domingo, 30 de marzo de 2014

El Futuro de la RSE…………….según Rosa Alonso i Martinez


Recibí el siguiente texto en un email de Rosa Alonso.  Me pareció tan preciso, tan franco, tan honesto, que le pedí permiso para que fuera mi primer blog invitado.  No son pocas las veces que siento las frustraciones que ella elocuentemente expresa.  ¿Somos cómplices en una farsa? ¿O somos nosotros la farsa?  Seguro que algo bueno hay, pero no es menos cierto que lo hay se desarrolla en un juego de posturas, de máscaras.




Este es el texto de Rosa Alonso (sin comentarios, aunque alguna de las negrillas son mi énfasis y he añadido tres notas al final):

Anteayer, tuve una experiencia que no me sorprendió. Y esa fue mi sorpresa. Mi ausencia de reacción, que me lleva a escribirte hoy y compartir contigo mi reflexión. Para situarte: Entré a comprar avellanas de Reus a un establecimiento de Casa Ametller www.casaametller.net. Abanderados del comercio de proximidad, dicen. Y, por supuesto, la avellana que tenían era turca. Sorpresa la que se llevó la trabajadora que leyó la etiqueta conmigo.

En otro momento, habría escrito sobre el tema -ya conoces mis columnas cargadas de ironía y mala leche-, les habría enviado un mail pidiéndoles explicaciones, lo habría tuiteado y compartido el asunto con otras personas. 

Pero llevo unos días situada voluntariamente en el back office. Voy observando con cierta distancia cuánto tardo en desaparecer del ranking #top100RSE  [i] y cómo se mueve el sector. El de la RSC / RSE / CSR / ESG / TSR / RS /  Valores / Ética / Business Ethics / Ocómoseaelnombrequetúlehayaspuesto.

Además de conclusiones, estoy recopilando información que necesito para mi futuro proyecto profesional. Compañías, organizaciones, empresas, personas, nombres y apellidos, instituciones, administraciones, roles, papeles, proyectos, métodos, premios y farsas.

Esto de la RSE explotará. Ya os aviso hoy.

Quisiera equivocarme pero antes de dedicarme a esto, hace más de diez años, ya dejé mi trabajo y dimití de mis cargos sindicales en los órganos de gobierno de una caja de ahorros. Mi escala de valores me impedía seguir siendo un escudo humano más del sistema. Vi lo que iba a ocurrir. Y no me equivoqué. Ahora, aquella, es una entidad denunciada, condenada y repudiada socialmente. Y el sector también, vamos. Los sindicatos, serán los siguientes. Lamentablemente.

Mucho me temo que en la RSE pasará lo mismo.

La RSE irá mutando con el tiempo a algo descafeinado, inútil y prescindible en el tiempo – de hecho, cada año lo es más. Las nuevas hornadas de “expertos” clonados recién salidos de las universidades privadas, los oportunistas, algún estafador, gente sin escrúpulos y pocos  idealistas mal informados, se encargarán de ello.  [ii]

Si somos honestos, reconoceremos que hemos llegado a un punto donde La RSE, además, no se la cree nadie. [iii] Y no sólo no se la cree nadie si no que hay quién ya la sitúa en el blanco de todos los males. Y no es de extrañar. La responsabilidad es exclusivamente nuestra, la de quiénes llevamos en esto casi desde el principio y hemos sucumbido a lo que ciertos intereses han creído oportuno hacer de la RSE. Yo asumo mi parte de responsabilidad.

No se producirá ningún cambio real ni existirá una Responsabilidad Social hasta que estos intereses (vestidos de multinacionales/instituciones/administraciones/partidos políticos/organizaciones) reconozcan los delitos y las malas prácticas –eufemismo- cometidos durante décadas, pidan perdón y expongan de qué manera los van a reconducir. O eso, o se empodera culturalmente a toda la sociedad civil para que pueda vivir y consumir con criterio propio. Pero eso, me temo, que no lo verán mis ojos. Ojalá lo puedan ver los ojos de mi hija.

Tengo fe en algunos y algunas de vosotr@s. Tengo fe en quiénes trabajáis con criterio y un comportamiento ético intachable. Y espero que no os queméis por el camino. Lástima de quiénes han abandonado y hemos ido tomando cierta distancia. Os comprendo tanto. Pero veo muy arduo el trabajo de remontar el camino con la existencia de personas con un listón ético dudoso o inexistente, y reconstruir algo que se han empeñado en convertir en terreno endogámico de uno u otro color. Politizado, vamos. Para variar.

Ánimos en los próximos actos que habéis organizado y con los que pretendéis dar nuevos impulsos. Entenderéis que, después de tanto tiempo y tantos intentos, yo ya no pueda participar más.

Ahora, pues, seguiré en esta distancia observando y recopilando información. Escribiendo todo lo que he aprendido y con lo que me he encontrado. Veremos cuándo puedo publicarlo y quién se atreve a ello. Seguiré trabajando como freelance para un par de proyectos y un par de clientes con quiénes tengo un compromiso a largo plazo, y estudiando si los proyectos que caigan en mis manos coinciden con mi filosofía profesional.

May the force be with us. Un abrazo.

Rosa Alonso i Martínez






[ii] Ver mi artículo del 8 de abril del 2008 ¿Quién mató a la RSE?, uno de los primeros que escribí en el blog.

[iii] Claro está que una cosa es el concepto sólido y universal de la RSE  y otra es “uso y abuso” que se hace de él. Ver mis artículos ¿Es culpa de la RSE? y  ¿Cómo interpretar LA definición de la RSE?.

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