domingo, 17 de junio de 2012

Promover la RSE en España



En los últimos días se han publicado en España varios artículos sobre el Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas, CERSE.  Todo parece haber comenzado con un llamado de las agrupaciones sindicales  (UGT y CCOO piden la reactivación del Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas) a su reactivación, que fue respondido con un artículo del Prof. Antonio Argandoña (¿Es esta la vía para reactivar la Responsabilidad Social?) y mas recientemente con un artículo de Jordi Jaumá en el Diario Responsable en Los planes de la CEOE para acabar con el CERSE.  A última hora parece que el gobierno quiere reactivarlo.  En este artículo analizo estos escritos y ofrezco algunas sugerencias.

Como breve recordatorio para los lectores de fuera de España, el CERSE es un Consejo integrado por 49 personas y sus suplentes (¡!) (un Ministro,  una docena de vocales de la administración pública, una docena por los empresarios, una docena de los sindicatos y una docena del resto de la sociedad civil).  Fue creado en febrero del 2008 por Real Decreto, dentro del marco de la Ley de Economía Sostenible según el cual  Estará encargado del impulso y fomento de las políticas de Responsabilidad Social de las Empresas y se constituye en el marco de referencia para el desarrollo de esta materia en España.”  Constituyó cinco grupos de trabajo para apoyar sus labores y les encargó producir una seria de documentes de análisis y recomendaciones.   El consejo tardó mucho en arrancar y algunos grupos tardaron en producir sus informes.  Finalmente se aprobaron los documentos en mayo del 2011, sin resultados concretos más allá de los documentos.





Los representantes sindicales piden la reactivación del Consejo:  “…….Pensamos que para superar esta situación de práctica paralización es necesario convocar formalmente el Pleno del Consejo, con el objetivo de revitalizar los objetivos propios del Consejo así como reactivar su funcionamiento…..”

Jordi Jaumá escribe que Se dice, se comenta, se rumorea que el que fuera paradigma del diálogo multistakeholder, honrado y reconocido por toda la mismidad de la RSE mundial, tiene los días contados …..” aparentemente por presiones de la patronal CEOE.

El director general del Trabajo Autónomo, la Economía Social y la Responsabilidad Social de las Empresas del Ministerio de Empleo y Seguridad Social,  Miguel Angel García Martín, anuncia la reactivación del Consejo para el otoño.

Pero, ¿vale la pena reactivarlo?  ¿Puede tener impacto sobre la RSE en España una institución como esa, con las funciones que se le han dado? 

El Prof. Argandoña responde a esto:  “………..tengo algunas dudas sobre la adecuación de ese organismo para cumplir los objetivos que se pretende conseguir. Un organismo que tenía más de 50 miembros en el momento de su constitución (no sé cómo habrá quedado con los cambios introducidos en los organigramas de la administración por el nuevo gobierno), ¿es el adecuado para dinamizar algo? Con una composición compleja (se trataba de que no se quedase fuera nadie que pudiese sentido ofendido por la omisión), ¿es el organismo adecuado? Dependiendo del Ministerio, ¿es el organismo adecuado?”

La constitución del CERSE trató de ser políticamente correcta y en ello sacrificó su efectividad.  Fue creado en el contexto de una ley y supervisado por el Ministerio de Trabajo e Inmigración (ahora en el Ministerio de Empleo y Seguridad Social), lo cual le confería y confiere un sesgo laboral aunque esa no fuese la intención.  Parecía como si las partes principales fueran gobierno, empresa y sindicatos, aunque se incluyeron a otras intuiciones de la sociedad civil.   

 odos sabemos que el tema de la RSE es mucho más que laboral, pero al otorgar a los sindicatos co-liderazgo en el tema lo sesgan e introducen, quiérase o no, un potencial de confrontación con las empresas.  Es la tradición.   Y como comentábamos en una artículo anterior (Responsabilidad Social de los Sindicatos: ¿La viga en el ojo?) los sindicatos no representan a la sociedad civil, ni siquiera a los trabajadores del país, sólo a algunos.  Y en el CERSE tenían la misma representación que todo el resto de la sociedad civil.  Si el asunto es responsabilidad empresarial, parecía como si fueran 36 contra 12.

Empecemos por preguntarnos que es lo hace falta en España para promover la RSE.  Uno de los mayores problemas es la descoordinación en las administraciones públicas y el desarrollo aleatorio de instituciones relacionadas.  España necesita una estrategia que guíe las actividades e instituciones del gobierno central y ofrezca ideas a los gobiernos de las comunidades autónomas, para que esas actividades e instituciones sean armonizadas y consistentes entre sí.   Y no hay que reinventar la rueda.  Hay buenos modelos, entre ellos el de Alemania (no, no se trata de importar austeridad, también saben hacer otras cosas!!).  Ver  National Strategy for Corporate Social Responsibility - Action Plan for CSR - of the German  Federal Government.  A lo mejor lo que hace falta no es “reactivar el funcionamiento del Consejo”. 

El problema no parece ser la irresponsabilidad sistemática de la empresa, aunque se puede mejorar muchísimo.  Lo que se necesita en un grupo de trabajo  que pueda ofrecer sugerencias al gobierno sobre política publica para potenciar y aprovechar mejor la contribución de la empresa al desarrollo económico y social, con la participación del mismo gobierno, de instituciones de la sociedad civil, representativas de segmentos de la sociedad, incluyendo sindicatos, y las empresas.  El mínimo número posible de miembros.  Simple, con un mandato claro en tema y plazo.

No tiene mucho sentido crear Consejos cuyo objeto sea analizar las prácticas de otros países, promocionar estándares, producir documentos de mejores prácticas en RSE, etc. como lo pide el Real Decreto   Para esto no tiene sentido crear o reactivar dentro de la burocracia estatal consejos, sin recursos propios,  muchas de cuyas labores las puede llevar a cabo mejor la iniciativa privada, sean empresas sean organizaciones de la sociedad civil. 

Para empezar, hay que sacar el tema de la órbita de Trabajo, para que quede claro el carácter multisectorial, multipartito y de desarrollo integral de la problemática que se quiere resolver.  No hay lugar ideal pero el menos malo parece ser ponerlo bajo la coordinación del Ministerio de Economía y Competitividad (¡la RSE es competitividad!!) para resaltar que lo que estamos gestionando es el papel de la empresa.  Pero este puede ser políticamente complicado.

El objetivo del grupo no debe ser proponer nuevas leyes o nuevas regulaciones, lo que se ha demostrado que puede ser contraproducente y estimular a las empresas a cumplir con el mínimo exigido (y asegurar que el mínimo es bajo) en ver de ver estimular una visión holística de su contribución a la sociedad.   Se trata de identificar las lagunas en las legislaciones, regulaciones e instituciones existentes, con respecto a la buena práctica internacional, sobre temas que son críticos y no negociables como los laborales, ambientales y derechos humanos y proponer posibles soluciones. 

Además se deben de identificar los incentivos, positivos y negativos,  para que las empresas mejoren su contribución a la sociedad.  Y por “incentivos” estoy usando el término genérico de economía: estímulos para el comportamiento.  NO me refiero a subsidios o ayudas financieras, tan enraizadas y tan perniciosas, que salvo casos especiales crean dependencia y desestimulan la innovación (como lo demostrado dramáticamente la actual crisis).    

Las empresas deben ejercer su responsabilidad ante a sociedad sin necesidad de estímulos, porque es lo que hay que hacer, pero no todas están listas para ello.  Lo que la estrategia nacional debe procurar es que se creen las condiciones para alinear el comportamiento de las empresas con las necesidades de la sociedad y que se identifiquen las acciones que las partes deben llevar a cabo.  No es fácil, pero el grupo de trabajo puede contribuir.

En resumen, creo que el CERSE no debe reactivarse como está.   Debe transformarse en un grupo de sugerencias de política pública sin pretender producirla.  Una vez que haga sugerencias simples y claras sobre el qué, quedaría en manos del gobierno el hacer los estudios que fueran pertinentes para detallar el cómo.  Difícilmente puede un Consejo de 49 personas, mas los invitados, determinar el qué y el cómo al mismo tiempo.  El qué requiere del nivel estratégico de sus miembros y el cómo requiere de conocimiento del detalle.  Para esto siempre podrá solicitar la participación voluntaria de las mismas empresas, en particular el trabajo pro bono de empresas de consultoría, y de las instituciones de la sociedad civil, especialmente las de investigación, docencia y promoción de estos temas.

Sí, esto requiere de la modificación de la Ley.  Y ya que están en ello pueden aprovechar para eliminar la intervención de gobierno en el otorgamiento de acreditaciones a las empresas por buen comportamiento (¿Acreditación de empresas socialmente responsables?).