domingo, 26 de febrero de 2012

Reforma y Contrarreforma: Lecciones para la RSE

Leyendo sobre la Reforma y Contrarreforma de principios del Siglo XVI, y siempre pensando en la RSE y sus amigos y enemigos, creo que aquel proceso nos ofrece lecciones para la responsabilidad empresaria.  En principio no parece muy lógico que algo que ocurrió hace casi 500 años pueda darnos lecciones para el día de hoy.  Pero como los humanos tenemos la tendencia a cometer los mismos errores muchas veces, cualquier evento del pasado nos puede dar lecciones.

Hace más de 500 años la doctrina predominante, la religión católica, había caído en serios problemas de implementación.   Sus líderes estaban mas preocupados de los problemas temporales que por los problemas espirituales.  Se vendían indulgencias, aprovechando la ingenuidad y la falta de educación e información de los fieles.  Había corrupción en el seno de la iglesia.

Hoy, la doctrina predominante, la RSE, ha caído en serios problemas de implementación.  Los líderes empresariales están más preocupados por la maximización de beneficios que del valor que proporcionan a la sociedad.  La usan las empresas para lavarse la cara ante malos comportamientos y con algunas prácticas responsables pretenden obtener indulgencias por sus pecados.

Un miembro del grupo, Martin Lutero, no estaba de acuerdo con la situación y decidió protestar, con tanta vehemencia, y sin poder logar acuerdos que lo ex comunicaron.  Protestó porque la implementación de los principios fundamentales le parecía errada.  De tanto defender su posición, terminó creando una nueva manera de entender la religión católica, aunque los principios fundamentales del cristianismo eran comunes.  Era un problema de implementación.

Para poder atraer conversos había que diferenciarse de los demás, había que especificar al máximo las diferencias y en consecuencia radicalizar las posiciones.  Cada uno defendiendo su posición, atacando al otro, muchas veces tergiversando las posiciones.

Hoy en día la RSE no ha ex comunicado  a nadie, pero han surgido muchos protestantes contra la ortodoxia, y cada uno busca diferenciarse del resto para atraer conversos.  Muchos quejándose de la implementación de la RSE más que los principios fundamentales, pero lo suficiente como para crear divisiones.

Y ya que se abrió la disensión, pronto aparecieron disidentes de los disidentes, cada uno creando su propio dogma, con pequeñas diferencias, pero que debían elevarse a la categoría de dogmas para poder tener cada uno su grupo.  Y así surgen Calvino, Zwingili, los Anabaptistas y muchos otros, para competir con el mismo Lutero.

Hoy en día, en la responsabilidad empresarial, cada uno trata de defender su posición atacando la de los demás, muchas veces tergiversando las posiciones.  Estamos llegando a posiciones dogmáticas.  Y así surgen la Ciudadanía Corporativa, la Creación del Valor Compartido, la Sostenibilidad y otras, como alternativas a la posición “ortodoxa” de la RSE.

Para defender las diferentes posiciones se llegó hasta la violencia. La iglesia católica fortaleció la inquisición,  Calvino llevo a la hoguera al científico español Miguel de Servet y la iglesia católica a Giordano Bruno y miles de anabaptistas fueron liquidados en la masacre de Münster.

Afortunadamente en la responsabilidad empresarial no hemos llegado a la violencia, por lo menos no a la violencia física.

Pero las protestas sirvieron para inspirar a la contrarreforma (en realidad se venía implementando desde antes de la Reforma de Lutero), para mejorar la “implementación” terrenal de los principios del cristianismo dentro de la iglesia católica. 

Esperemos que también la responsabilidad empresarial continúe con la contrarreforma ya iniciada y la limpie de los vendedores de indulgencias, de  los que abusan de la RSE para compensar sus faltas, de los que la usan solo para fines publicitarios, de  los que respetan sólo algunos mandamientos (léase los que sólo hacen filantropía o acción social), de los que abusan de la ingenuidad y falta de educación e información de los “fieles” (léase grupos de interés).  Si la implementan bien a lo mejor podremos prevenir la escisión en diferentes grupos y que regresen a la ortodoxia de la madre RSE.

Como en la reforma y contrarreforma, las divisiones no nos ayudan, somos menos fuertes por separado (Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra” Lucas 11:17).  A lo mejor necesitamos montar un movimiento ecuménico en la responsabilidad empresarial, que nos una bajo los principios fundamentales que todos compartimos, en vez de crearnos religiones a la medida, y no confundir lo fundamental con la mala implementación.