Parece que al comenzar el post en LinkedIn sobre mi artículo “los altibajos de la sostenibilidad empresarial” con “ ¡ME RINDO!! ”, utilizando mi inteligencia natural para lograr la atención de los abrumados lectores, muchos no apreciaron el sarcasmo y la intención.
Lo que ha dado lugar a hacerme una reflexión sobre la ética en el uso de la Inteligencia Artificial, IA:
- Claro que no me rindo a la IA, pero sí es muy oportuno destacar la ÉTICA en su uso. ¿Podría yo tomar crédito por el diseño del espectacular grafico que creó la IA? En el artículo incluí el grafico hecho por la IA, el de un profesional (que lo hizo por un favor) y el original mío, para demostrar que yo no era el autor del gráfico y reconocer mi total incompetencia para hacerlo y la falta de recursos. Pero el artículo sí es 100% mío.
- Yo no me atribuiré lo que produce la IA, pero muchos si lo hacen….. ¡por omisión! La IA está tergiversando la reputación de los autores, que ahora será determinada por sus destreza en el uso de la IA y no en la originalidad de sus contribuciones.
- Lo que ha traído una nueva faceta de la responsabilidad social: en toda producción se debe especificar, explícitamente, qué parte es original del autor y qué parte es PLAGIADA de la IA (escribo “plagiada” para provocar). Todo artículo debe tener un DISCLAIMER. ¿Iluso?
- No, no estoy en contra de aprovechar su extraordinaria contribución, sería el equivalente de en el 1997 rechazar el uso del buscador Google y seguir usando la Enciclopedia Británica, ¡impresa! Pero el uso de Google no es plagio, requiere inteligencia natural. Plagio sería el plagiar lo encontrado.
- Pero sí estoy en contra del uso de la IA NO EXPLICITADO. NO ES ÉTICO.


