domingo, 25 de mayo de 2014

Noticias interesantes con implicaciones para la RSE


Dada mi obsesión por la RSE no puedo evitar, cuando leo o veo los medios de comunicación, el pensar las implicaciones que noticias, propagandas, programas, etc., tienen para la responsabilidad empresarial.  En la semana que termina he leído una serie de noticias con implicaciones interesantes. Algunas afectan a las empresas más grandes pero también algunas son de interés general para todo tipo de empresas.

Intento de adquisición de AstraZeneca  por parte de Pfizer

La empresa farmacéutica Pfizer, con base en EEUU intento adquirir a la farmacéutica AstraZeneca basada en el Reino Unido, por unos US$120.000  millones. Obviamente que sería una transacción muy compleja.  Para simplificar digamos que aun cuando se decía que la fusión podría mejorar la capacidad competitiva de ambas y reducir costos, la verdadera razón, reconocida, era la de reducir la carga fiscal al localizar la nueva empresa en el Reino Unido donde gozaría de ayudas fiscales y de una mucho menor tasa de impuestos.  Habría mayores eficiencias pero además ganaban los accionistas a costa de los empleos, de los contribuyentes y de los programas del gobierno de ambos países.




Pero la parte que es más interesante para la RSE es la discusión que se suscitó sobre cuáles eran las  partes cuyos intereses deberían ser evaluados a la hora de tomar la decisión de aceptar o rechazar la oferta.  La visión más vocal y persistente era que la decisión se debería tomar en base exclusivamente al impacto que la oferta de Pfizer tendría sobre los accionistas de AstraZeneca, o sea, la visión de que los únicos stakeholders afectados eran los accionistas. Análisis económico puro y duro.  Bajo este criterio, aupados por los bancos de inversión que recibirían multimillonarias comisiones, un gran grupo de accionistas protestó vehemente por que el rechazo de la oferta les hacía perder un 45%  de prima sobre el precio de la acción en bolsa en esos momemtos. Otros accionistas, respaldando la decisión de rechazo que tomó el Consejo, alegaron que la empresa debería velar por intereses más amplios, incluyendo sus empleados y su capacidad de investigación, y que tenía mejores perspectivas de crecimiento de lo que oferta indicaba.

Pero no creo que aquellos accionistas se rindan y muy posiblemente logarán la venta de la empresa, es cuestión de precio.  Es donde el poder reside.

Los gobiernos del Reino Unido y de Estados Unidos expresaron su preocupación por lo que la transacción estaba diseñada para reducir los impuestos que pagaría la empresa consolidada y la pérdida de empleos y capacidad de investigación en el Reino Unido. Pero siendo estos dos países poco intervencionistas, sobre todo el Reino Unido, y respetuosos de las leyes vigentes, solo podían usar el poder de persuasión y las presiones legalmente permitidas (en este último país el tema generó posiciones opuestas entre la derecha y la izquierda política).

Pero hubo un tercer grupo de personas que alegaba que esta adquisición debería consideraRSE desde el punto de vista del impacto sobre la sociedad como un todo, que dado el tamaño de las empresas, las implicaciones fiscales, y el hecho de que producen medicamentos que la sociedad necesita y que no deben ser descontinuados, los intereses de la sociedad como un todo deberían prevalecer o por lo menos ser tomados en cuenta

Si bien esta versión no tuvo mucho impacto en la decisión por lo menos fue discutida en los medios, lo que es un gran progreso. A lo mejor con más casos semejantes irá cobrando impulso y eventualmente la sociedad será un interlocutor.  El problema siempre será quien es la “sociedad” en estos casos y cuáles son sus intereses.

Editorial del Financial Times sobre la admisión de culpabilidad en la complicidad en la evasión fiscal por Credit Suisse

El 21 de mayo de 2014 el Financial Times publicaba un editorial refiriéndose a la admisión de culpabilidad por parte de Credit Suisse, en una demanda criminal por parte de instituciones del gobierno de EEUU sobre la conspiración para la evasión fiscal de algunos clientes de ese país.  Se le impuso una multa de US$2.500 millones.  El editorial respaldaba la multa pero se lamentaba de que la multa la terminarían pagando los accionistas del banco y no los que causaron el problema, que siguen con su empleo en el banco, sin castigo alguno.  Lamentaba también que ninguno de los culpables fuera a la cárcel.

Estos son los mismos aspectos que fueron el objeto de mis artículos ¿Es multar a los bancos la solución? del 27 de abril de 2014 y ¡Basta de ponerles multas a los bancos! del  20 de enero del 2013.



Pero también hubo otras noticias de interés más general, no solo para las grandes empresas.

Artículo en el New York Times International sobre la flexibilidad en el lugar de trabajo

El artículo For Workers, Less Flexible Companies (Empresas menos flexible para los trabajadores) comentaba varios estudios recientes sobre la flexibilidad en el lugar de trabajo con la conclusión general de que las empresas son menos flexibles de lo que dicen ser en cuanto a permitir el trabajo desde la vivienda. Buena parte de los problemas parecen ser las dificultades que tienen los supervisores en gestionar el trabajo flexible por falta de entrenamiento y las dificultades de evaluar el trabajo realizado.  Otra parte resulta del sesgo de los empleadores en creer que el trabajo en casa es un “beneficio” que se otorga a ciertos empleados y no considerarlo como parte integral de una política de empleo que permite mejorar la productividad de los empleados (algunos pueden ahorrar horas de viaje y stress) y retener a otros (en la empresa Ernst and Young, una de las cuatro grandes en contabilidad y auditoría, que tiene un amplio programa formal, el 80% de los “beneficiarios” son mujeres). También existe el sesgo a favor de los que hacen el trabajo exclusivamente en la oficina a la hora de otorgar beneficios y promociones.  Los que están fuera de la oficina parte de la semana son menos considerados. Y por supuesto, en algunos países como los de América Latina y Europa Latina, la persistente creencia de que en casa no se trabaja y que el sistema se abusa.

Claro está que no todos los empleos son susceptibles de tener la flexibilidad de trabajar en casa, pero entre ignorancia y sesgos es un esquema que se subutiliza.



Protesta estudiantil por los cursos de economía

En artículo de opinión de John Kay en el Financial Times del 21 de mayo, Angry economics students are naive…and mostly right (Los enojados estudiantes de economía son ingenuos…..y están en lo cierto, solo disponible por subscripción), comenta sobre las protestas en los últimos años de grupos de estudiantes de economía de diversas universidades en Europa y EEUU. Ahora están organizados en 65 grupos en 30 países.  Buena parte del impulso a las protestas viene de la crisis financiera que empezó en el 2008, acusando a los programas tradicionales de economía de enseñar posiciones dogmáticas, mayormente las asociadas con la derecha, enfatizar el funcionamiento eficiente de los mercados, destacar la  maximización de los beneficios y proponer modelos de decisiones basados en comportamientos racionales, basados en supuestos que difícilmente se cumplen en la práctica.

Pero las protestas están basadas más en que lo que se enseña no los capacita para entender y atacar los problemas más prevalentes como pobreza, desigualdad y crisis financieras. Y yo añadiría al como incorporar variables en el análisis que no son las cuantificables en términos de dinero.

Claro está que estas críticas se refieren a la mayoría de los cursos tradicionales, obligatorios.  Hay muchas universidades de ofrecen cursos especiales, generalmente como electivas donde los estudiantes puede aprender sobre esos otros temas. Y hasta algunos donde se enseña a razonar más que a aprender de memoria o basar el análisis en modelos preconcebidos de comportamiento. 

Comentábamos sobre estos temas en La responsabilidad de los economistas frente la responsabilidad empresarial  del 14 de febrero del 2010. 




Otros artículos

Y también se publicaron dos artículos firmados en el Financial Times sobre temas de responsabilidad empresarial.  En uno, del dueño de la mayor empresa de información financiera y de sostenibilidad, Michael Bloomberg y de la ex directora de la Comisión de Valores y Bolsas de EEUU Mary Schapiro, Give investors access to all the information they need  (Denle a los inversionistas toda la información que necesitan, 19 de mayo) abogan por la diseminación de información no financiera para la inversión y resaltan el papel en la estandarización de esta información de la institución donde acaban de ser nombrados presidente y vicepresidente del Consejo Directivo respectivamente, el Sustainability Accounting Standards Board, SASB. 

En el otro artículo, Capitalism thrives by looking past the bottom line (El capitalismo florece cuando mira más allá del beneficio neto, 21 de mayo) por Lynn Forester de Rothschild, se destaca que la fe en las instituciones del mercado ha caído gracias al cortoplacismo, la tolerancia de desigualdades y la desconsideración del bien común y aboga por el capitalismo incluyente.Aun cuando no es el negocio de las empresas el  resolver los problemas de la sociedad, es peligroso cuando se percibe que el problema son las mismas empresas.  Para revertir estas creencias y terminar con la negativa reacción política, deben atacar activamente sus fallas en promover el bien común”. 


Ha sido una buena semana para la sostenibilidad en los medios internacionales, especialmente en los financieros. Después de tantas malas noticias sobre comportamiento del sistema financiero, es reconfortante ver preocupación por la responsabilidad empresarial en esos medios.


Ocasiones como estas dan esperanzas de que se pueda avanzar hacia una visión integral de la responsabilidad de las empresas ante la sociedad.