domingo, 21 de octubre de 2012

Sostenibilidad en instituciones financieras de América Latina: ¿Son tan buenas?


En julio del 2012 se publicaron los resultados de una encuesta entre 85 instituciones financieras (82 en  América Latina, una en EEUU y dos en España) sobre la integración de la sostenibilidad: Integración de la sostenibilidad en las instituciones financieras latinoamericanas.  El estudio fue patrocinado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, la Federación Latinoamericana de Bancos, FELABAN y la Iniciativa Financiera del PNUMA, UNEP-FI, y elaborado por BSD Consulting[i].

Con la gran escasez de estudios sobre la situación de la sostenibilidad en América Latina, esta encuesta tiene el potencial de ser valiosa para la comprensión de las prácticas de sostenibilidad en las instituciones financieras.  Está respaldada y producida por instituciones de primer orden.
 


Sin embargo, la encuesta tiene algunos de los problemas de un gran número de encuestas donde los encuestados responden con lo que creen que deben responder o bien con lo que creen que la institución debería hacer, pero que no sabe si en realidad hace.   En particular, adolece de algunos de los problemas que comentábamos en un artículo anterior sobre la encuesta de Forum Empresa Informe 2011 sobre el estado de la RSE en América Latina: Úsese con mucha cautela.

Estimulo al lector a que consulte el estudio en el nexo listado arriba y saque sus propias conclusiones.  No comentaré todos los resultados por economía de tiempo, solo aquellos que más llaman la atención. 

Es estudio es una buena adición al conocimiento de las prácticas de las instituciones financieras pero mas por ejemplos de buenas prácticas individuales descritas que por las generalidades que se pueden deducir de las respuestas a la encuesta.  Al final el estudio presenta casi 20 ejemplos, basados en información pública proporcionada por las instituciones, con algunos dignos de mención.  Por ejemplo, describe el programa de gestión de riesgos ambientales y sociales y su aplicación a un proyecto de infraestructura  de ITAU BBA en Brasil, un banco reconocido mundialmente por su sostenibilidad.  Presenta el programa de capacitación para el análisis de esos riesgos del Banco Pichincha en Ecuador, y el programa de identificación y gestión de impactos de Bancoldex en Colombia, entre otros.

En cuanto a los resultados de la encuesta, comencemos por el mas sorprendente:  las razones por las cuales las instituciones financieras integran la sostenibilidad en sus estrategias.  La respuesta más común, dada por el 76%  de los encuestados es de que lo hace por razones éticas.  Si, ¡el 76%!.  Ni siquiera en las PyMEs donde esta respuesta sería de esperar, obtuvimos un resultado tan contundente en  nuestra encuesta (45%).  Nunca me lo hubiera imaginado.  ¿Será que ante la reciente crisis de ética de las instituciones financieras ahora se ven estimuladas a responder así?   Otra posibilidad es que al tener códigos de ética o regulaciones nacionales e internacionales contra el lavado de activos y otras de buen gobierno corporativo piensen que su razón de actuar es ética cuando puede ser más bien como consecuencia de algunas regulaciones.  Tener un código de ética es solo condición necesaria, no suficiente,

Resulta difícil reconciliar estos resultados con el hecho de que el 78% y el 63% respectivamente también responden  que enfrentan obstáculos derivados de la falta de conocimiento y de resistencia interna al cambio.  O no saben vender internamente la idea o la ética no está tan difundida como creen entre su personal.

Vale la pena añadir que el 69% responde que la integración de la sostenibilidad en sus estrategias se hace por gestión de riesgos y una cifra semejante, el 67%  que se hace por el tema de reputación.  Ambos resultados parecen lógicos.  El 35% responde que lo hace para obtener el reconocimiento de los consumidores.  De esta última se puede deducir que pareciera que no consideran que su sostenibilidad sea un tema que les preocupa a los consumidores.

Otro resultado interesante es que el 82% dice que tiene un plan de manejo ambiental (consumo de agua, electricidad, papel, emisiones, etc.).  Por ejemplo el 57% dice que tiene un plan o sistema para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.  También es un poco sorprendente ya que el impacto ambiental directo no es un factor crítico para las instituciones financieras.  ¿Habrán hecho análisis de materialidad, de lo que es importante?   Donde sí importa, los resultados no son tan contundentes.  Sólo el 58% dice que considera los factores ambientales y sociales en sus análisis de riesgo de sus operaciones de préstamo e inversión y un 13% adicional dice que sólo considera los ambientales.  28% no considera ninguno de los dos.

Otra información comentable es la diversidad de productos “verdes” que dicen tener las instituciones.  Por ejemplo, el 63% dice tener programas para el financiamiento de energía renovable y el 46% dice que tiene productos para inversiones ambientales.  Estas cifras representan condición necesaria pero no suficiente.  Reflejan posibilidades, pero no acciones.  Los resultados son relativamente irrelevantes ya que lo importante es el volumen de activos colocados en estos productos “verdes”, no su oferta. Se pueden tener los productos a disposición del público pero si no se venden o no hay demanda, esos porcentajes no dicen mucho.   Claro está que es muy difícil incluir preguntas de demanda en este tipo de encuestas.

Adicionalmente, lo mas importante para la banca es la responsabilidad del producto, o sea como se usan los recursos que presta e invierte, que tipo de condiciones ambientales y sociales pone para el acceso a su financiamiento y en su seguimiento.  La encuesta no cubrió estos aspectos.  Pero es también de destacar que las instituciones financieras tienen criterios de aprobación, pero habría que ver en que medida se les hace seguimiento y las consecuencias del incumplimiento.

En este sentido, no hay cobertura sobre la inclusión financiera y muy poco sobre la educación de los consumidores, pero este es debido a la restringida definición de sostenibilidad que adopta la encuesta, como comentamos mas adelante.

De las 30 instituciones que dicen ser firmantes de los Principios de Inversión Responsable, PRI, del PNUMA solo 12 son de origen latinoamericano (todas de Brasil), el resto son el Citibank, Santander y BBVA y sus filiales.  Estas no son firmantes, lo son sus casas matrices.  Lo mismo sucede con los adherentes a los Principios de Ecuador sobre préstamos responsables.  De las 26 instituciones que dicen ser adherentes, solo 7 son de origen local, las demás son las de EEUU, España y sus filiales.  Las bases de datos de ambas organizaciones no listan a estas filiales como formante o adherentes. 

Si bien todas son instituciones que operan en América Latina, los números pueden dar una impresión optimista del estado de la responsabilidad en las instituciones financieras de la región.  Si sacamos Brasil y las filiales de EEUU y España, todos los números cambian mucho.

Cinco bancos comerciales responden que pertenecen al Dow Jones Sustainability Index.  En América Latina hay solo 4 bancos comerciales en el índice.  Tendría que ser que todos los miembros del DJSI en América Latina estaban en la encuesta, más alguno de España o EEUU.

Quince instituciones dicen que reportan sus emisiones en el Carbon Disclosure Project, CDP, sin embargo solo pude encontrar 7 en la base de datos del CDP en América Latina.  Si los dos bancos de España y el de EEUU que participaron en la encuesta lo hacen, llegaríamos a 10.  De cualquier manera sus emisiones son un tema de relativamente menor importancia en el contexto global de sostenibilidad de instituciones financieras.   Sí lo son las emisiones de los proyectos y empresas que financian, pero sobre esto no hay nada.

Hay que destacar que el estudio tiene un sesgo marcadamente ambiental dada la naturaleza del principal promotor.  En este sentido da una idea muy sesgada de la integración de la sostenibilidad  en las instituciones financieras en América Latina, aun a pesar de que el subtitulo lo advierte: “Énfasis en aspectos medioambientales”.  El concepto de sostenibilidad de la encuesta es muy restringido, mayormente ambiental.  

En las conclusiones, los autores del reporte destacan los progresos y los esfuerzos que están desarrollando las instituciones financieras de América Latina, reconociendo los obstáculos que hay que vencer, en particular la resistencia interna, a través de la asignación de responsabilidades por sostenibilidad a altos cargos,  el entrenamiento y la sensibilización de los gerentes y empleados, y un mayor contacto con la sociedad civil y los clientes. 

Yo añadiría que habrá que hay que trabajar sistemáticamente en la cultura organizacional que se ha desempeñado tradicionalmente en base a incentivos por volumen y rentabilidad.  Habrá que revisar el sistema de incentivos para que la sostenibilidad se integre en la cultura organizacional.

En resumen, es un estudio útil para comprender la problemática de la sostenibilidad en las instituciones financieras de América Latina pero que tiene omisiones y sesgos. 

Ojala que en vez de encuestas donde se responde con el “me gustaría que fuese” se produjeran estudios de la situación real de la sostenibilidad en América Latina, donde podamos responder a la pregunta del “qué se hace”.



[i] Este artículo fue consultado con uno de los autores del estudio y es posible que no haya  incorporado sus comentarios correctamente.  En cualquier caso la responsabilidad de su contenido es solo mía.