esta mala interpretación ver  El índice IBEX Gender Equality: ¿Igualdad de género? Falacia ASG

[9] Traducido del segundo documento de la nota precedente.


sábado, 3 de febrero de 2024

Impacto de la inteligencia artificial en el bienestar social: ¿Bueno, malo o todo lo contrario?

  

Al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia.

Al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará.

Mateo 13:12

A quienes mucho se le ha dado, mucho les será exigido.

Lyndon B. Johnson, presidente.

 

Con el avance vertiginoso en años recientes de la inteligencia artificial se ha intensificado la discusión sobre los beneficios y perjuicios, beneficiados y perjudicados, en la sociedad. [1] En esta nota solo nos referiremos al efecto en el bienestar social.

Sin pretender ser exhaustivos ni entrar en muchos detalles, podemos decir que los beneficios que más se aducen son los de la mejora de la productividad y efectividad en todos los ámbitos, incluyendo salud y educación, el poderse procesar gran parte del conocimiento acumulado en buena parte del mundo y extraer las lecciones puntuales que sean necesarias en cada caso. 

Como perjuicios, uno de los más destacados es el impacto negativo sobre el empleo, al poderse substituir las labores de algunas personas con los resultados de aquella extracción de conocimiento y los aumentos en la eficiencia del trabajo.  Si bien todas las profesiones tienen el potencial de ser afectadas, algunas profesiones serán más afectadas que otras, ya sea en el corto o en el mediano plazo.  Las que descansan en labores físicas y la utilización de empatía serán menos afectadas (¡algunos ya lo han sido con los robots!), pero aun en las labores intelectuales habrá grandes diferencias, siendo las más afectadas las que requieren del conocimiento de procesos, procedimientos, de situaciones y eventos del pasado, y sobre todo las que son repetitivas. Y no todos los trabajadores están en condiciones de adquirir las destrezas necesarias para operar el nuevo entorno, y muchas empresas no lo facilitarán. [2]  Habrá algunas socialmente responsables que sí se preocuparán de sus empleados afectados.

A la discusión de beneficiados y perjudicados a nivel individual, lo relevante, se han unido aquellos “independientes” que prefieren ver la situación en el agregado, en el neto, en el resultado del contraste de costos y beneficios.  En general, sus conclusiones, sin hacer muchos cálculos, es que el neto será beneficioso para la sociedad y que se debe estimular el uso de la inteligencia artificial.

Pero repiten el error que se ha cometido muchas veces. Quizás no han usado la inteligencia artificial para llegar a esas conclusiones.  Durante decenas de años se ha demostrado, teóricamente, que la globalización es beneficiosa para el mundo, en el agregado. Cada país debe producir de acuerdo con sus ventajas comparativas y comerciar con otros países que tengan otras ventajas comparativas. Así ganamos todos. Es un gana-gana.

Cuando se estuvo discutiendo la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el Brexit, se hicieron y diseminaron decenas de análisis que concluían que la permanencia, en el agregado, en el neto era beneficiosa para el país y así se le vendió a la población antes de referendo. ¡Vote quedarse! Pero sabemos que ganó el voto del “exit”.

Lo que estos análisis no toman en cuenta es que con los beneficios y perjuicios hay beneficiados y perjudicados y que los beneficiados no transfieren parte de sus beneficios a los perjudicados para compensarlos por su perjuicios. Si lo hicieran debería quedar un excedente de beneficios. ¿Quién se los queda?

No hace falta decir que los supuestos del análisis económico no se cumplen y que no hay trasvase de beneficios, que no se pueden compensar prejuicios con beneficios, como supone el análisis en el agregado. Ni siquiera se sabe quién y cuánto gana y quién y cuánto pierde. Y que se trata de personas, con sentimiento y dignidad, no de elementos inmateriales, que se pueden sumar y restar.

De allí que los perjudicados salen perdiendo y es natural que se opongan a la globalización mientras no hay reparto justo de los beneficios netos. Y fueron los perjudicados, que había más que beneficiados lo que votaron a favor del Brexit, su voto era uno por persona, no proporcional a su poder económico o político o los beneficios a obtener (¡hay la democracia!).

De allí que la discusión sobre el neto de los beneficios de la inteligencia artificial no sea el asunto relevante. Lo clave para la sociedad es como hacer para que los beneficiarios se beneficien sin perjudicar a los perjudicados, o que haya algunos elementos de compensación en el corto o mediano plazo. Esta otra discusión será fructífera para guiar el desarrollo, aplicación y expansión de la tecnología, cuando, como y donde.

Pero a diferencia de los casos de la globalización y del brexit, en este caso esa implementación está fuera del control de los que pueden hacer prevalecer la justicia social o hacer compensaciones.  Pero, aunque los gobiernos están muy por detrás de estos desarrollos tecnológicos y tienen poco control sobre su desarrollo, no pueden evadir al responsabilidad de hacer que los perjudicados lo sean los menos y lo menos posible. Debe usar todo su poder de regulación y de persuasión.[3]

Lo que nos atrevemos a pronosticar es que la inteligencia artificial aumentará la desigualdad social …….. a pesar de las intervenciones de los gobiernos.

Y este es un caso para los economistas análogo al del estadístico que no sabía nadar y se ahogó cruzando un rio que tenía un promedio de profundidad de un metro.



[1] Y en esto no nos referimos al gran problema potencial de la superinteligencia artificial, que estará por encima del control de los humanos. Ver ¿Cuál debe ser la gobernanza de la responsabilidad social de la inteligencia artificial?

[2] Según el estudio PwC’s 27th Annual Global CEO Survey, publicado en enero del 2024 y basado en encuestas a casi 5 000 ejecutivos, una cuarta parte cree que su empresa reducirá el personal en más del 5% como consecuencia de la adopción de la AI.

[3] Ver el artículo en la primera nota precedente para una brevísima discusión de la necesidad de regulación gubernamental,