lunes, 29 de febrero de 2016

¿Se puede profesionalizar la función del directivo de RSE?


A medida que el conocimiento y la praxis de la responsabilidad de la empresa ante la sociedad (para simplificar: RSE) se ha ido extendiendo también se ha extendido la necesidad de especializar a algunas personas dentro de las empresas en su gestión.  En algunos países donde se ha avanzado más, muchas de estas personas quieren ser reconocidas como profesionales y se han  iniciado esfuerzos, primero para promocionar el cargo y los conocimientos requeridos, y en segundo lugar para lograr el reconocimiento de la actividad como una profesión.  A nivel internacional en 2007 se fundó la  International Society of Sustainability Professionals, ISSP. En España en el 2013 se creó una Asociación de Directivos de Responsabilidad Social, DIRSE.  Una los llama Profesionales, la otra Directivos.

DIRSE, la Asociación, ha popularizado el nombre de DIRSE, “Directivo de RSE”, para referirse en forma genérica a las personas (no me refiero a ellas con el término “profesional” aunque DIRSE si lo hace) cuya actividad principal dentro de la empresa está relacionada con actividades destinadas a gestionar  la responsabilidad de la misma ante la sociedad.  En este artículo usaremos el término DIRSE para simplificar sin querer decir que sea un profesional de la RSE.

¿Puede el DIRSE ser una “profesión?

¿Por qué “profesión” entre comillas?  Antes de responder a la pregunta del título debemos analizar si quien quiera que dirija o coordine las actividades de responsabilidad de la empresa ante la sociedad es un “profesional” de la RSE en el sentido estricto de la palabra.  Si la respuesta es positiva, la próxima pregunta sería en que consiste esa “profesión”, que es lo que hace distintiva, como se tipifica, que/quién confiere el carácter de profesión. Y si es negativa también es pertinente discutir sus características especiales que pueden enriquecer el proceso para que sea eventualmente sea considerada una profesión

Según la RAE, profesional es quien ejerce una profesión que es un “empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución.”  Esta definición no nos ayuda mucho para nuestros propósitos.  Al pie de la letra es cualquier persona que cobra por hacer un trabajo, sea la persona cualificada o no.  En la práctica la acepción popular del profesional es una persona que es altamente cualificada, que ha recibido educación específica, entrenamiento en las destrezas necesarias que tiene experiencia en llevar a cabo esa actividad y que reconocida por la sociedad como tal. 

Tendremos entonces que preguntarnos si el DIRSE es una profesión comparable a la de otros profesionales con los que tiene que interactuar y cuyo “respeto profesional” se deba ganar para ser efectivo.  Para ilustrar la discusión es conveniente hacer una comparación con algunas profesiones tradicionalmente reconocidos como tales, por ejemplo los abogados, ingenieros, médicos, contadores/auditores, entre otras.  Todas estas profesiones, sin comillas, tienen en común que tienen programas de preparación académica establecida, reconocida y son  reconocidas o reconocibles para su ejercicio en múltiples países.  Además, en muchos países el profesional debe ser reconocido por alguna organización de la profesión o una institución gubernamental para poder ejercer como tal. Y en algunos países se requiere certificación de algún ente.  Estas condiciones son solo ilustrativas ya que hay muchas variantes donde, por ejemplo, una persona obtiene entrenamiento, es certificada y reconocida por su profesión como un profesional, pero que es a un nivel claramente inferior al de las profesiones mencionadas arriba, como por ejemplo un chef o un fotógrafo. Hay que reconocer de entrada que la calificación de “profesional” no puede ser definitiva ni que todos entiendan lo que ello quiere decir.

Esto nos lleva a la pregunta pertinente: ¿Queremos hablar del “profesional” de la RSE al mismo nivel que el abogado o ingeniero o al de chef o fotógrafo?

Esta pregunta se puede responder viendo el contexto en que opera ese “profesional”. Opera dentro de una empresa (aquí solo me refiero a la RSEmpresa y no a la RS sin apellido, donde la discusión tendría otras connotaciones) e interactúa con profesionales de las profesiones mencionadas arriba.  Con el criterio (algún lector lo disputará) de que debe comandar el respeto y a veces tener autoridad sobre estos profesionales, debería tener un nivel profesional semejante.  La función de DIRSE, por definición involucra a todas las personas de la empresa, sean profesionales o no, por lo que sus conocimientos y destrezas deben abarcar no solamente los aspectos técnicos sino además los de gestión empresarial.

Analicemos estos dos aspectos: técnico y de gestión, en orden inverso.  El DIRSE es claramente un miembro del equipo de gestión y podemos empezar preguntando si por ello lo podemos considerar un profesional.  Existe consenso en que la gerencia de empresas no es una profesión, es una actividad que ejercen profesionales de otras disciplinas. No existe una formación académica de gerente, existen formaciones académicas para facilitar la gestión de las actividades empresariales. Los MBA no crean profesionales y los cursos cortos mucho menos. No hay ni un currículum más o menos estandarizado de formación, ni definición de lo que constituye un profesional de la gestión, ni existen instituciones que los califiquen o certifiquen.  

Se han hecho algunas propuestas en este sentido, por ejemplo la de un juramento semejante al juramento hipocrático de la medicina por el cual esos “profesionales” de la gestión se comprometerían a ciertos estándares de comportamiento (ver mi artículo  No jurarás en vano). [1]  Pero ello no los haría profesionales ya que no hay requisito previo para poder optar a tomar el juramento, cualquiera lo puede hacer.  Podría convertirse en condición necesaria pero no suficiente.

Si es Directivo quiere decir que forma parte de la gestión y la gestión no es profesión.  Algunas profesiones se prestan más que otras para ejercer la función de DIRSE, sobre todo si se ponen en el contexto de los principales impactos, por ejemplo antropólogo, sociólogo, ingeniero ambientalista entre otras, pero ninguna profesión relacionada con las actividades de la empresa está excluida (abogados, economistas, ingenieros de todo tipo, etc.).  Pero el DIRSE es un directivo y como tal seguirá siendo de su profesión original pero con capacitación para gestionar.  De hecho debe ser el directivo que mayor conocimiento debe tener sobre todas las actividades de la empresa, más todavía que los altos cargos que se pueden dar el lujo de tener departamentos o gabinetes de asesores que los respalden.  El DIRSE no debe tener un gabinete ni un departamento, debe trabajar con todos los directivos de la empresa.

Ser profesional desde el punto de vista técnico es más sencillo ya que se trataría de que un profesional de las profesiones reconocidas como tales adquiera las destrezas y conocimientos complementarios para capacitarlo a gestionar la responsabilidad de la empresa ante la sociedad.  Basta un ejemplo sencillo, un ingeniero ambiental o un sociólogo estudian un MBA y ejercen como DIRSE.  Es un profesional pero no de la RSE.

Es oportuno considerar muy brevemente, y solo para los propósitos de este artículo, las cualificaciones para que un profesional ejerza como DIRSE (el análisis más completo lo haremos en un próximo artículo).

¿Cuáles son las cualificaciones del DIRSE?

Muchos de los lectores estarán al tanto de los grandes debates sobre la misma definición de responsabilidad ante la sociedad, o sostenibilidad o la miríada de otros nombres que se le dan. [2] Estamos muy lejos de lograr un acuerdo sobre algo tan fundamental y poco a poco va llegándose a un consenso de que no se puede lograr ese acuerdo sobre lo que es esa responsabilidad, o el nombre que le quiera dar, por el hecho de que es algo muy dinámico y que es función de lo que la empresa quiere asumir como responsabilidad dependiendo del contexto en que opera.  No solo es la implementación específica a cada caso, también lo son las áreas en que se decide actuar (en alguna se requiere especialización en impactos comunitarios, en otras en impactos ambientales, en otras en conflictos interinstitucionales, entre otros). 

Uno de los pioneros de la versión moderna de la responsabilidad de la empresa ante la sociedad, Archie Carroll definió  en 1994 el ámbito de actuación del “profesional” de la RSE como ‘‘….un campo ecléctico con bordes indefinidos, múltiples membresías, y diferentes perspectivas y entrenamiento; amplio más que enfocado, multidisciplinar; amplio alcance; trae un amplio rango de conocimiento; e interdisciplinario….. y el mapeo del campo es muy pobre.”

Sin embargo ello no obsta para que no se pueda establecer un núcleo de conocimientos y destrezas que son necesarias en todos los casos, sobre todo en temas de gestión que son tan críticos en un tema sobre el que no existe consenso y que por su naturaleza introduce objetivos que pueden ser conflictivos.  Es oportuno enfatizar, lo que también debe ser conocido por la mayoría de los lectores, que por definición la responsabilidad de la empresa cubre todos los ámbitos de la empresa, no es que el DIRSE deba ser experto en todas las áreas, pero para ser efectivo es indispensable que sea capaz de comunicarse (léase persuadir) con todos los directivos, hablar su “idioma”, debe ser políglota (finanzas con los financieros, regulaciones con los abogados, procesos con los de producción, ingresos con los de ventas, etc.).  Por otra parte, su función incluye proponer el cambio con reasignación, explícita o implícita, de poderes y de recursos financieros y humanos.  El cambio es la constante. Debe ser un profesional de la comunicación interpersonal, de la negociación y de la gestión del cambio.  Si  no es capaz de hacerlo entonces no es un DIRSE, es un experto o asistente responsable en algún tema específico.  Adicionalmente la dinámica de la empresa y del mercado y la evolución de lo que la empresa considera o debe considerar como su responsabilidad hace que  el “profesional” deba estar en constante evolución y adaptación.  Nunca se podrá preparar completamente para sus funciones por lo que su principal destreza debe ser el aprender a aprender ……  y, obviamente, de elevados principios .éticos y morales

Y en toda esta discusión estamos suponiendo, implícitamente, que la posición del DIRSE es necesaria, por ejemplo para una empresa que es de tamaño considerable y que se encuentra en una etapa preliminar donde todavía se quiere algo parecido a un DIRSE y que todavía no se internalizado en todos los ámbitos de actuación como para que todos los directivos y empleados sean los responsables de la responsabilidad, como debería ser.  Para las pequeñas empresas el DIRSE es un lujo que no se pueden dar y la función muy posiblemente recaiga en todos los directivos, con alguno de ellos como primo entre pares para temas de responsabilidad. Imitar a las grandes puede ser costoso y contraproducente.

La “profesión” del DIRSE no cuenta con estas garantías ni de formación ni de reconocimiento. Si bien es cierto que algunos centros académicos ofrecen maestrías u otras formaciones, no forman parte de una carrera profesional. Son “especializaciones”, como lo es el MBA. Pero en el caso de la RSE hay un agravante y es que algunos centros ofrecen cursos de semanas con los que otorgan un certificado de competencias que tiene la consecuencia de degradar los que podría ser una profesión.   Las destrezas del DIRSE están muy subestimadas.

No existe todavía un reconocimiento reconocido (valga la cacofonía) de lo que es ser un “profesional de la RSE.

¿Y si la “profesión” se tipifica y se certifica será profesión (sin comillas)?

Esto es que está haciendo la ISSP con su programa Sustainability Professional Certification. El programa comenzará a principios del 2016 con dos niveles, Asociado y Profesional.  Han desarrollado criterios de elegibilidad para poder optar la certificación, el examen correspondiente y los criterios para la evaluación. A finales del 2015 se había completado la fase de prueba y certificado 50 personas.  Estas cualificaciones han sido desarrolladas por un grupo de los miembros de la Asociación.

El ISSP empezó como una asociación de “profesionales” de la sostenibilidad para aunar intereses comunes y eventualmente decidieron crear un programa que determinara quienes poder ser miembros del “club exclusivo”.  Detrás de estas buenas intenciones surge la necesidad comercial de captar recursos.  Ni los que promueven la responsabilidad se libran de tener que logar la sostenibilidad financiera.  Y también ofrecen cursos de entrenamiento para prepararse para pasar el examen y obtener la certificación.  O sea, una relación incestuosa.[3]  ¿Bastará entonces con tomar esos cursos para convertirse en profesional de la RSE?  ¿Es esto favorable o contraproducente para el desarrollo de la profesión? ¿Es responsable? ¿Es una asociación de profesionales o una empresa comercial de formación profesional?

Aun cuando las cualificaciones que se obtuvieren fueran las adecuadas, la pregunta que surge entonces es quién certifica al o los certificadores.  ¿Quién determina cuales son cualificaciones adecuadas para una función tan diversa, amplia y dinámica? ¿Puede esta certificación conferir el carácter de profesión? ¿Será esta certificación reconocida por el mercado de la sostenibilidad?  ¿Se convertirá en un “estándar” de aceptación mundial? Si la respuesta a las dos últimas preguntas es positiva será un gran paso adelante, pero el lograr una certificación de “profesional” como esta no lo elevará a la categoría de profesión.  La certificación puede ser un buen comienzo pero por las razones mencionadas antes será muy difícil lograr la profesionalización de la “profesión” del DIRSE.

En resumen

Algunos pueden alegar que es un problema de tiempo, que en la medida que la sociedad intensifique sus demandas  por la responsabilidad empresarial y se internalice y extienda la función se irá profesionalizando.  Aun cuando la profesión de abogados, ingenieros, médicos, contadores esté tipificada y ampliamente reconocida, no existen desde el principio de los tiempos.  Se han ido creando y evolucionando de acuerdo a las necesidades de especialización.

A lo mejor podemos concluir que quien ejerce la función de DIRSE es un profesional que no es profesional de la gestión de la RSE.




[1] Rakesh Khurana y Nitin Noria "Should Managers Have a Green Hippocratic Oath?"

[2] Implícitamente el artículo considera la definición de la Unión Europea, con la adaptación para su implantación descrita en Cómo interpretar LA definición de la RSE

[3] Algo parecido a lo que hacía el GRI hasta hace muy poco tiempo: preparar lineamentos para reportes de sostenibilidad  y luego dar cursos de entrenamiento sobre los lineamientos y otorgar licencias a terceros.  Recientemente ha separado la producción de estándares del resto de las actividades comerciales.