domingo, 26 de enero de 2025

NUEVO VOLUMEN VIII. Capítulo III.1: ¿Cómo mejorar el acceso de la mujer a cargos directivos en la empresa?

 

Las mujeres tienen una capacidad de gestión y de pensamiento

totalmente diferente a la nuestra, superior (2023)

Papa Francisco

  El siglo XXI es el momento en el cual las mujeres

deben hacer oír sus voces y los hombres su corazón.  

Jane Fonda  


La respuesta para algun@s es muy simple: Nombrándolas, por la fuerza.  ¡Y he allí el problema! Ignorando los sesgos, las oposiciones dogmáticas y las obstáculos reales o imaginarios y las diferencias en aptitudes se puede lograr un posicionamiento numérico, ficticio, temporal. Para desarrollar una estrategia viable y sostenible es necesario conocer las causas y acciones que lo impiden y se oponen.

Se han publicado centenares de estudios sobre este tema. En este capítulo pasaremos revista a algunos que consideramos ofrecen acciones potencialmente efectivas. Para ello es necesario considerar las ventajas comparativas que la mujer ofrece en la gestión empresarial y los obstáculos y oposiciones a las que se enfrenta. Este tema ha sido objeto de muy extensa cobertura en la literatura. [1]  

El valor agregado de este capítulo está en destacar algunos aspectos menos desarrollados y algunos que creemos han sido considerados de impacto/factibilidad exagerado o, al revés,  subestimado. Pretende ponerlo todo en el contexto de la realidad práctica.

I.                Ventajas de la participación femenina en cargos directivos.

No debería hacer falta una sección como esta, debería ser obvio, pero para poner la discusión que sigue en contexto haremos un breve repaso.

En esto podemos usar la misma dicotomía que se usa en la promoción de la responsabilidad empresarial: el llamado argumento empresarial, de que se debe ser responsable porque es rentable, y el argumento moral de que hay que hacerlo porque sí, porque es de simple justicia, no hace falta recurrir a argumentos económicos. Ojalá no hiciera falta recurrir al argumento empresarial para promover esa participación, pero como en el caso más amplio de la responsabilidad empresarial, si ello es necesario para convencer a los escépticos, que así sea.

El problema en este caso es que los escépticos son dogmáticos, por no decir machistas, y ninguno de los dos tipos de argumentos son suficientemente poderosos.  Y este es el primer y mayor obstáculo: un sesgo consciente, de posible, pero difícil gestión, y uno inconsciente, mucho más difícil de vencer, del estereotipo de que la dirigencia empresarial es cosa de hombres, como ha venido siendo tradicionalmente. Se ve la participación de la mujer como algo excepcional. ¿Y no caemos en el juego al tener un “excepcional” Día Internacional de la Mujer?

Para respaldar el argumento económico se apela a estudios que muestran que los resultados financieros de las empresas son mejores cuanto mayor es la presencia femenina en los puestos de comando, sobre todo a nivel de consejos directivos. Y que también hay mejoras en materia de creatividad e innovación. Puede ser cierto, pero por ser resultados de estudios estadísticos, esto debe ser interpretado como que aplica al promedio de los casos, que no es verdad para todas y cada una de las empresas, que no es válido para “nuestro caso particular”, que es diferente. No se puede generalizar.

Por ejemplo, un estudio [2] estadístico concluye que “Las empresas que tienen un 30% de presencia femenina en altos puestos ejecutivos tienen un 15% más de beneficios que aquellas que no las tienen”. Eso es en el gran promedio.  Muy probablemente no es válido para ninguna empresa. No espere que si su empresa coloca un 30% mujeres en posiciones de liderazgo sus rendimientos aumentarán en un 15%.  Puede que sea más puede que sea menos, puede que sí, puede que no.  Dependerá de cada caso y su contexto, de las cualificaciones y aptitudes de ellas y ellos, de cuál es la cultura de la empresa, de los incentivos, procesos, y un gran etcétera. 

Lo único que se puede aseverar es que las empresas que tienen mujeres en cargos directivos y ejecutivos tienen mejores posibilidades de lograr mejores rendimientos.  Si lo logran o no, dependerá del contexto de cada caso y como lo gestionen. No dependerá solo del número en sí, sino de cómo se gestione.

El resultado de un estudio de esta naturaleza es un gran promedio estadístico, posiblemente con muy baja capacidad de predicción, sin demostración de causa-efecto. ¿No será que las empresas que son más rentables es porque están mejor gestionadas y es por esto que tienen mayor número de mujeres en los consejos?, ¿o es que el mayor número de mujeres conduce a una mayor rentabilidad? 

En términos de contexto, los resultados de este estudio también sugieren que algunas características nacionales, incluyendo elevadas calificaciones en pruebas de competencia matemática, concentración en formación en gestión de empresas, la relación de ingresos hombre/mujer, que pueden interpretarse como indicadores de la apertura a la participación de la mujer en la actividad económica, tiene una correlación robusta con estos resultados. Un ecosistema externo favorable.

Otro estudio analizó el impacto sobre la participación utilizando 13 grupos de variables [3] que incluyen una gran cantidad de características que pudieran explicar las diferencias en la participación en la dirección y en la remuneración entre hombres y mujeres y encontró que solo explicaban el 18% de las variaciones en nombramientos y el 27% en remuneración.  Ante la amplia cobertura de las variables utilizadas se puede razonablemente suponer que la explicación que queda es que en efecto la mayor parte de la diferencia en nombramientos y remuneraciones entre hombres y mujeres es muy difícil de explicar.  Aunque tengan muchas características en común, las mujeres y los hombres no tienen las mismas oportunidades en el tope de las empresas. ¿Sesgos, estereotipos, inercia?

El argumento empresarial es interesante para discusiones académicas y en conferencias, pero si se quiere promover la participación de la mujer en cargos directivos se deben vencer los obstáculos explícitos e implícitos, caso por caso. Las supuestas ventajas comparativas de la mujer en general no bastan para vencerlos. Pero sí es cierto que gran número de esos obstáculos son comunes a todo tipo de empresas y por ello hay que identificarlos y tomar las acciones necesarias para aprovechar las ventajas comparativas que esa participación puede conllevar.

Es posible que parte de la explicación necesaria es que la solución pasa por reconocer que todos tenemos sesgos y que cambiarlos es extraordinariamente difícil, aun cuando se disponga de información sobre cuáles son.  El problema es que la inmensa mayoría no estamos motivados para cambiar esos sesgos.  La concientización y la educación sobre los sesgos no es suficiente, ya que la “mayor parte de nuestro comportamiento responde más a reflejos condicionados que a la toma de decisiones basadas en comportamiento racional”. [4] Siendo así, cambiar la mentalidad puede ser muy difícil y hay que apoyarse en cambios en el diseño de la gestión como comentamos más adelante. 

II.             Obstáculos y ventajas comparativas    

a.    Obstáculos más generalizados

Los obstáculos a la participación de la mujer en la dirección de las empresas, en condiciones de igualdad de características, son muchos. Solo comentaremos muy brevemente los que creemos que son de mayor impacto y que ofrecen mayor resistencia.

·       Sesgos implícitos y explícitos que ya mencionamos arriba.  Su identificación, caso por caso, puede ayudar a vencerlos, pero en el caso del papel de la mujer forman parte del condicionamiento histórico, profundamente engranado, parte de los reflejos condicionados.

·       Roles históricos sobre el papel de la mujer en la sociedad, derivados de su sexo, lo que le confiere un papel natural, pero también de la dominación de la figura masculina. Esto ha ido cambiando solo en países y regiones con alto grado de desarrollo económico y social.  Aquello ha conducido a una perpetuación de estereotipos. Y en esto no son solo los hombres los culpables, son muchas las mujeres que se quieren aprovechar de su condición y, de forma consciente o inconsciente, afectan negativamente el potencial de la mujer profesional. Es de notar que en algunos países hay un movimiento que puede combatir estos sesgos en el largo plazo al destacar que, por ejemplo, no hay juguetes ni colores masculinos y femeninos. Sutil, pero puede tener impacto.

·       Disponibilidad y capacitación, que es una consecuencia de los roles históricos. La capacitación tiene todavía en muchos casos el sesgo para ciertas funciones tradicionales, lo que perpetua ese rol histórico y que conduce a la menor disponibilidad de la mujer para ejercer ciertos cargos como, por ejemplo, la dirección empresarial. En la educación secundaria aún se distinguen cursos para mujeres y para hombres y en la primaria son separados los niños y las niñas para diferentes actividades, como por ejemplo, en la educación física.

·       Y las expectativas sobre el papel de la mujer en la empresa se basan muchas veces en un estereotipo no muy explícito y es que su comportamiento, aptitudes, actitudes y habilidades se evalúan en función de esas características en los hombres que ya ocupan esos cargos y en la comparación “salen perdiendo”. Esto un grave error en el proceso de selección ya que no necesariamente esas características son las mejores para el cargo o que otras, en particular las diferentes que aportan las mujeres, no sean más efectivas.

·       Lo que se traduce en aspiraciones diferenciales. En reciente estudio que analiza los resultados de 174 estudios [5] a lo largo de seis décadas concluye que, para las desigualdades entre géneros en los cargos directivos, la diferencia más generalizada es la diferencia en aspiraciones, que no ha disminuido con el tiempo y que estas aspiraciones se forman antes de comenzar a trabajar, en la educación universitaria (y yo alegaría que mucho antes, en la primaria), por lo que sugieren que las intervenciones para gestionar estas aspiraciones no se limiten al ambiente laboral, sino que se adelanten al proceso educativo. Pero en muchos países se piensa que el problema está en el entorno de trabajo que enfrentarán, que las diferencias en aspiraciones es algo engranado, casi genético, en el desarrollo de la mujer, sobre todo en países menos avanzados y que resolverlo no es responsabilidad de la educación formal.

·       Por otra parte, hay una escasez de modelos a seguir para las mujeres en el mundo empresarial, que es un factor importante para estimular el interés en la carrera profesional empresarial. Y los pocos modelos que hay no son suficientemente destacados, o lo son en un contexto poco generalizable. Contrástese con el impacto de modelos a seguir en deportes y política, por ejemplo. O en emprendimientos para los hombres (¡sesgo!).

b.     b.    Ventajas comparativas de la mujer para la dirección empresarial:             ¿Diversidad de género o diversidad de aptitudes?

Pero la mujer tiene muchas ventajas comparativas para la gestión empresarial.  La cuestión clave es si son suficientes y suficientemente conocidas y apreciadas como para vencer algunos de los obstáculos mencionados. Claramente que una estrategia para ayudar en esto debe ser el ampliarlas y mejorarlas y profundizar su conocimiento, apreciación y adopción.  

En otro artículo [6] comentábamos las diferentes aptitudes ente hombres y mujeres:

Aunque nuestra discusión puede carecer de rigor, es generalmente aceptado que las mujeres suelen albergar sentimientos de comprensión, de compasión, de introspección, son más capaces de tolerar la ambigüedad, suelen tener una visión de más largo plazo, más paciencia, más perseverancia.  Son más proclives a cuidar, educar, nutrir, cultivar con sentido de largo plazo.  Por el contrario, los hombres suelen (o pretenden) ser más racionales, menos emocionales, buscando la satisfacción en el corto plazo, prefiriendo la certidumbre.  Esto no quiere decir que no haya hombres con espíritu de colaboración, intuitivos o mujeres poco emocionales y competitivas.

La conjunción de valor económico y valor social requiere de la combinación de valores “femeninos” y “masculinos”, con, entre otras cosas, espíritu competitivo, pensamiento lineal y racional por una parte y cooperación, visión holística y pensamiento intuitivo por otra.”

Y es a esto es a lo que refiere la cita de Jane Fonda, mencionada al comienzo: El siglo XXI es el momento en el cual las mujeres deben hacer oír sus voces y los hombres su corazón.  Intercambiar actitudes para aprovechar ambas.

Quizás tendríamos más éxito si sacáramos la discusión del terreno del género y lo llevamos al terreno de las aptitudes. A fin de cuentas, la selección de las personas debería hacerse por aptitudes gerenciales que aportan en función de las necesidades de los cargos y no por las características físicas que tienen poco efecto en ello. No hablemos de diversidad de género, que suele ser un concepto binario y por ende muy fácil de atribuir prejuicios y sesgos a las dos partes y hablemos de diversidad de aptitudes que son multidimensionales como lo son las necesidades de los cargos. Los hombres y mujeres aportan aptitudes y habilidades complementarias y necesarias para la gestión de la empresa.

III.            Como promover la participación.

En otros artículos hemos analizado la problemática de la participación de la mujer en cargos directivos en las empresas, por lo que solo comentaremos algunas de sus conclusiones claves.

a.     Por las buenas: gestionado el ecosistema interno.

Si bien es necesario hacer esfuerzos para vencer los sesgos y estereotipos, es misión casi imposible, como hemos comentado, por lo que es más productivo destinar los escasos recursos financieros, organizacionales y emocionales a mejorar el ecosistema interno y externo a la empresa. Que tampoco hace milagros, pero es condición necesaria, aunque no suficiente para resolver la brecha, de aptitudes, en la alta dirección.

Ya hemos insinuado en la sección precedente los obstáculos que se encuentran generalmente en el ecosistema interno y externo. Al referirse este capítulo a las actuaciones dentro de la empresa solo comentaremos algunos de los aspectos internos más comunes, en el contexto de su efectividad.

En primer lugar, consideremos los sesgos y prejuicios, que, aunque sean muy difíciles de vencer se deben tener en cuenta para evitar que se manifiesten y actúen. En otro escrito comentábamos: [7]

 “La conducta no es percibida de la misma manera para los hombres que para las mujeres.  Si el hombre tiene el escritorio desordenado es porque tiene mucho trabajo.  Si la mujer lo tiene desordenado es porque no tiene control sobre su trabajo.  Si el hombre es agresivo es porque trata de hacer valer su opinión.  Si la mujer es agresiva es porque tiene problemas emocionales.  Si un hombre es exitoso, las mujeres hacen fila, si una mujer es exitosa, los hombres salen corriendo. Son prejuicios muy arraigados.”

Una encuesta sobre la gestión de los consejos, a cerca de 700 consejeros (73% hombres) de grandes empresas en EE. UU., contiene un par de resultados destacables para el tema que nos ocupa: [8]

  •  Si bien el 86% cree que la diversidad mejora el consejo, 34% cree las adiciones de mujeres son innecesarias y el 31% cree que resulta en consejeros no cualificados. Las respuestas de las mujeres consejeros son más favorables a la diversidad. Y me atrevo a suponer que estos números entre los hombres exageran su opinión sobre el valor de la diversidad, que en realidad creen que es todavía menos favorable.
  • El 64% de los hombres, pero solo el 29% de las mujeres cree que la diversidad se implementa por razones de corrección política. 

Lo que confirma que el prejuicio esta engranado en términos como “innecesario”, “no cualificadas”, “por corrección política”.

En otro escrito citábamos una investigación que concluía: [9]

Aun los esfuerzos de las empresas por lograr una mayor diversidad de género en posiciones de liderazgo a través de la ampliación del pool de candidatas, del desarrollo de programas de entrenamiento y mentoría fracasan porque las empresas no han atacado el problema de la incompatibilidad entre las percepciones sobre las características de la mujer y las cualidades y experiencias que suelen ser asociadas con los líderes.  No es suficiente con “identificar y desarrollar las destrezas y competencias, como si operara en un vacío social.  El entorno debe respaldar la motivación de las mujeres para liderar y aumentar las posibilidades de que otros reconozcan y estimulen sus esfuerzos, aun cuando ella no se comporte o actúe como la actual generación de ejecutivos senior”.  No basta con desarrollar su talento, el entorno es determinante. (énfasis añadidos)

No basta con mejorar la semilla, el terreno debe ser fértil.

Los aspectos más relevantes del ecosistema interno se refieren al proceso de selección, desarrollo profesional y promoción de la mujer. A continuación, comentamos algunos de los más relevantes.

1.      Proceso de selección.

El comienzo, el proceso de selección, suele tener engranados muchos sesgos. Si la evaluación de músicos para integrar orquestas se hace sin ver a las personas, se contratan más mujeres; si los CVs se analizan sin el nombre de la persona, se contratan más mujeres e integrantes de grupos minoritarios que de otra manera. No es que esto sea la solución, pero sí refleja el problema. Por ello, los criterios de selección, el ámbito de la búsqueda de candidatos y la evaluación de los candidatos deben evitar los sesgos implícitos y explícitos contra la participación de la mujer.  La competencia debe enfatizar los atributos que son deseables para el cargo, no solo las cualificaciones y experiencia.

2.     Desarrollo profesional.

En términos de desarrollo profesional, una de las soluciones más comúnmente propuestas es la de la participación de la mujer en programas donde se desarrollan las destrezas, actitudes, aptitudes y conocimientos necesarios para ejercer esos cargos, de los que supuestamente carecen. Si bien en principio parece ser una estrategia laudable, en la práctica adolece de serios problemas. En primer lugar, y lo más crítico, es que estos programas son inefectivos si el ecosistema del trabajo no es conducente, si al regresar a la oficina no ha cambiado nada, lo que puede ser hasta frustrante. Por otra parte, la existencia de estos programas, si no son muy bien concebidos y desarrollados pueden reforzar los estereotipos sobre las mujeres, al ser ellas las que necesitan este tipo de programas de desarrollo profesional y los hombres no. Y muchas veces los contenidos reflejan las aptitudes y actitudes presentes en los hombres, pretenden acercarlas a las de los hombres. Quizás si fueran mixtos se reduciría el estigma y los hombres podrían aprender sobre los obstáculos que las mujeres deben vencer y sus aptitudes y actitudes. [10]

Y muchas mujeres profesionales caen en el mismo error al creer que solo ellas tienen la llave para vencer la problemática, que los hombres no tienen ideas, solo tienen sesgos. Véase la composición por género de las conferencias y paneles organizados por mujeres para discutirlo. La discriminación no se puede combatir con discriminación.

Como hemos comentado, las mujeres tienen muchos de los atributos necesarios para la gestión eficiente, efectiva y responsable y no necesitan de programas para desarrollarlos. Lo que hace falta es reconocer su contribución. Quizás sí los necesitan los hombres que perpetúan los estereotipos de que los atributos necesarios son los que ellos poseen, por ejemplo, espíritu competitivo, pensamiento lineal y racional, disposición a tomar riesgos.

¿Por qué se hace el supuesto de que es a las mujeres que les “falta algo” para el liderazgo y la gestión estratégica de las empresas y que los hombres lo tienen todo?

Para mostrar con hechos que no hay discriminación los hombres deberían asistir a programas de desarrollo profesional donde les estimulen el desarrollo de los otros atributos necesarios para la gestión, los que les faltan, visión de más largo plazo, más paciencia, más perseverancia, cooperación, visión holística y pensamiento intuitivo. Contribuiría a la equiparación. Se requieren ambos grupos de atributos, de allí la mayor efectividad de la participación de ambos géneros en la gestión, particularmente en los consejos donde son necesarios toda la diversidad de atributos y donde se toman las decisiones estratégicas de largo plazo. O como dice el nombre de mi consultora: Cumpetere: cooperar para competir.

3.     Promoción.

En la promoción, otro estereotipo prevalente es que la mujer puede ejercer solo algunos cargos directivos, si es que puede.  Es muy válido que las mujeres ocupen cargos funcionales donde sus atributos son más necesarios y efectivos, pero ello no debe impedir que puedan optar a otros. También hay que vencer este estereotipo. Sí, en la gestión del capital humano, social y relacional y del capital natural, se pueden utilizar mejor sus ventajas comparativas, pero no hay razón para que no puedan gestionar, por ejemplo, capital financiero, manufacturero, intelectual y aspectos legales, entre otros. Así como no se debe generalizar positivamente no se debe generalizar negativamente.

No se puede considerar que existen cargos masculinos y cargos femeninos, aunque en general, se presten mejor los atributos de uno y otro género a algunos cargos. Hay que vencer el estereotipo de que para que la mujer ocupe un cargo previamente ocupado por un hombre, ella debe tener los atributos y comportamientos que tenía ese hombre. ¿Necesario o inercia?

4.     Otros aspectos el ecosistema.

No nos detendremos en otros aspectos importantes del ecosistema que ya ha sido extensamente considerados en la literatura sobre la facilitación de la participación de la mujer, pero vale la pena recordarlos.  Por ejemplo, la mentoría de otras mujeres líder, horarios adecuados, el trabajo remoto, garantía de regreso al cargo al tomar licencia, apoyo al cuidado infantil, conciliación trabajo familia, códigos de ética, comités de conciliación y antidiscriminación, entre muchos otros. Por ejemplo, cuando Google percibió que las mujeres eran dos veces más proclives a dejar el empleo que los hombres y se analizó el problema se vio que no era una “brecha de mujeres” sino una “brecha de padres” y se cambiaron las políticas y beneficios por paternidad/maternidad.

b.     Por las malas: cuotas. [11]

Cuando el ecosistema no es conducente, que es en la gran mayoría de casos, se propone recurrir a “la fuerza”, a la recomendación de cuotas voluntarias, y fallando esto, a la imposición de obligaciones a través de leyes o regulaciones. 

En Europa se ha recorrido este proceso y después de intentos fallidos con la aplicación discrecional en varios países, la Comisión Europea logró vencer la oposición de los reticentes y el Parlamento aprobó a finales del 2022 legislación por la cual, antes del 2026, los consejos de las empresas cotizadas deben tener un mínimo de mujeres del 40% entre los consejeros no ejecutivos y del 33% contando todos los consejeros.[12] Esta legislación debía ser transpuesta a las legislaciones nacionales que no la tengan antes de diciembre del 2024. Incluye además provisiones sobre el reporte de las medidas adoptadas y de los resultados.

Pero si bien las cuotas pueden lograr el objetivo numérico no suelen lograr el objetivo de fondo, el reconocimiento, el respeto, la credibilidad, legitimidad y la sostenibilidad en el tiempo de la participación de la mujer. No debería ser un logro efímero. Para aquello hace falta adecuar el ecosistema y remover los obstáculos tangibles e intangibles, reales e imaginarios, que impiden que se cree una de disponibilidad de mujeres capaces y preparadas. Que no sean nombramientos “para cumplir con las regulaciones”.

La cuota no es un fin, es un medio, que debería ser temporal. Las cuotas como fin contribuirán a deslegitimizar la contribución de la mujer. No es de vanagloriarse que muchas empresas nombrarán mujeres cualificadas o no para lograr la cuota y evitar las penalizaciones, si las hay, que dispongan las leyes nacionales.

c.     Por las buenas y por las malas: a Dios rogando y con el mazo dando.

Para vencer la discriminación por género en cargos directivos son necesarias la facilitación y la obligación. Como ejemplo de esto, en uno de nuestros artículos,[13] comentábamos una oportunidad perdida en la revisión del Código de Buen Gobierno en España del 2020 y hacíamos una recomendación para mejorar esa participación:

Una parte de la remuneración variable de los consejeros debe estar determinada por avances en la participación de las mujeres en los Consejos y en la alta dirección.

 Las empresas deberán reportar en sus estados de información no financiera, de acuerdo a lo establecido en la Ley 11/2018, los porcentajes de mujeres en los Consejos y en la alta dirección, las políticas y estrategias vigentes para el aumento de esa participación, las medidas adoptadas en el período de reporte, los indicadores que utilizan para medirlo, el nexo entre la remuneración variable de los Consejeros con el progreso en estos indicadores y los valores monetarios y porcentuales de las remuneraciones, a nivel agregado de todos los Consejeros, resultantes de las medidas adoptadas.

Y tampoco es que la implementación de esta recomendación resuelva al problema de la legitimidad, pero contribuiría a ponerlo de manera continua en el foco de atención de los dirigentes continuamente. Pero excusas y buenas explicaciones nunca faltarán.

Para cambiar los sesgos es importante hacerlos ver, pero también cambiar las motivaciones para actuar sobre ellos y una manera con potencial de efectividad es el uso de incentivos, en el más amplio sentido de la palabra, que pueden ser positivos y negativos, explícitos o implícitos, monetarios y no monetarios. La recomendación de relacionar las remuneraciones variables de algunos dirigentes al logro de metas de diversidad es un incentivo positivo, explicito y monetario. Es uno de los más simples y populares, aunque no siempre es efectivo, como las cuotas, se pueden lograr de manera superficial, sin impacto.

Pero hay muchas otras posibilidades como reconocimientos, monetarios o no, por mentoría, por contratación y preparación de mujeres para cargos superiores, por eliminación de obstáculos y sesgos. Y la inclusión en las evaluaciones de personal de los dirigentes de las acciones que han tomado para vencerlos, crear un ambiente propicio y adaptar la cultura empresarial.  Esquemas donde se investiga y castiga los comportamientos que son considerados ofensivos o discriminatorios también pueden tener efectividad, dependiendo de la cultura empresarial y el carácter de los dirigentes.  Es deseable elevar el logro de resultados en este sentido entre los objetivos de la empresa a niveles semejantes al logro de resultados de producción o financieros.

IV.           En resumen.

De la discusión precedente podemos concluir que existen sesgos en los nombramientos y remuneraciones de las mujeres en cargos ejecutivos y directivos que no pueden ser explicadas por las diferencias entre las características personales y profesionales entre ambos sexos y que muy posiblemente se deban a sesgos inconscientes en las partes involucradas, en particular los hombres, y que estos sesgos no pueden ser eliminados solamente a través de su reconocimiento y educación de las partes afectadas ya que aun conociéndolos, es muy difícil cambiarlos, son genéticos. 

Es necesario además cambiar los sistemas, al interior de las empresas, de gestión de forma integral, incluyendo los incentivos (en su acepción más amplia) y mejorar el ecosistema interno y externo de desarrollo y promoción de la mujer profesional para poder afectar a centenares de miles de mujeres y no solo a un pequeño grupo en el tope.

¿Qué implicaciones tiene todo esto para mejorar la participación de la mujer en cargos directivos?

·       Si hay que recurrir a las cuotas para romper los prejuicios y sesgos arraigados, que así sea.

·       Pero sería preferible que no fuera necesario. Pero si lo es, el ecosistema debe ser tal que no se pueda percibir a la mujer como “la cuota”.  El nombramiento debe ser legítimo. Evitar a toda costa que sea percibido como una obligación.

·       Por lo que hay nombrar mujeres altamente cualificadas para el cargo que, lamentablemente ante los sesgos, deberá tener mayores cualificaciones que los hombres del grupo, para ser aceptadas.

·       Y el ecosistema interno a la empresa debe producir mujeres cualificadas, a través de programas de adiestramiento, mentoría, disponibilidad de carrera, condiciones laborales favorables, etc.

·       Y el proceso de desarrollo profesional no debe ser diseñado que parezca como que se pretenden remediar deficiencias en las destrezas de la mujer. Ambos géneros tienen deficiencias. No debe haber distinción entre hombres y mujeres, ambos tienen ventajas y desventajas comparativas.

·       Y el ecosistema externo a la empresa no debe imponer restricciones al avance de las mujeres y facilitar su participación en la actividad económica, a través de la legislación y regulaciones laborales.

·       Y el proceso de preparación para la vida empresarial no puede empezar en la empresa, es muy tarde. La concientización sobre su valía y sus aptitudes para el liderazgo y la gestión empresarial deben comenzar en la educación formal, cuanto antes mejor.

·       Las mujeres tienen un conjunto de atributos que pueden tener mucha efectividad para la gestión empresarial: sentimientos de comprensión, de compasión, de introspección, capacidad de operar en la ambigüedad, visión de más largo plazo, más paciencia, más perseverancia, trabajo en equipo, comunicación interna, empatía y apoyarse en el consenso. Tan necesarios como los que tienen algunos hombres que suelen ser más racionales, menos emocionales, con espíritu competitivo, pensamiento lineal, buscando logros en el corto plazo, prefiriendo la certidumbre.

·       Lo que se debe promover no es la diversidad de género, sino la diversidad de aptitudes. Los géneros son iguales, las aptitudes son diferentes y ambos grupos son necesarios para gestión eficiente y efectiva de las empresas, se potencian unas a las otras: hay sinergia.

·       La efectividad de estas acciones depende del contexto y la cultura empresarial donde se implementan. De por sí son solo condición necesaria pero no suficiente. El ignorarlo es la causa de muchos fracasos y frustraciones.

Y este capítulo fue escrito por un hombre.



[1] El suscrito ha publicado quince artículos en su blog, algunos con Helena Ancos por lo que minimizaremos repeticiones. Ver Mis quince artículos sobre el liderazgo de mujeres en las empresas.

[2] Is Gender Diversity Profitable? Evidence from a Global Survey, por Marcus Noland, Tyler Moran y Barbara Kotschwar, publicado como documento de trabajo del Peterson Institute for International Economics.

[4] Daniel Khaneman en el libro Pensar rápido, pensar despacio, editorial DEBOLSILLO, 2013.

[5] A meta-analytic review of the gender difference in leadership aspirations (solo disponible el resumen, el artículo completo requiere subscripción).

[7]  Ver ¿Son las cuotas para mujeres en Consejos y Alta Dirección la solución?, capítulo III.1 en Una Mirada Crítica a la Responsabilidad Social en Iberoamérica, Vol. III

[9] Ver Cuotas para mujeres en Consejos y Alta Dirección: ¿Son efectivas?, capítulo III.2 en Una Mirada Crítica a la Responsabilidad Social en Iberoamérica, Vol. III, donde comentábamos el artículo Women Rising: The Unseen Barriers, por Herminia Ibarra, Robin Ely y Deborah Kolben, Harvard Business Review, septiembre 2013.

[10] Where Women’s Leadership Development Programs Fall Short, W. Brad Johnson, David G. Smith y Heather Christensen. Harvard Business Review, marzo 8, 2023.

[11] Ver Cuotas para mujeres en Consejos y Alta Dirección: ¿Son efectivas?, capítulo III.2 en Una Mirada Crítica a la Responsabilidad Social en Iberoamérica, Vol. III.

sábado, 11 de enero de 2025

Diez (más una) predicciones para la sostenibilidad empresarial en el 2025


Es muy difícil hacer predicciones, sobre todo sobre el futuro.

Niels Bohr

 

Para muchos medios de comunicación es usual a principios de un año nuevo hacer predicciones.  Yo me he abstenido en la última década de hacerlas, pero ya que no cuesta nada y nadie verifica a finales del año si se cumplieron o no, haré diez (más una). Una manera de acertar en las predicciones es hacer las que son obvias, por ejemplo, que la Comisión Europea seguirá emitiendo regulaciones sobre sostenibilidad, diluidas o no. Pero me atreveré a hacer algunas que no son tan obvias, con una dosis de ironía, para atraer la atención del lector, pero también con dosis de realismo.

1.      Greenwashing:  Para las empresas sujetas a las regulaciones seguirá campante, pero con mejor selección y mayor sutileza y sofisticación, utilizando la inteligencia artificial para hacer los mensajes a la medida de la ignorancia de los consumidores y reguladores.  Para el otro 99% de las empresas hay vía libre.

2.      Reportes: Se utilizará la inteligencia artificial para escribir los reportes automáticamente, con los chatbots aprendiendo todo sobre los estándares de reporte, sin necesidad de consultar la información de la empresa.  

3.     Materialidad: La materialidad financiera, con el apoyo del dinero de los shareholders, le dará una paliza a la de impacto, cuyos stakeholders son pobres.

4.     Directores de Sostenibilidad Empresarial, DirSE: Por lo que estos irán perdiendo influencia en las empresas al no querer aprender el lenguaje de la materialidad financiera, priorizando la bondad sobre la rentabilidad, cediendo el liderazgo a los DirFI,.

5.     Cursos, conferencias, seminarios, diplomados, etc.: Se batirán todos los récords de producción (como nadie lleva la cuenta la predicción es irrebatible). Es un gana-gana, se juntan el hambre con las ganas de comer, los “educandos” que ganan dinero, y los “educados” que se toman un receso de la realidad cotidiana.

6.      Consultores:  Para crearse un hueco en el mercado, inventarán más nombres y complejidades para la sostenibilidad empresarial, aumentando aún más la confusión. Y el vendaval de regulaciones está creando un mercado de negocios ilimitado (ahora incluyendo a los abogados) por lo que serán los principales beneficiarios de la implementación de esa sostenibilidad.

7.      Publicaciones: Para respaldar el negocio de los cursos, conferencias, etc. y el negocio de la consultoría se publicarán un sinnúmero de estudios, informes y encuestas, lo que a su vez dará lugar a su presentación en webinars para atraer más clientes, consolidando el negocio de la sostenibilidad para los que la circundan.

8.      Encuestas: Continuarán demostrando que todos los dirigentes empresariales están convencidos de la necesidad de la sostenibilidad empresarial y que todos los consumidores solo adquieren productos y servicios responsables aun cuando ninguno de los dos grupos actúe en la práctica. Las encuestas enmascararán la gran brecha existente entre el dicho y el hecho.

9.      Beneficios de la responsabilidad: No se resolverá la controversia sobre la rentabilidad de la responsabilidad, a pesar de miles de nuevos estudios estadísticos y casuísticos, de académicos y de aficionados, con metodologías inapropiadas para extrapolar.

10.   Finanzas sostenibles Explotarán las cifras sobre los volúmenes de finanzas sostenibles, tanto en emisiones de valores, préstamos bancarios e inversiones responsables, sin que la sociedad ni el medio ambiente sientan impacto alguno.  El impacto se concentrará en los resultados financieros de los emisores, prestamistas y gestores de fondos.

Más una:

11.   Mirada Crítica a la Responsabilidad Social de la Empresa: Se publicará el que será el último volumen de la serie de libros, el octavo.

 

Y tú, querido lector, ¿cuáles son tus predicciones?

 


lunes, 6 de enero de 2025

Los doce artículos más visitados del blog de Cumpetere durante el 2024 …… y mi favorito.


Me hubiera gustado poder titular esta nota con “los mas leídos”, pero las estadísticas de que dispongo solo aseguran “visitas”.  Ojalá algunos de ellos hayan sido leídos, y mejor todavía, si tuvieron algún impacto en los lectores.

He seleccionado una docena de los más visitados de entre los 57 que publiqué durante el año, por si alguno se te puede interesar y se pueda haber pasado por alto …. ante la abrumadora cantidad de información en las redes sociales. Están listados en orden cronológico inverso.

Mi favorito:

Regulaciones sobre sostenibilidad: Después del vendaval viene la dilución, alias: La tormenta perfecta.

23 de noviembre 2024

Y los doce más visitados:

La aceleración de la evolución del Director de Sostenibilidad Empresarial (DirSE, CSO).

7 de diciembre de 2024

Combatiendo el greenwashing. Primera parte: Mercados de productos.

9 de noviembre de 2024

Por fin una herramienta integral para calificar la sostenibilidad empresarial de empresas y fondos de inversión.

19 de octubre de 2024

Sostenibilidad empresarial en las PyME españolas (y referencia a las de América Latina).

22 de julio de 2024

Mejorar la sostenibilidad empresarial: ¡Seamos realistas!

11 de mayo de 2024

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sábado, 7 de diciembre de 2024

La aceleración de la evolución del Director de Sostenibilidad Empresarial (DirSE, CSO)

 

La función del Director de Sostenibilidad Empresarial, DirSE, (o como se le llame) ha evolucionado continuamente, desde unos comienzos tentativos de descubrimiento del ámbito de actuación hasta su consolidación actual como pieza integral de la gestión empresarial, acompañando la evolución natural de la sostenibilidad empresarial. Pero en años recientes el surgimiento, la intensidad y extensión de las regulaciones están acelerado su evolución para añadir labores prospectivas y de cumplimiento, y pasando de gestionar a liderar, de reaccionar a anticipar. 

Sin embargo, es de esperar que durante el 2025 se ralentice la aplicación de algunas de las regulaciones, pero independientemente de la dilución y consolidación de regulaciones, [i] la aceleración se mantendrá, aunque posiblemente con un respiro en el corto plazo. Pero mucha de la dilución será en el tamaño de las empresas cubiertas y en el plazo para la vigencia de las regulaciones, por lo que igual tienen que estar preparados.

En este artículo analizamos el impacto que las recientes regulaciones a nivel europeo e internacional tendrán sobre sus funciones en las empresas objeto de la regulación, pero además haremos comentarios sobre los efectos secundarios sobre el resto de las empresas y en particular sobre las de América Latina.

Los comentarios que siguen, como es el caso de toda generalización, no son válidas para ninguna empresa, para algunas aplicarán en gran medida, para otras muy poco. Cada empresa es diferente y no se puede generalizar, pero sí muestran la tendencia general hacia donde van esas funciones.

I.                Introducción.

La sostenibilidad empresarial ha madurado, pasando por fases de adopción voluntaria, ambición, turbulencia y ahora profesionalización y atención al cumplimiento regulatorio y aumento de la presión por lograr avances tangibles y creíbles en los compromisos existentes, paralelamente, y como reacción, a una aversión a asumir nuevos compromisos ambiciosos. Los DirSE enfrentan más oportunidades, más relevancia, más visibilidad ejecutiva e igualmente más presión y conflictos que nunca. [ii]

No todo lo que comentamos aplica a todos los DirSE ya que la intensidad del cambio es función de la intensidad de la aplicación de las regulaciones y la sensibilidad a las presiones de la sociedad. Pero debe ser de interés para todas las empresas. Para algunas, las que son objeto especifico de las regulaciones, son de aplicación obligatoria, para otras empresas, que operan en mercados semejantes, son cuestión de seguimiento voluntario y aun para otras, las que quieren avanzar en su sostenibilidad y no quedarse atrás, son simplemente guías.  Pero, la dirección es la misma para todas, lo que cambia es la intensidad y velocidad del cambio.

II.             Funciones estimuladas por el cumplimento regulatorio.

Sería deseable poner las extensiones y profundización de las funciones en el contexto de las “tradicionales” de los DirSE, pero para no alargar la discusión sugerimos al lector interesado consultar las múltiples publicaciones al respecto. [iii] [iv]

En esta sección comentaremos el impacto sobre las funciones del DirSE que está teniendo el vendaval de regulaciones, sobre todo en Europa, y que por extensión o imitación puede tener en otros países (el “efecto Bruselas”). Nos limitaremos a ponerlo en contexto de las principales regulaciones [v]:

Para los países de América Latina estas regulaciones obviamente no aplican, pero pueden servir como referencia.  Las que sí pueden aplicar son las de carácter internacional (ex Unión Europea), cuando los países las adopten y/o preparen sus versiones. En términos de información sobre sostenibilidad se han aprobado los estándares internacionales para los reportes de sostenibilidad por el Internacional Sustainability Standards Board, mucho menos desarrollados que los europeos. Para la verificación de la información se ha aprobado el estándar ISSA 5000 General Requirements for Sustainability Assurance Engagements (traducción al español en proceso). No existen regulaciones internacionales para el resto de los aspectos listados arriba para la Unión Europea, pero no se debe descartar su eventual preparación.

Todas estas regulaciones afectan y afectarán las funciones de los DirSE.  Es de destacar que las regulaciones sobre preparación, reporte y verificación de la información sobre sostenibilidad son las que mayor impacto tendrán.  Pero, por su ámbito de aplicación, cobertura, detalle y complejidad (en los ESRS: dos estándares de contexto, cinco ambientales, cuatro sociales, uno de gobernanza, varios sectoriales en preparación y más de 1 100 indicadores y los de CSDDD que regulan comportamiento [vii]) son mucho más que reglas para informar, son marcos de referencia para la actuación, que cambiarán la forma de percibir la sostenibilidad y de actuar de las empresa y por ende las funciones de los DirSE.

Estas regulaciones producen un círculo, ojalá que virtuoso de: acción-reporte-mejor acción mejor reporte, aunque puede ser negativo por aversión al riesgo a dar información pública: acción-reporte-menos acción-peor reporte. Como consecuencia de los reportes, la ambición de las nobles metas está llevando al conservadurismo y está siendo remplazada por el pragmatismo (Ecosusurro, greenhushing) [viii], algo que el DirSE debe gestionar.

a.     Un nuevo “enemigo”: el cumplimiento.

Un impacto crítico sobre las funciones del DirSE de las regulaciones es el cambio y ampliación de responsabilidad hacia el cumplimento. Y en virtud de la amplitud y la intensidad de las regulaciones, sobre todo las de regulación del reporte, se requerirá de una reasignación de prioridades y de recursos, del “hacer” al “reportar, controlar y asegurar”, lo cual conlleva el riesgo de enfatizar estas últimas en detrimento de sus principales y tradicionales responsabilidades de promover y gestionar la sostenibilidad y sus impactos. El DirSE deberá estar muy consciente de este riesgo.

Adicionalmente, puede tener otro impacto negativo y es que la diseminación de más y mejor información, evitando el greenwashing, llevará a algunas empresas a ser mucho más conservadores en las metas de sostenibilidad que establecen y reportan. El Departamento Legal adquiere todavía mayor importancia, como gestor de riesgos.

Sin embargo, bien gestionado, este cambio de prioridades conlleva aspectos positivos como la necesidad de una mayor integración de la sostenibilidad, mayor interés de los consejos, de la obtención de más y mejor información y de analizar con más detalle lo que hace la empresa y porque lo hace. Fuerza una visión más amplia y profunda de la sostenibilidad.

Con estos conflictos, el DirSE deberá caminar en la cuerda floja……que se la sacudirán.

b.     Reporte: Ahora, además de la materialidad de impacto, la financiera.

Uno de los cambios más significativos está los fundamentos de la acción: los aspectos materiales. Se habrá pasado de los comienzos del GRI donde el énfasis estaba en los impactos sobre la sociedad y el medio amiente, a las regulaciones europeas que los amplían además a los impactos financieros, y los estándares internaciones que hacen de estos el núcleo del reporte. 

Ya no basta con hacer las consultas con los stakeholders para producir la tradicional matriz de sostenibilidad. Ahora es necesario determinar los impactos que las acciones de la empresa y las reacciones los stakeholders tienen sobre la situación financiera de la empresa, lo que conlleva una ampliación de las habilidades necesarias en el DirSE a las finanzas de la empresa. Se mueve de enfatizar los impactos positivos para mostrar que la sostenibilidad es rentable, a considerar además los potenciales impactos negativos, que suelen ir en contra de su naturaleza “tradicional”. Pasar de “sensibilidad social y medioambiental” a “sensibilidad a costos y beneficios”.

Y si antes tenía que hablar el lenguaje social y medioambiental, ahora tiene además que hablar el lenguaje de las finanzas. Sus funciones empiezan a solaparse con las de la función financiera.  Y no basta con identificar los impactos de ida y vuelta de los aspectos materiales, se deben además considerar los riesgos y oportunidades y con mucha más especificidad.

c.     Informes integrados.

Desde el 2013 con la publicación de la propuesta del informe integrado del International Integrated Reporting Council, IIRC (eventualmente absorbido por la Sustainability Accounting Standards Board y esta a su vez por el International Sustainability Standards Board, ISSB, productora de los estándares internacionales de reporte) se ha estado promocionado la integración de los informes financieros con los de sostenibilidad. Sin embargo, ha habido relativamente poco progreso.  Pero ahora con la inclusión de la materialidad financiera, junto con la de impacto en los reportes en la Unión Europea y siendo aquella el núcleo de los estándares internacionales de reporte, la presión por la integración se está intensificando, exigiendo compatibilidad entre ambos tipos de información y simultaneidad en la presentación, para progresivamente logar una mayor integración. No solo será necesario que las actividades en sostenibilidad consideren el impacto financiero, sino además la información para el reporte debe ser compatible y complementaria con la información financiera para facilitar su integración.

Esto también amplia las funciones y habilidades necesarias dcl DirSE sobre los aspectos financieros del negocio. Deberá saber algo de contabilidad financiera.

d.     Reporte: Impactos, Riesgos y Oportunidades.

Con las regulaciones sobre la preparación, reporte y verificación de la información sobre sostenibilidad, de hacer la diligencia debida y actuar y de reportar en forma veraz y confiable, ya no se trata de “echar el cuento”, de describir lo que la empresa hizo, ahora las regulaciones de reporte exigen investigar antes de reportar, y con una visión mucho más prospectiva que la de antes.

El reporte de la doble materialidad requiere de un análisis de los Impactos, Riesgos y Oportunidades de cada aspecto que se haya identificado como material.

·       Impactos: Los impactos pueden ser positivos o negativos, reales o potenciales. Para los impactos negativos, lo que se evalúa es la gravedad del impacto, así como su probabilidad de ocurrencia para los impactos potenciales. El criterio para la gravedad del impacto en sí depende de tres criterios:

o   Magnitud: ¿cuál es la importancia o gravedad del impacto?

o   Alcance: ¿cuál es el alcance del impacto?

o   Carácter irremediable: ¿hasta qué punto se puede reparar el impacto?

‍Para los impactos positivos, sólo se evalúa la magnitud y extensión del impacto, así como su probabilidad de ocurrencia para los impactos potenciales.

·       Riesgos y oportunidades. Para evaluar la materialidad financiera se deben tener en cuenta dos criterios:

o   La magnitud potencial de los efectos financieros basada en umbrales apropiados.

o   La probabilidad de ocurrencia

‍Este análisis debe hacerse en el corto, mediano y largo plazo. Luego, la empresa debe elaborar una escala de calificación. Esto permitirá cuantificar, para cada criterio y sobre cada IRO, la importancia o no de esta IRO.

Obviamente que esto requiere de una mayor profundidad y de una visión mucho más amplia y prospectiva que la tradicional. Muchos DirSE están familiarizados con el concepto de impacto, sobre todo el social y ambiental, pero menos con el financiero (sobre todo el negativo), que a fin de cuentas era y es el objetivo de la sostenibilidad empresarial: minimizar y mitigar los negativos y potenciar los positivos.

Pero ahora el análisis se extiende a riesgos y oportunidades y como se observa por la descripción arriba, es un análisis que requiere especificidad para cada aspecto material identificado. En general la visión de riesgos y oportunidades no es el punto fuerte del DirSE “tradicional”. Los “riesgos” tendían a minimizarse si no a ignorarse, no sea que “no me dejen hacerlo”, y las oportunidades solían ponerse en términos relativamente optimistas y hasta improbables, para convencer a los escépticos.  Todo esto requiere que el DirSE amplie, profundice y extienda en el tiempo y el espacio la visión de la empresa.

e.     Reporte: Control interno y verificación.

Las regulaciones de reporte, tanto las europeas como las internacionales, requieren de la verificación independiente de la información reportada, al principio una verificación limitada, para moverse más adelante a la verificación razonable.[ix] [x]  La verificación requiere que la empresa tenga un sistema de información sobre sostenibilidad que permita llevar a cabo esa verificación, lo que a su vez conlleva a la necesidad de tener un esquema de control interno de esa información. Más que la verificación de la misma información, a diferencia de la auditoría financiera, la verificación descansará en la confiabilidad del sistema de información y control interno, por lo que las funciones del DirSE deben ampliarse en este sentido.

La función financiera es la que suele ser la más adepta al procesamiento automatizado de la información para el reporte y donde suele estar ubicada la función de control financiero interno y las relaciones con el auditor externo, que, si bien no será el mismo para la verificación externa, en un gran numero de empresas será una firma de auditoria financiera la que la lleve a cabo.

La materialidad financiera, el control interno y el verificación intensificarán las relaciones (¿y conflictos?) con la función financiera. Algunas pocas empresas tendrán un contralor de sostenibilidad, algunas asignarán las funciones al contralor financiero, otras se las asignarán al DirSE [xi] y muchas se las arreglarán como puedan.  Pero lo que es común en todos los casos es que el DirSE no se puede desentender de ello.

Este acercamiento de las direcciones de sostenibilidad y financiera ofrecen una gran oportunidad para los DirSE bien preparados con las habilidades descritas arriba para elevar la prioridad de la sostenibilidad dentro de la asignación de recursos financieros y de vencer la oposición que suelen tener los directores financieros sobre la sostenibilidad.

III.           ¿Y las empresas no sujetas a la regulación? PyME y América Latina

En esta sección consideramos el caso de las empresas que no están sujetas a las regulaciones europeas. Excede el objetivo de este artículo pasar revista a las regulaciones sobre sostenibilidad en los países de América Latina y el objetivo es solo mostrar que el impacto sobre las funciones del DirSE también se sentirá en estos países, si bien no tanto las crecientes demandas de la sociedad.

Como comentábamos arriba, habrá empresas en Europa y los países de América Latina que, si bien no teniendo obligación de cumplir con las regulaciones, querrán adoptar las partes que les parezcan convenientes ya sea con el objeto de poder competir con aquellas o bien porque no desean quedarse atrás.

En América Latina se están comenzando a desarrollar algunas regulaciones semejantes. Recordemos que por lo menos las regulaciones internacionales sobre los reportes de sostenibilidad, de adopción voluntaria por los países fuera de la Unión Europea, podrán ser adoptadas por los países, de América Latina. A finales del 2024, México los había adoptado, si bien de manera simplificada [xii] y es de esperar que también lo hagan otros países, sobre todo los que tienen bolsas de valores activas. Adicionalmente, se ha producido un marco de referencia para la preparación de taxonomías de sostenibilidad en la región [xiii] y algunos países ya han aprobado las suyas. [xiv]

Por estas razones, los comentarios mencionados arriba sobre las cambiantes funciones del DirSE aplicarían también a las empresas que tengan que cumplir con las regulaciones que se aprueben en América Laina y a las empresas que deseen formar parte del grupo de excelencia en sostenibilidad, ya sea por razones de competitividad ya sea por razones de responsabilidad intrínseca. Claro está que al aplicación dependerá de la medida en que las regulaciones apliquen, en función de las capacidades y voluntades de esas empresas y del desarrollo que el cargo del DirSE tenga en ellas.

IV.            En resumen

El vendaval de las regulaciones sobre sostenibilidad, si bien se aminorará durante el 2025, está contribuyendo a una aceleración en la evolución de las funciones del DirSE. Las regulaciones son mucho más que reglas para informar, son marcos de referencia para la actuación, que cambiarán la forma de percibir la sostenibilidad y de actuar de las empresa y por ende las funciones de los DirSE.

Las regulaciones sobre reporte están exigiendo una ampliación y profundización en el ámbito, tiempo y en el espacio de sus responsabilidades, sobre todo en la consideración de los aspectos materiales, que ahora incluirán no solo los impactos, incluyendo los financieros, sino además los riesgos y oportunidades que conllevan.

Los requerimientos de verificación de la información reportada darán lugar a la necesidad de establecer sistemas de control interno sobre sostenibilidad, semejantes a los de control interno financiero. La materialidad financiera, la tendencia hacia la integración de los reportes financieros y de sostenibilidad y la verificación, acercarán al DirSE al director financiero, con un solapamiento de funciones, con la necesidad de coordinación y gestión de conflictos.

Pero el acercamiento de las funciones de sostenibilidad y financiera puede ser aprovechado, por los DirSE que estén preparados, para elevar su prioridad en la asignación de recursos.

Las habilidades del DirSE, además de las casi ilimitadas necesarias en la función tradicional incluirán ahora una visión más prospectiva sobre riesgos y oportunidades, más integral sobre el impacto de la sostenibilidad sobre toda la empresa, incluyendo su situación financiera. Los shareholders son ahora stakeholders materiales.

Y todo esto puede producir tensiones presupuestales y de atención entre las funciones tradicionales y las adicionales con las crecientes necesidades del cumplimento con las regulaciones. El DirSE deberá hacer un balance para que las obligaciones de implementar no abrumen las obligaciones de gestionar.

Su bien estas regulaciones no aplican directamente a las PyME y a las empresas en América Latina, los DirSE de estas también se verán afectados, en el mediano o largo plazo, ya sea porque se aprobarán regulaciones similares, ya sea porque estas empresa quieran mantener su excelencia y competitividad o no quieran quedarse atrás.

Pero, y hay un gran pero, la evolución estará condicionada a la medida en la que las regulaciones se implementen.  Aprobaciones a nivel de la Unión Europea no quiere decir implementación en los países, que por ahora no han mostrado mucha urgencia en transponerlas a regulaciones nacionales.

Este análisis pretende ser una guía para los DirSE que quieran y puedan prepararse para la evolución, que tarde o temprano se producirá.



[iii] Para un análisis de la situación actual de la función, en particular en el caso de las PyME, ver Cómo evolucionan las direcciones de sostenibilidad, 10º toolkit DIRSE.

[v] Hay un gran número, creciente, de regulaciones. Ver por ejemplo, ESG Legislation Tracker a nivel europeo y ESG Regulations and Reporting Standards Tracker  a nivel mundial.

[vi] Si bien la Directiva sobre la presentación de la información mencionada arriba tiene suficientes elementos para ello. Mientras se producen las oficiales, las empresas pueden utilizar las guías del Committe of European Overrsight Bodies, CEAOB, ha publicado las Guidelines on limited assurance on sustainability reporting, de aplicación voluntaria.