domingo, 14 de febrero de 2010

La responsabilidad de los economistas frente la responsabilidad empresarial

En un artículo reciente en Diario Responsable (http://www.diarioresponsable.com/ ), Economistas sin Fronteras publican una interesante y completa discusión titulada “Los Economistas frente a la Responsabilidad Social”, donde detallan las diferentes acciones que deben tomar los economistas y los frentes en los que pueden actuar para contribuir a la responsabilidad social. Una lista laudable.

Si bien aparecen aplicadas estas acciones y frentes de acción a los economistas, la gran mayoría de los conceptos aplican a todos los profesionales, a todas las personas. Son responsabilidades genéricas. Con esto no quiero decir que sea innecesario especificarlo, todo lo contrario, ojalá todas las profesiones tuvieran no solo un código de ética, sino un código de cómo hacer más y mejor el bien.

Pero en su generalización y extensión el artículo tiene una gran omisión, que sí es específica a la profesión de economistas y es el sesgo en la aplicación de principios económicos a la gestión de empresas. En su formación y ejercicio de la profesión, lo economistas adquieren varios sesgos que pueden ser contraproducentes a la hora de promover prácticas empresariales responsables:

• Sesgo hacia la medición cuantitativa.

• Sesgo hacia el costo beneficio, también cuantitativo

• Sesgo hacia la maximización de beneficios, pensando que ello lleva a una asignación más eficiente de recursos. ¿Eficiente bajo que supuestos?

¿Por qué pueden estos sesgos ser contraproducentes? Porque precisamente uno de los aspectos más importantes para la adopción de las prácticas responsables en la empresa es el reconocimiento de que muchos de los beneficios son intangibles y en el largo plazo mientras que los costos suelen ser tangibles y en el corto plazo. Como se atribuye a Einstein, “no todo lo medible importa, no todo lo que importa es medible”. Difícilmente pasarían la prueba de un costo beneficio cuantitativo. Y aún si se hicieran los esfuerzos en la cuantificación, por el desfase en el tiempo entre los costos (corto plazo) y los beneficios (largo plazo), todavía quedaría el sesgo de una tasa de descuento que reduce el valor presente de estos últimos. Esto, por ejemplo, es en buena parte la razón de la inacción para mitigar el cambio climático. De hecho, buena parte de la discusión está en la cuantificación de los beneficios (casi imposible) y la tasa de descuento de estos beneficios. Sobre los costos hay menos discusión (otra buena parte del problema está en la necesidad de acción individual para resolver un problema global).

¿Quiere esto decir que el análisis económico de la conveniencia de las prácticas responsables no se debe hacer? Habrá muchos que aleguen que las prácticas responsables no deben ser sometidas a un análisis de costo beneficio en términos económicos. Es cierto, las empresas deberían ser responsable porque sí. La moral y la ética no aceptan costo beneficio. Pero no seamos ingenuos, la realidad es otra. Para convencer a muchos directores de implementar prácticas responsables hay que usar argumentos de mejoras en beneficios para la empresa y para sí mismo. Sus incentivos suelen estar alineados con ello. Pocos son los que tienen incentivos por comportamiento ético o moral, a lo sumo se recompensan con ausencia de castigo. Los argumentos para ser responsables no pueden basarse sólo en lo cuantificable.

Nótese que usé repetidamente la palabra “sesgo” Con esto no quiero decir que es una situación universal, ni que todos los economistas propugnan la maximización de beneficios cuantificables. Hay que reconocer el gran avance en la comprensión y solución de problemas ambientales y sociales, gracias a los esfuerzos de economistas especializados.

Pero si existe el sesgo. Por ello creo que entre sus responsabilidades profesionales, especialmente los economistas consultores y los que asesoran las decisiones empresariales, está la de incorporar en sus análisis y recomendaciones la consideración del amplio espectro de beneficios de las prácticas responsables. Y ni que hablar de consideraciones morales, éticas o de justicia. No sólo lo que se puede medir existe, no todo es monetario, no todo es maximización de valor. Aunque sí es cierto que si no se mide es difícil de gestionar

Como dice el artículo de Economistas sin Fronteras, los economistas deben formarse en RSE. Lamentablemente visitar sitios de internet no es suficiente y los sitios que sugieren no se preocupan de estos problemas. Si bien son valiosos, contienen información relativamente general. Se requiere de una profundización del análisis que los supuestos de la teoría microeconómica tienen sobre el comportamiento responsable. Y estos supuestos no suelen ser conducentes.

Debe de haber una expansión del paradigma de análisis económico para incorporar, de forma rutinaria, estas otras consideraciones. O por lo menos considerarlas e incluirlas en el análisis de forma cualitativa.

Dada su influencia en el diseño de sistemas de incentivos para la actuación gerencial, también tienen la responsabilidad de incluir en ellos estas consideraciones. Si los sistemas de incentivos incorporaran la visión más amplia y de largo plazo de la empresa y de su responsabilidad ante la sociedad, a lo mejor la crisis reciente hubiera sido menos dura.

Entonces, una de las responsabilidades de los economistas en el contexto de la responsabilidad social es incorporar en sus análisis, en sus recomendaciones, esta visión más integral. Y esta sí que es específica al pensamiento economicista.

Pero habrá alguno que dirá que esto también debe aplicar a todas las profesiones. De acuerdo.

domingo, 7 de febrero de 2010

Diálogos en responsabilidad: Segundo acto

Continuamos con las tribulaciones en Industrias Oliver sobre su intensificación de prácticas responsables. En el capítulo anterior, que recomendamos leer primero (disponible en www.cumpetere.blogspot.com), dejamos a Lorenzo Coll, recién nombrado a cargo a coordinar las actividades de responsabilidad social de Industrias Oliver, considerando los pasos a seguir.


En la oficina de Lorenzo, hablando con Clara, su asesora.

Lorenzo: Clara, buenas y malas noticias. Nos autorizaron a seguir adelante profundizando las prácticas responsables de la empresa, pero no aprobaron el Plan de Acción ya que implicaba gastos. Por lo que entiendo, el Consejo quiere que lo que hagamos no tenga impacto, o muy poco, sobre los costos. Sin embargo, nos autorizaron a gastar los ahorros que podamos conseguir de otras actividades en la empresa.

Clara: ¡!Pero que se creen estos consejeros!! ¡Que esto es gratis! ¡No entienden que esto es una inversión en el futuro de la empresa! ¡De dónde sacan que los beneficios vienen sin costos! ¡No entienden que ser responsable es una responsabilidad!

Lorenzo: ¡Clara, Clarita! ¡No sé lo que entienden! O mejor dicho, si lo sé. Muchos miembros del Consejo tienen el sesgo de los resultados financieros, eso es lo que les importa, por ese rasero los miden. O eso creen ellos. Lo que es cierto es que nuestra tarea, ya complicada de por sí, se ha complicado un poco más. Todavía no han sentido presiones de nadie y siguen con su visión antigua de la empresa. Recuerda que muchos son de la “vieja guardia”. Espero que el nombramiento al Consejo de Tomás Oliver, el nieto del fundador y primo de Catalina, nos ayude en estos esfuerzos. Como sabes, después de obtener el MBA lo enviaron un par de años en nuestra filial de Venelivia y acaba de regresar.

Clara: ¡Pero sin recursos no podemos hacer nada!

Lorenzo: Esa fue mi reacción con Catalina, pero ahora soy yo quién tiene la responsabilidad de hacer algo y no voy a rendirme. Poco a poco lograremos cosas.

Clara: ¿Y que se supone que debemos hacer?

Lorenzo: En la universidad te dieron una visión amplia de las diferentes prácticas responsables que se pueden llevar adelante en la empresa. A lo mejor fueron un poco idealistas pensando que al graduarte ibas a encontrarte con un ambiente favorable y que era cuestión de “hacerlo”. Siempre me acuerdo de mi primer trabajo, recién graduado de ingeniero químico. El jefe me recibió y me dijo que teníamos un problema en la planta de producción de gasolina de aviación. Yo le dije que me dijera cual era el problema, que yo se lo resolvía. Me dijo que si el supiera cual era el problema no me habría llamado, ya lo habría resuelto, no necesitaba de un recién graduado. Pues un poco así estamos Clara.

Clara: Ya sé que la realidad no es tan sencilla como parece en el aula, donde para ponerlo entendible a veces se abstraen de las complicaciones. Pero lo que tenemos es un gran obstáculo.

Lorenzo: Así es. Lo que parecía un arduo camino a recorrer ahora será una carrera de obstáculos, pero no con obstáculos predecibles cada 20 metros, sino derrumbes, precipicios, manchas de aceite, de hielo, cáscaras de plátano que nos encontraremos en todo momento. Pero estoy seguro que con tus conocimientos, tu capacidad analítica y tu entusiasmo juvenil y un poco de mi visión política, veteranía y conocimiento de la empresa podremos lograr cosas.

Clara: Supongo que tienes razón. ¡No me voy a rendir en mi primer trabajo!

Lorenzo: Dividamos el problema por etapas y ataquemos los obstáculos a medida que se presenten. Si pretendemos hacerlo todo de una vez, el problema nos abrumará. Como le dije a Catalina, empecemos por recoger la fruta que está al alcance de la mano.

Clara: De acuerdo. Habrá entonces que empezar por hacer un análisis de quienes son las partes interesadas que tienen más impacto sobre la empresa.

Lorenzo: Creo que es lo correcto y me encantaría, pero no tenemos ni el tiempo ni el dinero para estudios detallados. Somos solo tú, yo y el mínimo presupuesto que tengo, que no da ni para ir a visitar a las empresas del grupo. Me encantaría contratar algún consultor, pero tendrá que ser más adelante, cuando tengamos más apoyo financiero. Me temo que vamos a tener que usar nuestro conocimiento de la empresa, del medio y nuestra intuición para substituir lo que hubiera sido un análisis más completo de nuestras partes interesadas, sus expectativas, necesidades, etc. Algo sabemos, aunque cada día me doy más cuenta de que sabemos menos.

Clara: ¡!La práctica es mucho más complicada que la teoría!! Bueno, por lo menos creo que debemos hacer una consulta informal con algunos gerentes, para ver sus percepciones, expectativas, problemas, etc.

Lorenzo: ¡Buena idea!. Con eso sí estoy de acuerdo y es más factible. También nos ayudará a ponerlos de nuestra parte, nos dará una buena apertura para exponerles nuestras ideas. Si los consultamos es más probable que logremos su colaboración a la hora de poner algo en práctica. Esto sería imposible sin su colaboración. Claro que en esto también debemos empezar con los dos o tres que entienden del tema. Tenemos que asegurarnos de que se convierten en “partes interesadas”.

Clara: También tendremos que ver la visibilidad interna y externa de lo que hacemos. No solamente lo que le interesa a algunas partes críticas, sino también si son capaces de actuar sobre los resultados de la empresa. Porque si no actúan o son indiferentes lo hacemos parecerá que es inútil ¡y eso es lo último que necesitamos!.

Lorenzo: Sería ideal pero creo que nos conviene comenzar con algunas cosas que rindan beneficios pero que, por ahora, sean dependientes de nosotros mismos. Eso, lo de visibilidad interna.

Clara: ¡Pero esto es sólo una pequeña parte de nuestro Plan de Acción!

Lorenzo: Así es. Creo que ante las circunstancias debemos ver nuestro Plan de Acción como una estrategia de largo plazo.

Clara: ¿Y no crees que también deberíamos incluir en el corto plazo la “educación” de algunas personas claves, como los consejeros y algunos altos ejecutivos?

Lorenzo: ¡Indispensable! Piensa en una estrategia para hacerlo, pero la clave es que casi no se den cuenta que lo hacemos, que no parezcamos que los menospreciamos o que los consideramos ignorantes o retrógrados. Ideal sería encontrar la manera de que sean ellos los que lo pidan. Con sus contactos Catalina debe poder ayudarnos en esto.

Clara: Entendido.

Lorenzo: Creo que ya tenemos un esbozo, aunque muy informal, de una estrategia a seguir mientras logramos más apoyo y recursos. Simplifica el Plan de Acción preparando un breve documento de estrategia para que lo tengamos de referencia y por si alguien quiere saber qué pensamos hacer.. Después nos preocuparemos de temas de incentivos, comunicación, etc. Por ahora necesitamos algunos buenos resultados que mostrar para poder conseguir más apoyos.

Clara: Bien, me pongo a trabajar en una estrategia de corto plazo.

Lorenzo: De acuerdo. Ya que tenemos algo por dónde empezar, hablemos por un minuto de un tema secundario pero importante. ¿Cómo crees que debemos llamar a nuestra Dirección? Me dieron libertad para ello. ¿Qué nombres suelen usarse?

Clara: ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Me acabo de acordar de la canción que cantaba cuando niña: ¿Y qué nombre le pondremos, matarile, rile, rón….? 

Hablando en serio, cuando estudiamos estos temas en la Universidad, vimos de todo, desde Gestión de la Reputación, pasando por Gerencia de Marca y RSE, Gerencia de Relaciones Externas y Responsabilidad, Comunicación Corporativa. Algunas transnacionales lo llamaban Sostenibilidad. Hasta llegué a ver el nombre de Diplomacia Corporativa. En muy pocos casos estaba en el área operativa. Vimos casos de reporte directo al Presidente. En algunos casos era parte del área de Comunicaciones. Muchos en el área de Mercadotecnia. Sin embargo yo siempre creí que no estábamos para comunicar o gestionar la reputación. Estamos para hacer cosas responsables, SER responsables y luego comunicarlo lo mejor posible para que mejore la reputación. Creo que muchos lo tienen al revés, primero se preocupan de la mercadotecnia y la reputación y luego miran que cosas hay que hacer para “verse” bien. Creo que el nombre de Responsabilidad Social es lo mejor, o si quieres ser un poco más progresista, llámala Sostenibilidad.

Lorenzo: Tienes razón. Ya que afortunadamente no tenemos prejuicios y comenzamos esto casi desde cero, y en el área estratégica de la empresa, usemos el nombre más descriptivo, Dirección de Responsabilidad Social y Ambiental. Algunos tienen un poco de fobia hacia lo que parezca “social”, así que mejor le ponemos el apellido “ambiental”, aunque para tí y para mí sea innecesario. Además, así podemos atraer más el interés de las unidades manufactureras. Personalmente me encantaría usar “Sostenibilidad” por lo amplio y futurista del concepto, pero me parece que es más adecuado para empresas más grandes.

Mientras haces tu tarea, me pondré en contacto con algunos directivos para ver cómo podemos ayudarnos mutuamente. Creo que empezaré por casa, con el Vicepresidente de Administración.



CONTINUARÁ …………………………mientras esta telenovela siga teniendo sintonía.

domingo, 24 de enero de 2010

Diálogos en responsabilidad: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

En la oficina de Catalina Albertí Oliver, Vicepresidente de Planificación y Desarrollo de Industrias Oliver.

Catalina: ¡Buenas noticias Lorenzo!, ¡puedes estar contento! El Consejo ha aprobado la creación de tu cargo como Director de Responsabilidad Social, o como quieras llamarlo.

Lorenzo: ¡Qué bien! Sí, me contenta. Creo que es un gran paso adelante para poder impulsar estos temas tan importantes para el futuro de la empresa. O por lo menos eso creo yo.

Catalina: De acuerdo. Esto te dará legitimidad para encarar las acciones que siempre has querido adelantar.

Lorenzo: Creo que es bueno tener un punto focal de preocupación por el tema, pero creo que es solo el comienzo, ahora viene la acción. Por cierto, ¿aprobaron el Plan de Acción con el presupuesto que pedíamos? Lo importante es el compromiso de todos, no tanto el cargo.

Catalina: La discusión fue muy difícil. Varios de los consejeros pidieron que mostráramos que todos esos gastos iban a rendir beneficios y yo les respondí, como me habías dicho, que algunos producirían beneficios y otros no, que algunos los podríamos medir, pero que a lo mejor otros no, que serían intangibles. Uno de los consejeros llegó a mencionar que los sueldos no los podíamos pagar con los intangibles, y si bien les dije que el aumento del valor de la empresa en el largo plazo también contaba para los socios, no les convenció. Están más preocupados por los beneficios que reportamos en los estados financieros y el impacto en el corto plazo y sobre la percepción de los acreedores. Uno de ellos llegó a decir que estas cosas de la RSE solo era de interés para las grandes empresa que cotizan en bolsa y que aún así, eran muy pocos los analistas bursátiles que tomaban esto en cuenta y mucho menos los inversionistas. Otro llegó hasta a decir que si hasta ahora funcionábamos bien para que meternos en cosas que no vienen al caso, total nadie se entera. Hubieron algunos que salieron en nuestra defensa y ni que decirte la discusión que se armó sobre si íbamos a hacerlo porque sí o solo porque había presiones externas a la empresa. Después de tanta discusión afortunadamente intervino el Presidente del Consejo, que como sabes representa a la familia Oliver que tienen la mayoría de las acciones, y dijo que teníamos que estar con los tiempos, que en un futuro no muy lejano a lo mejor teníamos que hacer una oferta pública de acciones para financiar el crecimiento y que un historial de responsabilidad no nos caería nada mal. En esto lo respaldó el consejero independiente, el Prof. Iglesias, lo cual nos vino muy bien.

Lorenzo: Bueno, por lo menos hay algunos sensatos en el Consejo. Pero ¿y el Plan de Acción?

Catalina: Bueno, eso no. No quisieron aprobar el plan de acción porque contenía gastos. Lo que sí aprobaron fue de que pudieramos utilizar los ahorros en otras partidas presupuestarias para estos fines.

Lorenzo: ¡Qué c#&@!, ¡estamos j#!@$&s! ¿¿Cuando se darán los ahorros?? ¿¿Y tú crees que los demás gerentes estarán de acuerdo en hacer ahorros?¿ Cuando sepan esto tendrán menos motivación para ahorrar. Antes se lo gastaban a fin de año o lo podían usar el año siguiente. ¿Ahorrar para “dárnoslo a nosotros”, como lo verán ellos? ¡Prefería haber logrado la asignación de recursos que la creación del cargo! Como siempre, te dan el mandato y no el poder para llevarlo a cabo.

Catalina: Tranquilo Lorenzo, he aquí gran parte de nuestro trabajo. Convencerlos de que nuestra campaña es buena para la empresa y buena para ellos.

Lorenzo: Totalmente de acuerdo, es para beneficio de la empresa y por ende para su propio beneficio. ¡Lo verán si no son miopes! Pero no basta con palabras. Si no modificamos los incentivos que actualmente tienen, la forma de cálculo de las bonificaciones, la forma de asignar recursos en el presupuesto, seguirán haciendo lo mismo.

Catalina: Empezaremos con el mandato del Consejo de hacer algo en el tema y de reportarles como nos va y de allí veremos si el año que viene nos podemos meter en el proceso presupuestal para obtener recursos para algunas inversiones y en el tema de incentivos y penalizaciones. El hecho de que me reportas a mí y yo tengo acceso directo al Consejo, nos va a ayudar.

Lorenzo: ¡Eso espero! Yo que he estado tan preocupado sobre las acciones que debíamos tomar con las decenas de proveedores, con el problema ambiental de la planta en Venelivia, con la inestabilidad social alrededor de la distribuidora en Coloxico, con el problema laboral en varios de los proveedores en Vietbodia, entre muchos otros y ahora resulta que esto es secundario en mi trabajo. Resulta que mi primer trabajo no es técnico como yo creía sino político y de gestión de voluntades. Tenía la sospecha, pero no creía que tomara precedencia sobre la acción. Creo que ante estas circunstancias lo mas prioritario es hacer un diagnóstico de lo que lo puede incitar a los gerentes de operaciones, de compras y de de recursos humanos a trabajar con nosotros.

Catalina: Por eso te seleccionamos a ti, porque puedes manejara ambas facetas de la tarea. Te ayudaré en lo que pueda, pero te corresponde a ti liderar los esfuerzos, preparernos una estrategia de cómo convencerlos, de qué es lo que tenemos en común, cómo venderles la idea, de mostrarles los beneficios………..cuando los haya. Coincido contigo con el tema de incentivos y en lo de asignación de recursos y creo que también debemos trabajar arduamente en ello, pero será más adelante, cuando tengamos algo que mostrar.

Lorenzo: Gracias tu apoyo. Creo que mientras hacemos esto, también deberé buscar algunas acciones sin costo o de bajo costo, con beneficios tangibles y en el corto plazo y así usarlos como ejemplo en casos menos obvios. Debo recoger primero la fruta que está al alcance de la mano.

Catalina: Así es. Vamos, verás que con paciencia y perseverancia logramos hacer muchas cosas. Esas son las mejores armas. En estos asuntos la fuerza solo rinde beneficios efímeros.

Lorenzo: Tienes razón. Aquello de enviar un memo tuyo o del Presidente y forzarlos a tomar algunas medidas suele tener resultados que se esfuman en cuanto te descuidas o en cuanto pueden decir que hicieron algo, aunque solo sea en el papel. Antes de hablar con algunos gerentes, y dado que no puedo ofrecerles dinero, tengo que revisar la estrategia que tenía.

Catalina: ¡Adelante! Cuenta conmigo.

Lorenzo: Gracias por tu apoyo Catalina. Por lo menos eso tengo. Manos a la obra. Ya te contaré como me va.



CONTINUARÁ ……………………………………………….si hay interés de la audiencia

domingo, 10 de enero de 2010

Más nombres para la RSE y RSC: Necesitamos un diccionario


Les ofrezco este artículo en celebración del 2do. Aniversario del blog www.cumperete.bolgspot.com El primer artículo fue publicado el 2 de enero de 2008. ¡Cómo pasa el tiempo!

Y en ese tiempo se han dado mas y mas nombres a la responsabilidad social de la empresa o corporativa. Cada día sale algún nuevo significado de las siglas. Para facilitar el trabajo de los que le quieren poner nombres nuevos he decidido preparar un diccionario. Aunque prefiero el nombre de RSE, voy a comenzar con RSC, ya que la “C” se presta mucho mejor a variaciones. Supongo que después de un año de crisis necesitamos un poquito de humor.

A lo mejor podemos escribir un segundo “volumen” con la “E” de empresa. Y no faltará quien ofrezca otras “terceras letras” para la RS, con lo podremos hacer otros “volúmenes” (RSA….., RSZ, lo que sea).

Invito a los lectores a añadir significados a las siglas RSE, RSC, ¡pero que no pretendan que sea en serio! Quizás podemos comenzar un WikiDiccionario de RS.

DICCIONARIO DE RSC

RSC: Responsabilidad Social Corporativa: Lo que se debería hacer

RSC: Responsabilidad Social Cacofónica: Lo que se hace año tras año, sin saber porqué

RSC: Responsabilidad Social Calculada: Lo que se hace después de calcular si conviene

RSC: Responsabilidad Social Caliente: Lo que se hace porque es lo último de la moda

RSC: Responsabilidad Social Callejera: Lo que se hace aunque sea ordinario

RSC: Responsabilidad Social Cambiante: Lo que se hace dependiendo desde donde sopla el viento

RSC: Responsabilidad Social Capitulante: Lo que se hace cuando ya no puedes oponerte mas

RSC: Responsabilidad Social Carnavalesca: Lo que se hace antes de tomárselo en serio

RSC: Responsabilidad Social Casera: Lo que se hace porque es lo nuestro

RSC: Responsabilidad Social Castrada: Lo que queda después de quitar lo importante

RSC: Responsabilidad Social Cautelosa: Lo que se hace muy poco a poco, por si acaso.

RSC: Responsabilidad Social Cautiva: Lo que se hace porque no te queda mas remedio

RSC: Responsabilidad Social Célibe. Lo que se hace cuando no se hace nada.

RSC: Responsabilidad Social Cínica: Buena parte de las responsabilidades empresariales

RSC: Responsabilidad Social Clara: No existe

RSC: Responsabilidad Social Completa: Tampoco existe

RSC: Responsabilidad Social Coaccionada: Lo que se hace después de que te presionaron

RSC: Responsabilidad Social Coartada: Lo que se hace cuando se tiene una buena excusa para no hacer nada

RSC: Responsabilidad Social Cobarde: Lo que se hace cuando no se atreven a hacer lo que deben

RSC: Responsabilidad Social Cojonuda: Esta sí que es buena!

RSC: Responsabilidad Social Colectiva: Lo que se hace si los demás lo hacen

RSC: Responsabilidad Social Colegiada: Lo que se hace cuando todos están de acuerdo, o sea, nada.

RSC: Responsabilidad Social Comercial: Lo que se hace porque rinde beneficios

RSC: Responsabilidad Social Competitiva: Lo que se hace porque te rinde más beneficios que a los demás.

RSC: Responsabilidad Social Compartida: Lo que se hace “a medias”

RSC: Responsabilidad Social Compartida: Ménage á trois

RSC: Responsabilidad Social Comestible: La que te tienes que comer porque al jefe no le gusta

RSC: Responsabilidad Social Comprada: Lo que se hace con alguna ONG patrocinada

RSC: Responsabilidad Social Comprensible: Lo que se hace si te entienden

RSC: Responsabilidad Social Concentrada: Lo que se hace muy poco

RSC: Responsabilidad Social Conceptual: Lo que se piensa hacer, pero que no se hace.

RSC: Responsabilidad Social Confidencial: Lo que (no) se hace pero que no se puede/quiere decir

RSC: Responsabilidad Social Confundida. Lo que se hace cuando no tienes ni idea de qué hacer

RSC: Responsabilidad Social Constreñida: Lo que se no logra hacer

RSC: Responsabilidad Social Contingente: Lo que se hace solo si se dan cuenta

RSC: Responsabilidad Social Convaleciente: Lo se que hace en situación de crisis

RSC: Responsabilidad Social Convincente: Lo que se hace y te sale bien

RSC: Responsabilidad Social Conveniente: Véase Responsabilidad Social Comercial

RSC: Responsabilidad Social Coreografiada: Lo que se hace con ayuda de la agencia de publicidad

RSC: Responsabilidad Social Corresponsable: Perro de muchos dueños se muere de hambre

RSC: Responsabilidad Social Cotillera: Lo que no se hace, pero se dice que se hace

RSC: Responsabilidad Social Crítica: Lo que se hace porque es indispensable

RSC: Responsabilidad Social Cuestionable: Lo que se hace y no se debería hacer

RSC: Responsabilidad Social Culta: Lo que se hace después de estudiarlo mucho

RSC: Responsabilidad Social Cursi: Lo que se hace, pero que no luce bien.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Responsabilidad Social Confundida: No es de sorprender si estamos confundidos


Antes de que termine el año me parece oportuno hacer cinco reflexiones sobre temas que están aumentando la confusión sobre las prácticas responsables de la empresa. Conferencias de RSE: Durante el año tuve oportunidad de asistir a varias conferencias sobre el tema y aunque parezca mentira seguimos discutiendo lo mismo: “que la RSE es ir más allá de la ley”, “que la RSE debe ser parte integral de la estrategia de la empresa”, “que no es relaciones públicas”, “que no es filantropía”, etc., etc. Y no son solo los novatos, son los veteranos también. Pero aún a pesar de lo repiten continuamente, la mayoría de las empresas que participan siguen exaltando sus actividades de filantropía, de acción social, sus actividades periféricas. Casos típicos ocurrieron en un mismo reciente panel, donde varias empresas multinacionales (bebidas alcohólicas, construcción y tarjetas de crédito), destacaron sus actividades en educación al consumidor, en desarrollo comunitario y en educación financiera, pero ninguna habló de la responsabilidad de sus productos. Por ejemplo, la empresa constructora no habló de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por sus acciones, ni del impacto ambiental de sus métodos de construcción o de las grandes obras civiles, ni de lo que hacen para mitigar sus impactos negativos. La de tarjetas de crédito no habló de sus problemas legales por abuso de poder económico en Estados Unidos y en Europa en la fijación de cargos a los comerciantes, pero si tuvo cuidado en enfatizar que no tenía nada que ver con la fijación de las tasas de interés que cobran los bancos a los consumidores. ¿Adivina quién paga los cargos y las tasas? Los cargos, fijados unilateralmente, son pagados por los comerciantes pero eventualmente terminan siendo pagados por el consumidor a través de los precios de los bienes. Esta empresa también mencionó orgullosa su programa de voluntariado, donde los trabajadores, usando su tiempo, no el de la empresa, colaboran con la comunidad, eso sí, con un anuncio de la empresa. Obviamente que la de bebidas alcohólicas no habló de sus productos. Estas empresas, como casi todas, pueden y tienen prácticas responsables. Pero prefieren hablar de sus actividades periféricas, no del core business, aunque alegan que la RSE es parte integral de su estrategia básica. Quizás repiten lo de que forma parte de su estrategia para no tener que demostrarlo en la práctica. No es de sorprender si estamos confundidos. RSE no es filantropía: En otra conferencia reciente, uno de los principales conferencistas, un “prestigioso experto” se pasó diez minutos definiendo la RSE, diferenciándola de la filantropía, para luego concluir con dos ejemplos “brillantes”. Para defender que la crisis no debería afectar las prácticas responsables puso como ejemplo el aumento de las donaciones durante 2009 de la Fundación Bill and Melinda Gates. Conviene recordar que esta Fundación no es una empresa y que se alimenta de las donaciones de la fortuna personal de los que le dan su nombre. No tiene nada que ver con Microsoft. Sus contribuciones están en buena parte determinadas por la legislación fiscal de Estados Unidos, que establece que las fundaciones, a fin de mantener su exención fiscal y la de las contribuciones que reciben, deben donar un mínimo del 5% del patrimonio. El segundo ejemplo fue el caso de Proniño, programa filantrópico de Fundación Telefónica, financiado con contribuciones de la empresa y exenciones fiscales, pero que no forma parte de las prácticas responsables de la empresa. Y aquí no me refiero a si le rinde o no beneficios a Telefónica o si es una buena estrategia de gestión de reputación o si hace el bien a la sociedad. Me refiero que ninguno de los dos son ejemplos de responsabilidad empresarial, no son parte del core business de una empresa, son filantropía pura y dura, aunque alguien podría alegar que Proniño es filantropía estratégica. Un 75% de los periodistas entrevistados en España en una reciente encuesta cree que RSE es filantropía. A lo mejor van a muchas conferencias. No es de sorprender si estamos confundidos. RSE es cualquier cosa: Hay una gran confusión entre desarrollo económico y prácticas responsables de las empresas. Se está dando una tendencia a creer que son sinónimos. Es cierto que las prácticas responsables de las empresas pueden contribuir al desarrollo económico, pero no es cierto que todos los aspectos del desarrollo económico sean parte de la responsabilidad de las empresas. Creo que parte del problema proviene de que algunas instituciones de desarrollo, como las Naciones Unidas promueven iniciativas como los “objetivos de desarrollo del milenio”, que son objetivos para los países, no para las empresas, pero donde en el logro de ALGUNOS de los objetivos, ALGUNAS empresas pueden hacer ALGUNA contribución. Podemos ver conferencias y sitios de internet dedicados a la RSE promoviendo temas como la reducción de la pobreza, la lucha contra la violencia doméstica y la trata de blancas, control de tráfico urbano, desnutrición infantil, reforestación, etc. Es cierto que las empresas pueden hacer filantropía y, excepcionalmente para algunas, estas actividades sean parte de su negocio, pero la extensión de RSE a todos los problemas del desarrollo económico termina agregando mas confusión al tema y desestimulando a las empresas. Quieren aprovechar la popularidad de la RSE y de que las empresas “suelen tener dinero”. Todos quieren montarse en el barco de la RSE y lo van a terminar hundiendo. No es de sorprender si estamos confundidos. Todo es responsabilidad “empresarial”: Algo parecido sucede con la expansión de la “E” en RSE. En conferencias, en publicaciones en sitios de internet, usan el término RSE para referirse a casi todo tipo de instituciones. Lo usan para universidades, entidades de gobierno nacional o local, organizaciones de la sociedad civil, etc. Es cierto que es muy necesario promover prácticas responsables en todo tipo de instituciones, pero no son “empresas” en el sentido de la RSE. Algunos dirán que esto no tiene nada de malo. Sí, sí que lo tiene. Lamentablemente aumenta la confusión en torno a la RSE. Y con esto no es que quiera ser purista, pero si llamamos RSE a la responsabilidad de cualquier ente o institución, va ser mucho más difícil promover las prácticas responsables en las EMPRESAS. Ya bastante confusión hay. Llámenlas Responsabilidad Universitaria, del Gobierno, o de las Organizaciones de la Sociedad Civil, o de lo que sea, pero no “de la empresa”. Es cierto que tienen algunas cosas en común, como por ejemplo algunas de las partes interesadas y algunas de las prácticas y técnicas. Pero lo que hace especial a la RS en las EMPRESAS es la gestión del aparente conflicto y el necesario balance entre los beneficios y el bien común, entre la sostenibilidad económica y la sostenibilidad social y ambiental. En la mayoría de estas otras instituciones, este conflicto y balance no existen. Trabajan para el bien común. No es de sorprender si estamos confundidos. Nombres de la RSE: Como algunos de los lectores recordarán, escribí un artículo sobre este tema de los nombres hace algunos meses: “¿Alguien quiere ponerle un nombre a la RSE?” (http://www.cumpetere.blogspot.com/) Siguen apareciendo nuevos nombres a diario, pero el colmo es que son algunos de los mismos actores los que le cambian de nombre con frecuencia. El caso más notable es el de un responsable de la RSE en una gran multinacional que en marzo de 2009 publicó un artículo abogando por la “RSE 2.0” y en octubre, en una conferencia, aboga por “ESG” (environmental, social and governance), pero insiste que la “S” no es “social” sino “sustainability”. ¿Y si la S es Sustainability, para que necesitamos las E y G, que ya son parte de la S? Terminaremos con una nueva RSC: ¡!Responsabilidad Social Confundida!! . No es de sorprender si estamos confundidos. En el próximo artículo publicaré un Diccionario de RSE y RSC. Por ahora, a disfrutar de algunas vacaciones. FELICES FIESTAS Y QUE EN EL AÑO NUEVO LAS RESPONSABILIDADES SEAN CONVINCENTES. Hasta el 2010. Antonio Vives, http://www.cumpetere.blogspot.com/