sábado, 21 de marzo de 2026

Efecto de las regulaciones europeas sobre los reportes de sostenibilidad

  

En el artículo anterior ¿Seguirán las empresas publicando informes de sostenibilidad aun cuando no sea obligatorio? comentábamos brevemente el estudio Beyond Compliance: Sustainability Reporting After the Omnibus en el que se reportaban los resultados de una encuesta a ejecutivos de unas 400 empresas que habían sido liberadas de la obligación de reportar al aprobarse el Ómnibus de desregulación. El estudio concluía que “El 90% de las empresas que ya no entran dentro del ámbito de aplicación de la Directiva de Reportes de Sostenibilidad Empresarial, CSRD, planean mantener y ampliar sus informes de sostenibilidad”.

El objetivo de ese artículo era señalar los errores que se pueden cometer al hacer inferencias injustificadas sobre el comportamiento real y su extrapolación a empresas no encuestadas. No es extrapolable al resto de las más de 49 600 empresas. Recalcábamos que:

·       La encuesta refleja, a lo sumo, intenciones y deseos, no la realidad, ya que se basa en opiniones, no refleja un análisis de hechos;

·       La muestra es muy pequeña, menos del 1% del universo de las más de 50 000 empresas exentas;

·       La muestra no es representativa del universo de estas empresas, es sesgada, por dos razones:

o   Se basa en empresas comprometidas con la sostenibilidad, de mayor tamaño;

o   La muestra no es aleatoria, se basa en ejecutivos preseleccionados por los autores del estudio.

Afortunadamente, y simultáneamente, se ha publicado un análisis de informes de sostenibilidad que supera estos defectos, ya que se basa en acciones no en opiniones. Ello nos permite enfatizar aún más la importancia de no hacer inferencias injustificadas. Es un reporte de la realidad, basado en el análisis comparativo, pre y post regulaciones no diluidas de unos 1100 reportes publicados.[i] No pretende hacer inferencias sobre lo que harán estas empresas, u otras no analizadas, en el futuro y menos ahora que las regulaciones han sido diluidas.

Lo analizamos con el único objetivo de ver el efecto que las regulaciones sobre los reportes de sostenibilidad en la Union Europea han tenido en algunas características de esos reportes. Nos limitaremos a destacar los resultados más pertinentes, sin extrapolar, sobre los cambios detectados en estructura, contenido, extensión y facilidad de comparación entre reportes, lo que en buena parte eran lo que pretendía afectar la regulación original. [ii]

·       Las normativas europeas sobre divulgación han hecho que los informes de sostenibilidad sean más extensos y estandarizados;

·       Esto facilita la realización de comparaciones, sobre todo los indicadores estandarizados, aunque ello todavía requiere hacerlo manualmente hasta que se implementen las regulaciones sobre reporte digital;

·       Lo que ha llevado a algunas empresas a recalibrar esos indicadores, mejorando su calidad, en particular sobre sostenibilidad en su cadena de valor, aunque esto también está influenciado por el progreso en otras normas de reporte, sobre todo en temas de cambio climático;

·       Lo que a su vez los hace relativamente más útiles para los inversionistas;

·       Pero a su vez limita la capacidad de las empresas de elaborar narrativas sobre su labor en materia de sostenibilidad (“storytelling” o “echar el cuento” [iii]), por lo que algunas empresas están preparando informes separados para reportar aspectos particulares que les interesa resaltar sobre sus actividades que no consideran suficientemente cubiertos con las directrices.

·       En la práctica, esto significa que son más largos, en promedio un 30 por ciento más largos, en comparación con informes anteriores de la misma empresa y con un tono más sobrio;

·       Las empresas están recurriendo mayormente a las cuatro grandes firmas de auditoría para realizar las verificaciones limitadas por parte de terceros que exigen las normativas.

Es de lamentar que el análisis que se reporta no incluye el aspecto más fundamental de las regulaciones, cual es el reporte de la doble materialidad. Hubiera sido muy enriquecedor conocer cómo ha cambiado su conceptualización e implementación.

Aunque excede los objetivos del estudio, que es de escritorio, también echo de menos, algo que nos podría haber dado buenas luces para las consecuencias de la regulación/desregulación, cual es la carga adicional que conllevó para estas empresas cambiar de sus informas tradicionales al nuevo modelo. [iv]

En resumen, la aplicación de las normas de preparación y divulgación de la información parece haber tenido impactos positivos y es de destacar el esfuerzo de  recopilación y diseminación en una base de datos de acceso público, a más de 1100 informes. [v]

jueves, 19 de marzo de 2026

Encuesta para mejorar la efectividad de mis artículos. Resultados


Gracias a las 38 personas que respondieron. Muestra no representativa de los 617 subscritores del blog y los 7 200 “seguidores” (soy un mal “líder”) en LinkedIn, pero sí es selecta. ¡Y si solo logré 38 respuestas es porque la encuesta no era sobre sexo! Principales resultados:

·       67% suscritos al blog y 28% que lo piensan hacer. ¡Háganlo!

·       28% no leen los artículos, pero el 53% leen algunos y el 15% varios.

·       Su uso es variado: 50% en actividades docentes, 28% sin objetico específico y 23% en el ejercicio profesional (¡muy bajo para mis objetivos!)

·       44% los lee ocasionalmente, el 33% con frecuencia y el 23% casi siempre que los recibe. ¡GRACIAS!

·       54% los recibe directamente del blog y el 62% se entera por LinkedIn (recordar que hay preguntas que permitían respuesta múltiple)

·       Lo más apreciado; rigor analítico (38%) y claridad de la exposición (33%), que son mis objetivos (lamentablemente esta pregunta debía permitir múltiples respuesta, pero la diseñé mal)

·       Lo peor: largos (40%), lo que corroboró mis sospechas (ídem con el error de diseño). Algunos comentarios destacados:

o   Más sobre buenas prácticas (no es mi fuerte, pero lo intentaré)

o   Pobre diseño del blog (mis capacidades son muy limitadas, soy solo, debo hacer de todo: webmaster, blogmaster, secretario, diseñador gráfico, corrector, autor, asistente de investigación, etc. etc.)

o   Algunos son densos y difíciles de entender (intentaré corregir esto)

o   Fuerte competencia por el limitado campo de atención que tenemos (que estimo es la principal causa de la inefectividad de mis artículos).

·       El 31% de España y el 67% de América Laina

·       El 95% con más de seis años de dedicación el tema.  ¡Hemos madurado!

Puedes ver los resultados en https://es.surveymonkey.com/results/SM-dxdHUHSet_2FbBEqpbgRYL4A_3D_3D/

Ya he tomado en cuenta los comentarios, sobre todo el más duro para mí, un apasionado exprofesor: artículos más cortos. Durante la vigencia de la encuesta publiqué 5 artículos cortos en el blog y tres cortísimos en LinkedIn.  GRACIAS MIL A TODOS LOS QUE SE INTERESAN.

martes, 17 de marzo de 2026

¿Seguirán las empresas publicando informes de sostenibilidad aun cuando no sea obligatorio?


"El 90% de las empresas que ya no entran dentro del ámbito de aplicación de la Directiva de Reportes de Sostenibilidad Empresarial, CSRD, planean mantener y ampliar sus informes de sostenibilidad”. Este es el titular resumen de un estudio publicado en marzo del 2026 (Beyond Compliance: Sustainability Reporting After the Omnibus) en el que se reportaban los resultados de una encuesta a empresas que habían sido liberadas de la obligación de reportar al aprobarse el Ómnibus de desregulación. [i] ¿Te lo crees? Veamos.

Visto el titular a secas y aun leyendo resúmenes publicados la impresión es muy buena. Lo que veníamos diciendo muchos parece realidad: [ii] Si bien el ómnibus eximió a más de 50 000 empresas en Europa de la Directiva de reportar, parece ser que algunas lo quieren seguir haciendo, ya sea respondiendo a lo que creen son las exigencias de algunos stakeholders o bien porque ya tienen los procesos montados para hacerlo, bien porque es una excelente guía estratégica, bien porque los dirigentes están comprometidos con la sostenibilidad empresarial. Sin duda que muchas lo harán.

Y lo que se suele subestimar es que la eliminación de esa obligación en estas empresas empodera a los enemigos internos de la sostenibilidad y a los que  compiten por los escasos recursos presupuestarios que atentarán, poco a poco, contra las mismas actividades, no solo contra el reporte. Este será el reflejo interno de lo que ocurrió  con el vendaval de desregulación que empoderó a los enemigos externos y que condujo a la dilución de las regulaciones. De hecho, en ese mismo estudio el 85% de los encuestados expresaron estos temores.  Este no sería un titular alentador.

El objetivo de esta breve nota no es comentar los resultados del estudio, es solamente el hacer una advertencia sobre la extrapolación de sus implicaciones ya que me temo que podemos estarlas exagerando injustificadamente (el lector interesado puede ver una completa síntesis de Alberto Andreu Pinillos en LinkedIn). Siempre conviene ir más allá de los titulares y analizar las metodologías, sobre todo cuando los resultados están basados en encuestas y respaldan nuestros deseos u opiniones.

¿Por qué hay que hacer la advertencia? El estudio se basó en una encuesta a unos 400 ejecutivos de empresas ahora exentas. La encuesta refleja, a lo sumo, intenciones y no la realidad, no refleja un análisis de hechos sino de expectativas, que en este caso pueden enfrentarse a la dura realidad de los costos. Una cosa es “le gustaría a Ud. hacer…..” y la otra es “Puede demostrarme Ud. que ha hecho…..”. Adicionalmente, la muestra es muy pequeña, menos del 1% del universo de las más de 50 000 empresas exentas y es segada en dos sentidos, primero porque la encuesta se hace a empresas comprometidas con la sostenibilidad, presumiblemente de mayor tamaño y, segundo, porque la muestra no es aleatoria, se basa en ejecutivos con contactos con los autores del estudio.

¿Es necesario hacer la advertencia? Sí, porque es precisamente la euforia, no justificada, y la banalización de la sostenibilidad empresarial lo que ha contribuido a la violenta reacción en contra, ha dado alas a los enemigos, fomentado su desregulación.  La mejor manera de promoverla es sincerándose (ver mi análisis de este fenómeno en Los altibajos de la sostenibilidad empresarial: De la ignorancia, a la confusión, a la expansión, a la banalización, a la euforia, al revuelo, a sincerarse).

Los resultados son, a lo sumo, indicativos de las intenciones de un selecto grupo de empresas. Buena noticia, por menos indican que quieren seguir reportando, aunque no sea obligatorio. Como mencionábamos en un artículo anterior [iii] hay decenas de razones [iv] para hacerlo voluntariamente, alguna de las cuales son (1) las inversiones ya hechas por estas empresas, por lo que es más sencillo continuar haciéndolo; (2) los beneficios internos para las estrategias y actividades sostenibles resultantes de la introspección que el cumplimiento conlleva, y (3) las expectativas de los consumidores y de los mercados financieros, que posiblemente hagan que se sigan llevando a cabo muchas de las actividades para el cumplimiento.

De esta encuesta de opinión a unos 400 ejecutivos de un universo posible de 50 000 empresas no se puede concluir, como lo hacen algunos, que "...incluso cuando desaparece la obligación regulatoria, la gran mayoría de las empresas continúa reportando" (énfasis añadido). Una cosa son expectativas en el futuro de reportar de 400 ejecutivos y otra que la gran mayoría de empresas (¿90%?) continúa reportando en el presente. Es una inferencia totalmente injustificada.

Yo no apostaría a que “El 90% de las empresas que ya no entran dentro del ámbito de aplicación de la Directiva de Reportes de Sostenibilidad Empresarial, CSRD, planean mantener y ampliar sus informes de sostenibilidad.”

Es análogo al caso de las empresas que diseminan información selectiva, no necesariamente incorrecta, para crear impresiones favorables. No podemos hacer lo que denunciamos, aun cuando se considere deseable en estos momentos para combatir el pesimismo de algunos.

Es espíritu crítico es también necesario para la efectividad y credibilidad en la promoción de la sostenibilidad empresarial.

 Y este es un ejemplo más de la importancia de no tomar al pie de la letra generalizaciones sin analizar lo que hay detrás. Ya basta con lo bulos que nos trae la IA.


sábado, 14 de marzo de 2026

Inversión socialmente responsable: ¿Nos abandonan las nuevas generaciones?


La Inversión Socialmente Responsable, ISR, en valores considerados sostenibles siempre ha sido con fines de lucro (no consideremos casos muy excepcionales de altruismo), pero este segmento del mercado financiero se creó y evolucionó como una manera de estimular la responsabilidad de las empresas que los emiten. Se pretendía un balance entre objetivos estrictamente financieros y los beneficios a la sociedad. 

Este balance, a nivel agregado en las inversiones, estaba influenciado por algunas características demográficas de los inversionistas, en particular la edad. Los jóvenes han estado más dispuestos aceptar un balance ligeramente hacia la responsabilidad, han estado dispuestos a invertir en valores que tuvieran objetivos sociales y ambientales, aún a costa de algún sacrifico en la responsabilidad (lo mismo sen el caso de la selección, si es que tienen opciones, de los puestos de trabajo, o por lo menos es lo que dicen en público). Los mayores enfatizaban la rentabilidad, con muy poco interés por la contribución de los valores de las empresas responsables a la sostenibilidad de la sociedad y del planeta. 

Estas diferencias en las preferencias eran resultado, no solo de una mayor conciencia de los jóvenes sobre estos aspectos, que han creído en un entorno que lo ha enfatizado, sino que está muy influenciado por las expectativas de vida. Los jóvenes no solamente quieren vivir en una sociedad y un planeta mejor, sino que además creen que pueden esperar a que sus inversiones rindan los beneficios financieros. Han tenido una visión de más largo plazo.  

Los mayores tienen un expectativa de vida menor, por lo que la principal procuración es la calidad de lo que les resta de SU vida. ¡¡Claro que deberían preocuparse de la calidad de vida que dejaran a sus hijos y nietos!!, pero muchos prefieren dejarles la herencia monetaria que es más tangible que la social y ambiental.  Tienen, lo que, en términos económicos, se denomina una elevada tasa de descuento, que valora muy alto los costos presentes y muy bajo los beneficios futuros.

Esto lo comentábamos en un artículo anterior, Diferencias generacionales en la inversión responsable, donde comentábamos los resultados del estudio 2022 Survey of Investors, Retirement Savings, and ESG. Este se actualizó en el 2025 (ver resumen en Research Reveals a Fundamental Shift in How Investors View ESG) y ahora se concluye que se ha producido un cambio significativo en la actitud de los inversionistas ante la inversión responsable y las diferencias generacionales se han reducido.

La inversión ESG no ha desaparecido, pero ha cambiado. Los resultados de encuestas …… muestran que el entusiasmo inicial, especialmente entre los inversores más jóvenes, ha convergido en torno a un enfoque más pragmático que prioriza el riesgo.

Las diferencias generacionales en cuanto a preocupación, disposición a sacrificar rentabilidad y apoyo al activismo ESG se han reducido en gran medida,….

Los criterios ESG siguen siendo influyentes cuando los riesgos son concretos y los horizontes temporales son claros, pero las estrategias basadas en un supuesto altruismo inversor son cada vez más frágiles. (énfasis añadidos).

¿Es esto consecuencia del retroceso observado, a nivel general, en el interés por la responsabilidad empresarial y la sostenibilidad del planeta? ¿Es esto algo peculiar a la sociedad estadounidense? No tengo suficiente información para responder inequívocamente a estas dos preguntas, pero sí tengo la sospecha de que va más allá, que no es solo cuestión del entorno político y regulatorio mundial y de la situación del aquel país.

Es que las nuevas generaciones (millenials y Z), si bien están más concientizadas que la de los mayores (baby boomers y X), se están volviendo más egoístas, con objetivos más personales, con menor preferencia por el bien común, por el altruismo.

Especulo que la prevalencia de los medios sociales conlleva a una visión más estrecha, más egocentrista y que la situación económica relativamente adversa para los jóvenes, conlleva a un mayor cortoplacismo.

Esperemos que sea temporal, faltaría más que las nuevas generaciones se desentendieran de la sociedad y el planeta.

Pero, aunque lamentable, ello tiene poco impacto ya que los “jóvenes” menores de 54 años poseen solo el 15% de las acciones en EE. UU. (aunque es de esperar que en otros países con mercados de capitales menos desarrollados posiblemente sea menor), en tanto que los mayores de 70 años poseen más de la mitad y junto con los mayores de 54, casi el 85%. 

O sea, que los inversionistas en valores emitidos en empresas responsables adquieren esos valores más para sentirse bien que para estimular el comportamiento responsable, por el cual parecen tener poco interés. [i]  Aparte de que el impacto de la ISR sobre la responsabilidad empresarial es muy dudoso. [ii]

¿Y tú qué opinas? (yo soy de la generación de la post guerra, los “baby boomers”, a los que supuestamente no nos preocupa).

jueves, 12 de marzo de 2026

Confieso que he pecado: Pero ahorraré emisiones

 

Desde hace varios años espero para cambiar mi coche por uno eléctrico para ahorrar emisiones. Hasta había pensado financiarlo emitiendo un bono verde altamente innovador, el primero en ser emitido no por país, no por sector, sino por una persona, en un vecindario y para financiar un coche (para detalles de la emisión ver (El bono ligado a la sostenibilidad más innovador del mundo: El mío)) [i]. A mi avanzada edad, muy posiblemente sería el ultimo coche que compraría en mi vida y por ello quería despedirme con uno eléctrico.

Y quería contribuir a la sostenibilidad del planeta, con hechos, más allá de mis (inciertas) contribuciones, vía las palabras en mis artículos y libros.

Pero después de tanto esperar a que saliera el coche ideal me he rendido. En EE. UU., a diferencia de Europa, la oferta es muy pobre. Nunca compraría un Tesla, que, si bien es una empresa relativamente sostenible, su mayor accionista y CEO es un gran irresponsable. Quería comprar uno europeo para así contribuir a la competitividad de Europa frente a EE. UU., que tanto lo necesita, y hacerle caso al informe Draghi.  Los modelos de los coches eléctricos de BMW, mis coches anteriores y el actual, son feísimos, Audi ha resultado poco confiable y Mercedes Benz me parece muy esnob, de nuevo rico.

Así que, lamentablemente, capitulé y me compré un coche a gasolina, un BMW X2. Confieso que he pecado.

Pero es venial. Ahorraré emisiones ya que es mucho mas eficiente que mi coche actual, fabricado hace 13 años. Pero no me darán créditos por reducciones de emisiones que pudiera vender en los mercado de carbono, como si pueden hacer la empresas. Así que no recibiré subsidios, como si los reciben las empresas.



[i] Espero que el lector aprecie el sarcasmo

domingo, 8 de marzo de 2026

¿Era la sostenibilidad el principal obstáculo a la competitividad europea? (reenvío)

 Sin duda los lectores recordarán que los argumentos utilizados para la “simplificación” de las regulaciones sobre los reportes de sostenibilidad, diligencia debida y la taxonomía verde se basaban en su impacto negativo sobre la competitividad de las empresas. La simplificación recientemente aprobada en el Ómnibus I supone que ahorrará € 5 000 millones anuales en costos administrativos a las empresas cubiertas (unos € 3 millones cada una) y € 2 500 millones, una vez, para las ahora exentas (pobres consultoras que dejaran de percibir muchos de estos ingresos, cuyo impacto económico no ha sido considerado). [i]

Pero esto no solamente ignora los costos para la sociedad de esa simplificación[ii] sino que además supone que las empresas ahora no cubiertas no seguirán haciendo lo que pedían las anteriores versiones de las regulaciones. Esto ignora las inversiones ya hechas por estas empresas, por lo que pueden querer seguir haciéndolo, los beneficios internos en las estrategias y actividades sostenibles de la introspección que el cumplimiento conlleva, [iii] las expectativas de los consumidores y de los mercados financieros, que posiblemente hagan que se sigan llevando a cabo muchas de las actividades para el cumplimiento. [iv]

Pero era más fácil y políticamente más expedito dar la culpa a estas regulaciones, que atacar los verdaderos problemas de la competitividad, uno de los más directos e impactantes son las restricciones al comercio interno. Según un estudio del Banco Central Europeo:

Las fricciones comerciales en la Unión Europea son más onerosas que el arancel más alto que Trump amenazó con imponer al bloque el año pasado, Barreras como las diferencias en las regulaciones nacionales y las prácticas anticompetitivas son responsables de costes comerciales intracomunitarios equivalentes a gravámenes del 67 % para bienes y del 95 % para servicios (110% según el Fondo Monetario Internacional).

Y si consideramos los volúmenes del intercambio comercial de bienes podemos apreciar el impacto de aquellos “aranceles” en la competitividad de sus empresas: el comercio interestatal en EE. UU. es de casi el 60% del PIB, en tanto que en la UE es de solo el 20%

Lamentablemente el proceso de desregulación se politizó, su usaron argumentos cuidadosamente seleccionados para el impacto en la opinión pública y se dejaron de lado los análisis requeridos de los costos y beneficios de las desregulaciones para la sociedad (lo que sí se había efectuado para justificar las regulaciones). [v]  Si las regulaciones se aprobaron demostrando elevados beneficios netos,  ¿qué ha cambiado para que ahora los elevados sean costos netos?: La política.

¿Tienen la culpa las regulaciones de gestión y reporte sobre la sostenibilidad empresarial de la menor competitividad de la economía de la Unión Europea?



[i] Si quieres saber un poco más sobe el Ómnibus ver mi post en LinkedIn https://bit.ly/4aKLS8B

[iii] Ver los beneficios de la preparación de informes de sostenibilidad en Informes de sostenibilidad: ¿Sirven para algo?

[iv] Ver Beyond Compliance: Sustainability Reporting After the Omnibus, donde se reporta que el 90% de las empresas excluidas reportan que seguirían preparando los informes de sostenibilidad. Está basado en una encuesta unos 400 ejecutivos (con los que el Prof. Rasche, altamente interesado en que así sea, muy posiblemente tiene los contactos). Esto es solamente indicativo ya que solo refleja INTENCIONES Y NO LA REALIDAD, es una encuesta no un análisis de resultados. Además de que la muestra es muy PEQUEÑA Y SESGADA como para extrapolar al universo de más de 50 000 empresas excluidas.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Una plataforma para unir deseos y realidades en la sostenibilidad empresarial

 

Una joven de 18 años, Arushi Jain, ha creado una plataforma, TheWage.org, para conectar empresas, instituciones e individuos, que quieren contribuir al bienestar de la sociedad, con organizaciones, por ejemplo, ONG, que tienen la capacidad de hacerlo.  Ello facilita a aquellos que no tienen la capacidad administrativa o la experticia para hacerlo directamente, por ejemplo, PyME e individuos, para apoyarse en otras instituciones que sí tienen la capacidad y conocimientos para hacerlo, pero que suelen tener recursos limitados.

Según la fundadora: “Seguía viendo la misma brecha: las empresas quieren hacer una RSE significativa y la gente quiere ser voluntaria, pero a menudo es difícil organizar, gestionar y medir. TheWage existe para hacer que el aporte no remunerado sea más sencillo de gestionar y más eficaz para las personas a las que se supone que ayuda.”

El valor agregado de la plataforma no está solamente conectar, en ofrecer oportunidades a ambas partes de la operación, sino en hacer seguimiento de las actividades, monitorear su impacto y preparar la información para el reporte. Puede contribuir a la legitimidad a las intervenciones.

¡Ojalá alguien lo replique en nuestros países!

¡Ojalá tenga éxito!


sábado, 28 de febrero de 2026

Principios por encima del negocio: HURRA POR ANTHROPIC


Creo que la mayoría de la gente subestima lo radicales que podrían ser las ventajas de la IA, así como lo graves que podrían ser sus riesgos.

Dario Amodei CEO, Anthropic

Muy posiblemente el lector se habrá enterado de la “guerra” entre el Ministerio de Guerra de EE. UU y la empresa de Inteligencia Artificial Anthropic.  Este Ministerio ha decidido suspender el uso de su tecnología y prohibirla a sus proveedores, por diferencias en el impacto sobre la humanidad de algunos de sus usos.

El objetivo de este artículo es analizar esta disputa en el contexto de la sostenibilidad empresarial. Pero para entenderla en necesario una breve descripción de la empresa.

¿Qué es Anthropic?

Anthropic es una empresa líder en Inteligencia Artificial, IA, fundada en el 2021 por una docena de ex empleados de OpenAI, liderados por dos hermanos Dario y Daniela Amodei.  Dejaron OpenAI por desavenencias fundamentales con respecto a la dirección de la empresa, específicamente en lo que respecta a los usos de la tecnología, por un cambio en esta empresa hacia la priorización de la comercialización y la rápida implementación de productos por sobre la seguridad de la IA.

Fieles a sus convicciones, la empresa fue creada como una empresa de beneficio e interés colectivo, BIC, (Public Benefit Corporation, ¡que no es una B-corp!) de acuerdo con la legislación del estado de California. Su propósito es “el desarrollo y mantenimiento de la Inteligencia Artificial avanzada para el beneficio a largo plazo de la humanidad". [i]

Ello los obliga a, entre otras cosas, a una mayor transparencia, incluyendo la rendición de cuentas sobre los beneficios sociales y una evaluación independiente de su rendimiento. Si bien los directores están protegidos de demandas por no perseguir la maximización de beneficios financieros sí son responsables, legalmente, por lograr los beneficios duales.  Tiene además un “fideicomiso de beneficios de largo plazo”, gestionado por expertos en la ética de la IA y otros expertos, que eligen la mayoría de los consejeros de la empresa. Está respaldada financieramente por Amazon y Google.

La empresa es privada, no cotiza en bolsa, y tiene un valor estimado de mercado, a febrero del 2026, de US$ 380 000 millones.

La disputa.

Anthropic venía prestando servicios al Ministerio, pero este ahora pretendía utilizar su tecnología, además, para la vigilancia masiva de estadounidenses y en el desarrollo y operación con armas totalmente autónomas. El Ministerio de Guerra alega que puede usar la tecnología en todas actividades que sean legales y que “un contratista no puede dictar como la usa”. 

Parte del problema es que el gobierno de EE. UU. ha optado por decidir lo que es legal, al margen de las leyes nacionales e internacionales y de los dictámenes de los tribunales. Pero ese no es quid de la cuestión, para Anthropic es cuestión de principios. No todo lo que es legal es ético o va en “beneficio a largo plazo de la humanidad”.  El lector posiblemente estará al tanto de algunas acciones del gobierno que tienen dudosa legalidad.

Ante la firme posición de Anthropic, el Ministerio ha optado por terminar el contrato de US$ 200 millones, y lo que es más grave, declarar a la empresa como un “riesgo en al cadena de valor” de los que le suministran bienes y servicios, por lo estos no podrán usar su tecnología en estos suministros. Es un hecho sin precedentes. Anthropic recurrirá a los tribunales esta designación, pero para cuando estos tribunales, en apelación tras apelación, dictaminen el mal ya estará hecho.

Y para más saña, el presidente ha emitido una orden de que ninguna dependencia del gobierno federal puede usar la tecnología de Anthropic. Los ha calificado de “izquierdistas radicales”, politizando la ética.  Con esto y con la designación arriba, el impacto sobre Anthropic será substancial.

La posición de Anthropic ha sido posible gracias a la ética de sus dirigentes, su visión de la designación de empresa de beneficio e impacto colectivo y el hecho de que es una empresa privada que no cotiza en bolsa, por lo que no tiene las presiones mercantilistas del mercado.

Y OpenAI aprovechó para ocupar el espacio.

Open AI, el principal competidor de Anthropic, cuyos dirigentes son enemigos declarados, en principio apoyó su posición sobre el uso de la tecnología, pero al terminar la relación entre Anthropic y el Ministerio, OpenAI cerró un acuerdo con éste para la utilización de su tecnología para “fines legales”, acordando que su tecnología incluiría seguridades de que no se utilizaría para los fines en disputa. Aunque es de destacar que su tecnología no está todavía en condiciones de suplir la de Anthropic, por lo que el Ministerio tendrá, entretanto, un gran vacío.

Una posición muy oportunista y mercantilista de OpenAI. A ver si podrá determinar cómo se usa su tecnología y si todos esos usos son legales, a nivel nacional e internacional.  Esto respalda la razón por la cual los fundadores de Anthropic se separaron de OpenAI.

¿Y si el Ministerio hace lo que quiera? (“un contratista no puede determinar como la usa”) ¿Qué recurso tendrá OpenAI? No, no son ingenuos, son maximizadores de beneficios.

¿Y los demás?

Aprovechando esta situación, varias empresa han ofrecido sus servicios, incondicionalmente, incluyendo Google y xAI, la empresa de Elon Musk.  Pero la tecnología de estas y de OpenAI no están listas para substituir a Anthropic, y por ahora son inferiores.

Afortunadamente no todo está perdido, ya que 75 empleados de OpenAI y 450 de Google han expresado públicamente sus preocupaciones sobre esos usos de la tecnología. En una carta abierta, los de OpenAI dijeron:

“Intentan dividir a cada compañía con el miedo de que la otra ceda.  Esa estrategia solo funciona si ninguno de nosotros conoce la postura del otro. Esta carta quiere fomentar la comprensión y la solidaridad compartidas ante la presión del Departamento de Guerra”.

Rentabilidad sobre Responsabilidad.

La posición de Anthropic es laudable, no solo por este caso, sino en general.  Son fieles a sus principios y plenamente conscientes de los riesgos que la utilización de la tecnología IA conlleva y pretenden minimizar aquellos que estén a su alcance. ¡Un buen ejemplo! ¡Ojalá tuviéramos más!

Y una externalidad positiva: Esperemos que esta controversia estimule la consideración de los serios riesgos de la IA.

martes, 24 de febrero de 2026

AYÚDAME A MEJORAR LA EFECTIVIDAD DE MIS ARTICULOS SOBRE SOSTENIBILIDAD EMPRESARIAL

Los que de alguna manera tienen acceso a mis artículos sobre la sostenibilidad empresarial pueden ayudarme a mejorar su efectividad. Siempre he tenido la impresión de son muy poco efectivos.

Es una encuesta muy simple, toma 3 minutos. Ayúdame con tus opiniones y ¡¡gracias por tu participación!!

Favor completarla en https://es.surveymonkey.com/r/GJL3X6Y 

domingo, 22 de febrero de 2026

Algunas falacias del financiamiento sostenible: ¿Tiene impacto en la sostenibilidad?


Depende…y de muchas cosas.

El lector seguramente habrá visto algunos de los millares de artículos y estudios en los que destacan los grandes volúmenes transados en los mercados de valores y préstamos calificados como sostenibles y los montos de inversiones en las carteras de fondos de inversión y en activos de las instituciones de crédito. Y estos montos se promueven, consciente o inconscientemente, como prueba del impacto, del cambio, del avance que ello logra en la sostenibilidad empresarial y del planeta.  Nada mas lejos de la realidad. Es muy poco el cambio logrado sobre el terreno ….y el aire.

En este articulo aprovecharé la publicación de los resultados de una investigación reciente que muestra la relativa infectividad de las regulaciones de los nombres de los fondos de inversión sostenibles propuestos en el reglamento sobre la divulgación de información relativa a la sostenibilidad en el sector de los servicios financieros, SFDR, en contribuir al avance de la sostenibilidad, para luego demostrar que ni los nombres ni el contenido de valores sostenibles de los fondos son el problema del impacto del financiamiento sostenible.

Aun cuando la investigación se limita a los fondos de inversión, nuestra discusión cubrirá además el financiamiento sostenible en los mercados de valores y en los financiamientos de instituciones de crédito.

El objetivo del artículo es mostrar las condiciones bajo las cuales el financiamiento sostenible puede tener impacto real sobre la sostenibilidad empresarial y del planeta.

I.                Limitados efectos sobre el greenwashing de la regulación europea.

Los resultados de la investigación fueron publicados en enero del 2026 como un documento de trabajo académico que ha tenido amplia difusión pública. The Effects of Regulating Greenwashing: Evidence from Europe’s Sustainable Finance Disclosure Regulation (SFDR), producido por profesores de las universidades de Amsterdam, Stanford, Harvard y la London Business School, lo que contribuye aun al interés. [i]  Adicionalmente, como los resultados muestran la inefectividad de las regulaciones, lo hace más “interesantes” en esta época de obsesión por la desregulación.

El Financial Times publicó una reseña el 23 de enero, lo cual no es muy usual sobre un documento de trabajo, EU green rules fail to boost funds´ESG credential, research finds, lo que a su vez dio lugar a reseñas en otros medios financieros y de sostenibilidad.

La investigación tenía como objetivos analizar cómo la regulación SFDR influyó en el comportamiento de los fondos de inversión y de sus inversores en Europa. Según los autores, para que el SFDR afecte a la economía real, deben cumplirse varias condiciones: (i) los fondos clasificados como más sostenibles posean activos sustancialmente diferentes de los tradicionales; (ii) la información divulgada debe proporcionar información nueva a los inversores; (iii) los inversores deben actuar en función de esta información reasignando sus inversiones.  Como demostraremos más adelante, esto son condiciones necesarias, pero muy insuficientes para que los fondos tengan impacto real.

Como resultado de un extenso análisis estadístico y encuestas la investigación concluye que:

·       Las informaciones divulgadas resultaron ineficaces, en parte, porque ofrecían poca información nueva o clara, más allá de lo que los inversores ya podían deducir de los nombres y objetivos de los fondos (comentario: pero los nombres y objetivos pueden ser engañosos, de allí la necesidad de la regulación).

·       La información divulgada actualmente tiene un impacto mínimo en las decisiones de los inversores.

Y sugieren que hacer que la información sea más intuitiva podría mejorar la eficacia de la regulación.

No analizan el primer objetivo de si los fondos calificados como sostenibles dentro de la SFDR contienen valores diferentes de los fondos no calificados. [ii] Pero esto es lo más importante desde el punto del greenwashing ya que, si lo único diferente entre los fondos sostenibles y los tradicionales es el apellido del fondo, se estaría engañando al inversionista. Y esto adquiere todavía más relevancia porque muchos de los valores calificados como sostenibles en los fondos sostenibles no son tales, como comentaremos más adelante.

Es de recordar que la regulación SFDR tenía como objetivo que se proporcionara información a los inversionistas para que pudiesen determinar las características de sostenibilidad de los fondos ofrecidos como tales y apoyar sus decisiones de inversión.  Lamentablemente las tipologías de los fondos eran, como bien indica la investigación, poco precisas, lo cual se ha venido discutiendo desde su promulgación y en años recientes se ha estado trabajando en una versión que sea mas efectiva. Dado que esta nueva versión (SFDR 2.0 como la llaman algunos) está a punto de aprobarse (febrero 2026), la investigación termina analizando algo que ya no es vigente.

Si bien el objetivo de este articulo no es analizar la regulación pasada y propuesta, es necesario destacar que aun la nueva no resolverá los problemas del impacto.  La nueva propuesta es más precisa ya que reemplaza las tres categorías anteriores por: (1) Sostenible (Artículo 9): para productos que invierten en actividades o activos sostenibles; (2) Transición (Artículo 7): para productos que financian activos en transición hacia la sostenibilidad; y, (3) Fundamentos ESG (Artículo 8): para productos que integran factores de sostenibilidad más allá de la gestión de riesgos, pero sin un objetivo de sostenibilidad específico. Las tres categorías requieren un umbral mínimo del 80% de activos alineados con la estrategia y establece exclusiones obligatorias de algunos sectores. Adicionalmente, como suplemento, la Asociación Europea de los Mercados de Valores, ESMA, ha emitido guías donde propone principios para la calificación de los valores, estrategias para su selección e incorporación en los fondos.[iii]

Es muy posible que la propuesta reduzca el problema del greenwashing al establecer criterios más estrictos, pero ello no ataca el problema que le debe preocupar a la sociedad, cual es el impacto que el financiamiento sostenible tiene sobre la sostenibilidad empresarial y del planeta. El problema no es que la información no sea suficientemente intuitiva o discriminante. Si bien son importantes los nombres y el contenido de activos calificados como sostenibles para la atracción de fondos, el problema es el limitado impacto de esos fondos, no su volumen en circulación ni su calificación, es el destino de los recursos, su utilización en actividades reales.

Esto lo habíamos analizado en detalle en los Doce artículos sobre el dudoso impacto del financiamiento sostenible y en particular, el problema de los nombres y la comparación en varios países, lo analizamos en el artículo ¿Puede el nombre y objetivos de los fondos de inversiones sostenibles contribuir a mejorar la sostenibilidad y reducir el greenwashing? A continuación solo resumiremos los aspectos más destacables referidos al impacto real del financiamiento sostenible, en dos partes, mercados financieros e instituciones de crédito.

II.             Lo que nos debe importar es el impacto, el cambio logrado.

Ni los elevados volúmenes de los valores calificados como sostenibles que se transan en los mercados de capitales, ni el volumen de los fondos de inversión calificados como sostenibles representan el impacto de esos recurso en la sostenibilidad empresarial y del paneta, aunque los participantes en esos mercados quieran, deliberadamente o no, dar esa impresión. [iv]  

a.     Mercados financieros.

1.      Impacto en los mercados primarios y secundarios de valores.

Para poder apreciar el potencial impacto es necesario distinguir entre estos dos mercados financieros.  En los mercados secundarios (bolsas de valores y privados) se transan valores calificados como sostenibles entre compradores y vendedores. En este caso, las empresas o proyectos que los han emitido no reciben recursos. En los mercados primarios se emiten valores por empresas o proyectos para recaudar recursos frescos para financiar actividades sostenibles. Su bien las transacciones ocurren en mercados financieros, en el primer caso se destinan a inversiones en activos financieros, en tanto que en el segundo se pueden destinar a inversiones reales, que avancen la sostenibilidad

2.     ¿Qué valores son sostenibles?

La clave para el impacto del financiamiento sostenible es que se refiera a activos comprobablemente sostenibles. Esto puede parecer una trivialidad, pero no lo es. Lo que constituye un activo sostenibles está sujeto a un gran debate. En algunos casos es relativamente sencillo. Si el activo es muy concreto y especifico, digamos una inversión en la captura de gases de efecto invernadero, el caso es obvio.  Pero si el activo son los valores de una empresa, que incluyen a su vez una inmensidad de activos y actividades con grados muy dispares de sostenibilidad, es mucho más difícil atribuírsela. 

Se trata de obviar esta situación a través de las “calificaciones de sostenibilidad”, pero estos son instrumentos muy burdos ya que son grandes agregados, en proporciones arbitrarias de varias decenas de las actividades de las empresas. [v] Por ejemplo, compensan irresponsabilidades con responsabilidades, ignoran aspectos críticos de la sostenibilidad como la cultura, estrategia, procesos, etc., se basan en actuaciones pasadas y promesas de futuro y están sesgadas hacia aspectos cuantificables, entre otros problemas (ver Las (por lo menos) seis deficiencias de las calificaciones de sostenibilidad y Doce razones por las que los criterios ASG no reflejan la sostenibilidad empresarial). Difícilmente consideran el impacto real de esas actividades.[vi]

En los mercados primarios las calificaciones suelen ser más estrictas (como comentamos más abajo), en tanto que en los mercados secundarios se adquieren valores de empresas o proyectos emitidos desde hace años, no necesariamente sostenibles, que pueden haber solicitado estas calificaciones para poder participar en el mercado del financiamiento sostenible. La sostenibilidad de estos valores depende del rigor con el que hayan adquirido esa denominación, que no suele ser muy elevado. Pero sea como sea, no tienen impacto sobre la sostenibilidad, como mostramos a continuación.

3.     Impacto de las transacciones en los mercados secundarios de financiamiento sostenible.

En estos mercados los gestores de fondos de inversiones captan recursos del público e instituciones para adquirir valores en los mercados y conformar carteras de inversiones. Los recursos van de los inversionistas al fondo de inversión y de este a los vendedores de los valores. Son transacciones completamente al margen de las empresas o proyectos que emitieron los valores. De vendedor a comprador.

Si bien los valores que se adquieren pueden tener la calificación de “sostenibles”, los recursos no tienen impacto directo en la sostenibilidad de los emisores. Podrían tener impacto indirecto si los fondos utilizasen sus poderes de votación en las Asambleas Generales de Accionistas, AGA, o en la persuasión del Consejo, para presionar a los emisores a que mejoren sus prácticas. Pero esto suele tener poco impacto y está limitado a algunos fondos muy especializados, como algunos grandes fondos de pensiones.  También es posible que tengan impacto si los fondos adquieren los valores, no en los mercados secundarios, sino en los primarios especializados, directamente de los emisores de valores. Este caso es el que suele denominarse “inversión de impacto”. El impacto es más factible ya que las adquisiciones de estos valores suelen estar condicionadas a que inviertan los recursos en actividades sostenibles. En algunos caso los gestores de los fondos se involucran directamente en el logro de los objetivos de sostenibilidad.

Para dar un ejemplo de las diferentes magnitudes involucradas, en el informe Spainsif del 2025, La Inversión Sostenible y Responsable en España, se estima que del total de las inversiones solo el 6% se caracteriza como “generadora de impacto”, en tanto que el 92% son en fondos que dicen utilizar criterios ASG en la selección, en general vía criterios de inclusión o exclusión de sectores, sin analizar la sostenibilidad de los valores. Estos son de nulo impacto ya que además suelen ser pasivos y no suelen involucrarse en las decisiones pertinentes en las AGA o los Consejos.

Se suele argumentar que estos mercados estimulan, implícitamente, a los emisores de valores a ser mas sostenibles ya que ello les permite acceder a un mercado más amplio de inversionistas y, posiblemente, en mejores condiciones (mayor precio, reducir su costo de capital). Pero estas emisiones suelen ser excepcionales, muchas veces privadas, y no necesariamente el mercado responde con mejores condiciones. En todo caso es un impacto indirecto difícil de probar. El caso del endeudamiento sostenible, bonos y préstamos sostenibles es diferente, como comentamos más adelante.

4.     Impacto de las nuevas emisiones de valores: mercado primario.

En el mercado primario se emiten valores de empresas y proyectos con el objetivo de utilizar los recursos en actividades predeterminadas como sostenibles. En general son bonos, bajo diversas variedades: Bonos Verdes, Bonos Sociales, Bonos Sostenibles (verdes y sociales), colectivamente BVSS, Bonos Ligados a la Sostenibilidad, BLS, y más recientemente Bonos de Transición (en empresas y proyectos, en principio no sostenibles, para financiar actividades que las lleven a ese estado). [vii] Para todos estos bonos existen principios, más o menos estrictos, que regulan las condiciones de emisión y las ejecución y monitoreo.[viii] Son inusuales las emisiones de acciones sostenibles en los mercados primarios públicos. [ix]

Estos valores si pueden tener un impacto sobre la sostenibilidad, condicionado por su efectividad en el logro de los objetivos establecidos. Sin embargo, es de destacar que en el caso de los BLS su impacto puede ser muy limitado. Los recursos de estos bonos no se destinan a financiar directamente actividades sostenibles como es el caso de los BVSS. Financian las actividades generales de la empresa (por ejemplo, para recomprar otro endeudamiento más costoso) pero requieren el logro de algunos objetivos de sostenibilidad al margen.  Una empresa irresponsable puede emitir BLS, comprometiéndose, por ejemplo, a reducir emisiones. [x] En muchos casos las metas no implican logros adicionales, pueden ser metas que la empresa ya tenía previstas como parte de su estrategia. El impacto depende del rigor requerido en los logros, de su adicionalidad, de su monitoreo y control, y en especial si el incumplimiento conlleva penalizaciones en el costo financiero.[xi]

5.     Impacto de los volúmenes de los fondos de inversiones sostenibles

El informe de Spainsif del 2025, citado arriba, reporta que en España el volumen de fondos de inversión calificados como sostenibles alcanza a € 423 000 millones. Esto puede crear la impresión de que esos miles de millones han contribuido a la mejora de la sostenibilidad empresarial y del planeta.  Pero como se desprende de la discusión precedente estos volúmenes no han sido utilizados por las empresas y proyectos cuyos valores constituyen sus carteras en esas mejoras. La excepción sería el caso de los fondos de inversión muy especializados que solo invierten en emisiones del mercado primario de valores sostenibles, cuyos recursos van directamente a las empresas o proyectos.

b.     Impacto de los financiamientos de instituciones crediticias.

Las instituciones de crédito, en particular los bancos, otorgan financiamiento a empresas y proyectos calificados como sostenibles, pero sus modalidades difieren mucho en cuanto al impacto potencial, aunque muchas califican todos estos financiamientos como parte de su aporte a la sostenibilidad independientemente del potencial impacto (¿greenwashing?). [xii] Distinguimos tres grandes categorías.

1.      Financiamiento genérico.

Son los financiamientos otorgados a empresas que pueden tener objetivos generales de sostenibilidad, pero cuyos recursos son para el uso general en sus actividades. Por ejemplo, una empresa de construcción de viviendas, o una de servicios de salud, puede alegar que tiene objetivos sociales, por su naturaleza, pero ello no asegura que los recursos hacen una contribución adicional a la sostenibilidad social. El impacto puede ser poco o nulo, dependiendo del destino de los recursos. Sin embargo, suelen ser calificados como préstamos sostenibles por la institución.

2.     Financiamiento condicionado.

En estos financiamientos se suelen imponer condiciones de sostenibilidad que la empresa o proyecto deben lograr en el CONTEXTO del financiamiento, no CON el financiamiento. Por ejemplo, se pueden poner objetivos de reducción de emisiones o mejora en las condiciones laborales, pero cuyos recursos no son utilizados específicamente para el logro es estos objetivos. Son recursos para financiar sus actividades generales. Es un caso análogo al que mencionábamos arriba con los BLS. El impacto dependerá del rigor de las metas, la adicionalidad de las condiciones (¿es algo que harían de todas maneras?) y del nivel de exigencia del financista en el logro de estos objetivos. También como en el caso de los BLS en estos préstamos puede condicionarse el costo financiero al logro de las metas. En este caso el impacto dependerá además de las consecuencias financieras.  Pero muchas instituciones financieras, independientemente de esto, los califican como parte de su contribución a la sostenibilidad.

3.     Financiamiento directo

En este caso, el financiamiento tiene un destino predefinido, los recursos deben usarse para actividades que demostrablemente cumplan objetivos de sostenibilidad, por lo que su impacto real es mucho más probable que en los dos casos anteriores. Los objetivos de sostenibilidad se deben lograr CON el financiamiento. Es un caso análogo a los BVSS, para lo cual también existen principios. [xiii] El impacto real es más probable que en los dos casos anteriores, pero de todas maneras dependerá de lo logrado en efecto, no solamente de las intenciones al momento de otorgar el financiamiento, y como en el caso anterior, dependerá de la supervisión y control que haga la institución financiera.  En este sentido, la supervisión suele ser de menor rigor e intensidad que en el caso de los BVSS, ya que se trata de un contrato privado entre la empresa y el banco, sin obligación ni posibilidad de escrutinio público. En el caso de los BVSS la información es pública y el mercado y sus participantes están en condiciones de hacer el seguimiento y control.

Y en este caso es posible que la empresa o proyecto se beneficie de mejores condiciones financieras ya que sostenibilidad puede conducir a menores riesgos y mayor competitividad.

III.           En resumen.

Lo que importa es el impacto.

El financiamiento sostenible, que incluye los fondos de inversión socialmente responsable, las transacciones de valores sostenibles en los mercados secundarios, las emisiones de valores en los mercados primarios y el financiamiento por parte de instituciones de crédito, puede tener algún impacto en la sostenibilidad empresarial y del planeta. Pero está muy lejos de equivaler a los volúmenes que se transan en los mercados, de los volúmenes en cartera de los fondos y los activos sostenibles de las instituciones de crédito. Gran parte del sector convive plácidamente con esta situación, hay una inmensa industria que se beneficia de vender ilusiones y otra que está contenta de comprarlas.

De todos estos grandes volúmenes, que implícitamente se asocian con impacto, son muy pocos los que realmente lo logran. Los que pueden tener un impacto directo se limitan a las operaciones en las cuales las empresas o proyectos reciben recursos de estos mercados para ser destinados a actividades explícitamente preasignadas para estos efectos. Y aun esto depende del rigor de la ejecución y supervisión.  Algunos de estos volúmenes pueden tener un impacto indirecto si se utilizan para forzar a las empresas o proyectos a ser más sostenibles, vía el ejercicio del poder de voto que la posesión de los valores les confiere, o el cabildeo con los Consejos, aun cuando no se les asignen recursos explícitamente.

Y el estudio citado, que tanta diseminación ha tenido, contribuye a esta percepción equivocada. Los nombres de los fondos son irrelevantes, pueden atraer recursos, pero ellos no financian actividades responsables, por mucho que los valores que adquieren estén calificados como sostenibles, si es que lo son. Son recursos que van de vendedores a compradores de valores en los mercados secundarios, al margen de las actividades de las empresas.  Podrían tener un impacto indirecto, menor, si las empresas cambian sus comportamientos para acceder a estos mercados. Lo harán si los mercados la recompensan por ello con mejores condiciones de financiamiento, lo cual depende caso por caso.

Otra cosa, es que la sostenibilidad empresarial mejore la rentabilidad de las empresas, lo cual se debe al impacto que ella tiene sobre su competitividad en los mercados de productos y servicios, no en los mercados financieros. También es posible que en los mercados secundarios de valores (bolsas) la sostenibilidad de las empresas (por reducción de riesgos, y competitividad) mejore los precios de sus acciones, pero ello no les proporciona recursos para mejorar esa sostenibilidad, a menos que hagan emisiones nuevas de valores a esos mejores precios, lo cual es muy inusual. Sí mejora los montos de las bonificaciones de los dirigentes y los precios a los cuales sus inversionistas puedan vender sus acciones en los mercados.

En el financiamiento sostenible hay mucho greenwashing, activo y pasivo.

A pesar de mis múltiples intentos de enviar estos mensajes (ver Mis doce artículos sobre el dudoso impacto del financiamiento sostenible o Mis quince artículos sobre bonos verdes, sociales, sostenibles y ligados a la sostenibilidad), como en el caso del financiamiento sostenible, he tenido poco o ningún impacto. ¡Es que no soy un influencer !

 


[i] El foro de gobierno corporativo de la facultad de derecho de Harvad publicó un resumen en The Limited Effects of Regulating Greenwashing: Evidence from Europe’s SFDR.

[ii] Un estudio que sí llevo a cabo este análisis es Doing Good or Feeling Good? Detecting Greenwashing in Climate Investing, que fue analizado en mi artículo Evidencia de greenwashing en fondos ASG

[iv] Un buen ejemplo de esto es el informe anual de Spainsif. Ver nuestro análisis del informe del 2024 en Inversión responsable o responsabilidad de la inversión: ¿Es responsable la inversión responsable en España? Para el informe del 2025 mejoraron las calificaciones, pero los argumentos sobre la impresión ilusoria de impacto siguen siendo válidos.

[v] Una calificadora califica a la tabacalera Phillip Morris y a la petrolera Chevron como más sostenible que la automotriz líder y pionera en vehículos eléctricos, Tesla. Ver ¿Tienen lógica las calificaciones de sostenibilidad empresarial?

[ix] Un caso muy particular es el de la empresa de calzado Allbirds. Ver Oferta pública inicial de acciones sostenibles: ¿es posible?

[x] Buenos ejemplo de estas deficiencias son el caso de la empresa de productos cárnicos brasileña, JBS analizado en ¿Hace falta ser una empresa responsable para emitir un bono ligado a la sostenibilidad? y Financiamiento sostenible: con impacto y con insulto y el caso de la empresa farmacéutica israelí Teva, Greenwashing a la grande II: Emisión de bonos ligados a la sostenibilidad

[xi] En febrero del 2025, Accor (hoteles) y Air France, deberán pagar una penalización de 0.25% y 0.375%, respectivamente, por no haber logrado sus metas en sus BLS.

[xiii] La Loan Markets Association ha emitido principios para los préstamos, verdes, sociales y sostenibles, análogos a los BVSS.