domingo, 16 de septiembre de 2012

¿Se usa la información sobre RSE en las decisiones de inversión?


Recientemente se publicaron dos encuestas sobre la relevancia y el uso de la información de RSE en las decisiones de inversión con resultados poco compatibles. Parece que el caso no está cerrado.

El primer estudio que analizaremos es el comisionado por Accounting for Sustainability y el GRI, The value of extrafinancial disclosure: What investors and analysts said, dos instituciones promotoras de reportes de sostenibilidad que obviamente concluye que la información no financiera es considerada relevante por los analistas de inversión. Se basa en una encuesta a 35 analistas y 34 inversionistas (68% de la muestra se considera parte del mercado de la Inversión Socialmente Responsable, ISR, y los demás son tradicionales).


Pero lo interesante de este estudio no es que concluye que la información no financiera (ASG, ambiental, social y de gobernanza, pero también añaden capital humano e intelectual)  es considerada relevante, lo que vuelve a ser una de esas preguntas en las encuestas que tienen respuesta obvia. La pregunta no obvia hubiera sido cómo usa esa información y qué impacto tiene en sus decisiones.  De este estudio lo que si resulta interesante es el contraste en el tipo de información que se considera más relevante y lo que ello representa para las estrategias de RSE de las empresas que quieren entrar en el mercado de la ISR.
El 80% de los encuestados considera esta información ESG como relevante o muy relevante (¡¿sólo el 80%?!), el mismo número que cree que los reportes integrados beneficiarán sus evaluaciones.  Pero hay diferencias en el tipo de información.  El 64% lo dice de la información sobre los recursos naturales (¿a lo mejor quieren decir “temas ambientales”?), pero solo el 52% lo considera para la información sobre aspectos sociales y de la comunidad.  El 100% lo considera para la información sobre gobierno corporativo.  El sesgo o preferencia de la G sobre la A y la S es abrumador.  La A y la S deben competir con la G en la mente de los inversionistas y analistas.

El 61% considera difícil comparar la información sobre aspectos sociales entre empresas, en tanto que sólo el 41% lo dice para la información ambiental y sólo el 3% lo dice para la información financiera. Esto demuestra no sólo que los analistas e inversionistas son especialistas en información financiera (¡!sorpresa!!) sino que creen que la información ambiental está mas estandarizada (consumo de recursos, reciclaje, emisiones, energía renovable, etc.) que la social. 

Estos resultados demuestran la necesidad de procesarles y facilitarles la interpretación de la información social y ambiental a los analistas e inversionistas, si se quiere que la usen (“hay que darles la papa pelada”).  Por la información financiera harán los esfuerzos por buscarla e interpretarla, por la social y ambiental gran parte del esfuerzo recae en las empresas.  Comentábamos en un artículo anterior Los mercados financieros deben asignar recursos a las empresas sostenibles sobre la importancia de las empresas tengan una actitud proactiva en la atracción de interés por parte de inversionistas responsables.

Sólo el 38% responde que el aseguramiento de la información no financiera es importante o muy importante, pero el 88% lo dice para la información financiera.  Esto refleja la poca confianza que se le tiene a las aseguraciones de los informes de sostenibilidad. ¿Considerarían la información financiera si no tuviese auditoría externa? 

El GRI ve los resultados como evidencia de la importancia de su trabajo de definición de indicadores comparables.  Es evidente que la comparabilidad les daría confianza a los analistas, pero debemos recordar que la comparabilidad es un medio y que primero debemos determinar lo que es relevante para el análisis.  Comparar cosas irrelevantes al exigir reportar sobre todo tipo de indicadores, pertinentes o no, no es conducente a promover la ASG en las inversiones.  En la información financiera se han desarrollado principios de medición y reporte a lo largo de cientos de años y luego ha venido la sintetización de la información en indicadores para el análisis. En el tema los aspectos de ASG se han desarrollado los indicadores antes de desarrollar los principios de medición y selección de la relevancia.  En esto hay mucho trabajo por hacer[i].

El otro estudio, CSR and the Investment Market: coming together. Preparing for investor engagement, que parece ser mas independiente, es el realizado por ICA, Smithfield y Burson-Marsteller.  Se basa en una encuesta a analistas de inversión en 27 casas de corretaje y bancos de inversión, por lo que parece ser más representativo de los que venden inversiones.    

En este estudio, solo el 28% cree que las políticas de RSE juegan un papel importante en la selección de inversiones, aunque no todo está perdido ya que el 63% cree su importancia aumentará en los próximos dos años. En cuanto a los temas a los que le asignas más importancia, también hay diferencias con el estudio anterior ya que el 59% cree que los más importantes son las relaciones con los empleados y el 50% los aspectos ambientales.  Una comparación interesante, y en contrate con el estudio anterior, la representa la importancia atribuida a temas de la cadena de valor (aspecto A y S), que afectan las operaciones, y la remuneración de los ejecutivos (aspecto G), que es mas un tema de reputación.  Ambas son igualmente valoradas en 44% y 41% respectivamente.   Al tema de la comunidad no le dan importancia (6%). 

El estudio concluye que si bien el papel de la RSE en la mitigación de riesgos y gestión de la reputación es ampliamente aceptado, para avanzar como consideración en las inversiones, la RSE debe referirse directamente al crecimiento de la empresa (impacto en operaciones).

Es importante una vez mas resaltar que estos estudios se refieren a mercados desarrollados y que sus extrapolaciones a mercados en vías de desarrollo tienen las limitaciones propias del subdesarrollo de sus mercados financieros y en particular de los de inversión socialmente responsable.  También es de esperar que la importancia relativa de los diferentes temas sea diferente es estos países.

Las conclusiones más relevantes de estos dos estudios son:

·         Que los analistas todavía dan poca importancia a los temas ambientales y sociales y continúan centrados en la información financiera y la gobernanza corporativa, que es para lo que han sido entrenados;

·         Que hay que darles la información social y ambiental de forma comparable y lista para analizar, y

·         Que la RSE como consideración en las decisiones de inversión esta todavía en etapa de desarrollo y es muy difícil generalizar.




[i] La propuesta de nuevos principios del GRI G4, ofrece mejoras substanciales en este aspecto.  Ver el extraordinario resumen y análisis de Elaine Cohen en The GRI G4 Exposure Draft explained.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Lavado de cara y RSE: ¿Quién rinde mas?


 
 
Lo que nos faltaba, un estudio que le echara leña al fuego demostrando que el lavado de cara rinde dividendos.  El estudio Do Actions Speak Louder than Words? The Case of Corporate Social Responsibility (CSR) por Olga Hawn  de Duke University y Ioannis Ioannou de la London Business School tiene una serie de conclusiones interesantes sobre la relación entre acciones, apariencias y resultados financieros.  Pero antes de reproducir sus conclusiones por los medios sociales, con el riesgo de que se malinterpreten,  es necesario analizar en detalle como se han obtenido y las implicaciones que puedan tener para la estrategia de la empresa.

 (La lectura de este artículo requiere de atención, no es liviano)

 

Es estudio se basa en una análisis estadístico de las relaciones entre indicadores de lo que los autores denominan “actividades substantivas” y “actividades simbólicas  y el rendimiento medido como el rendimiento sobre activos.  Para ello se analizaron los indicadores en una base de datos de 2.261 empresas en 43 países entre 2002 y 2008 (de Iberoamérica solo están incluidos Brasil (16 empresas), Chile (5), México (9) y España (52)).

La cuatro hipótesis que postula el estudio y que son comprobadas por el análisis estadístico que realizan, son las siguientes:

  • Mientras mayor sea el nivel de activos RSE (actividades de RSE previas), mayor será el efecto de las actividades simbólicas sobre el rendimiento y viceversa;
  • Mientras mayor sea el nivel de activos RSE (actividades de RSE previas), menor será el efecto de las actividades substantivas sobre sobre el rendimiento y viceversa;
  • Mientras mayor sea la brecha entre actividades substantivas y simbólicas,  mayor es el impacto de estas en el rendimiento, y viceversa;
  • Mientras mayor sea la compatibilidad entre las acciones substantivas y las simbólicas, mayor será el efecto sobre el rendimiento, lo que sugiere una sinergia entre ambos tipos de actividades.

Antes de analizar estos resultados y sus implicaciones es importante analizar como miden las acciones substantivas, las acciones simbólicas y el rendimiento de la empresa.  Las medidas consideradas como substantivas son, en su mayoría la existencia de políticas en la empresa como por ejemplo de eco-eficiencia, de remuneración por rendimiento y  seguridad industrial, entre otras.  Incluyen además medidas mas concretas como por ejemplo, el porcentaje de mujeres en el directorio,  el uso de energía renovable, auditoria del informe de sostenibilidad.  Incluye algunas medidas que pueden ser irrelevantes para muchas de empresas  como por ejemplo si produce para la Base de la pirámide (esto puede ser RSE u oportunismo, según se implemente), si aplica la ley Sarbaes-Oxley (algo restringido a empresas que operan en EEUU, o si tiene productos para el tratamiento de aguas, entre otras. 

Los indicadores que consideran  como simbólicos se refieren a actividades donde “dice tener”, “reporta”, “alega”, como por ejemplo si alega tener programas de conciliación  trabajo familia, alega tener programas de entrenamiento o reporta tener actividades de ahorro de recursos (ecoeficiencia) .  Esta distinción este substantivo y simbólico es muy tenue.    ¿Qué es mas substantivo:  tener una política de no discriminación  (substantivo)  o decir que no discrimina (simbólica)?   En mi opinión pertenecen a la misma categoría de simbólica, es más prefiero la segunda donde dicen que hacen que la primera que dice que tienen intención de hacer.   Está más cerca de la acción y eventualmente es auditable por los stakeholders (incluyendo sus empleados).  Una acción substantiva debería ser aquella que tiene evidencia de que se hace algo.

La primera conclusión del análisis de relaciones estadísticas es que las empresas acumulan capital de responsabilidad ([i]) y que en función del volumen de ese capital, las acciones simbólicas en RSE tienen un mayor impacto sobre el rendimiento.  En cierta forma esto se explica diciendo que la empresa tiene mayor credibilidad en función de sus acciones pasadas.  Esto es corroborado por una encuesta  de Edelman (Edelman Trust Barometer 2011) donde más del 50% de los encuestados creen información favorable y el 25% cree la información negativa sobre una empresa en la que confían al oírla una o dos veces.  En tan to que el 57% cree información negativa y solo el 15% cree información positiva cundo desconfían de la empresa.  El capital de responsabilidad potencia hasta las acciones simbólicas.

La segunda conclusión parece confirmar la idea de rendimientos decrecientes, hasta en temas de prácticas responsables.  Si la empresa ya tiene un elevado capital de responsabilidad, las acciones substantivas van teniendo efectos menores.  Esperemos que las empresas no se tomen este resultado muy en serio y continúen aumentando su capital de responsabilidad aunque cada ver sea más difícil.

La tercera parece ser una hipótesis a posteriori, de esas que se hacen después de hacer el análisis.  Cuando dispones de una base de datos con más de 10.000 observaciones y programas poderosos de análisis estadístico, la tentación es muy grande de hacer regresiones a ver lo que sale.  No merece comentarios.

La cuarta conclusión indica que si las acciones substantivas y simbólicas están integradas, son coherentes, la acciones simbólicas potencian el rendimiento al aprovechar las sinergias entre ambas.  O sea que es mejor hacer cosas simbólicas que sean compatibles con las substantivas.  El lavado de cara debe ser coherente. No merece muchos mas comentarios.

Además de los problemas mencionados de definición de lo que es substantivo versus simbólico, el estudio tienen algunas limitaciones.  No analiza (o no puede hacerlo) el efecto en el largo plazo.  ¿Cuanto dura el capital de responsabilidad?  Es de esperar que si las acciones simbólicas son sostenidas en el tiempo, los stakeholders  eventualmente se darán cuanta y ese capital se depreciará y habrá que renovarlo con acciones sustantivas.

Tampoco analiza los resultados por categorías de países.  Sería muy interesante contrastar los resultados en países donde los stakeholders están mas desarrollados y operan en un entorno conducente a las prácticas responsables con los países en que este  “mercado de la responsabilidad” no esta tan desarrollado.

Para concluir, según el estudio, las acciones de lavado de cara pueden impactar favorablemente el rendimiento en la medida de que la empresa tenga capital de responsabilidad acumulado y esas acciones sean coherentes y potencien las acciones substantivas.  También concluye que las actividades substantivas van teniendo cada vez menos impacto sobre el capital de responsabilidad.

Recordemos no obstante que es un análisis estadístico y que las conclusiones son “en general” en el “promedio”, cada empresa es diferente, cada empresa opera en su propio contexto, los stakeholders pueden no responder a las prácticas, las correlaciones no son perfectas y la dirección de la causalidad es difícil de demostrar

Este análisis crítico no debe interpretarse en forma negativa.  Es muy difícil obtener información masiva para hacer un estudio mejor.  Pero sí demuestra que los resultados del estudio deben interpretarse con cautela antes de repetirlos urbe et orbi sin análisis.  Ya me imagino algunos titulares (irresponsables) como: “Estudio de la London Business School demuestra que basta con parecer responsable para obtener beneficios, no hace falta serlo” u otro como:  “Las practicas simbólicas de responsabilidad son mas efectivas que las substantivas, según estudio de prestigiosas escuelas de negocios”.

Si, creemos muchas cosas sin pensarlo mucho.  Pensar es caro.



[i] Resistimos la tentación de usar la palabra “reputación” porque las prácticas responsables son solo uno de los factores que intervienen.  No son sinónimos..

jueves, 6 de septiembre de 2012

Cuotas para las mujeres en los Consejos de Administración: ¿Qué opinas?


Antonio Vives
Helena Ancos

La Unión Europea está considerando una propuesta para obligar a las empresas que cotizan en Bolsa a tener no menos del 40% de los puestos reservados para mujeres.  En enero del 2012 el porcentaje es de solo el 13.7%.  Algunos países de la Unión Europea como España, Holanda, Francia e Italia ya tienen cuotas.  Noruega tiene una cuota del 40% y su porcentaje en la realidad es superior (44%).  Otros como Gran Bretaña y Suecia se oponen a la idea de cuotas. 

Como se pudo ver en nuestro artículo anterior ¿Por qué no aprovechan el potencial de las mujeres? (I)  (publicado en el blog de Helena Ancos y en el de Antonio Vives) los bancos de la mayoría de los países europeos tienen porcentajes relativamente bajos, como promedio de solo el 7%, variando desde un máximo del 18.7% en Suecia hasta un mínimo de 1.9% en Portugal.  España está por debajo del promedio con un 6%.

¿Se deben imponer cuotas para la participación de mujeres en los
Consejos de Administración? ¿Son efectivas?

 

Los dos autores de este artículo tenemos posiciones diferentes.

Antonio Vives:  NO, cuotas NO, apoyo SI.

Las cuotas, en casi todos los órdenes de la vida, han sido contraproducentes, se convierten en el fin cuando debería ser un medio.  Serían preferibles incentivos positivos y no incentivos negativos (penas), que es como se esta planteando.  Las cuotas llevarán a que se promuevan algunas mujeres, no necesariamente competentes, que luego serán usadas para demostrar lo equivocado de las medidas y para denigrar a las demás mujeres competentes. 

Las reglas del gobierno corporativo no están suficientemente desarrolladas como para impedir esto.  Difícilmente pueden los accionistas elegir directamente a los miembros del Consejo y muchas veces son los mismos miembros los que seleccionan a los otros miembros.  Muchas empresas, aun cotizando en Bolsa, tienen control familiar o de grupos de poder que determinan los miembros del Consejo.  De hecho, las cuotas impuestas a nivel del Consejo harán poco o nada para elevar el porcentaje de mujeres en cargos directivos.  Buscarán “paracaidistas” en el Consejo para llenar la cuota.  Hay que cambiar las reglas de selección de miembros del Consejo para permitir la elección directa por parte de los accionistas o grupos minoritarios.

¿Y no son las cuotas una discriminación en contra del grupo no incluido?  Para evitar esta connotación a estas cuotas se les llama “discriminación positiva”, justificada como manera de revertir tradiciones de discriminación negativa.

Y esta “discriminación” a través de cuotas puede causar resentimiento en los hombres miembros del Consejo, pero lo que es aun peor, en las mujeres miembros, que se lo han ganado a pulso sin necesidad de presiones numéricas externas.  No podemos tener dos categorías de mujeres, las que logran la posición por su cuenta y las que lo hacen gracias a cuotas.

Lo que hay hacer es desarrollar el ecosistema de apoyo a las mujeres en cargos directivos que les permitan desarrollar la experiencia y cualificaciones necesarias, con medidas de educación y  promoción de tal manera de agrandar el pool sobre el cual se pueden contratar mujeres preparadas.

Precisamente como decíamos en nuestro artículo sobre la Banca mencionado arriba, la inclusión de mujeres en los consejos tiene beneficios. Lo que debemos hacer es mostrar estos beneficios para justificar la inclusión.

Es cierto que el pool de hombres en la gran mayoría de los casos es más grande, y a lo mejor no es porque sean más cualificados, es que forman parte del ecosistema de protección mutua, de amiguismo.  A lo mejor cuando las mujeres lleguen a formar una masa crítica en la gerencia y en los Consejos (como comentábamos en nuestro artículo  ¿Es la RSE femenina?)  ellas tendrán los recursos y capacidad para apoyarse mutuamente.  A lo mejor las mujeres deben intensificar el apoyo mutuo.

Mientras tanto los gobiernos deberían invertir sus recursos en mejorar las reglas de gobernanza empresarial y en desarrollar el ecosistema de apoyo que aumente el número y cualificación de las mujeres para cargos directivos.

Helena Ancos: SI, las cuotas son necesarias. 

Cuando se habla de discriminación de la mujer en el ámbito laboral ya no se suele hacer referencia a la llamada discriminación positiva sino de forma más amplia, al “Techo de Cristal”.

La expresión “Techo de Cristal” fue acuñada por primera vez hacia 1979 por dos mujeres, Katherine Lawrence y Marianne Schreiber, empleadas de Hewlett-Packard, para aludir a un camino más o menos transparente y aparente de promoción laboral, hasta que llegados a un punto determinado, se tornaba en un rosario de obstáculos de diverso tipo que impedían el acceso de una mujer a los puestos de alta dirección. Y cuando hablamos de obstáculos de diverso tipo tenemos que ser conscientes de que son múltiples: no sólo los hay legales, y más o menos explícitos, sino hábitos, creencias, procedimientos y relaciones de poder.  Y probablemente, estos últimos sean los más difíciles de combatir.

Siempre he defendido las políticas de cuotas por varias razones:

1)                  Porque las políticas voluntarias y de incentivos positivos, se han demostrado ineficaces. En diez años de políticas de promoción en la UE los empresarios no han apostado de forma firme, por la incorporación de las mujeres a los puestos de trabajo, ni tampoco en políticas aceptables de conciliación. Las políticas de cuotas, con sus objeciones, han permitido 1º) crear debate y concienciación; 2º) aportar visibilidad a las mujeres en puestos clave y 3º) porque aunque de forma gradual y lenta, desde el anuncio de Vivianne Reading es cuando se está prestando en algunos países mayor atención y aumentando las cuotas.

2)                  Porque la desigualdad crónica que vienen padeciendo las mujeres en el ámbito laboral ya sea por sociedades machistas, modelos de conducta enquistados, o por razones psicológicas, no puede corregirse únicamente con la aplicación de las normas existentes ni de incentivos, ni con la buena voluntad de los empresarios, sino que requiere de una intervención activa y contundente. Son tantas las resistencias y las barreras que sólo una labor “educativa” a largo plazo podría tener éxito.

Cuando se critica que las cuotas pueden ser discriminatorias para los hombres y para otras mujeres se cae en un error de razonamiento. Nos fijamos en la desigualdad en un momento concreto, puntual (el de dos posibles candidatos a un puesto) y no que las medidas de acción positiva – y no de discriminación positiva, fijémonos nuevamente en la carga de género del lenguaje- enfrentan siempre situaciones de justicia individual con situaciones de justicia grupal o estructural, sencillamente porque no han existido de partida las mismas condiciones de igualdad o las mismas oportunidades para hombres y mujeres.

3) Y más importante, porque los argumentos empresariales para oponerse a la implantación obligatoria de las cuotas son erróneos.

-                      Dicen los empresarios que esta estrategia casa mal con las particularidades de cada sector y de cada empresa:

            ¿acaso no hay mujeres preparadas en todos los ámbitos? ¿por qué no las ofertan estos puestos? ¿les han dado la oportunidad de que una masa crítica demuestre sus méritos?

-                      Dicen los empresarios que la coyuntura de crisis no aconseja hacer cambios drásticos:

¿entonces a qué esperan? Decía Covey “si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, seguiremos consiguiendo lo que estamos consiguiendo” ¿no merecemos una oportunidad, un cambio radical?

-                      Dicen que una estrategia única para todos, va en contra de la libertad empresarial:

            En el siglo XXI se ha demostrado que no existe ya división entre lo público y lo privado. Los argumentos de políticas públicas –costes de inclusión laboral, de seguridad social, de educación, de innovación y competitividad- están íntimamente unidos al desempeño de todas y cada una de nuestras empresas. Otra cuestión es que seamos capaces de medirlos y “transversalizarlos” de forma eficaz.
Sin embargo, las políticas de cuotas también corren peligros. Una política de cuotas FORMAL y en manos de los hombres dirigentes y ejecutivos SEGUIRÁ SIENDO un mero SIMBOLO, y a lo mejor, en vez de romper el techo, necesitemos construir la casa entera. Pero de nuevo, precisamente por ello, serán necesarios nuevos controles.

¿Y tu qué opinas?

Nuestra división ha sido claramente a lo largo de las líneas de género, pero estamos seguros de que hay mujeres que creen que las cuotas son contraproducentes y hombres que creen que es la mejor manera de logar un balance.  ¿Y tú que opinas?  Comenta en el sitio del blog de Antonio Vives si estas DE ACUERDO con las cuotas (el no lo está) y en el de Helena Ancos si estas en DESACUERDO (ella lo está).

Lo que sí queda claro de este artículo con dos autores es que hombres y mujeres podemos y debemos colaborar y ello nos hace mas efectivos a ambos.



 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿Por qué no aprovechan el potencial de las mujeres? El caso del sector bancario


Va siendo hora de que las empresas y en particular los bancos, aprovechen le potencial de las de las mujeres y los beneficios que aporta la diversidad a la gestión de instituciones que operan con toda la sociedad.

La lucha por la incorporación de las mujeres a los puestos más altos del escalafón laboral es un tema que puede ser abordado desde múltiples perspectivas: de psicología social, capital humano, organizativo, de desempeño empresarial y en distintos sectores y niveles (micro, meso y macro). Son ya numerosos los estudios que proporcionan en estos diversos frentes, un valor agregado a los argumentos y las barreras que niegan los beneficios de un mercado laboral inclusivo.

En nuestros artículos de esta serie sobre género y responsabilidad empresarial (publicados en nuestros respectivos blogs) ya hemos mencionado que las dramáticas consecuencias de la crisis financiera refuerzan la importancia de renovar los esquemas tradicionales de gobierno corporativo. Así mismo, hemos hecho alusión a los beneficios de la diversidad de género en los órganos de dirección de la empresa, tanto en términos de eficiencia como en términos de gestión y control de riesgos. En general, concluíamos, la idiosincrasia de las mujeres les hace más reacias a la asunción de riesgos, características que sin embargo, no influyen negativamente en el caso de la rentabilidad de las carteras de inversión por ellas gestionadas.

Un reciente estudio aparecido en el Journal of Business Ethics estudia la diversidad de género en el caso de los Consejos de Administración de los Bancos. En nuestro artículo Género, Bundesbank y Consejos de Dirección hicimos una referencia a este tema a propósito de un estudio del Bundesbank. Este estudio más reciente, realizado por investigadores españoles, Gender Diversity on European Banks’ Boards of Directors,viene a confirmar algunos de los argumentos que vertíamos en aquel artículo, abundando en algunos otros razonamientos.

1.      En primer lugar, que hay una relación negativa entre riesgo bancario y diversidad de género en el Consejo. Dicho de otro modo, uno de los factores importantes que pueden influir en la baja presencia de mujeres en los Consejos de los Bancos es la percepción de que son más reacias al riesgo que los hombres.

La necesidad de la incorporación de las mujeres a los Consejos de los bancos es más importante si tienen en cuenta dos factores: por un lado, el riesgo moral inherente a la gestión bancaria, esto es, la existencia de una red mas o menos implícita de seguridad frente a la mala gestión que les hace inmunes a la asunción de riesgos excesivos; y la probada aversión femenina al riesgo.

2.      En segundo lugar, hay una relación positiva entre el tamaño del Consejo del banco y la proporción de mujeres directivas, y que la diversidad del Consejo aumenta la independencia de éste.

3.      Hay una relación positiva entre la estrategia de crecimiento de banco y la diversidad de género en el Consejo.

Dicho de otra forma, la efectividad de una práctica determinada de gobierno corporativo (ej. aumento de la diversidad en el Consejo) depende del tamaño de la empresa (en este caso, bancos), de la edad, el estadio de desarrollo o crecimiento de la empresa, o las exigencias regulatorias e institucionales de la actividad. Así por ejemplo, en los primeros estadios de la empresa, las contribuciones de todos sus miembros son relativamente más importantes que las funciones de gestión, pero en la medida en que la empresa crece se exigirán acceso a nuevos recursos, externos, lo que la hará más receptiva a la diversidad de género en el Consejo.


Curiosamente, el porcentaje de mujeres en los Consejos de dirección de los bancos en la UE 25, se puede apreciar que entre los países que se encuentran en el pelotón de cola, se sitúan Portugal, Italia, España, Grecia, Bélgica, Chipre y Luxemburgo.


¿Es casualidad que los países con menos mujeres en sus directorios bancarios son los que han sufrido más en la crisis reciente? ¿Será que tomaron más riesgos o no anticiparon los escenarios de riesgo? Esto no se analiza en el estudio y deberá ser objeto de otro estudio.

La crisis financiera puede ser una oportunidad para aumentar el valor de las mujeres como miembros de los Consejos. Es necesario reforzar la confianza en que una mayor heterogeneidad aportará solvencia a la gestión y un mejor control de los riesgos a un modelo quasi-monocromo de gobierno corporativo que se ha revelado a todas luces dañino.

Sin embargo, para que de las conclusiones apuntadas en el estudio puedan establecerse prescriptores para la incorporación de la mujer en los Consejos es necesario estar muy atentos a otros aspectos que podrían minar o cortocircuitar la eficacia de aquéllos, como los mecanismos de designación, la verdadera dependencia de los consejeros independientes y la estructura de propiedad de los bancos, la política de renovación de los consejeros, etc. En el próximo artículo discutiremos estos aspectos.

 

domingo, 2 de septiembre de 2012

Responsabilidad social: ¿de qué somos responsables? Comentarios a Argandoña



El 21 de agosto Antonio Argandoña publicó un artículo en blog titulado Responsabilidad social: ¿de qué somos responsables?.  Con su extraordinaria capacidad de síntesis destila lo que es una extensa y complicada presentación en un artículo académico (A structured taxonomy of responsibility concepts  por Nicole A. Vincent[i]) sobre las diferentes acepciones de responsabilidad de las personas naturales y los sintetiza, aplica y define, muy inteligentemente, para una persona jurídica, o sea a las empresas.  Esta taxonomía permite enfocar el análisis de las responsabilidades de la empresa.

En este artículo quisiera comentar una de las omisiones y expandir la discusión de uno de las acepciones.  Copio sus formulaciones de cuatro de las definiciones para poder ilustrar mis comentarios:

  • La responsabilidad del papel de la empresa (role responsibility): la empresa es responsable por su papel en la sociedad, especialmente por las demandas que la sociedad le formula. Claro.
  • La responsabilidad por los resultados o consecuencias (outcome responsibility): la empresa es responsable de las consecuencias de sus acciones y decisiones (y omisiones). Claro.
  • La responsabilidad que la empresa debe asumir por sus acciones pasadas (liability responsibility). Suele ser establecida por la ley. El refrán español dice: “a lo hecho, pecho”. Si contaminaste, paga. Claro.
  • La responsabilidad por la capacidad (capacity responsibility). Responde al criterio de que el que tiene poder, tiene responsabilidad.

Argandoña omite dos de las seis acepciones del artículo original  y supongo que lo hace porque no los considera aplicables a las personas jurídicas o porque son superfluos.  El primero de los omitidos es la responsabilidad de la virtud (virtue responsibility), derivada de la virtuosidad de la persona, del hecho de ser una persona.  

El segundo omitido es la responsabilidad por la causa de un evento (causal responsiblity), que el caso de las personas naturales se refiere a la responsabilidad por la causa que causó los resultados (por ejemplo, responsable no solo por el choque sino por el hecho de estar borracho; la borrachera no lo exime de la responsabilidad).  La segunda omisión (causal responsibility) es mas fácil de justificar ya que para las personas jurídicas la responsabilidad por resultados o consecuencias parece capturar lo de las causas y no hace falta repetir.

Pero yo quisiera sugerir recuperar la primera omisión y aplicarla el caso de la persona jurídica como la responsabilidad moral, la responsabilidad derivada de haber sido la empresa autorizada por la sociedad para constituirse como persona jurídica, que le da derechos y deberes similares a las personas naturales.   Es cierto que como dijo un comentarista de mediados del siglo XIX “las empresas no tienen cuerpos que puedan ser castigados ni almas que puedan ser condenadas y por ello hacen lo que les da la gana”.  Es también cierto que las personas naturales, como parte de las empresas, actúan a nombre colectivo y no a título individual.  Pero estas ejecutarán lo que colectivamente se haya determinado, vía las decisiones, los procedimientos y políticas internas a la empresa, que si bien han sido elaboradas por individuos conforman el carácter de la persona jurídica y por ello creo que podemos hablar de “responsabilidad moral de la persona jurídica”.  Recientemente la Corte Suprema de Justicia de EEUU extendió el carácter de persona jurídica y emitió la opinión de que la empresa, como los individuos, tiene el derecho de opinión, de influenciar la política con los recursos de los dueños y accionistas, separados de estos[ii].

Adicionalmente quisiera hacer una acotación sobre la interpretación de Argandoña sobre la que él lista como la cuarta acepción, la responsabilidad por la capacidad, cuando dice  La cuarta acepción es, me parece, negativa: si no eres capaz de hacer algo, no tienes responsabilidad en ello.  No basta que la empresa tenga poder y medios para que deba hacer algo: primero debe contemplar cuál es su papel, y luego, cuáles son las consecuencias de sus acciones.”  Estoy totalmente de acuerdo con que para exigir responsabilidad por capacidad hay que saber cual es el papel que la empresa elige y el que la sociedad le asigna. 

“El gran poder viene con grandes responsabilidades”, Voltaire (1694-1778)

Pero creo que hay que hacer algunas acotaciones a que “No basta que la empresa tenga poder y medios para que deba hacer algo”, en particular desde el punto de vista de países en desarrollo.  Si creo que, en muchos casos,  a medida que la empresa tenga capacidad tiene responsabilidad.  Por ejemplo, creo que los medios de comunicación, que tienen la capacidad de influir en el comportamiento de la sociedad, tienen responsabilidad sobre ello.  Y no refiero a que deben ser instrumentos de indoctrinación como puede ocurrir en regímenes totalitarios.  La sociedad libre en la que operan tiene valores que pueden ser promovidos a través de medios de comunicación masiva como la prensa, radio y televisión.  Pueden contribuir  a la educación cívica y moral de la población a través del reporte responsable y de programación que promueva estos valores.  De hecho, uno de los principales problemas de la sociedad de estos países es que los medios no utilizan su capacidad para mejorar la convivencia ciudadana.  Es más, muchas veces explotan la ignorancia.  Basta con ver las diferencias en el contenido de los medios para latinos y para norteamericanos en un mismo país, EEUU.

Algo parecido sucede con las empresas de la industria extractiva que tienen grandes capacidades y que tienen un gran impacto económico, social y ambiental en la región en que operan o aun a nivel del país.  También sería de esperar que las empresas grandes adopten una responsabilidad en función de su capacidad, aun antes de que la sociedad se lo exija.

Estoy de acuerdo con Argandoña de que antes “la empresa debe contemplar su papel”.  Entiendo con esto que quiere decir que la responsabilidad por capacidad no es innata.  El problema es que muchas veces la empresa no contempla su papel (precisamente por su capacidad, que incluye la capacidad de evadir responsabilidades) y le corresponde a la sociedad hacérselo contemplar.



[i] La discusión en este documento es nivel filosófico y debo reconocer que no es mi fuerte, por lo que lo puedo haber mal interpretado.
[ii] Para una amplia discusión sobre la responsabilidad moral de grupos (empresas) ver http://www.iep.utm.edu/collecti/