domingo, 25 de marzo de 2018

Bonos verdes, sociales y sostenibles: Un ejemplo paradigmático



Después de haber terminado de escribir las tres partes del artículo sobre los Bonos Verdes, sociales y sostenibles se anunció una emisión de bono de sostenibilidad que merece ser comentado, por la innovación que representa.  El análisis lo haremos en el contexto de los criterios desarrollados en las tres partes precedentes, analizando en particular el valor agregado y el potencial para el greenwashing.

La emisión:  El Banco Mundial, BM, emitió un bono por valor de US350 millones para financiar cinco proyectos de desarrollo a través de préstamos a los gobiernos de cinco países.  El bono fue adquirido en su totalidad por un inversionista, el Grupo Folksam. Por la documentación no es posible saber si el bono es negociable, o sea si el inversor lo puede revender a otros, pero por las características del emisor y del inversionista y de la emisión es de presumir que es negociable, aunque el inversionista lo haya comprado para mantenerlo en cartera hasta su vencimiento ya que tiene una perspectiva de largo plazo.

El emisor: Para poder comprender la operación es necesario conocer algunas de las características del emisor, que muchos lectores no conocerán.  El BM es una institución multilateral cuyo capital pertenece a los gobiernos de 189 países. Tiene oficinas en más de 130 países y personal en más de 170.  Para poner la operación en perspectiva, el BM, en sus actividades no subsidiadas, a gobiernos (la parte del grupo denominada IBRD), presta más de US$20.000 millones anuales. Tiene activos totales de más de US$400.000 millones. Desde su fundación en el 1947 ha aprobado más de 13.000 proyectos en 173 países. Su objetivo general es contribuir al desarrollo económico y social de los países en vía de desarrollo y su objetivo específico es “acabar con la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida”.  Se financia mayormente en los mercados de capitales basado ya que el capital pagado por los países miembros es de solo el 6% del capital suscrito y un 4% de los recursos totales que gestiona.  Este elevado endeudamiento está garantizado por el capital suscrito y no pagado, capital que en caso de emergencia financiera de la institución los países miembros deberían aportar.  Pero ello es punto menos que imposible ya que los préstamos que hace son en su totalidad a gobiernos y sus instituciones y están garantizados por aquellos.

El inversionista: El Grupo Folksam es una de las empresas de seguros más grandes de Suecia. Tiene 4 millones de clientes y cuenta con 3.700 empleados. Factura unos US$ 6.000 millones anuales.  Siendo una empresa de seguros necesita colocar sus reservas en los mercados financieros en instrumento del mayor rendimiento posible conmensurado con un bajo riesgo. Es también un gestor de fondos y tiene activos bajo administración por unos US$ 50.000 millones, con los que presumiblemente puede correr mas riesgos.  Es un grupo con muy elevada capacidad financiera.  Por sus características es un inversionista con visión de largo plazo, que debe mantener sus inversiones en cartera por plazos medios y largos.

Los proyectos: Con los recursos de los bonos se financiarán los siguientes cinco proyectos.  Por su naturaleza son proyectos que se ejecutan (colocaciones de los recursos en los proyectos) sobre períodos de unos dos a cinco años, pero el financiamiento a los gobiernos suele ser de largo plazo, entre quince y veinte años. 

·       Salud para mujeres y niños en Argentina (SDG 3 and SDG 5)


·       Gestión de residuos y reciclaje en China (SDG 3, SDG 12, and SDG 13)

·       Agua y saneamiento en el área rural de la India (SDG 3 and SDG 12)



Potencial valor agregado:  En principio los cinco proyectos podrían ser financiados a través de los mecanismos tradicionales del BM, ya que son proyectos típicos de su financiamiento al desarrollo económico y social.  Los más de 13.000 proyectos que ha financiado son semejantes.  Sin embargo, ahora se especifica que los proyectos contribuyen al logro de los ODS, aun cuando el BM tiene como función básica financiar el desarrollo sostenible, o sea, los ODS.  En el sentido del destino de los recursos no hay adicionalidad alguna, es lo que debe hacer, es su razón de ser.

Tampoco hay adicionalidad en el monto de recursos.  El BM puede financiar estos proyectos con sus recursos tradicionales, y muy posiblemente estaban en su cartera de proyectos financiables antes de ser imputados a esta operación.  Y estos bonos no traen recursos adicionales ya que forman parte de su endeudamiento y consumen su capacidad de financiamiento como los demás proyectos. No es financiamiento fuera de sus pasivos, cuanta para sus límites de endeudamiento. El BM es responsable del pagar los intereses y el principal al inversionista, como lo es en sus emisiones tradicionales.  Lo único adicional es que es una fuente diferente a la tradicional de captación de recursos.  He allí la innovación de la emisión.

El valor agregado de la emisión es para el inversionista que de esta manera invierte una cantidad significativa de recursos en bonos, en la práctica, exentos de riesgos y contribuye a financiar el desarrollo económico y social.  El inversionista no tiene la capacidad técnica para hacer la diligencia debida de estos complejos proyectos, donde el BM tiene amplísima experiencia.  Y si los financiara directamente no lograría obtener la garantía de los gobiernos como si la obtiene el BM, que se la “pasa” al inversionista.  Para el inversionista es un “negocio redondo”, cumple su misión y tiene garantizado el repago de los bonos.  Podría comprar los bonos tradicionales del BM y obtendría las mismas condiciones, pero no podría decir que está contribuyendo de una manera tan específica al desarrollo ya que ahora hasta puede decir qué proyectos ha financiado, en tanto que los bonos tradicionales solo podría decir que “contribuye el desarrollo”.  Ahora puede decir que contribuye al logro de los ODS números 3, 5, 12 y 13.

Potencial para greenwashing: Para el emisor el potencial de greenwashing es inexistente, es lo que ha hecho desde su fundación, es su misión.  Todos sus proyectos contribuyen a los ODS y no tiene nada que ganar alardeando de este proyecto, salvo para mostrar su capacidad de captación de recursos no tradicionales.  El inversionista sí puede estar necesitado de la notoriedad que conlleva esta operación. Estando localizado en Suecia, país tradicionalmente líder en sostenibilidad, es muy posible que deba gestionar parte de su cartera en inversiones socialmente responsables y esta operación le da una excelente oportunidad de hacerlo, con gran visibilidad, lo que debe mejorar su reputación como gestor de inversiones responsables y posiblemente ayudarlo a atraer más fondos.  Es un buen negocio.  Y es de suponer que lo hace con legítimas intenciones y no con el interés de greenwashing.

En resumen:  Es una operación innovadora en el sentido de que permitió a un inversionista responsable hacer una contribución directa y tangible al desarrollo económico y social de países en desarrollo en general y al logro de los ODS en particular, lo que puede estimular la canalización de mayores recursos de estos inversionistas a este tipo de proyectos.  Además, los inversionistas a través de la intermediación del BM obtienen reducciones en los riesgos financieros y mayor confianza de que los proyectos están bien diseñados y tiene mayor factibilidad de lograr sus objetivos, dándole mayor credibilidad a la inversión. Pueden tener beneficios adicionales en términos de su reputación como inversionista y gestor de fondos responsables.

Desde el punto de vista de los proyectos y su contribución a los ODS, muy posiblemente hubieran sido financiados por los recursos tradicionales del BM y, por el hecho de formar parte del endeudamiento del BM, son recursos que consumen su capacidad de endeudamiento de allí que no hay adicionalidad en los recursos.  No obstante, el BM puede presumir de haber hecho una operación relativamente innovadora y mejorar su reputación en este tipo emisiones (donde ha ido detrás del Banco Europeo de Inversiones, otro banco multilateral).  Y en cuanto al potencial de greenwashing este es muy bajo tanto para el emisor como para el inversionista. Ambos parecen estar por encima de ello.

Los beneficios incrementales de la emisión van mayormente a los inversionistas que la adquirieron.



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