domingo, 24 de junio de 2012

Lo que el Rio se llevó



Terminó la Cumbre de Rio (Rio+20) con los resultados que podrían esperarse de una reunión donde se trata de producir un consenso sobre temas que afectan de manera dramáticamente desigual a mas de 200 países, incluidos Estados Unidos (250 millones) y Nuaru (21 km2, 10 mil habitantes, al nivel del mar), Ciudad del Vaticano (800 habitantes)  y Venezuela (dependiente del petróleo),  Qatar ($103.000 per cápita) y Haití ($1.100).

El formato de consenso no puede conducir a otra cosa que no sea un acuerdo que no comprometa a nada y que solo exprese buenas intenciones, de las que nadie es responsable.

Interminables horas de reuniones preparatorias entre centenares de personas con los intereses mas diversos para consensuar un texto llevan a tratar de complacerlos a todos y a abusar de palabras inocuas como “deberían considerar”, “estimulamos a los gobiernos”, “respaldamos los esfuerzos” que no llevan a ninguna acción concreta.  Antes de que los acuerdos entren en el texto final, deben pasar por el “departamento de compromisos”, donde se analiza que nadie se comprometa a nada antes de dar el visto bueno.



(“oa acao? : ¿y la acción?)

Y por supuesto que el documento estaba listo antes de que circularan por allí los jefes de estado.  Ellos solo discuten cuando se quiere de verdad llegar a un consenso y hace falta poner recursos de algún tipo para desbloquear.  Pero esto no deben sorprender, la mayoría de los jefes de estado ni se enteran de lo que se esta discutiendo, leen el discurso que se les ha preparado con antelación.

Como en toda negociación entre partes con intereses tan encontrados, donde en cada renglón hay beneficiados y perjudicados, para logar un mínimo de consenso haría falta un gran liderazgo y la transferencia de recursos entre beneficiados y perjudicados para “compensar” los costos adicionales de la decisión o por los beneficios que se dejan de percibir.  Pero en las condiciones económicas actuales de los “países ricos” la transferencia esta fuera de consideración. ¿Y no nos ponemos de acuerdo en algo tan inminente y tan tangible como el descalabro económico de Europa, como se podrán de acuerdo con algo que consideran puede ocurrir en un futuro no inmediato como el calentamiento global.

La misma reunión es un show netamente mediático, un festival, con la participación de mas 50.000 delegados, con elevadas emisiones de gastos de efecto invernadero, tanto en los viajes como en las “ruminaciones” (del verbo rumiar) de muchas de las reuniones.  Aparte de la reunión final donde debían participar más de 100 jefes de estado o de gobierno, que no pueden justificar la presencia de ese número de personas, se han efectuado mas de 500 conferencias paralelas previas, sobre 10 días. ¿Como hacen para justificar su participación en un evento tan caro ante sus respectivas instituciones? (habitaciones normales a $600 por día, mínimo diez días).  Se justifica a través de la participación en algún evento como ponente, organizador o comentarista.  Para ello tienes que encontrar un evento que te invite y si no lo encuentras, tienes que inventar uno y patrocinarlo.

Hubieron eventos tan diversos como Jóvenes con discapacidades, Papel de los parlamentos (patrocinado por la unión internacional de parlamentos),  9 meses para salvar el mundo: La madre como clave para el desarrollo sostenible (patrocinado por una organización de educación prenatal), Índices de Desarrollo Sostenible (patrocinado por Armenia).  Pueden ver la lista en Rio+20 Corporate Sustainability Forum, y en el de Innovation and Collaboration for the Future we Want

El otro día me preguntaron ¿Vas a Rio?  Mi primera reacción fue ¿Por qué tendría que ir a Rio? Luego cuando me di cuenta de que se referían a “Rio”, o sea el entorno de la conf.erencia de las Naciones Unidas, me dio vergüenza tener que decir que no.  ¡Es que no eres nadie si no vas a “Rio”! Pero no, no fui a Rio.  No se lo pude justificar a mi jefe (yo).

Aparte de la inocua declaración final, se propusieron decenas de resoluciones, por parte de grupos privados, de ONGs y de empresas. Comentaré solo tres.

Uno de las mas comentadas ha sido la de la Coalición del Reporte sobre la Sostenibilidad Corporativa, impulsada por Aviva (gestor de fondos de inversión) y el GRI (lineamientos para el reporte), para pedir que se incluyera en la declaración final el requisito de “reportar o explicar” sobre las actividades de sostenibilidad de las empresas (aunque los promotores son partes interesadas en ella ya que mejorarán sus negocios, afortunadamente sus intereses parecen estar alineados con los de la sociedad).  O reporta o dice por qué no lo hace.  Ni esto quedó en la declaración final.  Esta se limitó a decir “reconocemos la importancia del reporte sobre la sostenibilidad corporativa y estimulamos a las empresas, cuando sea apropiado, específicamente a las empresas cotizadas en bolsa y las grandes empresas, a considerar integrar información sobre sostenibilidad en sus reportes periódicos”.  ¡!Al mas puro estilo cúmbrico (referente a las cumbres)!!.  (pueden ver un excelente análisis del párrafo 47 de la resolución final en Paragraph 47 - translated, por Elaine Cohen).

Un grupo de 24 grandes empresas, incluyendo Coca Cola, Unilever, Nike, anunciaron el compromiso de tener la conservación como puntal de su planificación (¿se comprometen a algo o se contagiaron del lenguaje de la resolución final?)

Pero una resolución es paradigmática de lo que se debe hacer.  Menos Bla Bla y más acción.  Menos “jogo bonito”, menos “tiki taka” y mas chutar a gol. Kimberly Clark, la multinacional de productos de papel, conocida por los famosos Kleenex se comprometió a cortar por la mitad su uso de madera de bosques naturales, para el año 2025.

Ojalá que el “departamento de compromisos” de revisión de las resoluciones de las cumbres, en vez de asegurarse que no se comprometen a nada se asegurara de que el texto responde a: 

·         Quién es responsable del cumplimiento
·         Que pasa a los que se comprometieron si no cumplen
·         Quién hará el seguimiento del cumplimiento

¿Que queda en concreto de todo esto?  Contactos, networking, algunos negocios.

Haremos algo cuando la tierra pida cuentas por el despilfarro (pero los negociadores ya no estarán).

¿Es este el “Futuro que queremos”?  (el lema de conferencia terminó siendo una gran ironía)

(c) El País, España


3 comentarios:

Miguel Santisteve dijo...

Totalmente de acuerdo con el análisis. Los gobiernos han vuelto a fracasar. La necesidad de llegar a acuerdos por consenso no permite progresar ni en este ni en ninguno de los restantes retos globales. Habiendo mostrado los gobiernos su incapacidad de anteponer sus intereses al del común de la Humanidad, solo la respuesta ciudadana, fomentando la toma de decisiones responsables a nivel individual puede cambiar el futuro. Esperar a que los paises y corporaciones vean el medio ambiente como una emergencia para llegar a acuerdos de calado nos aboca al desastre.

otikate dijo...

Si, todo indica que la cumbre de Rio no sirvio para nada, cuándo comenzaremos a ver el tema ambiental con los ojos bien abiertos, cuando nos haremos responsables del problema, cuando reaccionaremos preventivamente, cuando nos comprometeremos?

Florencia Segura dijo...

Realmente, era lo que esperaba, lo mismo sucedio en la Cumbre de Copenhagen y los resultados no hacen mas que ver la necesidad por parte de los gobiernos de interactuar con otros organismos que los apalanquen o caeremos en un nuevo rol del Estado, como intermediario y no como protagonista para dar solucion a los desafios que se avecinan.