domingo, 10 de abril de 2016

Responsabilidad de la Sociedad Civil ante la sociedad


Se habla y escribe mucho sobre el papel de la sociedad civil en la responsabilidad de las empresas ante la sociedad, por ejemplo en complementar sus funciones y controlar sus actividades. Pero se habla y escribe muy poco sobre la responsabilidad de esa sociedad civil ante la sociedad.  ¿Es que por tener incluir en su nombre la palabra “sociedad” se da por descontado que su responsabilidad ante ésta está ya cumplida?  No, pero muchos de sus miembros parecen creerlo.

Existe una confusión o malinterpretación en muchos de los expertos en RSE, lo que se observa en muchas publicaciones, sobre lo que es la sociedad civil y cuál es su responsabilidad ante la sociedad.  Empecemos entonces por clarificar lo que entendemos por Sociedad Civil ya que sobre esto hay diferencias de opinión.  La Sociedad Civil está compuesta por: (1) las organizaciones formales e informales no gubernamentales ni empresariales y, (2) por individuos y otras organizaciones de la sociedad que no actúan a nombre de los gobiernos o empresas.  Para algunos la Sociedad Civil incluye solamente al conjunto de organizaciones no gubernamentales formales (ONGs), que es la concepción tradicional.  Pero existe otro grupo, los individuos y otras organizaciones independientes que también juegan un importante papel en la responsabilidad empresarial (como ejemplo de esto me doy a mí mismo, que no soy una ONG y que me dedico a influenciar la responsabilidad empresarial y como tal soy miembro de la Sociedad Civil). 

Para los propósitos de analizar la responsabilidad de la Sociedad Civil ante la sociedad y su papel en la responsabilidad de la empresa la definición más amplia es la más incluyente y permite que el conjunto de Empresas (primer sector), Gobiernos (segundo sector) y Sociedad Civil (tercer sector) constituyan el conjunto de la sociedad, no deja a nadie fuera.  Facilita el análisis de las responsabilidades de cada parte en el conjunto del todo.  A continuación analizaremos primero la responsabilidad de las organizaciones, ONG, y su papel en la responsabilidad empresarial y luego la de los individuos.

SECTOR
Primer sector
Segundo sector
Tercer sector
DENOMINACIÓN
Privado
Público
Sociedad civil
COMPOSICIÓN
Empresas con fines de lucro
Gobiernos nacionales y locales
Organizaciones no gubernamentales ni empresariales e individuos por cuenta propia.

¿Y dónde están las Fundaciones, Cooperativas, Empresas sin fines de lucro, empresas hibridas, etc.?  Depende del papel primario que pretendan desempeñar.  Por ejemplo si una Fundación se financia exclusivamente por una empresa y es controlada por ella, para los propósitos de su responsabilidad social es una parte de la empresa.  Si es totalmente independiente, sería del tercer sector, que es lo que discutimos. Una empresa con fines puramente sociales sería del tercer sector; si es híbrida con fines de lucro, parte sería de uno y parte del otro (o de un cuarto sector como se ha propuesto). [1]  Para nuestros propósitos lo importante no es el encasillamiento en una u otra parte, sino la responsabilidad que tienen y el papel que juegan en la responsabilidad empresarial.

Responsabilidad de las organizaciones de la sociedad civil: Motu propio

Estas organizaciones, ONG, tienen responsabilidades en dos frentes.  Por una parte, una responsabilidad ante la sociedad de la misma manera que la tienen las empresas, los gobiernos y las personas que no actúan a nombre de ninguna de estas tres tipos de organizaciones.  Son responsabilidades derivadas de su pertenencia a esa sociedad, de la “licencia” explícita o implícita que la sociedad le confiere para llevar a cabo sus actividades.  Por otra parte, también tienen responsabilidades en que las demás organizaciones cumplan sus responsabilidades. 

En cuanto a su responsabilidad ante la sociedad por ser instituciones que operan en su seno, lamentablemente muchas piensan que por no ser empresas o gobiernos, por actuar de forma “independiente”, muchas veces con fines sociales, están por encima del bien y del mal, que ellas a su vez no deben ser objeto de monitoreo y control y en cierta medida que sus responsabilidades ante la sociedad están evacuadas con el mero hecho de existir.  Si bien es cierto que sus motivaciones pueden ser laudables y sus intenciones y acciones redundan en beneficio de la sociedad, ello no las exime de otras responsabilidades ante la sociedad como la tienen las empresas y los gobiernos. Las primeras usan a la sociedad y los recursos del planeta para actuar, los segundos usan esos mismos recursos y los de las empresas e individuos (léase impuestos y cargos), pero las terceras también usan los recursos de la sociedad, de las empresas, de los gobiernos y de los individuos que las financian.  Tienen una responsabilidad en el uso de los recursos de la misma manera que lo tienen las empresas y los gobiernos.

Las ONG obtienen sus recursos de la sociedad, ya sea de las empresas, de los gobiernos, de donaciones de individuos o de otras organizaciones de la sociedad civil como lo pueden ser fundaciones empresariales o familiares.  Su primera y principal responsabilidad, como en el caso de los gobiernos, es el manejo eficiente y efectivo de los recursos que le han sido encomendados.  El hecho de que cumplan fines sociales no les exime de estas obligaciones.  Muchas donaciones que financian ONG son resultado de acciones de caridad, de solidaridad con el prójimo, son intermediarios de la acción social.  Ello lleva a muchas ONG a actuar como que la utilización de los recursos fuera un fin y no un medio para logar transformación y desarrollo social.  Así como nos gustaría exigirle al mendigo que use nuestra donación efectivamente, ni el(la) ni nosotros tenemos los recursos ni vale la pena controlarlo, pero muchas veces pensamos que no harán uso efectivo de la donación y no la hacemos, o la hacemos en especies (comida, habitación, etc.).  Muchas ONG tienen todavía esta actitud de que están exentas de controles por parte de la sociedad sobre su uso de los recursos.  Son muchas ONG que demandan transparencia en las empresas y en los gobiernos y muchas las que pecan de lo que acusan.

Afortunadamente los donantes exigen cada día más efectividad y eficiencia y rendición de cuentas, exigiendo que las ONG asuman responsabilidad por los resultados (accountability) y por el impacto logrado, no solo por la colocación de los recursos.  Ya no basta con decir que los recursos se utilizaron para financiar un centro de salud, una escuela o la atención a discapacitados o a la protección del medio ambiente.  Se debe demostrar que se logró un cambio, que la salud mejoró, que los niños aprendieron, que los discapacitados viven mejor, que el medio ambiente ha mejorado y que las acciones no son temporales o reversibles.

¿A quién le tienen rendir cuentas?  En el caso de las empresas son las ONG, los gobiernos y los mercados (léase individuos y otras empresas) pueden y deben ejercer el control.  En el caso de los gobiernos, son las instituciones de la sociedad civil y en mucho menor medida las empresas y los votantes, que en esto actúan como miembros de la sociedad civil, lamentablemente dentro de las limitaciones de la democracia que nos da escoger los potenciales gobernantes de entre un grupo limitado, autonombrado, de ONG (léase partidos políticos, que también son parte de la sociedad civil aunque muchas veces se comportan como empresas con fines de lucro).  Pero, ¿quién controla la responsabilidad ante la sociedad de las ONG?  En algunos casos existen otras ONG que lo hacen, en otros casos lo hacen los mismos grandes donantes (por lo menos sobre el uso de sus recursos), en otros casos lo hacen los gobiernos (generalmente limitándose a verificar el cumplimiento de las regulaciones) y en muy pocos casos lo hace el resto de la sociedad civil, o sea los individuos.  El tercer sector, el de las ONG, es el sector menos monitoreado de todos.  La sociedad (empresas, gobiernos, sociedad civil, individuos), como lo hace en el caso de las empresas, les debe exigir la utilización eficiente y efectiva de los recursos que le han sido encomendados y la rendición de cuentas con asunción de responsabilidades.   Pero la sociedad está todavía muy lejos y depende en gran medida de la asunción propia de la responsabilidad por parte de las mismas ONG.  Poco a poco, como en el caso de las empresas, se están dando cuenta de que para seguir contado con la licencia de la sociedad y de sus recursos deben ser más responsables ante esa sociedad.

Y esto aplica a todas las ONG, tanto para las que han sido constituidas para contribuir a la solución de problemas sociales (ante las fallas de los gobiernos), sobre todo las de provisión de servicios públicos, como por ejemplo las de atención a las poblaciones desfavorecidas (niños, ancianos, mujeres, algunas etnias, animales, etc.) como para aquellas que han sido constituidas como instituciones de control del comportamiento de empresas, gobiernos y sus instituciones autónomas, como es el caso de las ONG en defensa de la naturaleza o anticorrupción y las demás organizaciones que caigan en estas categorías, como por ejemplo las culturales o deportivas.  

Una manera de promover esta responsabilidad en la utilización de los recursos y en la rendición de cuentas con responsabilidad es a través de la asignación de los recursos financieros o la selección de las ONG para formar alianzas, en particular las que se dedican a la prestación de servicios sociales, de forma competitiva.  La asignación en base al primero que los pide tiene connotación de caridad, de apoyo libre de responsabilidad y puede llevar al tráfico de influencias, a creer que una vez que se han logrado los recursos lo más difícil ya está hecho; también pueden contribuir a una asignación ineficiente ya que no se sabe si hay otros que lo pueden hacer mejor o proponen soluciones mejores a problemas que pueden ser de mayor prioridad para la sociedad.  Algunos grandes donantes, incluyendo algunos gobiernos avanzados, convocan a competencias entre ONG para resolver algún problema social con la asignación de los recursos en función de la efectividad y eficiencia de la propuesta, del impacto que pretenden logar, de los sistemas de gestión de que se dispone, de la tradición en la rendición de cuentas con asunción de responsabilidad, etc.  De esta manera se asegura una mayor eficiencia en la utilización de los escasos recursos en la solución de problemas sociales prioritarios.

Responsabilidad de las organizaciones de la sociedad civil: Sobre las empresas y gobiernos

En cuanto a su responsabilidad en la responsabilidad de las empresas y gobiernos cabe destacar dos grandes áreas: la función de monitoreo y control y la de complemento y apoyo a la actividad empresarial o gubernamental.  En general estas áreas están separadas en dos tipos diferentes de ONG como se comentó arriba, aunque una misma ONG puede efectuar ambas.

En términos de la función de monitoreo, todas las ONG y en particular las que han sido constituidas con ese propósito, tienen la responsabilidad de contribuir al mejoramiento de la responsabilidad de empresas y gobiernos, desarrollando buenas prácticas, recabando y diseminando información, y si es necesario denunciando malas prácticas ante la sociedad.  Esta es una función invalorable, dada la independencia que tienen y en general el conocimiento de los temas en cuestión.  Los gobiernos se suelen dedicar a verificar el cumplimiento de las normas por parte de las empresas y muchas veces de forma deficiente ante la falta de recursos y la mediación de la corrupción; además las instituciones de control gubernamental pueden tener conflicto de intereses con el mismo gobierno y también deficiencias de talento y recursos.

En términos de la función de apoyo a las prácticas responsables de empresas y gobiernos las ONG también tiene un importante papel que cumplir.  Muchas veces las empresas y los gobiernos carecen de la capacidad para poder gestionar efectivamente algunos programas, como por ejemplo de salud, educación, poblaciones desfavorecidas, medio ambiente, etc. y las alianzas con ONG, con una o ambas partes, pueden añadir el conocimiento del tema, de la realidad local y su independencia, lo que es un buen complemento a la capacidad de gestión y los recursos financieros de las empresas.  Además les pueden otorgar credibilidad y transparencia a las actividades de estas partes, venciendo la resistencia de las poblaciones locales o mitigando los riesgos políticos de la intervención de las empresas en actividades que deberían ser responsabilidad de los gobiernos. 

Para mejorar la responsabilidad de las tres partes ante la sociedad se deben utilizar las ventajas comparativas de cada una de ellas.


Yo soy sociedad civil

Y dentro de la sociedad civil estamos todos nosotros.  Sociedad civil son además todos los individuos actuando a título personal. Cuando actuamos como funcionarios públicos somos parte del aparato gubernamental, cuando actuamos como empleados de una empresa privada somos parte del grupo empresa, cuando trabajamos como empleados de ONG somos parte del grupo ONG, pero como individuos actuamos mucha parte de nuestro tiempo como personas independientes, somos también consumidores, somos también votantes, somos también padres y madres, somos atletas, somos parte de la opinión pública, etc.  

Como tal tenemos responsabilidades con la sociedad (o sea todo el resto de personas e instituciones públicas y privadas) de contribuir a su desarrollo con nuestro comportamiento responsable.  Para no entrar en detalles sobre esta responsabilidad individual baste con repasar algunas de nuestras responsabilidades en la responsabilidad empresarial. Como consumidores tenemos la responsabilidad de favorecer productos y empresas responsables si queremos que estas sean responsables.  Si no ejercemos esta responsabilidad no debemos quejarnos de que las empresas no lo sean.  También tenemos la responsabilidad de hacer un consumo responsable de los bienes y servicios que la sociedad y el planeta nos permiten disfrutar, para asegurar su sostenibilidad en el tiempo y espacio.  Como ciudadanos tenemos la responsabilidad de no abusar de los servicios públicos que suelen ser subsidiados, para permitir que se mantengan y lleguen a las personas que más lo necesitan (por ejemplo, si no quieres estudiar no le hagas gastar recursos al Estado en tu educación).  Tenemos la responsabilidad de no contribuir a la corrupción de los funcionarios.  Como afectados por los productos y servicios tenemos el deber de denunciar el mal comportamiento de una empresa, de un servicio público o de un funcionario público.  Como votantes tenemos la responsabilidad de educarnos sobre los programas políticos y votar por aquellos que promuevan el desarrollo económico y social sostenible, con equidad, lo que no es nada, nada fácil saber ante la información deficiente y sesgada; hay que reconocer que es muy subjetivo y que hay que hacer compromisos, no hay candidatos perfectos, pero hay que hacer los esfuerzos por averiguarlo y formarse una opinión educada.  Es nuestra responsabilidad.  Como miembros de la opinión pública, tenemos el deber de hacer conocer nuestras opiniones de manera civilizada y escuchar las de los demás, después de habernos educado sobre los aspectos objeto de opinión.  Tenemos la responsabilidad de contribuir al avance de la armonía social. ¿Utópico?  Puede ser, pero esa es la dirección.

En resumen

La sociedad civil, constituida por las organizaciones formales y no formales, no gubernamentales ni empresariales, y por todos nosotros actuando como ciudadanos, tiene responsabilidad de usar los recursos que le son confiados de manera más eficiente y efectiva posible, de la misma manera que deben hacerlo las empresas y los gobiernos.  Los individuos tenemos además la responsabilidad de usar nuestros talentos en promover el bien de la sociedad.  Todas las partes de la sociedad civil tienen la responsabilidad de fomentar la responsabilidad de las empresas y los gobiernos y de la misma sociedad civil, colaborando en el logro de sus objetivos, desarrollando labores de monitorio y control social y favoreciendo o castigando los comportamientos irresponsables.


La indiferencia no es una opción, es una irresponsabilidad.







[1] Ver mi artículo Cuarto Sector: Hacia una mayor Responsabilidad Social EmpresarialRevista sobre Responsabilidad Social de la Empresa, Fundación Luis Vives, Madrid, no. 12, sept.-dic. 2012.