domingo, 1 de junio de 2014

Seis mitos sobre los Derechos Humanos en las empresas



Lamentablemente existe mucha confusión sobre el papel de las empresas en el respeto a los derechos humanos (DDHH).  Continua vigente al creencia de que esto es un problema que solo concierne a los gobiernos y las grandes empresas multinacionales que operan en países en vías desarrollo, derivado en gran parte de la visibilidad de los casos más flagrantes de violación.  Pero ello refleja ignorancia de que lo que en realidad son los DDHH en el contexto de la empresa.





En gran medida el origen de la preocupación sobre el impacto de las empresas sobre los DDHH viene de las organizaciones multilaterales, en particular de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, en el entorno de gobiernos y de instituciones de la sociedad civil. Ello crea, para los no expertos, la percepción de que es un asunto que no concierne a las empresas o que les concierne poco.  Claro está que esto es una percepción equivocada derivada del desconocimiento de lo que son los DDHH ya que las empresas, al trabajar para y con personas, afectan esos derechos y en algunos casos pueden tener un gran impacto, pero en todo caso tienen algún impacto

Buena parte de la dificultad de interesar a las empresas, sobre todo a las de menor tamaño, y a la sociedad sobre la necesidad del respeto de aquellas a los DDHH se debe a una ignorancia sobre su verdadero significado respaldada por la existencia de varios mitos, entre los cuales destacan los siguientes seis:

Mito I: Los DDHH son sólo un problema de gobiernos.  La atención de los medios de comunicación sobre el tema está dominada por eventos significativos, mayormente relacionados con la acción o falta de acción de los gobiernos.  En un caso por los abusos que cometen algunos regímenes sobre algunos miembros de la población, en particular privación de algunos derechos como la libertad física y de expresión, tortura o maltrato, asesinatos, etc. En otros casos por su complicidad en abusos cometidos a parte de la población, de algunas instituciones y de empresas.  Y cuando se habla en los medios de la protección de los DDHH se suele hablar de los juicios por crímenes cometidos en países en vías de desarrollo y de instituciones dominadas por gobiernos como la Corte Internacional de Justicia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos y el organizaciones como la ONU, en cuyo seno se promulgo la Carta Fundamental de los Derechos Humanos.

Algunos titulares recientes son muy ilustrativos: “Una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos puede sacar a decenas de terroristas a la calle”. “China aspira al Consejo de Derechos Humanos mientras arresta a los disidentes”, “México acepta rezagos en derechos humanos ante la ONU, responderá hasta marzo”, “Los premios a los derechos humanos desagradan a los dictadores”. “Human Rights Watch denuncia violaciones de los derechos humanos de los manifestantes en Venezuela”No es de sorprender si se piensa que los DDHH son un asunto de los gobiernos.

Mito II: DDHH son sólo un problema en áreas de violencia.  De la misma manera, gran parte de las informaciones de los medios sobre violaciones provienen de zonas de conflicto armado o zonas donde es intensiva la violencia.  Se menciona frecuentemente en el caso de Colombia, donde el conflicto civil lleva más de cincuenta años, en el caso de algunos países africanos, en el Medio Oriente, en particular en Siria, y en algunos países asiáticos como Myanmar y China.

Mito III: DDHH sólo conciernen a las multinacionales. Y cuando se menciona a empresas se suelen referir a las grandes multinacionales y otras empresas de gran tamaño, porque son las que por el volumen de negocios y cantidad de personal pueden tener un gran impacto.  El caso reciente más notorio son las violaciones en la industria textil de Bangladesh, que aunque son cometidas por empresas locales, se atribuyen a la conspiración o indiferencia de sus compradores, las grandes multinacionales del vestido.  También porque son las empresas de gran tamaño las que son objeto de escrutinio por instituciones de supervisión y control de la sociedad civil y las que denuncian los malos comportamientos.

Mito IV: DDHH sólo conciernen a la industria extractiva.   La industria extractiva (minería, hidrocarburos y forestal) tiene un elevado impacto económico, social y ambiental en las regiones donde opera, que además suelen cubrir grandes extensiones en regiones relativamente remotas de los países. Son comunes los reportes de violaciones de los derechos de las poblaciones indígenas y el resto de la población local, en particular eventos relacionados con violencia a las mujeres en la zona de influencia de la explotación.

Mito V: Violaciones de los DDHH sólo son un problema en los países en vías de desarrollo. Por la debilidad de la ley y de las instituciones de salvaguarda y la herencia histórica de conflictos, los casos más sonados de violaciones ocurren en efecto en países en vías de desarrollo. El menor desarrollo relativo también induce a estos países a ofrecer condiciones, implícita o explícitamente, más tolerantes para atraer a las empresas multinacionales o para el desarrollo de las locales.  Algunas de las violaciones no son de los estándares locales, pero sí de los internacionales. Pero no tienen el monopolio.  Ocurren en todos los países del mundo.  Véanse los casos de discriminación racial en EEUU, el tratamiento de inmigrantes en algunos países europeos, la supresión de libertades en Rusia, las condiciones laborales en Prato, Italia (donde la industria del vestido es dominada por inmigrantes chinos).

Mito VI: Las empresas sólo respetarán los DDHH si es obligatorio por ley.  En función de estos mitos también se cree que la única manera de que las empresas respeten los DDHH es incorporándolos en las leyes y regulaciones nacionales.  Algunos de los derechos ya están incorporados en las legislaciones y con otros es muy difícil hacerlo, y en caso de que se haga pueden ser muy difíciles de controlar en la práctica.  Adicionalmente, si se pretende regular para las empresas de peor comportamiento se imponen restricciones a las de buen comportamiento que pueden crear rigideces reduciendo la competitividad y en algunos casos el empleo o las condiciones salariales.  El control más conducente para las empresas, pero no el más efectivo en todos los casos, es el control que puede imponer la sociedad civil y el mercado, complementando el de los gobiernos.

Estos mitos, refuerzan el desconocimiento de los que realmente son los DDHH. Son palabras que se usan mucho pero que se desconoce lo que verdaderamente involucran y mucho menos cual es el papel de la empresa en el respeto de los mismos.  Hay una percepción en términos generales pero no lo suficiente como para que las mismas empresas tomen medidas y la sociedad actúe. [1]



(Este artículo representa la introducción al capítulo correspondiente que será publicado por la Fundación Etnor a finales de año como resultado de las ponencias en su XXIII Seminario Permanente:  ¿Para qué sirve realmente la ética en la empresa?)






[1] El lector interesado en más detalles sobre el papel de las empresas en el respeto de los DDHH puede leer mis artículos sobre Derechos Humanos y Empresa.