domingo, 13 de marzo de 2016

La empresa responsable del futuro



¿Cómo será la empresa del futuro?  ¿Cómo evolucionará su relación con la sociedad?  ¿Pueden seguir las empresas como lo están haciendo ahora?  [i]

Pueden pero no deben.  En el futuro las seguirá habiendo de todos tamaños, responsables que lo parecen y que lo son, responsables que no lo son, pero que lo parecen e irresponsables que parecen y son irresponsables.  Pero para hablar de la empresa del futuro más que hablar de responsabilidad de la empresa, que se nos está quedando pequeño como concepto y se presta a confusiones, debemos hacerlo del papel de la empresa en la sociedad, [ii] un concepto más amplio, más incluyente. Y es que es la evolución de la sociedad la que determinará cual será el papel de la empresa. Hablar de la responsabilidad social de la empresa tiene la connotación de que el centro es la misma empresa, que de ella emanan las iniciativas y que descarga sus responsabilidad “haciendo cosas” para algunos miembros de la sociedad. Hablar del papel de la empresa en la sociedad tiene la connotación de que es la sociedad la que lidera la acción, es la sociedad la que determina cual debe ser el comportamiento de la empresa.  La realidad actual incluye todo el espectro entre ambas concepciones, pero para analizar la empresa responsable del futuro no podemos hacerlo solamente desde su punto vista, desde sus iniciativas.  La sociedad cada día más está tomando acciones para influenciar ese futuro.

Hacia la empresa responsable del futuro

La gran mayoría de las empresas todavía se encuentran en una etapa en la que creen que descargan su responsabilidad ante la sociedad a través de la filantropía, sea pura y dura, sea estratégica, y de la inversión social, apoyando puntualmente a algunos grupos a cubrir algunas de sus necesidades (salud, educación, vivienda, personas en desventaja, etc.), generalmente supliendo las fallas de los gobiernos: Asistencialismo ilustrado.  Algunas más avanzadas se preocupan por la mitigación de sus impactos negativos y tratan de “hacer el bien” a sus empleados, sus clientes, la comunidad y otras partes afectadas de acuerdo a su percepción de las demandas y necesidades de esas partes: Buen ciudadano. Y al nivel superior, que se acerca a la empresa del futuro, las empresas consideran además los impactos positivos que quieren tener para contribuir a una mejor sociedad donde ellas mismas puedan prosperar y que establecen sus estrategias comerciales en función de esa contribución.  Estas últimas no lo ven como una actitud reactiva o de gestión de riesgos, sino positiva y proactiva.  Estas son todavía una minoría, visible, buen ejemplo, pero minoría al fin, son la excepción no la regla: Visionarias

La tendencia en las empresas es hacia una preocupación creciente por su impacto actual y futuro, positivo y negativo. Pero el motor de la gestión es y seguirá siendo la obtención de beneficios financieros para poder, en mayor o menor medida, generar beneficios sociales: Beneficios sociales pero subordinados al beneficio financiero.

Los gobiernos por su parte están evolucionado (a muy baja velocidad) de ser meros gestores de la administración pública a preocuparse por la eficiencia en la administración de los recursos que la sociedad le ha confiado y complementan el modelo burocrático de prestación de servicios al público a través de ministerios y agencias potenciando alianzas con el sector privado e instituciones de la sociedad civil.  La escasez de recursos los está forzando a ser más eficientes y efectivos en su gestión.  Beneficios sociales con recursos soberanos.

Por su parte las instituciones de la sociedad civil, muchas de las cuales surgen para cubrir carencias en la actuación de los gobiernos, también se enfrentan a demandas de mayor eficiencia y efectividad en la gestión de los escasos recursos públicos y privados.  Poco a poco deben demostrar que no solamente has gastado los recursos en lo que se les ha asignado sino que esos recursos han cambiado positivamente y de manera sostenible los grupos objetivo.  Ello también está llevándolas a la hacer alianzas tanto con el sector público como privado para cada uno logre mejor sus objetivos, aprovechando las ventajas comparativas de cada uno: Beneficios sociales con recursos de la sociedad (públicos y privados).

También, pero muy lentamente, la sociedad (que nos incluye a todos: instituciones y personas) está demandando a estos tres sectores eficiencia y efectividad y rendición de cuentas con responsabilidad (accountability).  La sociedad se ha dado cuenta de que la empresa le debe su existencia y que forma parte integral de esa sociedad y por ende tiene derecho a exigirle no solo responsabilidad por sus impactos sino que además tiene la responsabilidad de contribuir a su desarrollo. El centro de la actividad empresarial se está moviendo desde la empresa hacia la sociedad.

Estas tendencias están llevando a la posibilidad de un nuevo modelo de empresa, la empresa responsable del futuro. En el camino ya se han desarrollado varios modelos intermedios como los emprendimientos sociales y las empresas por beneficios.  Las primeras son empresas que nacen para atender un problema social, a diferencia de las que nacen para aprovechar una oportunidad comercial.  Pero tienen en común que ambas nacen para atender un mercado, una necesidad y deben proporcionar productos y/o servicios responsables. Estas empresas suelen comenzar dependiendo de apoyos del sector público y del sector privado e individuos (fundaciones y otras instituciones), pero eventualmente deben ser financieramente auto-sostenibles ya que la dependencia de terceros no es viable en el largo plazo dado la escasez de recursos y la continua demanda de los donantes por una gestión eficiente. Las empresas por beneficios son empresas comerciales que se comprometen ante la sociedad, a través de sus estatutos y bajo una figura legal específica, a perseguir beneficios financieros y beneficios sociales con la misma prioridad.  No solo lo hacen de manera revocable y como y cuando les convenga como las tradicionales. [iii] Beneficios financieros para poder crear beneficios sociales, por compromiso escrito con la sociedad.

Estas empresas muestran el camino a seguir, pero la inmensa mayoría de ellas son empresas especializadas, de menor tamaño.  El reto es de que sean todas las empresas las tengan como objetivo, nos solo como una parte de su estrategia, el bienestar de la sociedad. La empresa responsable del futuro será una empresa cuyo objetivo sea la producción de beneficios financieros y sociales por exigencia de la sociedad.   En el largo plazo hay que moverse de la empresa con fines exclusivamente de lucro financiero, a la empresa que sea financieramente sostenible y que maximice el agregado de los beneficios (nótese que no decimos “ganancias”) financieros y los beneficios a la sociedad.   Pero este movimiento no puede ocurrir de forma aislada y solo para las empresas.  Los gobiernos y las instituciones de la sociedad civil también deben tener estos objetivos y hacer la misma evolución.  El denominador común es la gestión eficiente y efectiva de los recursos de la sociedad para el beneficio de la sociedad y no de algunos pocos.

Pero no hay que hacerse ilusiones de que este futuro está cercano.  Pasarán decenas de años antes de que podamos decir que este modelo de empresa está generalizado.  El progreso de los diferentes sectores es muy desigual, siendo posiblemente en las empresas donde es mayor, seguido muy de lejos por la sociedad civil y mucho, mucho más lejos por los gobiernos.

¿Y de quien es la responsabilidad de que la empresa responsable del futuro sea una realidad? De todos nosotros, como consumidores, como empleados públicos, privados y de instituciones de la sociedad civil, como dirigentes, como educadores, como formadores de opinión pública, como políticos, como votantes, como consultores, en fin, como personas.







[i] Este artículo apareció  por primera vez en la revista digital Evolución 2016 publicada por IARSE en Argentina en febrero del 2016

[ii] Para simplificar usaremos el término “sociedad” como incluyente de personas y medio ambiente.

[iii] Para más detalles sobre las empresas por beneficios ver:  Cuarto sector: Hacia una mayor responsabilidad social empresarial