sábado, 18 de abril de 2026

Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas de España: ¿Se reactiva? ¿En serio?

 

La locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.

No, no lo dijo Einstein.

Cuanto más cambian las cosas, más permanecen igual.

Jean-Baptiste Karr, 1808-1890.

(tiempo de lectura:12 minutos)


Dieciocho años perdidos en la promoción de la responsabilidad de la empresa ante la sociedad en España es una irresponsabilidad.


I.                El “viejo” CERSE

Algunos (viejos) lectores recordarán que hace unos 18 años. en febrero del 2008 se creó el Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas por el Real Decreto 221/2008, de 15 de febrero dentro del marco de la Ley de Economía Sostenible según el cual “Estará encargado del impulso y fomento de las políticas de Responsabilidad Social de las Empresas y se constituye en el marco de referencia para el desarrollo de esta materia en España.”  

Constituyó cinco grupos de trabajo para apoyar sus labores y se les encargó producir una seria de documentes de análisis y recomendaciones.   El consejo tardó mucho en arrancar y algunos grupos tardaron en producir sus informes.  Finalmente se aprobaron en mayo del 2011, sin resultados concretos más allá de los documentos.

Si aun los forofos de la RSE no lo recuerdan están perdonados y es que durante esos últimos 15 años no hizo nada.

Parte de la explicación es que el CERSE ni ha estado exento de influencias políticas. Se creó durante un gobierno socialista, se “desactivó” durante el gobierno de derechas, menos favorable a la responsabilidad de las empresa ante la sociedad, pero los siguientes gobiernos socialistas tardaron ocho años en proponer la reactivación del Consejo.

Pues en abril del 2026 el Ministerio del Trabajo y Economía Social lo reactivó. El Boletín Oficial del Estado publicó el “Real Decreto 301/2026, de 8 de abril, por el que se modifica el Real Decreto 221/2008, de 15 de febrero, por el que se crea y regula el Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas”. Pueden ver un resumen en la nota de prensa Trabajo reactiva el Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas tras más de diez años inoperativo.  

¿Buenas noticias? Depende. Veamos.

La primera reactivación del CERSE en el 2012 la habíamos analizado en el artículo Promover la RSE en España  de julio de ese año.  En ese entonces ya éramos muy escépticos sobre la posible efectividad del Consejo. Decíamos entre otras cosas:

El Prof. Argandoña decía:  “….tengo algunas dudas sobre la adecuación de ese organismo para cumplir los objetivos que se pretende conseguir. Un organismo que tenía más de 50 miembros en el momento de su constitución….. ¿es el adecuado para dinamizar algo? Con una composición compleja (se trataba de que no se quedase fuera nadie que pudiese sentido ofendido por la omisión), ¿es el organismo adecuado?

La constitución del CERSE trató de ser políticamente correcta y en ello sacrificó su efectividad.  Fue creado en el contexto de una ley y supervisado por el Ministerio de Trabajo e Inmigración (ahora en el Ministerio de Empleo y Seguridad Social), lo cual le confería y confiere un sesgo laboral, aunque esa no fuese la intención.  

Todos sabemos que el tema de la RSE es mucho más que laboral, pero al otorgar a los sindicatos co-liderazgo en el tema lo sesgan e introducen, quiérase o no, un potencial de confrontación con las empresas.  Es la tradición…  Para empezar, hay que sacar el tema de la órbita de Trabajo, para que quede claro el carácter multisectorial, multipartito y de desarrollo integral de la problemática que se quiere resolver.  

Uno de los mayores problemas es la descoordinación en las administraciones públicas y el desarrollo aleatorio de instituciones relacionadas.  España necesita una estrategia que guíe las actividades e instituciones de todo el gobierno central y ofrezca ideas a los gobiernos de las comunidades autónomas, para que esas actividades e instituciones sean armonizadas y consistentes entre sí.

II.             El “nuevo” CERSE: ¿Qué ha cambiado?

Pero ¿qué ha cambiado desde entonces en la constitución y funciones del Consejo?  Poco o nada. La observaciones precedentes siguen siendo válidas para el “reactivado” Consejo. Una de las pocas cosas que han cambiado es que añade la prioridad de la igualdad de género que tiene el ministerio, que es muy necesaria (ver Mis dieciocho artículos sobre el liderazgo de mujeres en las empresas), pero que resalta aún más la estrechez de miras sobre lo que es la responsabilidad de la empresa ante la sociedad, que cubre un ámbito significativamente mayor que el laboral. Recordemos que la responsabilidad no es solo responsabilidad ante el capital humano (trabajo, género), incluye todo los aspectos sociales y medioambientales de sus operaciones.

La excusa puede ser que muchos de estos aspectos quedan fuera del ámbito del ministerio, pero ello no es razón para reducir el ámbito de actuación. Todo lo contrario, demuestra que uno de los principales problemas de la asunción y seguimiento de la responsabilidad empresarial ante la sociedad es la dispersión de responsabilidades, la falta de coordinación, la falta de una visión integral de la problemática. [i]  Actualmente son muchas entidades de la administración central las que están o deberían estar involucradas, además de la atomización de iniciativas, regulaciones, reconocimientos, etc., a nivel de las comunidades autónomas, cada una por su cuenta.

Otro de los “cambios” es que el decreto confirma que el ministerio puede otorgar el Sello de Empresa Socialmente Responsable, recientemente creado, como ya lo hacen algunas comunidades autónomas y hasta municipales. No entraremos a analizar las virtudes y efectos perversos de este “sello” ya que lo hacíamos en el artículo Sello de Empresa Socialmente Responsable en España: Cómo mejorar su efectividad, donde además ofrecíamos sugerencias sobre como no hacerlo y algunas recomendaciones para mejorar su efectividad.

III.           ¿Será efectivo el reactivado CERSE?

De esta discusión sacamos la impresión de que el ministerio puede tener buenas intenciones pero que las probabilidades de lograr los objetivos y sobre todo de que tengan efectividad en la mejora y ampliación de la asunción de la responsabilidad ante la sociedad por parte de las empresas españolas es muy, muy baja, y que terminarán cometiendo el pecado del que culpamos a las empresas, del greenwashing, del querer aparentar responsabilidad cuando no la tienen, que en este caso es de aparentar acción pero que muy posiblemente no será efectiva. Existe un elevado riesgo de que los esfuerzos se centren en “cumplir con las formalidades”: hacer una reunión, escribir las minutas, producir un informe, y convocar la próxima reunión, contratar un informe, aprobarlo y archivarlo.

El portal de Responsabilidad Social del Ministerio de Trabajo y Economía Social, que debería contener las estrategias, planes de acción, objetivos, recursos, instrumentos de apoyo a las empresas y un gran etcétera, ni siquiera ha sido actualizado para registrar la aprobación de la reactivación.  Se puede apreciar cuan actualizado está cuando dice, por ejemplo, “Actualmente, y a través de la Orden ESS/2360/2013, del 3 de diciembre del 2013 ……”. Hemos verificado ese “actualmente” del 2013 el 15 de abril del 2026).

Además, el portal, al referirse al CERSE del 2012 dice:  “…configurándose como un órgano vivo en constante labor de estudio y análisis”.  Huelgan comentarios.

El sitio tampoco registra la creación, que ocurrió en abril del 2025, de la Comisión Internacional de personas expertas en Responsabilidad Social de las Empresas, para “inspirar la elaboración de una nueva Estrategia Española de la RSE, y actualizará el enfoque de la responsabilidad social a fin de adaptarlo a los retos contemporáneos en materia de derechos laborales y medioambientales, así como al nuevo contexto normativo y social.” Habíamos comentado su creación en el artículo Comisión Internacional de Personas Expertas en Responsabilidad Social de las Empresas (RSE): Mal comienzo.  Aparte de lamentar la constitución de la comisión, que le imprimiría un sesgo a favor del tema de diversidad de género, con el potencial de subestimar otros aspectos de la responsabilidad empresarial que comentábamos arriba, entre otras cosas decíamos:

Todos los miembros de la comisión son académicos (aunque uno coordina una ONG muy crítica de las empresas) ¡Ninguno de empresas!  Expert@s en el “debería ser”, no en el “es”. Una comisión de expert@s (¿?) en responsabilidad social de la empresa que nunca han tenido a su cargo la ejecución de la responsabilidad social de una empresa. Pero pretende influenciar el comportamiento de esas empresas.

Esperemos que la concentración académica no impida utilizar una de las herramientas más básicas de la RSE y consulten a los stakeholders, incluyendo a los más afectados: las empresas. Los académicos no lo saben todo, aunque lo creemos.

La nota de prensa citada arriba sobre la reactivación del CERSE menciona a esta comisión diciendo:

En las próximas semanas se presentará el trabajo de una comisión internacional de personas expertas en Responsabilidad Social de las Empresas impulsado desde el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Un informe con propuestas concretas, más de 100 medidas de responsabilidad social relativas al respeto de los derechos humanos, la igualdad de trato y no discriminación por razón de género, sexo y orientación sexual, o la garantía del trabajo decente, entre otras. (énfasis añadido)

Lo que hemos marcado en negrilla corrobora la falta de comprensión sobre lo que involucra la responsabilidad social de las empresas que comentábamos arriba. Es más que condiciones laborales y género. Además, el proponer ¡CIEN MEDIDAS! es una garantía de que no se hará nada.  No creemos que ello refleje una amplitud y profundidad de miras, más bien refleja una dispersión de esfuerzos, que dificultará mucho el logro de objetivos específicos-

¿Tendrán un plan de acción con metas, plazos de cumplimento, asignación de responsabilidades, esquemas de seguimiento y control, consecuencias por incumplimiento, y recursos para hacerlo? ¿O será un greenwashing ministerial?  Esperemos que la Dirección General de Economía Social y Responsabilidad Social de las Empresas disponga de la capacidad gerencial y financiera para implementar, las que le correspondan, y controlar la implementación satisfactoria de las 100 medidas.

IV.            Y dos grandes omisiones.

Regulaciones europeas. Durante las recientes décadas, a nivel de la Comisión Europea, se han desarrollado grandes esfuerzos para asegurar que las empresas asuman sus responsabilidades ante la sociedad y el medio ambiente y se han emitido directivas y otros instrumentos de regulación, con decenas de documentos y bases de datos de apoyo, que han sido y serán transpuestas a la regulación española.

Muchas de las regulaciones caen fuera del ámbito de actuación del ministerio, pero ello no obsta para que el Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas, las ignore. Enfatizamos las palabras “Estatal”, léase a nivel del “estado español” y “Responsabilidad Social de las Empresas,”, léase “a nivel de todas las actividades de las empresas que afectan o son afectadas por la sociedad y el medio ambiente”.  Es una demostración adicional de la falta de coordinación y de visión integral de la problemática por parte del ministerio …. y del estado español.

Información y promoción. Parte del objeto del CERSE es “…el impulso y fomento de las políticas de responsabilidad social de las empresas” y en esto hay otra gran omisión, cual es el reconocimiento de que las políticas (y añado estrategias) empresariales (y añado públicas) son solo condición necesaria, pero no suficiente para la asunción de la responsabilidad de la empresa ante la sociedad.  Son las prácticas empresariales (y las políticas e instrumentos públicos) las que tienen un potencial impacto en la mejora de las condiciones sociales y medioambientales. En este sentido se debería incluir la promoción de estas prácticas, por ejemplo, vía actividades divulgativas de buenas prácticas, oportunidades educacionales y de intercambios de experiencia, para la mentoría entre empresas, especialmente para las PyME, entre otras. [ii]

El portal debería ser el centro de recopilación de estas oportunidades y actividades pertinentes sobre las políticas públicas nacionales, de las comunidades y de la Comisión Europea, de los instrumentos de apoyo que ofrece el estado, de convocatorias a reconocimientos, entre otras informaciones. Debería cubrir el “estado”.

Las funciones del CERSE parecen centrarse en obtener información, procesarla y producir informes, cuando lo que es más necesario es la promoción de la acción, del impacto de las empresas. El éxito del CERSE no deben medirse en términos del número de grupos de trabajo, de reuniones efectuadas, de informe producidos, esto son insumos y la sumo productos, pero no son impacto.[iii] Debe medirse en base al cambio logrado en la mejora de las condiciones de la sociedad y el medio ambiente como consecuencia de las actividades de las empresas, resultantes de las actividades del CERSE.

V.              En resumen

La reactivación del CERSE es, en principio, una buena noticia para el ejercicio de la responsabilidad de las empresas, pero las condiciones estructurales que dieron lugar a su inactividad durante 15 años parecen continuar vigentes. En el papel todo parece favorable, pero el mantenimiento de la misma composición numérica y sectorial del Consejo, la falta de estrategias dedicadas, de planes de acción, con metas, medidas de supervisión y seguimiento, consecuencias de las fallas en los logros y la falta de asignación de responsabilidades y recursos financieros específicos, ponen en duda su efectividad.

Y ello se confirma al constatar una situación semejante con la comisión de expertos que al proponer 100 medidas demuestra que no han tomado en cuenta la factibilidad y efectividad de su implementación.  Cometen el clásico error de los consultores, burócratas y comisiones de expertos al temer ser acusados de omisiones y por ello recomiendan que se haga de todo. Sus criterios de selección son la exhaustividad, no la factibilidad y efectividad. Recibirán reproches si se deja de incluir algo del interés de algunos, pero no serán reconocidos por promover lo factible y efectivo. Enfrentas incentivos asimétricos. Y si sus recomendaciones fallan, siempre podrán darle la culpa a la implementación defectuosa.

Casi 50 miembros de un Consejo y 100 medidas de un Comité Asesor, para complacer a muchos, dejan de complacer al objeto de las tareas: la sociedad española.

A todo esto, se une la dispersión de esfuerzos, la falta de coordinación y compatibilización de objetivos, tanto a nivel sectorial, por aspectos de la responsabilidad, como a nivel geográfico, entre las diferentes instancias del gobierno central y gobiernos locales, que hacen pensar que la efectividad de los logros estará muy por debajo de las necesidades de la sociedad.

Para la efectividad del incremento de la calidad, cantidad e impacto de las actividades empresariales en bien de la sociedad se requiere una participación más amplia que la que puede ofrecer el ministerio o el CERSE como tal.

VI.            Y una petición…

Resistan la tentación de concentrar su atención en las grandes empresas españolas que pueden ser paradigmas de la responsabilidad, dentro y fuera del país. No necesitan su ayuda ni atención. Son excepciones que no son replicables en el resto del 99.81% de las empresas españolas. [iv]Concéntrense en mejorar las condiciones del entorno en que opera ese 99.81% y en excitarlas a que contribuyan más y mejor a la calidad de vida de sus empleados, clientes, el medio ambiente y demás stakeholders. 

Y ya que estamos en ello, no se olviden de buscar maneras de que un grupo, omnipresente y casi omnipotente, que afecta a ese 99.81%, el sistema financiero, asuma su responsabilidad integral ante la sociedad, tal y como lo exige la licencia legal que les ha sido otorgada.[v]

VII.         Apología y “apologies”.

Parte de la razón de ser de este artículo, como lo fueron mis artículos sobre el Sello de Responsabilidad y sobre la Comisión de Expertos, aunque algunos no lo crean, es de hacer una crítica constructiva, ofreciendo algunas sugerencias para el logro de los objetivos trazados.

Ojalá que ello tenga algún impacto (que se logre cambio), pero no lo creo por tres razones: uno, porque no las conocerán, dos, porque aun si las conocen no las podrán adoptar, y, tres, porque a lo mejor ni siquiera son efectivas.[vi]

Si estoy equivocado, y la Dirección General de Economía Social y de la Responsabilidad Social de las Empresas lo considera pertinente, me gustaría recibir sus observaciones y lo reconoceré por este mismo medio.

Ojalá no se cumpla la frase atribuida a Napoleón Bonaparte:Si quieres que algo se demore eternamente, nombra una comisión".

 

[i] Un claro ejemplo de la falta de visión integral lo comentábamos en Fallo clamoroso del Estado en la regulación de las compras responsables, aunque ahora, afortunadamente, se incorporan las compras públicas entre los aspectos a considerar por parte del CERSE.

[ii] Un esquema, con la participación de los sectores públicos, privados y la sociedad civil, para la promoción de la responsabilidad social se puede leer en el capítulo 6 del libro  Responsabilidad Social de la Empresa en las PyMEs

[iii] Para una apreciación de la diferencia entre insumos, actividades, productos, resultados, efectos, y el legítimo “impacto”, el cambio logrado, ver En sostenibilidad empresarial, ¿Tiene impacto el impacto?

[iv] Y con esto no quiero decir todas las 5 600 empresas “grandes”, incluidas en el 0.19%, con más de 250 empleados son paradigmáticamente responsables. Algunas los son.

[vi] Al hacer la revisión final de este articulo llegó a mi buzón un artículo sobre el CERSE, en la misma línea, muy incisivo, España resucita la responsabilidad social tras una década dormida: ¿cambio real o maquillaje?, por Quim González Muntadas.

 

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