domingo, 23 de enero de 2022

¿Porque las empresas “practican RSE” ?: Otro estudio más, pero con valor agregado

 

Por si no se había analizado hasta la saciedad el tema de las motivaciones y beneficios de la responsabilidad empresarial, se publicó un artículo más.  En este caso vale la pena analizarlo por lo relativamente novedoso en su enfoque y por su valor agregado (Why Companies Practice Corporate Social Responsibility, MIT Sloan Management Review, enero 20, 2020). Analiza los resultados de 200 encuestas a lo largo de 20 años.

El hecho de que usan el término “practicar RSE”, no debe quitarle interés.  Cae en la conceptualización anacrónica de que la RSE es hacer cosas, en contraposición a la moderna de la RSE, de asumir y ejecutar la responsabilidad por impactos pasados, presentes y futuros, que ha tenido, tiene y quiere tener. Pero el título del articulo refleja la conceptualización prevaleciente al hacer las encuestas: por que hacen cosas, porque se practica la RSE.

Advertencia previa:  Ha cambiado mucho el mundo en 20 años y sobre todo la conceptualización e implementación de la responsabilidad empresarial, pero mete en el mismo saco encuestas de hace 20 años con encuestas recientes. Cada una de esas encuestas tiene diferentes objetivos, se hace en diferentes públicos, incluyen países desarrollados y en vías de desarrollo, empresas multinacionales y pequeñas y medianas, encuestas de firmas de consultoría y de académicos. Y como toda encuesta, las respuestas están dadas por las preguntas, si algo no está la lista de opciones, no puede estar en las respuestas.  Lo que parecería una virtud, la diversidad, podría ser pernicioso para sacar conclusiones generalizables. Al mezclar tanta diversidad se corre el riesgo de perder la perspectiva. Sin embargo, el tipo de conclusiones que extrae no dejan de ser interesantes.  El lector debería tomar esta advertencia en cuenta para apreciar la relevancia de esas conclusiones.

El lector podrá recordar la lectura de resultados de este tipo de encuetas que seguramente les fueron presentados en conferencias y cursos, en las que se usan para demostrar la posición que apoya el respectivo ponente. Están los argumentos intrínsecos, de que la empresa lo hace por sus valores, por ética, por razones morales, de justicia o de cultura, a veces agregados como el “argumento moral”.  La otra línea de argumentación es la que las empresas “hacen RSE” (¡que nombre tan horrible!) por razones de prevención de consecuencias, como anticiparse para evitar regulaciones o gestionar la presión de activistas, un “argumento preventivo”.  Y por supuesto, el más usado en la promoción de la RSE, es el “argumento empresarial”, de que la RSE conlleva a mejorar en la competitividad, mejores precios, atracción de mejores talentos, mayores mercados, mayores ventas, etc., etc., etc. La RSE con efecto milagroso. [i]  En el artículo denominan estos tres grupos de motivaciones como normativas (o sea, normas a seguir), políticas (o sea, gestión de relaciones) e instrumentales (o sea, instrumentos para lograr resultados).

El estudio básicamente analiza la preferencia, en el agregado de las 200 encuestas, por cada uno de estos grupos de motivaciones. Ahora que analizamos sus resultados es conveniente tener en mente la advertencia previa hecha arriba. En resumen:

  • Cuando aparecen en las mismas encuestas, la motivación normativa (ética, moral, et.) tiene respuestas más positivas que la política (prevención de problemas) en el 83% de los casos. Y las normativas aparecen mejor que las instrumentales (porque es beneficioso) en el 73% de los casos. O sea, que las empresas son buenas por que sí, por naturaleza, no porque tienen temor a regulaciones, a los activistas o porque sea rentable (hubiera sido interesante distinguir las respuestas de dirigentes de las del público en general y de las multinacionales de las PyME).
  • Pero cuando se entra en el análisis desagregado de las motivaciones dentro de cada uno de los grandes grupos, se encuentra que la motivación con mayor respuesta es la mejora de la imagen, de la marca, de la reputación, superior al grupo de normativas en dos tercios de los casos. Parafraseando el resultado podríamos decir: “Somos buenos porque sí, no es que pretendamos que nos traiga beneficios, pero que mejore la imagen, la marca y la reputación, eso es lo más importante.  Con ello aprovechamos el efecto aureola, que extiende en la mente de la persona una buena acción en alguna actividad a los demás comportamientos, (sobre los cuales la persona no sabe nada).  Si hacemos algo bueno en medio ambiente o en filantropía el público extrapolará a que todo lo hace la empresa es bueno” (ver nuestro artículo de noviembre del 2011: ¿Se puede manipular la reputación?: El efecto aureola)

Esto se puede considerar como un super promedio de 200 encuestas sobre 20 años, pero no deja de tener algo de verdad.  “Es lo que hay”. No es incompatible con la realidad que observamos cotidianamente.  Pero cada empresa es diferente, puede tener algunas o todas las motivaciones que se incluyen en las encuestas, cada empresa es única, opera en su propio contexto, es imposible generalizar.

Pero esto demuestra la necesidad de redoblar los esfuerzos para combatir el greenwashing. Sí quieren mejorar su imagen, su marca y su reputación, que sea siendo responsables en todas sus áreas de actuación, no solo en las que son más visibles.  Y no comprar el mal que hacen con alguna cosita buena.

La reputación, la imagen, la marca, deben ser el resultado de la responsabilidad, no la razón para ser responsable. [ii]



[i] Sí, es posible que mejore la competitividad, pero ello no es automático.  Ver Rentabilidad de la responsabilidad o responsabilidad de la rentabilidad.

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