domingo, 24 de mayo de 2015

¿Vender helados para llegar a ser emprendedor?


En mayo del 2015, con despliegue publicitario, se anunció un programa para contribuir a la reducción del empleo juvenil y apoyar su espíritu emprendedor, como parte de la responsabilidad de la empresa ante la sociedad.  El Programa en principio es muy laudable, permitirá a algunos jóvenes ganar algún dinero sobre el verano y lo que es más importante, los mantendrá ocupados en una actividad productiva. [1]

Pero, ¿contribuirá a la reducción del empleo juvenil y al desarrollo de emprendedores?  ¿Es lo mejor que una empresa responsable ante la sociedad puede hacer por los jóvenes? ¿Están sus beneficios sobrevalorados y los costos y riesgos subvalorados?  ¿Está el programa sobrevendido? ¿Ha sido el programa capturado por mercadeo y relaciones públicas en detrimento de RSE?




A veces a los de Comunicación se les va la mano y los de RSE, a pesar de sus mejores intenciones sucumben a las presiones.  Según el boletín de prensa de la empresa (énfasis añadido):

“La marca de helados Frigo ha puesto en marcha 'Soy Frigo', una iniciativa para impulsar el empleo entre universitarios y jóvenes en riesgo de exclusión social en España.  El proyecto, impulsado por Unilever a través de Frigo, es de ámbito mundial y tiene como objetivo crear 100.000 empleos en todo el mundo hasta 2020, para combatir el grave problema de la alta tasa de desempleo juvenil, por encima del 52% en España. ……Frigo prevé que 500 jóvenes españoles puedan participar este año en la iniciativa.”

¿Será lo de “riesgo de exclusión social” criterio de selección o es solo un intento de parecer solidario?  No aparece como criterio en la aplicación al programa.  Tampoco es fácil de determinar.

El programa se enmarca en el Plan Nacional de RSE, lo que convierte a Frigo en una de las primeras marcas en desarrollar un programa orientado íntegramente en el desarrollo profesional y la inserción laboral de los jóvenes, además de sumarse a la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven del Ministerio

¿Es el enseñar a vender helados durante el verano un “programa de desarrollo profesional e inserción laboral”? o un intento de usar las palabras que hay que usar para quedar bien con el gobierno?

Antes de llegar a las calles, los jóvenes del programa 'Soy Frigo' recibirán una formación en la que se les enseñarán técnicas de venta, control de stocks, manipulación de alimentos, contabilidad, marketing y redes sociales, con el objetivo de mejorar sus aptitudes y capacidades para gestionar su puesto de helados y, sobre todo, para su empleabilidad futura.

El programa desarrollará “aptitudes y capacidades para gestionar su puesto de helados”  ¿Desarrollo profesional?

Los participantes en la iniciativa tendrán la posibilidad de gestionar durante la campaña un equipamiento (moto, bicicleta, carrito…) de venta de helados como si fuese su propio negocio……Así, los consumidores que compren en los puestos de helados de 'Soy Frigo', no solo estarán disfrutando de su helado, sino que estarán ayudando a crear empleo.

Hay que mostrarles a los consumidores que ayudando a Frigo a tener más ventas “estarán ayudando a crear empleo”.  Buena estrategia de mercadeo.  ¿Las demás ventas no ayudan a crear empleo?

La duración de la participación en el programa (será limitada)….. dependerá de la duración del evento, y habrá otros que estén ubicados en playas, en las que el periodo de ventas se alargará hasta el final del verano. …… Una vez concluida esta primera fase del programa, Frigo ofrecerá un premio a los tres mejores vendedores, basándose en el volumen de ventas y la originalidad de la dinamización. Entre estos premios estará la posibilidad de hacer unas prácticas remuneradas en Unilever (énfasis añadido).

Los incentivos están en volumen de ventas y el premio para “los tres mejores vendedores” es la “posibilidad de hacer prácticas remuneradas”.  ¿Es esto creación de empleo y el desarrollo profesional?

No creo que haya dudas de que la creación de empleo y apoyar el emprendimiento es una responsabilidad de las empresas ante la sociedad.  Es precisamente una responsabilidad descuidada en la gran mayoría de las empresas.  Por ello había publicado un artículo sobre este tema en la revista Globalización, Competitividad y Gobernabilidad (Vol. 7, No. 3, Sept-Dic 2013, Empleo y emprendimiento como responsabilidad social de las empresas) donde abogaba por mayor acción por parte de las empresas y por el desarrollo de un ecosistema de apoyo por parte de los gobiernos, sociedad civil (especialmente universidades) y las mismas empresas.

Es muy necesaria la creación de puestos de trabajo. ¿Pero cumple el programa “Soy Frigo” con el objetivo enunciado en sus boletines de prensa de contribuir a la creación de empleo y desarrollar el emprendimiento?  Nada en contra de vender helados por las calles y en las playas.  La pregunta es si esto es un programa que pretende ayudar a los jóvenes desempleados, a la empresa, o a ambos.  Y si es este último, como debe ser, sería deseable que los beneficios de las mayores ventas se reinvirtieran en los jóvenes. ¿Es esto lo mejor que puede hacer Frigo por los jóvenes?  Sin duda es una excelente estrategia de comercialización, pero, ¿lo es de responsabilidad social? ¿Refleja la publicidad la realidad del programa?

Para responder a estas preguntas hay que analizar las condiciones bajo las cuales se crea el mencionado empleo, que implícitamente muestran lo que debería ser un programa de responsabilidad ante la sociedad para fomentar el empleo y emprendimiento:

·       ¿Crea empleo el programa o es solo “ocupación”? ¿Es el empleo temporal? 
·       ¿Qué pasa con los jóvenes al terminar la temporada? ¿Otra vez desempleados?
·       ¿Tienen contrato con los correspondientes beneficios?
·       ¿Qué obligaciones adquieren los jóvenes?
·       ¿Qué pasa si al completar el entrenamiento no quieren trabajar?
·       ¿Aprenden algo más que a “gestionar un puesto de helados”?
·       ¿Cómo participan en los beneficios de las ventas?  ¿A comisión? ¿A sueldo?
·       ¿Tienen cuotas de ventas? ¿Y si no las cumplen?
·       ¿Qué riesgos corren?  ¿Deben comprar o alquilar los carritos, bicicletas o motos a la empresa?
·       ¿Cuántos se convertirán en emprendedores y cuantos adquirirán empleo permanente?

Las respuestas a estas preguntas nos permitirían responder sobre la legitimidad del programa como parte de la responsabilidad de la empresa ante la sociedad y su contribución.  No tenemos las respuestas, el sitio web del programa Soy Frigo no las responde.  Animamos al lector a analizar el programa en función de las respuestas que encuentre o suponga a estas preguntas.

Ojalá que Frigo las respondiera como parte de la promoción del programa.

Es sorprendente que la empresa reconocida como líder mundial de sostenibilidad e innovación al servicio de la sociedad, Unilever, con un extraordinario y admirado líder por CEO, Paul Polman, cree un programa tan tímido como el de “Soy Frigo”.  Por coincidencia,  el mismo día que se anunciaba el programa y en el mismo país, el Sr. Polman  recibía el premio ESADE al mejor liderazgo por promover el apoyo a la innovación para el crecimiento socialmente responsable de las compañías (en opinión del suscrito muy, muy merecido).

¿Y cuáles son los incentivos con los que operara el programa?: Hay un premio a quien venda más helados.  ¿Quién gana si todos se esfuerzan en vender más helados?  La empresa captura los esfuerzos de todos y premia a tres con la posibilidad de hacer prácticas remuneradas.  ¿Qué le queda a los tres jóvenes ganadores de entre 500 participantes?  ¿Un empleo?  ¿Por qué no le dan un trabajo permanente en la empresa a los que se destaquen por su creatividad y emprendimiento en vez de “la posibilidad de hacer prácticas” por ser un buen vendedor?

Cuando el suscrito tenía 13 años, le ofrecieron un trabajo semejante durante el verano, de vendedor ambulante de limpiador de pisos, de casa en casa, de apartamento en apartamento.  No era parte de ningún programa de RSE (hace muchas décadas), era utilización de mano de obra barata, de hecho sin sueldo, ganábamos una comisión por botella vendida.  El único día que “trabajé” vendí dos botellas y se me rompió una.  Tuve que pagarle a la empresa la asignación semanal que me daba mi padre.  Mal negocio…… para mí.  La empresa vendió tres botellas.

Pero aprendí mucho: Nunca más volveré a ser vendedor ambulante, nunca más me someteré a la humillación de tocar timbres y recibir respuestas despectivas.  Estudiaré a todas horas para llegar a ser un profesional digno, financieramente autosuficiente.  Tuvo algún impacto:  me gradué como el mejor estudiante en mi escuela secundaria, el mejor estudiante de ingeniería del país y saqué un MBA y un Ph.D en una prestigiosa universidad de EEUU.  Pero la experiencia me quitó el apetito por tomar riesgos de emprendedor y me llevó a depender de empleo de terceros.

Espero que a estos jóvenes no se les derritan los helados y tengan que pagar a la empresa.  A lo mejor alguno observa un gran mercado y crea una empresa de distribución o una para hacerle competencia a Frigo.  A lo mejor algunos aprenden lo que aprendí yo: que es mejor estudiar y formarse para el futuro que vender helados en las playas. 

Si así fuera, el programa le habrá hecho un servicio a la sociedad a sacar a algunos de los 800.000 NINIs[2] en España de su estupor.




[1] Gracias a Mayte Aparisi de Feeling Lab por hacerme notar el programa y sugerirme que escribiera sobre ello.
[2] NI estudia, NI trabaja (Ministerio de Empleo y Seguridad Social 2013)