domingo, 7 de diciembre de 2014

La RSE en América Latina


El periódico Cinco Días de España publico el 28 de noviembre de 2014 un suplemento especial sobre RSE (o RSC) con cuatro artículos, uno de los cuales se refiere a América Latina.  Para extraer de algunas citas me pidieron que respondiera a las siguientes preguntas.  He creído conveniente publicar en mi blog la totalidad del texto para una mejor apreciación del mensaje, en particular contrarrestar otras opiniones vertidas en el artículo que considero muy optimistas sobre la realidad de América Latina.  El encontrar ejemplos de algunas prácticas, en algunas empresas, no justifica  extrapolarlo al resto de empresas  de la región.




¿Qué diferencias fundamentales hay entre la RSE de Latinoamérica y Europa? (Sectores a los que se orientan, enfoque, etc.)

La responsabilidad de la empresa ante la sociedad es la misma en todas partes (gestión de sus impactos directos e indirectos, pasados, presentes y futuros de sus actividades sobre la sociedad y el medio ambiente) pero como esta gestión no puede ser total o perfecta, en la práctica su implementación es parcial.  Depende de lo que la empresa considere sus “impactos” y de sobre quién/qué cree que los tiene y de su decisión de hacer algo al respecto, sobre todo si nadie lo exige.

Por ello la implementación varía de país a país, de lugar a lugar, de acuerdo a las expectativas de la sociedad sobre el papel de las empresas, sobre sus necesidades, la cultura local, las percepciones que la sociedad tiene de la empresa y las instituciones y leyes que la exigen, incluyendo el desarrollo de la sociedad civil y de los consumidores y clientes.  Estas características en Europa Vs. América Latina hacen que las prácticas responsables sean muy diferentes.

En América Latina, por necesidades y expectativas, se enfatizan las condiciones labores, el empleo de colectivos menos favorecidos, la filantropía, el desarrollo comunitario, incluyendo salud y educación, aunque muchas veces estas actividades no sean consecuencia del impacto de su actividades y se conviertan más en demostraciones de solidaridad con la problemática local ante  la falla de los gobiernos, particularmente los locales.  La verdadera RSE se distorsiona y se adapta en función del entorno en que la empresa actúa.

La voluntariedad o discreción de la empresa juega un mayor papel en América Latina que en Europa ante la falla de las leyes y de las instituciones de supervisión y control y la indiferencia o ignorancia de los consumidores y clientes.  Cumplir con la ley y regulaciones es una gran parte de la RSE en Europa, pero en AL no basta, por ser estas y sus instituciones insuficientes para tener empresas responsables.

Los aspectos ambientales (salvo en las empresa de gran impacto: industria extractiva) son de menor importancia relativa que en Europa.  El tema de reportes de sostenibilidad es de mucha menor importancia.  Los temas de gobernanza corporativa también son de menor importancia, salvo para el 0.05% de las grandes empresas (recordemos que en AL más del 99.5% son PyMES y de estas la inmensa mayoría son familiares).

En Europa se enfatiza mucho más el origen y forma de producción de los bienes y servicios, se pone más énfasis en la cadena de valor de la producción.

Lamentablemente para muchos cronistas pareciera que lo único que existe es ese 0.05% de empresas que en cierta forma tienen un comportamiento relativamente homogéneo con sus contrapartes en otras partes del mundo y se toman como ejemplos de una situación que no es representativa de la realidad.

¿Qué países están más avanzados?

En general el país más avanzado y con mucha diferencia es Brasil, que tiene una tradición de preocupación por temas sociales y ambientales y donde ha habido liderazgo empresarial, en parte por la existencia de un gran número de grandes empresas.  Colombia está haciendo grandes progresos, apoyado en la responsabilidad que han asumido muchas empresas de paliar los impactos del conflicto armado y el gran desarrollo reciente de la industria extractiva, con su extenso impacto social, ambiental y económico y las expectativas que ello despierta en la población, además del buen grado de desarrollo legal e institucional del país.  México también tiene cierto grado de desarrollo derivado en parte del liderazgo de algunas empresas y su proximidad al mercado de EEUU que a veces demanda responsabilidad en la producción.  Chile y Perú tienen un grado de desarrollo relativo impulsado también por el liderazgo de algunas empresas, especialmente las mineras y forestales y en el caso de Chile por el gran desarrollo institucional del país.

Algunos casos de buenas prácticas de empresas locales y de multinacionales.

A efectos de apreciar el grado de desarrollo de la RSE en la región el mostrar casos de buenas prácticas es contraproducente porque se tienden a “extrapolar” como si fueran la norma, cuando en realidad son la excepción.  En general sólo tienden a conocerse los casos de las grandes empresas.  A efectos de promover la RSE sí son una buena técnica ya que pueden tener efectos demostrativos en otras empresas.

Teniendo en cuenta que son solo casos y no representan el grado de desarrollo de la región, podemos mencionar el apoyo a la mejora de la efectividad de los gobiernos locales por parte de algunas empresas mineras en el Perú, la creación de suplidores responsable en empresas petroleras en Colombia, el desarrollo comunitario de cementeras en México para facilitar la construcción de vivienda digna, la preocupación por el empoderamiento de la mujer (sus afiliadas) en una empresa de cosméticos en Brasil, los esfuerzos por combatir la corrupción en una alianza de empresa productores de equipamiento de servicios de agua potable y alcantarillado en varios países de América Latina, entre muchos otros. 


Nótese que no he citado la gran cantidad de actividades de tipo filantrópico por parte de muchas empresas y sus fundaciones, que si bien son legítimas y fundamentales para contribuir a resolver la problemática social de la región, son actividades de solidaridad, inconexas, fuera del negocio y por ende esporádicas y muchas veces con propósitos publicitarios.